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Críticas de jastarloa
Críticas ordenadas por:
Perdidos en el espacio (Serie de TV)
Perdidos en el espacio (Serie de TV) (2018)
  • 5,7
    2.119
  • Estados Unidos Matt Sazama (Creator), Burk Sharpless (Creator), ...
  • Mina Sundwall, Max Jenkins, Molly Parker, Parker Posey, ...
6
Los Robinson, cursis e infantiloides (5.8)
Varios factores hacen que el planeta Tierra ya no ofrezca un futuro muy halagüeño para el ser humano -es la sinopsis de la serie, no es que esté describiendo obviedades actuales, que podría confundirse-, por lo que se emprenden las primeras partidas de colonización hacia Alfa Centauri.
Un planteamiento que ya hoy nos puede parecer algo manido, pero que no deja de ofrecer posibilidades, incluso más que el argumento original en el que sólo se enviaba al espacio a la familia Robinson: la situación en la Tierra, la organización de los colonos, posibles luchas de poder entre ellos -son humanos, al fin y al cabo-, los peligros naturales de un nuevo mundo desconocido…

Una de las pretensiones de los creadores es que el espectador nostálgico -¿quedarán muchos, ya pasados 53 años?- pueda reconocer en la nueva versión a los mismos personajes principales, robot incluido. Esto supone una primera limitación creativa, que en sí misma no justifica unos guiones simplones, sin “punch”, ni unos personajes sin carisma. Falta alma en todo lo que vemos, congruencia, sabiduría en la presentación y en el discurrir de la narración, verdaderas ganas e implicación a la hora de darle un lavado de cara a la historia añeja.
Para muestra, un botón. Un día normal (interprétese un capítulo) de cualquiera de los miembros de esta familia, estará salpicado por varias situaciones a vida o muerte que habrán de enfrentar con pocas opciones de supervivencia, generalmente con desencadenantes que beben de todos los tópicos imaginables del thriller de aventuras más mecanizado, con desarrollos que se resuelven en cinco minutos de metraje (o menos) y con desenlaces más o menos amables aderezados con montones de chistecitos y chascarrillos. Finalmente, estos eventos no parecen calar demasiado en sus psiques, no parecen tener un impacto mayor que el acto cotidiano de ir a comprar el pan, terminan siendo simple relleno superfluo.

Es una pena que no se incluyan más flashbacks y de mayor duración y complejidad, mostrando la situación extrema en la Tierra; que no se reserven los enfrentamientos contra las inclemencias naturales del planeta para tratarlos con más mimo, dedicándoles capítulos enteros con verdadera tensión; que no se reduzca el protagonismo de los perfiles infantiles y adolescentes. Sé que ya es mucho pedir, pero también le habría ido mejor un acabado visual menos “dysneiniano”, algo más sucio e inquietante (me vienen a la mente The Martian, The Terror...); aunque lo mejor, de largo, es el apartado técnico.
El elenco, bastante decepcionante en líneas generales. Sólo Parker Posey y Taylor Russell consiguen extraer algo de sustancia.

A medida que avanza, se hace más entretenida, aunque sin llegar a generar adicción ni mucho interés. Uno se plantea dejar de seguir viéndola con demasiada frecuencia.

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Creo que no era mala idea versionar “Lost in space”, dado el momento dulce que vive la ciencia ficción, al menos en cuanto a volumen y capacidad de producción. Pero es importante tener en cuenta que el entorno ha cambiado muchísimo en los últimos veinte años, que ahora este género puede encontrar en el adulto un público incluso más fiel que en el joven. Por lo tanto, no puedo evitar hacerme algunas preguntas: ¿el enfoque familiar, bajo el cual está concebida esta producción (y tantísimas otras de Netflix), era el más adecuado para hacerla?, ¿era buena idea dejar la potente inversión en manos de equipos ejecutivos y creativos sin un bagaje destacado (es más, marcado en la mayoría de sus miembros por fracasos de crítica y público)?, ¿cuándo empezará Netflix a preocuparse un poco más de la calidad media de sus producciones (normalmente sólo nos acordamos de las que les han salido bien, casi todas inesperadamente)? Va a comenzar una guerra encarnizada por el pastel del streaming. Si la arriesgada estrategia de Netflix (márgenes ajustados, quedarse con todas las sobras que no quiere el resto -por algo será-, producir películas y series a velocidad de churrera, darles un acabado de superproducción sólo en apariencia y confiar en un público joven acomodaticio y conformista) resulta en un éxito total y la filosofía HBO (libertad creativa, madurez y deliciosas tendencias tenebrosas en su ideario) termina quedándose sin su parte, yo me desengancharé definitivamente de este modelo, cosa que ya estoy sopesando seriamente.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Klondike (Miniserie de TV)
Klondike (Miniserie de TV) (2014)
  • 6,2
    527
  • Estados Unidos Simon Cellan Jones
  • Richard Madden, Abbie Cornish, Sam Shepard, Tim Roth, ...
7
La quimera del oro (7.2)
Este verano, ayudado por las historias de Jack London, he intentado hacer un ejercicio de desdoblamiento astral con el que trasladar mi alma a regiones más fresquitas. Me interesaron sobremanera los cuentos ambientados en la época y lugares de la fiebre del oro de Alaska, y, buscando más información, llegué a esta serie.

Klondike, por temática, ambientación y propuesta, trata de llenar en parte el hueco que dejó la HBO cuando tuvo que cancelar Deadwood. Ha sido abordada como miniserie con bastantes recursos -los productores son los hermanos Ridley y Tony Scott-, lo que evita cancelaciones que puedan alterar los ánimos de sus seguidores y permite concentrar un mayor presupuesto por capítulo.

Técnicamente, poco se le puede reprochar: capta muy bien los matices aventurero y salvaje del asunto que trata. Las precarias concesiones, el barrizal de Dawson City, el infierno blanco y las bestias que lo rodean…; un ambiente más que propicio para la desesperación. Los actores, además, calzan perfectos en sus personajes (muy agradable el guiño incluyendo al Jack London veinteañero que estuvo probando suerte por las inmediaciones).

Chirrían, sin embargo, la pomposidad e ingenua trascendencia que alcanzan algunos diálogos. Con frecuencia se culminan las confrontaciones entre personajes con frases discutiblemente ingeniosas allí donde deberían predominar los silencios y las elipsis. Hay silencios que dicen más que mil palabras, y Klondike ofrecía gran cantidad de momentos para haberlos aprovechado, para transmitir más inseguridades, más miedo, más vulnerabilidad.
Existe también un leitmotiv romántico que podría haberse tratado de una manera más cruda y dolorosa (más acorde con las circunstancias), pero hay que reconocer que consiguen momentos de gran intensidad dramática.

Lo mejor que se puede decir es que se queda uno con ganas de más. Este tipo de historias no gozan de demasiado interés fuera de fronteras americanas, lo que es una pena, pues aún quedan muchos relatos acerca del Yukón que permitirían mantener una serie durante varias temporadas (el descubrimiento de Bonazna Creek, la vida de las tribus nativas antes y después de la fiebre, los “pioneros” que se adentraban en ese «más al Norte» descrito por London, en ese silencio blanco extremo que consumía su humanidad…).

Fue estrenada el 20 de enero del 2014 en el canal Discovery. Mientras escribo esta crítica desconozco si se piensa estrenar en España algún día. Al menos vivimos en una época donde el boca a boca sirve de mucho. Yo le daría una oportunidad a Klondike.

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"La naturaleza tiene muchas artimañas para convencer al hombre de su finitud -el incesante fluir de las mareas, la furia de la tormenta, la sacudida del terremoto, el largo retumbar de la artillería del cielo-, pero la más tremenda, la más sorprendente de todas es la fase pasiva del silencio blanco. Cesa todo movimiento, el aire se despeja, los cielos se vuelven de latón; el más pequeño susurro parece un sacrilegio, y el hombre se torna tímido, asustado del sonido de su propia voz."

La quimera del oro; Jack London.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El artista
El artista (2011)
  • 7,7
    57.921
  • Francia Michel Hazanavicius
  • Jean Dujardin, Bérénice Bejo, James Cromwell, John Goodman, ...
9
El más sentido canto de amor al cine desde Ed Wood (9.0)
Iba escéptico. No sabía muy bien qué era lo que iba a encontrar, si una simple sucesión de homenajes, un intento de imitar los estilos de los mejores directores de cine mudo, una ñoñería nostálgica, o qué sé yo. Lo que me ha quedado claro tras verla es que el pulso de Hazanavicius, como guionista, director y editor, está guiado por un corazón profundamente enamorado del cine. Pero su obsesión por hacer una película muda no se ha visto desbordada, todo lo contrario, ha creado un conglomerado fluido, ágil y coherente que compacta referencias muy variadas. Precisamente la gracia está en adivinar a qué película se parece la escena, o a cuál pertenece la música que suena o qué rasgos de qué actores están presentes en los personajes.
Dice Pablo Kurt que llevando a los niños a ver The Artist, se enamorarán del cine. Yo creo que no, creo que primero deberían enamorarse del cine y después ver The Artist. Para eso está pensada, para recordar, analizar sus recursos formales, encontrar los paralelismos con los grandes clásicos y las biografías de sus actores, así como para disfrutar de la originalidad con que se ha planteado en un momento en el que el cine ha cambiado tan radicalmente (desgraciadamente para algunos como yo) que lo novedoso es volver a los inicios.
En este sentido, sólo un apunte: fui a verla con un amigo y, tras ver una de las escenas, le repetí insistentemente que la música que la acompañaba aparecía en una película de Hitchcock (sugerí Vértigo). Él me dijo que no podía ser, que la banda sonora de The Artist era completamente original. Me calentó y llegué a hacer una apuesta: me dejaría sodomizar por un elefante si me equivocaba. Llegamos a casa y lo primero que hicimos fue buscar la información. Mi ano sigue tan estrecho como antes. No sé si esto se puede llamar amor al cine o deseo zoófilo latente, pero ilustra hasta qué punto le puede afectar a un cinéfilo esta película.
Se presta a multitud de revisiones. No creo que tarde mucho en volver a verla y en descubrir guiños que me pasaron inadvertidos.

En cualquier caso, el gran público encontrará un melodrama de altura, uno de esos amores que se tratan de disimular sin éxito, que encuentran multitud de obstáculos pero que perduran a lo largo del tiempo. Los espectadores a él pertenecientes no se sentirán fuera de lugar, a pesar de todo, pues la cinta habla a través del montaje, la mímica y el sonido (¡sí, es muda, pero sonora!).
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31 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wimbledon
Wimbledon (2004)
  • 5,2
    8.019
  • Reino Unido Richard Loncraine
  • Paul Bettany, Kirsten Dunst, Sam Neill, Nikolaj Coster-Waldau, ...
5
Doble falta…: de trascendencia en el romance y de acidez en la crítica (5.5)
Parece que coincido con la opinión general: es agradable, es dinámica, es alegre, pero también superficial, previsible y tonta. Como bien decía un usuario de esos perspicaces, la mayor parte de las posibilidades de la película pasaban por la crítica de la prensa sensacionalista, y el guión no ha sabido o no ha querido profundizar en la llaga con punzadas más ácidas que las que se lanzan. Otro filón aprovechable podría haber sido la personalidad de esa tenista sometida al control estricto de un padre exigente y temeroso de su inmadurez, pero Kirsten Dunst se ocupa ella solita de desaprovecharlo aportándole unos exagerados matices infantiles y alocados, incluso difíciles de encajar con un personaje más maduro, el de Bettany, quien cumple con soltura.

No pasa de comedia romántica ligera y edulcorada.

PD: Que Tsongas una feliz Nalbandian y que no Gasquet demasiado dinero. Te deseo un Feliciano 2012. Murray Christmas :D
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Boat
The Boat (1921)
  • 6,8
    431
  • Estados Unidos Buster Keaton, Edward F. Cline
  • Buster Keaton, Edward F. Cline, Sybil Seely
8
Decálogo para construir tu yate casero (7.8)
* Consigue un lugar de trabajo en el que poder construirlo. Un garaje o un almacén irán bien, pero asegúrate de que la puerta por la que lo vas a sacar es más grande que el tamaño final del barco una vez ensambladas sus piezas.

* Te verás obligado, para reducir costes, a utilizar materiales de baja calidad. No será inconveniente siempre que consigas que flote y, ya navegando, no lo perfores con descuidos tales como intentar colgar un cuadro en el camarote empleando clavos de mayor longitud que el grosor del casco.

* Un ancla de madera seguramente no te sirva para fondearlo. Lo más probable es que, al tener menos densidad que el agua por la mayor separación entre sus moléculas, flote en lugar de hundirse. Si el presupuesto no te llega para hacerla de acero, en lugar de ancla puedes enganchar al extremo de la cadena el último libro de Sánchez Dragó, de pesadez suficiente como para mantener bien fijos varios transatlánticos.

* Una tacita de té no es suficiente para achicar el agua de una inundación. Por menos de cuarenta euros puede uno hacerse con una bomba achicadora automática, a cuya capacidad de succión pueden dársele usos alternativos muy placenteros.

* La bañera de tu casa puede servir como bote salvavidas, ¡pero no se te ocurra quitarle el tapón del desagüe si, en un momento dado, la usas como tal!

[...]

Éstos, y muchos otros consejos, nos adelanta Keaton en este corto, sacando punta a la cotidianeidad de un fin de semana "regatista" en familia, siempre en clave de humor y con la creatividad que le caracteriza.
Está muy bien filosofar de vez en cuando, hablar de política, tratar temas trascendentales, ¡pero nunca menospreciemos el poder curativo de la comedia! Yo, particularmente, la necesito y valoro en mi vida tanto o más que los restantes géneros.

¿He comentado ya alguna vez que me encanta este genio? Quizás su estilo no sea el más inteligente, ni transmita tanta ternura como otros, pero, sin lugar a dudas, fue el rey de slapstick.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Neighbors (C)
Neighbors (C) (1920)
  • 7,5
    1.372
  • Estados Unidos Buster Keaton, Edward F. Cline
  • Buster Keaton, Virginia Fox, Joe Roberts, Joe Keaton, ...
9
Imaginación en su más pura expresión (8.8)
No es que sea un desaborido, pero tengo que reconocer que no le regalo una carcajada a cualquiera, y menos en estos tristes tiempos de crisis (no sólo económica) que atravesamos. Por eso me parece impagable haber estado riéndome a mandíbula batiente durante los casi veinte minutillos que dura el 'Vecinos' de Keaton, una sucesión de números circenses no ya ingeniosos e imaginativos, sino lo siguiente, legendarios (lo que fue su línea habitual, vamos), todo ello perfectamente integrado en la ya tradicional adaptación de Romeo y Julieta.

Me alegra ver que por fin se incluyeron en esta página los cortos de los grandes genios del cine mudo. Muchos tenéis aún la oportunidad de verlos por primera vez y enamoraros de una forma de hacer cine ya desaparecida.
Aunque suene a ligereza, voy a decir algo realmente meditado: para mí, BUSTER KEATON ES EL MEJOR CORTOMETRAJISTA DE LA HISTORIA. ¿Razones?: creatividad escenográfica a raudales (recuerden la torre humana que, a modo de bastida de asalto, monta para rescatar a su amada, o la no menos espectacular escena en la que le cuelgan del tendedero por los pies), extraordinaria habilidad narrativa (lo que yo llamo el 3x1: vea tres minutos, sienta como si sólo hubiera pasado 1), perfeccionismo técnico, delicadeza temática (sus tendencias románticas me parecen deliciosas), agudeza en el chiste (como esa confusión racial del policía, o el lío con las notas de amor, o, si no, cuando Buster, el novio, queda encajado por la cabeza y su padre intenta liberarle violentamente: «Conozco una forma mejor de romperle el cuello», sugiere el vecino, celoso padre de la novia, al que contesta el padre de Buster: «Es mi hijo y le romperé el cuello como me parezca»), perfecta síntesis de ideas en un todo coherente y con sentido... En comparación, incluso llegó a alcanzar la madurez conceptual en sus cortos mucho antes que Chaplin, pues directamente se saltó la etapa de chabacanería ingenua.

Se me acaban los halagos y me llaman para cenar, así que, para concluir, si tenéis ganas de volver a sentir la ilusión del niño que asiste al circo, os recomiendo la filmografía de este genio, como mínimo la selección de sus piezas más célebres.
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44 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viaje a las estrellas: La película
Viaje a las estrellas: La película (1979)
  • 6,1
    20.852
  • Estados Unidos Robert Wise
  • William Shatner, Leonard Nimoy, DeForest Kelley, Persis Khambatta, ...
5
No la hicieron pensando en este espectador (5.5)
Decide este espectador, un buen día, pese a no ser fan de la franquicia Star Trek, darle una oportunidad a su primera película para el cine. Lo hace en el convencimiento de que una banda sonora tan prodigiosa como la que le compuso Jerry Goldsmith, hace ya tres decenios, no puede acompañar a un simple capítulo de la serie televisiva. Y no se equivoca, al menos no completamente: encuentra un más que digno trabajo de diseño visual, un hiperespacio quizás no muy realista para estos tiempos que corren, pero indudablemente subyugante; encuentra lo que ya sabía que iba a encontrar: una de las bandas sonoras que más le han impactado, por siniestra, por innovadora. Pero el espectador no está preparado para otras cosas: no para que todo en ella se reduzca a una simple y llana imitación de la otra Odisea, la caleidoscópica, la de Kubrick; no para que el mismo elenco que ya hiciera el ridículo en la tele lo siga haciendo en la pantalla grande (un monitor LCD de 22 pulgadas, en el caso particular del espectador); no para esos uniformes de lycra ceñidos y de vivos colores que dañan la retina, ni para las mal disimuladas lorzas de William Shatner, ni para que se fuercen las casualidades con el objeto de reunir en la misma nave a los mismos viejos personajes conocidos.

En fin, le dará el espectador un cinco y medio, que tiene el día afable y ha sido capaz de encontrarle un par de virtudes.
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13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mensaje
El mensaje (1977)
  • 6,3
    600
  • Libia Moustapha Akkad
  • Anthony Quinn, Irene Papas, Habib Ageli, Michael Ansara, ...
7
Con todos mis respetos, a mí el Dios único me parece un incompetente (6.8)
Dirigida a aquellos que piensan que el Corán es eso que forma los arrecifes, que La Meca es la línea que señala el término de una carrera o que las mezquitas son esos pequeños insectos que revolotean alrededor de la mierda; con mucha buena intención por parte de Moustapha Akkad, un sirio que, al irse a Los Ángeles a estudiar dirección y producción, se encontró con un gran desconocimiento de los verdaderos principios en los que se fundamenta el Islam, con un odio tan visceral que hacía equiparar el concepto de musulmán con el de terrorista. Fue, por tanto, un arriesgado proyecto personal con afán divulgativo que tuvo que superar las reticencias de la industria hollywoodiense buscando apoyo de los países árabes.

Lo que Akkad intentó con ésta, su primera película, fue dirigirse a los públicos cristiano y judío –nunca al "infiel"–, explicarles que la palabra divina que guía sus vidas está "repleta" de nexos con sus religiones. Mahoma reconoce como profetas a Moisés y a Cristo, incluso reconoce la Torá y la Biblia como textos sagrados que deben estudiarse, aunque se considera a sí mismo una especie de "corrector" elegido.
También remarca que el Corán liberó a la mujer del pesado yugo de la discriminación machista mucho antes que las democracias occidentales actuales, cosa que no deja de ser cierta, al menos en la teoría y en comparación con las restantes culturas de la época, pues dio el mismo peso a la opinión de la mujer en la vida pública, contempló el divorcio, repudió el matrimonio sin su consentimiento…

Al mismo tiempo, para permitir la distribución en Oriente Medio, se supeditó todo el rodaje a las restricciones impuestas por sus leyes y tradiciones, siendo la película revisada y aprobada por varias entidades islámicas. De ahí, también, que rodara, simultáneamente, una versión en árabe, con un segundo reparto completamente musulmán, y que no se muestre, en ningún momento, ni la imagen ni la voz de Mahoma, ni de sus esposas, hijas y yernos. Las escasas veces en que el profeta aparece, la cámara toma su punto de vista y muestra al resto de personajes dirigiéndose a ella, derivando en escenas algo cargantes.

El resultado es interesante, aunque, peor que falto de autocrítica, yo diría manipulador y contradictorio: ofrece la información a medias, resaltando los aspectos más positivos y omitiendo los que resultarían menos tolerables para los espectadores occidentalizados (ej.: no aclara su concepto de igualdad, un reparto de derechos y deberes diferentes para cada sexo, aunque, según ellos, de la misma importancia; no entra en detalles poligínicos…); intenta compatibilizar el discurso pacifista con el belicista (Alá no amará a los que se exceden, no, pero, como no le aceptes como dios único y verdadero, te considerará un infiel y dará a seguidores justificaciones suficientes para masacrarte)… Es más válido como documento histórico que como acercamiento a un Islam demasiado complejo como para centrarnos sólo en los anales de su génesis.
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12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sharkwater: The Truth Will Surface
Sharkwater: The Truth Will Surface (2006)
  • 7,1
    443
  • Canadá Rob Stewart
  • Documentary
7
Rob Stewart, el Michael Moore de los ecologistas (7.0)
Tuve yo una infancia ecologista bastante vocacional cuyo progreso se vio frenado por la cruda realidad: mi familia era demasiado humilde como para poder vivir yo de sus limosnas. Bofetón en la cara, espabilo, estudios de Informática forzados y sueño de unir dos de mis principales aficiones (cine y biología) en una serie de documentales a lo David Attenborough truncado. Quizás por eso, de entrada, me cae mal Rob Stewart; idealista, rebelde, bohemio, disidente, atlético y con ese rostro aniñado que tanto parece gustar a las mujeres. Pero he de superar esa envidia malsana y reconocer que su documental en primera persona expone una denuncia con claridad y agresividad, con un estilo heredado de Michael Moore, incluso más valiente, pues, al no tratar temas tan populares y no saber hacerse el centro de atención, es más vulnerable a las represalias de los interesados en que el negocio del aleteo siga adelante.

El comercio de aletas de tiburón es el negocio más lucrativo después del tráfico de estupefacientes. La superstición ha hecho que este insípido producto sea considerado la panacea o un distintivo plato de lujo en varios países asiáticos. Como siempre, donde hay dinero hay mafias sin escrúpulos y familias hambrientas que necesitan pan para hoy, no para mañana. Esto ha hecho que la pesca del escualo se haya vuelto indiscriminada y que en ella se corten únicamente las aletas y se desprecie el resto del cuerpo, lo cual ha llevado a muchas especies al borde de la extinción.

En un primer tramo de presentación del documental se trata de desmitificar la amenazadora figura del tiburón que nos ha legado la tradición popular aportando datos y estadísticas que resultarán muy manidos para todo el familiarizado con el tema. El documental adquiere fuerza cuando el protagonista entra en contacto con el singular activista Paul Watson, cuyos métodos violentos en la lucha por los derechos de los animales lo llevan a enfrentarse con las mafias asiáticas afincadas en puertos centroamericanos, es decir, a adentrarse en el meollo de la cuestión.
Quizás el único argumento de peso que puedo esgrimir en contra sea que el punto de vista es más el del activista que ve a los pescadores como desalmados mutiladores de peces que el del periodista que insistiría en mostrarlos como incultos analfabetos manipulados por los gobiernos oportunistas en busca desesperada de ingresos. Pero la advertencia sobre las impredecibles consecuencias ecológicas de la desaparición de un eslabón tan importante como el tiburón seguirá siendo inquietante para el que esté dispuesto a dejarse aconsejar.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Diabolique
Diabolique (1996)
  • 5,0
    4.385
  • Estados Unidos Jeremiah Chechik
  • Sharon Stone, Isabelle Adjani, Chazz Palminteri, Kathy Bates, ...
6
¡¿Por qué no dejáis descansar a los clásicos en paz?! (6.0)
No puedo decir, estrictamente, que sea una mala película, pese a que adoro tanto la adaptación original de Clouzot que me gustaría poder hacerlo (con los remakes no se debe decir nunca que las comparaciones son odiosas, sino obligadas).
El montaje y la puesta en escena son muy elegantes, y ambos están repletos de guiños a clásicos del suspense como 'Psicosis' (el zoom circular sobre el desagüe de la piscina) o 'La ventana indiscreta' (el colegial espiando a la mujer del director desde su ventana).
La narración es ágil e interesante y los actores solventan con desigual corrección sus papeles, no dejando de ser, en ningún momento, un vehículo para el lucimiento de una Stone rescatada por Scorsese de los pozos del olvido meses antes (por cierto, injustísimamente nominada al Razzie por este trabajo), la frustración de una Adjani incapaz de dar más y el malbarato de una Bates obligada a dar menos.
La música, sin llegar a ser un ejemplo de originalidad, se ajusta a cada momento a la perfección.

Todo lo anterior es aplicable hasta el desastroso desenlace, donde el gusto por lo macabro, convencional y fuera de lugar, irrumpe a rienda suelta y desbocado.

Balance final: innecesario remake que desperdicia su mejor baza: la sensualidad (me dejó a media asta).
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16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dance Me to My Song
Dance Me to My Song (1998)
  • 5,6
    73
  • Australia Rolf de Heer
  • Heather Rose, Joey Kennedy, John Brumpton, Rena Owen, ...
6
«A film for Heather Rose... by Heather Rose... with Heather Rose.» (6.3)
Estamos ante un trabajo que no pasaría de mediocre si no fuera porque Rolf de Heer, sin duda uno de los cineastas independientes más bizarros del momento, tiene los santísimos cojones de mostrarnos con crudeza el día a día de una espástica severa sin eufemismos tales como una actriz sana interpretándola o la elusión de su desnudez íntegra; y esto último, en una vida en la que te tienen que vestir, bañar, alimentar y limpiar el culo otras personas, no se puede soslayar.

Aunque, en realidad, la autoría de la idea hay que atribuírsela enteramente a Heather Rose (1966-2002), enferma aquejada de parálisis cerebral congénita responsable del guión y protagonista en su papel de Julia; toda una institución en Australia. Su infancia fue dura: su madre era soltera y algunos de los novios que tuvo la maltrataron. Fueron los abuelos los que la tomaron bajo su tutela y la ayudaron a superar su discapacidad. De natural optimista y decidido, pronto decidió hacerse con las riendas de su vida e independizarse. En su juventud acudía a todo evento social y fiesta que podía, e incluso intentaba flirtear con los hombres más atractivos, a los que solía atraer con la excusa de necesitar ayuda para beber sus copas y luego les metía mano. Llegó a cursar estudios superiores y a dar conferencias internacionales sobre su discapacidad. En el 93 tuvo la oportunidad de aparecer como extra en 'Bad Boy Bubby', también de Rolf de Heer, donde hizo muchas amistades y quedó fascinada por todo el proceso de creación cinematográfica. Se convirtió en actriz y, según desvela su diario, decidió hacer «la película más sexy —ella solía decir que la sensualidad es un estado de la mente— y honesta sobre discapacidad jamás hecha». No dejaba de ser una meta pretenciosa, pero con Heather no cabían medias tintas.
Así pues, con la ayuda del técnico de sonido Frederick Stahl escribió una primera versión del guión de "Dance Me to My Song" y ambos le propusieron la dirección y reescritura a de Heer, amigo común con el que ya habían colaborado anteriormente.

(Sigue en "spoiler" por falta de espacio.)
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Faraon (Pharaoh)
Faraon (Pharaoh) (1966)
  • 7,5
    1.564
  • Polonia Jerzy Kawalerowicz
  • Jerzy Zelnik, Andrzej Girtler, Krystyna Mikolajewska, Piotr Pawlowski, ...
7
Faraonato, política, religión, ocultismo y hasta la madre que los parió (7.5)
Algo tendrá esta película cuando, a pesar de su escasez de medios y de abundar en anacronismos derivados de la adaptación de una novela mal documentada (no existieron ni el decimosegundo Ramsés ni el decimotercero, y parece haber algunas imprecisiones temporales en cuanto al enfrentamiento asirio), la mayoría de cinéfilos y amantes de la egiptología la califican, aún hoy, como el mejor peplum de temática faraónica de todos los tiempos. Se deberá, seguramente, a su acabado realista alejado de la superproducción, a su digno elenco (aunque ni de lejos sobresaliente, si se me permite discrepar), a su meticulosidad en la reconstrucción de los detalles costumbristas y a su imperecedero análisis de los conflictos político-militar, religioso-militar, religioso-social… y todas las demás palabras compuestas que se os ocurran con los tres estamentos, que en este aspecto el material es bien completito.

A los interesados en sus cualidades fílmicas hay que remitirles, fundamentalmente, a los peculiares planos secuencia en los que la cámara aparece estabilizada mediante fijación a un elemento que se mueve por el escenario, que lo mismo te hacen sentir transportado en palanquín que a pie de batalla en un sube y baja por las dunas. Pero también hay que advertirles de que se emplean otras técnicas demasiado farragosas, como en esa escena de trasfondo sosegado en la que, sin cambiar de plano, se sucede un frenético intercambio de encuadres entre sacerdotes (a mí me sonó a modernez, la verdad), y de que la narración transita por momentos de plúmbea pesadez, afortunadamente breves.
Un punto a favor del realismo es la ausencia de música instrumental. La banda sonora se limita a los sonidos de guerra y a los graves alientos guturales que expelen los sacerdotes para entonar sus cantos.

A los más interesados en las efemérides egipcias sólo puede recomendárseles, si al menos desean pasar un buen rato, que se olviden de la dinastía Ramésida y que extrapolen la ficción a los numerosos momentos posteriores de la historia que se ajustan al patrón descrito. No habrán de caer en saco roto las explicaciones sobre el inmenso poder que adquirieron los líderes religiosos, que sucumbieron al "efecto Gollum" tras acaparar inmensas riquezas y esconderlas en los laberintos de las pirámides, ni el conflicto de intereses que se establece entre el temperamental soberano que acaba de heredar el imperio y los consejeros políticos que ya habían iniciado negociaciones con el enemigo.
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15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Up - Una aventura de altura
Up - Una aventura de altura (2009)
  • 7,9
    141.136
  • Estados Unidos Pete Docter, Bob Peterson
  • Animation
9
La vida es un globo que se me escapó (8.7)
Tenía Gloria Fuertes más razón que un santo: la vida es como un globo. La vida son oportunidades que se te escapan de entre los dedos; la vida son ilusiones que se desinflan; la vida son sueños que se alejan en el cielo…

Y Pixar es como esos abuelos cuentacuentos: te transporta a mundos de fantasía en los que vives las más extraordinarias aventuras, te hace sentir niño de nuevo, te contagia, en definitiva, la ilusión por una vida alejada de todo pesimismo. Por eso es la única compañía que me tiene como espectador fijo en los cines. Entiende las cosas como yo las entiendo, conjuga tradición y modernidad como nadie que trabaje en estos tiempos, hace de los pequeños detalles grandes momentos (al final, como en la vida, son éstos los que más se recuerdan).

Y 'Up', siguiendo las mismas pautas que en sus anteriores obras, y al igual que ellas, se eleva hasta el Olimpo del cine de animación (que a este paso lo van a masificar de aquí a pocos años). Lo hace gracias a sus imaginativas transiciones entre escenas, a su introductorio homenaje al cine mudo más tragicómico, al inmejorable diseño de personajes, a sus pequeños grandes chistes (contiene el mejor duelo crepuscular entre espada y bastón trípode visto en una pantalla, y seguramente el único). Y gracias también, por qué no decirlo, a 'Parcialmente Nublado', el desternillante corto que la acompaña.

Cine para adultos, en realidad. Sólo ellos podrán valorar sus méritos y degustar sus virtudes en la justa medida.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Zulu
Zulu (1964)
  • 6,8
    3.193
  • Reino Unido Cy Endfield
  • Stanley Baker, Michael Caine, Jack Hawkins, Ulla Jacobsson, ...
7
«¡Aquí vienen, densos como la hierba y negros como un trueno!» (Sgto. Henry Gallagher, 24º Regto. de Infantería, Rorke's Drift, 1879) [6.8]
Imaginaos lo que debe ser ver venir a más de cuatro mil zulúes golpeando sus azagayas contra sus escudos mientras entonan al unísono unos atronadores cantos guerreros capaces de minar la moral del más valiente —«¡Os vamos a dar pa'l pelo, blanquitos!», o algo así me pareció entender que decían—. Imaginaos que las defensas de que disponéis se reducen a ciento cuarenta cabezas, gran parte de ellas enfermas o inexpertas. Imaginaos que os atacan en oleadas que parecen interminables, que caen como moscas pero siguen llegando, que escalan, incluso, por encima de sus muertos.

Pues todo esto pasó de verdad, en 1879, en el puesto avanzado Rorke's Drift en Sudáfrica, durante la guerra que enfrentó al imperio del rey Cetshwayo con el ejército británico. Y esta agotadora batalla es relatada en esta película minuciosamente, pero desde un punto de vista completamente táctico¹, sin concesiones a la crítica de la ambición colonialista, sin referencias a la situación de la Nación zulú, sin explicaciones de ningún tipo que hagan entender por qué de un enfrentamiento tan descompensado resultó victorioso el bando más desfavorecido². Las explicaciones las deja el director para los documentales, que los hay muy interesantes sobre el tema³, y se centra en un ejercicio fílmico entretenido, visualmente espectacular, capaz de tensar al espectador.

===

1. Según César Vidal (y me remito a su faceta como historiador, no como polemista de la COPE), el director quiso que gran parte de los más de 700 extras fueran descendientes de los guerreros que intervinieron en la batalla, entre otras cosas, porque aún mantenían algo de esa tradición belicista y podían aportar sugerencias tácticas de primera mano. El apartheid complicó el rodaje: obligaba a que los sueldos de los negros fueran ínfimos (se les pagó en especie con las vacas compradas para la primera escena), no les permitía asistir al estreno… Incluso se suspendieron los permisos de filmación por el despedido "improcedente" (!!!) de un capataz blanco que azotó a un negro.

2. 17 muertos y 14 heridos de 139 ingleses. Alrededor de 500 muertos de más de 4000 zulúes. Según los historiadores, en la batalla de Isandlwana, librada justo el día anterior, las numerosas bajas zulúes (unas 3000, de una población total de entre 250 y 300 mil personas) hicieron que su victoria fuera pírrica. Así pues, el sorprendente resultado en Rorke's Drift obedeció a una retirada estratégica que buscaba evitar otro mermador triunfo.

(Sigue en spoiler por falta de espacio.)
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35 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Seven Days in May
Seven Days in May (1964)
  • 7,5
    2.494
  • Estados Unidos John Frankenheimer
  • Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster, Fredric March, ...
9
Siete razones por las que deberías verla (9.3)
(1) Es una de las cuatro películas míticas de Frankenheimer, cuyas revisiones son habituales en asignaturas de análisis fílmico (sobre todo en las planificadas por profesores de tendencias clásicas). Se trata de uno de sus trabajos más sobrios: sin alardes visuales —no los pedía el guión—, pero con abundantes muestras de su innata destreza en la composición del plano.

(2) La historia, una intriga política cercana a la distopía (la novela sitúa la acción doce años después de su publicación en 1962 y describe una cúpula gubernamental totalmente ficticia) en la que un tratado de desarme con el que el presidente estadounidense pretende poner fin a la Guerra Fría divide a la población hasta tal extremo que una facción militar estima necesario un golpe de Estado, parece escrita a la medida del director, y no sólo por sus cualidades como cineasta, sino porque conocía de primera mano el protocolo y la ética militares (llegó a teniente en las Fuerzas Aéreas durante la Guerra de Corea).

(3) Un guión con sus piezas perfectamente ensambladas. Uno de esos juegos geométricos precisos que rozan la perfección en los que parece oírse el tictac del metrónomo.

(4) ¡Kirk Douglas, Burt Lancaster y Ava Gardner juntos! ¡Casi ná! Pregúntale a cada espectador cuál de los tres lo hace mejor, a su juicio, en este película, y obtendrás respuestas dispares. ¿Y si te digo que los secundarios incluso les superan? Edmond O'Brien en el papel de senador de confianza y Fredric March en el de presidente acapararon la mayoría de reconocimientos, y se lo merecían.

(5) Fotografía y dirección artística tan perfectamente compenetrados que fueron nominados al Oscar.

(6) La música. Es de Goldsmith. Apenas refuerza un par de escenas, pero ahí está.

(7) Podría ser para ti una de esas obras maestras inesperadas, de ésas que nunca están en las listas de las 100 mejores películas según la crítica especializada, pero no por falta de méritos.

===

Las siete excusas que justificarían no verla:

(1) Haberla visto ya.
(2) Estar ciego, en estado vegetativo o haber perdido el sentido del (buen) gusto.
(3) Ser víctima de un complot a nivel mundial cuyo más firme propósito sea ocultar la existencia de esta película.
(4) Haber naufragado en una isla desierta.
(5) Ser víctima de un secuestro o de una abducción alienígena.
(6) Ser padre de octillizos.
(7) Estar muerto.
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67 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
Física o Química (Serie de TV)
Física o Química (Serie de TV) (2008)
  • 3,2
    16.048
  • España Carlos Montero (Creator), Ignacio Mercero, ...
  • Ana Milán, Andrea Duro, Javier Calvo, Angy Fernández, ...
3
Siempre fui más de letras, la verdad (3.5)
Sin que sirva de precedente, he decidido no ensañarme con esta serie. Ya me he despachado a gusto en las críticas a otras que son del mismo costal. Voy a intentar —no sé si conseguir— hacer un análisis algo más constructivo, que vaya más allá de la lúcida acidez de aquellos que han expuesto algunos de los fallos. Para ello habrá que responder a dos preguntas clave: por qué es tan ínfima su calidad y si se puede mejorar y cómo.

== ¿Por qué es tan ínfima su calidad? ==
La verdadera respuesta, al menos en lo que atañe a España, es la siguiente: falta de tiempo y dinero. El público potencial, y más si se trata de una serie dirigida a un sector tan específico como el adolescente, no es tan amplio como para permitir pagar a los mejores guionistas ni como para mantener a un plantel con todos sus actores decentes. Ambos aspectos repercuten negativamente en la credibilidad de situaciones, diálogos y personajes. Un buen actor hace buenos hasta los más infames diálogos, y un buen guionista facilita las cosas hasta al más desmañado de los directores. En 'Física y Química' veremos a los mejores actores (por alguna razón los más feos) en papeles secundarios, y a los peores (guapos sin demasiado talento) acaparando minutos, ya sea en ropa interior o intentando ofrecernos, sin acercarse a conseguirlo, la más intensa de las miradas, la más sincera de las lágrimas o el más conmovedor de los susurros. Los guiones, si se quiere que sean buenos, necesitan tiempo, pero en este país, en cuanto se aprueba un proyecto de estas características, el ritmo es vertiginoso: «Todo tiene que estar para ayer, que cuanto antes empiece la Súper Pop a hablar de nuestros chicos, antes empezará a sonar la caja registradora».

(Sigue en spoiler por falta de espacio.)
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30 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bam gua nat (Night and Day)
Bam gua nat (Night and Day) (2008)
  • 7,0
    340
  • Corea del Sur Hong Sang-soo
  • Gi Ju-bong, Cyril Hutteau, Su-jeong Hwang, Yeong-ho Kim, ...
6
Aventurillas de un ''pichabrava'' (6.5)
Suelo mosquearme bastante con ese cine asiático de autor que está llegando últimamente a los festivales occidentales. Sigo examinándolo por si acaso se escapa alguna película como las de esos cineastas que me entusiasmaron en los 90 (es decir, Zang Yimou). Pero, en estos momentos, me conformo con que no me aletarguen.

Hong Sang Soo tiene como referentes la simplicidad estructural y la lujuria banal de los dramas románticos de Rohmer, por lo que canaliza sus historias sobre amores y desamores desde la cotidianeidad. No crea atmósferas, no hay crescendos, simplemente muestra diálogos entre hombres y mujeres, y con ellos se supone que deberíamos llegar a entender la psicología de los personajes y el porqué de las indómitas pasiones que se desatan entre ellos.
Esta película me agrada, pues no hace más que apoyar mis modestas teorías psicosexuales sobre las relaciones de pareja a distancia, que pueden resumirse así: «El Ello se apodera completamente del Superyó». Además, ofrece detalles interesantes sobre las diferencias culturales entre Corea/Asia (machista, reservada, tradicional: la noche) y Francia/Europa (igualitaria, informal, liberal: el día).
Pero (¡siempre peros!, ¡siempre peros!) es evidente que el tratar de captar la atención durante las dos horazas y media que dura (milésima arriba, milésima abajo) con diálogos triviales, predominancia de planos medios estáticos y actores coreanos de expresividad corporal reducida será poco fundamento para aquellos que otorguen más importancia a la forma o que tengan poca paciencia con los altibajos narrativos.
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16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuba
Cuba (1979)
  • 5,0
    222
  • Estados Unidos Richard Lester
  • Sean Connery, Brooke Adams, Jack Weston, Hector Elizondo, ...
4
AVISO IMPORTANTE (4.0)
Ésta no va a ser una de esas críticas con análisis exhaustivo de la obra, ni con recopilación de anécdotas del rodaje, ni siquiera contendrá uno de esos sentidos ensayos sobre lo que el cine supone para el alma de su redactor (es decir, yo, Jaime). En realidad la escribo por si, por esas cosas del destino, retrocedo en el tiempo hasta julio del 2009 y vuelvo a tener la "genial" idea de incluir esta 'Cuba' en la lista temática que elaboré con películas y documentales relacionados con la revolución cubana que me quedaban pendientes. Pues, Jaime, ni se te ocurra hacerlo. Antes preferirías dejarte sodomizar por una caterva de espintrianos. Porque te conozco bien y sé que no te gusta perder el tiempo, y mucho menos encontrarte con un argumento telenovelesco cuando lo que esperas es un thriller político (así estará catalogado en la mayoría de las bases de datos de cine). Y también sé que Sean Connery y Brooke Adams (aún recordarás lo guapa que estaba en 'Días del cielo') te tiran mucho, tanto como para ignorar estas palabras. Pero, insisto, no te gustará ver cómo nuestro Sir favorito, según las sinopsis en la piel de un mercenario británico sin escrúpulos a las órdenes del general Batista, dedica la mayor parte del tiempo a tirarle los tejos a Alexandra, una señorita muy aseñorada con la que mantuvo un fugaz idilio años ha y que en esos momentos se encuentra infelizmente casada con un terrateniente que le es infiel. Para cuando aparezca el primer atisbo de revolución, quedarán pocos minutos para el final y te habrás acordado ya de todo el árbol genealógico del director.

PD: Sí, ya sé que esto lo escribo ahora y no lo podré leer desde el pasado. Pero tened en cuenta que, si algún día retorno, una de las primeras cosas que haré será llevarme una copia y escribirla aquí antes de la fecha fatal. Mientras tanto, me conformo con que les pueda servir de advertencia a los desorientados amantes de la historia bélica que se pasen por aquí. Un afectuoso saludo para ellos.
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nightwatching
Nightwatching (2007)
  • 5,7
    536
  • Reino Unido Peter Greenaway
  • Martin Freeman, Emily Holmes, Eva Birthistle, Jodhi May, ...
4
Peter Greenaway: aprendiz de todo, maestro de nada (4.0)
Escuchar las palabras del propio director en las que dice que está reinventando el cine (y también otras disciplinas tales como la ópera) debería bastarle a cualquiera para hacerse una idea de la personalidad egocéntrica y presuntuosa de este individuo. Pasa con muchos de los cineastas que vienen de las artes plásticas: que si la creatividad de los demás directores actuales está atrofiada, que si el cine debería ser un medio eminentemente visual…

No digo yo que el futuro del cine no esté en alguno de los experimentos multimedia interactivos que también está haciendo este señor (DVDs, páginas en Internet...). Pero de una cosa estoy casi seguro: como los contenidos que se ofrezcan sean tan poco atrayentes como los de sus películas, el batacazo puede ser bestial.

Lo realmente curioso es que Greenaway se escribe sus propios guiones, que sus historias tienen una base textual que podría servir para cualquier otro enfoque más clásico. El caso de la 'La ronda de noche' no es una excepción, y su problema es el mismo de todos sus anteriores films (sin excepción): una puesta en escena teatral con protagonismo de lo visual que hace que la insuficiente historia resulte fría, falsa y vacía.

Pero lo peor de todo es tener que oír de su boca comentarios, en tono de reproche, en los que se queja de la vaguedad intelectual de los que no nos identificamos con sus propuestas. Puede ser eso, puede ser nuestra incultura, nuestro simplismo radical. O quizás sean las pataletas de quien ve que no es capaz de innovar realmente, de quien se repite, de quien ve cómo los críticos que antes lo encumbraban empiezan a aburrirse con sus tonterías, de quien tiene dificultades para encontrar financiación, de quien sabe que nunca llegará a ser como Buñuel o Bergman. Pues ¿sabes lo que te digo, Peter?: TE JODES. Te jodes como tantos otros mediocres nos tenemos que joder.
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12 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una árida estación blanca
Una árida estación blanca (1989)
  • 6,5
    734
  • Estados Unidos Euzhan Palcy
  • Donald Sutherland, Marlon Brando, Susan Sarandon, Janet Suzman, ...
7
Sigamos bailando (7.3)
Fue Sudáfrica, no hace mucho, un país como tantos otros han sido. Un país donde una facción minoritaria pero poderosa (los afrikáners o bóers) impuso su ideología racista durante muchos años, donde hasta los blancos menos segregacionistas se escudaban en el "algo habrán hecho" para no hacer frente a sus remordimientos, para apartar la mirada de los acontecimientos que estaban llegando a conocimiento de todo el mundo. El país del «apartheid».

Esta película, cuyo rodaje se inició en el año 89 cuando aún existían todas las leyes que respaldaban esa segregación (unos meses antes del estreno tuvo lugar el golpe de De Klerk, que supuso el inicio del fin de las mismas), tuvo que rodarse entre Inglaterra y Zimbabwe, y surgió como un grito más que quería unirse a la enorme presión internacional que reclamaba el fin de las discriminaciones en el país. Contó inmediatamente con el apoyo de actores muy comprometidos con la causa, entre ellos Donald Sutherland, Susan Sarandon y Marlon Brando, quien, aun con todos los defectos que pudieran achacársele como persona, siempre estuvo dispuesto a echar una mano en estas labores, dando lo máximo de su descomunal talento aunque sus 160 kilos le permitieran poco menos que arrastrarse por los platós.

Adapta la novela homónima de André Brink, un reputado profesor que decidió enfrentarse al gobierno sudafricano con muchas de sus novelas. La historia toma como punto de partida el levantamiento estudiantil en el gueto de Soweto de 1976, en el que una manifestación en contra de la sustitución del inglés por el afrikáans en las escuelas fue reprimida con una fuerza desmedida que acabó con las vidas de 23 personas, para centrarse luego en el caso de un profesor blanco que comienza a abrir los ojos e intenta hacer algo para ayudar a la familia de su jardinero, cuyos hijos desaparecieron en esa masacre sin ninguna explicación por parte del gobierno.

Con este tipo de películas suelen olvidárseme los aspectos técnicos. Es cierto que aquí el director no puede alardear de haber establecido un punto de inflexión en la historia de la narración cinematográfica, pero ¿es eso un problema? Los recursos empleados se limitan a un par de flashbacks, a un par de juegos con el zoom para reforzar el clímax… Nada demasiado elegante ni sofisticado, pero suficiente. Sinceramente, creo que en este caso no ha sido mala opción dejarse llevar por los actores. Yo, por lo menos, no me aburrí ni un instante.

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Tras el juicio.
Ben: Hemos perdido.
Makhaya: ¿Usted cree? Esto es como un baile, sabe. Unas veces se retrocede, otras se avanza. Lento, lento, rápido, lento. Pero siempre hay que seguir bailando.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil