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Arroz amargo (1949)

Arroz amargo
Trailer
7,4
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Sinopsis
Perseguida por la policía, la cómplice de un ladrón se une a un grupo de jornaleras que se dirigen a las plantaciones de arroz del valle del Po. Una vez allí, se reúne con ella su amante que proyecta apoderarse, con la ayuda de unos amigos, de la cosecha. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Riso amaro
Duración
108 min.
Guion
Carlo Lizzani, Gianni Puccini, Giuseppe De Santis, Corrado Alvaro, Ivo Perilli
Música
Goffredo Petrassi
Fotografía
Otello Martelli (B&W)
Productora
Lux Film
Género
Drama Pobreza Neorrealismo
8
Las arroceras
Segundo largometraje de Giuseppe de Santis. Se basa en un argumento del realizador y de Carlo Lazzani, desarrollado como guión por éstos con la colaboración de Franco Monicelli en los diálogos. Se rueda en los arrozales de Vercelli (Piamonte) y en plató. Es nominado a un Oscar (guión original). Producido por Dino de Laurentis, se estrena el 21-IX-1949 (Italia). La acción prinicpal tiene lugar en los arrozales del bajo Po (Vercelli) durante los 40 días de recolección, en marzo/abril de 1948.

La película combina neorrealismo italiano, intriga criminal, melodrama, documental obrerista y retrato social de la Italia de Posguerra. El film obtiene un éxito notable en Europa y en EEUU. Su estreno en España, plagado de cortes, da lugar a una campaña de condenas y prohibiciones moralistas, que adelantan su retirada de cartelera. Permenece fuera de circulación hasta que en 1970 se repone en el circuito de arte y ensayo. La obra destila un tono erótico general y contiene varias escenas de una sensualidad desconocida en Hollywood e inusual en Europa. Silvana Mangano, miss Roma 1946, encarna con naturalidad y desenvoltura el papel de "sex symbol", al amparo de la belleza exhuberante de una matrona griega clásica, alejada de los cánones de belleza nórdica que prosperan a partir de los 60. Su figura traspira una sensualidad natural y presencial (sin exhibicionismo ni provocaciones). El tono se eleva en escenas singulares como la del azote de la muchacha, el baile del boogie-boogie y otras. Visto con ojos actuales el erotismo del film, sugerido y contenido, resulta ingenuo y candoroso.

Es notable el trabajo de cámara, tomado del cine americano, con uso de grúa, barridos descriptivos, "travellings" de observación, giros de seguimiento y otros recursos no habituales en Europa. El papel de la mujer se contempla desde una óptica misógina y machista, característica de la época, sin acotaciones críticas. Los trazos obreristas se hacen presentes a través de la negociación sindicalista frente a la propiedad para la admisión de las arroceras sin contrato. Ofrece una amplia gama de personajes pintorescos como el fotógrafo ambulante, la Greta Garbo, la tonta del bote, el sordomudo, los dos bribones, el hombre serio y responsable (Marco Gelli/Raf Vallone), los novios y otros.

La música se basa en una partitura que enlaza composiciones de conjunto y secuenciales, de metal, percusión y sonidos diversos, de aires propios del s XX y de carácter descriptivo: la tristeza de la despedida de Gabrielle, el desgarro del aborto, los malos augurios de la sala de despiece. La música diegética fue coordinada por Armando Trovajoli. La fotografía, en B/N, crea composiciones excelentes, contrastes amables, perspectivas de conjunto amplias y evocadoras, segundos planos de acompañamiento, planos de fondo festivos (juego de sombreros) e imágenes de denso simbolismo (sombra sobre los ojos de Walter a modo de antifaz o máscara).
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37 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
ARROZ A RITMO DE BOOGIE BOOGIE
Por increíble que parezca se estrena en Italia en 1949. Y es que hasta los italianos estaban más liberados que nosotros en materia de destapes. En esta España nuestra de fajas, fajos y refajos, todos muy púdicos y castos, la película no sólo fue masacrada por la tijera sino que además, sus restos, quedaron postergados hasta los 70 para exclusivo visionado de la progresía.

Claro que, visto lo visto y llovido lo llovido, hoy, casi sesenta años después, lo “indecente” se vuelve absolutamente inocente. Pero, eso sí, la Mangano era mucha mujer antes y ahora, y un muslo suyo valía por todas las rodillas de Claire y zarandajas similares. En materia de mundo y demonio, las francesas quizás sean más espabiladas pero en lo de carne, ganan las italianas por goleada ¿Y donde queda España se preguntarán? Bueno, no lo sabremos nunca, porque todos los celuloides están hechos trizas y que yo recuerde, tuvimos que esperar hasta las Historias de la Frivolidad y la era del destape, para empezar a “conocer” mujer.

En materia cinematográfica pura y dura, la película es un buen exponente del neorrealismo italiano, con el tema más real que pueda existir: La supervivencia. Dentro de este contexto no está de más recordar las características del neorrealismo italiano, y así leemos en Wikipedia: “ se caracteriza por tramas ambientadas entre los sectores más desfavorecidos, abundante en el uso de los rodajes exteriores, con importante presencia de actores no profesionales entre sus secundarios, y, con frecuencia, incluso entre los protagonistas. Las películas reflejan principalmente la situación económica y moral de Italia en la posguerra, y reflexionan sobre los cambios en los sentimientos y en las condiciones de vida: frustración, pobreza, desesperación...”

Si ven la película comprobarán que Arroz Amargo es neorrealismo mezclado, no agitado, con melodrama y aderezado con un buen chorro de tensión delictiva, pero en el fondo, en su esencia, no deja de ser una lucha por la supervivencia, muy bien interpretada por actores sumamente creíbles dentro de este contexto. ¿Qué les parecen Vitorio Gassman ó el mismo Raf Vallone ?.

Respecto a Silvana Mangano no les pregunto. Porque da más la imagen de poder ganarse la vida con el “boogie boogie” (tómenlo en sentido real o figurado, como deseen) más que con el arroz.

Para finalizar: Buena película, con un guión excelente (alcanzó la nominación para los Oscar), bien dirigida, real como la vida misma, impensable para los españoles de aquellos tiempos en que el norte del tobillo femenino era como la inexcrutable selva del Amazonas, con buenos actores y una Silvana Mangano también muy buena...

¿Se la van a perder?.
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29 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil