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Críticas de Xavier Vidal
Críticas ordenadas por:
El apóstata
El apóstata (2015)
  • 5,2
    975
  • España Federico Veiroj
  • Álvaro Ogalla, Marta Larralde, Bárbara Lennie, Vicky Peña, ...
5
Perdón, porque he pecado...
El protagonista de El apóstata es un tipo egoísta que se rebela contra su familia por puro capricho. No ha terminado sus estudios, no tiene ni oficio ni beneficio, mantiene relaciones íntimas con una prima suya y mira la vida pasar sin comprometerse con nada ni con nadie. Pero un día decide apostatar para dar carpetazo a todo aquello que le oprime, y a partir de ese momento, entre patético y lúcido (adjetivos que describen el resto de metraje), la película sigue a su antihéroe y, como una madre bienintencionada, perdona y justifica las diabluras de su pequeño 'santurrón'. El problema (o mejor: mi problema) es que el personaje en cuestión me resulta bastante reprochable, y a la postre no puedo empatizar con sus encuentros y desencuentros con el estamento eclesiástico, universitario y familiar. Que la burocracia es un lío de cuidado, que la familia puede llegar a ser un gran lastre y que la iglesia no es un dechado de buenas conductas es una obviedad que en el cine y en la vida siempre viene bien recordar, pero Veiroj, al menos para quien escribe, se equivoca a la hora de poner rostro e identidad a su personaje. Su protagonista no se muestra apático o desmotivado: es, simplemente, una garrapata. Con un bofetón bien dado se acabaría tanta tontería. Ahora bien: El apóstata, como cine marciano, entre la comedia surrealista y el drama sostenido, tiene su enjundia. Ligera, incluso mínima, pero enjundia al fin y al cabo. Otra cosa es que el personaje, sus tribulaciones y sus circunstancias me interesen. Y lo confieso (acogiéndome a sagrado, por si acaso): El apóstata es una película que no me interesa lo más mínimo.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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19 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Evolution
Evolution (2015)
  • 5,4
    447
  • Francia Lucile Hadzihalilovic
  • Max Brebant, Julie-Marie Parmentier, Roxane Duran, Mathieu Goldfeld, ...
8
Mareas abstractas
Para hablar de una película tan especial como Evolution existen dos opciones: describir la experiencia que supone visionar la película o intentar descifrar la historia desde un punto de vista estrictamente personal. Las dos posibilidades pueden parecer antónimas, pero en verdad son complementos casi inseparables, ya que las películas de Lucile Hadzihalilovic impactan a nivel sensorial para, posteriormente, desplegarse como un conjunto riquísimo de ideas y de matices. Con una particularidad: el espectador que no haya accedido al universo de la obra difícilmente podrá llegar a consideraciones o lecturas demasiado profundas. Así es la filmografía de la cineasta gala: un cine rocoso con tendencia a los silencios y a la contemplación, formado por unos fotogramas que pueden resultar evocadores o, simplemente, una tortura.

El argumento de Evolution retoma las constantes de Innocence y las completa con una atmósfera gótica, marina y femenina que recuerda a los mejores relatos de H. P. Lovecraft. Hadzihalilovic trabaja a partir de sensaciones y de intuiciones, por lo que intentar racionalizar su discurso sería un grave error. Evolution no es una película narrativa, así que no puede explicarse: ni tan siquiera puede trazarse una sinopsis al uso. Así que puestos a precisar la experiencia fílmica de Evolution, puede decirse que el film es un viaje hipnótico e incómodo a las interioridades de una isla con muchos secretos. Y si se trata de poner un poco de concierto a los 70 minutos de metraje, el film me parece la alegoría de una maternidad que, al no querer hacer frente al crecimiento de sus retoños, idea un sistema cruel para perpetrar la especie y parapetarse del mundo real que se esconde mar adentro. También el recorrido de un niño que, al tomar conciencia de su cuerpo y de su entorno, pone en jaque el orden establecido hasta acabar expulsado de un paraíso que nunca fue tal. Pero todo lo dicho puede ser una aproximación acertada o no, incluso puede cambiar en futuros visionados. Vaya, que con Evolution sólo existe un consejo: véanla. Para amarla profundamente u odiarla de forma visceral.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lejos del mar
Lejos del mar (2015)
  • 4,8
    938
  • España Imanol Uribe
  • Eduard Fernández, Elena Anaya, José Luis García Pérez, Ignacio Mateos, ...
4
Naufragio
Hablar del terrorismo en el cine siempre es difícil. Imanol Uribe lo había hecho anteriormente en películas bastante notables como La muerte de Mikkel y Días contados, y parece que la actualidad de la Doctrina Parot animó al cineasta a completar su particular trilogía sobre el conflicto vasco. En los tres casos, Uribe lleva la dureza de un contexto social inestable a un terreno íntimo. Lejos del mar empieza con las señas reconocibles de su autor, pero pronto se tuerce y naufraga. Por sorpresa, los personajes resultan inverosímiles, la trama roza el ridículo y el guión nunca describe las interioridades de sus protagonistas, sus miedos y sus motivaciones. Uribe merece todos nuestros respetos, pero es de ley señalar que Lejos del mar, por desatinada, acaba siendo lo que (intuímos) quería evitar: un relato rocambolesco que roza el insulto. Los actores intentan dar relieve a sus papeles, pero su esfuerzo cae en saco roto: el drama, por exacerbado, acaba provocando risas en la platea, tal y como sucedió en el pase de prensa donostiarra. La película tampoco perfila su estilo: algunas escenas se resuelven con un plano-contraplano formulario, mientras que otros momentos juegan a dilatar la trama sin que ello tenga un efecto dramático en la platea (por ejemplo, el plano eterno en el que Anaya arrastra el cuerpo herido de Fernández hasta la casa de la playa). Mucho nos tememos que el film ni tendrá distribución en salas ni encontrará afectos entre los cinéfilos más a contracorriente. El final (prematuro, torpe) de la carrera de un autor que no hace tanto era un referente del cine español.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jordskott (Serie de TV)
Jordskott (Serie de TV) (2015)
  • 6,5
    261
  • Suecia Anders Engström, Henrik Björn
  • Moa Gammel, Göran Ragnerstam, Richard Forsgren, Peter Andersson, ...
7
En lo profundo del bosque
Jordskott, el último fenómeno de la televisión escandinava, amplía la nómina de noirs que los suecos han facturado en los últimos años. El espectador en seguida se remitirá a títulos como El puente (Bron/Broen), pero la serie no tarda en desvelar unas constantes que van más allá del policiaco nórdico más reciente. La atmósfera gótica, mitológica y cercana al terror de Jordskott, con defensa velada a la preservación de la naturaleza, convierte la serie en un cruce de gran solvencia entre la acción detectivesca y el fantastique más recargado. Todo, cómo no, con una factura cinematográfica, unas interpretaciones muy medidas y unos guiones de precisión casi matemática. Jordskott es lo más extraño que ha producido la pequeña pantalla del norte de Europa, pero hay que rendirse a la evidencia: el canal SVT lo ha vuelto a bordar.

Jordskott es una serie que puede llevar a engaño: su premisa se antoja familiar, pero su desarrollo se aleja de los cánones habituales. La sombra de Forbrydelsen planea en el fantástico episodio piloto de la serie. Eva, una agente de policía marcada por la desaparición hace siete años de su hija pequeña, regresa a su pueblo natal sin ser consciente de los secretos que se despliegan a su alrededor. La desaparición de otros niños en extrañas circunstancias y el fallecimiento de su padre, el principal director de una empresa maderera, se convertirán en la punta de un iceberg en el que pronto hacen acto de presencia asesinos misteriosos, crímenes insospechados, mitos antiquísimos, agentes de policía con poderes extrasensoriales y extrañas criaturas que deambulan en un bosque cercano. Poco más puede contarse para no destripar ningún apunte de la serie (el riesgo de spoiler tratándose de un producto como Jordskott es enorme).

Jordskott no es una continuación de Twin Peaks o Expediente X, aunque sin duda toma de ambas su vinculación a las tramas sobrenaturales. Tampoco es la enésima copia del thriller sueco que vive de las rentas de Forbrydelsen. Jordskott es una serie diferente. No gustará a todos, pero hay que valorar su riesgo y su arrebatadora personalidad. A veces bordea el ridículo, pero siempre sale airosa de sus delirios. Hacía mucho tiempo que una serie no me dejaba tantas veces con la boca abierta. Sin ser un fanático del terror y el fantástico, reconozco que la serie consigue que creamos en lo imposible. Una serie digna de ser descubierta, aunque sea para seguir profesando cierta envidia (sana) hacia la televisión sueca. Y quien avisa no es traidor: el mundo seriéfilo no tardará en hablar de ella a todas horas, las webs no tardarán en llenarse de spoilers y los norteamericanos no tardarán en idear un remake descafeinado. Esperamos con mucha expectación su segunda temporada.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Blå ögon (Serie de TV)
Blå ögon (Serie de TV) (2014)
  • 6,0
    24
  • Suecia Fredrik Edfeldt, Emiliano Goessens, ...
  • Karin Franz Körlof, Louise Peterhoff, Sven Nordin, David Lindström, ...
7
La Suecia del malestar
El canal sueco SVT vuelve a apostar por el thriller de vocación internacional con Blå ögon (Blue Eyes, Ojos azules). La serie arranca con el encuentro de Gunnar Elvestad, ministro de justicia, con Elin Hammar, la que fuera su anterior asistente. Ante la desaparición de su ayudante Sarah Farzin, Gunnar consigue que Elin acepte volver a Roseband, el epicentro de la política en Suecia. A partir de ese momento, Elin dividirá sus fuerzas entre la preparación de la campaña electoral (la acción arranca a escasas semanas de las elecciones) y la investigación sobre el paradero de Sarah Farzin, dos tramas que no tardarán en confluir y que dibujarán un panorama desolador de extremismo político, corrupción y violencia en la Suecia del presunto bienestar. En paralelo, el asesinato de la política Annika Nilsson, cuyo partido se define por un discurso de tendencias racistas, permitirá que sus hijos Sofia y Simon entren en contacto con los miembros de Veritas, una agrupación terrorista.

El título, Blå ögon, puede interpretarse como una referencia a Mattias, el personaje que cegará a Sofia y la convertirá en cabecilla de las empresas terroristas de Veritas. También puede leerse como una referencia a la racia aria que preconizaba el nazismo, cuya influencia sobrevuela en toda la trama. Sea como sea, Blå ögon no consigue la intensidad y la perfección de, por ejemplo, Borgen, pero es un noir notabilísimo con un gran episodio piloto y un crescendo final muy logrado. Tal vez Elin Hammar carece de peso como personaje protagonista (al fin y al cabo, su actividad como 'action woman' con pasado turbulento no acaba de estar del todo explotada), pero interesa toda su extensa nómina de secundarios.

Blå ögon, en definitiva, cuenta con muchos activos para firmar más y mejores temporadas en un futuro, por lo que esperamos que la serie tenga continuidad en la televisión pública sueca. La serie ya ha llamado la atención en el extranjero y se emitirá en muchos países. El sello sueco de historias teñidas de negro y rojo tiene garantizada su continuidad, aunque en esta parte del globo tengamos que visionarla en los submundos de la descarga. 580 minutos que se visionan casi sin pestañear.

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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kidnapped for Christ
Kidnapped for Christ (2014)
  • 6,6
    67
  • Estados Unidos Kate Logan
  • Documentary
6
La mala educación
Kidnapped for Christ (Secuestrados por Cristo) es uno de los documentales más impactantes de la temporada. Kate Logan, una cineasta evangélica, se adentra en el día a día de un supuesto centro católico de reeducación para adolescentes problemáticos, pero su mirada, marcadamente religiosa, acaba superada por las barbaridades que encuentra entre las paredes de la institución. Kidnapped for Christ es la historia del que filma, pero sobre todo de los chicos y chicas que son filmados. El resultado final es una pieza que nos obliga a replantearnos la vigencia de ciertos sistemas supuestamente pedagógicos, marcados por el estoicismo más rancio, la represión, la renuncia y la disciplina exacerbada. En este sentido, los lazos afectivos que Logan establece con David, un joven interno, convierten el film en una demostración de cómo en pleno S.XXI y en países supuestamente avanzados se sigue persiguiendo y criminalizando la homosexualidad. Con todo, Kidnapped for Christ no es un film de denuncia, una cinta morbosa afín a la polémica o un panfleto publicitario: es el diario personal de una cineasta que esperaba filmar la confirmación de su fe y se encontró con un mar de claroscuros y de dudas. Y de paso, la crónica de cómo Logan creció como persona y como realizadora, a la vez que pudo ayudar a las víctimas con las que convivió durante semanas. El proceso se completa con el documental acabado y visionado. Y creedme: lo visto tiene la fuerza de una bomba capaz de mover conciencias.

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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Torka aldrig tårar utan handskar (Miniserie de TV)
Torka aldrig tårar utan handskar (Miniserie de TV) (2012)
  • 7,7
    168
  • Suecia Simon Kaijser
  • Adam Lundgren, Adam Pålsson, Björn Kjellman, Simon J. Berger, ...
7
SIDA: Amor, enfermedad y muerte
Nunca seques lágrimas sin guantes es uno de los productos televisivos más destacados de los últimos años. El canal SVT1 adaptó las tres novelas de Jonas Gardell, dándole a cada libro su correspondiente episodio. El conjunto, formado por tres capítulos que varían tanto en escenarios como en tiempos, ofrece una visión compleja de cómo afectó el SIDA en la sociedad sueca de los 80, aunque su impacto y su profundidad trasciende su escenario (el Estocolmo semioculto de entonces) para convertirse en una de las mejores obras que aborda los estragos de esa enfermedad.

Cada capítulo arranca con una voz narradora que nos recuerda que 'todo sucedió'. Parece un aviso apocalíptico, como el propio título: los médicos que atendían a los infectados no podían ni siquiera secar las lágrimas de los pacientes por miedo a contagiarse. En este sentido, la serie combina de forma muy equilibrada el relato social con la historia personal de Rasmus y Benjamin, dos jóvenes que deciden vivir en pareja en contra de los imperativos familiares. Con esta premisa, la serie avanza y retrocede en las vivencias y los recuerdos de los personajes: se yuxtaponen las estampas más duras con los momentos más dulces de la infancia de sus protagonistas, subrayando la injusticia y sobre todo la arbitrariedad de la enfermedad.

La primera parte (titulada Amor) se centra en el crecimiento personal de su pareja principal, la segunda parte (Enfermedad) dilapida todo lo anterior ante el avance inexorable del virus, y la tercera entrega (Muerte) culmina el descenso a los infiernos evocando qué quedó de todo lo vivido y de todos los que no lograron sobrevivir. En este sentido, es interesante ver la serie como una lenta destrucción de un colectivo vulnerable que todavía sigue reivindicando sus derechos. De igual forma, los fotogramas, a medida que avanza el metraje, parecen deshacerse en la pantalla, si bien se fijan a fuego en la memoria del espectador: es imposible no sentirse realmente tocado ante su bello y doloroso final.

Nunca seques lágrimas sin guantes, en definitiva, es una interesante (re)visión de los años más oscuros del SIDA. En la actualidad la enfermedad parece tener los días contados, pero no hay que olvidar que su presencia en España ha repuntado ligeramente en los últimos años. Nada mejor que contextualizar el presente remitiéndonos al pasado. Se trata del Estocolmo libertino, pero podría ser el Madrid de la Movida o cualquier otro lugar. Y si podéis serviros de algún pañuelo para secar las lágrimas, mejor: la serie toca y remueve.

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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tavarataivas (My Stuff)
Tavarataivas (My Stuff) (2013)
  • 5,6
    243
  • Finlandia Petri Luukkainen
  • Documentary, Petri Luukkainen
6
Tenerlo todo, vivir sin nada
El finlandés Petri Luukkainen dirige, escribe y protagoniza My Stuff, una reflexión sobre la sociedad de consumo y el culto a los objetos en los países 'primermundistas'. Petri se autoimpone un experimento que le llevará a vivir desnudo, desprovisto de las posesiones más básicas. El director filma su particular juego con convicción y gracia, pero no puede evitar que su relato fílmico resulte cuestionable: al fin y al cabo, el protagonista cuenta con su apartamento, las llaves de éste y la ayuda de amigos y familiares que le proporcionan comida y otros enseres. Por ello, My Stuff, antes que una reflexión sobre la sociedad del S. XXI, es una curiosa propuesta que capta nuestra atención gracias a la potencia de su premisa: interesa saber cómo se las maneja Petri partiendo desde cero, durmiendo sin arropo en el parqué de su piso. Luukkainen reconduce su documento sociológico al ámbito familiar, y en su tramo final ofrece una reflexión un tanto pueril: el hogar no lo forman las pertenencias, sino los lazos afectivos que mantienen sus miembros. Se olvida de hacer consideraciones de mayor calado, pero convence gracias a su actor-director, un ser que, a pesar de los pesares, se intuye humano, contradictorio y cercano. Al fin y al cabo, inculcar a la audiencia la idea de que se puede vivir más con menos posesiones tiene su enjundia.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mia madre
Mia madre (2015)
  • 6,5
    2.179
  • Italia Nanni Moretti
  • Margherita Buy, Nanni Moretti, John Turturro, Giulia Lazzarini, ...
7
De luchas y pérdidas
Las historias de Moretti son ejemplos de lucha e integridad. En todas las películas del director italiano, los personajes protagonistas inician una odisea moderna en busca del respeto y la comprensión, reivindicando su espacio y su voz sin importar las convenciones sociales, familiares y políticas. Mia madre no es una excepción, pero sí abre nuevos frentes en la carrera de su artífice. Si en el pasado ese espíritu reivindicativo tomaba las formas de un cine militante, Mia madre es un ejemplo de la serenidad que Moretti ha alcanzado como director, escritor y actor con el paso de los años. En el cine del responsable de Caro diario siguen habiendo pancartas, pero éstas se enarbolan ahora desde la madurez, aunque con la misma convicción del primer día.

Moretti ha logrado filmar la magia de lo cotidiano sin prescindir de sus sinsabores: en Mia madre, comedia y drama se unen y confunden, como si la vida fuera necesariamente una sucesión de momentos graves y livianos, de estampas trascendentes y patéticas. En el imaginario de Moretti se dan cita Margherita, una directora de cine, su hermano, su hija y su madre, esta última gravemente enferma: todas ellas, existencias al borde del abismo. Por ello, y aunque pueda parecer que Moretti centra su atención en la desaparición del referente materno, Mia madre no es tanto una historia sobre la pérdida como un cuento moderno sobre la resistencia y la persistencia: así, la lucha proletaria que defienden los personajes de la película que está rodando Margherita confluye con la actitud hacendosa del hermano por mantener el equilibrio familiar, al mismo tiempo que la propia Margherita no cesa en su empeño por evitar que sus problemas personales y laborales afecten a su estabilidad emocional.

En un momento clave del film, Livia, la hija adolescente de Margherita, pregunta a su madre qué utilidad tiene estudiar latín en la actualidad, y ésta no sabe responderle. En una escena posterior, Margherita observa el escritorio de su madre y sus interminables estanterías de vocabularios, diccionarios, gramáticas latinas y libros viejos. Eso es Mia madre: la crónica de un imperio (romano) de vivencias y de valores que se niega a caer, y que, como demuestra su preciosa escena final, incluso en su hundimiento encuentra su coherencia, su razón de ser, la forma de eternizarse mediante el recuerdo.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
No todo es vigilia
No todo es vigilia (2014)
  • 6,7
    201
  • España Hermes Paralluelo
  • Documentary, Felisa Lou, Antonio Paralluelo
7
En duermevela
El cine suele dar la espalda a la vejez: de ahí que una película como No todo es vigilia sea una apuesta fresca y diferente. Hermes Paralluelo filma a Antonio y Felisa, sus abuelos, pero en los fotogramas de esta delicada y deliciosa cinta no hay espacio para el sentimentalismo. Paralluelo captura los movimientos ralentizados de sus protagonistas, sus momentos de intimidad, sus dudas y sentimientos. Y lo hace a partir de planos fijos, cercanos a sus criaturas, y al mismo tiempo lo suficientemente distanciados como para crear efectos humorísticos y de tensión propios, o por lo menos cercanos, al cine de Michael Haneke.

A medio camino entre la realidad y la ficción, No todo es vigilia retrata los achaques de la edad, pero también el amor y la entrega de dos personajes que no conciben la vida el uno sin el otro. Paralluelo divide inteligentemente el film en dos escenarios (el hospital de la capital, donde Antonio es sometido a una operación; y la casa familiar, con mobiliario antiguo, las paredes desconchadas y una atmósfera de constante semioscuridad), de forma que el espectador puede comparar las relaciones y las reacciones de los personajes en dos contextos diferentes: el primero, hostil, extraño, frío, ligeramente deshumanizado; y el segundo, íntimo a la vez que vacío. Escenarios a priori contradictorios que a la postre se revelan complementarios, ya que en ambos se puede intuir la desazón y la soledad, el paso de un tiempo implacable.

Por momentos el film juega a crear expectativas y a seguir derroteros que finalmente no culmina (su tramo final no está libre de cierto efectismo), pero en todo momento se impone la sensibilidad, lo cotidiano. No todo es vigilia es una película que invita a distintas reflexiones (el papel de la tercera edad en una sociedad tan superficial como la nuestra, la eterna contraposición entre la España rural y la urbana), y aún así su gran virtud es su capacidad por apelar a las interioridades de cada espectador (todos, en mayor o menor medida, reconocemos palabras, gestos, anécdotas, acciones y realidades de nuestros abuelos). No todo es vigilia, en definitiva, es un homenaje a la vida, y a la vez una expresión de la inquietante espera de quien intuye su ocaso cercano.

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Sue
Sue (1997)
  • 6,9
    90
  • Estados Unidos Amos Kollek
  • Anna Thomson, Matthew Powers, Tahnee Welch, Tracee Ellis Ross, ...
7
La errante Sue
Sue, perdida en Manhattan es una historia sobre la soledad y la debacle emocional que sufre una mujer de físico atractivo e interioridades más que difusas en plena Gran Manzana. Anna Thompson interpreta a una mujer en los albores de sus cuarenta años que, al perder su trabajo, es incapaz de hacer frente al pago de su apartamento en Nueva York. La cámara de Kollek sigue a Sue en su particular travesía urbana, convertida en las últimas escenas en una estremecedora bajada a los infiernos.

El film está contado con la suficiente objetividad como para que veamos a Sue 'desde fuera', cual espectro cargado de matices y contradicciones, tocado por un misterio de diva caída en desgracia. De esta forma, la espiral de desdicha que asola a Sue se intuye inevitable, aunque en un sentido estricto la película ofrezca a la protagonista diferentes asideros para revertir su suerte: su novio Ben, un reportero itinerante que ama a Sue con una intensidad que ella no corresponde; su amiga Lola, que la introduce en un mundo de prostitución y onanismo que potencia sus tendencias ninfómanas; y una joven estudiante que está dispuesta a darle a Sue los 1.200 dólares que debe a su casero.

En resumen, Sue, perdida en Manhattan es una película extraña, tan fascinante como incómoda. Kollek hace gala de un estilo frío a la par que humano, hasta el punto de poner sobre la mesa una cuestión que la crisis económica del S. XXI ha actualizado y endurecido: todos, incluso aquellos que presumen de una vida afianzada y feliz, están expuestos a convertirse en víctimas del sistema. Una obra triste, pero certera.

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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una segunda oportunidad
Una segunda oportunidad (2014)
  • 6,1
    1.193
  • Dinamarca Susanne Bier
  • Nikolaj Coster-Waldau, Ulrich Thomsen, Maria Bonnevie, Nikolaj Lie Kaas, ...
7
De (in)justicias y oportunidades
El de Susanne Bier es más un cine de contrastes que de matices. En sus películas siempre colisionan dos modelos de vida, dos personajes con un bagaje muy diferente, dos cosmovisiones que, al chocar, derivan en conflicto. Podría decirse que a Bier le gusta narrar a partir de antónimos, cuanto menos de complementos, como si la cineasta danesa siempre necesitase de un elemento externo para contraponer sus premisas. Un discurso que ya conocemos, pero que Bier defiende con una eficacia y vehemencia admirables.

Una segunda oportunidad se acoge a la estructura habitual de las ficciones de Bier. Una pareja de drogadictos descuida a su bebé de pocas semanas. En paralelo, un policía pierde a su hijo recién nacido de forma accidental. La respuesta es extrema: el personaje rapta al pequeño de la familia contraria, dando pie a una investigación y a una doble tragedia que tomará derroteros inesperados. Bier narra su particular cuento sobre las ironías de la justicia y los constantes lazos entre el bien y el mal sirviéndose de sus constantes habituales: especial delectación por los planos descarnados (las tomas con el bebé rodeado de inmundicia logran que la platea responda con un quejido), los diálogos incómodos (todos los personaje rozan la histeria en algún momento del relato) y los azarosos mecanismos del destino (los seres del film se unen y se separan, se juntan y se repelen, según principios que el espectador nunca puede prever).

De nuevo, el conjunto vuelve a funcionar, pone contra las cuerdas el aguante y los revestimientos morales del espectador (Bier consigue que nos preguntemos qué harías nosotros en una situación como la que vemos en pantalla), y se resuelve con un sentido de la acción realmente admirable. Con todo, es imposible no tener la sensación de que Bier no sólo está filmando una cinta que ya ha rodado, sino que lo hace de una forma que, al intentar ser excesivamente naturalista, puede resultar un tanto desagradable. Pero Bier nunca ha sido comedida, y a estas alturas no se le pueden pedir peras al olmo. Bier repite fórmula, pero lo hace con una notable capacidad de lucha: se nota que Bier cree en lo que hace y en lo que está contando, y los fotogramas del film, inevitablemente, se contagian de esa furia artística. Por nuestra parte, merece una segunda oportunidad en forma de nuevos visionados.

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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Force Majeure: La traición del instinto
Force Majeure: La traición del instinto (2014)
  • 6,3
    7.477
  • Suecia Ruben Östlund
  • Johannes Kuhnke, Lisa Loven Kongsli, Vincent Wettergren, Clara Wettergren, ...
8
Avalanchas emocionales
Fuerza mayor es la película más representativo del nuevo cine sueco. Un cine ácido, áspero, difícil de transitar pero realmente interesante. Östlund satiriza e incluso ridiculiza la Suecia que, con tal de seguir siendo el adalid de la perfección y el supuesto bienestar, vive de espaldas a los problemas propios y ajenos; y a su vez, nos propone una película fuera de cualquier tiempo, y que de hecho, en términos generales, puede leerse como una descripción lúcida pero implacable de la Europa ideal, plurilingüe y turística, que se resquebraja a marchas forzadas. En resumidas cuentas, unas vacaciones envenenadas en un espacio helado.

Fuerza mayor propone un ejercicio introspectivo de efectos devastadores. Östlund consigue que aflore el conflicto, que se expanda la sombra de la duda y que sintamos en nuestras carnes las contrariedades de unos personajes perdidos, aturdidos, superados por unas circunstancias que, según se miren, dependiendo de la escena, resultan muy nimias o muy duras. Lo mejor de Fuerza mayor reside precisamente en su pericia a la hora de subir al público al tren de la bruja, a la montaña rusa del constante desasosiego: todo en ella resulta inesperado, a medida que avanza el metraje vamos reformulando nuestras opiniones de los personajes, y al final del film se mezcla el rechazo con la empatía por unas situaciones y unos temas que, aunque cueste reconocerlo, nos resultan demasiado familiares.

Östlund pervierte los convencionalismos no sólo en su fondo sino en su forma: situar la trama en un espacio a priori tan poco cinematográfico como una pista de esquí es la mejor baza para que la película esté tocada por un ambiente enrarecido y surrealista (las luces de las pistas, la silueta escarpada de las montañas y la fría arquitectura del complejo hotelero de lujo donde se hospedan los personajes configuran un marco único en el que, como espectadores, nunca nos sentimos demasiado cómodos, en el sentido más gozoso del término).

En definitiva, un 'film experiencia', una avalancha emocional que nos pone frente a frente con nuestros miedos más ocultos, con esos traumas inconfesables que afloran el día menos pensado en el momento más insospechado. Si muchos se preguntaban por qué aumentan los divorcios tras los periodos de vacaciones, Fuerza mayor resuelve todas las dudas. O no: nos demuestra que ninguno de nosotros estamos a salvo de venirnos abajo, por mucho que estemos en el paraíso nevado de la película. ¿Y si en verdad no estamos tan bien como parece? ¿Y si, pensándolo un poco mejor, nuestra vida es un absoluto desastre? Si os gustan los retos, si no tenéis miedo de transitar espacios turbios, ésta es vuestra película.

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29 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
El pequeño Quinquin (Miniserie de TV)
El pequeño Quinquin (Miniserie de TV) (2014)
  • 6,7
    973
  • Francia Bruno Dumont
  • Alane Delhaye, Lucy Caron, Bernard Pruvost, Philippe Jore, ...
7
El (sur)realista mundo de P'tit Quinquin
Reconozco que, antes de visionar P'tit Quinquin, desconocía la obra de Bruno Dumont. Obviamente sabía de su predicamento entre las élites críticas, e incluso estuve a punto de verla en San Sebastián y en Sitges, pero preferí apostar por otras opciones (al fin y al cabo, 200 minutos son muchos, demasiados cuando se está inmerso en el fragor de un festival). Y, tras ver la miniserie tal y como la concibió su autor, en cuatro episodios de 50 minutos, no puedo más que alegrarme de esa decisión, porque P'tit Quinquin es una obra singularísima que precisa un visionado atento y una digestión lenta.

Muchos han resumido P'tit Quinquin como la descripción de una investigación policial, pero en verdad el elemento criminal (unos cadáveres humanos que aparecen en las entrañas de unas vacas muertas) sirve de excusa para ofrecer algo mayor: un fresco entre humano y paródico de, intuímos, una Francia oculta, la de los ch'tis sobre los que ironizaba Danny Boon en Bienvenidos al norte, en la que casi nunca parece suceder nada remarcable. Dumont parodia unos seres marcados por el inmovilismo y unos ambientes rudos que sumen a sus habitantes en una especie de letargo vital. Pero Dumont nunca ridiculiza a sus criaturas: todos los personajes, desde los policías zarrapastrosos al grupo de chavales que comanda el 'quinquin' del título, están recorridos por un halo de humanidad inconmensurable, por una veracidad difícil de calibrar. El surrealismo del conjunto, en otras palabras, choca con la sensación de estar asistiendo a algo auténtico, por no decir ante un simulacro de documental rodado en el país del onirismo. Fuerzas que, a la postre, dotan a P'tit Quinquin de una extraña personalidad, de un atractivo bizarro; de una comicidad perversa, o de una perversión cómica, según se mire.

Sólo un aspecto me distancia de la atmósfera que consigue Dumont: la intuición de que, al apelar a cuestiones muy locales, parte del humor y de los dobles sentidos de este P'tit Quinquin pasan fácilmente desapercibidos para un público que desconozca la región donde acontece la trama (o lo que es lo mismo, para casi todos nosotros). Tal vez ese matiz ha sido la clave para que los miembros de Cahiers du cinéma valoraran P'tit Quinquin como la mejor obra del 2014. O tal vez la popularidad de la serie se debe, simplemente, a la peligrosa y cada vez más extendida tendencia al 'gafapastismo' injustificado, a premiar lo raro simplemente por su rareza (y no por su trascendencia). Sea como sea, P'tit Quinquin ha renovado mi interés por la obra de Dumont. Dibuja escenas, personajes y planos que atesoraremos durante bastante tiempo. Un producto diferente para un público arriesgado. Un título que engrandece el cine y la televisión de nuestros días.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre Alice
Siempre Alice (2014)
  • 6,8
    12.362
  • Estados Unidos Richard Glatzer, Wash Westmoreland
  • Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, ...
6
Moore y la memoria perdida
Hay actrices que son capaces de abarcar un amplio abanico de sensaciones con tan solo un gesto o una mirada. Una de esas grandes intérpretes es Julianne Moore, y vuelve a hacer gala de su oficio en Siempre Alice, título por el que figurará de nuevo en la primera línea de fuego de la temporada de premios. En esta ocasión, Moore defiende con sensibilidad y veracidad a una lingüista de prestigio cuyas facultades van minándose poco a poco por culpa del Alzheimer. Siempre Alice refleja la dureza del diagnóstico y la vida con la enfermedad a cuestas, el paulatino deterioro físico y sobre todo mental que Moore defiende con elegancia, sin dramatismos de más ni ningún tic histriónico. No cuesta ver la película de Glatzer y Westmoreland como una ficción modélica que puede guiar, concienciar e informar a médicos y pacientes; y a su vez, sabe despegarse de su didactismo y centrarse en un retrato familiar más que solvente. Tal vez la película carece de la potencia de un drama de Óscar, e incluso puede reprochársele su actitud comedida o el contexto 'perfecto' que rodea al personaje (al fin y al cabo, el entorno burgués en el que se mueve Alice condiciona tanto al personaje como su relación con la enfermedad), y aún así es posiblemente una de las películas que mejor ha retratado los estragos del Alzheimer (hace pocos años, Julie Christie ya defendió un personaje de coordenadas similares en Lejos de ella). Una película que deja poso.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Eden
Eden (2014)
  • 6,2
    1.329
  • Francia Mia Hansen-Løve
  • Félix De Givry, Pauline Etienne, Laura Smet, Vincent Lacoste, ...
7
Generación 'garage'
Hansen-Løve, una de las voces más creativas e interesantes de la actualidad, ha diseñado su cuarta película a modo de homenaje a su hermano, un músico que vivió un periplo similar a la evolución que sufre el protagonista de 'Eden'. Con todo, la cinta supera sus referencias personales, culturales y musicales, y se impone como una descripción mayor: el retrato de toda una generación de 'peterpanes' que se niegan a crecer, que viven el presente sin pensar en el mañana... hasta que el paso del tiempo da un vuelco a todo.

Junto a todo lo dicho, Hansen-Løve hace gala de su repetido amor por los procesos creativos y artísticos: basta comparar 'Eden' y su febril descripción de la pasión por la música y los tejemanejes de la industria musical con el peso que tiene el cine en el protagonista de 'El padre de mis hijos' para darse cuenta que estamos ante dos films con bases idénticas, aunque en un principio pueda parecer que 'Eden', precisamente por remitir a una órbita juvenil, es mucho más intrascendente. Al fin y al cabo, los mejores directores son los que demuestran una gran capacidad de adaptación a distintos ambientes y personajes, siempre sin traicionar sus señas personales: eso es precisamente lo que define la escueta pero prometedora trayectoria de Hansen-Løve, y ese es además el detalle que hace de 'Eden' una película tan especial.

Hansen-Løve no es la primera ni la última que habla de los estragos del tiempo, pero la expresión de ese tiempo resulta muy singular. Su mensaje es crudo, nada rompedor, bastante obvio incluso, pero sorprende por su envoltorio. Formalmente, Hansen-Løve consigue que su película resulte chispeante, tan hipnótica como una noche en una sala de fiesta. El espectador se imbuye tanto del ambiente desfasado y nocturno que dibuja la película en sus espléndidos planos secuencia que a mitad del trayecto, cuando la película da un bofetón con la mano plana a su protagonista, cuando la narrativa pasa de la borrachera a la resaca, el quiebro resulta doloroso.

'Eden', en último término, habla de algo muy complejo: de cómo nuestras pasiones pueden paradójicamente eclipsar nuestras vidas, destruirlas, vampirizarnos; de cómo la búsqueda del edén utópico del título, de un hedonismo imposible, acaba por desvirtuar nuestro camino y distanciarnos de nuestra esencia. En resumen, una película aparentemente pequeña, pero rodada con estilo y sensibilidad. Hasta la fecha, la mejor película de Hansen-Løve.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las maravillas
Las maravillas (2014)
  • 6,2
    1.350
  • Italia Alice Rohrwacher
  • Maria Alexandra Lungu, Sam Louwyck, Alba Rohrwacher, Sabine Timoteo, ...
6
Comunidades y colmenas
Le meraviglie es un cuento curioso con una atmósfera realmente lograda, a medio camino entre el cine social, el onirismo y el surrealismo de vinculación felliniana. Rohrwacher impone su visión femenina e intimista en una película que podría describirse como una exposición de dos Italias en peligro de extinción: la rural, representada en una familia que se rige por un insostenible modelo de vida (en general, marcado por un rechazo de los principios de la modernidad: ausencia de cualquier indicio tecnológico, vida en paralelo a los sistemas públicos de sanidad y educación, etc.); y la mediática, clara reminiscencia a las fórmulas circenses que acuñó Berlusconi, que aquí aparece citada con un programa de talentos que remite a tiempos del cartón piedra (detalle, además, que conecta con la visión deshumanizada, carnavalesca, incluso ditirámbica, de la Italia de nuestros días que reflejan films recientes como Viva la libertà, La gran belleza o Reality).

En resumen, Le meraviglie es una película con cierta magia que puede motivar interesantes reflexiones sobre los núcleos familiares y sus funcionamientos (en este sentido, también puede emparentarse con la reciente Vie sauvage (Vida salvaje) de Cédric Kahn). El futuro dirá si Rohrwacher es fruto de una primavera 'cannois' o una artista a tener en cuenta. De momento, Le meraviglie ha servido para insuflar energía al hasta hace poco alicaído cine italiano. La crónica aparentemente ligera de una rutina que agoniza.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Casanova Variations
Casanova Variations (2014)
  • 4,8
    95
  • Austria Michael Sturminger
  • John Malkovich, Veronica Ferres, Florian Boesch, Miah Persson, ...
5
Casanova: entre poliédrico y monótono
En la no suficientemente reivindicada El niño de Mâcon, Peter Greenaway mezclaba teatro, ópera y cine, de forma que la historia que se contaba, cual suma de capas y voces, era la representación dentro de la representación, con espectadores convertidos en personajes, personajes que mutaban en espectadores y un cambio de escenarios entre la tramoya tradicional y los efectos especiales modernos. Casanova Variations retoma ese esquema, y algunos, tras su proyección en el último Festival de San Sebastián, atribuyeron injustamente al film de Sturminger una capacidad de experimentación que Greenaway ya demostró dos décadas atrás. Con todo, la propuesta de Greenaway sólo sirve de marco multiformato para estas 'variaciones' que, a medida que avanza el metraje, demandan su propio espacio y confeccionan su particular personalidad.

John Malkovich pone cara y expresividad a un Casanova que va reformulándose acto tras acto: al final cuesta diferenciar la persona del personaje, el Casanova de los libros de historia del Casanova literario que se ha asentado como mito. Y, paradójicamente, hay un elemento que es inmutable en toda la película: los diálogos farragosos, las peroratas llenas de retórica y vacías de contenido, la recreación en una originalidad (lo dicho: ser una obra dentro de una obra) que superada la primera hora deja de sorprender.

Así, entre fugas y subrayados, discurre una cinta que pesa como una losa, un ejercicio pomposo que aletarga hasta el más paciente de los espectadores. En Donostia dejó bastante indiferente a crítica y público, y ni tan siquiera la esperada presencia de Malkovich en la capital sirvió para caldear los ánimos. Es más: a juzgar por la aséptica rueda de prensa, da la sensación de que el film ni tan siquiera convence a sus responsables. Una película diseñada cual 'naturaleza muerta', vistosa pero sin demasiada vida, excelentemente dispuesta pero carente de interés. Un juguete pseudointelectual con más ortografía que gramática. ¿Qué opinará de ella Greenaway?

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Love is Strange
Love is Strange (2014)
  • 6,3
    2.535
  • Estados Unidos Ira Sachs
  • John Lithgow, Alfred Molina, Marisa Tomei, Charlie Tahan, ...
7
El amor verdadero
A veces olvidamos que en el cine todo es falso. Que al decir '¡corten!' los actores vuelven a su sitio y la ficción se desintegra. Todo esto puede parecer una perogrullada, pero en verdad el arte de contar historias es tan complejo que resulta milagroso que un espectador, desde el patio de butacas, crea a pies juntillas lo imposible. Y que, si se tercia, consiga sonreír y emocionarse con lo que ve. El amor es extraño atesora todas las virtudes que hacen de esto llamado 'cine' un espectáculo fascinante. John Lithgow y Alfred Molina, actores que hemos admirado y visto en infinidad de proyectos, aparecen ante nuestros ojos como unos desconocidos muy familiares. Podrían ser nuestros vecinos, nuestros padres o nuestros compañeros de trabajo. Ambos defienden una adorable pareja de ancianos con cuatro décadas de convivencia, conocimiento y amor mútuo, y en sus gestos serenos y en sus miradas cómplices detectamos el sustrato de todo lo vivido. Vaya, aquello que nunca ha existido, pero que nosotros percibimos como un hecho incuestionable. Hay interpretaciones que sorprenden por ser un torbellino de sentimientos. Tal vez el verdadero mérito está en saber reproducir la normalidad, la cotidianidad, lo plausible. Lithgow y Molina, vaya, logran algo mágico.

La película no traiciona el gran trabajo de sus intérpretes, la enorme humanidad de sus protagonistas. Estamos ante una hermosa crónica sobre las diferencias generacionales. Una defensa de aquello que Virginia Woolf llamaba 'una habitación privada', entendido como un espacio (la casa) y como un concepto (el hogar). Una demostración de cómo las injusticias sociales no pueden destruir aquello que se ha construido con el material más férreo: el aprecio a la persona más querida, a nuestros amigos y familiares. El amor es extraño no cuestiona la identidad de los personajes, no repara en su condición sexual ni pierde tiempo en contextualizarnos la trama (ni el pasado de la pareja, vinculado a la vanguardia urbana y al activismo queer; ni su presente, resultado de la legalización del matrimonio homosexual en el estado de Nueva York; ni su futuro, injustamente incierto y precario, pero perfectamente identificable con el canibalismo social de nuestros tiempos). En El amor es extraño no hay ningún subrayado, ninguna escena innecesaria, ningún diálogo que no enriquezca todo el conjunto. Tampoco evidencia su espíritu militante ni extrema la encrucijada vital de los personajes en favor del 'big drama'. Hay, nada más y nada menos, el discurrir del día a día, la filmación de las horas que pasan. Algo muy pueril, pero que en el cine es muy difícil de conseguir. El amor es extraño lo logra. Y la verdad: por una vez, cuesta salir de la sala y creer que George sólo es Alfred Molina y que Ben sólo es John Lithgow. El amor es extraño no figurará en ningún top de grandes obras ni encabezará las listas de lo mejor del año, pero es una película prodigiosa. Tan auténtica que cuesta creer que únicamente es una película.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
20.000 días en la Tierra
20.000 días en la Tierra (2014)
  • 7,1
    2.096
  • Reino Unido Iain Forsyth, Jane Pollard
  • Documentary, Nick Cave, Susie Cave, Warren Ellis, ...
7
Un instante en la vida y en la mente de Nick Cave
Los documentales musicales que se centran en una figura de referencia, en este caso el cantante británico Nick Cave, corren el riesgo de convertirse en una alabanza constante a su protagonista y en una descripción convencional de las interioridades de la persona-artista, como haría un reportaje televisivo diseñado por y para un público fan. Por fortuna, 20.000 días en la tierra trasciende su idea de base (contarnos un día, entre real y ficticio, en la vida de Nick Cave) para convertirse en una gran exposición y reflexión de muchos temas que suelen acompañar a los mitos musicales: el peso de la fama, los secretos de los procesos creativos, la necesidad de conciliar las vertientes persona-personaje, etc.

Ian Forsyth y Jane Pollard retratan a un Nick Cave plausible y multifacético, extravagante y cercano al mismo tiempo, equilibrando la mística de la 'star' con la cotidianidad del cantante que, al bajarse de los escenarios, se parapeta en su gran mansión y se entretiene con pasatiempos bastante simples. El film nunca se refugia en la docurrealidad (no vemos la rutina de Cave, sino una exploración de su mente, de sus obsesiones y pasiones) y se permite licencias poéticas que dan ritmo al metraje: los números musicales, por ejemplo, funcionan más como intermedios lógicos dentro de la trama que como un ejercicio de promoción comercial (aunque Cave canta, en su mayoría, los temas de su último trabajo discográfico). Y sobre todo consigue que los acérrimos de Cave salgan del cine extasiados, y que los que desconocen al cantante sientan curiosidad por buscar los cds y la biografía de Cave nada más llegar a casa.

Lo que queda de este viaje dentro y fuera de bastidores es una celebración de la vida, de esos 20.000 días de existencia que Cave anuncia nada más empezar la película. El film termina con otro plano igual de potente: Cave lanza un canto a la libertad personal, a la persecución de los sueños y a la lucha constante mientras la cámara nos muestra la inmensidad de una playa en mitad de la noche. Un film épico en fondo y forma que demuestra la capacidad del arte por cambiar nuestros destinos: a Cave, sin duda, el descubrimiento de la música le cambió la vida, y no descartamos la posibilidad de que el visionado de 20.000 días en la Tierra pueda cambiar para bien la vida de muchos espectadores.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil