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Homicidio (1961)

6,4
365
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Sinopsis
Emily, una joven de 20 años, le propone matrimonio al botones de un hotel para poder llegar hasta el juez de Paz. Una vez logrados sus planes, lo asesina, huye y se refugia en la casa de una anciana paralítica y muda a la que cuida. La policía no logra dar con ella, pero la sobrina de la anciana y su novio empiezan a sospechar de ella. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Homicidal
Duración
87 min.
Guion
Robb White
Música
Hugo Friedhofer
Fotografía
Burnett Guffey
Productora
Columbia Pictures
Género
Thriller Slasher Crimen
8
Viva las pelis de serie B de calidad¡
El macabro y truculento William Castle nos sorprende con esta historia, con claras reminiscencias a Psicosis de Hitchcock, y que en mi opinión y desde el punto de vista de la trama argumental no tiene demasiado que envidiar esa gran obra maestra. El director ha conseguido crear una atmosfera suficientemente inquietante como para que el espectador no se levante del "sillon" en las menos de hora y media que dura la película y además, pasando por alto el grado de credibilidad que pueda tener el desenlace del film, se trata de un final bastante original incluyendo un "guiño" del propio Castle en una secuencia que difícilmente pueda olvidar el espectador. Es una pena que sea complicado ver la filmografía de este gran director que, quizás sin llegar al virtuosismo de Clouzot o del propio Hitchcock, impregna sus historias de un misterio que termina envolviendo al espectador.
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Gamberra, divertida y brillante vuelta de tuerca a “Psicosis” de Alfred Hitchcock, dirigida por el gamberro divertido y brillante William Castle.
Una gélida rubia (con un cierto parecido a la Janet Leigh de “Psicosis 1960”), cargada de billetes que dice llamarse Miriam Webster (Joan Marshall), tras alojarse en un hotel le hace una oferta a Jim Nesbitt (Richard Rust), un atractivo botones del mismo, consistente en que se case con ella e inmediatamente después anular el matrimonio.
Ante tan generosa oferta el botones acepta, dirigiéndose a altas horas de la noche a la casa del juez de paz Alfred S. Adrims (James Westerfield), el cual acepta casarlos a tan intempestiva hora incentivado por los 50 dólares que le ofrece la rubia por la inusual petición (impagable el aspecto del juez, recién levantado y con una cerveza en la mano). En el justo momento que el juez dice aquello de “puedes besar a la novia”, la rubia saca un cuchillo y apuñala repetidamente y con ensaño al mismo ante el estupor del botones y de la mujer del ya difunto juez, tras lo cual se monta en el coche y huye de la escena del crimen en una escena que nos vuelve atraer a la memoria a la de Janet Leigh en el coche en (de nuevo) “Psicosis 1960”).
A partir de aquí y siguiendo las recomendaciones hechas en su día por William Castle de por nada del mundo revelar el final a nadie que no la haya visto (a mi juicio cualquier mención al resto de los personajes implicados supondría un spoiler para cualquier espectador mínimamente avezado), me limitare a reseñar que estamos ante una autentica joyita rodada un año después de Psicosis y que más que una psicosisxplotation, calificaría como una gamberra, divertida y brillante vuelta de tuerca a la obra maestra de Alfred Hitchcock (atención a la presentación al más puro estilo “Alfred Hitchcock presenta” por parte de William Castle antes de iniciarse la película y a la ralentización de la trama en el clímax precedente al desenlace de la trama, durante la cual vemos sobreimpreso un reloj marcando la cuenta atrás de 45 segundos, mientras la voz en off de William Castle nos dice que es el tiempo de que disponen los espectadores para abandonar la sala, sopena de sufrir un infarto ante lo que van a ver a continuación).
Absolutamente recomendable.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil