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9
Les contaré algo
Les contaré algo que me ocurrió viendo "Nosferatu".

Era una proyección universitaria, no cabía ni el aire. Hubo que pedir sillas de tijera, unas docenas, para que todos pudiesen ver la película.

La copia era en Super Ocho, sin música, con lo que se veía un cuadradito mínimo en la enorme pantalla y se escuchaba el zumbido característico del proyector. No había subtítulos, era una copia en alemán. No concibo peor forma de ver "Nosferatu".

Quizás por todo ello, desde que salió a escena el vampiro, aquella expectante multitud de universitarios comenzó a reirse. Un público de nivel cultural elevado, que había abarrotado la sala para ver una película muda alemana, se tronchaba cada vez que la heroína se estremecía, el héroe se horrorizaba y el no-muerto enseñaba sus uñas. Las apariciones de Nosferatu eran saludadas con carcajadas histéricas. La sala era una fiesta.

Pero al final ocurrió algo.
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359 de 408 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Estos son los vampiros que me gustan.
Es cierto me gustan mucho mas estos vampiros a la vieja escuela que los guapitos que salen ahora.
Realmente me gustan los vampiros como lo que son, unos depredadores, hijos del demonio es decir MONSTRUOS.
Los vampiros modernos han sacrificado su propia naturaleza, el ser una criatura diabólico por un aire de seducción y romanticismo que el vampiro de Stoker no poseía ni de lejos.

Ahora vamos a la película:
Cuando veo una película tengo presente que tengo que cambiar el chip, no se puede ver la noche de los muertos vivientes con el chip del sexto sentido.
Así que cuando veo esta peli procuro tener presente que esta es una película prehistórica, por lo que a la hora de apreciarla no hay que ser exigente. y es aquí donde ya le doy 5 puntos. Por que a pesar de que la película tiene casi 100 años no ha envejecido nada mal
Los escenarios son increíblemente perturbadores, oscuros y tétricos. Y eso que solo son un maldito cartón piedra.
Pero que le voy a hacer, me chiflan los cartón piedra.

Pero cual es la mayor baza de este film, que es lo que mas me inquieto, que es lo que hizo que esa noche no perdí de vista la puerta de mi cuarto. Max Shreck
Sin duda Shreck (horror en alemán, ¿coincidencia?) es el mejor vampiro que has existido, su caracterización e interpretación es inmensa y escalofriantemente perturbadora. No en vano se rumoreo durante años que Shreck era un verdadero vampiro contratado por Murnau. Y que una vez al mes le daba de comer a alguien del equipo.

Shreck logra durante todo el metraje hacernos creer que estamos viendo a un verdadero vampiro. Y eso que es maquillaje de casi 100 años.
Realmente hay momentos bastantes inquietantes como cuando observa a Greta desde la ventana de su casa. Ese momento es espeluznante.
O cuando su silueta sube la escalera.

Este film tiene problemas, lógico, los años no pasan en vano.
La películas se desarrolla de una manera demasiado lenta durante todo el metraje y demasiado rápida, apura y confusa al final.
La música, bueno si su intención era inquietar muy mal, si su intención era poner de los nervios al espectador bravo. Por que se basa únicamente en sonidos estridentes que se repiten seguidamente y claro a la larga cansan. Por lo que aumenta a que el ritmo sea más lento. A esta película le vendría bien modificar su banda sonora.
Y por si todo no fuera ya bastante lento, los paneles de diálogos duran en exceso, lo que hace que el espectador pueda perder interés y lo desconecte mucho a la película.
Por lo que aviso a los navegantes, para ver Nosferatu valla preparados, no la vean a la ligera.

En fin esta es una película que cautiva por sus imágenes inquietantes y siniestras, por el arácnido Nosferatu y por ser una ventana a otra época.


Ahora las criaturas de la noche me reclaman. Buenas noches damas y caballeros. Vigilen sus cuellos
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91 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Plástica y retórica de la imagen
Quisiera advertir, ante todo, que gran parte de lo que voy a comentar acerca de esta peli no procede de mi maquinaria neuronal. Resultaría deshonesto y absurdo maquillar mi pirateo de interpretaciones ajenas bajo un pretencioso simulacro de clarividencia divina. No, señores. Lo que voy a glosar a continuación no deja de ser un batiburrillo de inferencias originarias de un libro que adquirí (y apenas ojeé) durante mi etapa universitaria. Se trata de “Análisis del film”, de Jacques Aumont y Michel Marie.

El caso es que ayer, prestándole al tratado de marras toda aquella atención que no le dediqué en su momento, me detuve en el apartado 2.4 del quinto capítulo, consagrado a la plástica y la retórica de la imagen. Me sedujo la circunstancia que dicho análisis partiera de un ensayo (escrito por otros dos gafapastas gabachos, Bouvier y Leutrat) basado en “Nosferatu”. Me sedujo porque “Nosferatu” es, posiblemente, la única peli en mi vida que he visionado desde una perspectiva eminentemente formal. La única peli en la que mantuve el contingente narrativo en un discreto segundo plano para concentrar toda mi atención en aspectos plásticos. Pictóricos, diría yo. Tal vez por ello disfruté rememorando aquellas clases magistrales de Fèlix Fanés, mi profe de “Lectura de films” en la uni. Clases en las que el bueno de Fanés se afanaba en aclararnos qué era un travelling, un contrapicado, un fuera de campo o un plano-secuencia. Clases en las que, blandiendo su sempiterno mando a distancia, consiguió que nos devanáramos los sesos para comprender que buscaba Murnau a través de técnicas como el iris o el caché. Dos procedimientos que otorgan al film una carga metafórica descomunal y que constatan, en definitiva, que el cine es arte gracias a pelis como ésta. ¿Existe algún medio mejor que las aberturas en iris o los cachés para plasmar estéticamente un concepto tan abstracto como el terror? Existirán otros, pero tan terroríficamente bellos, imposible.
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47 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Mi respeto por lo clásico (pese a que suma demasiados defectos)
Me atreveré contra la historia y diré que Nosferatu tiene demasiados fallos como para valorarla mejor (mucho menos para alzar mi punto de vista hasta la valoración media) Lo gracioso de la cuestión es que prácticamente todas las críticas, incluso las que valoran a Nosferatu como una obra maestra, coinciden al señalar sus defectos. Por citar los evidentes diré que carece de ritmo desde el principio, salvo ese sobrecogedor final en el que todo se acelera de repente, unos efectos de sonido o banda sonora muy lamentables (eso ahora y hace un siglo), los textos que explican demasiado y no desaparecen nunca y una cámara que no se mueve nunca (y en esa época se movía) La puesta en escena en los años veinte se hacía mejor así que... ¿qué es lo que queda? Mi respeto por lo clásico, por ser la primera película de terror de la historia del cine y mi imposibilidad de pestañear las veces que aparece el vampiro, y no porque dé miedo, es admiración.

Y es que esta obra de Murnau me produce una admiración que va más allá de cualquier crítica o cualquier valoración, es la sincera admiración por los pioneros, por los fundadores, seres humanos avanzados que experimentaban y que merecen todo mi respeto.
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65 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Qué es ese olor? Cine
Nosferatu fue víctima de los formatos y su negligente utilización durante estos 87 años transcurridos desde su estreno. Que si velocidades de reproducción inadecuadas (movimiento entre acelerado y muy acelerado), que si supresión de los tintados (con una importancia capital en el desarrollo de la historia por su vínculo con la iluminación, perfectamente explicados por el propio film durante el viaje de Hutter desde Wisborg hasta el castillo de Orlok), que si bandas sonoras a cada cual más estridente (todas ellas ajenas a la partitura original de Hans Erdmann, sólo interpretada en la ultimísima restauración), que si el autoengaño de Patalas manteniendo los intertítulos mucho más tiempo que en el original entorpeciendo así el ritmo del film, en un intento de simular completa una copia con metraje (no demasiado) irremisiblemente perdido; que si... Repasen ahora el resto de críticas fijándose en cuánta culpa tuvo realmente el Nosferatu de Murnau en las malas experiencias con el film y cuánta los pésimos trabajos de restauración y proyección. Es el momento de darle una nueva oportunidad aprovechando el gran trabajo de restauración de Luciano Berriatúa para el F. W. Murnau-Stiftung, solucionando los errores pasados de otros (aunque lamentablemente añadiera una incomprensible equivocación en el tintado de una secuencia de cierta importancia).

Hecha la puntualización, centrémonos en el propio film, dejemos de lado los ampliamente mentados derechos de autor y cualquier relación con el ocultismo y las múltiples leyendas que circulan (Grau, Prana Films, los rosacruces, Murnau bajo el seudónimo Max Schreck, el propio Schreck como vampiro también detrás de las cámaras...).

En Nosferatu, Murnau experimenta con un encuadre y una composición típicamente pictóricos. Bebe de las fuentes de la pintura romántica alemana (Friedrich, Carus, Kersting...), mucho más allá de su típica utilización para ambientar las películas de época. Existe una constante contribución de esta corriente pictórica al más fabuloso de los logros de Nosferatu, su atmósfera (búsquese el cuadro Der elegante Leser de Kersting y compárese con la escena en la que Harding escribe en su despacho). Una atmósfera fácilmente perceptible, pero difícilmente transportable a estas líneas, parece trascender al propio sentido de la vista, impregnando la experiencia de su visionado de un profundo olor a Cine. La cámara de F. A. Wagner permanece intencionadamente fija en la mayoría de secuencias, se hace una magistral utilización del claroscuro y el sobreencuadre, el cine se aleja del teatro para acercarse a la pintura, para evocar emociones con la utilización exclusiva de la imagen, unas olas, árboles, el cielo... retratos aparentemente naturalistas, son capaces de generar en el espectador un desasosiego que difícilmente lograrían escenas de terror explícito.

Cada vez que veo Nosferatu no se excitan únicamente mis fotorreceptores, abro las fosas nasales y me pregunto: “¿Qué es ese olor?”.
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35 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La soledad del monstruo
Schreck no es un ogro verde, gordo y propenso a la aerofagia. Schreck es un vampiro demacrado, ridículo y temible. Las manos, el traje polvoriento y ajustado, el rostro hambriento de tan triste. Hay que verlo deambular por la ciudad con el ataúd bajo el brazo (conteniendo la tierra natal, que lo sustenta). Hay que sentirlo viajando por las aguas, en busca de ese cuello que acierte a liberarlo. La secuencia del coche fúnebre, que recoge al joven vendedor y lo lleva hasta el castillo del conde. Las imágenes aceleradas, los tintes de colores, la totalidad del viaje en barco. El uso de la sombra monstruosa (una licencia poética bien entendida, puesto que, como es sabido, los vampiros carecen de sombra y de reflejo). ¡Y la última cena! Con la cabeza hundida e impasible en la carne tierna de su víctima o amada. Ser inmortal también tiene su precio: el ansia y la anorexia; la eterna soledad. Y la ventana, imagen acabada de la cárcel. ¿Lo creerás, cinéfilo? Nosferatu apenas se defendió.
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37 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Miedo para la eternidad
El joven Hutter se dirige a un recóndito castillo ubicado en los Cárpatos con la intención de ayudar al enigmático conde Orlok en unos asuntos legales. Las sospechas del protagonista acerca de su anfitrión aparecen cuando ve cómo reaccionan los lugareños al oír el nombre del conde. Y esto es sólo el principio. Durante el alojamiento al castillo, Orlok muestra un inusual gusto por la sangre humana, y por si fuera poco, encierra bajo llave a su invitado en un torreón. Ante tales circunstancias, Hutter tomará la sabia decisión de huir de tan tétrico lugar… pero como es de suponer, el conde le seguirá los pasos.

‘Nosferatu’ es un filme cargado de mitología. Desde el terrorífico Max Schreck, de quien se llegó a creer que realmente era un vampiro, hasta todas las dificultades a las que tubo hacer frente el propio Murnau (a punto estuvo el filme de no estrenarse por culpa de problemas legales con los herederos de Bram Stoker, que reclamaban altísimas cantidades de dinero por la inspiración que supuso ‘Drácula’ para la película… razón no les faltaba).

Pero hay dos razones por las que ‘Nosferatu’ será siempre recordada. La primera es por ser la abanderada del interesantísimo expresionismo alemán. Dicho movimiento vanguardístico -que da comienzo en 1919 con la no menos recomendable ‘El gabinete del doctor Caligari’- usa las mismas bases vistas en el arte pictórico. El objetivo aquí no es obtener una descripción realista de lo que sucede, sino más bien conseguir que se imponga el subjetivismo del autor, ya sea a través de los delirantes decorados con tintes cubistas usados en la obra de Robert Weine, o ya sea por ejemplo a través de las retorcidas y surrealistas figuras dibujadas por la siempre amenazante sombra de Orlok. A destacar en este apartado también está la técnica de ralentización y aceleración del tiempo (un verdadero logro teniendo en cuenta la antigüedad de la cinta).

La otra razón que eleva a ‘Nosferatu’ a la categoría de clásico es que, aunque sea difícil creerlo, conserva intacta su asombrosa capacidad para aterrar. Qué bueno es saber que el tiempo acaba poniendo las cosas en su lugar. En este caso sería más adecuado decir que con el tiempo, el filme ha sabido envejecer como el buen vino, revalorizándose año tras año no sólo como una referencia en el género vampiresco… sino también consolidándose como una película de terror modélica.
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26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Caligari le da mil vueltas
Soy consciente de la presión que supone darle una mala nota a un clásico del cine mudo. Parece que por ser tan antigua hay que perdonárselo todo. Pero uno ya lleva unas cuantas pelis mudas y la verdad, esta es la que con mucho más me ha decepcionado. Vale que Max Schreck está genial, y es un monstruo que realmente pone los pelos de punta. Casi preferiría una hora y media de contemplación del monstruo al sopor que produce la trama de esta película. Como adaptación a la novela cabe decir que es bastante flojita. Es la historia de un vampiro que llega, muerde y muere... psss... No hay mucho que decir. Hay quien dice que esta película sigue asustando... deben ser ciudadanos de El País de la Piruleta.
Prefiero El Gabinete del Doctor Caligari, que tiene una trama igual de ingenua pero mucho más interesante, vamos... que tiene trama. Esta coje el comienzo de Drácula y luego le da un final súbito cuando la cosa podía empezar a ponerse interesante. Excepto el vampiro, el resto de los personajes quedan totalmente eclipsados, un tal Alexander Granach en el papel de Hutter-Harper que no me convence para nada, un doctor Sievers-Van Helsing totalmente anecdótico (sí me gusto su uso para tratar de darle verismo a la figura del vampiro, comparándola con otras especies de la naturaleza, lo cual le trata de dar a la película un puntillo de ciencia ficción a lo Lovecraft), y, bueno, la figura de Knock-Renfield no estaba mal... Y, ¡ah! me olvidaba de la damisela en apuros (sí, bueno, creo que el director también se olvidó de ella, Mina es normalmente el contrapunto a Drácula, aquí es sólo un cebo). En definitiva, que si hay que darle un mérito a alguien es al maquillador de Nosferatu, que es lo único que estimula del film.
No le perdono el abuso de texto, imaginé que una película abanderada del expresionismo se basaría más en la imagen, y no trataría de explicarlo todo con tanto texto, y grandes parrafadas además, para eso me vuelvo a leer el libro. En estas cosas es donde se nota cuál guión es una adaptación y cuál un guion original.

¿Que si os recomiendo que veáis Nosferatu? Sí, os lo recomiendo, porque es un clásico y hay que verla. ¿Que es buena?... pffff.... a mí no me gusta. Pero yo tampoco voy de crítico, no soy tan listo, prefiero dar mi opinión personal.
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27 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
NOSFERATU, 1922
NOSFERATU

En dos palabras.
Valorar a finales de 2009 esta obra de 1922 (¡87 años después!) puede resultar voluntad pretenciosa porque hoy en día mantienen su vigencia sólo algunos de los valores que en aquel primer cuarto del siglo XX se sustentaban como paradigmas del nuevo arte.
Y, sin embargo, dicho lo anterior, uno no puede sino alabar sin reservas el extraordinario valor del nivel narrativo que Murnau consigue.
Imprime a su relato credibilidad y tensión, verosimilitud y angustia, incertidumbre, desasosiego.
¿Se puede pedir más con semejante precariedad de recursos materiales?
Pues además es capaz de matener durante más de una hora toda la atención del espectador.
En dos palabras, extraordinaria producción.
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18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Terrorífico para nuestros ancestros
La obra de Murnau tiene mucho de reverencia histórica y muy poco del divertimento que busca unos ojos como los míos, enteramente engullido en cuerpo y alma por el s.XXI. Parece ser que el quorum existente entre los usuarios respecto a los defectos de Nosferatu no pesa tanto como esa sumisión a la historia y el lógico respeto que es obligado tener con los pioneros del cine. Ciertamente hacer una película en 1922, cuando todo era nuevo y el cine apenas había dado un par de pasos, no tiene nada que ver con el negocio que poco después supondría y mucho menos con los píxeles y el 3D actual. Sin embargo y pese a todas las limitaciones del momento, Nosferatu es lenta, los textos a menudo innecesarios y los actores están muy lejos de ser recordados en cualquier manual por sus interpretaciones.

Lamento discrepar y tener la convicción de que las cosas se hacían mucho mejor incluso entonces, que la cámara sí se movía en los años veinte y que la banda sonora o efectos sonoros, como quieran, son tan lamentables como todos opinan. Por ello es necesario ser justo con la realidad, el final sobrecogedor y brillante es para recordar pero el resto es olvidable. Nosferatu se merece todo mi respeto al ser la primera película de terror de la historia del género pero se mire por donde se mire no da miedo y está lejos de ser una película brillante o la obra maestra que tantos desean ver por su longevidad.
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19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Miedo Psicológico
Comprometida tarea la de juzgar la calidad de un título anterior a la Segunda Guerra Mundial. La técnica es pobre a pesar de su mérito, y las historias pueden identificarse, según la visión del cinéfilo, por su simpleza argumental o bien por el concepto que mucha gente conserva de "basura clásica". Lo cierto es que la película es lenta, sí. La música te rebana el cerebro como ese garito asqueroso al que prometiste no volver. Se ve mal. La historia la sabes desde que dejaste el biberón. Puedes leer los textos 74 veces antes de que los quiten. Es cierto. Pero si puedes abstraer tu mente un instante del mundo en que vives, reflexionar sobre un largometraje de 80 años puede valer la pena. Y en este caso la visión se adecenta. El argumento es mejor que las parodias de los Lumiere. Musicalmente puedes percibir el principio del bacalao y el nu-metal (increíble pero lo certifico). Eso sí, los textos siguen tocando las pelotas. Pero la interpretación no es tan disparatada, y la caracterización del vampiro imprime un fuerte impacto dignamente conseguido (superior a muchos monstruitos actuales). Por lo tanto, el filme tiene un gran valor cualitativo para la fecha en que fue realizado, y defectos aparte siempre resulta agradable comprobar que había vida antes de nosotros. Ahora bien, si te ha tocado bajar al videoclub… no te pases de listo.
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15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La oscura leyenda de Nosferatu.
Esta película es la Obra Maestra de F.W. Murnau.
Es un clasicazo imprescindible del cine de terror, y para todos los que amamos la obra de Bram Stoker es una pieza imprescindible.
En su estreno causó mucha polémica porque se decía que era una película tan terrorífica que nadie debía verla. Los pósters no ayudan mucho en ese sentido, ya que algunos son más terroríficos que la propia película, y si a todo eso sumamos el hecho de que la viuda de Stoker denunció por plagio a los realizadores, pues nada, ya tenemos material histórico suficiente para una leyenda del cine.

La película es indudablemente muy buena. Como no podía ser de otra forma, está entre mis películas favoritas, tanto de Drácula como del género de terror.
Como adaptación, no es muy fiel a la novela, pero es de las más acertadas en lo que a fidelidad a la fuente original se refiere (Al menos es más fiel que la película de Francis Ford Coppola).

Las imágenes son impresionantes, algunas de ellas parecen cuadros, las escenas de Nosferatu no dan miedo a día de hoy, pero sí mantienen en tensión al espectador, y contra todo pronóstico, el aspecto del conde Orlok (Sí, Orlok, en esta película no se llama Drácula) se ha convertido en icónico.

Mi única queja son los rótulos del DVD, que no están muy bien traducidos, pero eso es algo que sucede con muchísimas películas de los años 20.

A pesar de ser un plagio de la novela, para mí es un clásico imprescindible del cine mudo y no puedo hacer otra cosa que otorgarle una notaza de 10 sobre 10.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cine y esoterismo
«Nosferatu», primera adaptación al cine que ha llegado a nosotros de la novela «Drácula» de Bram Stoker, pasa por ser una de las cumbres del expresionismo, aunque, en sentido estricto, su relación con ese movimiento sea escasa. Particularmente, la veo muy ligada con el espíritu romántico, pero no demasiado con el expresionismo propiamente dicho.

La trama de la novela se ha simplificado al extremo con una meticulosa labor de poda para reducirla a lo esencial; todo lo que ha quedado es decisivo: no hay nada superfluo en «Nosferatu» . Como ejemplo, las dos primeras escenas: en la primera —Hutter corta unas flores y se las ofrece a Ellen—, se plasma la idea del sacrificio, tema de fondo de la película; en la segunda —Hutter se encuentra con un conocido—, la inevitabilidad del destino, que va a modular el desarrollo de los acontecimientos. Difícil plantear más cosas en menos tiempo y con menos elementos.

Esas ideas se desarrollan sobre un tema de fondo: el conflicto eterno entre la luz y las tinieblas, aquí mantenido dentro de una visión naturalista, «cósmica», al margen de lo religioso. (El cristianismo no tiene, evidentemente, la exclusiva del sacrificio). El guión de Albin Grau, implicado en los movimientos ocultistas de su tiempo, prescinde de la simbología cristiana que suele acompañar al mito del vampirismo. Escasa presencia de signos religiosos: no hay cruces en la película (ni siquiera junto a la cama de Hutter en el hospital, donde, en la época, parecía obligada) salvo las de ese cementerio junto al mar —con la función, no religiosa, de evocar la idea de la muerte—, y un crucifijo junto a la cama de Ellen, al final, que no incomoda lo más mínimo al vampiro y cuyo carácter ostentoso subraya más bien su inoperancia.

El mal, pues, como realidad puramente natural, presente en todas partes, tan indisolublemente ligado al bien como la muerte a la vida; tan activo en el mundo humano como en el animal y el vegetal. Ponerlo de manifiesto parece la función única de esa escena, ajena al desarrollo de la historia, donde la planta carnívora devora a la mosca. Omnipresencia manifiesta incluso en los actos humanos en apariencia más alejados de él: en su bienintencionado acto de amor, queriendo hacer un regalo a Ellen, Hutter quita la vida a las flores, como la hipersensible esposa detecta de inmediato.

En su ubicuidad, con su carácter difuso, el mal todo lo impregna, pues conexiones subterráneas ligan todo lo que existe: más que un conjunto de entes, el mundo es una intrincada red de relaciones; todo está en relación con todo, y, por tanto, todo está poco definido. No hay contornos precisos ni significados unívocos. Entidades y situaciones expanden sus prolongaciones configurando un entramado de sentidos no fáciles de advertir, siempre más allá de lo aparente. Todo sugiere algo que trasciende su sentido inmediato o literal, todo tiene una dimensión oculta. Esa red de sentidos ocultos, más allá de la mera literalidad, es, en definitiva, la razón de ser de toda hermenéutica esotérica, en el sentido estricto, no mediático, del término. Son esas conexiones las que dan sentido al relato. Dotadas de relieve, generan inquietud en el espectador que presiente así el carácter equívoco y amenazante de todas las figuraciones; inquietud que no se basa en lo que ocurre, sino en lo que oscuramente se sugiere que tal vez pudiere ocurrir.

Los propios personajes se proyectan más allá de los límites formales de su núcleo configurador. Si hay un tema frecuente en el cine de Weimar es el tema del doble. No es casual que la primera imagen, tras la vista-prólogo de la ciudad de Wisborg, sea un plano de Hutter delante de un espejo, enfrentado a su propia imagen. Desdoblamiento, presencia de la dualidad, repetida obsesivamente a lo largo del film: el personaje central, por ejemplo, es a la vez Orlok, noble aristócrata, y Nosferatu, el vampiro; pero el propio Nosferatu se desdobla en Nosferatu-Knock; y solo la imposibilidad física de estar en dos lugares a la vez nos lleva a diferenciarlo del conductor del carruaje que recoge a Hutter.

Los personajes solo pueden ser comprendidos a través de las relaciones que mantienen por pares: Hutter-Ellen, Hutter-Orlok, Ellen-Orlok, Orlock-Knock, Bulwer-Sievers, Ellen-Ruth... Pero la dualidad trasciende lo psicológico; Hutter-Orlok pueden ser las dos caras complementarias del héroe romántico, pero hay una dualidad estructural en el armazón de la película, de modo que todo sentido se expresa a través de una tensión entre dos elementos complementarios. Las dualidades trascienden a los personajes, impregnan situaciones, actitudes y gestos, elementos del decorado, efectos de iluminación... continuamente duplicados, reproducidos, repetidos; los paralelismos, los ecos y las rimas internas se suceden. No hay espacio aquí para detallar todo eso. Una visión atenta permitirá advertirlo en una u otra medida (viajes, cartas, libros, voces narrativas...)

Las propias situaciones de continuo se abren a dobles lecturas, desde esa primera escena, ya comentada, en que Hutter ofrece las flores a Ellen, asociable con su espera en el cementerio junto al mar, rica en «sobresignificados». ¿A quién espera realmente Ellen? Hutter se ha ido a caballo; lo lógico es que vuelva a caballo, no por mar. ¿Le ha fallado a Ellen su sutil intuición? ¿No será que a quién espera es a Orlock más que a Hutter? ¿A quién se refiere realmente su frase «¡Tengo que ir con él! ¡Ya llega!», ante la llegada coincidente de Hutter y Orlok? Incluso: ¿no puede leerse una sombra de ambigüedad en el «Ich liebe dich» («te quiero») que ella borda en su solitaria espera? Sobresignificado también en la carta de Hutter que Ruth allí le entrega, y en la que él le habla de la doble picadura de mosquito, pero en la que Ellen percibe algo muy distinto. Nada es lo que aparenta, el significado real está siempre más allá del literal, todo necesita un referente oculto para clausurar su sentido.
.../...
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buena película, pero ni inquieta ni da miedo.
Por fin he conseguido ver "Nosferatu". Hace ya un tiempo que la tenía pero con el cine de principios de Siglo siempre me cuesta arrancarme, pero debido a un debate que tuve con un compañero de foro y de filmaffinity respecto a la evolución histórica del cine de terror y la "supuesta" ingenuidad de este género, mis ganas aumentaron hasta hoy.

Talamasca, este es el nombre del compañero, me puso varias veces como ejemplo esta película, que siendo de 1922 le provocaba mucha inquietud. Para mí particularmente es de los que peor ha envejecido, evidentemente me refiero al cine de terror de finales de los 50 hacia atrás. Estando seguro de que mi idea de sobre el debate no iba a cambiar me dispuse a ver "Nosferatu" esperando que fuera una excepción que confirmara mi regla.

Obtuve varias conclusiones:

- Me reafirmé en la idea de que en los comienzos del siglo XX se hacía buen cine, con sus limitaciones pero con grandes derroches de imaginación. Me resulta muy interesante el ver cine de esa época.

- La necesidad de licencias es necesaria ya que casi ha pasado un siglo y de aquellas los recursos eran extremadamente limitados. Pero lo que también estoy seguro es que tampoco demasiadas, lo bueno es bueno y punto.

- Murnau es el amo del cine mudo, me gusta mucho su forma de rodar o esa ambientación tan barroca que usa.

- "Nosferatu" siendo una buena peli, la segunda mejor de vampiros justo por detrás de "Drácula de Bram Stoker" (a falta de ver la de Herzog que me parece que es la única que le puede quitar la plata), puedo afirmar que peca de inocente. Los textos que aparecen parecen sacados de algún cuento para niños. A parte tiene otro problema conmigo, es que me leí el libro dos veces y he visto la de Polanski por lo menos cinco veces, por lo que la historia la tengo ya muy rallada, lo que le quita interés. El final es terriblemente malo, me explico en spoiler.

- Ni miedo, ni inquietud, tan sólo una gran curiosidad en saber cómo avanzaría la película. Cada plano que sale es una obra de artesanía y en cualquier momento aparece algo que te deja boquiabierto.

En general diré que como amante del terror es necesaria verla, más que por la película en sí, por todos los efectos de luz o planos que tanto se usará en el cine de terror.

Un siete justo, una pena el final.
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17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cien películas elegidas por otros (3): Nosferatu
Combinando las listas de las películas más importantes de la Historia según los más expertos, he obtenido una especie de lista de listas con 100 títulos. Ordenadas por año, dejo aquí mi breve comentario completamente subjetivo que irá siempre en spoiler. He dividido las cien elegidas en cinco grandes grupos, de una a cinco estrellas, siendo cinco el máximo, que corresponde a las más citadas.

Película 3: Nosferatu (1922)
Grupo (* *)
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13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¡No la veáis solos!
Estimado Domiciano,

Caray, la verdad es que la peli da un mal rollo de narices. No sé si es por ser de cuando mi abuela tenía 2 años pero el clima que crea es de lo más tenebroso. La mirada de Ellen es para helarte la sangre, y Nosferatu te hace agarrarte al asiento. La música que le habían puesto a la versión que yo he visto acentúa todo lo dicho. Logra su propósito de manera bastante más acertada que otras cintas bastante posteriores del mismo género.

Eso sí, yo a esta película, que en su día sería de 10 (de eso no tengo ninguna duda), no la puedo valorar igual con los progresos que ha hecho el cine durante los 90 años siguientes. Lo siento, no. Nos han acostumbrado a escenas más vivas. No se puede evitar echarle un vistazo de vez en cuando al reloj. Quizá también influya que este género no se encuentra entre mis preferidos.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El miedo. La desolación.
No solo es mi película favorita de las basadas en la novela de Stoker, sino también de las que tratan el mito del vampiro. Con una oscura, abatida y condensada carga romántica, despojada de la moralina que reviste toda la novela, de la cual recoge personajes y trama.
Deudora del espíritu gótico y del simbolismo de literatos de décadas pasadas; más que del propio Stoker, de autores como Hoffamnn o Storm, y de algún que otro francés. Todas las secuencias desde los preparativos de Harker y el Conde para abandonar el castillo camino de Bremen son realmente impactantes y de una tensión dolorosa; cada imagen es un golpe. Encuentro sublimes las analogías que se establecen entre Nosferatu y su entorno con la enfermedad y la pandemia; la comparación de esa tierra de fantasmas y espíritus que evitan los lugareños con una tierra infecta y maldita, foco de contagio, donde el misterio y el horror van de la mano de la enfermedad y la muerte.
La vana carrera de Harker por llegar a Bremen antes que la epidemia, el navío fantasma que trae la muerte a la ciudad, los desfiles de ataúdes por una ciudad antes bulliciosa y ahora desierta y paralizada por el miedo, desesperada, sin saber que una criatura enferma es la causa de todo ello, el pánico y la desmoralización generadas por la impotencia… todo se expone en una concatenación de sutiles, fugaces, fascinantes y certeras miradas a la catástrofe, que sin necesidad de efectismo ni petulancia nos retratan la desolación.
De las pocas películas que mínimamente conjugan la fantasía simbólica con alusiones al posible origen del mito, de manera compensada, manteniéndonos en un brumoso suspense de pesadilla, de un magnetismo sobrecogedor. Increíble como se puede concentrar tanta tensión y zozobra en simples imágenes como el oleaje rompiendo contra el casco del buque, o este llegando solitario a puerto. Con los elementos que me atraen en el cine de horror: drama, misterio, romanticismo turbador, desazón, sugestión…
Narrativamente tejida casi al modo de la leyenda popular, o del cuento posterior de exponentes como los Grimm.
Del cine poderoso sin alardes que tan bien se les da a los centroeuropeos, cuna del goticismo y corrientes post-románticas.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Todo lo que tengo
La película no es muda. La música es de Hans Erdmann.
Recientemente ha sido restaurada; se puede comprar, yo ya la tengo.

La había descargado antes. Era yo más joven. De Internet. Cierta música no original de no sé quién misteriosa, opresora y con rasgos místicos. Es lo que ocurre con las películas mudas. Que la música lo es todo. Es otra dinámica. Hay una palabra técnica para eso. En realidad creo que pasa un par o como mucho dos veces. Una es en Nosferatu. Que llegamos más allá porque volvemos.
La música marca el tono. La música marca el tono de la inmortalidad de las circunstancias de las imágenes.
No sé si lo han visto pero en el inicio de esta película un marido acude donde se encuentra su mujer. Todo es un sueño.

Descargué. Esa primera vez. Era todo sublime, pero no absolutamente sublime. La música original de Hans Erdmann, es absolutamente sublime, es todo lo que tengo.

Bueno, sólo veo, espaciado en el tiempo, la primera escena. Observen.
Yo todavía no he revisto la película con la partitura original, y sólo la primera escena.
Es increíble la música. La música es todo. Pero no basta.

Bueno, aquí hay cierto vídeo: (http://www.youtube.com/watch?v=knizi27HftA&feature=related); aun en la Era del videoclip, sé que este no es el lugar apropiado, pero quizá me permitan.
Es una música distinta a la de Erdmann. Todo termina aquí también. Todo lo que tengo.

No se engañen. El conde no es nada. Lo mejor es arañar la piel del mal, el conde es la poesía algo mala del Mal, y regresar a cuando desde arriba miraba Orfeo.
Hay un poema de Seamus Heaney que se llama "The Underground", y va sobre esta película, y sobre todas las cosas blancas o grises pero finalmente blancas, Eurídice; todo lo que tengo.

Imaginen una ciudad que no existe. Y es inimaginable.
Bram Stoker, "El país del Ocaso" (con las ilustraciones de W. Fitzgerald)
(Hay fantasmas y muertos que vemos desde los balcones, pero después no los queremos; susurramos un nombre).
Se levanta bien temprano, y corta con cuidadoso apremio las flores, para que no sangren, nadie las pise, y mueren.
Nunca hemos asesinado nada. Nos cercarán. Nos rodearán. Intentaré triunfar sobre el oprobio del tiempo, y sobre el absurdo de una serie de aventuras sin fundamento, ese vampiro loco, a saber, a saber.

Porque existes. Estamos equivocados, los colmillos son el viento. No creas que dejaré de pasar. Arcos fuera.
Me voy. No, mujer, que no. Que vuelvo.

Todo lo que tengo.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
75 años, señores
75 años de su estreno y jamás podré borrar la imagen del No-Muerto caminando hacia la cámara. Imagínense a los padres de nuestros abuelos viendo esto en el cine, señores. Se mearían en la butaca. La caracterización es inmejorable, la atmósfera te atrapa como si fueran las garras del vampiro, el juego con las sombras es inmejorable. En serio; esto es cine.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El sol y la muerte
Cuando Nosferatu es desintegrado por el sol, nos sorprende sentir una extraña compasión hacia él. ¿Por qué? Era un ser de fisonomía imposible y el artífice y portador de la peste bubónica. No dudamos en asumir como imposible que haya podido nacer bajo nuestro mismo cielo. Sin embargo, su desaparición cuando cometía su última villanía, nos embarga de una acompasada tristeza.

[Hay una inaudita cercanía entre el monstruo y el humano, que nos impide celebrar su muerte].

El conde Orlok es un fantasma olvidado; habita un ignoto castillo erigido como monumento a su atroz aislamiento. Está solo. Tan solo vivo como muerto, como podría estar cualquier hombre.

El sol es, para los seres que viven, piedra angular; tan puro como el aire y el agua, y no existiríamos sin él. Nosferatu no puede existir 'con' él. Eso no le aleja de nosotros. Tan importante es nuestro lazo con el sol como lo es el suyo, salvo que él participa del anverso: no es su salvación, sino su condena. Es un ser hermanado a nuestra misma naturaleza, pero incluso en ella está solo.

Fue, al final, su propio impulso de sangre, algo que él no puede negarse, lo que precipitó su muerte. Obedeció a su instinto, a su condición. ¿Y quién no, alguna vez, desde el más grande al más pequeño? Entonces, el vil monstruo, el grotesco fantasma, muere, tan semejante a nosotros, tan fugaz, y nos deja la certeza, difícil e inevitable de aceptar, de que sí había nacido bajo nuestro mismo cielo.

Gracias.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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