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Peep Show (Serie de TV) (2003)

7,8
588
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Sinopsis
Serie de TV (2003-2014). Muestra la a veces tan común vida sexualmente frustrada de dos hombres a sus treinta años, Mark (Mitchell) y Jeremy (Webb). Se conocen en la universidad ficticia de Dartmouth, y, ocasionalmente, se llaman a sí mismos como «The El Dude Brothers» en referencia a sus años de estudiantes. Ahora comparten un piso en Apollo House, London Road en Croydon, al sur de Londres. Mark es un administrador de préstamos y el más solvente de los dos, pero es extremadamente irreverente y pesimista sobre casi todo. Jeremy, quien al principio de las primeras temporadas rompe con su novia «Big Suze», ahora vive en la habitación de invitados de Mark. Jeremy, a menudo, tiene una visión mucho más optimista y energética del mundo que Mark, ya que espera que su auto-proclamado talento como músico sea reconocido, y considera que no es tan popular ni atractivo como a él le gustaría. (Fuente: Wikipedia) (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Peep Show (TV Series)
Duración
24 min.
Guion
Jesse Armstrong, Sam Bain, David Mitchell, Andrew O'Connor, Robert Webb, Simon Blackwell
Música
Daniel Pemberton
Fotografía
Jim O'Donnell, Ben Wheeler, Jono Smith, Saul Gittens
Productora
Objective Productions
Género
Serie de TV Comedia Sitcom
10
Clamando en el desierto
Es un poco la sensación que tengo. Ninguna crítica aquí, ninguno de mis “amigos” la tiene valorada, 388 personas pasaron a dejar su voto anónimamente.

Supongo que si algo te gusta da igual que a otros no, aunque reside en el ser humano cierta tendencia a hacer proselitismo de aquellas cosas o experiencias que nos han resultado gratas. Esto es algo que en la SGAE, por ejemplo, aún no han descubierto.

Pero al tomate. Hoy he visto el último episodio de la que considero mejor sitcom de la historia, y mira que las hay buenas. Ahí están Curb, The IT Crowd, Louie, The thick of it… Pero ninguna me ha hecho reír tanto como Peep Show, ninguna serie o producto audiovisual humorístico me ha ofrecido tantos momentos de absoluto placer.

Supone también la constatación –más bien reafirmación en mi caso- de que los ingleses están muy por encima del resto de los ciudadanos del planeta en materia de humor.

A veces me he preguntado el porqué, y solo se me ocurre pensar que, aparte de hilar fino y manejar referencias, o utilizar mecanismos típicos como los malos entendidos, el humor inglés sabe ponerse un espejo delante de sí mismo. Self-deprecating, que dicen. Igualmente, la ironía que destilan sus mejores cómicos es deliciosa y refinadísima, échese un vistazo a algunos de sus habituales en la televisión, en donde se ve lo que es el ingenio, el repentizar y el puro talento cómico. Gente como Graham Norton, David Mitchell, Lee Mack, Charlie Brooker, Richard Ayoade, los chicos de la difunta (?) The League of Gentlemen, Matt Berry, Chris Morris, Steve Coogan...

La comedia inglesa es superior porque es más realista, te puedes sentir más identificado con los personajes, y por lo tanto, sientes mucho más de cerca sus idas y venidas. No se intenta dorar la píldora al espectador, como ocurre en los EEUU. Stephen Fry lo expresó muy bien cuando dijo: "El héroe cómico americano es un tipo listo rodeado de idiotas. A los británicos nos gusta interpretar al fracasado. Todos los héroes cómicos británicos son gente que desea mejorar su vida y cuyo sentido de la dignidad está constantemente comprometido por un mundo que les defrauda. Intentan ser decentes y nobles, y comportarse adecuadamente. Y su falta de dignidad es sonrojante. Son un desastre total. Y el protagonista cómico americano es un tipo gracioso y listo, Jim Carrey o Ben Stiller, que se las apaña en cualquier situación. Acaban triunfando, son más listos que nadie. Nuestra cultura está bañada en fracaso, pero glorificamos nuestros fracasos. Los celebramos."

Con Peep Show tenemos una pareja de guionistas de lujo, Sam Bain y Jesse Armstrong, unos señores que cuando están inspirados dan a luz a cosas como Four Lions, The thick of it / In the loop, Veep o Fresh meat.

Bain y Armstrong toman el molde de “La extraña pareja” (amigos solteros que comparten piso y son como el día y la noche) y se les ocurre la vuelta de tuerca de la filmación subjetiva + monólogos interiores de sus protagonistas, lo cual ofrece de pronto todo un abanico de posibilidades cómicas. El humor no solo emana de la historia, emana asimismo de las consideraciones de los protagonistas, en tiempo real, acerca de lo que les ocurre o lo que opinan, o los contrastes entre lo que opinan realmente, lo que dicen y lo que hacen.

Todo esto podría haber sido un desastre, pero cuajó maravillosamente porque supieron desde el principio explorar y explotar las posibilidades de su creación. Y porque echaron mano de un dúo protagonista que venía cuajado de casa, Mitchell & Webb, ya en aquel año 2001 una pareja de humoristas más que asentada, con programas de radio y televisión.

Como decía, hoy he visto el último episodio, el sexto de la novena temporada. Una sensación agridulce me embarga. Por una parte me da pena que se acabe. Por otra, no puedo evitar notar que la calidad ha ido deteriorándose en las dos últimas temporadas, así que una especie de eutanasia no le viene mal del todo. Los hiatos cada vez más largos le han sentado fatal: si en las primeras temporadas eran anuales, entre la 7 y la 8 fue de dos años, y entre la 8 y la 9, de tres. No es que en estas últimas temporadas no haya episodios o momentos magníficos, pero en términos generales no se alcanzan los niveles de las anteriores; el listón estaba demasiado alto.

Pero prefiero hacer la vista gorda y quedarme con lo bueno, con lo magnífico. Una serie maravillosa que volveré a ver tan pronto como se me empiece a olvidar un poco, aunque eso va a estar complicado.
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19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Nunca una comedia encajó mejor con mi humor
Esta serie es un diamante. ¿Qué decir de Peep Show? Partiendo de un argumento convencional, la serie parte de un prisma y una forma de narrar la historia totalmente utópica. Aparte del hecho de que su tono es el mejor que he visto en una comedia, huye de la monotonía que suelen inundar muchas comedias.

Partimos de capítulos de media hora de duración, ideal para este tipo de serie, con temporadas de 6 capítulos. Esto es una combinación perfecta para que la serie no pierda frescura. Además la serie es reflexiva, bebe de la cultura británica... y qué decir, es mi favorita.

Para los que no la hayan visto, ganaréis mucho viéndola y no os arrepentiréis.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil