arrow

Reflejos en un ojo dorado (1967)

Reflejos en un ojo dorado
Trailer
6,8
1.932
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
En un fuerte situado en el sur de los EEUU, el comandante Weldon Penderton (Marlon Brando) se ha dedicado a la enseñanza de tácticas militares, mientras que su esposa Leonora (Elizabeth Taylor) prefiere solazarse con el teniente-coronel Morris Langdon (Brian Keith), amigo de la pareja. Todo esto lo observa, detalle a detalle, el soldado Williams (Robert Forster), un joven que parece fascinado con la bella mujer, mientras que Penderton comienza a interesarse por cada movimiento del joven soldado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Reflections in a Golden Eye
Duración
108 min.
Guion
Gladys Hill, Chapman Mortimer (Novela: Carson McCullers)
Música
Toshiro Mayuzumi
Fotografía
Aldo Tonti, Oswald Morris
Productora
Warner Bros. Pictures
Género
Drama Drama sureño Ejército Homosexualidad
"Impresionante realización, técnicamente perfecta y con una interpretación de Marlon Brando de inusitada fuerza e interés, para muchos la mejor obra de John Huston. Guión de Francis Ford Coppola"
[Diario El País]
"Imprescindible"
[Diario El País]
7
“Hay una fortaleza en el Sur, donde hace algunos años se cometió un asesinato
Así comienza esta película que no llego a España hasta finales de los 70, cuando la censura ya había sido erradicada del país. Quizá mejor, porque haber mutilado esta película hubiera sido desastroso para futuros visionados. En una escena, Brando llega del trabajo y sale al jardín, Taylor está sentada en una hamaca. Ella, una ninfomanía que no se siente correspondida, habla de su caballo, un purasangre blanco (Firebird). Él la reprocha ese amor por un animal y ella, levantándose para irse aún tiene tiempo de espetar:
- ¡Es un semental!

La cara que se le queda a Marlo Brando es tan expresiva que ya nos pone en aviso. La película no ha hecho más que comenzar.

La elección de Brando (por aquel entonces una de las estrellas de Hollywood) para interpretar a un oficial del ejercito homosexual fue ciertamente casual. Su papel, iba a interpretarlo Montgomery Clift, pero su muerte antes de la producción hizo que Huston barajara otros nombres entre los que se encontraba Richard Burton o Lee Marvin. Al final, fue Brando el que acabó interpretando al oficial Penderton alegando que escogió el papel porque le daba la oportunidad de montar a caballo. Pero curiosamente, cuando se le pidió que montara en su primer día de rodaje, Brando admitió su terror a los animales. Quizá por ello, esas casualidades que a veces ocurren, Brando hace suya la ansiedad de Penderton por ser un buen jinete. Y en una de las escenas más brutales, Brando haciendo de Penderton (o quizá al revés) desata toda su represión sexual con el animal indefenso. Su escape agresivo lo plasma Huston sin palabra ni diálogo alguno, con unos latigazos que son interrumpidos por el “cuerpo (desnudo) del deseo” del soldado raso Williams (Robert Forsters).

Leonor (Elizabeth Taylor) se muestra desde su primer instante dominante, jugando con la fusta, domando a los que a su alrededor está. Y uno de ellos, es el amigo de Penderton, el coronel, Morris Langdon (Brian Keith) casado con Alison (Julie Harris). Huston nos enfrenta a dos hombres completamente diferentes. Por un lado esta Penderton, incapaz de satisfacer los deseos sexuales de su mujer, mal jinete y de gustos extraños (la escena de la crema es cuanto menos significativa). Por el contrario, Langdon es la masculinidad: un líder, machista, gran jinete (de nuevo simbología sexual), rechaza aquellas cosas extravagantes como música clásica o la cultura. A su vez, se abre otros interrogantes en la trama sobre la débil Alison y su extraña relación con el criado (el eunuco filipino Anacleto).

Abrónchense los cinturones porque esto continua
[Leer más +]
53 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El ojo del pavo
Drama realizado por John Huston (1906-1987) y escrito por Chapman Mortimer, Gladys Hill y Francis Ford Coppola. Adapta la novela corta “Reflections in a Golden Eye” (1941), de Carson McCullers (1917-1967), pseudónimo de la escritora Lula Carson Smith, natural de Columbus (Georgia), que muere 12 días antes de la presentación de la película. Se rueda en Long Island (NYC) y en Roma y alrededores (Italia), con un presupuesto estimado de 4,5 millones de USD. Producido por Ray Stark y John Huston para Warner/Seven Arts, se proyecta por primera vez en público el 11-X-1967 (EEUU, preestreno). En el film, la acción dramática tiene lugar en una base militar de Georgia, en tono a 1948.

Los protagonistas son Leonora Penderton (E. Taylor), casada con el mayor Weldon (Brando), fogosa, sensual, dominante, veleidosa, caprichosa y de luces limitadas. Weldon Penderton sobrelleva una homosexualidad latente y reprimida, que le provoca reacciones agresivas con los animales, sobre todo con los caballos de la base. Jinete mediocre, es un personaje solitario, taciturno y rígido, que se refugia con frecuencia en la soledad de su despacho. El teniente coronel Morris Langdon (Keith) está casado con Alison (Harris), cultiva lo que él considera que son las virtudes de la masculinidad: es buen jinete, desprecia la música clásica y la lectura y tiene una amante habitual. El soldado Private Williams (Forster) sirve como mozo de cuadra y es asistente del mayor Penderton. El capitán Murray Weincheck (Dugan) encarna la figura del militar considerado de insuficiente capacidad para el mando: es aficionado a tocar el violín y lector apasionado (lee a Proust).

El film desarrolla una historia compleja en la que se combinan prejuicios, adulterios, homosexualidad, enfermedades mentales, fetichismo, afanes de dominación, tendencias sádicas, deseos insatisfechos y frustraciones. Con la ayuda de un guión bien escrito y correctamente estructurado, Huston construye una historia dramática que avanza con fluidez, orden y un crescendo impecable. Pese a la truculencia de los temas que se abordan, la narración se mantiene dentro de los límites de la sobriedad y la elegancia. Evita las formas y expresiones propias de los melodramas al uso. No hay sentimientos desbordados ni reacciones desmelenadas. El relato interioriza los sentimientos de los protagonistas y sitúa el drama en el ámbito de la intimidad personal. Con ello consigue evitar las expresiones explícitas desgarradas sin perjudicar la intensidad y profundidad de las tensiones, frustraciones e insatisfacciones de los protagonistas. La obra de Carson McCullers es pionera en el tratamiento explícito de temas como el adulterio, la homosexualidad y el racismo.

…/
[Leer más +]
32 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil