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8
El anithéroe y su heroína de pelo dorado
Muchas son las cosas que se pueden destacar de este film. En primer lugar el hecho ser el primero en tratar de forma explícita, siendo en todo momento una película comercial, la adicción a la heroína y acercarse sin tapujos al síndrome de abstinencia, lo cual, dicho sea de paso, permitió a Sinatra desarrollar un papel que le llevó a estar nominado para el Oscar de ese año. Pero empezando por el principio sería casi un pecado no mencionar los créditos creados por el gran Saul Bass (habitual en muchos filmes de Preminger o de otros maestros como Hitchcock. Destacar también la banda sonora, la música de jazz que acompaña a Frankie en todo momento (incluso en su subconsciente?), esa música que el mismo interpreta con la batería (su gran pasión) cuando las drogas o su mujer le dejan. El montaje, típico en el Hollywood de la época y de Preminger en particular, es un montaje casi invisible, donde no se producen a penas rupturas visuales en los tránsitos narrativos, todo fluye con aparente normalidad para que nos centremos en la historia, en la propia narrativa, dejando para una segundo o subsiguientes visionados el ir descubriendo la maestría con la que un director de corte clásico va resolviendo cada detalle. Pero si algo cabe destacar de la película es que todo y abordar de forma clara y explícita la adicción a la heroína de su protagonista y siendo este un tema central no es el único elemento dramático en la narrativa del film. La película, que podría entrar en la categoría de lo que se dio en llamar “film noir” da una importancia decisiva al contexto, al entorno hostil (social, económico y familiar), el chantaje (mafioso y amoroso) y las propias pasiones amorosas, que son, en esencia, el tema de fondo de la película, alejándose a su vez, de cualquier postura moralista sobre el uso, abuso, o pesadilla de la adicción a la heroína, postura que desafortunadamente sí hemos visto en otras películas mucho más recientes y "llamativas". Y excepcional Novak, voluptuosa y sensual como siempre y maternal como nunca
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41 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El infierno de la droga
Primer largometraje de Hollywood sobre el problema de la droga, realizado por Otto Preminger (“Laura”, 1944). El guión, de Walter Newman, Lewis Meltzer y Ben Hetch (no acreditado), adapta la novela “The Man with the Golden Arm” (1949), de Nelson Algren (1909-81). Se rueda íntegramente en estudio, en un decorado de sólo 8 escenarios (sala de fiestas, escalera y vivienda del protagonista, vivienda de Molly, bar, calle, apartamento del traficante y tugurio de juego), con escaso presupuesto. Es nominado a 3 Oscar (actor, decorados en B/N y música). Producido por Otto Preminger para Carlyle/UA, se proyecta por primera vez en público, en sesión de preestreno, el 14-XII-1955 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en un barrio marginal de Chicago (Illinois), a lo largo de unas 2 semanas de la primavera de 1955. Frankie Machine (Sinatra), apodado “el hombre del brazo de oro”, de 30 y pocos años, casado con Sofía “Zosh” (Parker), de 25 años, llega a su casa después de 6 meses de privación de libertad, que ha pasado en un centro de rehabilitación de toxicómanos. Ha superado la adicción a la heroína, ha aprendido a tocar la batería y es portador de una carta de recomendación del médico para que un amigo le presente al director de una orquesta de jazz. Lleva consigo un regalo de sus compañeros del centro: el tambor de una batería, símbolo de su felicidad futura, de su ilusión presente y del proyecto de ganarse la vida como músico. Frankie era el mejor jugador de cartas del barrio y trabajaba como jugador a comisión en las partidas clandestinas de póquer de Zero Schwiefke (Strauss). Zosh, que lleva 3 años en silla de ruedas, es una persona amargada, frustrada, caprichosa, dominante y desequilibrada. La vecina Molly (Novak), chica de alterne de una sala de fiestas de “strippers”, es comprensiva, afectuosa, sensual y atractiva.

El film suma drama, crítica social y drogas. Analiza de modo minucioso y realista la angustia del toxicómano, la dependencia de la droga, el sufrimiento y las crisis asociadas al síndrome de abstinencia. Crea imágenes poderosas que explican la administración de la heroína y el calvario del drogadicto. Con acierto expone el peso del entorno en los toxicómanos: falta de trabajo estable, desestructuración familiar, frustraciones personales, presión de los traficantes, etc. Añade la consideración de factores ambientales, como los de un barrio en el que abundan el alcoholismo, el paro, la prostitución, la marginación, la criminalidad, el chantaje, la miseria y el juego.

Sin palabras se pone de manifiesto la necesidad de incorporar la familia a los procesos de rehabilitación, el tutelaje profesional de los ex toxicómanos durante su reinserción, la ayuda en la búsqueda de trabajo y en la preparación para su desempeño, las necesidades de comprensión y cariño y su tratamiento como personas enfermas, evitando siempre su criminalización.
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32 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EL HOMBRE QUE DEMOSTRÓ SU INDEPENDENCIA
Para menoscabar la categoría artística de Preminger, Cukor decía de él que era “un hombre de negocios muy hábil y perspicaz”.

Preminger creó en 1953 una productora para, además de dirigir sus películas, sacarlas adelante. Prueba de su independencia es que cuando filmó “El hombre del brazo de oro” se saltó el Código Hays, censura sobre temas como el adulterio, las axilas pilosas o el ombligo. También las drogas, lacra asociada a las escabrosas cloacas de la sociedad.
Al contar la historia del heroinómano Frankie Machine, quien regresa al barrio de Chicago tras una rehabilitación, Preminger aplica un enfoque muy distinto del oficial: presenta la adicción como proceso patológico derivado de la debilidad de carácter y de la presión de factores ambientales.
El ‘junkie’ se hace, viene a decir, y en gran parte lo hace la sociedad.

Frankie vuelve a ese barrio de callejones con bares y viviendas como corralas y quiere ser un hombre nuevo: ya no el jugador con increíble mano para el póker (de ahí su apodo, brazo de oro sobre todo para el organizador de timbas) sino batería de conjunto musical. Durante la rehabilitación ha aprendido y practicado. Su brazo de oro bien puede valer para sacar ritmos de los tambores, piensa. Pero el impune camello del barrio, el de los chalecos de petimetre y la astucia sibilina, también piensa en ese brazo: que tiene venas, acceso directo al torrente sanguíneo, lo que lo convierte para él en filón. Zosh, la esposa posesiva, piensa que ese brazo de oro es sólo para caricias a ella debidas por ese accidente del que le culpa cada cinco minutos.
El campo de fuerzas donde Frankie intentará renacer como batería lo completan el amigo, tan leal como corto de luces, y la camarera (Kim Novak), amiga compasiva pero no sumisa.

En el desarrollo de la historia Preminger pone en juego su experiencia teatral y cuaja una puesta en escena magnífica, aprovechando con travellings aéreos y largos planos-secuencia los decorados, de donde la acción no sale, y logrando compacta unidad dramática.
Contribuyen tanto la convincente interpretación de Sinatra, que da bien todos los registros de su personaje, expuesto a oscilaciones límite, como la presencia enérgica de Kim Novak, mucho más que un rostro atractivo.

La narración, que de dichos elementos hace un manejo ágil e interesante, moviendo a buen ritmo los dilemas de los personajes, acusa en el desenlace algunas simplificaciones, tal vez porque en realidad lo prioritario para Preminger era mostrar lo hasta entonces inédito en pantalla: la crudeza de los síndromes, la inexorable fisicidad de la dependencia, o la figura vil del traficante, para quien el adicto es una mercancía con brazos.

Y si Preminger pudo hacerlo, aunque a Cukor pareciera fastidiarle, fue por su probada independencia y porque tuvo el arrojo de saltarse la censura.
Y de jugarse su dinero en un proyecto en el que creía.
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20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
CINE DE ADULTOS Y PARA ADULTOS
Otto Preminger está empezando a entrar por derecho propio en la categoría de mis directores míticos. Películas como Anatomía de un asesinato, Al borde del peligro y especialmente Laura son ejemplares muestras de su buen trabajo y su capacidad para mantener en todo lo alto la atención del espectador. Pero, con El hombre del brazo de oro, Preminger da una vuelta de tuerca y ofrece al espectador una película de adultos y para adultos. Una película que supuso un punto de inflexión en el sistema de censura norteamericano al que se enfrentó con el apoyo de la productora United Artists y con el resultado de que a partir de este momento pudieron tratarse temas tabú hasta entonces como la drogadicción.

La Legión Católica de la Decencia ya condenó a Preminger en 1953 por su película The moon is blue donde una “pícara” Maggie McNamara escandalizaba a la censura de la época con frases como ésta: “¿Cree usted que soy una virgen profesional?”. En definitiva, que Preminger estaba resultando mucho Preminger para las castas legiones a las que no les quedó más remedio que claudicar. Y gracias a ello la película pudo estrenarse en los diferentes Estados de USA si bien la escena del pinchazo fue cercenada en la mayoría de ellos.

Dejando aparte estos prolegómenos, que ayudan a enclavar la película en su contexto social y temporal, debo decir que la película impacta, aunque es cierto que resulta “light” si la comparamos con otras producciones más duras (Ej. El Pico), pero no nos olvidemos ni del año: 1955 ni de los Torquemadas de turno.

Buena interpretación de Frank Sinatra, genial Eleanor Parker y excepcional Kim Novak de la que “robaré” una frase de Manderlay es : “voluptuosa y sensual como siempre y maternal como nunca”.

Y por encima de todos ellos, un director distinto, enfrentado a las estructuras más cerradas y a los celosos guardianes del “genuino sueño americano”, rompiendo sus moldes y abriendo el cine a nuevos horizontes de madurez y progreso: Otto Preminger.
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Heroína
- ¿Qué tal, Frankie? ¿Cómo te va?
- Bien, acabo de salir de la cárcel.
- Lo sé. Oye, pásate por mi casa un día de éstos.
- No, gracias. Lo he dejado.
- No seas tonto. Al primero invita la casa.
- No iré. Ahora estoy limpio. Me he rehabilitado.

..............................

La venda atada fuertemente impedía la correcta circulación de la sangre. Una vena sobresalía. El brazo tenso sintió el pinchazo de la aguja. Se introdujo con precisión y delicadeza. Apretó. La presión del dedo índice sobre el émbolo le hizo volar. Cerró los ojos. Ufff, ¡qué sensación! “Es la última vez que hago esto”, se dijo con voz entrecortada.


Se había vuelto a engañar.
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22 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
De cómo el gran Frankie hizo sonar los platillos y volvió loca a Kim Novak
El miedo que da Darren McGavin persiguiendo a su víctima con una de las sonrisas más maliciosas de la historia del cine.

El agobio que provoca Eleanor Parker desde su aparente debilidad.

La inmensa generosidad de la chica más exuberante del barrio, la más deseada del orbe y la urbe, grandiosa Kim mil veces Novak.

El flacucho gigante Frankie no canta, apenas puede con su alma y con sus pobres huesos: lo intenta, va y viene, en una interpretación admirable que demuestra el talento sin límites que tenía, hasta su escena más difícil donde riza el rizo cuando ya no se esperaba más nada.

La mejor de Preminger, la mejor de Sinatra, de McGavin, quien se haría popular con la serie del detective Mike Hammer.

Es una obra maestra con todos sus inevitables excesos, banda sonora impresionante incluida: uno de los mayores alegatos contra los estragos que produce la adicción a la droga, nada menos que ¡en 1955! cuando aún parecía tan lejos de la buena gente...
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La entrega de una mujer y el valor de un hombre
Maravilloso trhiller de Otto Ptreminger, quien acusado de sensacionalista, aborda aquí con crudeza un tema tabú en la época; la adicción a las drogas. Es una película destacable en muchos aspectos: un buen reparto, buena temática, y maravillosa banda sonora.

Estamos sin duda ante uno de los mejores trabajos de Sinatra en el papel de ese compungido enfermo, pero con una insuperable fuerza de voluntad. Portentosa está Eleanor Parker en el papel de su desequilibrada esposa, y “mágica” como siempre está Kim Novack.

Es una película que se desarrolla en un ambiente de “thriller” que va envolviendo la película en una atmósfera de tensión, desesperación... que va enganchando hasta el final. Sin aliento deja la escena de Sinatra en pleno ataque por su falta de dosis. Es una película que habla de la adicción, del amor, de la amistad, de la fuerza de voluntad, de la ayuda (en este sentido portentoso es el personaje de Kim Novack), de lo peor y lo mejor del hombre.

Hay que destacar la memorable composición jazzística de Elemer Bermestein, quien años más tarde compondría la maravillosa banda sonora de “Matar un ruiseñor”.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Adelantada a su tiempo
Esta película es en blanco y negro y no me la imagino en color, la sordidez de sus personajes y de los escenarios es brutal, el b/n le va como anillo al dedo, Sinatra está genial y eso que dicen que era un mal actor, pues si llega a ser bueno...
La escena del síndrome de abstinencia en la que Novak ayuda a Sinatra a pasar el "mono" es fortísima y más si pensamos que estamos hablando del año 1955 y cuando Sinatra va a la prueba de batería en la orquesta es antológica .
El final es muy impactante por lo inesperado, no os perdais esta gran película .
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Superarse es crecer:
Narra la historia de un hombre enganchado a las drogas, que intenta superarlo tras salir de una clínica de desintoxicación.

Tema que no deja de ser duro ni en los clásicos.
Llega a reflejar bastante bien la angustia que puede provocar el fracaso y el destrozo que ocasionan en tu vida las malas compañías.

En medio de todo esto, sobresale un amor sano e incondicional dispuesto a darlo todo por alguien en quien cree. Y un amor enfermizo con consecuencias fatales.

Film interesante, con un Frank Sinatra creíble, acompañado por dos bellas mujeres Kim Novak y Eleanor Parker, las cuales se ajustan a su papel a la perfección. Quizás la única pega, es que puede excederse en tiempo.

Saludos.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Atrevido y lúcido acercamiento sobre el horror de las drogas.
Y no sólo por su atrevimiento deberíamos valorar óptimamente esta película. Preminger nos la narra excelentemente y aborda con suma maestría un tema a menudo propicio para caer en efectismos y excesos. A pesar de ciertos aspectos poco creíbles del guión, éste presenta una historia interesante y nos embarca en un crescendo dramático perfectamente interpretado por sus tres actores principales. Tanto Eleanor Parker como Kim Novak siempre me regalan buenísimas actuaciones, y su presencia esta vez bien que lo corrobora. Confieso que no me esperaba a un Frank Sinatra tan solvente y metido en su papel, ya que su Oscar en "De aquí a la eternidad" (Fred Zinnemann, 1953) me pareció completamente inmerecido, amén de otras apariciones no menos desastrosas.

Sólo con la sensacional "Ray" (Taylor Hackford, 2004) he visto tan sutil y acertado tratamiento y acercamiento al mundo de la heroína, si bien es verdad que existen dos segundos hilos narrativos referentes al triángulo amoroso de los tres actores principales y al retrato sórdido del mundo del juego, del alcohol y de la prostitución en un distrito marginal de Chicago.
El director profundiza detenida y apropiadamente en la dependencia del protagonista, que le lleva a la más extrema desesperación y locura.

Una fantástica música (y más si os gusta el jazz), la ambientación realista y una puesta en escena opresiva y agobiante hacen de éste un filme diferente, arroyador, coherente, maduro y necesario.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bien conservada
Hay películas que resisten mejor que otras el paso del tiempo. Después de verla ayer por televisión, creo que esta es una de ellas. Casi todo es perfecto, salvo quizás algunas fallas del guión que hoy veríamos como concesiones para el público.

Frank Sinatra estuvo nominado al Oscar, aunque pienso que su interpretación es vacilante... hay momentos más creíbles y otros menos, pero creo que no se debe al mismo actor, sino al hecho de que el guión unas veces es más realista y otras se deja llevar más por la conveniencia de alguna escena exagerada o irreal, y hasta increible, visto con ojos actuales.

Pero, en cualquier caso, es una excelente película... de esas que decimos que ya no se hacen.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El último pico
Película de fáctura convencional, en la que no hay nada en la forma que distraiga de la historia que Preminguer nos quiere contar, asi la estructura es lineal, con planteamiento, nudo y desenlace, si bien difiere del cine clásico en la tématica que nos presenta, que no es el protagonista enfrentandose a un desafio que tiene que descubrir, sino que trata de un conflicto personal; un hombre que sale de la carcel en la que estaba por su problema con la droga y el juego, y que tratará de luchar contra el destino que el determinismo social le tiene preparado, ya que todo parece confabularse, incluida la torpe actuación de la policia, para que no pueda escapar de la droga y de las timbas con las que se gana la vda y pueda dedicase a lo que de verdad le gusta, tocar la bateria en bandas de jazz. Se introduce así, aunque sea de manera tangencial, el tema de la droga en la música de jazz, que tantas víctimas se cobró, como por ejemplo Chet Baker, y nos presenta por primera vez, el comportamiento de un drogadicto, sus autoengaños y como los que hacen negocio con la droga actúan incitándolo y no dejándolo escapar. Como dije antes, la labor de la policia es especialmente torpe, actúan de manera atomática, sin ser capaces de ver más que blanco o negro, incapaces de matizar y sin darle la más mínima oportunidad al bueno de Sinatra. Hay tambien una subrama emocional en la que dos mujeres se disputan su atención, una de ellas recuriendo al chantaje emocional.

Para ello el cineasta utliza el blanco y negro, la planificación va dónde tiene que ir en cada momento, y solo utiliza el traveling de acercamiento a primerisimo primer plano cuando el protagonista se mete el chute, lo único que viene a sobresalir de un tramiento clásico del lenguaje del plano. Estamos ante una pelicula convencional por las formas, aunque moderna por el contenido. Buena película y buen cine, en aglún momento puede recordar a las grandes peliculas sobre adaptaciones de Tennessee Williams, pero sin llegarle, claro.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La mala entraña.
Un drama realista adaptado de una novela de Nelson Algren, en una ciudad de utilería representando a Chicago en los años 50, en un ambiente social marcado por la droga, el juego, la explotación y la suciedad en las calles, con una buena interpretación de la víctima: Frankie Machine (Frank Sinatra en uno de sus más clásicos roles en el cine). Es explotado por su habilidad en el juego de póquer, pagándole una comisión por las ganancias. Es explotado por su propia mujer Sofía Zosh (Eleanor Parker) que le hace creer que está paralítica para que no la abandone, y por el personaje que le vende y le inyecta la droga (heroína). Una proeza del director Otto Preminger que no se atiene a las reglas de la censura de la época. Aunque Frankie se cree "curado" y desea dedicarse a la música como baterista, no tiene bastante voluntad ni ayuda, a pesar de la amistad de la exquisita Molly (Kim Novak), una diosa como para levantar a un muerto.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Otra buena película de Otto Preminger.
Había leído que esta película era una de las más duras y contundentes crónicas sobre los efectos de la droga. Y aun siendo una buena (tirando a notable) película, no me ha impactado tanto como pensaba.
El hombre del brazo de oro cuenta la historia de un hombre que después de pasar una temporada en la cárcel vuelve a su entorno rehabilitado de las drogas y con la intención de empezar una nueva vida como músico. Allí le espera su esposa, inválida por un accidente, sus amigos, su verdadero amor, y por supuesto también la tentación de volver a caer en la heroína.
Otto Preminger se adentra en este mundo con la sequedad que cabía esperar en él, pero sin la contundencia que la historia necesitaba. Durante la primera (y larga) parte de la película vamos conociendo a los personajes y al entorno en el que se mueve el protagonista, pero la película se toma demasiado tiempo en esto. Afortunadamente la presencia de los dos personajes femeninos aportan energía a una historia que sin ellos no hubiera terminado de arrancar.
Cuando el protagonista recae nuevamente en la droga la película adquiere esa fuerza que en principio le faltaba y es ahí donde director e intérprete alcanzas cotas más que notables en sus respectivos trabajos. Para acabar llegando a un final en el que nuevamente son otros personajes y otras circunstancias los que vuelven a tomar el protagonismo. Es un buen final, por supuesto, pero me aleja de la sensación de haber visto la película definitiva sobre la adicción a la droga. Quizás aquí las expectativas que yo tenía han jugado en contra de la película.
Fuera de toda duda queda la solvencia de un director como Otto Preminger, con una filmografía mas que notable. Y desde luego el trabajo de los tres protagonistas resulta más que notable. Frank Sinatra venía de ganar el Oscar por su maravilloso personaje en De aquí a la eternidad. Aquí volvió a optar al premio en una interpretación que en su última parte alcanza momentos extraordinarios. Junto a él la espléndida Eleanor Parker, en el torturado papel de la esposa, y la fascinante Kim Novak interpretando a ese amor imposible que le ayuda incondicionalmente. No se si era una buena actriz o no, pero desde luego su presencia en la pantalla resulta deslumbrante, y no solo por el físico.
También es digna de mención la banda sonora del genial Elmer Bernstein que fue toda una novedad en su momento.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Grande Sinatra!
Formidable actuación de Sinatra, que con este film confirma que es capaz de actuar además de cantar. Sin duda una película innovadora en su tiempo, una película que trata el tema de la adicción a las drogas y sus repercusiones. De nuevo el señor Preminger se luce en la dirección. El guión una maravilla. Aunque el ritmo es a veces un poco lento, el discurso mantiene en vilo al espectador. Los decorados son acertados y acompañan la iluminación tétrica y recargada, dándole más carácter a las escenas de tensión. Es difícil encontrar en la actualidad películas tan duras como esta, y que reflejen de la manera que lo hace un problema que viene de muy lejos.

Un saludo a todos.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La mujer del corazón de oro
Melodrama norteamericano que gira en torno a las drogas, y además una de las duras, la heroína. Sorprende que sea de 1955 y que Otto Preminger se saltara todos los códigos y censuras posibles, así que olé por él y su atrevimiento.

Le tenía muchas ganas a «El hombre del brazo de oro» pero ahora mismo me siento decepcionada con lo que he visto. Una película que toma el riesgo de entrar de lleno en la adicción y el síndrome de abstinencia explícitos, pero que se resiente al deambular por el más pueril de los melodramas, con tramas sacadas de telenovela tipo esposa-villana paralítica, con sorpresa incluida. No falta ningún elemento extremo o estereotipado, y está lejos de ser una verdadera disección de la drogodependencia, si bien podemos tomar como punto de partida la falta de voluntad que demuestra el protagonista Frankie.

Sea como sea, la película trata de justificar la cuestión añadiendo el típico ambiente nocturno de tahúres y póquer, lo que en mi opinión sobra frente a lo que debería haber supuesto el auténtico hilo conductor de la historia: la vocación musical de Frankie, olvidada y olvidable. Lo que en verdad no entiendo es a este mafioso de barrio, muy, muy malvado, que persigue a Frankie para que se drogue, una manía a la que desde luego podríamos buscarle alguna otra turbia explicación que, por supuesto, la película no da. Añádase a esto la sempiterna chica de dudosa moralidad que a su manera es una boba pero con un corazón, y este sí, de auténtico oro. Ella es Kim Novak, espectacular Novak, una mujer que es sexo andante además de una actriz estupenda, aquí lo demuestra. La otra es Eleanor Parker, para mí una de las más bellas y elegantes del Hollywood clásico, haciendo un insoportable papelón de histérica. Eres muy guapa, nena, pero no hay quien te aguante.

Las intenciones son honestas, pero el resultado es endeble. A rehabilitación.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un mundo sórdido
“The Man with the Golden Arm” es una de las principales aportaciones del gran cineasta Otto Preminger al drama psicológico, en esta ocasión teñido de cine negro, cuyo argumento, ilustrado con una antológica banda sonora jazzística a cargo del gran Elmer Bernstein, nos depara casi dos horas de tensa aspereza e impregnada de una angustia asfixiante. Sistemáticamente partidario de apurar los límites de la censura hasta lo posible, el cineasta con producción propia, se atrevió a plantear una reflexión social del hombre frente a la droga, tema muy polémico y escandaloso para la época.

Frankie Machine (Frank Sinatra en el mejor papel de su carrera) regresa tras haber pasado una temporada en una clínica de rehabilitación para drogadictos, y lo hace con la convicción de haber roto con su pasado. Él ha cambiado pero los demás no: el paisaje humano es el mismo que dejó, las sonrisas de sus conocidos no son sinceras, salvo la de Sparrow (Arnold Stang), un infeliz al que todos desprecian y a quien él, sin embargo, trata con cordialidad. De acuerdo con el turbulento y magistral universo literario de Nelson Algren en la adaptación, con un gran sentido en la descripción de ambientes sórdidos y lacerantes, se encuentra el mayor atractivo de la cinta.

Abyectos traficantes de drogas, jugadores de cartas maliciosos, sediciosos organizadores de partidas a puerta cerrada, clientes casi inmóviles como espectros en la barra del bar y policías prepotentes pululando entre ellos, con dos mujeres antagónicas: una paralítica (Eleanor Parker), que le atosiga haciéndole sentir culpable a Frankie de un accidente de automóvil, y otra (Kim Novak), serena y comprensiva con los errores humanos, que contrasta con el histerismo ladino de la otra. Frankie intenta salir de ese mundo viciado y sórdido con una prueba para batería de una orquesta, ganarse la vida honradamente olvidando ese mundo tenebroso de la heroína con escenas espeluznantes de un hombre desesperado en busca de una dosis y las noches de póker sin dormir.

Es la lucha del inmovilismo contra el hombre que le pone resistencia. Un ex convicto, aspirante a baterista que malvive miserablemente. Las formas adoptadas en esa lucha son el engaño, el cultivo de la soledad y la tentación que debe evitar. Excelente fotografía de contraste en blanco y negro y el jazz plenamente integrado en la dramaturgia fílmica. El tema de los créditos diseñado por el grandioso Saul Bass, especialista en diseño gráfico de films de Hitchcock y habitual en los films posteriores de Preminger.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El dolor hecho cine
OTTO PREMINGER se atreve a tratar en esta película un tema siempre espinoso, y más aún en la época. La droga como sustento de los largos días de su protagonista y como martirio de sus esperanzas.

Dura, muy dura por momentos, la interpretación de un SINATRA necesitado es agobiante. Nominado al oscar por este papel, Sinatra nos imprime la intensidad de su dolor interior, de su dependencia de la droga que le destruye como conocido músico.

KIM NOVAK y ELEANOR PARKER la secundan, como siempre, a una altura inalcanzable y OTTO PREMINGER imprime el ritmo necesario para mantener viva esta película fascinante.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Atrevida, valiente, diferente, realista, cruda y dura son quizá los mejores adjetivos que definen este largometraje de Preminger, donde narra la mayor odísea que puede emprender un hombre con tal de poder cambiar su vida.

Lo bueno del film, es que nos narra la vida de un hombre cuya vida siempre ha estado condicionada por todos aquellos que estaban a su alredededor, que usaban su talento para su propio beneficio sin importarle las consecuencias como si de vampiros se trataran. Por otro lado, tenemos la benevolencia del personaje, que también le jugaría malas pasadas al ser víctima de gente con un egoísmo incontenible.

El drama que nos cuenta su realizador es el de un hombre inocente que debido a una série de circumstáncias se vió atrapado en un callejón sin salida. Y ahora que ha tenido la oportunidad de redimirse e iniciar una nueva vida alejada de todo aquel caos y desgracia, se encuentra que los fantasmas de su pasado vuelven a acudir a él para volver a exprimirle hasta dejarle vacio.

Es también muy digno de admiración las escenas de como Sinatra se vuelve a enganchar con la heroína y trata de volver a combatirla, no únicamente por la fuerza de voluntad de su personaje sino por el dolor y sufrimiento que su destrucción comporta a la gente que está a su alrededor, pues es uno de los pocos films donde también se muestran el dolor que el enfermo puede causar a sus seres queridos, en este caso, con el personaje de Kim Novak, y como ese mísmo personaje, en lugar de rendirse o sencillamnte no hacer nada, se propone a ayudarle con todas sus consecuéncias, algo que muy poca gente haría.

Por si fuera poco, la película goza de una fotografía en blanco y negro de lo más bella junto con una grandiosa banda sonora que ayudan a la inversión del espectador en este drama con diversos tintes e influéncias del cine negro.

Por lo tanto, podemos afirmar que estamos ante una película que marca huella por todo su mensaje, que debe servir de ejemplo y no únicamente desde la vertiente del enfermo, sino de aquellos seres quieridos que están a su alrededor que al igual que él también sufren. Y de al igual de que hay muy buenas personas, también existen muy malas personas, cuya intención es únicamente vivir manipulando a las buenas personas a su antojo. Realista y muy atrevida, un film totalmente desgarrador e intenso.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sòrdida
Gran pelìcula del gran, Otto Preminger, con un Frank Sinatra al que yo particularmente no considero un buen actor, pero hay que decir que a pesar de ello realiza una interpretaciòn soberbia, a la medida, real, descarnada, conteniendo todos los ticks y secuelas que puede tener un exdrogadicto.
La pelìcula es notable con una visiòn realista del Chicago de la època, con unos decorados de interiores increibles. La pelìcula es oscura, tocando temas espinosos para la puritana sociedad de la època.
La pèrdida, la confusiòn, la redenciòn y sobre todo la fragilidad del ser humano. Un tratamiento de regusto expresionista, una atmósfera miserabilista y una soberbia banda sonora se funden en una combinación más que satisfactoria.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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