Haz click aquí para copiar la URL
Voto de Juan Marey:
9
Drama En la costa de Tabasco vive un tiburonero, respetado como el mejor; vive con su amante, a cuya familia ayuda económicamente. En un momento debe decidir si quedarse en este pueblo o regresar a la capital, donde vive su familia. Decide hacerlo, aunque su vida en la ciudad no es de su agrado... (FILMAFFINITY)
16 de mayo de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director de cine, guionista y actor Luis Alcoriza nació en Badajoz el 5 de septiembre de 1918, es miembro de una familia de actores que se exilió en el norte de África (Magreb) y posteriormente en Sudamérica, a causa de la guerra civil española, en 1940 llegó a México, donde vivió hasta su muerte. Amalio Alcoriza, su padre, tenía una importante compañía teatral (en la que también participaba su madre), la cual permaneció unida hasta llegar a México, pero no pudo subsistir por falta de financiamiento, por este motivo, Alcoriza se unió a la compañía de las hermanas Blanch, a quienes después recompensó con varios papeles en sus películas, en 1946 debutó como escritor en la cinta “El ahijado de la muerte” y en 1961 como director en “Los jóvenes”, trabajó con Luis Buñuel en el guion de "Los Olvidados", "El Ángel Exterminador", "La Ilusión viaja en Tranvía" y "El Gran Calavera", aunque le molestaba que lo consideraran su “discípulo”, pues alegaba que Buñuel nunca le dio clases.

“Tiburoneros”, filmada en las costas de Tabasco y en la Ciudad de México, entre el 25 de abril y el 31 de mayo de 1962, es, sin duda alguna, su indiscutible obra maestra como realizador, una mezcla entre el documental y la narrativa de ficción y una suerte de fábula moral sobre la libertad individual, una visión emotiva y descarnada ajena a todo tipo de impurezas melodramáticas y de prejuicios moralistas. Julio Aldama da vida al protagonista solidario que consigue equilibrar una vida familiar con esposa e hijos en la capital y su pasión por el mar y la pesca, acompañado de una nativa ingenua y sensualmente salvaje, y a su vez, de un ayudante torpe pero bueno, Alfredo Varela "Varelita", y un niño parlanchín y sensible (David del Carpio), que rompe con los moldes de los típicos niños ñoños y santificados del cine de la época. Entre el documentalismo inicial y el drama que se impone, Luis Alcoriza detalla los hábitos, el trabajo, el primitivismo, las relaciones humanas, sus imágenes exponen la cotidianidad y la labor pesquera, la que permite, además de dinero, el respeto de una comunidad reducida, dentro de la que cada uno encuentra su posición según su valía y su trabajo, todos parecen más libres que en el mundo civilizado de donde procede Aurelio (Julio Aldama), en ese lugar, alejado de la capital y donde las disputas se arreglan sin otra intervención que la de los implicados, no hay más ley que la de los tiburoneros, el realizador se acerca a un universo de hombres duros y violentos sin sentimentalismos y complacencia, universo donde impera otra moral más libre y concreta.

Una de las mejores obras del cine mexicano, una película sensible, inteligente, una película trepidante con momentos de drama, humor y suspense que mantienen al espectador al borde de su asiento. Fue la ganadora del Mejor Cinedrama en el Festival de Mar del Plata, Argentina y el Premio de la Crítica Internacional por sus valores documentales y de convivencia humana en el Festival de Locarno, Suiza; ocupa el lugar 21 entre la lista de las 100 mejores películas mexicanas, realizada en 1994 por la revista Somos.
Juan Marey
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
arrow