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9
Reglas del cine, por Fritz Lang.
Hubo un año, más o menos cuando Hitler subió al poder en Alemania, que se dirigía una película que más adelante sería la madre de todos los géneros relacionados con el género negro (acción, suspense, drama, romance, ...), y que sería el patrón a seguir por toda una industria.

Este film impresiona por su modernidad pese a ser de la época expresionista, vamos, principios de siglo. Tiene una serie de adelantos técnicos que aún hoy son usados por géneros enteros. Travellings, mujer fatal, persecuciones en coche, detectives e investigación policiaca, ... Esta película reune un compendio de técnicas, planos y puestas en escena que contienen una calidad extraordinaria, además de lo ya dicho varias veces en esta crítica, cada uno de estos elementos son la base de la industria del cine actualmente. Además, contiene algo más novedoso aún, ese montaje que en cuanto se va acercando al final, va teniendo escenas paralelas más cortas, creando un clima de tensión que desemboca en un clímax final.

También cabe destacar la ideología nazi que se caricaturiza en el doctor que acaba dominado por Mabuse, que gesticula como Hitler. Esta ideología nazi también queda reflejada en los escritos que Mabuse creaba, que no son más que las propias armas que los nazis utilizaron para alcanzar el poder. Además de esto, nos encontramos con la política de la organización criminal, que si nos damos cuenta, es la misma política que sigue el partido nazi en el poder.

Por tanto, nos encontramos ante una joya cinematrográfica, hecha por un genio cinematográfico. Nada que ver con otros directores expresionistas, Lang crea obras de mucha mayor complejidad argumental y técnica, aunque no sea este, el director más valorado de esta época.
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50 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Digna continuación (8.4)
Conservando el tenso desarrollo de la primera parte y aprovechando las ventajas del sonido, ofrece los mejores momentos de la saga: la impresionante escena inicial, la llamada desesperada de Hofmeister y la trampa mortal en la habitación precintada; pero eso de que el doctor dirija desde la distancia y, peor aún, lo de su ente fantasmal y aspecto de pingüino, me parecieron detalles mucho menos elegantes que lo de la hipnosis de la primera parte.
Se ha escrito muchísimo sobre la crítica al nazismo, y creo que precisamente esto es lo que ha llevado a muchos críticos a tenerla en consideración más alta que la anterior entrega. Pero no me importa, pues ambas son magníficas películas.

Ofrece otro guiño muy interesante para los que somos cinéfilos: una nueva aparición del "gordo Lohmann" tras haber perseguido al "vampiro" de Dusseldorf.
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24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cierto: el imperio del crimen.
Existe el supuesto que Lang con esta película avisa del peligro nazi que por aquellos tiempos se asentaba en Alemania.
En boca del mismo Lang no van por ahí los tiros, sino que se centra más en el poder de convicción de aquellas personas oportunistas que saben aprovechar las grandes catástrofes para hacerse con el poder.
La cinta fue prohibida por sus anuncios de caos y destrucción de ciudades alemanas, si se hubieran imaginado que el doctor Mabuse representaba al mismo Hitler hipnotizando a las masas para servirse de ellas, Lang lo hubiera llevado claro en ese momento. Aunque en realidad, esa es la idea que posteriormente ha perdurado.

Pero lo realmente fantástico de este film es la historia de ese ser prodigioso, el doctor Mabuse, del tipo de otros seres extraordinarios aparecidos en Alemania con anterioridad como Nosferatu o Fausto, gente con contactos malignos en el más allá.
Su mensaje está escrito en claras y concisas instrucciones, son las normas a seguir para propagar la destrucción total y posteriormente controlar a las masas rendidas con la idea de hacerse con el poder del mundo, en este caso, uno de los primeros criminales habidos en las letras y en las pantallas con esas aspiraciones, como yo mismo, por ejemplo.

Para ello recluta a gente mafiosa, falsifica dinero en grandes cantidades, promueve el terrorismo y sobre todo, usa su infalible método hipnótico. Fascinante.
Pero contra él está el valiente comisario Lohmann. A la hora de la acción es rápido como el rayo pero Lang imprime largas pausas en ciertos momentos para que podamos conocer su fuerte personalidad y su carácter, tal vez, se me antoja, inspirador de otros, como uno muy famoso, el de Simenon.

Acción, asesinatos, trampas e imágenes impactantes.
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19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Probablemente la primera secuela de la historia mejor que la 1ª parte
Pues eso: no es la primera secuela de la historia del cine pero es mejor que la primera parte, "El testamento" no se ve lastrada por la desorbitada duración del primer Mabuse (casi 4 horas y media frenta a unas 2 horas de esta) y la década transcurrida entre las dos también ayuda a mejorar: añade el sonido con todas las posibilidades intersantes que permite, el montaje es mejor (está muy bien el que a medida que se acerca el climax final haya acciones paralelas y un montaje más rápido), y vuelve a introducir al personaje del doctor Lohman de M.
La película tiene cosas aciertos muy apreciable, como el hecho de potenciar más los aspectos de thriller y abandonando los elementos esotéricos de la primera aprte, o como la escena inicial (muda, aunque paradojicamente con un sonido ensordecedor de la imprenta) o la persecución de coches noctura. De hecho son aciertos apreciables porque era de las primeras veces que se hacían en la historia del cine, y luego se imitarían hasta la saciedad.
Sin embargo no es suficiente: no pasa de ser una película regular, interesante pero alejada de otras obras del autor, tanto anteriores (mudas) como posteriores ¿Si le dieramos a esta película una nota de 7 u 8, que habría que darle a M, Furia, Los Sobornados, La mujer del cuadro, perversidad...?
No, lo siento, aún reconociendole sus méritos, por tempranos en la historia del cine, me niego a "ajustar" el nivel y la puntuación al año de produccción de una película: si el primer Mabuse era la prehistoria, esto es historia antigua, y ambas como tales deben ser tratadas: piezas de museo dignas de estudio y referencia por lo que supusieron, pero no obras maestras a la altura de otras posteriores.

En cuanto a la anticipación del nacismo... bueno muy cogida por los pelos la veo. Creo que si Gobbles hubiese pensado eso no es que hubiera prohibido el estreno en Alemania como ocurrió, sino que Lang en vez de abandonar el país habría acabado en un campo de concetración. Además aunque Lang era anti-nazi, su mujer y co-guionista, Thea von Harbou era simpatizante y miembro del partido: no creo que con la trama pretendiera criticar al partido nazi
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14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Intriga que no intriga
Yo no sé si el bueno de Fritz era más afín a la psique del inspector Lohmann (uno de los mejores ejemplares del género detectivesco que yo recuerde) o a la del doctor Mabuse (una mente criminal, megalómana y de alta precisión), pero el caso es que al director alemán le fascinaba bucear por los oscuros cerebros de esos seres a caballo entre la aberración genial y la simple locura homicida.

En esta penúltima entrega de la saga de Mabuse, Lang añade un original ingrediente en forma de testamento literario a la historia del célebre doctor. El principio podría considerarse perfecto, si no fuera por la estridencia insoportable del sonido. Y luego, pasada la primera media hora, todo se nos antoja demasiado obvio y la película decae, entre chispazos de genio y escenas que bordean peligrosamente lo ridículo (esas apariciones espectrales, ay; el hombre detrás de la cortina; algunos personajes de opereta; el agua que abre un hueco en la tarima…). El espectáculo resultante entretiene, apenas inquieta, no espanta ni conmueve. Ver sin ser visto, el miedo y la demencia, la confrontación de dos mentes analíticas, la idea de utilizar una misma celda del manicomio para los sucesivos inquilinos que la necesitan, todo eso está la mar de bien. En cuanto a las supuestas dotes premonitorias de Fritz Lang sobre lo que vendría a ser la atroz política de Hitler, creo que se han exagerado en demasía. El doctor Baum es, en efecto, un nazi convincente, pero yo no me atrevería a ir más allá.

Dejando al margen la devoción de Lang por la teratología, me quedo con la intriga que no intriga y entretiene.
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33 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Tratado sobre el Terror
Los postulados de cualquier sistema totalitario están aquí.
El demente doctor Mabuse, recluido desde hace once años en una clínica psiquiátrica regida por su admirador el profesor Baum, ha empezado a escribir febrilmente tras un prolongado silencio. Llena páginas y páginas con instrucciones detalladas para sembrar el terror a nivel internacional y así imponer el Imperio del Crimen. Robos de bancos a gran escala, ataques masivos a plantas químicas, fábricas de divisas falsas para inundar el mercado monetario y hundir la economía mundial, actos terroristas indiscriminados con el único propósito de extender el caos, la confusión y el miedo, las formas más eficaces de someter a la gente. El inteligente y superdotado Mabuse, con su extraña capacidad para dominar las mentes, soñaba con dominar el mundo e imponer su reinado de maldad, hasta que sus acciones fueron truncadas por la policía y él fue a parar al psiquiátrico, con el cerebro completamente trastornado.
Ahí no se detuvo la maquinaria, porque muerto el perro no se acabó la rabia. El legado de Mabuse sigue cobrándose adeptos una década más tarde de su detención, tal y como la policía, encabezada por el sagaz comisario Lohmann, sospecha al investigar una serie de crímenes que están salpicando la ciudad.
Los secuaces contratados para las fechorías, organizadamente distribuidos en bandos y misiones concretas, no conocen a su jefe, sólo escuchan sus órdenes al otro lado de una cortina. Todos ellos son mercenarios de diversos pelajes movidos por el olor de la paga que reciben. Uno de ellos, Kent, es un pobre desgraciado que cometió el mayor error de su vida y que, desesperado por no encontrar empleo, tuvo que caer en lo más bajo al entrar en las bandas del misterioso Mabuse que es quien parece controlarlo todo. Otro motivo por el que las multitudes se sienten asquedadas y soliviantadas: el desempleo y la pobreza, aquí sugerido como un importante medio para socavar la voluntad general y preparar el camino al Terror. La prueba es que Kent tuvo que dejar de lado sus escrúpulos y convertirse en delincuente para poder ganarse la vida. Por ahí se comienza a minar los espíritus, a corromperlos. Pero a Kent le queda una esperanza: se ha enamorado de una buena chica que está dispuesta a lo que sea para salvarlo. Aquí el amor se presenta como rival poderoso para contrarrestar los efectos destructivos del mal.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un resurgimiento… y un triste adiós
Después de cometer numerosas y sofisticadas fechorías, el Dr. Mabuse “enloquece” al ver que su oscuro sendero está a punto de cerrarse, y entonces, termina recluido en un hospital psiquiátrico. Pero, como a los buenos artistas el público se niega a olvidarlos (¡y él fue uno muy bueno!), los productores insistieron con el director Fritz Lang, para que lo ayudara a salir de aquel encierro y le diera la oportunidad de cometer otros desmanes por algún tiempo. Así, en compañía de Thea von Harbou, Lang bordó esta nueva historia que apuntó cuidadosamente a trascender aquella premonición que fuera “Dr. Mabuse el jugador”, para denunciar ahora con gran agudeza, el terrible peligro que se cernía sobre Alemania y sobre el mundo, con el imperio del crímen y la crueldad que venía gestando el führer Adolf Hitler.

Surge entonces ese maestro del hipnotismo, dotado ahora de la capacidad de salirse de su propio cuerpo y con una recursividad bastante estimable que asombrará, en más de una ocasión, a sus incansables perseguidores. Y es esto lo que valida, en casos como el suyo, las palabras del procurador Wenck al comienzo del libro, cuando sostiene que "un criminal no es un ser inferior, sino un hombre de impulsos elevados, estimulados por una fuerza diabólica".

Apoyado en recursos técnicos más evolucionados, Lang logra algunas afortunadas escenas de acción, y efectos visuales bastante verosímiles y debidamente ajustados a los requerimientos de la historia. Falla, hay que decirlo, al mostrar en la acción a Thomas Kent como una suerte de Flash (mediante un aceleramiento excesivo de la acción) y al usar ese tonto recurso (que no imagino como pudo proyectarse tanto en el cine de otros años… bueno, si lo imagino), de planear la muerte de los protagonistas, y luego de tenerlos en la mano, darles el tiempo necesario para que se fuguen (“Morirán dentro de tres horas”, dice aquí Mabuse al redimido Kent y a su novia Lilli, sin que medie razón alguna).

Con todo, lo que más me gusta del filme, es el comisario Lohmann (Otto Wernicke) -heredado de su anterior y exitosa "M"-, la suerte de hombre de ley que debería abundar en la vida real: equilibrado, tolerante, modesto, perspicaz, y haciendo lo suyo sin perder por nada del mundo la alegría de la vida. Pues ¿cómo ha de ser que la aplicación de la justicia se asigne a tipos maltratadores, psicópatas, torturadores, tramposos… si es precisamente a estos a los que se pretende acabar?

Terminaba este año, 1932, la gloriosa etapa alemana que llevaría al panteón de los grandes realizadores a Fritz Lang. Será siempre imperdonable que, por proteger sus vidas, los grandes y pacíficos artistas tengan que abandonar sus países, cuando ellos, más que cualquier político, son los que privilegian, y merecen, la tierra en que nacieron.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Excelente secuela con sonido de un clásico del expresionismo alemán
El testamento del Dr. Mabuse es un thriller secuela de expresionismo alemán de El doctor Mabuse que narra de nuevo las maldades del conocido doctor, aunque en esta ocasión a través de una persona cercana a él que leyó su terrible testamento y fue manipulado por su malsana intención. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo fiel a las primeras entregas del doctor Mabuse, es una obra penetrante desde que empieza hasta que acaba al dar una nueva vuelta de tuerca a un film basado en una novela que tuvo éxito gracias a la citada película, logrando cautivar a todos los seguidores del género y del director con un peligroso y manipulador personaje que vuelve a hacer de las suyas incluso estando encerrado en una institución mental, concluyendo por tanto un magnífico film.
La fotografía en blanco y negro es lúgubre en sus imágenes evocadoras que estimulan al ser estéticamente sombrías, haciendo como es normal en el director y en el género gran uso de los claroscuros en un idóneo trabajo. La música utiliza sonidos inquietantes e intrigantes que son usado solo en las ocasiones pertinentes para no desviar la atención del espectador de la trama, logrando turbar al público en un asfixiante acompañamiento de lo más certero para el film. Los planos y movimientos de cámara consuman una sobria pero notable labor técnica mediante el uso de grúas, seguimiento, generales, travellings, reconocimiento, detalles, cámara en mano, avanti, retroceso y subjetivos que sacan lo mejor de la historia y las interpretaciones. Cabe destacar también, los efectos visuales sorprendentes y desde luego admirables para la época en que se rodaron.
Las actuaciones son profundas y con gran calado psicológico. Como protagonista de nuevo Rudolf Klein-Rogge está contundente y decisivo como el doctor Mabuse, siendo señalados las interpretaciones de Oskar Beregi, Theodor Loos, Karl Meixner, Otto Wernicke, Klaus Pohl y Wera Liessem entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones alusivos a la época, lugar y personaje en cuestión, pasando de elegantes a humildes dependiendo de la persona en una oportuna labor que junto con los soberbios decorados te transportan in situ.
El guion, escrito por el director junto con Thea von Harbou, es una gran secuela y da un toque magistral más a una historia absorbente que mantiene al público absorto con lo que se le ofrece, logrando estremecer con su historia a todos aquellos que se aventuren a descubrir uno de los mejores y más dignos films del director en Alemania, finalizando con ello una inquietante película que es extraordinaria en resultado. Esto se lleva a cabo con una narrativa expresiva e insidiosa en sus continuas conspiraciones que añaden más intriga al film con tono clásico e impecable.
Para finalizar, la considero una obra inolvidable e indispensable en la filmografía del director y en el séptimo arte en Europa, por ser una sobresaliente secuela de un film memorable que mantiene en suspense en todo momento al espectador gracias a la mano experta de Fritz Lang, sin duda uno de los mejores cineastas de la historia del cine. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, efectos, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, y narrativa que convierten a El testamento del Dr. Mabuse, en un film primordial dentro del mejor expresionismo alemán.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Mabuse contra el comisario Lohmann y la Humanidad
Antes de chasquear al zalamero Goebbels y, de paso, a la potente Thea von Harbou con un oportuno mutis del escenario prenazi, Fritz Lang retomaría a su viejo conocido Mabuse para hablar de ciertos asuntos contemporáneos. "El testamento..." es una afilada y sombría parábola cuyo sentido captaron de inmediato sus detractores. No tardaría en ser prohibida en todo el territorio alemán. Conocemos hoy el film porque fue posible sacar clandestinamente del país alguna copia. Prueba del interés que tenía Fritz Lang en su difusión es el hecho de rodar, simultáneamente, una versión francesa.

Si el primer Mabuse era un extraño documental sobre un terreno abonado para el advenimiento del Reino del Crimen, la secuela de 1932 nos lo presenta como una realidad prácticamente consumada y triunfante. Poco podía hacerse ya, excepto lanzar una risa sardónica, clamar en el desierto por un desastre que la pereza o la cobardía de muchos había convertido en inevitable... y ponerse rápidamente a cubierto.

El espectro de Mabuse encuentra alimento y fortaleza en el caos generalizado. Sus mejores aliados son el terror y la confusión. De un diabólico baño de dolor nacería una civilización de hombres nuevos. El discurso nazi tenía aquí una materialización visionaria. Era ya demasiado tarde cuando comenzaron a ser escuchadas las lúcidas advertencias de gente como Lang. El monstruo multiplicaba su peligrosidad en progresión geométrica. Engrasaba metódicamente su maquinaria destructora.

"El testamento..." es inclasificable desde el punto de vista genérico. Es, en primer término, cine político. Pero su textura contiene elementos del fantástico, de eso que con el tiempo se llamará cine negro, de poema expresionista y hasta de comedia. Hay secuencias tan locas, tan soterradamente humorísticas, que anticipan en treinta años ciertos tics godardianos.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Lang sonoriza a Mabuse.
Lang retoma el éxito dado años atras por el perverso doctor Mabuse para prolongar, un poco más, la historia de uno de las mentes criminales más depravadas de la historia del cine.
Mabuse se encuentra ahora internado en un psiquiatrico, totalmente enloquecido, sin embargo sigue llevando a cabo sus maquiavélicos planes por medio de su testamento, un perfecto ensayo sobre todo tipo de crímenes y delitos.
Es una obra técnicamante muy avanzada a su época, que incluso resulta actual hoy en día. Una temprana forma de thriller dirigida por maestría por uno de los grandes maestros del cine.
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5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EL ALUMNO AVENTAJADO
Nuevamente uno se queda asombrado y maravillado del talento, ingenio y creatividad de esos pioneros del cine que convertían en arte todo lo que tocaban para disfrute de las masas -mucho más convulsionadas y pobres que las de hoy en día- y como maravillosa lección cinematográfica para posteriores generaciones de cineastas. Fritz Lang, uno de los grandes del cine, sienta cátedra en "El testamento del Dr. Mabuse" y, el espectador, entre despistado y aturdido sólo puede recordar aquella frase de Oscar Wilde "El arte no debe ser popular, es el público quien debe hacerse artista"
El otrora criminal Dr. Mabuse lleva años internado en un centro psiquiátrico. Se encuentra en estado catatónico y, sin embargo, una serie de asesinatos y robos parecen llevar su firma.
Los diez primeros minutos de la película, además de soberbios y de ser un compendio del cine de Lang, constituyen uno de los mejores comienzos de la historia del cine. Lang está dispuesto a dejar claro que va unos cuantos años adelantado con respecto al resto de la clase. Pero ¡ojo! no se queda sólo en las teoría de las luces y sombras y de los conceptos. Sabemos que es un gran maestro del expresionismo pero lo que le va a llevar a la cumbre es que también lo va a ser del humanismo. Será un estudioso del rostro y del alma humana, del hombre perseguido y desesperado. Lo acercará al gran público y nosotros sufriremos con él. La perfecta simbiosis entre la depurada técnica expresionista y la complejidad del alma humana convertirá a Lang no sólo en un gran maestro sino en un gran referente para los que vinieron detrás, que por cierto, nunca han logrado superarlo.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Destruir lo degenerado
Otro de esos grandes mosntruos prohibidos y casi destruidos, pueden reducirla, pero seguirá siendo suprema en su capacidad y libertad de expresión, un mundo de canallas y farsantes, personajes malditos y monstruosos, la psicología del miedo, transtornados que reconstruyen los pasos del Dr. Mabuse, la mente sobrehumana, el genio y la locura, la ciencia y sus pensamientos, el crimen y el sabueso, el testamento muerde, el amor resiste, el maestro busca alumnos para su resurrección.

En ocasiones me resulta atropellada para su época, pero es que está fuera de época, es la madre de toda película criminal y parece más moderna que muchas, es brusca y repentina, tiene una perspectiva tétrica, el poder de la hipnosis hace creer en la existencia de un monstruo del mal, todos están poseídos, se advierte una sola vez, obligados hasta la llegada de la honestidad incompatible con la organización, no se puede escapar de la nueva partida del jugador, se aparece el infierno, la muerte, el objetivo no son las joyas, su idea es destruir un mundo degenerado, la sociedad puede resucitar con un genio que le da importancia al crimen para que las almas se salven, parece insensato, pero la extensión del miedo y el dominio del terror instalaría una anarquía, el caos y el apoderamiento mediante asaltos y epidemias.

El protagonista desespera, se debate entre el mal y el buen camino, se puede conseguir una vida clara y limpia?, una encerrona activa para todos, Lang vuelve a poner las fuerzas del odio y el amor a prueba, Mabuse, maldito nombre, tengo una pregunta, qué métodos empleó la policía?... está ahí el truco de su prohibición, o es sólo por el juego del demonio?... una nube tóxica que invade cuidades, el genio loco que se recrea con su juego.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sorprendente
Causa un cierto estupor comprobar que esta película fue estrenada en 1933, porque los recursos cinematográficos de Fritz Lang parecen adelantarse a esa fecha en muchos años. A pesar de que contiene ciertos momentos deudores del cine mudo (a mi entender más buscados que por despiste) como pueden ser la gesticulación de algunos actores o algunos encuadres, la modernidad con la que se nos cuentan las maldades del Dr Mabuse es indiscutible: las dos acciones paralelas del final son narradas con una destreza diabólica. La película tiene muy a su favor un argumento que rápidamente capta la atención del espectador por su caracter folletinesco, y se recrea en una trama de malos malísimos, esbirros, policías perspicaces, tiros, tensión psicológica... Lo tiene todo para triunfar, y si le sumamos la mano diestra de Lang es una apuesta segura. En definitiva, fresca propuesta a caballo entre el expresionismo alemán, el cine negro y planteamientos visuales muy posteriores en el tiempo.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
... Y Fritz Lang salió pitando de Alemania
Quizá el hecho de ser una secuela hace que muchos no consideren “El testamento del Doctor Mabuse” como una de las obras maestras de Fritz Lang, y es verdad que hay obras mejores en su filmografía. No obstante, para mí ha sido todo un descubrimiento, uno de esos raros casos en que la segunda parte supera a la primera. Con “M” el director vienés había indagado en las nuevas posibilidades del cine como expresión artística. “El testamento del Doctor Mabuse” sigue la misma línea de modernidad. El plano con el que se abre el film es toda una declaración de intenciones. Lang movía la cámara como pocos lo hacían en aquella época, y utilizó el sonido como un recurso narrativo más, no sólo para que sus personajes hablaran.

En cuanto a contenidos, “El testamento del Doctor Mabuse” huye de estereotipos y es una historia muy coral, en la que los roles se difuminan y la trama sigue diversas líneas que se entrecruzan. Un montaje dinámico con un ritmo cada vez más rápido determinará la tensión que se busca provocar en el espectador. Una escena de acción puede transcurrir de manera paralela a una disquisición filosófica y moral sobre el determinismo y la libertad. El héroe y el galán son personajes distintos, lo mismo que el mal también se encarna de diferentes formas y a través de diversas personas. El ser humano es débil y limitado, tanto que una sola persona no puede abarcar la bondad y la maldad de manera absoluta. El Mal corresponde a un líder genial y demiúrgico, que incluso desafía a la muerte. No basta con encerrarlo en una celda, su influencia sobrepasa cualquier muro. Esta capacidad de mover las mentes de las personas supone una nueva manera de entender el terror en el cine, y Lang crea nuevos recursos para expresarlo, más allá de la iluminación y los decorados expresionistas. La alegoría del Nazismo se hace ya evidente. He leído que esta película marcó la huida de Fritz Lang del país, y no fue estrenada en Alemania hasta 1951. Es lo que tienen los totalitarismos...
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8
¿Mabuse o Lohmann?
Esta película es, en principio, la continuación de "Dr. Mabuse, el jugador" pero la presencia del comisario Lohmann, a quien conocimos en "M, el vampiro de Düsseldorf", la relaciona también con este otro film. Y es que la trama policiaca, con las hábiles deducciones del comisario, es aquí más importante que las fechorías de los seguidores de Mabuse. Salvo al final, apenas vemos éstas en pantalla, aunque los que las cometan nos hablen detalladamente de ellas y las instrucciones del siniestro doctor nos dejen claro en qué consisten. Ahora se trata de sembrar el caos para lograr el imperio del crimen. Casi todos los esbirros de Mabuse se quejan de lo absurdo de las acciones que llevan a cabo, carentes de toda lógica y de las que no se obtiene ningún provecho, salvo provocar terror. Esto hace que la alusión a los nazis, que todo el mundo quiere ver en esta película, se diluya un poco pues, aunque su capacidad de atemorizar a la población fuera considerable, el caos por el caos no era su objetivo, al menos en 1933.

Lang filma con extraordinaria habilidad, colocando la cámara en lugares originales, muy frecuentemente en diagonal. Realiza constantemente travellings, como el que da comienzo a la película, uno de ida y vuelta de Lohmann a su ayudante , otro de Mabuse a Baum y el más sorprendente de todos, hacia atrás, cuando se encuentran Kent y el médico en la comisaría. Juega con el sonido y la imagen, como en la larga escena muda inicial o, a la inversa, con la voz desprovista de imagen en la habitación de la cortina o en el despacho del doctor.
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6
Secuela más que aceptable
Una secuela más que aceptable. Aunque la primera parte al ser muda, aquí se ve un progreso abismal, pero no solo porque sea sonora, si no en la fotografía. Hay un montón de planos muy modernos y muy actuales aún a día de hoy.

Lo que no entiendo es que se prohibiera en Alemania, no veo muchas connotaciones anti-nazis, que es la teoría del porque se censuró. Pero bueno, supongo que algún motivo político habrá.

También ha ayudado mucho a estar más que aceptable al escucharla con un doblaje muy reciente, eso le da mucha frescura a la película, pero aún así, algunos planos son tremendamente buenos.

Aún así, la película es bastante larga para lo que da de si el argumento.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Clásicos que valen la pena.
Interesante película alemana de 1933 -la fecha y el país son importantísmos, así como la ascendencia judía del director y guionista- en que se nos narra una historia que aglutina elementos del género policíaco, negro y elementos tan importantes como originales y difíciles de clasificar de relato sobrenatural.
A nivel visual tiene momentos impresionantes, influidos por el expresionismo alemán que encontramos en obras como El gabinete del Doctor Caligari. Que hay que ver el peligro que tenían para los alemanes los hombres cultos con capacidad de dominar a la gente, en que no quiera ver paralelismo histórico es porque no quiere, y en el caso de Mabuse ya es sonado.
La película mantiene un ritmo ejemplar a pesar de su antigüedad, hasta el punto que se podría pensar que la idea de hacer películas lentas es muchas décadas posterior al origen y primeros pasos del cine. Aún así, el algunos momentos la película puede hacerse pesada debido a su enorme duración, y eso que la versión que nos llega es recortada.
Impresionantes, por cierto, las apariciones del propio Dr. Mabuse, siempre inquietantes incluso bien entrado en siglo XXI. Algunas, como podréis comprobar, son dignísimos precedentes de obras de Lynch o Cronenberg. Impresionantes.
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0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
«El imperio del crimen, el imperio del crimen»
Esto es brutal, en serio, brutal: increíble lo que se puede hacer desde detrás de una cortina. De Alemania al mundo entero, señores, que este emporio del crimen es internacional, como bien se encarga de anotar alguno de los policías.

Bueno, vale, tendremos que aceptarlo como hecho meramente paranormal, porque «El testamento del Dr. Mabuse» parece más ciencia ficción o fantasía, que thriller. Si no a ver cómo se explica toda la trama del doctorcito y el psiquiatra; trama, por otra parte, que se sabe como a la media hora, así que no es que haya mucha intriga. Otro hecho paranormal, la historia de amor, con una chica que pone cara de idiota constantemente y además lo es, porque no hay quien se crea esa actitud ciega hacia su enamorado. Atención, como dato curioso y que me ha chocado, la pena a cuatro años y medio de cárcel por un doble asesinato. En fin, ¿realidad de 1933, o patón cinematográfico?

¿Crítica al Nazismo? Pues ni me he enterado. Se ve que estaba muy, pero que muy, muy, muy en el fondo. Se ve que cualquier villano megalómano, y además si es alemán, es el alter ego de Hitler. Vamos, vamos. Lo que sí está clara es la investigación policíaca, sin duda lo mejor de esta película. El detective Lohmann, las conjeturas y las pistas son más que decentes y apropiadas, así que por esa parte la historia funciona. También me ha gustado la escena donde Mabuse explica su visión del mundo y sus objetivos, que es interesante, no voy a decir que no.

Sin embargo, es evidente que las bondades de «El testamento del Dr. Mabuse» son limitadas, destacando negativamente por un ritmo pésimo y un montaje deficiente al que le falta cohesión. Interpretaciones entre el cine mudo y el sonoro que no brillan por su manejo escénico, dirección aceptable, sobre todo si tenemos en cuenta el año en el que está, pero con poca emoción; diálogos a trompicones y personajes construidos a pinceladas maniqueas y sin matices. Aburrida e indolente en según qué tramos, así que entretiene lo justo.

Sobre la nota ya no digo nada. Es Fritz Lang.
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5 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
No esta a la altura de Lang.
47(29/01/09) Sobrevalorada cinta del Gran Fritz Lang. Es un tema recurrente en la carrera alemana del director alemán, una mente privilegiada al servicio del crimen, que pone en jaque a la policía, vamos lo que fueron las tres partes dedicadas al Dr. Mabuse y la cinta “Spione”. Técnicamente es espectacular, un prodigio para su tiempo, con una gran puesta en escena, un montaje espectacular al servicio de escenas llenas de tensión, pero esto debe ser lo adicional en un film, lo importante debería ser su guión. No es de recibo que para medir la película tengamos que saber su año, para de este modo etiquetar a cada personaje con una ideología, lo digo por su supuesta crítica al nazismo emergente en Alemania, que pienso es hilar demasiado, es otorgarle unos valores que yo no veo, Lang ha realizado críticas inmensamente mejores al totalitarismo que esta obra, que no es que sea mala, es que es de Fritz Lang. Se me ha hecho irregular y por momentos pesada, espero mucho más del director del monóculo, con alguna escena de mérito pero no me ha llegado. Recomendable film a los seguidores, entre los que me cuento, de Fritz Lang. Fuerza y honor!!!
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11 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Buena... para hacer un remake
Siempre que me encuentro con una de estas películas tan antiguas me quedo con la duda de si valorarlas en función de la época o bien con los ojos actuales. Finalmente me inclino por la segunda opción pero de algún modo tiendo a subir la nota precisamente en consideración a lo que en ese momento podía significar ese trabajo. El caso de "El testamento del Dr. Mabuse" es un buen ejemplo de lo que digo. En 1933 podría sorprender por su modernidad y por su medio crítica cogida por los pelos y, no obstante, endeble al nazismo. Pero a día de hoy nos parece claramente envejecida, superada a todos los niveles por años de mejora del arte cinematográfico. Insisto, es lo que se conoce como evolución y avance.

Dicho esto, el año no debe ser una excusa para defender sus errores. Recordad que "Sopa de Ganso" es del mismo año y "Sucedió una noche" de 1934, sin dejar de ser ninguna de las dos, buenas películas. La que nos ocupara ahora es lenta, artesanal, muy naif y con reminiscencias del cine mudo. La historia romántica da risa por la tonta que es la chica aunque la policial no está del todo mal. Encima tiene un aire friqui, tirando a Tarantino en algunos diálogos, y un malo megalómano a lo "Fu Man Chu", en la línea de los villanos de James Bond. Dicho esto la historia no está mal, la presencia de Mabuse es inquietante y la mezcla de géneros la hace muy moderna. Por eso animo a que se haga un remake para poder mejorarla.
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