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8
Luz en la oscuridad
Se suele decir que hacer reír es difícil, más incluso que arrancar las lágrimas. Pues yo a esto le daría una vuelta, y diría que "hacer reír es difícil mientras que las lágrimas están en la rampa de salida". Y Mar Adentro es una de las pocas películas que lo consigue, el que nos riamos de un gag, por muy liviano que sea, cuando estamos asistiendo a una tragedia tan bien narrada por Alejandro Amenábar, y tan bien interpretada por todo el reparto, que intentar evitar que los sentimientos afloren es una pérdida de tiempo.

Sí, todo esto para decir que yo he llorado viendo la película y he estado con los ojos encharcados en más de una escena, y de dos, y de tres. La historia es bastante simple, y nos narra como un chaval de 25 años calcula mal un salto y se queda tetraplégico al romperse el cuello en la caída. Viviría con esa agonía, postrado en una cama, casi tres décadas hasta que finalmente consiguió la ayuda necesaria para ejecutar su derecho a prescindir de su propia vida. Es una historia verídica, todos los españoles conocemos por A o por B a Ramón Sampredro, o al menos nos suena.

La razón de ser de la película es ambientarse en los dos años previos de su muerte, en cómo conoció a una abogada (genial Belen Rueda) que le intentaría hacer cambiar de opinión, o a la pueblerina Rosa (interpretada por Lola Dueñas), que le insuflaría de vida en los momentos más duros. En un triángulo amoroso bastante extraño, las sensaciones fluyen como pocas veces lo han hecho, todas en torno a un inmenso y brillante Javier Bardem que no sólo interpreta, sino que durante dos horas es el propio Ramón Sampedro. La labor de maquillaje es increíble y lo demás lo aporta él, con su gran talento.

Las escenas oníricas son de lo más precioso que he visto nunca, esas en las que la fantasía se apodera de la pantalla arropada con una BSO brillante, formada por temas del propio Amenabar y otros de música clásica. Me quedo, sin duda, con la escena en la que Bardem/Ramón "vuela" hasta la playa para ver a Belén/Lucía, con el tema "Nessun Dorma" sonando de fondo. Inmensa, de 10.

La cinta de Amenábar tiene muchísimos aciertos y pocos errores, pero sobretodo tiene corazón y alma. Con esto se consigue no sólo simpatizar con el espectador, sino hacerle reflexionar sobre "¿Y tú qué harías?", hacerle partícipe de la trama hasta el punto de que casi podría considerarse uno más en torno a Sampedro, y en el momento clave, conseguir que se sienta tanto como sus propios familiares la agonía de su desaparición. Un final agrio pone la guinda final a una de las mejores películas españolas de este siglo que, por suerte, se vio recompensada con un montón de premios. Lástima que Amenábar esté en "stand by"... a ver con qué nos sorprende en su próxima película.
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96 de 126 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"Buen viaje, compañero"
Supongo que, si yo alguna vez llegara a ese momento en que uno se siente una carga para los demás (incluso aunque los demás te quieran lo suficiente y no admitan jamás que eres una carga), si yo llegara a esa situación sin salida en la que uno siente que el peso de la infelicidad y de la impotencia vital es mucho más grande que el peso de los destellos breves de felicidad... Tal vez yo también querría morir. Tal vez yo también buscara un medio para terminar... Y, quién sabe, para empezar en lo desconocido.
Yo, como Ramón, tengo ese pálpito de que no hay nada después de la muerte. De que es como antes de nacer. Pero, ¿qué sé yo? ¿Qué sabemos? En cualquier caso... Puede que llegue un momento en la vida en que uno entra en ese sendero sin retorno en el que la muerte se vislumbra como un consuelo. Como algo preferible a sentir la vida como una obligación dolorosa, y no como un derecho repleto de posibilidades.
En que la nada, o lo desconocido que haya más allá, sea una opción más seductora que la cárcel de un cuerpo truncado, y de una vida que ha perdido todo su aliciente.
Lo cierto es que no sé lo que haría. No soy quién para juzgar. A veces creo que los que defienden la conservación de la vida a ultranza tienen razón, a veces creo que quienes deciden voluntariamente y en plenitud de sus facultades privarse a sí mismos de ella son los que realmente tienen derecho a decidir.
Qué poco sé de estas cosas. Imagino que nadie aprende por cabeza ajena. Y, la mayoría de las veces, ni siquiera por la propia.
Yo no soy quién para decirle a Ramón por qué debería haber seguido viviendo. Decidiera lo que decidiera, ni él ni nadie se habría librado del sufrimiento. El de vivir, o el de morir.
Un proverbio hebreo dice que una hora de vida es vida. Es cierto. Y la calidad de esa hora quizás determine si merece la pena o no. Unos dirán que la merece, sea como sea. Otros dirán que una hora sin dignidad, sin libertad y sin motivación, no la merece. ¿Quién tiene razón?
Si me escuchas, Ramón, ya sabrás que yo también vivo junto a un mar infinito y verde que sobrevuelo en mi imaginación cada día. Como para ti, mi cuerpo a veces es insuficiente para lo que mi imaginación es capaz. En esos momentos soy como tú y vuelo contigo, en busca de algo que tal vez nunca encontraré.

"Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo,
donde se cumplen los sueños,
se juntan las voluntades para cumplir un deseo.
Tu mirada y mi mirada,
como un eco repitiendo sin palabras:
"más adentro, más adentro,
hasta más allá del todo por la sangre y por los huesos."
Pero me despierto siempre,
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos."
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51 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿A ver si voy a ser yo el único que piensa en la muerte joder?
Los humanos estamos llenos de miedos y nos da pánico hablar de según que tema; si la muerte ya de por si es un tema tabú; que decir de la muerte por voluntad causada por una situación irreversiblemente trágica. Todos tenemos en nuestra cabeza a Ramón Sampedro y recordamos aquellas imágenes en la que se quitaba la vida mientras se bebía una pócima mortal; pero nunca supimos más, como de costumbre, que dos telenoticias y una portada de periódico. Pues bien, Alejandro Amenabar, después de provocarnos miedos y sustos en sus anteriores trabajos, viene dispuesto a remover conciencias enfrentándose a lo que más duele.

De lo primero que uno se percata, es de la inmensa delicadez con que se mueven los habituales elementos de una película, es un trabajo artesanal, en donde se miden al milímetro los ingredientes de un melodrama contundente. Amenabar domina perfectamente el ritmo y conduce al espectador por donde el quiere. El film te mantiene al borde del lloro mientras deja que sueltes una sonrisa a base de pequeñas complicidades del guión; hasta que inevitablemente explotas donde tu sensibilidad no pueda más; personalmente la furgoneta y la cara de Manuela fueron mi debilidad. El éxito es fruto de un puzzle magistralmente elaborada de gente que sabe tocar muy bien el material con el que trabaja. Javier Bardem; llega a lo más alto y da, una vez más, un gran recital, demostrando su poder camaleónico y su enorme capacidad para dominar cualquier personaje y dotarlo de un carisma especial. El reparto que lo acompaña es sobresaliente y permiten que la sinfonía roce la perfección; una familia casi de documental, con Mabel Rivera a la cabeza.

Es evidente que la película creará un gran foro de opinión y recogerá infinidad de premios, incluso puede que se cuele algún que otro Oscar, pero una vez vista, de lo que no cabe duda es que Alejandro Amenabar sabe debatir y tratar los temas más impactantes; siempre relacionados con el miedo y la muerte; y hasta ahora ha demostrado conocer muy bien al ser humano.

IBG
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59 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
CRÍTICA DE UNA PELÍCULA + CRÍTICA DE ALGUNA OTRA COSA
COSAS QUE ME GUSTAN
El elenco de actores: fantásticos del primero al último, con mención especial a Mabel Rivera, que es un portento que se desconocía hasta la fecha.
La inteligencia de Amenábar, su capacidad de conectar con el público y de hacer las cosas bien, medidas, cuidadas y con cariño.
Esa secuencia en la que Ramón Sampedro, en sueños, sale por la ventana y vuela hasta la playa, para encontrarse con Julia.
La música de Carlos Nuñez y la voz de Luz Casal.
El portentoso trabajo de maquillaje, que transforma a Javier Bardem.
Que Amenábar escriba sobre las historias que le apetece contar, sin importarle el posible debate que susciten (o tal vez esto ni se le ocurrió)

COSAS QUE NO ME GUSTAN
Que alguno de los personajes aparezca caricaturizado, como el hermano de Ramón, zoquete y cerril, o como el cura… -personalmente no siento yo simpatía por el gremio, grosso modo, pero el personaje de Pou es un poco de perogrullo-
Que Amenábar, con lo inteligente que es y las habilidades innatas que posee para jugar con las emociones del público, se marque esa escenita sensiblera que no sé cuánto dura, pero que se me hizo interminable, en la que los personajes, en silencio, se despiden de Ramón, y el público gasta toda la celulosa del planeta sonándose los mocos…
Que Amenábar edite una y otra vez las imágenes del momento en que Ramón Sampedro se desgracia. Con una hubiese valido.

A CERCA DEL PROTAGONISTA…
…y sin la menor intención de meterme con Bardem, su interpretación tampoco me parece para tanto comparándola con las que hace siempre. Aquí se limita a tirarse en una cama, estarse quietecito y hablar con acento gallego… el mayor mérito, insisto, es de los maquilladores, ya que él es capaz de interpretar bien a cualquier personaje, como cualquier buen actor, y éste, concretamente, no pasa de ser una imitación bien hecha de un señor real.

COSAS QUE ME CABREAN (Ajenas a la película)
El cine es una industria, tan digna como otra cualquiera, como el vino o el aceite, una industria española, tanto como el jamón serrano, que fomenta empleo, como cualquier otra. Pero se maltrata a esta industria sistemáticamente por determinada sección de la clase política. Mar adentro no hace apología de la eutanasia ni pretende abrir un debate social sobre la necesidad de legalizarla. Mar adentro es la biografía de un señor que pidió la eutanasia. PUNTO. Y esta gente tuvo la caradura de denominar a la película como panfleto, cuando fueron ellos, precisamente, los que la utilizaron como tal. Tanto se exprimen los sesos por abrir mercados a la exportación del producto nacional y con una película que se exporta sola y que para colmo gana el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, todo son trabas y se insta a los afines a no verla, o a ponerla a parir sin haberla visto (que es peor).
Sigo con spoiler sobre Million Dollar Baby
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43 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
EL MEJOR REPRESENTANTE DEL CINE ESPAÑOL
Con Alejandro Amenábar, nos encontramos ante el mejor exponente que nos puede deparar el cine español, en la actualidad. Este joven director, desde que deslumbrara con "Tesis", siempre ofrece algo interesante a los espectadores, algo nuevo, algo original y sin duda, "Mar adentro" vuelve a ser fiel a este hecho.
Se trata de una gran película desde todos los puntos de vista, ya que está bien contada, la trama es interesante, los personajes son creíbles y algunas de las secuencias y planos que defilan por la pantalla, son simplemente memorables.
Cuenta además una historia real, basada en personajes de carne y hueso y lo hace con rigor y elegancia. Evidentemente, Amenábar logra realizar un maravilloso homenaje de la vida de Ramón Sampedro y al mismo tiempo, nos hace reflexionar seriamente, sobre el polémico tema de la eutanasia.
Así que amigos cinéfilos, prepárense para que les toquen su fibra sensible, aunque eso sí, con buen gusto y de una forma, que no dejará indiferente a nadie.
Ojalá tuviéramos más directores como el gran Alejandro, pues le iría mejor a nuestro cine.
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55 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
¡Sencillamente maravillosa!
El visionario Alejandro Amenábar nos dice "es increible que una persona que quería morir diese tanta vida a los demás". No es de extrañar. Tener a un familiar diciéndote todo el día que lo mates es maravilloso, una experiencia que hay que vivir y que nos enseña que cuando todo te vaya mal hay que suicidarse u ordenar que te maten, en un gesto de extrema bondad. No como Cristopher Reeve...

Siempre recordaré la escena cuando Alejandro te muestra cómo Ramón se quedó así. Y lo hace el número exacto de veces: 57. Una más y sería cargante ya.

Mención aparte merecen los actores, portentosos. Javier Bardem está tan inmenso que en ocasiones parece de verdad calvo. Los que hacen de gallegos debieron pasar meses entrenando hasta dar con el acento exacto, y el resultado es abrumador. Una obra maestra.
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270 de 518 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Telefilme de Oscar
Decir que lo único que me impresionó y aplaudí rabiosamente de "Mar adentro" fue la aparición de dos perros fornicando en la cuneta de una carretera es un bagaje muy triste.

En mi opinión Amenábar se equivoca en todos los posibles enfoques del biotopic. Lo realmente interesante era el debate social a posteriori y su utilización mediática. Tampoco se palpa la agonía y claustrofobia de un hombre atrapado en una habitación de por vida.

La dirección es tan correcta como efectista y edulcorada: ahora toca una secuencia dramática, ahora una secuencia onírica con música pedante de fondo, ahora un chiste para desinflar el drama, ahora un momento reflexivo...
Puede que a la mayoría del público y gran parte de la crítica le agrade, pero a mí no me atrae una dirección tan efectista y que se nota tanto. Me aleja de película, no me la creo y eso que sé que está basada en hechos reales. Tal vez haga lo mismo Fernando León de Aranoa pero me convence o lo noto menos. La conclusión es que Amenábar, ya que le gusta tanto copiar, se debería fijar más en Eastwood que en Spielberg.

Con algún plano robado al mismísimo Peter Jackson y su LOTR (la playa acercándose a Sampedro es equivalente a Sauron acercándose a Frodo), Amenábar hace lo que sabe. Dota al filme de una dirección impostada y autocomplaciente, da parcialidad a la historia, exagera el drama a unos niveles tan agónicos y enfermizos que produce el efecto contrario.

Lo único salvable son algunos momentos cómicos del guión y la soberbia interpretación de Javier Bardem y los secundarios, exceptuando a Belén Rueda, que está sólo correcta.

"Telefilme" enmascarado e innecesario, premiado y alabado por muchos, vuelve a provocarme la sensación de que Amenábar es un director excesivamente sobrevalorado pero enormemente necesario para el cine español.

Si la hubiese firmado un director novel o desconocido hubiera sido vilipendiada o menos valorada por aquellos que la ensalzan. Pero como la firma Amenábar habrá que darla cinco estrellitas, que ya le toca... ¡Cuánta hipocresía! Como dato hay que recordar que las críticas en EEUU fueron bastante inferiores a las de "La mala eduación" o "El hundimiento" y pasó sin pena ni gloria por el box office.
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105 de 188 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La ventana de Sampedro
Cuando Alejandro Amenábar anunció que su siguiente proyecto sería la historia del tetrapléjico Ramón Sampedro, resultó ser una sorpresa por el cambio temático de su filmografía, reservada hasta ese momento para el cine fantástico y el thriller, pero Amenábar debe haber querido demostrar que su inmenso talento cinematográfico no se limita a un sólo género.

Amenábar ha filmado otra gran película (y van cuatro). 'Mar adentro' es una película luminosa y optimista a pesar de tratar de la muerte, y Amenábar tiene el suficiente oficio y habilidad narrativa para no encerrar al espectador con Sampedro en una habitación, de manera que la película también te lleva por la vida de los inolvidables personajes que tiene alrededor, y por los sueños del propio Sampedro, en una secuencia magistral que permite al personaje volar hasta la playa para el encuentro íntimo con Julia.
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23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Excelente película
Ya la había visto cuando fue estrenada pero la he vuelto a ver esta semana y aún me ha gustado más. Javier Bardem es uno de mis actores favoritos y reconozco que este papel lo borda. Incluso los personajes secundarios lo hacen estupéndamente. Soy partidaria de la eutanasia activa, como soy partidaria de muchas decisiones que el ser humano toma libremente así que esta película me da esperanza para el futuro. Enseño español en los Estados Unidos y es una película que vamos a ver en clase. Después de verla, mis estudiantes tienen que investigar sobre el tema y escribir un texto expositivo. Les he dado artículos en contra y a favor y ellos tienen que decidir. Es un tema muy interesantey esta película es una herramienta muy válida.
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20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"¿Usted es Ramón Sanpedro? Ya tenía yo ganas de llevarlo, hombre"
"Mar adentro" me ha dejado con un pellizco en el estómago y en el alma que no me esperaba. Admiro a Alejandro Amenábar por ser el Kevin Costner o el Mel Gibson español, salvando las diferencias, claro, por ser uno de esos directores jóvenes que aman el cine y que deciden hacer las películas en las que cree sín importarle los varapalos que le puedan acarrear y con esta película se expone, una vez más, a ser vapuleado por un sector del público que lo único que ve de transfondo es el tema social al que alude, sín importarle el buen hacer a la hora de llevarlo a cabo. Ramón Sanpedro merecía no ser olvidado tan fácilmente y Amenábar recogió su testimonio y lo hizo película, resaltando la enorme personalidad de este gallego con dos buenos pares de huevos. La fotografía es mágnifíca, la ambientación es idónea, la música acompaña francamente bien cada imágen y los actores están inmensos. Bardem no es santo de mi devoción como persona, pero como actor no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero ante él. Esta increíble. Decía por ahí un usuario que no tenía ningún mérito su actuación al estar todo el tiempo en una cama y con un buen maquillaje encima. Desde luego cierto es que los responsables de ese maquillaje son unos artistas que hacen un trabajo formidable, pero Bardem está inmenso, ha sabido captar el carácter de Sanpedro, sus gestos, su dificílisimo acento gallego y no se le puede poner ninguna pega a su actuación. Pero es que el resto de actores están también soberbios, esa Lola Dueñas gallegiña que se está convirtiendo en una de mis debilidades, con qué naturalidad nos regala esa actuación, esa Belén Rueda que fue todo un descubrimiento para el cine, después de su paso por la pequeña pantalla y que parece llevar toda su vida actuando, esa desconocida para mí Mabel Rivera que me parte el alma, ese Celso Bugallo natural como la vida misma. A mí la escena de la despedida a su familia me hizo llorar como una cría y para esta humilde servidora la película es una pequeña obra maestra. Os la recomiendo, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, dejando a un lado vuestra opinión sobre si hay derecho o no a hacer ésto, y disfrutaréis de una maravilla para los sentimientos.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Suicídate pero no me salpiques
El título de mi crítica es el estribillo de una canción de un grupo de mi pueblo llamado Stukas y también es lo que me gustaría haberle dicho a la cara a ese Ramón Sampedro que tanto me hartó con su ¿lucha? difundida a bombo y platillo por las diferentes televisiones. Hubo una época que era ver las noticias y era raro el día en que no salía el tema, hasta que un día sucedió y todos los noticiarios abrieron con la muerte del ¿heroe? gallego. Reconozco que aborrecía al personaje y sentí una mezcla de alivió y alegría, unos días más de bombardeo y por fin dejaría de sufrir esa cansina y deleznable historia.

El día que murió yo tenía 32 años y llevaba más de doce en silla de ruedas con una tetraplejia producida por una zambullida en un río. Al contrarió que él yo no me quería morir pero su mediática cruzada hacía que hubiese gente, mucha o poca que más da, que pensase lo contrario. Que pensase que yo y todos los tetrapléjicos éramos unos desgraciados que no encontrábamos ningún sentido a la vida, que lo nuestro no era vivir sino sufrir.

No me las quiero dar de heroe ni mucho menos, ahora tengo 50 años, después de trabajar durante veinticuatro años hace dos que tuve que dejarlo por que tuve un percance que me imposibilitaba seguir. Estoy orgulloso de ello y de la vida que llevo en estos casí treinta años desde mi accidente.

Si ese individuo hubiese gastado las mismas fuerzas luchando por una vida digna (una vivienda en condiciones en la que se pudiese mover en silla de ruedas y no fuese una odisea salir a la calle a respirar aire puro, por ejemplo) en vez de una muerte digna quizás ahora no sería tan famoso pero estaría vivo y hubiese aprendido a disfrutar de la vida que le tocó vivir.

Solo me queda decir que me parece una auténtica aberración poner a este individuo como ejemplo, modelo a seguir, heroe en una película que ni vi, ni veré ni maldita la gana que tengo y que ojalá no se hubiese rodado. Esta mierda oscarizada sirve para que mucha gente que la ve luego nos mire con cara de lastima y deseé nuestra muerte, eso si, por nuestro bien. ¡Vete a la mierda Amenabar!
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20 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¿Hay dignidad en un tetrapléjico católico?
Hay una escena deleznable, sobre la que poco he leído, en esta pelicula de Amenábar. En ella, un tetrapléjico católico, un sacerdote, acude a la casa del protagonista para convencerlo de que abandone su deseo de morir, con unos argumentos católico-iluminados-anti-eutanasia que provocan su comprensible rechazo.
Hay que ir con mucha sutileza cuando se tocan ciertos temas, y si algo caracteriza a A. Amenábar, que sus virtudes debe tener, no es, más que les pese a su legión de seguidores, la sutileza. Toda la secuencia está planificada en torno al sentimiento de triunfo del personaje de J. Bardem, y el fracaso del cura católico POR EL HECHO DE NO PODER SUBIR LAS ESCALERAS. Amenábar convierte esto en un secuencia cómica. Es un "pretendes defender mi dignidad como persona, pero ni siquiera eres capaz de subir las escaleras". El cura tiene que gritar sus "loas a la vida" desde el piso de abajo, ante la sonrisa triunfal del personaje de J. Bardem (al que llamaré siempre así, nunca R. Sampedro).
La moraleja de semejante situación es atroz, y se resume en esto: "un tetrapléjico que desee seguir viviendo, es risible, porque no puede subir una escaleras".
Se me dirá que exagero, que lo que el autor quiere señalar es que hay algo más allá de ser o no tetrapléjico, como es la vileza de ser católico. Que un tetrapléjico que desee seguir viviendo es digno, salvo que sea católico, que es su catolicismo lo que lo convierte en alguien abyecto (más aún, ni siquiera su catolicismo, sino su fastidisoso moralismo sermoneador y ejemplarizante).
Pero incluso plantear eso, tal como se hace aquí, tiene mucho de miserable.
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16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Salvamento marítimo
Vaya por delante mi respeto por la figura de Ramón Sampedro, que como todo suicida fue básicamente valiente.




Nunca estará en mi santoral cinematográfica y sin embargo le reconozco su tesis y sus otros muertos que en una ocasión vimos. Pero a mí la parafernalia Aménabar no me engaña; es un director llamativo y no falto de imaginación superflua, tan manipulador y consciente de su exitosa farsa que me sorprende. Me sorprende tan desmesurado éxito. Yo he visto telefilmes - no los menosprecio por la comparación, ojo - igual de juguetones y exagerados que resultaban interesantes durante unos días, sin más. Tan agradecidos. Hay directores con la misma impronta misteriosa, sorpresiva, que no gozan de tanto mimo (y no nombraré a Shyamalan porque tampoco se puede quejar, pero éste sí ha aportado mucho nuevo y bueno) ni de tanto premio. Hay películas que te arrancan las nalgas con mucho menos y quedan mucho más atrás en el subconsciente colectivo (y no citaré "Caché", por ejemplo, porque la duda ofende).

Amenábar tomó esta historia prestada y nos vendió una moto (náutica) que gripaba de sensacionalismo. Que traía un paquete reaccionario sobre la vida y la muerte, sobre las causas, razones para tomarse un combinado de cianuro. Nos dió la papillita que no quería comerse el señor párroco; un paseo marítimo con muchos amigos y novias y sobrinos medio chalaos que parecían mojones de carretera: "POR AQUÍ SE VA A LA GLORIFICACIÓN DEL GESTO".

Dicho esto y no obstante, la sobrada actoral de Bardem y Dalmau es tremenda, digna. Un aplauso me sale.

"Mar adentro" finalmente no me conmovió (ni me convenció, si es que había que convencer de algo). Creo que, simbólicamente, aquí el único desnucao fue Alejandro Amenábar.

Abre los ojos compadre.
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33 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Usurpa-lagrimas
Es una pelicula forzada, la evidencia de la necesidad de morir es empotrada contra el espectador a trompicones, con zalameros y efectistas golpes de montaje; este, se ayuda por una banda sonora que casi atraca la sensibilidad del espectador obligándole a sacar todo su sentimentalismo en forma de lágrima fácil. Los recursos drámaticos priman ante lo que podría haber sido una mirada más sincera y honesta, que hubiese dejado que la pelicula fluyera desnuda de artificios y que hubiese dejado que germinasen (o no) en el espectador las emociones.
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24 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Obra Maestra
Cualquier cinta que dirija Alejandro Amenábar ha de ser como poco buena, y en su cuarta película este hombre ha dejado todo el talento que ya venía mostrando desde 1996 con Tesis. Con un guión peliagudo este genio deja las cosas tan claras sobre la eutanasia y el derecho a morir dignamente, que sólo se puede decir que quien no lo entienda tiene derecho a morir de forma indigna, pero sin prohibir a quien quiera hacerlo de forma noble. Los papeles de Javier Bardem y Belén Rueda (y del resto de actores) y la música del propio Amenábar, como bien nos tiene acostumbrados, son el broche de oro a una obra inigualable, que también precisa pañuelo, pero por encima de todo, una buena dosis de respeto hacia una decisión tan justa como la simplicidad de querer morir.
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17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuando no puedes escapar, aprendes a llorar riendo
Ramón Sampedro (Javier Bardem) lleva casi treinta años postrado en una cama y su última voluntad es morir dignamente. Su monótona vida se ve alterada por la llegada de dos mujeres, Ramón sabe que quién de verdad le ame, será quien le ayude a realizar ese último viaje.

La abogada (Belén Rueda) que defiende en los tribunales el derecho a la eutanasia reclamado por Ramón y la mujer (Lola Dueñas) que se enamora de el al verlo en televisión, que intentará convencerle de que vivir merece la pena.

Ramón Sampedro es un hombre convencido de que no puede sobrevivir sin ayuda, la vida carece de dignidad. Historia intensa en sentimientos, en la que cada escena te conmueve, incluso más que la esperada muerte asistida.

Ramón Sampedro, un hombre sereno, valiente, alguien capaz de encarar la adversidad sin perder nunca la sonrisa. Como decía Ramón: “Cuando no puedas escapar, aprende a llorar riendo”.

La película tuvo un presupuesto $13,3 millones y genero por venta de taquillas la cantidad de $39,7 millones, además recibió 90 nominaciones a diferentes premios, de los cuales gano 60 de ellos. En la entrega de los premios Goya, ganó en 14 de las 15 categorías en las cuales estaba nominada, obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera y una nominación al mejor maquillaje.

Ramón Sampedro (1943-1998) fue un marino y escritor español, desarrolló una intensa actividad de petición judicial para poder morir y que la persona o personas que le auxiliasen no incurriesen en delito.

A la edad de 25 años sufrió un accidente, al tirarse de cabeza al agua desde una roca un día de resaca marítima, que le dejó tetrapléjico y postrado en una cama para el resto de su vida.

Fue el primer ciudadano español en pedir la eutanasia. Su petición le fue denegada y los jueces le advirtieron de que cualquiera que le ayudara incurriría en un delito. En España, la asistencia al suicidio está penalizada.

Escribió dos libros: “Cartas desde el Infierno” (1996) y el poemario “Cuando yo caiga” (1998).
Ramón Sampedro murió por envenenamiento de cianuro potásico, ayudado por su amiga Ramona Maneiro. Ésta fue detenida días después pero no fue juzgada por falta de pruebas.

Siete años después, una vez que el delito hubo prescrito, Ramona admitió en televisión haber facilitado a Ramón el acceso al veneno que le causó la muerte y haber grabado el vídeo donde éste pronunció sus últimas palabras.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
* ¿Qué es la vida para Ramón Sampedro? *
*La vida para Ramón Sampedro es estar anclado en una cama sin apenas moverse desde el fin de su adolescencia. No puede hacer absolutamente nada, solo ver como los suyos se afanan cada día en cuidarle y sufren por él y por su situación. ¿A eso se le puede llamar vida?*


Tras el éxito cosechado dentro y fuera de nuestras fronteras con sus thrillers de intriga, Alejandro Amenábar decide dar un paso definitivo en su carrera al contar la historia del hombre que abrió la polémica en España sobre la utilización de la eutanasia. 'Mar adentro' es un arriesgado drama basado en hechos reales que consigue que el espectador se identifique con los personajes y se compadezca de ellos. La película contiene unos personajes cercanos y que exhalan confianza, contiene algunos momentos duros y situaciones creíbles que la conforman como uno de los mejores dramas del actual panorama español. La dirección de Amenábar es como siempre sublime y hace uso en varias ocasiones de las ensoñaciones y fantasías que tiene el protagonista (''Cuando me apetece, me concentro y doy un paseo hasta el mar volando'') además de un par de flashbacks que narran de manera explícita como sucedió la tragedia que sufrió y que ahora está padeciendo. Por otro lado, el guión cuenta con unos buenos diálogos y hace que el film sea entretenidillo, encontrando como defecto que algunas escenas se encuentran de sobra (como esa especie de epílogo después del desenlace, innecesaria y la contundencia que sí tenía el anterior desenlace) y la película por momentos llega a hacerse cansina y aburrida en algunas escenas.

Javier Bardem realiza una más que notable interpretación de Ramón Sampedro y le aporta una enorme credibilidad al personaje y una gran confianza en sí mismo, además del trabajado acento gallego. Belén Rueda le secunda de igual manera y el resto del reparto cumple igualmente, con una adecuada Lola Dueñas y las cortas apariciones de Josep María Pou y Celso Bugallo.

En resumen, un interesante drama basado en hechos reales, que por momentos llega a hacerse cansino y aburrido pero que conforma un estupendo acercamiento a una de las personas más importantes de la historia reciente de nuestro país, además de ser un gran canto a la vida y a la esperanza.

·LO MEJOR: un inspiradisimo Javier Bardem. Consigue que el espectador se identifique con los personajes.

·LO PEOR: por momentos llega a hacerse algo cansina y aburrida con escenas que se encuentran de sobra. El epílogo posterior al desenlace.


/////////////////////////////''La vida es un derecho, no una obligación''///////////////////////////////
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Amenábar vete a Hollywood
Vil es el adjetivo que mejor describe a este producto sentimentaloide-efectista. La película a todos los niveles, desde el argumento al montaje, la banda sonora, la fotografía..., es un seguido de estratagemas y maniobras poco honestas que intentan “forzar” al espectador para que “se emocione”. Porque de eso se trata, de honestidad. De la honestidad de un director para con su película (la historia que cuenta) y para con sus espectadores (cualquiera que “pierda” tiempo y dinero en verla). Y eso Amenábar no sabe lo que es. Mar Adentro es un perfecto manual de cómo hacer una película según Hollywood, sólo que made in Spain (qué orgullo). Formulita infalible: Coges un tema candente que te de margen para la sensiblería, la eutanasia, haces una película que deje a todo el mundo contento (¿Para qué hacer reflexionar al espectador?) y con mensaje,“el derecho a morir”, y a ganar premios. Pretende Amenábar una película profunda ¿Habéis oído cómo hablan los personajes de la película? ¿Quién los va a tomar por personas de carne y hueso si sólo hablan en verso (o poco les falta)? ¿Y el personaje del cura? Hay que ser mezquino para crear un personaje así, hecho para que el público se mofe de él y diga “qué cabrón”. Amen de la ya comentada por algún usuario banda sonora (que te dice cuando tienes que reír y cuando tienes que llorar), la colección de tópicos que es extensísima (la película es una colección interesantísima de cosas que ya has visto mil veces), la bonita (sólo eso, bonita) fotografía y, sobretodo, la sensación de estar ante un producto vil, que no es más que una “tv movie” disfrazada, con aires de gran película. Porque eso es lo que más rabia da, si una película es mala, es mala, que le vamos a hacer, pero que encima pretenda ser algo así como “una cima del cine moderno”...
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Más adentro
Está claro lo que es esto: Una declaración de intenciones del autor por medio de una medio-biografía trágica.

Este hedonista de alto rango, supremo ser de la civilización actual, el nuevo San Juan de la Cruz, cerebro gris de Propaganda de la Fuerza dirigente, conoce los secretos del Más Allá y utiliza sus privilegios para enseñarnos a proceder en momentos de transición claves en la vida. Sabe cosas que los seres humanos ni siquiera sospechamos y su generosidad sin límites le hace adoctrinar.
Lo malo es que, sin entrar en valoraciones, como debería haber hecho él, la angustia de ese hombre apenas queda reflejada: sus anhelos, sus sueños, sus esperanzas, su rabia, su locura…
Sólo: -¿La eutanasia, un valor seguro?

La quiere clavar hasta el fondo.
Sampedro no quería morir, amó la vida y por eso se rebeló, como un guerrero, como un revolucionario; pero el autor disfraza su más puro peloteo a los Estamentos posicionándose en una más polémica servida. Justificando una decisión como una decisión santa.
Justo lo que menos interesa a un espectador que juzgará lo que le dé la gana sin que el más listo de los mortales trate de convencerle.
Y está claro: El cura que quiere subir en su silla de ruedas por la escalera, le dicen una y otra vez, y se lo dice el autor: "No cabe, no cabe… No cabe en mi película pero aparece porque le represento a usted como a un patán."
Estaré o no de acuerdo; escucharé o no a gente autorizada para ello; pero nadie como tú me dirigirá.
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19 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
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El rey baltasar era un blanco pintado
Ya desde pequeño me daba mucha rabia ver como, en las cabalgatas de reyes, el personaje del rey Baltasar era interpretado (es un decir) por un blanco con la cara untada de betún.
Esa insólita aunque muy extendida operación de casting propia de la transición, en la que un negro todavía era visto aquí como un extraterrestre, convertía la cabalgata en un canto al descubrimiento temprano del hecho más triste de nuestras vidas: el saber que los reyes son los padres, y le daba de paso al desfile un barniz de caspa y cutrerío que lo hacía inequívocamente patrio.
Muchas veces imaginé cómo se sentiría un negro de verdad ante la visión de uno de estos baltasares, y gracias a Amenábar ahora ya lo se.
Soy gallego, y la visión de Javier Bardem con una calva postiza imitando el acento gallego me resultó, el maldito día que pagué por ver esta película, la experiencia cinematográfica más lamentable y prescindible de mi vida...y mira que he visto bodrios.
Si unimos a eso que Javier Bardem es un actorazo y que la sensación de ridículo podía ser aún mayor, y que esta película tenía intención de relatar un hecho real (y televisivamente muy reciente), el resultado es un melodrama innecesario, oportunista, sobreedulcorado, tramposo, ñoño y facilón donde los haya, y la constatación de que alguien nos ha engañado y pretende seguir engañándonos con la idea de que Amenábar es un buen director y/o un buen narrador.
Hoy mismo he intentado ver Ágora y no he sido capaz de llegar a medio metraje...no le doy más oportunidades, no las merece.
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17 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
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