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5
La fiesta.
Todos alguna vez habremos asistido, a una fiesta o reunión donde apenas conocemos a nadie. Y nos hemos sentado con un grupo, en el que cuentan anécdotas que para ellos son trochantes y que tú apenas captas. Te ríes a veces, otras solo sonríes, ya que te falta información para pillarle la gracia al asunto. Todos son amables, nada que reprocharles, pero cuando vuelves a tu casa sólo te queda la sensación de haber pasado un rato, ni bueno ni malo, agradable como mucho. Y si mañana te vuelven a invitar, lo mismo pasas.
Pues eso es ver Ave Cesar.
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103 de 113 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Ave César, dormituri te salutant.
Los amigos están para esto. Para los buenos y para los malos ratos. Uno que es amigo de los Coen no puede abandonarlos en los malos momentos, tiene que estar ahí. ¡Estaría bonito aparecer únicamente para disfrutar de un buen film! Se les espera con ansia en la nueva cita y, nada, a acompañar y que salga el sol por donde tenga que salir.

Lo más seguro que éste será un día de esos que ellos se lo pasarán genial contándote su nuevo proyecto y tú tendrás que callar y aguantarte. Te dirán que la historia gira sobre un recto hombre, director de una importante compañía cinematográfica que no encontrará nada más que escollos por los que tendrá que pagar duros sacrificios. Y confesarse. O´clock. Cinco aves maría, nada menos.

Todo a en punto. Le fallará a su mujer, su buena esposa, porque le ha prometido no fumar pero ... un pitillito caerá; la carne es débil. Es una persona ecuánime que tiene a todos en cuenta, así que el peso sobre sus espaldas es enorme. Y como en las Sagradas Escrituras, la tentación se le presentará ... más de una vez ... y se le presentará en un tugurio chino, como no podía ser de otra forma. Entonces la cosa es que... ¿Es interesante el tema? Pues ellos lo verán así y habrá que poner cara de interés y callarse como buen sufridor...

Lo malo de ¡Ave, César! es que las historias que se entrecruzan “de cine dentro del cine” poseen un fuerte inicio, pero la solución final de cada una de ellas se va a pique porque carecen absolutamente de trayectoria argumental. Si cada una fuera lo bastante sustanciosa como para desarrollar un verdadero entramado, sí que estaríamos ante otra genialidad, pero son esbozos sueltos en un todo que ni siquiera tienen demasiado agarre. La verdad, prácticamente … poco o ninguno. Y eso que no se puede negar la calidad del film.

Si has tenido un día negro, un mal día, termínalo a última hora de la noche hundido en tu butaca, de mala gana por supuesto, aguantando los pormenores de un rodaje de cine dentro del cine contado por los hermanos Coen: Ave César. Y así habrás completado y cerrado el círculo de un perfecto día negro y además habrás cumplido tu penitencia.
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121 de 163 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sátira y homenaje al Hollywood de los años 50
Los talentosos hermanos Coen han mostrado a lo largo de su exitosa carrera su gran destreza en distintos géneros cinematográficos. Con Hail, Caesar! (¡Ave, César!) satirizan distintos géneros, para ofrecer mediante una delirante comedia una versión romantizada del Hollywood de los años 50, siendo probablemente la película más fantasiosa de toda su filmografía. Prima lejana de Barton Fink, la película resulta un interesante ejercicio de cine dentro del cine. El proyecto nació hace diez años, pero tardó en hacerse realidad. Pero una vez retomado el proyecto, los Coen han logrado reunir a sus habituales colaboradores, que resultaban imprescindibles para realizar la película tal y como la tenían ideada.

Hail, Caesar! es a la vez un homenaje y una sátira de la época dorada de Hollywood en los años 50, cuando reinaban los estudios, justo antes de que empezara su crisis al tener que enfrentarse a la televisión, y en plena Guerra Fría. Para plantar cara a dicho rival, Hollywood apostó por realizar una serie de superproducciones de epopeyas bíblicas con miles de extras, osados musicales y espectáculos acuáticos en technicolor, así como una gran cantidad de westerns y elegantes dramas de sociedad. Y los Coen han sabido agrupar todos los citados elementos hábilmente en su nueva película. Y dichos elementos quedan recogidos de hecho ya en su sinopsis. Preguntado a George Clooney en la rueda de prensa si había pertenecido alguna vez a algún partido comunista, entre risas ha contestado que prefería atenerse a la quinta enmienda.

En aquella época, los jefes de los grandes estudios controlaban tanto la vida profesional como la privada de sus grandes estrellas, y tenían incluso a personas contratadas para que se encargaran de resolver todos los posibles problemas que pudieran surgir durante la producción, y proteger además a dichas estrellas y cuidar su imagen pública. Un duro trabajo que realizaron personas como el verdadero Eddie Mannix, figura que inspiró a los Coen para realizar la película, y a quién han incluido en el film en una versión santa personalizada, interpretado magistralmente por Josh Brolin.
El mismo Josh Brolin bromea diciendo que no dudó ni un momento en aceptar el papel al leer en el guión que tendría la oportunidad de abofetear a George Clooney, deseando que se tuviera que repetir el rodaje de dicha escena en muchas ocasiones.

Sin llegar a la maestría de sus mejores películas, Hail, Caesar! resulta en cualquier caso una película muy entretenida, repleta de buenos gags y un colosal reparto de actores que se nota que se lo han pasado en grande rodando esta curiosa e interesante película. La mayor virtud de la película es seguramente su magnífica elaboración. Gran labor, como siempre, de Roger Deakins.

La película ofrece detalles cinéfilos bastante curiosos, así como gamberradas de los Coen con su círculo de actores fetiche. George Clooney, que había realizado para ellos ya bastantes interpretaciones de personajes bastante estúpidos, realiza aquí su papel estelar en dicha línea, haciendo de bufón absoluto. A su vez, Ralph Fiennes, quien en la vida real tiene cierto mosqueo con la pronunciación de su nombre, interpreta aquí a un director de cine llamado Laurence Laurentz, bromeando bastante con la dificultad de realizar los matices de pronunciación.

Como única pega, se podría decir que el problema de Hail, Caesar! es que a pesar de su gran propuesta y buena carta de intenciones, sus divertidos gags y su hipnótica y magnífica elaboración, así como sus puntuales grandes momentos, la película tiene algún que otro altibajo y te transmite la sensación de que nunca termina de elevar el vuelo. En algún momento puntual parece que haya más gags que trama. Pero aún así, la perspicacia cinematográfica de los Coen está bien presente y el film no se queda en una mera comedia más del montón, sino que son bastantes los detalles a tener en cuenta.

Y la diversión y el buen entretenimiento están en cualquier caso asegurados, con buenas dosis del humor característico de los Coen.

https://revista.tviso.com/hail-caesar-version-romantizada-coen-del-hollywood-de-los-50/
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70 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Sólo ellos se lo han pasado bien
Los hermanos Coen probablemente son dos de los profesionales con más talento en el panorama cinematográfico mundial desde hace varias décadas. Ambos escriben, ambos dirigen (aunque Joel se orienta más a la dirección y Ethan más al guión...) pero ambos son capaces de destilar el mejor cine de Hollywood. Y el mejor cine de cualquier parte, qué coño.

Son capaces de tocar prácticamente cualquier género, extraer sus líneas maestras, y crear su propia visión de ese tipo de cine, como han hecho en varias ocasiones -desde "Fargo" a "El gran Lebowski", pasando por "El Gran Salto", "El Hombre que nunca estuvo allí", "No es país para viejos", y así un largo etcétera. Eso sí, si tenemos que elegir un adjetivo para su trayectoria, desde mi punto de vista podría ser el de desigual. Desigual porque aunque en todo su cine hay verdaderas perlas de exquisitez y gusto cinematográfico que demuestra el amor por el séptimo arte -en toda su extensión- también hay algo de dispersión, mucho de pretenciosidad, y cuarto kilo de ego desbocado. Confieso que a veces me he dormido en alguna de sus películas, que resultan tediosas, algo pedantes... pero también reconozco que en casi todas ellas se encuentran diálogos, secuencias, momentos absolutamente geniales.

Exactamente eso es lo que pasa en su última película, que es un enorme homenaje al Hollywood clásico de los años 50, en los que los grandes estudios de cine fabricaban los sueños que se proyectaban sobre una pantalla blanca y que conseguían que el planeta entero se olvidara de todo lo que le preocupaba. Claro que los que hacían esos sueños, los profesionales del cine, esos sí que estaban bien al loro de todo, y peleaban día a día por sobrevivir. En ese particular universo, el protagonista del film tiene que pelear con actores-estrella egocéntricos, con tarugos-estrella sin cerebro, con niñatas-estrella con pésimos modales, montadoras amargadas y todo un batiburrillo de secretarias, periodistas, ejecutivos y especímenes varios para que la brillante y poderosa maquinaria para hacer películas siga funcionando. Sea como sea, the show must go on.

De acuerdo, a todos los que conocemos el mundo del cine, su historia, sus directores, sus estrellas, todos esos entresijos que tantas veces hemos escudriñado, a todos nosotros nos encantará esta película. Seguramente porque nos hacemos cómplices de ella. Por eso y porque tras ver buena parte de la obra de los Coen ya conocemos su particular, irónico y mordaz sentido del humor y somos capaces de encajar esas claves. Pero seamos realistas ¿en serio un espectador al que le han vendido una comedieta delirante -que es lo que propone el trailer- va a comprender la complejidad de esta película? Seguramente no.

Es más, decididamente no: estuve viéndola en una sala llena de gente y ante los chistes de la historia, la mayoría de los espectadores no se reían. Es más, no los entendían. Seguramente, si fueran norteamericanos, lo entenderían mejor. Si además fueran de Los Angeles, todavía más. Y si encima trabajan en el cine, entonces disfrutarían. Como ellos, que son los que realmente se lo habrán pasado bien con su marcianada. Un proyecto que les ha costado más de diez años llevar a cabo, y que en un principio se ambientaba en los años 20 y no en los 50.

Otra de las grandezas de los Coen, es que son capaces de cambiar de registro y tono de sus películas con un simple plano, con una línea de diálogo. Claro que a veces, como ha pasado con esta película, no sale bien, ya que en "Ave César" las líneas entre la comedia, el drama, el sarcasmo, la reflexión y la crítica social se entrecruzan demasiadas veces y uno no sabe a qué carta quedarse. Entiendo que el mosaico que plantean es rico y lleno de matices, pero quizás sean demasiados matices. Sobre todo porque esos matices no añaden nada a un guión enclenque y raquítico que no está orientado en ninguna dirección, y que, erráticamente, no sabe qué historia contar. No dejan claro en absoluto esa dirección y aún menos la intención.

Una vez que nos han presentado la bizarra galería de personajes -cosa habitual en los Coen...- y que nos hemos reído de sus características... ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué quieren contarlo, si es que en realidad quieren contar algo? ¿Es un simple ejercicio de ironía? Seguramente todas estas preguntas tienen unas claras respuestas... pero el problema es que sólo las conocen ellos, los Coen, que son quienes han escrito y dirigido esta película, que me recuerda a una de sus producciones más fallidas, "O Brother", que precisamente, también homenajeaba una época, un mundo, un estilo...

¿Que si tiene gracia Clooney? Por supuesto, siempre la tiene, y verlo poner caritas es desternillante, pero eso no hace una buena película. ¿Que si la Johansson está bien? Está fantástica, divertidísima, demostrando la gran versatilidad que tiene como actriz, pero al igual que antes, tampoco hace una buena película. Todos los actores están fantásticos -destacando Josh Brolin, que se sale...-, hay momentos surrealistas para troncharse -como la perorata de un grupo de guionistas subversivos- y secuencias visualmente preciosas -aunque insuficientes si las comparamos con las referencias a las películas de Cecil B. de Mille, a las de Esther Williams o a las de Gene Kelly...- pero ninguna de estas cosas hace una buena película. Son adornos, elementos que acompañan a un buen guión, que cuenta una buena historia. Y esta película no lo tiene, y da mucha pena que dos de los más prestigiosos guionistas/realizadores del panorama cinematográfico mundial sean precisamente los que firman esto. Confieso que me he llevado una sorpresa bastante desagradable, porque esperaba mucho, muchísimo más de la película y todo se ha quedado en alguna risa desperdigada y alguna brillantez argumental.
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49 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Original y divertida comedia con un buen reparto (pero con truco)
Original película del género comedia y cine dentro del cine que te transporta a una productora de Hollywood de los años 50.

Como he dicho en el título el reparto de esta película tiene truco. Por poner dos ejemplos, las apariciones de Scarlett Johansson o Jonah Hill son testimoniales.

Josh Brolin y Ralph Fiennes están excelentes, como siempre y George Clooney sigue haciendo de él mismo.


Es una sátira y crítica sobre el viejo Hollywood a tutiplén, pero tampoco faltan temas religiosos y políticos (con una aparición estelar de un submarino soviético)

El ritmo es muy bueno, ya que no sientes en ningún momento que te aburre lo que se te presenta. Su duración también ayuda, más que acertada.

La escena de los marineros bailando en el bar, excelente.

Pero no es una película para recordar. En el momento que salgas de la sala te olvidarás de ella, pero no del buen momento que pasaste viéndola.
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36 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
CUANDO LOS CIMIENTOS FALLAN NADA SE SOSTIENE
¿Por qué algunas películas que podrían ser éxitos, aparecen desdibujadas por un guión que se diluye?.

En ocasiones los guionistas tienen una idea brillante, y a su alrededor construyen una trama que no se sostiene
porque los cimientos fallan.

Eso ha pasado con AVE CESAR. Partiendo de una buena idea, han transformado un proyecto correcto en un esperpento que no ahonda, no cala y solo puede calificarse de TRABAJO EPIDÉRMICO.
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23 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Disiento
Por primera vez me alegro de disentir de la mayoría de las críticas que aquí se publican.
Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien con una película. Mientras la veía pensaba que era la peli típica para gustar a cinéfilos. Y veo que le dan hasta un uno.
Vamos a ver. Los Cohen tienen un oficio y una originalidad muy demostrada. Aquí han querido hacer un divertimento sobre las maravillas del cine de Hollywood de los cincuenta, que se sigue viendo y gustando. De ahí las alusiones a Ben-hur, Cantando bajo la lluvia, Levando anclas, entre otras...y las del Oeste.
Todo con ironía, como un juego.
Es verdad que las muchas historias simultáneas no quedan del todo bien ensambladas. Casi nunca me gusta que se alarguen las películas pero aquí me ha faltado casi media hora más.
Hay escenas memorables como la tía que está en el montaje, el baile de los marineros, la "mala actuación"de Alden Ehrenreich.... A veces me he reído más que en películas pretendidamente cómicas.
Y quienes se quejan de que el trailer en tramposo tienen una solución, no ver trailers. Son siemore un cebo. Es preferible ir directamente al grano.
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Pero....Esto qué es?
No sabes si estás viendo una película o te están tomando el pelo.
Cuando termina piensas...bueno, vale, creo que mi enfermedad mental acaba de curarse.
Es una sátira del mundo del cine de los 50 que aburre hasta el final.
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36 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hail Caesar! Hail Cohen!
«Me he equivocado de sala y de película» me dije cuando apenas transcurrieron los primeros planos, no obstante, la belleza de la imagen y la eclesiástica música me motivaron a quedarme...¡No! ¡Miento! Estuve a punto de levantarme hasta que apareció Josh Brolin ¡Sorpresa no me había equivocado!

Y es que precisamente reacciones como éstas conforman el shock de toda la película ante la historia que cuenta...¿Pero qué historia cuenta? Bueno ¿Cómo decirlo? ¿Es lo que comenta la sinopsis brevemente? ¡Pues sí!...O no del todo (¿?). A simple vista todo luce confuso pero, sin embargo, muy por encima de sus absurdos transcursos, la idea que se nos quiere transmitir goza de un sentimiento tan real como... ¡la realidad misma! Que, empero, ha sido muy olvidado en la sociedad actual, y por lo que cuentan tanto Ethan como Joel Cohen en su última producción, lleva olvidándose este ideal desde unas cuantas décadas pasadas.

Pero antes de entrar en historia y comentar su trama (hasta caer en lo subjetivo, tal como propone la película) podemos comentar aspectos más generales: El montaje realmente es convincente. Nuevamente asistimos a un proyecto que juega con los cambios de formato, algo que para el público general puede ser irrelevante de manera consciente, pero que simboliza mucho de manera inconsciente, puesto que dicha alteración en los planos representa un lenguaje alternativo de los sucesos. Es un indicador de qué es lo que vemos. Separa la historia principal de las subtramas. Aunque desde hace un par de años el recurso no es nada original, en este caso se aplica con total justificación. Por otro lado, sobre la dirección de los Hermanos Cohen poco podemos hablar, consecuencia de estar en el alto nivel al que nos tiene acostumbrados, provocando así que la fotografía, el arte, los colores, los detalles y la producción sea óptimas, limpias y en este caso, creíbles dada la atmósfera de tiempos pasados.

Sin embargo, continuando con el tema de dirección, las actuaciones que, a su vez pueden parecer simples, son producto de sesiones claramente complejas. Probablemente el aspecto más importante ya que los personajes, al igual que en «Fargo», «The Big Lewosky» no actúan como «se supone» debería actuar «un personaje corriente» o mejor dicho «no actúan como el público actuaría» pero curiosamente, son capaces de hacernos creer su histrionismo y entregarnos a ello con total naturalidad para asistir a la historia. Dicho esto, de más está aclarar que el elenco está en su punto, sobresaliendo Josh Brolin. Por otro lado, algunos secundarios que más bien parecen cameos a la usanza de las grandes estrellas invitadas en superproducciones pasadas, terminan respaldando el buen gusto y el sabor de la cinta.

Sin duda alguna, los Cohen han vuelto ¡Y a lo grande! Por lo tanto, estimado lector, si ha visto la película y está intrigado por mi calificación y sorpresa, pase, si es su deseo, a leer en la sección de spoilers el resto del escrito y tras esto, si su calificación es corriente, le invito a replantearla. Para el lector que no la haya visionado ¡Hágalo! ¡Pero con la mente abierta! Puesto que la cinta, se presta a ser «observada, pero no vista» (Como diría Hannibal Lecter).
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18 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Genial humorada
Ave César

Este par de avispados tunantes capaces de reírse hasta de su propia sombra, Joel y Ethan Coen, convertidos ya en referentes del cine independiente de EE.UU., han pergeñado, en esta su última película "Ave César", una de las gamberradas más hilarantes de su carrera cinematográfica.
A pesar de haber hecho siempre lo que les ha venido en gana y trabajado al margen del sistema, han conseguido urdir estupendas historias, contar con espléndidos actores, atraer al gran público y, como consecuencia, hacer muy rentables sus películas que es, finalmente, lo que mantiene permanentemente engrasada y en funcionamiento la maquinaria de esta industria que llamamos cine.
Un soberbio Josh Brolin en el papel de Eddie Mannix, es el alma y el hilo que une el tejido de este colosal disparate. Parodia -pues toda esta urdimbre desternillante de los Coen no es más que un colosal disparate y una desenfrenada parodia- al competente director de unos estudios de cine en el Hollywood de los años 50. Este esforzado fontanero lo mismo apacigua las irritantes veleidades de sus estrellas que se las arregla para ocultar a la prensa los escándalos que rodean sus vidas privadas; recicla a un pésimo actor para cumplir la arbitraria orden de su superior o lidia hábilmente con directores convencidos de su condición divina. Todo con el fin de que no detener el frenético tren de producción del estudio y evitar así indeseables desviaciones presupuestarias que perjudiquen los intereses de sus exigentes accionistas.
Eddie Mannix, exacerbado católico y anticomunista acérrimo, carga su propia cruz para redimir los pecados de su equipo. No tiene horarios, trabaja a destajo, no es consciente de la perversidad de los actos a los que le somete su profesión, mientras que, por otra parte, se arrastra cada 24 horas hacia el confesionario hasta casi exasperar a su paciente confesor con ridículos pecadillos que no harían sonrojar ni a un niño de siete años.
En el fondo se trata de una sucesión de divertidísimos gags que a ratos remiten a los esperpénticos y delirantes diálogos de los Monty Python pero, bajo el desenfado y la aparente superficialidad de la cinta, subyace una buena cantidad de ácido que los Coen esparcen sin escatimar la dosis. Verán números musicales que les recordarán a Gene Kelly, cabriolas que evocan a Esther Williams en piscinas de rabioso azul, circenses cabalgadas emulando la candidez de los primeros westerns o precisas referencias a las millonarias producciones de Cecil B. DeMille, parodiados siempre con infinito buen gusto y sin caer en el exceso.
Y aunque los Coen nos descubran la amarga realidad que esconde el trampantojo, nos enseñen las tripas agridulces del engaño o nos muestren la nada edificante naturaleza que se oculta bajo la fina piel de la farsa, los hombres seguiremos buscando la seducción del cine porque necesitamos evadirnos y porque en esta prodigiosa fabrica de sueños encontramos el bálsamo que suaviza nuestra azarosa existencia.

Emilio Castelló Barreneche
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Si me hubiesen dado una soga antes de entrar...
... me habría ahorcado a mitad de pelicula. Es lo mismo que se ve en trailer pero mucho mas largo y con el mismo contenido. No pierdan tiempo ni mucho menos dinero con este fraude por mucho que la dirijan los Coen.
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20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
La peor película que vi en mucho tiempo
Típica película de cine de entendidos que no te trasmite nada....
Las ganas de reírte son proporcionales a las de salir de la sala.
Cuando en una sala de cine la gente no deja de mirar el reloj es mala señal....
Cuando la gente se va incluso a mitad de la película es mala señal...
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19 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Decepción.
Decepcionante como todas las películas desde El gran Lebowski quizás con la excepción de No es país para viejos. Arranca bien pero enseguida decae para ir perdiendo interés hasta casi aburrir. Un par de escenas graciosas y poco más. Los hermanos viven de rentas noventeras.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Aburrida
Aburrida, aburrida, aburrida. Visualmente estupenda y con mucho estilo, sí, pero aburrida. Verla doblada es una pesadilla, encima. Es posible que, si eres americano, y parte de la industria del cine, y conoces los acentos y manías de personajes de los '50, igual hasta hay alusiones y chistes que te hacen gracia. Pero si vas simplemente al cine a ver una de los Coen... es que te puedes quedar esperando sentado a que la película despegue en algún momento, pero nada de nada. Un timo. Se lo habrán pasado pipa pensándola y escribiéndola, hay mucho famoso, así que el rodaje chachi, pero seguro que en la sala de montaje las caras serían más largas. Y en la sala de proyección... silencio gélido. Al menos en la mía.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Sorprendido
Estoy absolutamente sorprendido. Acabo de ver una película de los Coen y no me ha gustado. Esto no me había pasado jamás y me ha dejado un tanto melancólico. Me pregunto si se habrán cansado de esforzarse para que todo lo que hacen sea excelente. No sé qué decir. ¿Es posible que esta película tenga una serie de mensajes profundos, a la vez que misteriosamente ocultos que están escapando a mi conocimiento? ¿Me habré vuelto estúpido de repente por culpa de haber visto dos veces seguidas el debate a cuatro en televisión? ¿Debería dejar de ver el Canal 24h de TVE?
No encuentro explicación. Tiene escenas muy potentes, un buen reparto, pero no acaba de explotar nada de manera contundente y hasta me parece -¡increible!- que no cierran la historia, o mejor dicho ninguna de las historias que contiene, de una manera convincente, no ya brillante. En fin, le he puesto un 5 porque no podría aunque quisiera suspender una película de estos genios, pero me ha dejado perplejo esta película. Creo que debería salir a correr.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Los críticos la ponen por las nubes, pero a mi me decepcionó
Ya venía advertido de que era una película que había dejado mucha decepción entre los que fueron a verla al cine, no quería creer que pudiera ser mala estando los Coen por medio, pero es que, efectivamente, es mala.
Creo que ese 5.5 de nota es el reflejo de la fama del reparto y de sus directores, porque, sinceramente, creo que ni los Coen saben que pretendían contarnos. No sé como no vieron en el montaje que les estaba quedando una película fallida. Caótica presentación de los personajes, su supuesto humor, son sólo balas de fogueo, aburrida en muchos tramos, actores que desfilan por ahí, prestando su cara a cambio del cheque, sobretodo Clooney, que apenas aparece como 15 minutos en total, Scarlett Johansson, actriz sobrevalorada que tampoco aporta nada...

Me parece la película más decepcionante de lo que va de año. Uno espera mucho más de sus directores y de tantos actores conocidos. Una vez más, que importancia tiene en el cine actual un buen guión.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Una sucesión de buenas escenas
La película es una amable parodia crítica del Hollywood de los cincuenta.
Lo peor es que el hilo argumental es muy endeble, más bien parece una sucesión de escenas. Solo el personaje de Josh Brolin, como director o responsable de un estudio de Hollywood, tiene algo de consistencia, y es el encargado de cohesionar la historia.
Los que busquen emociones fuertes, humor ácido o la evolución de personajes en una historia elaborada, se van a decepcionar. El resto se encontrarán con un buen entretenimiento, más sutil de lo que parece, en parte debido a los excelentes actores, a ratos muy divertido, y siempre muy bien realizado.
Recomendable.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Mala con avaricia
Mala con avaricia, si no fuera de los hermanos Coen las críticas serían feroces.

Una historia absurdo que no conduce a nada de nada, basada en múltiples tramas planas que tampoco conducen a nada, ni se entrecruzan, ni generan un mínimo de intriga. Al final, una mezcla de sketches en los que los hermanos Coen ponen su toque, o en los que se intuye su toque, pero sin ninguna gracia (solo me gustó el de Ralph Fiennes dirigiendo).

Vaya manera de desperdiciar un buen reparto -Clooney aparte-.

En fin, malísima. Que no nos la vendan como una sátira o caricatura del mundo del cine de la época porque ello se puede hacer con gracia y con una historia entretenida (como suelen ser las de los hermanos Coen):
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Peculiar homenaje
Tras ver ¡Ave César! El homenaje de los Coen al cine clásico de Hollywood. Me ha parecido una película magistral pero con un enorme problema de acercamiento al gran público. Tienes que tener una cultura cinematográfica del Hollywood clásico de los años 40-50 para pillar las referencias y que te resulte realmente graciosa. Yo como soy un friki de mierda del cine de Hollywood clásico pues me ha encantado, pero no creo que sea del gusto del espectador promedio, un humor demasiado específico y concreto. Aún así un homenaje maravilloso. Me ha encantado.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
A cualquier cosa lo llaman comedia
Una comedia que a penas hace reir, unos actores desaprovechados en su mayor parte y unos personajes y una trama que podían haber dado mucho más de sí si solo se hubieran esforzado en elaborarla algo más, en darle cohesión a una historia plana que no parece que tenga más objetivo que criticar y homenajear a la vez al mundo del cine. Un film autocomplaciente que prometía mucho y se queda en eso, provocando el mal sabor de boca que dejan las buenas ideas desperdiciadas y el potencial malgastado, maquillado todo ello por una fotografía magnífica.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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