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8
¡Temblad, escoria!
Cuando uno ve que el fulano que agarra la pipa y se pone en funcionamiento porque la escoria de la humanidad le ha tocado los huevos (su hija clavada en los hierros de una valla del portal de una casa) y, que entonces va a eliminar irremediablemente a todos porque ni hay perdón ni hay olvido, porque no todas las víctimas son hermanitas de la caridad ni débiles ciudadanos resignados; cuando uno ve que van a caer todos, uno a uno, sin prisas, con seguridad, sin que se le mueva el bigote, entonces uno sabe que ese fulano es Charles Bronson.
Y ahí estaré yo, pegado a la pantalla, porque sí.
Me gusta aclarar las cosas, ajustar cuentas pendientes, cobrar al que la hace y, como yo no valgo para eso, pues me va la cienciología de Bronson.
Bronson fue antes que Schwarzenegger, ya estaba cuando Van Damme chupaba el biberón, fue de la política de Harry Callahan, enseñó a Bruce Willis, fue colega de Chuck Norris, maestro de Rambo, total: el fundador de esta clase de tipos secos que dan dentera.
Y ellos fueron la inspiración, la fuente de la que quiso beber el innombrable, el vergonzoso, el creído Steven Seagal, el indigno aprendiz. No merecía figurar en el mismo papel donde se nombra a Charles Bronson, pero hay que decirlo, pese a quien pese.
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37 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Barriendo las calles, esta vez en Los Angeles
Tu hija violada y clavada en lo alto de una verja. Tu mujer asesinada. Tu criada sodomizada. Sales a la calle, buscas a los que han hecho todo eso, los encuentras y los matas. A eso los críticos y los progres de salón lo llaman "cine fascistoide". Yo sólo digo que PAUL KERSEY ES DIOS.

En Death Wish II, Paul Kersey (Charles Bronson) un hombre marcado por un horrible suceso de su pasado (el asesinato de su mujer y la violación de su hija, psicológicamente transtornada tras el hecho) rehace su vida en Los Angeles... hasta que el destino parece burlarse de él y la historia se repite: cuatro pandilleros acaban con su cridada y su hija no sin antes haberlas violado a conciencia. Pero esta vez Paul Kersey no dejará el caso en manos de la policía, superada por el volumen de trabajo en una ciudad con índices de criminalidad espantosos. Kersey retomará el papel de "vigilanti" que adoptó en Nueva York ocho años atrás y no descansará hasta encontrar a los pandilleros y acabar con ellos.

Una vez más, los ciudadanos de a pie con conciencia cívica real no dudarán en ayudar a Kersey en su cruzada particular por hacer un mundo mejor. Esto sí es cine social y no las patochadas de Fernando Leon de Aranoa.

Una buena secuela de "Death Wish", algo más pasada de vueltas y con menos ganas de sentar un debate sobre la ética en las acciones de Kersey. Death Wish II está a medio camino entre la contención de su original y el maravilloso exceso de Death Wish III, sin duda la obra maestra de la saga.

De visionado obligatorio, como toda la saga de la I a la IV.
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hijo, crees en Dios?
Peliculón del gran Bronson. Esta claro que mejor no casarse o ser hijo de ese señor porque lo normal es que te liquiden o te violen. En esta ocasión el venerable Paul Kersey sediento de justicia se decide a cargarse a media ciudad en busca de los asesinos de sus familiares mas queridos. En definitiva una película absolutamente fascista, que probablemente pasen todos los años en las convenciones de la asociación nacional del rifle. No es tan buena como la primera, pero para el que busque un poco de evasión, violencia indiscriminada y sin razón aquí la encontrará. Absolutamente recomendable para fans de Bronson que cuenta además con una de las frases más míticas que he escuchado en una película y con la que titulo mi crítica.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Paul Kersey los mata bien muertos
Si en la primera parte nuestro amigo justiciero actuaba un poco a lo loco, disparando al primer robagallinas que se le ponía por delante, en ésta ocasión el hombre planifica muy bien lo que tiene que hacer. Lógico, porque tras el primer varapalo (cuando no llevamos ni 10 minutos de película) ya ve que la cosa no puede estancarse en manos de la incompetente policía. Deberá ponerse manos a la obra, y como en un videojuego cualquiera ir liquidando marcianitos hasta llegar a la última pantalla.

De entrada, con esos títulos de crédito mientras se ven los rascacielos a vista de pájaro, parece que empieza otro episodio de "DALLAS", pero afortunadamente lo que va a empezar es la nueva escabechina del arquitecto justiciero. Vemos que repite Vincent Gardenia, con su tos y su inseparable puro, y además la música corre a cargo de Jimmy Page, el de Led Zeppelin.

Tras un par de minutos para entrar en situación, observamos que vuelve a salir su hija retarded (con falda, zapatos y calcetines blancos, un hurra por el encargado de diseño de vestuario!) y la nueva mujer del justiciero (Jill Ireland, su esposa en la vida real), pero rápidamente nos dejamos de mandangas y comienza el tomate. Y es que de toda la gente que pulula por la calle, los chorizos siempre acaban fijándose en nuestro amigo. Enseguida vemos que a Charles Bronson no se le escapa el primer mangurrián al que le toca perseguir, y eso a pesar de tener 60 tacos cuando se hizo la película. Bronson sigue en buena forma! jajaja.

A partir de la primera toma de contacto con el mundo del hampa, vendrá lo mismo de siempre pero más bestia, con una recreación especial en el tratamiento de las agresiones. En mi modesta opinión, es una secuela ligeramente superior a la primera, con un ritmo que no decae y una historia que ofrece exactamente lo que te esperas.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El vigilante de Nueva York actua en Los Ángeles.
Secuela directa de 'El justiciero de la ciudad' que está de nuevo dirigida por Michael Winner, y protagonizada por Charles Bronson (el justiciero Paul Kersey), y Vincent Gardenia (inspector Frank Ochoa) quienes repiten sus roles de la cinta original. 'El arquitecto Paul Kersey ahora vive felizmente en Los Ángeles junto a su hija Carol y su novia Geri Nichols (Jill Ireland), pero de nuevo la tragedia invade su vida cuando unos pandilleros asaltan su hogar y violan y asesinan a su ama de llaves y posteriormente a su hija, entonces Kersey decide volver a las andadas tomándose la justicia por su mano. De todos los ciudadanos de Los Ángeles, le vuelve a tocar la lotería criminal a Kersey, hecho que no es nada creíble, y tan solo es una excusa para dar continuidad a la historia de la primera entrega. Comenzaban los años 80, y esta secuela es más cruda, dura, y explícita (las escenas de las violaciones/desnudos integrales) en contenido que su predecesora, es el reflejo más brutal del cine violento de aquella época.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
“¿Así que crees en Dios?… bien, pues ahora vas a ir con él”
Segunda parte de la saga de películas de “Death Wish” filmadas a lo largo de veinte años, más concretamente, entre los años 1974 (‘Death Wish’) y 1994 (‘Death Wish V: The Face of the Death’) y protagonizadas por el mítico Charles Bronson. Aquí Bronson retoma su papel del arquitecto Paul Kersey que intenta superar la pérdida de su esposa para encontrarse con una nueva y trágica desgracia.

Lo más destacado de esta cinta es ir viendo como ya se va apreciando una evolución en el carácter de Paul Kersey (Charles Bronso) que aquí ya casi se había convertido en una máquina de matar que distaba mucho de aquel pacífico arquitecto salpicado por la tragedia en ‘El justiciero de la ciudad’. También es reseñable citar la presencia de Jill Ireland que siempre aportaba un toque de elegancia.

En definitiva 'Yo soy la justicia' es una cinta que se limita a repetir el esquema de la primera parte con sus segmentos de crimen y castigo. Película de venganza pura y dura que cumple con su cometido de presentarnos a unos malos tremendamente malos a los que Bronson castiga con toda Justicia. Este es el objetivo de la película y lo cumple.

-Lo mejor: El toque de elegancia y buen hacer aportado por Jill Ireland.

-Lo peor: Básicamente repite el esquema del primer film incluyendo una nueva agresión a la ya traumatizada hija de Paul Kersey.

-Más en: www.cineycine.com
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
-¿Crees en Dios? -Si. -Pues te vas a reunir con él. ¡PAM!
El mensaje es el mismo que en cualquier película de Charles Bronson y no puede ser transmitido con mayor claridad: la justicia es ineficiente con los delincuentes, los cuáles al ver impunidad al cometer todos sus actos de maldad los vuelven a hacer una y otra vez porque no hay nadie que les pare los pies. Ahí es cuando se erige la figura de un 'justiciero', un ejecutor que elimina a todos esos malnacidos y que goza de la simpatía del pueblo, puesto que aplauden su labor y son conscientes de la ineficacia policial.

Como ya he dicho es un mensaje recurrente en muchas películas de acción, filmadas en un reducido número de años (hasta dónde el bueno de Charles se sintió capacitado) pero que no molestan sino más bien todo lo contrario, ya que presenta una premisa siempre sugerente para el cine, más aún para el género de acción, pues la violencia, venganza y mucha acción propiamente dicha siempre son ingredientes propensos en este tipo de películas.

Esta en concreto contiene muchas escenas de violencia explícita, violación y tortura, rayando casi lo explotaition, lo cual me ha sorprendido para bien. Algunas veces cae en la exageración del sensacionalismo y en la cutrez propia de las producciones de los años ochenta (daños colaterales al pretender exponer su mensaje de una manera muy directa y gráfica). La banda sonora es una especie de melodía de sonidos estridentes que se popularizaron en esta década para amenizar los filmes de suspense, que vista hoy parece ser algo de otro mundo, pero que tiene su encanto debido a la malsana atmósfera que inspira. No obstante, su utilización en algunos compases de esta película consigue justo el efecto contrario, risa.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Limpiando la basura a tiros
Segunda parte de las aventuras del arquitecto justiciero Paul Kersey. Siete años después del asalto sufrido por su familia en Nueva York, Paul vive en Los Angeles con una nueva compañera sentimental y su hija que poco a poco va recuperándose de las secuelas. Sin embargo, la historia se repite y esta vez los delincuentes se ceban con la hija del protagonista a la que violan y acaba muriendo ensartada en una verja después de huir de sus agresores. También es atacada brutalmente la asistenta doméstica que sufre en sus carnes una salvaje violación. Kersey decide ponerse manos a la obra y limpiar de escoria los barrios de Los Angeles. Pero a diferencia de la primera parte esta vez sí que va en busca de quienes atacaron a su hija.

Entre los maleantes distinguimos a un joven Lawrence Fishburne, que junto a sus compinches harán de las suyas en las calles de Los Angeles, igual o más peligrosas que las de Nueva York. Bronson se encargará de todos uno a uno, con la ayuda del jefe de policía neoyorkino interpretado de nuevo por Vincent Gardenia. En esta película la violencia es más gráfica. Hay escenas muy duras, como la de la violación de la empleada doméstica o los tiroteos que Bronson mantiene con los malos.

La música corre a cargo del rockero miembro de Led Zeppelin, Jimmy Page, cuyo trabajo fue nominado con un razzie a la peor banda sonora del año. La verdad es que la música es bastante floja. Cuando Kersey pasea con su familia la música es suave y hermosa pero cuando aparecen los delincuentes suenan unos punteos de guitarra estridentes y reiterativos. En la película también se critican los métodos científicos para tratar a los criminales, así como el uso de pistolas eléctricas para reducirlos. Lo que queda bien claro es que el método más efectivo es el de Bronson, es decir, un buen balazo en la cabeza.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Jimmy Page, zapatero a tus zapatos.
Los premios Razzie sacudieron a la banda sonora y la verdad es que Jimmy Page hace el canelo lo mismo que venía haciendo tras la despedida de LZ, y es que sin el calor de sus colegas cualquier miembro de LZ en solitario la cagó cual Burt Lancaster, nadie es perfecto y menos los LZ en solitario. De Yo soy la justicia, si quitamos la banda sonora que pasa con poca pena y nada de gloria, me quedaría con un Charles Bronson y su profesión: matar a los músicos y matar a lodos los que no recogen la mierda de sus perros. A todos los músicos los dejó en un hoyo en la primera y en la segunda los cerdos de dos patas que no recogen las mierdas de sus perros están tiritando ya que el del bigote mal puesto tiene más puntería que Messi delante del portero.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vuelve el justiciero de la noche
Magnífica a la vez que mejor segunda parte de El vengador anonimo, pues si la primera parte de esta genial saga fue cojonuda esta es aún mejor, pues tiene mejores escenas, banda sonora bastante buena y un guión fenomenal, que hacen que merezca la pena esta continuación del vengador anonimo. Ya hace bastante tiempo que conozco y ví este peliculón, pero a pesar ya de las muchas veces que la he visto no me cansó de verla una y otra vez, ya que esta peli es de esas que quieres volver a ver una y otra vez cada cierto tiempo, pues es fenomenal en todos sus aspectos, además de ser todo un clásico.

La primera parte también me gustó, pero no tanto como esta pasada, ya que el film engancha desde el primer momento hasta el final, por lo que se convertirá sin ninguna duda en una de tus películas preferidas, sobre todo si eres fan del difunto Charles Bronson (que en paz esté) e incluso aunque no lo seas también puede llegar a gustarte por lo guay que es, pero no olvidemos que este gran actor actuó en un montón de pelis sensacionales y eso lo dice todo, porque a la hora de ver una buena película, nada mejor que una de Charles Bronson que son fenomenales desde luego, pues es difícil encontrar alguna de este actor que no sea buena (yo no sabría cual)

Por todo lo dicho en esta crítica no es de extrañar que de la primera parte surgiera una segunda, tercera, cuarta y quinta parte, pues la primera parte fue todo un éxito, así que a disfrutar de estas grandes películas.
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5
Vuelve el Vengador Anónimo...más cabreado que antes.
Esta saga, Deat Wish, también llamada Vengador Anónimo en Centro y Sur América, y en España : El justiciero de la ciudad/Yo soy la justicia, marcó a Charles Bronson como el tipo rudo que limpiaba de maleantes la ciudad.

En esta segunda parte, su hija y sirvienta son violadas y asesinadas por una banda de criminales, lo que hace que Charlie vuelva a retomar las sanas costumbres de sacar su arma y reventarle los sesos a los criminales. Ojo x ojo.

Más brutal que su antecesora, la peli puede resultar excesiva, pero no decepcionará al que haya alguna vez sentido el noble deseo en su vida de cargarse a los desalmados del mundo.

Las escenas de violación bastante fuertes, no se guardó nada el director, ojo la gente sensible.
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6
Bronson permanente revisable
Primera secuela de la saga más famosa de Charles Bronson, si bien en el título español se inventaron una saga intermedia. En ella interpreta a su personaje clásico que herido por pandilleros violadores y asesinos, decide tomar la justicia por su mano. Una película que, salvando su trasfondo violento, como poco invita a reflexionar sobre varios aspectos. Y es que pese a ser una obra antigua existen muchas cosas que lamentablemente son muy actuales. Y no sólo la ineptitud del sistema legal, desde un punto de vista mayoritario en la sociedad.

Argumentalmente no es ninguna maravilla, ya que el guión se reduce a nuestro "héroe" repartiendo balas de forma ordenada para el provecho pasivo de criminales. Tampoco tiene unos actores secundarios demasiado potentes, con caídas cutres tras los disparos. Como película de acción-drama es de bajo presupuesto y sólo es disfrutable por público no muy exigente, especialmente por los fans del mítico Bronson y de ese subgénero de justicieros. Y a mí personalmente me convence más este señor que el más actual Seagal.
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6
El arquitecto contraataca, ahora en L.A.
Porque la vida está hecha de casualidades, aunque la sucesión de éstas de pie a nombrarlas coloquialmente como "sino", porque hay veces en que las cosas suceden sin que en ningún momento puedan ser previstas, porque uno sólo puede dejarse llevar por la suerte de este condenado mundo, al pobre Paul Kersey le ha tocado revivir los acontecimientos que trastocaron su apacible vida de arquitecto en New York años antes.

Para este hombre, el mudarse a Los Ángeles iba a significar un cambio, un nuevo comienzo, para intentar olvidar la tragedia que fue el perder a su esposa y ver a su hija metida en un manicomio; sus esperanzas de verse reencontrado con Carol renacen al sacarla por fin de aquel centro, así que la vida sonríe de nuevo a este humilde arquitecto que una vez perdió todo lo que tenía. Pero la felicidad va a durar menos que canta un gallo, pues el mismo día unos maleantes de poca monta entran en casa de Kersey.
A éste lo dejan inconsciente de un golpe tras violar brutalmente y asesinar a la ama de llaves y secuestran a Carol para también violarla, lo que acabará con ella suicidándose. El crimen en Los Ángeles no es menor, y ni la policía ni los juzgados puede hacer nada para remediarlo...no obstante Kersey puede, porque ya lo hizo antes. El llamado "vigilante de New York" vuelve a prepararse para ejercer la justicia como mejor sabe: con su propia mano.

Ocho años pasaron para que viera la luz una secuela sobre las andanzas de Paul Kersey, el arquitecto de New York convertido en justiciero al ver que nadie podía ayudarle para capturar a los responsables de la muerte de su mujer. "El Justiciero de la Ciudad" fue un hito en la época de los '70, y no sólo adquirió Charles Bronson la justa fama que ya se merecía desde hacía tiempo en América, sino el nuevo subgénero cinematográfico que trataba el film: el de los vigilantes.
Tras estrenarse la de Michael Winner salieron películas del mismo estilo como churros, aunque al escritor de la novela, Brian Garfield, no le gustó en absoluto, pues se llevó una sorpresa cuando hacían del personaje de Paul Kersey un héroe, lo cual no podía quedar más lejos de sus intenciones cuando lo concibió; esa fue la causa de que escribiera la secuela literaria "Death Sentence" (nada que ver con la película que nos ocupa). Tras un tiempo, los señores de la Cannon, aquella gran productora independiente de los '80 que ya pasó a mejor vida junto con otras de la misma condición, como Orion, iban detrás de Dino de Laurentiis para lograr los derechos de la novela.

En realidad aquellos no deseaban adaptar la continuación literaria de Garfield, sino usar otra historia más "cinematográfica", por así decirlo, con los mismos personajes para una secuela propia, cuyo guión ya estaba escrito por David Engelbach; de este modo, el cambio de la primera parte a esta es apreciable en todos los aspectos. Ahora estamos en los '80 y la criminalidad, como ya nos informa el film desde el mismísimo comienzo, ha crecido hasta cotas inimaginables, dejando a los ciudadanos la acción directa como único medio de defensa. Los Ángeles es un hervidero de chulos, "punkies", moteros, atracadores, prostitutas y demás escoria de la peor calaña.
Nadie está a salvo de ellos, pero, por supuesto, los defensores de los derechos humanos piensan que hay tratarles como a todo el mundo, y la actual novia de Kersey, Geri, es de esos, con unos ideales que chocarán de pleno cuando el hombre lo abandone todo por coger a los asesinos. Aquí está la principal diferencia con la anterior: mientras que en aquella el protagonista mantenía el orden pretendiéndose un ciudadano más, en esta ocasión le vemos cruzando al otro lado, introduciéndose en el sucio y decadente mundo de los autores del asesinato de su hija para atraparles, centrado de manera exclusiva en su venganza y sin prestar atención a lo que ocurre a su alrededor.

"Yo soy la Justicia" se encarga de repetir los mismos patrones que "El Justiciero de la Ciudad" aunque de un modo distinto; ahora Kersey sí que parece un héroe y no un hombre desesperado al que no le quedó otro remedio que empuñar un arma. Pese a que en un principio iba a dirigirla Menahem Golan, Bronson insistió en que lo hiciera Michael Winner, quien no atravesaba el mejor momento de su carrera. Al final, el director, se pondría también tras las cámaras para la siguiente, y tremendamente mediocre, secuela, "El Justiciero de la Noche".
El actor encarna a un Kersey más letal, más bruto, más "de héroe de los '80" y con un proceder diferente, quedando a años luz del personaje original. Junto a él repite el gran Vincent Gardenia como Ochoa, tenemos a Charles Cyphers, actor fetiche de Carpenter, y a un joven Laurence Fishburne haciendo de uno de los maleantes. De Jill Ireland, esposa de Bronson en la realidad, mejor no hablaré...el actor quería que estuviera en el reparto precisamente por eso.

Los diálogos pierden en calidad, las secuencias de acción no son nada del otro mundo y las dosis de violencia son muchísimo más explícitas que en la de los '70, eso sí, te llevas un gustazo al final cuando ves que el hombre consigue vengarse de los asesinos de su hija, y más con la escena final en la sala del manicomio...bueno, esa es la baza con la que cuenta el film para que le acabe gustando al público.
Además, ¡la banda sonora la compone Jimmy Page! Sólo por eso ya merece la pena verla.
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4
Laurence Fishburne tiene que llevarse las manos a la cabeza al verse en aquel "papelón" de "mugger"....
Mediocre secuela de El justiciero de la ciudad realizada 7 años más tarde y distribuida por Cannon Films..... Es innegable el bajón considerable en muchos aspectos y la "calidad" de esta segunda parte en comparación con la original. Bronson, esta vez viejo y decrépito, se mete de nuevo en la piel del arquitecto y liquidador anónimo Paul Kersey para limpiar de chusma esta vez las sucias calles de Los Ángeles, sobre todo cuando su hija (víctima de violación en el filme predecesor) tiene un trágico final en esta secuela.

Jill Ireland interpreta a la nueva pareja de Bronson (fue su esposa en la vida real) y Vincent Gardenia, el poli neoyorquino de la primera peli parece que está metido con calzador en esta segunda parte y su tétrico personaje en esta secuela no viene absolutamente a cuento.....

La banda sonora de esta peli a mí me hizo muchísima gracia... ¡¡Es BRUTAL!!!!.... jaajajajajj (creo que la hizo el fundador de nada menos que Led Zeppelin!).

Entre los secundarios que hacen de asaltadores tenemos a un jovencito Laurence Fishburne!!!!.... (acreditado como "Laurence Fishburne III"....) Sí, sí, el gran Morfeo de Matrix metido a macarra, asaltador y violador en sus años de mozalbete! (y con unas gafas rosas y finas que dan grima... jajaja). Como muchos otros actores, Laurence Fishburne seguramente prefiera olvidar sus pinitos como secundario al verse metido en semejante papel y en semejante peli..... Si bien es cierto que otros papeles suyos como el poli que iba con Kevin Bacon en la magistral Mystic River (Clint Eastwood, 2003) o el sheriff de Florida que se alía con Sean Connery en Causa Justa (1995) son la antítesis de este papelucho de tres al cuarto en "El justiciero 2"....

Charles Cyphers, el sheriff de La noche de Halloween (1978) y uno de los policías de Asalto al distrito 13 (1976) interpreta a un enfermero hacia el final de la peli que ayuda a Bronson a mantener el anonimato a la hora de repartir leña.

En definitiva.... tetas gratuitas, muertos por doquier, interpretaciones malas, música tragicómica y un Bronson obsoleto para la que fue el inicio de una muy larga lista de decepciones, la cuál finalizaría en 1994 con la aún más indigna El rostro de la muerte.
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2
Película facinerosa
Paul Kersey (Charles Bronson), tras años ejerciendo su profesión de arquitecto ha logrado superar los violentos crímenes de su mujer e hija a manos de unos sicarios. Lleva una tranquila vida en Nueva York y las cosas ruedan bien para él. Pero en un momento del film, una niña deficiente es raptada y asesinada por unos psicópatas sin escrúpulos. Entonces decide vengar la muerte de la joven y acabar con los asesinos.

Película dirigida mediocremente por Charles Winner con un guión malo y con cargas de profundidad perversas de parte de David Engelbach, y una horrorosa música que le valió a su autor Jimmy Page una nominación a los Premios Razzie como peor banda sonora. La fotografía de Richard L. Kline y Thomas Del Ruth es quizá lo menos malo del film.

El reparto es ante todo Charles Bronson, a quien acompañan algunos actores conocidos por películas mediocres de la época como Jill Ireland, Vincent Gardenia, JD Cannon, Anthony Franciosa, Ben Frank o Robin Dherwood.

Ya hece un tiempo he comentado la segunda entrega de esta serie filmada con Bronson: “Yo soy la justicia II" (http://www.ojocritico.com/criticas/bronson-y-un-recuerdo-para-las-peliculas-de-accion-de-los-anos-ochenta/). Y la verdad es que uno se sonroja cuando ve este tipo de películas donde parece justificarse el hecho de que un individuo por cuenta propia se tome la justicia por su mano. La cinta, con muy mala condición, nos pone delante a unos psicópatas odiosos, que realmente inspiran el deseo de que alguien los mate y haga desaparecer, pues son despiadados y auténticamente malignos y criminales. Pero claro, estamos en un estado de derecho, lo cual que saben hasta los niños, y los linchamientos y otras salvajadas fachas ye impropias de la civilización que tanto nos ha costado construír, ya quedaron para la posteridad. Aunque sea el mismísimo Charles Bronson, un gran duro del cine, quien se encargue de interpretar este brazo vengador.

En resolución, película de corte facineroso, historia sin desperdicio en cuanto a su inicio y desarrollo, con toda suerte de despropósitos, incluidos los policías de otros estado donde ya conocían a Bronson por más de ídem, o sea, por matar a criminales por su cuenta para vengar a esposa e hijas asesinadas por éstos. Film, pues, nada recomendable. Ni siquiera es bueno técnicamente.
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