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Anna and the King (1999)

Anna and the King
Trailer
5,9
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Sinopsis
Tailandia, finales del siglo XIX. La vida de la institutriz británica Anna Leonowens, contratada por el Rey de Siam para que educara a sus cincuenta y ocho vástagos. Nada más llegar a estas desconocidas y exóticas tierras, Anna se ve inmersa en una lucha de ingenio con el obstinado soberano. Basada en hechos reales. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Anna and the King
Duración
147 min.
Guion
Steve Meerson, Peter Krikes (Libro: Anna Leonowens)
Música
George Fenton
Fotografía
Caleb Deschanel
Productora
Fox 2000 Pictures / Lawrence Bender
Género
Romance Drama Aventuras Drama romántico Siglo XIX Basado en hechos reales Remake
Los ingredientes: Amor, cruce de culturas y exotismo oriental. Las especias: la presencia de Jodie Foster y unos paisajes espectaculares. La receta: el aburrido manual de cómo hacer una película sin salirse un fotograma de los cánones. El resultado: parece apetitoso, es digerible y digestible ... pero le falta sal, emoción, pasión y originalidad. En definitiva, un remake apto para los que están a régimen aunque añoren platos mejores: "Doctor Zhivago", "Memorias de África", "El último emperador"... sin olvidarnos de las primeras adaptaciones de la misma historia: "Ana y el rey de Siam", de John Cromwell, y "El rey y yo", musical de 1959 con Deborah Kerr y Yul Brynner.
[FilmAffinity]
7
Los prejuicios culturales y políticos
Basada en los hechos reales de Anna Leonowens (1831-1915), sobre los cinco años que paso en Siam (la actual Tailandia) para poder enseñar inglés a los hijos y las muchas esposas y concubinas del rey Maha Mongkut.

Anna escribió un diario sobre su experiencia tailandesa, que inspiraron una novela, tres películas, “Anna and the King of Siam” (1946), “The King and I” (1956) y “Anna and the King” (1999), y una serie de televisión "Anna and the King" (13 episodios, 1972).

En el 1862, Maha Mongkut (Chow Yun-Fat), rey de Siam, contrata a la institutriz británica Anna Leonowens (Jodie Foster) para que eduque a todos sus hijos. Ella es una joven viuda, que tiene un niño.

El primer encuentro entre el rey y Anna no es muy afortunado. Ella no tiene pelos en la lengua y no hace las reverencias propias de la corte.

Las costumbres orientales chocan una tras otra con la moral victoriana que ella ha aprendido en Inglaterra. El choque de culturas hará que el rey y la maestra tengan fuertes discusiones sobre lo que deben o no deben aprender los pequeños príncipes.

Pero ambos aprenderán el uno del otro, y así se enriquecerán mutuamente. Anna trae conocimiento, pero aprende algo de “política real” y el rey Mongkut irá modernizando su país, pero todo esto no será de un día para el otro.

Paralelamente, y como parte del relato, el rey, con la ayuda de la institutriz, deberá enfrentar una conspiración por parte del embajador británico, quien pretende iniciar una guerra entre Siam y una nación vecina.

Esta versión, contraria a las anteriores, desarrollo su tema desde un punto de vista político, lo que le costó varios problemas con el gobierno tailandés, que prohibió el estreno de la película en ese país, y algunas protestas de los ingleses.

La película tuvo un presupuesto $75 millones y generó por venta de taquillas la cantidad de $114 millones, además recibió 12 nominaciones a diferentes premios y/o festivales de cine, incluyendo dos al Oscar por mejor dirección de arte y mejor diseño de vestuario, y dos a los “Golden Globes” por mejor banda sonora original y mejor canción original: "How Can I Not Love You".
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Tengo cincuenta esposas, pero te amo a ti
El fértil soberano de Siam tiene todas las mujeres que pueda desear, y más. Y no se va a quedar sin heredero al trono, pues podría montar un colegio tan sólo con sus casi seis decenas de hijos.
Debe de tener una apretadísima agenda, pues, aparte de gobernar el país, que exige una ardua dedicación, ha de atender una por una a todas sus consortes. Siento curiosidad; me pregunto cómo organiza los encuentros. Si echándolo a suertes a ver a quién le toca cada día; por riguroso orden según el grado en que le gustan más o menos, de las más favoritas a las menos; dependiendo de su estado de ánimo y de lo que le apetezca; de que haya luna llena, o de que los oráculos hayan anunciado bonanzas o desastres.
Es de suponer que el ocupado y buen señor habrá de adoptar algún criterio de elección diaria, aunque también se sobreentiende que cuando está hasta las narices de tanta carga las cincuenta o no sé cuántas mujercitas se quedan compuestas y sin novio en sus habitaciones.
Pero entra en escena una institutriz inglesa que no se parece en nada a las sumisas tailandesas que tienen que compartir a su marido y rey con las otras cuarenta y nueve. Por primera vez el arrogante soberano se da cuenta de que existen mujeres que abultan por las cincuenta a las que él está acostumbrado, o más. Una sola inglesa le va a calentar más la cabeza, le va a dar más irritaciones y, lo inusitado, le va a despertar más admiración que todas sus esposas juntas. El hombre que puede tener a cualquier mujer, se enamora, por primera vez en su vida, de la única que no podrá ser suya. Interiormente, se transforma casi en un adolescente asaltado por su primer amor cuando Anna Leonowens le roba el corazón.
Lo más bello de esta historia es el salto sobre el abismo de diferencias culturales en el que un hombre poderoso, dominante y atado por un protocolo implacable cae a los pies de una extranjera independiente y testaruda, quien le enseña que se puede respetar como a una igual a una mujer, y amarla apasionadamente sin considerarla una inferior.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil