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La rodilla de Clara (1970)

Sinopsis
Jerome, un escritor de mediana edad, intenta conquistar durante sus vacaciones a una joven de 17 años que tiene novio. Instigado por una novelista, lleva adelante una operación de seducción que tiene mucho de afirmación personal. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Le genou de Claire
Duración
105 min.
Guion
Éric Rohmer
Música
Varios
Fotografía
Néstor Almendros
Productora
Les Films du Losange
Género
Romance Drama Comedia Drama romántico Nouvelle vague Adolescencia
Grupos  Novedad
Cuentos morales de Eric Rohmer
8
Juegos de seducción
Quinta entrega de la seria de seis films titulada “Los cuentos morales”, del realizador francés Éric Rohmer. El guión, del propio Rohmer, desarrolla una idea de Alfred de Graaff (supervisor de producción del film). El film se rueda en escenarios naturales de Annecy (Alta Saboya, Francia) durante el verano de 1970. Nominado a un Globo de oro, gana el Premio Louis Delluc y la Concha de oro (mejor película) del Festival de San Sebastián. Producido por Barbet Schroeder y Pierre Cottrell (“Mi noche con Maud”, 1969) para Les Films du Losange, se estrena el 15-XI-1970 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en el Lago de Annecy y alrededores durante varias semanas (junio/julio) del verano de 1970. Jerome Montcharvin (Brialy), diplomático, agregado a la embajada de Francia en Suecia, de 35 años, que se halla a punto de contraer matrimonio con su novia sueca, acude a Annecy con el propósito de gestionar la venta de la antigua vivienda familiar de verano. Allí coincide con su antigua amiga, la novelista italiana Aurora (Cornu), que le presenta a sus amistades. Ocupada en una novela sobre las relaciones amorosas de una adolescente y un hombre mayor, le ruega que atienda a Laura Walter (Romand), una quinceañera que se siente atraída por él, hija de la propietaria de la casa en la que se aloja. De ese modo cree que le podrá ayudar a componer los pasajes centrales del relato. Las cosas se tuercen cuando Jerome se siente poderosamente atraído por Clara (Monaghan), hermanastra de Laura, de 16 años, aficionada al tenis, al voleibol y a navegar en canoa por el lago. Tiene novio, Gilles (Falconetti).

El film suma drama y romance. El realizador construye un relato desprovisto prácticamente de acción física, que trata de concentrar la atención del espectador en lo que ocurre en la mente del narrador (Jerome). La narración no explica, ni dice, ni expone, sino que se limita a mostrar, sin artificios, la evolución de los pensamientos y sentimientos interiores del protagonista. Le interesa, sobre todo, que el espectador perciba las emociones interiores del mismo. Para ello le invita a la contemplación directa y sincera.

Es importante que el espectador entienda en sus justos términos la supuesta fijación de Jerome por la rodilla de la muchacha. La rodilla no es un elemento fetichista a la manera de los pies en Buñuel o Truffaut. No es ni un símbolo, ni una alegoría que trasmita sugerencias o indicaciones sobre el deseo de posesión de Jerome. Es la supresión de la idea de posesión o, substitutivamente, su sublimación perfecta y completa. El placer no estriba tanto en el acto físico, como en la búsqueda y la aplicación de las estrategias y los juegos de seducción para conseguirlo.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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38 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un intelectual hace cine
Resulta curioso que Jean-Marie Maurice Scherer, profesor de literatura, crítico de cine, redactor-jefe de Cahiers de Cinema se oculte bajo el seudónimo de Eric Rohmer (Eric por von Stroheim y Rohmer por el autor de Fu-Manchú). Rohmer, nacido en 1920 es autor prolífico, con más de ochenta películas en su haber, muchas como guionista, las más como guionista y realizador. Comenzó a hacer cine en 1959 y se dió a conocer en 1967 con "La coleccionista", en el Festival de Berlín. Tras "Mi noche con Maud", rodó en 1970 "La rodilla de Clara", que forma parte de sus seis cuentos morales. Rohmer, licenciado en Filosofía y Letras, es un intelectual que transporta al cine sus inquietudes filosóficas y morales. Junto al bello lago de Annecy, que pintó Cezànne, en un ambiente de vacaciones, tiene lugar la levísima acción, que da pie para que el autor exprese, a través del protagonista, en una serie de diálogos con una amiga escritora, su opinión sobre el amor y sobre la amistad, y efectúe un riguroso autoanálisis crítico de su conducta y de sus sentimientos en su relación con los demás. La conversación mantiene, siempre, un tono culto, refinado y sutil que nos obliga a prestar una atención constante, pues no importa tanto lo que sucede, apenas si sucede nada, como el estar atentos a la propia resonancia interior.
Es un film para la inteligencia, que sorprende nuestros ojos con una rara belleza.
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28 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil