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Críticas de PhantomWave
Críticas ordenadas por:
Kaidan yukijorô
Kaidan yukijorô (1968)
  • 7,0
    105
  • Japón Tokuzô Tanaka
  • Shiho Fujimura, Akira Ishihama, Machiko Hasegawa, Jun Fujikawa, ...
7
Un monstruo dentro
Con sencillez formal y ritmo pausado, Kaidan yukijorô (Tanaka, 1968) se mueve con acierto entre los géneros del terror y el drama, logrando un delicado equilibrio entre ambos espacios. Para mí, esta armonía ya es algo destacable, pero director y guionista se atrevieron a ir más allá, permitiéndose jugar con las limitaciones del cine de terror, invirtiendo estereotipos y derrotando las expectativas del espectador.

El filme está basado en uno de los muchos relatos populares que giran en torno a la figura de Yuki-onna, personaje espectral que forma parte de la mitología japonesa tradicional. Según la leyenda, este espíritu se materializa en forma de mujer de tez pálida y cabello oscuro, dedicándose a deambular de noche por las montañas, congelando hasta la muerte a aquellos que se cruzan en su camino.

¿Os despierta esta descripción del fantasma algún recuerdo? Apuesto a que la imagen una niña de rasgos similares saliendo de un televisor de tubo ha cruzado la mente de más de uno. La caracterización del fantasma y la propia esencia de la leyenda de Yuki-onna, establecen conexiones evidentes entre Kaidan yukijorô y el subgénero J-Horror, cuyo boom se inició 30 años después del estreno de ésta. Sin embargo, a pesar de las similitudes, el filme del ’68 hace algo que The Ring (1998) y sus sucesoras no se han planteado todavía (al menos que yo haya visto), y es el construir a su personaje espectral como protagonista del relato.

En el cuento popular que adapta la película, Yuki-onna se encuentra con dos hombres que se ven atrapados en la montaña por una tormenta. El espíritu mata al más anciano, pero deja vivir al otro, porque es “joven y hermoso” (traducción: le mola). Sin embargo, al perdonarle la vida, el fantasma también le impone una prohibición: nunca podrá contarle a nadie lo que vio esa noche o ella misma tendrá que matarlo. Más tarde, el espíritu oculta su identidad tomando la forma de una humana y se casa con el joven, el cuál no se percata de su naturaleza espectral.

En el relato original, los esfuerzos del autor se concentran en crear intriga en torno a la prohibición impuesta por el espectro, utilizando la posibilidad de que el protagonista incumpla su promesa para generar incertidumbre y suspense. Mientras esta intriga se desarrolla, el espíritu aguarda la resolución de la misma con aparente paciencia y frialdad, escondido tras su aspecto humano.

La adaptación que se realiza en Kaidan yukijorô, respeta la estructura y los núcleos narrativos del relato original, pero se toma ciertas licencias, ubicando el suspense en lugares similares, pero enfocándolo de forma diferente. Este nuevo enfoque se debe sobre todo a que la película coloca al fantasma como protagonista, desarrollándolo como un personaje nuevo.

Lejos de la frialdad y el desafecto que la caracterizan en el cuento, Yuki-onna está representada en el filme como un espíritu que, aunque atesora un resentimiento enorme hacia los humanos, también anhela y envidia su felicidad. Es la lucha por alcanzar esa felicidad la que le da una nueva dimensión al personaje, una dimensión humana, con la que resulta fácil empatizar. La intriga sigue en el mismo sitio, el público sigue temiendo que el hombre incumpla su promesa, pero esta vez no porque ello signifique su muerte, sino porque significaría el fracaso del espectro en su objetivo humano y primario de alcanzar la felicidad.

No estoy diciendo con esto que Yuki-onna pierda en la adaptación todo su carácter vengativo o perverso, la vemos asesinar al anciano en los primeros compases del filme, igual que en el cuento. Su caracterización como fantasma también da bastante miedito, especialmente cuando la vemos desplazarse con delicadeza espectral y perturbadora o cuando dirige a la cámara su inquietante mirada. Pero guionista y director logran acercarnos a este ser complejo, no convirtiéndolo en un arquetipo plano de bondad extrema, sino explorando sus motivaciones y conflictos, dándole profundidad.

Tanto es así, que según avanza el metraje, no solo llegamos a admirar el empeño con el que la protagonista protege su felicidad y la de los suyos, luchando por mantener a su marido y a su hijo a salvo de las injusticias que los acosan, sino que llegamos a entender también su lado oscuro. Esta comprensión empieza a construirse cuando el espíritu adopta su forma de carne y hueso, momento en el que tiene que hacer frente a todos los horrores que un humano puede sufrir por ser mujer, hermosa y pobre en una sociedad como la del Japón feudal.

(Sigo SIN spoilers en la Zona spoiler)
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La doncella
La doncella (2016)
  • 7,6
    11.615
  • Corea del Sur Park Chan-wook
  • Kim Min-hee, Kim Tae-ri, Ha Jung-woo, Cho Jin-woong, ...
8
Deseos e intrigas
Moviéndose entre el thriller y la erótica, La Doncella nos plantea una intensa encrucijada de deseos y ambiciones en la que todos los personajes ansían algo y todos tienen algo que esconder.

La Doncella se ambienta en la Corea de los años 30, durante la ocupación japonesa del país. Sook-hee, una coreana joven y pobre, es contratada como criada de una rica mujer japonesa, Hideko, que vive en una enorme mansión gobernada por la autoritaria figura de su tío. Cuando un Conde llega para pedir la mano de la dama, la tranquilidad en la casa empezará a resquebrajarse, destapando un mundo de obsesiones e intrigas en el que nadie sabe de quién se puede fiar.

Park Chan-wook vuelve al largometraje después de tres años, y lo hace con la potencia visual y narrativa a la que nos acostumbró con trabajos como Oldboy (2003) o Stoker (2013). El director coreano compone en La Doncella un juego de puntos de vista en el que el significado de los acontecimientos se encuentra siempre en disputa, alterando la percepción del espectador a través de cambios de perspectiva que mantiene vivo el suspense hasta el final.

Este juego, aunque permite cantidad de giros inesperados que mantienen el interés del relato, también trae consigo ciertas contrapartidas. La más grave quizás sea la cantidad de exposición necesaria para presentar el arco de cada personaje, donde se nos explican sus diferentes contextos, objetivos y motivaciones. En algunos casos esta presentación se resuelve de forma excelente, en otros, el ritmo se ve perjudicado.

Sin embargo, la parte más sólida de la película no es la del thriller, sino la erótica, donde se consigue un delicado equilibrio entre lo sugerente y lo narrativo. No es solo que un elemento no entorpezca al otro, sino que ambos espacios desarrollan una sinergia difícil de presenciar en el cine. Esto es posible en parte gracias al fantástico trabajo de las dos actrices protagonistas, que logran convertir las interacciones entre Sook-hee y Hideko en lo más memorable de la cinta.

En definitiva, una película muy recomendable, de lo mejor que he visto este año en cines.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rogue One: Una historia de Star Wars
Rogue One: Una historia de Star Wars (2016)
  • 6,9
    41.717
  • Estados Unidos Gareth Edwards
  • Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, ...
6
Nada nuevo a este lado de la galaxia
Star Wars vuelve a transportarnos a su universo de ciencia ficción setentera, esta vez con una entrecuela que, aunque entretiene, carece de la personalidad de entregas anteriores. Como predijo Night Owl la semana pasada, los magos de Disney mueven en Rogue One un par de cartas de su baraja narrativa, pero esta vez el truco no solo es predecible, sino que le falta chispa.

La mayor flaqueza de la película podemos encontrarla en la débil construcción de su protagonista. Jyn Erso posee una triste historia de origen en la que siendo muy pequeña, el Imperio le arrebata a sus padres, algo que tenemos muy visto pero que sigue funcionando. El problema es que los guionistas esperan que esto y la belleza superficial de Felicity Jones sean suficiente argumento para hacer de ella un personaje por el que nos podamos preocupar. Craso error. Apenas hay un desarrollo del personaje después del origen, los intentos por humanizarla resultan demasiado obvios como para tener efecto y tanto la evolución de su arco como las acciones que lleva a cabo para hacer avanzar la trama, se antojan un tanto artificiales y forzadas.

Por desgracia, el resto de personajes son más o menos igual de insulsos. Algunos sí consiguen desarrollar rasgos de personalidad que, aunque estereotípicos, ayudan a disimular el vacío carismático de Jyn. Aun así, la mayoría carecen de la dimensión y singularidad que pudieran haber dado a sus interacciones cierto peso o haber hecho de ellas algo memorable.

Es curioso que a pesar de lo decepcionantes que son sus personajes, Rogue One consiga alcanzar un aceptable nivel de entretenimiento. Lo consigue en gran parte gracias al uso de la estructura narrativa a la que tanto partido le ha sacado Star Wars desde sus inicios, desarrollándose la aventura de Jyn de forma muy similar a la de Luke y a la de Rey. Esto debería ser un punto negativo, pero lo cierto es que este esqueleto narrativo sigue funcionando, y aquí los guionistas consiguen retocarlo lo suficiente como para hacerlo disfrutable de nuevo.

Por otro lado están los altos valores de producción que uno puede esperarse encontrar en una superproducción de Disney. A nivel visual estos valores consiguen adaptarse a la estética emblemática de la saga original, logrando que el CGI pase desapercibido y que los efectos mecánicos adquieran el suficiente protagonismo como para resultar entrañables sin pasarse de la raya. La película vuelve a abrazar así el look sci-fi setentero, aliñándolo, eso sí, con una pequeña dosis de crudeza realista para no espantar a los nuevos públicos.

En definitiva, Rogue One no es nada nuevo o atrevido, tampoco es una desgracia o un despropósito, es solo lo esperable con un par de cartas cambiadas de sitio. Si aún no has ido a verla, su relato puede ofrecerte entretenimiento, pero sinceramente, puedes encontrarlos mejores y más entretenidos en otros sitios, dentro y fuera de la franquicia Star Wars.

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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La La Land: Una historia de amor
La La Land: Una historia de amor (2016)
  • 7,5
    51.543
  • Estados Unidos Damien Chazelle
  • Emma Stone, Ryan Gosling, John Legend, Rosemarie Dewitt, ...
8
A mí ni siquiera me gustan los musicales
Damien Chazelle, director y guionista de La La Land, quiere dejar bien claro desde el principio que lo que el espectador paga por ver, es un musical. Por eso, ya en la primera escena tiene lugar un vistoso número de canto y danza que pone en marcha todos los engranajes que caracterizan al género. Yo, que nunca he sido muy fan de sus convenciones, me asusté un poco. Cuando vi que, en medio de un atasco en la autopista, un montón de personajes empezaba a salir de sus coches y a cantar y bailar sobre sus respectivos capós, con una sonrisa en la cara y explicando sus ilusiones y preocupaciones existenciales directamente a la cámara… tuve miedo.

La idea de tener que enfrentarme a una ristra de escenas de baile con personajes que no me importaban lo más mínimo contándome sus vidas, me tenía preocupado. Este miedo me acompañó a lo largo de los primeros compases del metraje, pero poco a poco fue desvaneciéndose. El relato empezó a tomar forma y los números musicales empezaron a funcionar más como oportunidades para contar una historia y desarrollar a los personajes que como simples espectáculos de música y color. Sin embargo, aún tuve que hacer frente a otro elemento que desafiaba mi completo disfrute de la película: el homenaje.

Escena tras escena, Chazelle parecía empeñado en hacer guiños a las viejas glorias del cine clásico en general y del género musical en concreto, recreándose en una cinefilia apasionada y que dejaba claros sus referentes, pero que se antojaba hueca de significado para la narración. Esto no me asustó, ya estoy acostumbrado al espíritu nostálgico que caracteriza a las películas comerciales de nuestra época, pero sí que me hizo dudar de la capacidad del director para distanciarse lo suficiente de estos referentes como para contar algo nuevo.

Mis dudas se resolvieron en parte, ya que a pesar de no ser una historia demasiado original –chica conoce a chico y se enamoran–, el guion y las interpretaciones logran darle a los protagonistas una dimensión humana y emocional con la que resulta muy fácil conectar. Ryan Gosling y especialmente Emma Stone, se aprovechan de la sencillez del relato para crear personajes con alma y separarlos de los manidos arquetipos de musical con los que son identificados en un principio.

A esto le añades una música pegadiza y el deslumbrante estilo visual de las coreografías, la fotografía, las localizaciones y la puesta en escena, y ya me tienes vendido. La La Land tiene sus defectos, pero el corazón con el que está relatada su historia y la forma en que logra crear un nexo emocional con el espectador, hacen que te olvides pronto de ellos para poder disfrutar del espectáculo. Y eso que a mí… ni siquiera me gustan los musicales.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Luz de luna
Luz de luna (2016)
  • 6,8
    26.199
  • Estados Unidos Barry Jenkins
  • Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Ashton Sanders, ...
7
Tres historias de identidad narradas a la luz de la luna
Con ritmo pausado y cuidado estilo visual, Moonlight compone un relato íntimo y personal, desarrollando su narrativa en torno al conflicto generado entre la identidad individual del protagonista, Chiron, y las expectativas que le impone su entorno. El resultado es un drama con mucha fuerza, capaz de conectar al público con personajes y realidades duras y complejas.

Chiron es un joven negro que crece en un barrio pobre del sur de Estados Unidos y en el seno de una familia desestructurada, con un padre ausente y una madre inestable. Las cosas no son más fáciles en su colegio, donde sus compañeros lo marginan y humillan por considerarlo diferente, una diferencia que le hace ganarse la etiqueta de “maricón”. Esta alienación le llevará a explorar su identidad, más concretamente la sexual.

En Moonlight, este viaje de descubrimiento se divide en tres capítulos vitales, donde se relatan la infancia, adolescencia y vida adulta de Chiron, profundizando en las dificultades, expectativas y presiones sociales propias de cada fase. Esta división hace que la exploración temática sea más profunda, aunque a cambio también se sacrifica parte de la fluidez narrativa de la historia.

La construcción y desarrollo del protagonista es uno de los elementos más destacables de Moonlight. Barry Jenkins y su equipo son capaces de utilizar con sencillez e inteligencia los tiempos y los silencios de cada escena, logrando ahondar en los conflictos internos de Chiron, sin necesidad de recurrir a exposiciones artificiales o subrayados innecesarios. El relato confía en el espectador para cubrir los espacios dejados en blanco, implicándolo totalmente en la narración de la forma más natural posible.

A la sencillez de la propuesta se le une una cinematografía al servicio de la historia, los temas y, sobre todo, los personajes. La cámara y la edición se alían con el uso del color y el diseño de sonido para imprimir pulso y expresividad a una narración que deja marcada su huella en el espectador.

Nota editorial: En medio de esta nueva fiebre que vive Hollywood, donde las grandes productoras (y los poderes financieros que tienen detrás) tratan de demostrar su compromiso con las minorías sociales, podría pensarse que Moonlight es solo un engranaje más de esta estrategia propagandística.

¿Un filme que habla de identidad sexual, que está protagonizado por afroamericanos, que es paseado por los festivales y galas más importantes de Estados Unidos, en el momento tan delicado por el que está pasando el país…? Es normal que a uno le pueda parecer que Moonlight es un simple truco de marketing para que la “fábrica de los sueños” se sitúe en el lado “progre” de la ecuación a ojos de la opinión pública.

Sin embargo, el acercamiento a las minorías de esta película no tiene nada de institucional, tal y como otras películas recientes sí parecen tenerlo (Figuras Ocultas, te estoy mirando a ti), esta es una aproximación íntima y honesta a realidades humanas de las que no se habla lo suficiente. Puede que los motivos por los que está nominada a los Oscar tengan más que ver con ese lavado de cara institucional que con sus méritos como obra de ficción, pero que eso no te quite de verla, porque merece la pena.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Logan
Logan (2017)
  • 7,0
    31.780
  • Estados Unidos James Mangold
  • Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen, Boyd Holbrook, ...
4
Una oportunidad perdida
Hace años que no nacen nuevos mutantes, la mayoría de los X-Men han muerto y las cosas no pintan demasiado bien para los pocos que sobreviven. Logan, quien tiempo atrás se dio a conocer como Lobezno, vive retirado en medio de un desierto cuidando de un senil profesor Xavier. La edad y las batallas pasadas han pasado factura, debilitando los poderes de estos viejos superhéroes, volviéndolos más cínicos, más gruñones, más aburridos. Sin embargo, todo cambia cuando el profesor consigue contactar telepáticamente con un nuevo mutante, una niña, descubrimiento que obligará a Logan a volver a la acción.

Con esta premisa, el filme lanza su narración desde una casilla de salida un poco diferente a lo que solemos ver dentro del agotado subgénero de los superhéroes. Lo singular de este inicio, daba al gigante de los cómics una oportunidad para explorar una narrativa un poco más “atrevida”, reduciendo la acción frenética tan frecuente en estas producciones y centrándose más en el desarrollo de los personajes.

Se ve que a Marvel no le interesaba esta oportunidad, porque aunque Logan empieza en un lugar potencialmente interesante, no se hacen demasiados esfuerzos en el guion para aprovechar ese potencial. En consecuencia, la historia acaba encajando dentro de la predecible fórmula de película de acción con superhéroes, de la que ya estoy un poco harto.

Uno de los grandes problemas de la cinta es que en ella se confunde caracterización con construcción de personajes. El ejemplo más claro de esta confusión la podemos ver en el protagonista, que es presentado como un conjunto de características (cojea al andar, le tiemblan las manos, luce barba de vagabundo…), pero que carece de la profundidad suficiente como para constituir un personaje verosímil o interesante. Logan se parece más a un adolescente empeñado en actuar de forma melancólica y cabreada, que al veterano de mil y una batallas que está harto del mundo que supuestamente es.

Desgraciadamente, esta caricaturización unidimensional se extiende a la mayor parte del reparto, con malos que se presentan como tales a través de gestos cómicamente malévolos y frases como “No los trates como niños, trátalos como productos” (¬¬ ¿en serio?). Lo cual estaría genial si la película no se tomase a sí misma en serio, pero no es el caso. La suma de estos elementos resulta en una insalvable desconexión entre espectador e historia, la cual se hace más grave cuando el relato es tan pobre como el que aquí se narra.

La historia explora la relación entre Logan y la niña, donde él simboliza el pasado, con sus errores y desengaños, y ella es el brillo del futuro, esperanzador y lleno de posibilidades. Es una dinámica narrativa cuyo éxito e interés han sido probados en otras obras, pero que Logan no consigue desarrollar con certeza, en parte por lo plano de los personajes. Pero también tienen su culpa los derroteros que toma la trama, perdiéndose en eventos insustanciales que no aportan nada y en escenas de acción que se hacen largas.

Porque en Logan, ni siquiera las secuencias de persecución y pelea, esperables en cualquier producción de Marvel, son nada a destacar. Los efectos especiales cumplen su cometido la mayor parte de las veces, pero es en la construcción de las escenas donde la película pierde todo su fuelle. En una película donde el bando de los malos no parece suponer una amenaza seria para los protagonistas, y donde éstos son seres con los que resulta difícil empatizar, la torpeza a la hora de editar algunas escenas, acaba por condenar a la cinta, despojándola de cualquier tipo de tensión dramática que el relato pudiera tratar de transmitir.

En resumen, una película que no cumple con las expectativas anunciadas en su premisa, que sacrifica el desarrollo de personajes en beneficio de una acción que no acaba de cuajar y que resulta en un producto escasamente entretenido que supera las dos horas de duración. Puede que los fans de Lobezno y aquellos a los que les guste la caracterización atormentada “a la Batman” del protagonista, puedan sacar algo en limpio de Logan, pero si buscas una buena historia o personajes dimensionados, creo que puedes ahorrarte el precio de la entrada.

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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Colossal
Colossal (2016)
  • 6,0
    11.408
  • Canadá Nacho Vigalondo
  • Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Dan Stevens, Austin Stowell, ...
4
Fallida ocurrencia
Gloria (Anne Hathaway) es un tren a punto de descarrilar. Poco dada a responsabilizarse de sus acciones, sus problemas con la bebida y su naturaleza despistada la convierten en una catástrofe andante. Con la intención de recuperar el control, decide alejarse por un tiempo de las malas influencias de la ciudad y se recluye en la casa vacía de sus padres, en su pueblo natal. Tras instalarse y reencontrarse con algún viejo conocido, Gloria se ve sobrecogida ante la noticia de que un monstruo enorme se ha materializado en Seúl, destruyéndolo todo a su paso. Poco tardará en descubrir que existe una estrecha conexión entre ella y la criatura que aterroriza Corea del Sur.

Uno podría pensar que lo mejor que puede hacer Vigalondo con un inicio así, es abrazar lo ridículo y ocurrente de su premisa para sacar adelante una comedia igual de ridícula y ocurrente. Y en parte, eso mismo es lo que trata de hacer, acompañando la aventura de Gloria con una serie de gags y un tono ligero que invitan una experiencia más entretenida que profunda. Pero Colossal tiene un invitado inesperado. Saliéndose de las expectativas que ella misma crea, la película se atreve a contemplar el lado más serio de una situación como la que plantea: el drama humano.

Sin embargo, ninguna de las dos rutas que explora la cinta, logran satisfacer sus pretensiones. La comedia, por su parte, se desarrolla de forma un tanto agarrotada, sufriendo casi siempre o de una preparación del gag demasiado obvia, o de un punch sin garra. El drama, centrado principalmente en el impacto personal del desastre, se liga íntimamente a la evolución de la protagonista. Pero esta dimensión dramática se ve saboteada por una construcción muy difusa de los personajes. Los avances que se producen en el arco de cada uno de ellos, resultan en ocasiones poco comprensibles y en otros casos excesivamente convenientes para el desarrollo de la trama.

Los flashbacks innecesarios, que tratan de justificar cosas que no era necesario justificar, no tardan en unirse a la fiesta, así como las tramas secundarias, que apenas logran contarnos nada útil sobre el mundo o los personajes y que ralentizan una narrativa principal que ya por sí sola parecía sufrir problemas de ritmo. El resultado es un poco decepcionante, sobre todo teniendo en cuenta que el director sí supo conjugar en otras películas (Extraterrestre, por ejemplo) los elementos que en esta parecen resistírsele.

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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atómica
Atómica (2017)
  • 5,9
    10.412
  • Estados Unidos David Leitch
  • Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, John Goodman, ...
7
Deliciosa confusión
En 1989 el muro de Berlín es derribado, dando fin al período de guerra fría. Pero esta película no va de eso.

Con esta declaración de intenciones arranca Atomic Blonde, una de las más eléctricas películas de acción que he visto en mucho tiempo. La cinta deja claro desde el principio que su objetivo no es recrear lo acontecido en los últimos años de la guerra fría, sino aprovecharse descaradamente de todas las posibilidades visuales, musicales y narrativas que ofrece esta época para crear acción. El resultado es una experiencia cinematográfica brutal, si bien un poco fría, que antepone lo estético a todo lo demás, incluido el sentido común.

Basada en la novela gráfica The Coldest City, Atómica nos transporta a finales de los 80, a una Berlín todavía dividida por el muro. Lorraine Broughton (Charlize Theron) es una agente del MI6 que regresa a Londres después de llevar a cabo una difícil misión en la ciudad alemana. Poco después de su llegada a la capital británica es citada a un interrogatorio, en el que sus superiores tratarán de discernir si la actuación de su agente ha sido la correcta. Comienza así un relato traicionero, lleno de agentes dobles, lealtades cuestionables y luces de neon, una película que rinde homenaje tanto a los filmes de espías de la segunda mitad del siglo XX, como a cintas de acción más recientes.

Quizás el error más terrible que se comete en Atomic Blonde es el de contar una historia más compleja de lo necesario. El guion, extremadamente enrevesado y difícil de seguir, está tan centrado en evocar las intrigas propias del cine de espías, que acaba generando una desconexión entre espectador y ficción que puede resultar insalvable. Esta no es una complejidad positiva, sino que resulta confusa y vacía de significado, sirviendo únicamente para distraernos del principal atractivo del filme: el espectáculo audiovisual que ofrecen sus escenas.

Contando con muchos de los artífices de la aclamada (y mucho más sencilla a nivel narrativo) John Wick, la nueva película de David Leitch brilla en sus aspectos más “técnicos”. La fotografía, puesta en escena, vestuario, sonido, montaje, realización… todos encuentran un hueco para destacar, y logran aportar la vivacidad y el corazón de los que carece la historia. La magia está ahí, solo que se encuentra escondida tras una espesa capa narrativa que hace que la película resulte distante y cueste interesarse por lo que le sucede a los personajes.

Mi consejo para disfrutar de esa magia es desconectar el lado racional de nuestro cerebro, ese que quiere buscarle el sentido a las conversaciones, que quiere seguir el hilo de la narración y saber por qué ese personaje ha hecho esto o lo otro. Hay que aceptar que la película se está regodeando de sus referentes cinematográficos, pasándoselo bien dentro de su impenetrable confusión, tú lo que tienes que hacer es concentrarte en hacerte las preguntas que de verdad importan: ¿en qué otra película he visto yo esa escena? ¿Cómo habrán rodado eso? ¿Eso que suena es New Order? ¿Han cortado ya o esto sigue siendo un plano secuencia?

P.D.: Charlize Theron es impresionante.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Blade Runner 2049
Blade Runner 2049 (2017)
  • 7,1
    36.829
  • Estados Unidos Denis Villeneuve
  • Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, ...
6
Una travesía por el desierto
Oscura, enigmática y con poso reflexivo, Blade Runner (1982) es a día de hoy una de las obras más icónicas e influyentes de la historia del cine. La película creó escuela mezclando las convenciones narrativas, temáticas y estéticas del cine negro y de la ciencia ficción. Sus autores construyeron una propuesta visual que reunía lo mejor de dos mundos, y aprovecharon el trillado espacio narrativo de la investigación policíaca para indagar en un asunto tan enorme y complejo como es la identidad humana. Teniendo en cuenta estas características y su estatus icónico, no cuesta entender la cautela con la que muchos recibimos el anuncio de esta secuela.

Sin embargo, dentro de lo innecesario que pudiera ser el hacer una segunda parte de Blade Runner, sin duda los elegidos para desarrollar el proyecto invitaban a cierto optimismo. El equipo técnico de Blade Runner 2049 es todo un ‘Dream Team’ que combina a autores de la original, como Hans Zimmer (música) o Hampton Fancher (guion), con algunos de los profesionales más reconocidos e interesantes de la actualidad hollywoodiense, como Roger Deakins (fotografía) o Denis Villeneuve (dirección). Y con Ridley Scott actuando como productor, lejos de la parte creativa de la película, algunos fans ya empezaban a ilusionarse con esta secuela.

Entonces… ¿Lograron crear un nuevo hito cinematográfico? ¿Una obra maestra que iguala o supera a su predecesora? Averigüémoslo.

En Blade Runner 2049, ambientada 30 años después de los eventos de la original, seguimos la historia de K (Ryan Goslin), un blade runner que trabaja para la policía de Los Ángeles. Encargado con la tarea de descubrir la verdad que se esconde tras un misterioso caso, el blade runner emprenderá una larga investigación en la que intereses corporativos y preguntas existenciales se interpondrán en su camino.

Blade Runner 2049, al igual que su predecesora, utiliza la trama policíaca como el vehículo narrativo a través del cual se van presentando e indagando los temas centrales de la obra. Villeneuve y su equipo profundizan de esta forma en los dilemas que se derivan de la creación de seres capaces de desarrollar una identidad, que sigue siendo el tema central de la saga. Pero también se atreven a tocar otras cuestiones, abordando los problemas sociales y medioambientales a los que se enfrenta la sociedad humana en la Tierra.

Sin embargo, aunque admiro los esfuerzos de la película por diseccionar estas ideas hasta su núcleo, hay un obstáculo que para mí echa a perder tanta profundidad: la completa desconexión que siento con la historia y los personajes. No estoy diciendo que sus personajes sean planos o que estén poco desarrollados, pero en su mayoría sí que son seres fríos, distantes, herméticos y artificiales, lo cual hace difícil que me preocupe por lo que les pasa. No siento nada por ellos, ni odio, ni amor, ni simpatía, solo indiferencia. Así que aunque las profundidades temáticas de Blade Runner 2049 puedan esconder oro, la película no me ofrece nada que me anime a recorrer el camino para buscarlo.

Esto es un obstáculo gigante para mí, uno que se hace todavía más evidente e infranqueable cuando se comparan estos personajes con los que poblaban el mundo de su predecesora. Los androides rebeldes que le había tocado perseguir a Deckard (Harrison Ford), eran más fuertes físicamente que cualquier humano, pero poseían una personalidad y una fragilidad humanas que me cuesta encontrar en la California de 2049. Aquel lema de la Tyrell Corporation, “más humanos que los humanos”, parece haberse cambiado en esta nueva entrega por un “tan humanos como necesitemos que sean”. Y no digo que esta lógica no traiga consigo dilemas y preguntas nuevas e interesantes, pero a nivel narrativo, para mí significa la desaparición del misterio y de gran parte del interés que los replicantes poseían.

La ambientación es otro elemento que me ha decepcionado en esta secuela, uno que hace todavía más grande el abismo que me separa de la historia. La acción de Blade Runner 2049 se desarrolla por lo general en espacios abiertos de corte minimalista, en los que reina el orden y la limpieza, aun cuando la localización es un vertedero. Tengo una sensación constante de que todo está “recién fregado”. La imagen es muy nítida, muy limpia, sanitaria, como de hospital. Atrás quedan los espacios lúgubres y cerrados de la original, en la que reinaba una visión caótica, industrial y decadente del mundo. Lo que más echo de menos de ella es la huella humana que poseían los espacios. Porque ya fuera el apartamento de Deckard o el despacho de Tyrell, estos eran lugares que no solo reflejaban la personalidad de sus dueños, sino que daban la impresión de ser “espacios vividos”.

Puede parecer una chorrada, pero cuando a la historia desapasionada y a la frialdad de los personajes, le sumas unos decorados que me recuerdan a un catálogo de Ikea, el resultado es desalentador. Y sé que este cambio en la ambientación corresponde a un cambio en la forma en que nos imaginamos el futuro. Porque mientras que en los ‘80 el futuro era una desordenada torre de televisores de tubo con centelleantes códigos numéricos e imágenes jeroglíficas en sus pantallas, ahora el futuro es una sencilla y funcional pantalla holográfica que aparece y desaparece al antojo del usuario. Es un cambio que entiendo y creo justificado, pero yo sigo echando de menos esa torre de televisores. Echo de menos el humo de tabaco llenando cada habitación y las luces de neon iluminando cada calle, porque ese era un futuro decadente y triste, pero era un futuro humano y mucho más atractivo estéticamente.

(Conclusión SIN spoilers en la Zona spoiler :P)
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anchor and Hope
Anchor and Hope (2017)
  • 6,3
    1.562
  • España Carlos Marques-Marcet
  • Oona Chaplin, Natalia Tena, David Verdaguer, Geraldine Chaplin, ...
8
Sencilla y vital
Kat (Natalia Tena) y Eva (Oona Chaplin) viven en un barco con el que recorren los canales de Londres, echando el ancla donde mejor les parece cada día. Sus vidas no tienen cimientos, nada que las ate, más allá del amor que las une y los trabajos temporales que van encontrando. Después de años disfrutando de este estilo de vida, Eva decide que quiere tener un bebé y formar una familia, algo que aterra a Kat, que no quiere comprometer su libertad y su vida en pareja con un niño. Cuando Roger (David Verdaguer), amigo de Kat, visita a la pareja y se ofrece como donante, volverá a avivarse el conflicto entre las mujeres.

Uno de los valores más importantes que posee esta película es la naturalidad con la que es capaz de explorar a sus protagonistas. Kat, Eva y Roger no son arquetipos dramáticos sacados de un catálogo de personajes de ficción, sus emociones no están envasadas al vacío en esas convenciones tan típicas del cine comercial, que hacen de las emociones algo sencillo de entender y fácil de digerir. Esto concede a Tierra Firme una vitalidad tremenda, un fluir emocional complejo y por momentos difícil de abarcar que se ve reforzado por la aproximación que se hace desde la dirección.

Marques-Marcet narra su historia sin aspavientos técnicos y deja a sus actores espacio para la improvisación, algo que ayuda a crear personajes imperfectos, retratados con mucha espontaneidad. El director catalán sí que juega con el poder simbólico de la imagen, pero como ya sucedía en 10.000km (2014), estas simbologías están caracterizadas por su sencillez y complementan con acierto la exploración de los personajes, sus dilemas y contradicciones.

No puedo decir que su premisa sea nada nuevo, la historia de un grupo de personajes enfrentados a la idea de tener un hijo y a todas las responsabilidades y limitaciones que eso implica, ya ha sido desarrollada en otras películas. Sin embargo, la tremenda sensibilidad con la que Marcet se acerca a sus protagonistas y la veracidad con la que se profundiza en sus conflictos, otorgan a esta película una personalidad única, y hacen que brille con fuerza entre la multitud. Para mi es sin duda una de las mejores cintas de 2017.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sunshine: Alerta solar
Sunshine: Alerta solar (2007)
  • 5,9
    22.690
  • Reino Unido Danny Boyle
  • Cillian Murphy, Chris Evans, Michelle Yeoh, Rose Byrne, ...
5
Ocho antihéroes para salvar el mundo
La humanidad está en peligro, el Sol se está apagando y la Tierra está condenada a sufrir las inclemencias de un invierno sin fin. Para tratar de evitar la extinción de la raza humana, una tripulación de ocho personas viaja a bordo de la nave espacial ‘Icarus II’, su objetivo es acercarse a la estrella para detonar una bomba que la reactive.

A pesar de la trillada premisa de la Tierra en peligro y el grupo de héroes que se disponen a salvarla, la película busca alejarse de la acción, el patriotismo y la heroicidad que suelen venir incluidas en este paquete, y trata de acercarse más a los personajes, a sus mentes y a sus corazones. Cada hombre y mujer de la nave vive la misión de forma muy diferente a los demás, y cada uno se ve acosado por sus propias debilidades y obsesiones. De esta forma la misión funciona como mero hilo conductor que guía a los personajes en su viaje a las profundidades de sí mismos.

El principal problema que encuentro en la película es que no todos estos viajes son interesantes, en muchos casos los personajes no evolucionan y se mantienen aferrados a sus obsesiones. Esto se suma al poco conocimiento que tiene el espectador de la mayoría de personajes, casi ninguno es capaz de evocar con sus palabras o sus acciones un pasado personal que cautive en lo más mínimo.

Únicamente los ojos tristes y cansados de Cassie, la piloto de la nave, logran conectar conmigo, me intrigan y me animan a dibujarle un pasado atractivo. Pero es la excepción a la norma, el espectador acaba distanciándose de los protagonistas y de sus motivaciones, creándose así una sensación de vacío y estancamiento en la acción que resulta frustrante, sobre todo cuando el planteamiento parecía prometedor.

A nivel de realización, Danny Boyle ofrece una visión del espacio impregnada de su particular estética y estilo cinematográfico. No pueden faltar por lo tanto los montajes musicales y el uso desenfadado y efectivo de todo tipo de efectos visuales y sonoros que ayudan a crear una atmósfera extraña e hipnótica que seduce e inquieta al espectador.

El resultado es un vistoso thriller espacial que intenta profundizar en la mente de sus protagonistas, pero que acaba por fracasar al no ser capaz de darle a estos la profundidad que aparentan en la superficie. Aún así, la película logra envolverlo todo en un halo de intriga y misterio lo suficientemente fuerte como para conservar tu atención hasta el final.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Confesiones
Confesiones (2010)
  • 7,1
    12.551
  • Japón Tetsuya Nakashima
  • Takako Matsu, Masaki Okada, Yoshino Kimura, Yukito Nishii, ...
7
Su venganza ya está en marcha...
El ambiente es distendido como de costumbre, las risas burlonas de la mayoría se mezclan con el silencio amargo de quien soporta la mofa mientras la profesora continúa hablando quedamente, como para si misma, paseándose por la clase sin que nadie preste atención a sus palabras. Sin cambiar de tono, Yuko Moriguchi anuncia a la clase que entre los alegres y despreocupados alumnos que allí se encuentran, se ocultan los asesinos de su hija de tres años, ante los gestos de terror y sospecha la profesora se prepara para impartir su última lección...
“Confessions” es una maquinaria perfectamente engrasada, que te absorbe y te consume, te atrapa en su frío sistema sus engranajes y te hace girar y girar sobre un mismo punto. El film te da apenas cinco minutos para cerrar el ordenador e irte a hacer otra cosa, porque ese quinto minuto es el punto de no retorno, es el lugar donde pase lo que pase vas a querer saber más.

La película trata a los personajes de una forma fría, distante, algo que da una gran libertad a la historia para dar giros inesperados en el comportamiento de los protagonistas, todo ello sin hacer sufrir al espectador y enganchándolo al mismo tiempo. Este trato a lo personajes puede que sea beneficioso para explotar el factor sorpresa, pero puede conducir a la saturación del espectador a base de giros argumentales y limita notablemente la capacidad de empatizar con algún protagonista. Además, el uso de 'flashbacks' para dar explicaciones sobre cada acción absurda de un personaje es un modo un poco facilón y muy visto para impedir que el espectador se pierda (durante mucho tiempo al menos) y dar una falsa impresión de complejidad, pudiendo llegar a sentir que te están tratando como a un borrego. En resumen, puedes experimentar dos sensaciones viendo esta película: la de que te están tomando el pelo con tanto giro, o el ansia de saber cual será el siguiente personaje al que le vayan a defenestrar su personalidad a base de 'flashbacks'.

En cuanto a su forma, el film hace un buen uso de varios recursos muy de videoclip que ayudan a comprender sentimientos o sensaciones de los personajes, como el montaje musical o efectos visuales un tanto horteras pero bien traídos en la mayoría de los casos, al igual que están bien traídos los 'flashbacks', que aparecen siempre de forma muy oportuna para dar sentido a situaciones que se dan en la actualidad dentro del film. Con la banda sonora se tratan de enfatizar ciertas sensaciones o ambientes de forma bastante efectista e ingenua, del mismo modo que se hace uso de dominancias de colores fríos para reforzar la personalidad de los protagonistas; las actuaciones son lo suficientemente buenas como para ser creíbles, aunque el montaje a veces se esfuerce en “histrionizar” algunas interpretaciones.

En definitiva, no esperes identificarte o encariñarte con sus protagonistas, si logras dejarte llevar por su maquinaria podrás disfrutar de un buen rato, sino, tendrás la sensación de haber perdido el tiempo con una película japonesa comercial y vacía cuando podías estar viendo una de Mizoguchi. “Confessions” no es una peli más de violencia en las aulas tipo “Mentes peligrosas” o “El sustituto”, ni hace una aproximación a la psique del adolescente como en “Todo sobre Lily”, es solo una intriga de personajes desnaturalizados y embrutecidos que dan rienda suelta a su astucia asesina y a su sed de venganza en una orgía de 'flashbacks' y 'slow motions'. Disfrútala si puedes...
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El crack
El crack (1981)
  • 7,2
    6.813
  • España José Luis Garci
  • Alfredo Landa, María Casanova, José Bódalo, Manuel Tejada, ...
7
Harry el piojo... pero eso, es ya otra historia...
El crack no es solo la historia de un tipo duro y solitario que trata de sobrevivir en una sociedad podrida gracias a un trabajo sucio, va más allá, se adentra en el Madrid de los '70, donde el mus le gana la partida al póker, el de los combates de boxeo a plena noche y donde los barberos tienen apellido italiano. Es la historia de vidas gastadas, de programas de tarde que te dejan frío, la historia de traidores arrepentidos y de guapos con medallas y mucha chatarra que lo controlan todo en un policíaco sin policías, sin tiroteos ni persecuciones.

En interpretación Alfredo Landa está mayúsculo, magistral, es el Clint de Harry el sucio y el Pacino de Serpico, poniéndolos a disposición de estilo y personalidad, descubriendo un personaje totalmente nuevo, duro, incorruptible, de frases ingeniosas y al que se le endulza la mirada con una niña en los brazos.
Mencionar también a María Casanova que encandila y rompe el corazón cuando se pone al teléfono con voz entrecortada. Los demás se hacen notar a pesar de sus papeles secundarios, destacando a José Bódalo en su conversación en el bar.

En dirección Garci teje a sus personajes con cariño y pulso firme en un lienzo de largas escenas dando a los interiores profundidad y detalle y pintando cuadros en los exteriores de las dos ciudades llenándolas de magia. La banda sonora ayuda a esa magia con tracks más tristes que un blues para el gris madrileño y sonidos de jazz a base de saxo para el frío y nocturno Nueva York.

En definitiva si te gustan las policíacas no hay otra española mejor en el género, y si admiras a Landa es totalmente imprescindible que lo veas estirando su bigote con gesto pensativo en este film de intriga a caballo entre la Gran Vía y la quinta avenida. Lo mejor es la dirección de un Garci notable, la actuación de un Landa sobresaliente y las imágenes de la capital española y la metrópoli estadounidense. Lo peor podría ser su lentitud, un abuso de tópicos policiales o un excesivo ambiente americano en Madrid. Sin embargo pienso que Garci hace de la lentitud paso firme y de los tópicos y el ambiente un producto propio y completamente genuino.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
He Got Game
He Got Game (1998)
  • 6,6
    5.770
  • Estados Unidos Spike Lee
  • Denzel Washington, Ray Allen, Milla Jovovich, Rosario Dawson, ...
7
Spike Got Game
La trama de "He Got Game" tiene ingredientes perfectamente distinguibles en las películas de Spike:
Racismo, es una constante en sus trabajos, y esta vez lo aborda desde una perspectiva más personal que colectiva, como hacía en "Do The Right Thing", parte de la situación de un muchacho que está a punto de dar el salto a un equipo de basket de mayor importancia para describir la dura convivencia en sociedad de negros, blancos, italoamericanos... y cómo todos intentan sacar provecho de la situación del chico, si bien esta vez la confrontación social queda más en un segundo plano y un poco más metida a la fuerza (la escena con "Big Time" donde describe todo lo jodida que es la vida y más para alguien que sale de Coney Island bla, bla, bla...)
Sexo visto desde diferentes puntos de vista (Dakota y las universitarias, Jake y Jesus) que utiliza para enfrentar de nuevo status sociales.
Injusticia es otra de las variables que traza siempre el camino de los personajes, ninguno se libra de ser injusto en algún momento o de que sean injustos con él, ya sea un alcaide, tu padre o tu novio.

Mi opiniones acerca de las interpretaciones son dispares. El personaje de Jake, un padre que paga su fracaso en el baloncesto con su hijo y con claros problemas para controlar su ira, da a Denzel, con un destello de locura en sus ojos, la oportunidad de desplegar sus grandes dotes de actor dentro de este ser atormentado. Del resto no hay nada destacable, a parte de un Ray Allen en el papel de actor malísimo, la Jovovich no destaca ni para bien ni para mal a pesar de tener un buen personaje que otra habría aprovechado más. Solo nombrar también a John Turturro y a Ned Beatty impecables en sus breves apariciones, y unos cameos bien colocados y que no chirrían, como debe ser.

En dirección Spike hace un gran trabajo rompiendo la armonía de la película con sus cortes de escena y sus cámaras lentas, que, sin alterar la sucesión de diálogos, cambian el ritmo del film, en ocasiones acelerado. Me gustaron especialmente las escenas de Jesus y Lala en el parque de atracciones, o las escenas de Jake vagando furibundo por las calles en busca de su hijo.
Otro apartado es la banda sonora, los momentos en los que aparece "Public Enemy" no tengo nada que objetar, pero cuando no es Chuck D quien suena, hay momentos en los que la música parece tratar al espectador como si fuera subnormal, o simplemente no encaja con la escena, aunque la mayor parte del film no llama la atención.

En definitiva "He Got Game" es una película que no está expresamente hecha para los aficionados al baloncesto, sino que se la recomiendo a aquellos que desean disfrutar de un drama social bien compensado, en algunos momentos con un ritmo un tanto rápido, pero en general entretenido y con bastantes aspectos a admirar. Lo mejor Denzel y el final, valiente, sin caer en tópicos y cargado de simbolismo y emoción. Lo peor Ray Allen y el diálogo de Jesus con su hermana en la habitación de ésta, horrible.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil