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Harry Potter y la cámara secreta (2002)

Harry Potter y la cámara secreta
Trailer
6,5
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Sinopsis
Terminado el verano, Harry (Radcliffe) no ve la hora de abandonar la casa de sus odiosos tíos, pero, inesperadamente se presenta en su dormitorio Dobby, un elfo doméstico, que le anuncia que correrá un gran peligro si vuelve a Hogwarts. A pesar de los esfuerzos del elfo por retenerlo, Harry es rescatado por Ron y sus hermanos, con la ayuda de un coche volador, y recibido con los brazos abiertos en el cálido hogar de los Weasley.

A pesar de que a Harry y a Ron les impiden entrar en el andén 9 ¾ y subir al Expreso de Hogwarts, ellos se las arreglan para llegar a tiempo de empezar el nuevo curso. Las hazañas de nuestro héroe ya se han extendido por todo el colegio, convirtiéndolo en el centro de una atención no deseada. Entre sus nuevos admiradores está Ginny (Bonnie Wright), la hermana pequeña de Ron; el aspirante a fotógrafo Colin Creevey (Hugh Mitchell) y Gilderoy Lockhart (Branagh), el nuevo y vanidoso profesor de defensa contra las artes oscuras.

Sin embargo, ni siquiera Lockhart puede ofrecer una explicación plausible ni una solución eficaz para combatir el terror que se está apoderando del colegio. En tal circunstancia, la atención se centra en Harry, pero todos empiezan a dudar de él. Todos, excepto Ron, Hermione y la pequeña y frágil Ginny, que vive volcada en su nuevo y misterioso diario. Pero Harry no decepcionará a sus amigos y se enfrentará a la oscura fuerza que acecha Hogwarts. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Harry Potter and the Chamber of Secrets (Harry Potter 2)
Duración
154 min.
Guion
Steve Kloves (Novela: J.K. Rowling)
Música
John Williams
Fotografía
Roger Pratt
Productora
Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Warner Bros. / Heyday Films / 1492 Pictures
Género
Fantástico Aventuras Magia Young Adult Secuela
Grupos  Novedad
Saga Harry Potter Adaptaciones de J.K. Rowling
8
El segundo curso en Hogwarts
Tras el hallazgo en el estante de mi hermano mayor de las primeras novelas de la saga, ya no pude detenerme hasta ir devorándolas todas. Ni siquiera esperé a que las tres últimas fueran traducidas al español. Las compré en cuanto salieron al mercado en su edición original en inglés.
También comencé a acudir al estreno de las versiones cinematográficas a partir de la tercera, "Harry Potter y el prisionero de Azkabán". Estoy aguardando a que salga la sexta parte, "Harry Potter y el misterio del príncipe", para acudir al cine.
Y es que, lo reconozco, Rowling ha sabido engatusarme. Las novelas reúnen todas las condiciones para atrapar al lector y conducirlo mediante su narrativa ágil a perderse en un complejo mundo que en realidad es muy parecido al que conocemos, con todas sus virtudes y sus defectos. Con la salvedad de la magia y de la aparición de seres no humanos pero dotados de inteligencia y raciocinio semejantes a los de las personas.
También existe la discriminación en el mundo mágico. Los hay que se creen superiores por el hecho de descender exclusivamente de magos, sin mezclas con muggles o no-magos, y que no aceptan a los magos que proceden de familias mixtas. Esos mismos suelen despreciar también a los muggles y a los seres no humanos pero racionales, como los elfos domésticos, los centauros, los gigantes, las sirenas, las arañas parlantes... Nuestros protagonistas van a ser víctimas de los prejuicios de los malintencionados. Harry es un "sangre sucia", de familia mixta, y además ha desafiado victoriosamente a Lord Voldemort, el líder tenebroso que proclama la "sangre limpia". Ron es "sangre limpia", pero defiende a los muggles y a los de sangre mixta, y es incondicional de Harry. Y Hermione es hija de muggles y proclama a los cuatro vientos la lucha por la justicia.
Harry ya ha probado su temple y su valor, ha hecho grandes amigos y ha encontrado un hogar en Hogwarts.
Le espera un segundo curso tan lleno de sorpresas, aventuras y peligros como el anterior, esta vez con la adición de un nuevo personaje: Dobby, un elfo doméstico que idolatra a Harry, y que será importante en el desarrollo de esta segunda parte.
El joven mago sigue aprendiendo mucho sobre la magia, sobre la verdadera amistad, sobre la sensación de libertad que le da el volar sobre una escoba (y él lo hace muy bien), sobre el cariño de quienes lo quieren y lo protegen, y también sobre lo que se siente al estar marcado permanentemente por el estigma de un horror del que no puede librarse.
No es un mago brillante, ni un buen estudiante, ni cree tener nada destacable aparte de su habilidad para volar sobre una escoba. Pero es valiente hasta el final, es íntegro, es leal y tiene muy claro qué camino no debe seguir.
Pasaremos el segundo curso junto al Harry todavía niño, y haremos frente al nuevo ataque que prepara en la sombra el temido Lord Voldemort...
La magia continúa.
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32 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El misterio llega a Hogwarts
The Chamber of Secrets hereda todo lo bueno y todo lo malo de su antecesora, una trama sobre la solvencia de los niños para resolver asuntos de mayores, unos efectivos efectos visuales al servicio del mundillo mágico, y la cámara secreta de Chris Columbus (es un chiste facilón que no pude evitar).

Uno de los grandes aciertos de la película es la combinación de los efectos visuales con el humor, como las intervenciones del elfo criado Dobby, de la profesora Sprout y sus mandrágoras y, sobre todo, del encantador encantador Lockhart. En consonancia con la entrega anterior de Harry Potter, la historia emula las novelas detectivescas, tan arraigadas en la literatura inglesa (Conan Doyle, Agatha Christie…). Además, rememora por encima las leyendas artúricas. La trama gira sobre unas extrañas petrificaciones (muertes no, que se supone para niños) que sobrevienen sucesivamente a miembros de la escuela. Potter, Ron y Hermione emulan a Poirot, Holmes y Marple para resolver el misterio y borrar las sospechas que recaen, como no podía ser de otro modo, en esa especie de mayordomo que es Hagrid. Finalmente Harry, el más grande mago inglés desde Merlín debe enfrentarse al culpable, un basilisco (un dragón sin patas ni alas) al que vencerá con la espada que sólo alguien como él puede blandir.

Por cierto, debo manifestar mi desaprobación personal a la abusiva identificación de la enjundia de carnes con la estupidez: desde el tío Vernon y su hijo Dudley, que ponen rostro a lo anodino en el mágico mundo de Harry Potter, hasta los secuaces de Draco Malfoy, Crabbe y Goyle, a quienes engatusar con pasteles está chupado. Incluso los devastadores duendecillos de Cornualles eligen a Neville para cogerle por las orejas, colgarle de la lámpara del techo y espetarle: “¡Ahí te quedas, gordito!”
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