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8
Algo más que espectáculo
Existe en el cine comercial norteamericano de estos tiempos una clara tendencia al exceso. Las tremendas mejoras tecnológicas permiten a los artistas de Hollywood introducir todo lo que deseen en sus películas, sin que haya límite alguno. Todo se puede hacer, toda idea se plasma. Claro ejemplo de esta tendencia es la saga Matrix, de los hermanos Wachowski. Ahora, de la mano de alguien muy curtido en estas batallas (Peter Jackson, responsable de la estupenda trilogía de El señor de los anillos), nos llega este abrumador remake del clásico King Kong, con tres horas de duración, momentos de una espectacularidad y un exceso nunca vistos en una pantalla de cine pero también algo más.

Y es que Jackson vuelve a demostrar con esta cinta, que su cine no consiste solamente en vacíos fuegos de artificio y que es capaz de añadirle emoción y sensibilidad. Es entretenida hasta convertirse en algunos momentos en una montaña rusa que parece que nunca para (toda la parte de la isla); es muy hermosa cuando nos cuenta su historia de amor, que podría haber caído en el ridículo, pero de alguna forma se salva. Incluso los actores, con la dificultad añadida de tener que actuar ante elementos irreales que luego servirán para añadir los incontables efectos, rayan a gran altura. Yo resaltaría especialmente a dos: Naomi Watts, confirmada ya como una de las grandes actrices del momento y el excelente cómico Jack Black, que ejerce aquí de mesiánico director de cine, puede que inspirado por Orson Welles o por el propio Jackson. Tampoco la música, que dio problemas y tuvo que ser cambiada en las últimas semanas de posproducción, chirría en absoluto y contribuye a la constante emoción que transmite la película. Un montaje rápido y eficaz hace el resto.

No entraré en este caso a cuestionar la naturaleza discutible de todo remake. Y es cierto que en momentos se pasa de abrumadora y efectista. Pero los aspectos positivos terminan pesando más que los negativos. Y es que Peter Jackson no es un director cualquiera y es por ello que, una vez más, no ha hecho la típica superproducción navideña despojada de contenidos. Sólo con ver el artesanal retrato de la Gran Depresión en los primeros minutos todo esto queda confirmado.
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84 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El gorila digital
Respeto y exceso son las dos palabras que bajo mi punto de vista mejor expresan un resumen para el nuevo “King Kong” de Peter Jackson. Ya desde el principio se intuye que Jackson es un gran admirador del film original de Cooper-Schoedsack al cual no sólo ha respetado sino que lo ha homenajeado con sumo cariño y acierto. Pero es una verdadera lástima que las intenciones de Jackson no se quedara ahí, en darle un aire fresco y renovado a una película tan antigua y el director de “El Señor de los anillos” ha cometido la torpeza de prorrogar y exagerar todas y cada una de las escenas en las que el espectáculo se hace con el control de la pantalla. Jackson ha caído en la exageración y exceso no sabiéndose contener y prolongando excesivamente escenas que hubieran tenido mayor realce de haber sido drásticamente reducidas, es por ello que atrevo a asegurar que el “King kong” de Jackson de haber permanecido en un par de horas estaríamos hablando de una obra maestra. “Incluso el cine tiene que tener sus límites” dijo en cierta ocasión Tim Burton algo que el neozelandés no ha sabido o no ha querido comprender. El universo digital de Jackson tiene hermosos escenarios todo un mundo colorista y maravilloso que se alterna con la bronca ruidosa de sus bichos cargados de píxeles innecesarios. Un buen espectáculo que con mesura y más método hubiera sido un impecable ejercicio de maestría.
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69 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El Señor de los Excesos
Más que mayúscula como se ha catalogado al remake de Peter Jackson, yo lo definiría de excesivo.

Siendo un incondicional del director neozelandés me he encontrado con el primer filme de Peter Jackson que no me ha gustado. Podría ser peor, por ejemplo si el proyecto lo hubiese realizado Spielberg, pero me vienen a la cabeza diferentes preguntas: ¿Por qué nos entrega un filme comercial de tres horas? ¿Era estrictamente necesario ese exceso de metraje? ¿Por qué hay tantos bichos en la isla y nos tienen que enseñar a todos? ¿Por qué ese empeño de realizar la película más grande de aventuras del cine moderno? ¿Por qué hay tantos efectos y tan poca imaginación?

Agradezco desde sus títulos de crédito que P. Jackson pretenda homenajear más que remaketear al filme original del 33 y que la película tenga una estructura clásica. Pero encuentro números defectos provocados por momentos que me han parecido bochornosos, ridículos y carentes de ideas.

Su arranque y desenlace me han gustado, convencido y los sigo con mucho interés. La recreación de Nueva York es magnífica y la entrañable historia de amor zoofilico queda muy bien. Todos mis problemas se centran en la parte más larga del filme, la de la insoportable estancia en la isla.
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163 de 273 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Maravillosa
Fui con muchas dudas a verla. Por una parte confiaba en Peter Jackson después de haber visto películas suyas magníficas. Por otra parte desconfío de los remakes porque casi nunca sale nada verdaderamente bueno de ellos.

Además, había leído opiniones para todos los gustos, alguna verdaderamente entusiasta, pero casi todas decepcionadas. A unos no les gusta la parte del principio, a otros la del medio, a otros la del final. Se suponía que los efectos especiales no estaban a la altura, que los actores (salvo la protagonista) no estaban nada bien, que sobraba metraje por todas partes... La gente la calificaba por partes, cuando otras veces juzgan sagas enteras como una unidad. Se hablaba de ella en ocasiones con tanto ensañamiento como con la nueva trilogía de Star Wars...

¿Y qué me he encontrado? Que casi todo el mundo había visto... otra película.

Porque si la grandiosidad en cine tiene un nombre, desde ahora es Kong. Si hay un remake hecho con respeto y con cariño, es esta película, llena de homenajes, de verdaderos homenajes, que no de plagios. Si hay diversión, ternura, emoción y terror, aquí están.

Porque no me parece lógico ensañarse con dos planos de efectos digitales cuando están rodeados de otros 20 perfectos. Porque esa obsesión porque "no se note nunca nada y si no, no vale" nos va a acabar impidiendo disfrutar de la magia del cine. Porque pareciera que el único con derecho a hacer películas de dinosaurios es Steven Spielberg. Y encima Kong es pura perfección, uno de los hitos de la infografía, un actor digital de primer orden.

King Kong es una historia de amor y ternura tremenda; las escenas en que Ann Darrow logra la amistad del simio a base de hacer el saltimbanqui, el baile sobre el hielo o los momentos frente a un sol posado sobre el horizonte, son puro amor al cine: dejarse llevar para contemplar la belleza plasmable en una pantalla. Nada que ver con los delirios eróticos de la versión de Guillermin.

King Kong es un film coherente, que podría tener una duración más breve, pero que está perfectamente equilibrado internamente. Ninguno de los actos, entre un prólogo y un desenlace magníficos, pierde ni ritmo, ni diversión ni interés. King Kong es un festival del exceso, pero el mismo concepto de King Kong es excesivo: o se hace un film excesivo o no se molesta uno en hacerlo...

Y además es un film sobre el amor al cine, sobre la pasión por hacer cine, por el espectáculo, llevada a la psicopatía. El director se identifica con el personaje más desagradable y rastrero de todos, retratado de manera verdaderamente negativa, no como en el film original. Por esto y por algunos aspectos secundarios, al film de Jackson que más me recuerda es a Forgotten Silver (La Verdadera Historia del Cine), un mediometraje que aprovecho para recomendar.

En fin: imprescindible para amantes del cine de cualquier y de todas las épocas.
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66 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
What kind of love is this?
Lo más fascinante del cuento de King Kong (al que a partir de ahora nos referiremos por las iniciales KK por motivos humorísticos) es que se supone que es una historia de amor, una especie de revisión del mito de La Bella y la Bestia.
Y es posible que haya gente que acepte este hecho sin cuestionarlo, como aceptaríamos una licencia poética o cualquier fantasmada hollywoodiense, pero el espectador inquieto se sentirá obligado a comparar las dimensiones de la rubia con las del gigantesco simio y su cabeza se pondrá a dar vueltas intentando imaginar el momento de la consumación (dando por sentado que podemos descartar que se trate de un amor de esos castos y espirituales basados en el cariño de la amistad i las conversaciones, más que nada porque la rubia habla en inglés y el mono habla en el idioma de gruñidos de los monos, y si no hay comunicación verbal resulta muy complicado conocer la belleza interior del interlocutor).
Y al fin y al cabo, parece que KK se enamora en plan flechazo, a primera vista, y eso sólo lo consigue la atracción carnal...
Hablando en plata: resulta evidente que el gorila aspira a realizar algún tipo de acrobacia sexual con la rubia.

Ante la necesidad de abandonar cualquier fantasía sobre coitos tradicionales debido a la imposibilidad de introducir la pieza A en la ranura B cuando A>>B; uno no puede dejar de preguntarse qué posibilidades de llegar al orgasmo tiene un gigantesco pene de mono si es estimulado por una pequeña rubia a base de refregarse contra él con todo su cuerpo, abrazándolo y gesticulando frenéticamente con brazos y piernas, y recorriendo el glande a lengüetazos como quién lame de aquí para allá un gran utensilio de cocina en el que se ha preparado un pastel de chocolate.

Tal escena puede resultar un poco grotesca, pero la única alternativa posible sería que el gorila tuviese curiosidad anal y desease usar la cabeza de la heroína cual desafortunada bola china, lo que podría llevar la película por cauces todavía más trágicos.

En resumen, que nos encontramos ante una película de esas que hacen pensar.

Nota: un notable.
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294 de 540 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
-¿Grrrrrrr?. -Sí, quiero.
Sí, prefiriendo ésta a aquélla, a mi crítica al gorila la precede mi devoción (lógica y mundana) por Naomi Watts, gran actriz aunque quepa en la palma de una mano (monstruosa).

El resto del metraje no está afectado, sin embargo, por mi blondodependencia y saca nota alta. Jackson entretiene con una película premeditadamente cuarentera, yendo a la aventura total, partiendo del Nueva York idealizado por los pobres, en un barco de postal decolorada y mordida por el ratón. Y en la travesía todo acaba por asentarse en ese clasicismo tan previsible, en lo que esperamos que sea. (Es el momento para alabar el diseño de producción e incluso los créditos)

El meollo de Isla Gorila es la tensión hecha divertimento; descubrimientos, persecuciones, golpes y muertes...Dulzura. La del mono con su chica. Esos gestos de gruñón noble y sentimental (se me aparece Ernest Borgnine) que ella entrevé hasta entregarse a su fuerza. Que ni el supuesto olor de tal bestia le impide refugiarse bajo sus bajos cuando la gran pelea contra los Rex. A las mujeres les pone, aunque lo negarán según, cuándo y cómo.

La captura, el regreso a la city, el circo social, el caos de la escapada (no me gusta la secuencia del juego en el hielo), el maravilloso final en la cúspide de una civilización camino de nada...es el pasado que viene, es el lugar y las fantasías que tanto echamos de menos, algunos, al menos el que esto escribe.

Porque ningún anillo, es la belleza la que debería acabar con nosotros.
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41 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Nunca una bestia tuvo tanto sentimiento humano
Todas las críticas son aceptables y válidas, pero me gustaría saber el porqué de tanta crítica mala contra una película que muestra como nunca a la bestia más tierna de todos los tiempos.
No vemos una especie de bicho de plastilina moviéndose , qué digo moviéndose, pasando la imagen a saltos para que parezca que hay sensación de movimiento como podíamos ver en la película del año 1933 o una bestia que no sabía reflejar sus sentimientos como la del 1976 en la que un bicho bobalicón tampoco transmitía sensación de realidad.
Señores, no nos engañemos, gracias a la cantidad de efectos especiales que tiene la película podemos creernos al monstruo, si hubiera sido un monstruo por ordenador en un fondo real se estaría criticando que no pega porque el bicho se nota mucho que está creado por ordenador.
Gracias a la magnífica interpretación de Andy Serkis, por fin podemos ver a un monstruo con sentimientos humanos. Esos ojos y esa mirada de amor hacia la sobresaliente Naomi Watts, que hace de chica Kong como ninguna otra (sin despreciar ni a Fay Wray ni a Jessica Lange).
¿Qué quizás no sorprenda tanto como la primera, que fue un impacto de los efectos especiales?Vale, porque ya estamos muy acostumbrados a ellos
¿Que hay a gente que le pueda parecer demasiado larga?Vale también
¿Que la última frase de Jack Black podría ser otra?Totalmente de acuerdo
Pero no entiendo porqué no se puede ir al cine a pasarlo bien, sin tener que ser una película en la que se vea una crítica a la pena de muerte, o al hambre o a los malos tratos.
El cine es una diversión, y el señor Peter Jackson ha conseguido captar, tanto en sus películas de cine gore, como sobre todo en la Gran Trilogía como en este King Kong la grandeza del cine y que si a este hombre un productor le tiene que dar miles de millones para hacer una película, bendito sea (además de que siempre va a serle rentable) ya que hará una película para disfrute de todos
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29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
King Kong y lo destructivo que es el ser humano
Alabada por la crítica y no exenta de controversia entre parte del público más fiel a la cinta original del año 1933, esta película dirigida por Peter Jackson supone una intensa revisión a la que fuera y es una de las obras más características y revolucionarias de la historia del cine. Si bien por aquel entonces se logró sorprender al espectador con un descomunal simio de esqueleto de acero, relleno de algodón, látex, piel de oso y estilos fílmicos en los que las maquetas y modelos en miniatura eran indispensables, en la obra de 2005 se exprime el uso digital para crear a Kong, animando el rostro y cuerpo del mismo con sensores aplicados en la cara y extremidades del actor Andy Serkis, quien tuvo que dedicar largas horas a sesiones de captación de movimiento.

En la línea de ser un remake fiel a la historia de la cinta antecesora, el argumento comienza sobre las carnes de la guapa de Ann Darrow (Naomi Watts), una actriz de vodevil que en mitad de la Gran Depresión en la ciudad de Nueva York, se queda sin trabajo y se ve obligada a buscar con desesperación otro empleo para poder subsistir. La suerte no parece estar de su lado hasta que se cruza en su camino un cineasta en horas bajas que le ofrece un papel protagonista en su próxima película, escrita por el guionista Jack Driscoll (Adrien Brody). La admiración de Ann Darrow por el autor Driscoll es lo que le empuja a aceptar el papel y embarcarse en una expedición de rodaje que se dirige a una remota isla que nadie conoce y de la que sólo se tienen referencias en forma de rumor. Llegando hasta allí con no pocas dificultades, acabarán desembarcando en tan tenebrosas tierras que albergan al gigantesco gorila que acabarán conociendo. La isla resulta ser un mundo paralelo al real, siendo fascinante, sorprendente, mágico y envolvente.

(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
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24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tore Kong...!
Es mi monstruo favorito: y eso que no me gustan los monos. Así que, cuando leí que Jackson iba a hacer un remake, casi di botes de alegría. Y lo mejor de todo, es que no me ha decepcionado.

Como siempre, Jackson ha rodado la peli a lo grande, magnífica y trepidante. A veces el exceso de "King Kong" te puede poner nervioso, pero no olvidemos una cosa: Jackson es un creador del gore más puro y divertido. ¿Cómo no iba a excederse en una isla extraña, llena de monstruos, escolopendras, dinosaurios y aborígenes terroríficos? ¿A alguien le soprende que Jackson no haya aprovochado para usar su facilidad y pasión por lo horrible y hasta cierto punto, por el feísmo más goloso?

La fotografía muy interesante, algo rancia y luminosa... y el inicio del filme, con ese escueto y desolador prólogo de la depresión americana de principios de los 30, me parece genial. Por fin, la implicación de la "rubia" en la película adquiere cierta lógica... Vale que lo fortuito es, muchas veces, el desencadenante de una buena historia, pero en la primera parecía como de ciencia ficción que escogieran a la desvalida chica rubia para llevarsela a la Isla Maldita. Y gracias a dios, el personaje protagonista aquí sí adquiere volumen y una dimensión mucho más real (aunque Naomi Watts sólo use una 34, ¡es tan grande como Kong!). El resto de los actores están por encima de correctos, y aunque algunos personajes están casi por estar (el presonaje de Brody, en realidad, apenas tiene ninguna relevancia, a parte de ser el "novio" de la chica), hay otros, especialmente el de Black, ambicioso, enérgico y rozando la locura, que me parecen muy buenos, y dan gran relieve a la película.

En general, la historia aquí explicada es más coherente que las anteriores (dentro del surrealismo de la historia), pero tiene la belleza de mantener el mismo espíritu ingenuo. En realidad, Jackson ha calcado el esquema de la primera.

Me parece una gran película, y en este caso, sí que veo un claro homenaje lleno de respeto a la original. Rozando la perfección...
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24 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¡Desde luego!
A ver cuando coño se va a enterar la gente de que el cine es cine. Cabrea leer a tipos ofendidos porque la historia maya no es como nos la cuenta Mel. ¡Y qué! Es una historia salida de la imaginación de alguien; Dejaros de pamplinas universitarias. Pero lo más, es que en King Kong aparecen dinosaurios y hay por aquí gente ofendida intelectualmente diciendo que "en los años 20 no había dinosaurios, Mr. Jackson" Pero a ver si nos enteramos, por Dios; una peli en la que un mono de 15 metros es el protagonista, ¿cómo puñetas va a ser una tontería meter dinosaurios? Se puede meter todo lo que le de la real gana a su director; que esto es ciencia ficción; ¿repito?... ciencia FICCIÓN.
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26 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Lo visible y lo invisible (segunda parte)
Recuerdo en una ceremonia de los Goya un monólogo de Santiago Segura preguntándose burlón qué quedaría del cine de Spielberg si se le quitaran los efectos especiales. Ante el televisor le respondí que lo que quedaría seguiría siendo un cineasta de primerísimo orden (acaso podríamos definirlo también como especialista en afectos espaciales) al que ni en sus mejores sueños podrá jamás tan siquiera acercarse a cien leguas. Me dije, a continuación, que algo más acertado habría sido el comentario caso de tener por receptor a Peter Jackson.

No en un sentido estricto, por supuesto, porqué Jackson no deja de ser un director dotado de oficio, de igual manera que llevar a buen puerto lujosas y costosísimas superproducciones requiere también un talento específico que sin duda posee, y no hay que escatimarle elogios en ese aspecto. No obstante, ante su cine siempre he tenido la sensación de una excesiva dependencia de la visualización de la espectacularidad, que contrasta con una pérdida de interés en los momentos que conviene apelar a la capacidad de sugerencia.

El largo trayecto en barco hacia la isla de King Kong, como ejemplo más obvio. Ahí, donde deberíamos sentir la palpitación del misterio, la incertidumbre del viaje hacia lo desconocido, el creciente desasosiego que causa lo intangible. Ahí, donde el mejor Shyamalan nos haría contener el aliento, es donde Jackson solo nos hace desear que lleguen de una puñetera vez y nos enseñen al bicho. Se acumula mucha más tensión en el brevísimo prólogo en el barco de "Shutter Island" que en toda esta secuencia. Y, al llegar, naturalmente, el director no tiene otra manera de comunicarnos la proximidad del peligro que el alarido de la bestia destrozando el dolby surround mientras la cámara hace arabescos digitales por entre las comisuras de los arrecifes.

Más tarde, cuando King Kong llena la pantalla en la selva y en la jungla de asfalto, y vive su dulce romance con la siempre maravillosa Naomi Watts (¡qué conjugación de belleza y talento!) las aguas vuelven a su cauce y Jackson se siente y nos hace sentir a gusto, aunque para llegar a ello antes hemos tenido que sufrir otro de los efectos colaterales de su forma de entender el cine: en el infinito afán de grandiosidad, aparecen en la isla tantos monstruos y tan extremadamente fantásticos, que parece mentira que los protagonistas no quieran capturarlos a ellos en lugar de Kong, que al fin y al cabo no es más que un simple gorila, solo que más grande.

Como coda, a menudo he imaginado a Peter Jackson, Roland Emmerich y James Cameron emborrachándose en algún tugurio de mala muerte para tratar de olvidar que algunas de sus películas concebidas como el súmmum de lo espectacular, pese a ser bastante modernas no llegaron a tiempo para aprovechar las posibilidades del 3D.
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La Octava Maravilla (III)
Y en 2005 Peter Jackson, que de niño contempló la cinta original en blanco y negro naciendo de ahí su vocación de hacer cine, se embarcó en el descomunal proyecto de traer de nuevo a la vida al gigantesco gorila, en lo que resultó ser una más que notable revisión (si bien se le puede reprochar una excesiva acumulación de criaturas hacia la parte media) que aportaba un mayor trasfondo a la cinta (impresionante recreación de los años 30), que fue duramente criticada por aquellos que esperaban un nuevo "Señor de los Anillos". De hecho, la primera hora de la película es un prodigio de narración clásica, tan ausente en el cine de hoy en día.

Esta vez la impecable actriz Naomi Watts encandilaba al simio, resultando en una relación más sincera que la de la versión del 33. Un Jack Black muy cómodo en su papel y un Adrien Brody cuyo personaje pasa de marinero a literato lideran la tripulación del Venture, en la cual podemos ver al camaleónico Gollum, Andy Serkis, que aquí hace también las veces de Kong con la técnica de captura de movimiento.

En definitiva, y a lo largo de sus diferentes versiones, teniendo siempre la primera como mito referencial que estableció el punto de partida, hablar de King Kong es hablar de una visión fantástica del cine, una historia de aventuras que evoluciona hasta convertirse en el más dramático de los montajes, un serio y maduro acercamiento al relato de la bella y la bestia, que, en esta ocasión, no contaron con final feliz.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Excesivamente buena
Viendo esta película hoy me he sentido sobrecogido. Hay muchas cosas que destacar. No estoy de acuerdo en lo que dicen de que haya abusos de camara lenta. Está bien utilizada por regla. No queda para nada mal. Debo añadir que técnicamente, me ha parecido una pelicula soberbia, con algunos de los mejores planos que he visto en mucho tiempo. La calidad de dirección es brutal en todos los sentidos, y esa fotografía maravillosa...
El guión es previsible y dividido claramente en tres partes. "Antes, durante y despues" de Skull Island. La parte más calmada, con más diálogos y más narrativa de personajes es el principio. La segunda parte es un carrusel. Un carrusel de acción. Contabilizando escenas nos salen muchas, muchas. En una hora. Y aunque a mi no me resultaron pesadas, todo lo contrario, si que oí el comentario de un amigo viendo cierta escena con ciertos bichos: "Es Demasiado". Puede que sea cierto. La película tiene un ritmo tan vertiginoso, tan rápido para ser tres horas, pasan tantas cosas, tantas escenas de acción, que puede sobrecargar a una mente poco predispuesta a la aventura.
No es mi caso. Asi que seguí maravillado con la película. Llego la tercera parte, NY. Mas narrativa que el intermedio, mejor fotografía, mejor todo. Igual de intensa. Y la mejor parte.
En otras cosas, los actores desde bien (Adrian Brody), hasta increibles (Naomi Watts), sin nadie mal para criticar. Una gran BSO, también. La ambientación conseguidísima. En conclusión, para mi, una película de 10. Si no le doy un 10 es por el tempo tan rapido, tan "cansado" de seguir. Una película que sobrecoge demasiado, y seguro que eso no puede ser bueno...
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24 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Es una comedia
Le doy 2 puntos como comedia.
Un cero como película de aventuras.
Creo que no he pillado bien la trama. Se supone que hay una isla perdida donde aún se mantiene la vida prehistórica. Dicha isla es bastante grandecita como para no aparecer en los mapas, ¿no?. Bueno, es cine y comienzos de siglo de XX. Se pasa por alto.
Siempre me pregunté, también en la original, por qué los protagonistas alucinan con King Kong, pero los T-Rex y demás animales prehistóricos les dan un poco igual.
No sé, si yo voy a Menorca y me cruzo con un bicho volador de 25 metros de eslora y colmillos... no creo que me quedase indiferente.
En esta versión de Peter Jackson me da rabia que no nos enseñen la casa de Kong, con su saloncito y su home-cinema donde ve películas de Bruce Lee y John Wayne. Porque, su lucha con los dinosaurios dando ganchos de izquierda y realizando llaves de judo... tela. Y sus vaciladas con la rubi... ojo.
El Jack Black empieza a quemar un poco. Ya cansa el gordito.
La relación negro - grumete (jimmy, creo) es patética. No se la traga nadie. Es ñoña, superficial, ridícula y fuera de sitio. Me ha dado ganas de vomitar.
Y en fin, la historia de amor Naomi-Kong... no comments.
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47 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
...el día que un ególatra Peter Jackson creyó que el mundo giraba a su alrededor
Rodar el remake de un clásico comporta siempre un cierto riesgo, por las comparaciones, aunque estas siempre sean odiosas. Pero si se pretende hacer la “versión definitiva” de uno de los films más míticos de la historia del cine, donde todos los elementos se conjugaron con el talento, para dejarnos un icono de la cultura del siglo XX, hay que tener un profundo respeto a la hora de enfrentarse a reto tan descomunal y sobre todo una gran dosis de HUMILDAD.

El King Kong de Peter Jackson pudo ser un gran film y un sentido homenaje a una de las joyas indiscutibles del CINE. Lo tenía todo a su favor: Una historia inmortal, con aventura; misterio, ternura; magia; fantasía y sobre todo POESÍA, y los medios técnicos necesarios para lograrlo. Pero tras arrasar en taquilla y en los oscars con su, un tanto sobrevalorada, trilogía de “El señor de los anillos”, un arrogante y prepotente Peter Jackson se creyó dios y nos dejó un film que pudo ser y no fue. Puro desastre artístico, -que no comercial-, que no aprueba examen ni siendo muy benévolos, y que no supera el más mínimo análisis serio basado en parámetros estrictamente cinematográficos. Film entretenido, adecuado para un público mayoritario, respetable pero poco exigente, al que no defraudará, que no busca cuando va al cine nada más allá de un rato de divertimento fácil y escapista de la dura realidad diaria.

Film lastrado negativamente por:

• Un guión pobre y plano, que no aporta nada nuevo bajo el sol.
• Una dirección mediocre, que naufraga en su ambicioso intento de hacer historia por encima del bien y del mal.
• Una caligrafía cinematográfica que busca infructuosamente plasmar la aventura por acumulación de golpes de efecto.
• Un excesivo metraje, con largas secuencias gratuitas para olvidar.
• Un exceso de efectos especiales a modo de videojuego.
• Un desfile de repugnantes animales añadidos a los de la versión de 1933.
• Un casting demencial y caricaturesco encabezado por un Adrien Brody, negación viva del aventurero.
• Una penosa relación entre Naomi Watts y el gorila basada en esperpénticos juegos circenses...

…y sobre todo por la ausencia imperdonable de esa esencia poética, fundamental para entender la relación entre la protagonista aspirante a actriz y la bestia fatalmente enamorada de ella, y que da el sentido último a esta entrañable variante de “la bella y la bestia”, por parte de un poco competente y muy endiosado Peter Jackson, al que le vino grande historia tan sensible. Una autentica pena de oportunidad de oro perdida, por un director que defrauda y al que se le debe exigir mucho más, -de ahí la nota tan baja-, y que hace de este King Kong un film prescindible, que no pasará a la historia del cine salvo por sus excesos.

Afortunadamente siempre nos quedará la inmortal versión de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack de 1933 para la RKO, que sigue intocable en la cima del Olimpo cinematográfico.

Francesc Chico Jaimejuan
Barcelona 11 de septiembre de 2008
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34 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El amor más animal
Un niño neozelandés quedó prendado de una solitaria y enamorada bestia, y sintió como su alma caía junto con ella desde lo alto del Empire State.

Ésta podría ser la sinopsis universal de la última película de Peter Jackson, de nuevo un ejemplo de la (ejemplar) megalomanía excesiva del afamado director de 'El señor de los anillos' (para mí, una obra maestra imperfecta), que rinde un ampuloso homenaje a ese mito cinematográfico que es 'King Kong' de 1933.

Sin duda, la película denota cariño hacia el personaje, aunque quizá la hinche demasiado con su (poderoso) sentido del espectáculo. Ahí se encuentra el debate contradictorio de este remake: es sencilla y humana y espectacularmente recargada a un tiempo, aúna ternura con exceso de F/X de una manera que resulta un tanto abrasiva. Así que, finalmente, no es sólo su 'Kong' un tremendo puñetazo a la moderación cinematográfica sino que también es la muestra de cómo excederse (también) en el metraje, logrando (de nuevo) que no se haga aburrida en ningún momento. En fín, ni yo me aclaro. Me parece excesivo su (ab)uso de excesos, pero también me encantan. Es un cambio radical frente al original que parece no haber gustado mucho a los cinéfilos más (o menos) puristas. E, insisto, lo reconozco: Peter Jackson es un megalómano de tres pares de narices, pero quizá sea su única forma de quemar grasa.

En cuanta a la película, me parece casi perfecta: belleza visual, ternura, emoción desbordante, acción sin límites, narración inteligente, guión atractivo, entretenimiento impagable... y una hermosa historia de amor (distinta a la de antaño) que logra emocionarme entre tanto bicho y ruido. Porque hay excesos, por supuesto, pero no sólo no afectan a la película y a la historia central, sino que la engrandecen (en todos los sentidos).

Un film poderoso, vibrante, enamorado de sí mismo, excesivo, megalómano, divertido... Una experiencia que me enamoró tanto como la original a aquel niño neozelandés.
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
AMOR ANIMAL
El tema de la atracción animal de una bestia hacia una mujer, nuevamente nos remite a la antigua historia del gorila gigante atraído por la feromonas de una rubia. ¿Qué no hace una bestia o un hombre por conseguir a su hembra deseada?
Capaz de destruir una ciudad, o pelear contra tres feroces “Rex”.
La fuerza bruta y salvaje es vencida por la pasión de una mujer. Esta historia en los años treinta nos hacia gozar un gran clásico del cine. Ahora en la era de los efectos especiales por computadora, creo que esa historia perdió su esencia.
Volvamos en los recuerdos del blanco y negro a esa película primitiva del gorila brutal y excitado sexual… que con el color y los efectos digitales nos fue arrancada de nuestro libido.
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22 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Interesante historia de acción y aventuras que combina romance, drama, suspense y crítica social
Realizada por Peter Jackson, que interviene también como coguionista y coproductor. Se basa en el guión de la película original, de 1933. Se rodó a partir de septiembre de 2004, en Nueva Zelanda, LA y en los WETA Studios (Nueva Zelanda). Tuvo un presupuesto estimado de 207 M de dólares. Obtuvo 3 Oscar (sonido, edición de sonido y efectos visuales), otros 10 premios y 27 nominaciones. Se estrenó el 13-XII-2005.

La acción tiene lugar en NYC, en el carguero S.S. Ventura y en Skull Island, en 1931/32. Narra la historia de Ann Darrow (Naomí Watts), actriz de vodevil, sin trabajo. Es abordada por Carl Denham (Jack Black), empresario de espectáculos, aventurero y embaucador, que le ofrece un papel de la película que va a comenzar. Jack Driscoll (Adrien Brody), guionista de la obra, se enamora de Ann durante la travesía, pero deberá superar muchos obstáculos para conseguir su amor.

La película recrea, con respeto y pasión, la obra original, de 1933. Plantea el mito legendario de la relación entre la bella y la bestia, que da lugar al enamoramiento del monstruo y a sentimientos de ternura y compasión de la bella. Aborda, además, el conflicto permanente entre la ciudad y la naturaleza. El argumento es sencillo y desarrolla una historia de amor, que deriva en triángulo amoroso. La tensión dramática se basa en los efectos de la Depresión sobre el mundo del espectáculo, la fragilidad de Ann en los enfrentamientos de los expedicionarios contra un pueblo primitivo que quiere sacrificar su vida a los dioses y contra un gorila gigantesco que la secuestra por su belleza y la retiene en la mano mientras lucha con un grupo de tiranosaurios. El suspense está servido por las luchas a muerte, con bajas humanas, contra una estampida de brontosaurios y contra Kong, al que quieren apresar para exhibirlo en público. La película exalta los sentimientos de afecto y compasión de Ann por Kong y el comportamiento de éste, que es más humano que el de la sociedad neoyorkina. Son destacadas las escenas que muestran NYC en los primeros años 30, la de Ann haciendo el payaso ante Kong para provocar su risa, el baile de Kong sobre el hielo de Central Park y las secuencias finales.

La música, compuesta y grabada en 5 semanas, está interpretada por la New Zeland Symphony Orchestra, 12 cellos de la Berlin Philarmonic Orchestra, coros y percusión. Gira en torno a 2 motivos centrales, a los que acompaña una espléndida melodía al piano. Reproduce los temas de Max Steiner de la obra original. La fotografía hace uso intensivo de efectos visuales, acompañados de vigorosos efectos sonoros. El guión desarrolla el relato como una sucesión de secuencias que suman acción desbordante, suspense y aventuras trepidantes. La interpretación de Watts es sobresaliente. La dirección demuestra su gran habilidad narrativa.

Remake de una obra maestra, a la que rinde justo homenaje. Pese a algunos excesos, la película es entretenida, grata e interesante.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Peter Jackson: el retorno del rey del videojuego
Y dura más de tres horas. Tenía el culo cuadrado y la mente descompuesta para cuando terminó el juego de la play llamado King Kong. Nada que ver con su antecesora, una obra maestra del cine, con sus dinosaurios cutres y sus efectos especiales de los años 30. Peter Jackson tras el bochornoso carro de Oscars cosechado por la infumable trilogía del anillo, ha debido pensar que es el nuevo Spielberg, por lo que temo que este tipejo -ha adelgazado unos veinte kilos desde su supuesto éxito- va a amargarme la vida con las próximas campañas publicitarias que acompañarán sus futuras películas. Txarly dixit.

Estructurada en tres partes, es un esfuerzo absurdo decirles cual es la peor. A cada parte le corresponde sobre una hora de metraje en la que los despropósitos y la cara dura de Jackson salen a relucir constántemente. No es que su King Kong aporte algo nuevo, sino que desvirtúa lo que anteriormente se hizo, añadiendo una gran dosis de soberbia al sostener que ésta es la versión definitiva de nuestro Kong.
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44 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Ridícula y muy mala.
¿Que narices le pasaba a Peter Jackson por la cabeza cuando hizo esta película?. Está claro que el hombre es un gran director, de otra manera no se explica la faraónica y magnífica trilogía que todo el mundo tiene en mente. Pero llega el momento de hacer otra cosa y nos agrede con este pestiño infumable.
-Escenas de acción innecesariamente largas.
-Maratón de efectos especiales.
-Por mucho que el crea, nula carga dramática.
-Escenas de amor sonrojantes.
-No es larga, es eterna, hace unos meses que la puse y no se si ha acabado ya.
Y lo que es peor, coger una película con mas de 70 años y hacerla peor que la original con todos los medios del universo a su disposición.
Un despropósito total. Querido Peter haz de una vez el Hobbit que es lo que todo el mundo está esperando y dejate de pajas mentales que para eso ya está Gus Van Sant (puestos a hacer un remake fusílalo plano por plano y así nadie dirá que el resultado es malo, te dirán que es una calcomanía).
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25 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
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