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Voto de Luis Guillermo Cardona:
7
Drama Jill y Ellen, una pareja de lesbianas, viven aisladas en una remota granja canadiense. Jill, que es muy dominante, se muestra insatisfecha en su relación sentimental con Ellen. Cuando Paul Renfield, un apuesto extraño, llega a la granja, las dos mujeres le invitan a quedarse. Ellen y el forastero tienen una aventura que desemboca en un agrio enfrentamiento entre los tres. (FILMAFFINITY)
16 de mayo de 2016
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el invierno, dos mujeres solteras, Jill Banford y Ellen March, continúan viviendo solas en una granja desvencijada y ruinosa en la que, dedicadas a la cría de gallinas, sufren cada noche el azote de un zorro que las está diezmando, mientras que, March (así la llama su amiga) lucha en vano por alcanzarlo con las balas de su escopeta.

La primera escena, en la que veremos un enfrentamiento de este tipo, es bastante diciente: March ve al zorro, le apunta, dispara, el animal esquiva las balas y huye… y ella se queda mirando con más fascinación que desprecio, como si, en el fondo, admirara la destreza del macho y su atrevimiento para conseguir su presa. Poco después, otro plano reiterará con fuerza esta apreciación, y así, se va manifestando una serie de reservadas emociones que constituyen la verdadera esencia de una película en la que, es indispensable compenetrarse con los personajes, porque, en mucho, la acción interior se impone a la exterior para mostrarnos la suerte de fuerzas que nos determinan.

No por nada, el guion que en principio escribiera Lewis John Carlino -basado en la novela de D.H. Lawrence-, fue puesto en manos de Howard Koch, un hombre experto en emociones y sentimientos, para que le diera ese gusto a cine psicológico que caracteriza la película. La relación de las mujeres con el zorro, se convierte en una metáfora que luego se complementará con la relación que sostendrán con Paul Grenfield, el marino que ha llegado para pasar unos días con el abuelo… que ya murió y cuya granja pasó a manos de las chicas. En este juego de asociaciones, hay detalles bastante significativos, y poco a poco, la vida va poniendo las cosas en su lugar como si hubiera un orden que, al final, ha de imponerse para que la evolución siga su curso.

Mark Rydell, director venido de la televisión que tenía aquí su debut en la pantalla grande, fue el encargado de llevar a buen puerto esta historia, y a fe que lo logra, sirviéndose de un bello paisaje en la Canadá invernal, y logrando precisas y sugerentes caracterizaciones por parte del trío protagonista: La oscarizada Sandy Dennis (“¿Who’s afraid of Virginia Woolf)”); el recordado protagonista de “2001: An space odissey”, Keir Dullea; y la preciosa Miss Gran Bretaña 1950, Anne Heywood, quien luce aquí particularmente sugerente, pero que decepcionaría a sus admiradores cuando nos enteramos de que, fue otra ex-reina, la finlandesa Inga-Britt, quien prestó su cuerpo para la poco estimulante escena del cuarto de baño.

Bien por el tema-leitmotiv de Lalo Schifrin; muy atinada e intimista la puesta en escena; y creo que, el mensaje queda debidamente plantado, sin caer en excesos ni juicios verbales de ningún tipo. La prudencia y la altura siempre se agradecen.

Título para Latinoamérica: “AMORES BORRASCOSOS”
Luis Guillermo Cardona
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