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Expreso de medianoche (1978)

Expreso de medianoche
Trailer
7,8
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Sinopsis
Billy Hayes (Brad Davis), un joven estadounidense, fue detenido en el aeropuerto de Estambul cuando se disponía a subir a un avión con varios paquetes de hachís. Acusado de uno de los delitos considerados más graves en Turquía, Billy es condenado a cuatro años de cárcel. En prisión sufrirá las atrocidades propias de un sistema penitenciario brutal e inhumano. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Midnight Express
Duración
121 min.
Guion
Oliver Stone (Autobiografía: Billy Hayes)
Música
Giorgio Moroder
Fotografía
Michael Seresin
Productora
Columbia Pictures / Casablanca Filmworks. Productor: David Puttnam
Género
Drama Drama carcelario Basado en hechos reales
10
The broken machine...
Estambul, Turquía, 1970. William Hayes es un ciudadano estadounidense declarado culpable por tráfico y posesión de hachís, y sentenciado a una corroída prisión en la que sus problemas aumentaran desmesuradamente, llevándolo a sufrir enormes trastornos físicos y psíquicos de los que no podrá escapar, a menos que aborde el expreso de medianoche.

Amargo drama penitenciario narrado con gran maestría por el Británico Alan Parker, con un muy logrado guión por el que Oliver Stone recibió el Oscar, basado en las experiencias del verdadero Billy Hayes, un antiguo recluso norteamericano que paso varios años en una infernal prisión turca.

Desde el primer cuadro, la cinta despliega de manera verídica la sensación de crudeza, derrota y desasosiego que cualquier ser humano en su sano juicio experimentaría al encontrarse en semejante embrollo, gracias también a la excelente, valiente y desgarradora actuación de Brad Davis, el film adquiere el poderío suficiente para funcionar como documento de denuncia de situaciones similares, es mas, fue tanto su impacto que luego de su estreno serviría para ablandarle el corazón al gobierno turco y lograr así el inicio de un acuerdo formal con los Estados Unidos con el fin de llegar a un intercambio de prisioneros.

El film destila una atmósfera apesadumbrada y desagradable que se equipara a sus memorables personajes, entre ellos están el drogadicto encarnado con la habitual clase y naturalidad histriónica de John Hurt; o el obeso y odioso director de la penitenciaria, un más que correcto Paul Smith.

A las geniales interpretaciones de todo el reparto (Davis, Hurt, Bonacelli, Smith, Randy Quaid, Irene Miracle, entre otros) y al monumental trabajo narrativo de Alan Parker y Oliver Stone, se le suma la gran partitura del disco-king Giorgio Moroder, en una perfecta sincronía con cada fotograma, triste y devastadora, en especial en la escena final de la cinta, en la que logra alcanzar un nuevo significado de la palabra euforia.

Pierluigi Puccini
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97 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Inmenso error.
La película de Alan Parker “El expreso de medianoche”, es un durísimo y amargo drama penitenciario, basado en un excelente guión Oliver Stone sobre “un hecho real”, la cinta nos relata todas las vicisitudes por las que pasó Billy Hayes, ciudadano norteamericano, por su inmenso error (querer pasar dos kilos de droga pegados alrededor de la cintura), lógicamente al ser detenido por la policía turca cuando intentaba subir al avión que lo trasladaría a su país, empieza su verdadero y particular infierno.

Evidentemente toda la culpa es suya ya que nadie le obligó a realizar tal acción, y cuando la policía turca le detiene, como su delito es considerado muy grave según la justicia local y las relaciones con su país de origen son casi inexistentes, se nos despliega a los espectadores una serie de sensaciones de gran crudeza, derrota y desasosiego. Cualquier ser humano llegaría a la locura, si realmente llegara a experimentar todas esas experiencias vejatorias por las que pasa Billy Hayes (gran interpretación de Brad Davis), envuelto en una atmósfera desagradable y rodeado de personajes enloquecidos, drogadictos histriónicos (magnífico John Hurt), y perseguido por un asqueroso y obeso director de la penitencia (correcto Paul Smith).

En la película no faltan escenas conmovedoras, las visitas de su padre impotente delante de la situación en que se encuentra su hijo, y aún más conmovedoras son las escenas con su novia. Excelente la partitura de Giorgio Moroder, en una perfecta sincronía con cada fotograma y particularmente en la escena final de la cinta.

“Nunca hagas lo que no debes, y mucho menos en país que no conoces”.
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71 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil