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Jane Eyre (1934)

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Sinopsis
Jane Eyre (Virginia Bruce), una joven huérfana, es contratada como institutriz de Adele, una niña que es hija natural del señor de Edward Rochester (Colin Clive). El señor y la institutriz se enamoran, pero la esposa de él vive todavía. Dada la situación, Jane huye del castillo, pero regresa cuando se entera de que Rochester ha perdido la vista al intentar salvar a su mujer de un incendio. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Jane Eyre
Duración
62 min.
Guion
Adele Comandini (Novela: Charlotte Brontë)
Música
Ralph Shugart
Fotografía
Robert H. Planck (B&W)
Productora
Monogram Pictures
Género
Drama Romance
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Charlotte Brontë
4
JANE EYRE. Autora: Charlotte Brontë (inglesa). Año de publicación: 1847
Al fin lo he logrado. Me dije ‘Eh, no puedo verme todas y cada una de las películas que se han hecho sobre Jane Eyre... ¡sin leerme el libro!’ Y conociéndome como alguien de lectura aletargada, no puedo dejar de expresar entusiasmo al haber concluído la tarea de desentrañar concienzudamente a este importantísimo personaje.

Y aunque el nombre de C. Brontë suene menos en el imaginario colectivo de la gente que, por poner un ejemplo, el de Jane Austen, o que se cite como precursores de la literatura “feminista” a obras como ‘Casa de muñecas’ o ‘Una habitación propia’, yo desde aquí señalo a Jane Eyre como una figura mucho más reivindicable. Y lo digo tanto a nivel artístico, como más... político.

Veréis, todo lo que he visto (en cine, se entiende) basado en la prosa de Jane Austen me ha parecido de un romanticismo pegajoso y plomizo. Las EMMA y los ORGULLO Y PREJUICIO para mí siempre van de “La señorita McPicket no ha aceptado la invitación del señor Andrewtonn para tomar el té en Greenwood, ¡oh cómo se atreve!”. Básicamente. Líos y enredos aristocrático-burgueses, de gente que en vez de estudiar, formarse, hacer cosas por los demás, etc, lo único que les preocupa en la vida es seducir a damiselas y a caballeritos mediante juegos elegantemente sofisticados. Creo que es puro entretenimiento cortesano. Y a estas alturas, casposo.

Sin embargo, en JANE EYRE suceden cosas. Cosas atemporales, universales, comunes. Afianzamiento de la personalidad propia, madurez, lucha por la dignidad, gestión de los sentimientos, amor, desamor, nostalgia, pérdida... Y por supuesto, búsqueda de la felicidad. Y de la libertad. Porque, en efecto, Jane desea por encima de todo, decidir sobre su propio destino. Y no fastidéis, si en 1847 a una muchacha huérfana, sin propiedades ni título de ninguna clase, y ni tan siquiera belleza física se le ocurre decir al mundo ‘Quiero decidir por mí misma’, dejadme de Casas de muñecas y de Colores púrpura, porque Charlotte os lleva ventaja. Que Jane (ALERTA DE ‘spoiler’) rechace la propuesta de Rochester de ser su amante secreta a cambio de manutención y ciertas riquezas, cuando cualquier chica pobre del XIX habría visto tal proposición como una lotería, convierte a la invención de la Brontë en una auténtica mujer adelantada un siglo a su tiempo.

No me parece nada casual que tanto la obra que nos ocupa, como la perteneciente a la hermana de la autora, ‘Cumbres borrascosas’, sean las novelas con más versiones cinematográficas que hay. No se centran en un hecho, en un acontecimiento aislado... No. Se centran en UN personaje. Un personaje que siente, que reflexiona, que tiene problemas, que tiene dudas... que es real. Y la naturaleza del ser humano es empática. Deseamos que otros comprendan y compartan nuestras alegrías, pero sobre todo nuestros pesares. E inconscientemente, somos capaces de asimilar los de otras personas. Nos ayuda a sufrir menos. Por eso mucha gente ríe cuando a alguien le ocurre algo gracioso en la pantalla. Y por eso, mucha gente llora cuando ve sufrir a otros en la pantalla. Sencillo, ¿no? Somos sensibles. Mucho más sensibles a que una pobre niña sin padres sea maltratada por familiares crueles y por instituciones frías, que a la Señorita Bennet siendo desairada por el Señor Darcy en el transcurso de una velada en Derbyshire.

En ‘spoiler’, os hablo de cada una de las versiones del libro llevadas al cine (empieza aquí por espacio):

1934__La más floja, principalmente por temas presupuestarios. El elenco lo formaban actores abocados casi siempre a la serie B, y en definitiva, se trata de una producción muy menor, de poca talla y profundidad. Pero se trata de la primera vez que la novela es llevada a la gran pantalla de manera “oficial” (según parece, existen versiones mudas difícilmente encontrables), de modo que es grato el intento.

1943__Bajo el título en español de ALMA REBELDE, contaba con las grandes estrellas Joan Fontaine y Orson Welles, y el guión nada menos que de Aldous Huxley. Posee una fotografía en blanco y negro maravillosa, oscura y poética, y una dirección excepcional. Pese a durar poco más de hora y media (y por tanto, verse obligada a saltarse pasajes importantes de la novela), yo la considero mi preferida. Es todo un clásico del cine.

1970__Esta es una TV movie cuya mayor virtud es la contar en su reparto con el gran George C. Scott haciendo de Rochester, y también de ser la primera versión en color (y también la primera en producirse en el Reino Unido), aunque no es demasiado destacable en otros aspectos. Aquí, Jane era encarnada por Susannah York, a quien vimos sufrir (más) penalidades en DANZAD, DANZAD MALDITOS.

1973__Aunque no cuente con ficha en ‘filmaffinity’, esta mini-serie producida por la BBC me ha resultado muy interesante. Es bastante respetuosa al texto literal, hasta el punto de que los pensamientos de Jane son plasmados en las escenas en tiempo real, entremezclados con los diálogos. A nivel de presupuesto, todavía nos hallamos ante una producción humilde, en la cual los intérpretes británicos (y por tanto, eficaces) Sorcha Cusack y Michael Jayston no brillan, pero sí cumplen.

1983__De nuevo una serie de la BBC, esta vez, con Timothy Dalton (quien participó en otra película “Brontë”, al ser HeathCliff en la CUMBRES BORRASCOSAS de 1970). Aquí tenemos una teleserie muy disfrutable dividida en once episodios (que podréis encontrar en ‘youtube’, por cierto), en la que yo rescato el hecho de ser la primera versión que es fiel en un detalle importante y hasta ahora ignorado, conforme a la versión impresa. Y es que la actriz Zelah Clarke (desconocida fuera de la pequeña pantalla anglosajona) es la primera Jane Eyre que NO ES GUAPA. A ver, la pobre tampoco es que sea un callo malayo, pero desde luego la novela hace hincapié reiteradamente en que la joven no destaca por su hermosura facial exterior, aunque sí dice que posee “algo” enigmático o incluso mágico en su expresión, que la hace especial.
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