arrow

Relaciones peligrosas (1988)

Relaciones peligrosas
Trailer
7,6
22.192
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Francia, siglo XVIII. La perversa y fascinante marquesa de Merteuil (Glenn Close) planea vengarse de su último amante con la ayuda de su viejo amigo el Vizconde de Valmont (John Malkovich), un seductor tan amoral y depravado como ella. Una virtuosa mujer casada, Madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), de la que Valmont se enamora, se verá involucrada en las insidiosas maquinaciones de la marquesa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Dangerous Liaisons
Duración
120 min.
Guion
Christopher Hampton (Novela: Pierre Choderlos de Laclos)
Música
George Fenton
Fotografía
Philippe Rousselot
Productora
Warner Bros. / Lorimar Television / NFH Limited
Género
Drama Drama de época Siglo XVIII Venganza
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Choderlos de Laclos
9
El arte de la seducción y la manipulación (8.6)
La mejor de todas las adaptaciones por una simple razón: contiene dos de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Me refiero a las de Glenn Close y John Malkovich, claro, porque la Pfeiffer "sólo" lo hace de puta madre y a la Thurman le falló su físico, que no su talento (era casi tan alta como el propio Malkovich y su cuerpo ya estaba muy desarrollado como para pasar eficazmente por niña indefensa; y, aunque la prefiero infinitamente a Drew Barrymore, que llegó lejos en el casting de esta película para el papel de Cécile, en este sentido me pereció más adecuada la Fairuza Balk de Valmont).

Por otro lado está un guión magnífico ganador del Oscar que el dramaturgo Christopher Hampton se empeñó en escribir tras haber adaptado con éxito la novela al teatro.
Este Valmont es el más cínico, mendaz y temible de todos los vistos hasta el momento en imágenes. Es al que menos le tiembla el pulso a la hora de destruir su verdadero amor –porque es el más incapaz de reconocerlo– y el que mejor oculta sus mentiras –porque es el único que le dice "no puedo evitarlo" a Madame Tourvel en persona sin más gesto de compasión hacia ella que apartar su, en el fondo, arrepentida mirada–. Algo muy similar se puede aplicar a la Marquesa de Merteuil, de doble cara: la recatada, que muestra en público, y la perversa, que descubre en privado; y todo lo contrario a la Señora de Tourvel de Pfeiffer, que es la más cándida y angelical de todas, la que más sufre y a la que más me costaría a mí engañar.

Stephen Frears lo vio claro –vaya que si lo vio– y sus constantes primeros planos, que en manos de otro director más incompetente habrían cargado demasiado al espectador, consiguieron ponerme más tenso que el copiloto de Steve Wonder. Es lo que tiene contar con esos actores, que te puedes permitir no sólo quebrantar las reglas del cine, sino cambiarlas en beneficio propio.

En definitiva, una de las mejores exploraciones jamás hechas en el cine (y en la literatura) sobre la seducción, la manipulación, la debilidad, la venganza y, por ende, sobre la mezquina naturaleza humana.
[Leer más +]
98 de 105 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cumbre del cine moderno.
Llevo muchos años considerando Las amistades peligrosas como una de las grandes películas de las últimas décadas. Y eso que solo la había visto una vez, cuando salio en vídeo, hace ya unos diecisiete años. La he vuelto a ver con miedo, pensando q a lo mejor era todo una ilusión que había ido creciendo en mi memoria. Pero no, las sensaciones han vuelto a ser las mismas. Da igual que la viera a los 17, o ahora con 34, la película de Stephen Frears sigue siendo prodigiosa.
Las amistades peligrosas es una película en la que todo funciona con la perfección de un mecanismo de relojería suiza. No tiene puntos débiles.
El punto de partida, sobre el que se sustenta el esqueleto de cualquier película, es una obra ya clásica, de una precisión implacable y atemporal, es tan actual ahora como hace doscientos años. La esencia de la obra está captada en todo su esplendor por el guión de Christopher Hampton. Los diálogos son como bales que se disparan unos a otros, las situaciones son maliciosamente divertidas, aunque en el fondo esconden una carga de crueldad que da miedo.
Stephen Frears se pone al servicio de este guión, no con la idea de lucirse como director, sino con la clara intención de que lo que luzca en todo momento sea la perfección de una obra que no necesita adornos para brillar. La presencia de un director que no se hace notar es algo que ayuda a disfrutar de una historia que se sobra ella misma para entusiasmar al espectador. Ese rasgo de humildad cinematográfica caracteriza toda la carrera del director, donde abundan las buenas películas.
Para el final dejo lo que para mi es una de las cumbres interpretativas del cine de los últimos treinta años, el magistral reparto. Una de esas ocasiones en que disfrutar del trabajo de los actores provoca una gran variedad de sensaciones. Glenn Close ha sido, y sigue siendo, una de las grandes y aquí está absolutamente impresionante como la viperina y manipuladora Marquesa de Merteuil. Con esta película debió haber ganado el Oscar que todavía no tiene. Lo de John Malkovich me da mas pena. En esta película está brillante, seductor, atractivo, despreciable, y no se cuantas cosas más. Lo malo es que después nunca más ha vuelto a hacer nada parecido. La tercera en discordia es una de mis debilidades Michelle Pfeiffer. Aquí esta vulnerable, confusa, deprendiendo sensualidad dentro de su recatado envoltorio. Sus encuentros con John Malkovich la llevan más allá del elogio. Junto a ellos un reducido grupo de excelentes interpretes donde destaca la belleza y juventud de una desbordante Uma Thurman.
El vestuario, la decoración, la fotografía y sobre todo una partitura perfecta de George Fenton redondean una película a la que me resulta imposible poner ni una sola pega.
Y para el recuerdo unos quince últimos minutos más magistrales si cabe, repletos de emoción y con un plano final de Glenn Close que vale su peso en oro.
[Leer más +]
42 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil