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10
Hay tanta belleza...
Magistral. Preciosa. Inolvidable. La mejor de su género sin dudas.

Las apariencias engañan... me había resistido a verla pensando que era un dramón empalagoso, de los que te arrancan la lágrima fácil utilizando sensiblería barata y transcurridos un par de días te olvidas hasta del título. Nada más lejos de la realidad.

Un día cayó en mis manos por casualidad y me fascinó. Hay un antes y un después tras ver esta película. Además de ser una de las mejores de su género, es de ese tipo de obras de arte que hacen que te reconcilies con el cine.

Es maravillosa de principio a fin, es estremecedora. El amor traspasa la pantalla lentamente, en silencio, sin palabras,de manera sutil como una fina lluvia que te va mojando poco a poco y sin darte cuenta acabas calado hasta los huesos. Llegas al final metido en la piel de Francesca o de Robert llorando a mares y con un nudo en la garganta.

El final es de los mejores de la historia del cine. Clint llorando de amor bajo la lluvia, la escena del semáforo, el llanto de Francesca con el libro de fotos, cualquiera de esas tres escenas justifica por si solas toda la película. La banda sonora inolvidable.

A pesar de ser un drama y de que el nudo en la garganta siga después de los títulos de crédito, el mensaje es esperanzador,es un canto a la vida...al amor.

El único pero son los hijos, que no encajan en el lirismo de la película, pero son imprescindibles para contar la historia.

Recomendable a todos aquellos que quieran disfrutar de una gran historia y que no tengan miedo a que el cine les remueva sentimientos.
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348 de 386 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hoy empieza todo
En realidad, hay pocas cosas más milagrosas -y misteriosas- en esta vida que enamorarse: pero no encoñarse, ni encapricharse, sino enamorarse de verdad, hasta las trancas, hasta el punto de ser abducido y colonizado por un sentimiento que nos hace aún más imperfectos, si cabe, pero a veces mucho mejores de lo que soñaríamos ser jamás. Y ese amor que es como la devastación de un territorio más que dispuesto a ser devastado, no es el que el cine suele querer vendernos habitualmente. Más bien es como esta sencilla, casi austera historia que confirma a Clint Eastwood como uno de directores vivos más grandes del cine americano y le revela como un cineasta de poliédrica y minimalista sensibilidad, capaz de retratar con aliento más que poético la simple emoción de dos seres humanos entera y verdaderamente enamorados.

La historia arranca con un encuentro fortuito (y afortunado) entre dos seres lo más alejados de los clichés románticos que pueda imaginarse. Él es un lobo solitario, un fotógrafo del National Geographic ya entradito en años y ella una madura ama de casa pasando un fin de semana de soledad en su granja. De cómo estas criaturas tan dispares comienzan sintiendo una atracción espontánea y más tarde, comienzan a enamorarse de tal manera que duele el corazón de verlos, va la película.

No hay nada muy espectacular, ni grandes escenas amorosas, ni siquiera un ritmo que pueda llamarse ágil: la sensible dirección de Eastwood vuelve a dar sentido a aquella expresión de "menos es más". Algo tan sencillo como el rostro de ella (el descubriento de estar siendo deseada, admirada) cuando él la está fotografiando en los puentes, resulta mucho más elocuente que un pegajoso morreo en primera plana. O esa mano sobre el picaporte...qué decir de una escena que roza lo prodigioso en cuanto a contención estilística y desgarro emocional.
Todo en la película está cuidado hasta el extremo, dejando que el talento de los actores (el propio Eastwood y la increíble Streep) hable por sí mismo, sin más excusa argumental que el milagro de un amor correspondido en el crepúsculo de la vida, en el momento más inesperado, cuando ya se ha tirado la toalla para replegarse en la comodidad de una existencia sin sobresaltos pero sin sorpresas.

Y sólo por eso, vale la pena...verla y enamorarse.
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211 de 226 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Clásico
Clint Eastwood (AKA Dios) bajo desde los cielos y dijo: "Yo estoy hasta los mismísimos de comedias románticas y de los Richard Gere, Julia Roberts y todos esos espantajos. Yo haré una película romántica que se convertirá en obra maestra. Y punto final". Y vaya que si lo hizo. "Los puentes de Madison", una de sus mejores películas, es ya un clásico moderno de los muy pocos que hay de los años 90. Y Clint Eastwood demostro otra vez más que es uno de los grandes y que por culpa de los muy merecidos oscars de "Sin perdón", películas como esta o como "Un mundo perfecto" pasaron con más pena que gloria en cuanto a premios cuando eran de las mejores películas de sus respectivos años.

En "Los puentes de Madison" a Clint no le hace falta una gran historia sino una sencillita como la que nos encontramos aquí. Dirigida con sobriedad y con garra, el maestro hace gala de su talento a la hora de dirección de actores. Aquí nos encontramos a una magnífica Meryl Streep, en la mejor interpretación de la carrera, sencillamente conmovedora pese a interpretar a una adúltera. Eso por no hablar de nuevo del propio Clint que vuelve a callar las bocazas de los críticos que suelen criticarlo en su labor de actor. Por supuesto la escena más recordada de "Los puentes de Madison" es la escena de la lluvia con nada más y nada menos que Clint llorando. Y que decir, que probablemente sea una de las mejores escenas realizadas en los 90. Y por supuesto también destacar la fantástica fotografía, la banda sonora, la ambientación. Todo en ella es increible.

Así que Clint Eastwood junto a Martin Scorsese con su "La edad de la inocencia" y Richard Linklater con "Antes del amanecer" resucitaron un género olvidado y muy, muy maltratado con comedias bochornosas y ridículas. Lamentablemente la labor de estos tres directores no pudo salvar este género cada día que pasa más lamentable.
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156 de 179 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Gracias Clint, por dejarnos seguir soñando con el CINE
Algunas veces, muy pocas, uno sale del cine con el corazón encogido, sobrepasada nuestra capacidad de asimilación, desbordados por sentimientos contradictorios, pero con la certeza de haber asistido a ese milagro de la creación artística que solo muy de tarde en tarde nos depara el cine actual, y que nos reconcilia con ese viejo arte de contar historias que llamamos CINE.

La emoción empapa cada fotograma; cada plano, cada secuencia de este melodrama romántico de infinita belleza protagonizado por Francesca, esa ama de casa que ve alterados todos sus esquemas y valores por la irrupción en su vida de Robert Kincaid, ese maduro fotógrafo del National Geographic, que durante cuatro inolvidables días hará temblar los cimientos de su resignada existencia, haciendo estallar en ella un volcán de sentimientos y pasiones que creía sepultados para siempre y que la llevará a tener que tomar la decisión más importante de su vida, y de la que un lúcido Clint Eastwood nos hace testigos de excepción.

Gracias Clint...

-Por dejarnos esta soberana lección de cine, obra maestra absoluta para el recuerdo.

-Por tratarnos como adultos que vamos al cine para algo más que comer palomitas de maíz.

-Por llevar a la pantalla esta profunda y hermosa historia de amor llena de trampas sin caer en ellas.

-Por tu sensibilidad a la hora de plasmar filmicamente esta catarata de sentimientos contenidos que desbordan la pantalla.

-Por demostrarnos que se puede hacer la película más romántica en muchos años sin caer en la cursilería.

-Por regalarnos dos de las más sublimes interpretaciones jamás vistas en una pantalla de cine.

-Por saber filmar como nadie la renuncia y el dolor del de verdad en fotogramas de oro puro.

-Por mostrarnos en imágenes imposibles de olvidar que los “duros” también pueden llorar.

-Por esa furgoneta; por ese semáforo en rojo; por ese intermitente a la izquierda...

-Por ese semáforo en verde; por ese ventanilla que sube, en fin...

-Por la mejor secuencia de los últimos treinta años, inmortal sinfonía bajo la lluvia.

-Por ese libro de fotografías; por esa cámara fotográfica, por esa cruz.

-Por esas lagrimas en un rostro de mujer.

-Por ese inolvidable final.

Cuatro días son a menudo muy poco tiempo, pero a veces llenan toda una vida de significado. Estos cuatro días de intensa pasión compartida marcarán para siempre las vidas de Francesca y de Robert, y también las nuestras, marcadas hasta el infinito por esas bellísimas imágenes, por esas miradas que nos perforan el alma, por esos silencios que estallan en nuestros oídos...

...por todo esto y por mil cosas más, gracias Clint.

Que importa que los miembros de la Academia suspendan una vez más y tengan que repetir curso, pobres ignorantes, perdónalos, no saben más.

Francesc Chico Jaimejuan

Barcelona 18 de marzo de 2008
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126 de 141 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Pasión silente
Absoluta obra maestra del género romántico y de la filmografía de Eastwood.

De una contención casi minimalista tanto en la labor actoral, como en la puesta en escena, que sin embargo, desborda pasión en todos los planos en que aparecen juntos los protagonistas.

Un auténtico ejercicio de estilo técnico y narrativo que consagra a Eastwood como un director clásico, es decir, atemporal, capaz de las mayores audacias expresivas desde la contención, la sobriedad y una exquisita sensibilidad.
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106 de 121 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una vez en la vida
Francesca se ha resignado a ser un ama de casa y a vivir para servir a su marido e hijos, pero conocer a Robert le hace sacar a la luz sentimientos que permanecían casi dormidos en su interior. Lo que ocurre en cuatro días será un secreto que nunca querrá compartir con nadie, aunque cuando pasen los años y con ellos desaparezcan los temores se replanteará esta decisión y querrá contarlo, lo que fue y lo que no pudo ser, todo escrito en tres cuadernos...
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71 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La historia de cualquiera de nosotros
Hasta el corazón mas duro y frío se rompe en pedazitos cuando ve marchar sin frenos lo que podía haber sido y nunca más será. Y la cáscara humana se adorna con una forzada sonrisa, o con un aparente interés ante cualquier conversación, que se aguanta sacando fuerzas de flaqueza, para hacer creer al mundo que no se ha caído en el pozo más miserable. Un pozo oscuro y sin salida; tan negro como el nuevo futuro que aguarda, en el que se tendrá que caminar por nuevos senderos; en solitario, sin saber muy bien a donde te llevarán las pisadas, sin saber qué depara el final de ese nuevo camino.
Pero sólo es la cáscara. Por dentro hay un torbellino de lamentos, de penas, de miedos. Y a veces parece buena idea eso de no querer nada, para así nada perder. Pero el ser humano se hace dependiente. Y aunque no se quiera, cuando llega ese alguien que sabe moldear el corazón ajeno, se entrega por completo. Se olvida de todo y cada día se entrega un poco más. Y a veces, sólo a veces, uno es consciente de que va montado en un tren a toda velocidad con dirección a un muro sólido. Y sabe que se va a estrellar. Y aun así no se baja de él.


En "Los puentes de Madison" se juega con el coqueteo primero, con el encaprichamiento más tarde, con la ilusión y con esa dependencia llamada amor. Una historia tan real y triste como la que puedes ver a diario si asomas la cabeza al mundo real.

Tan trágica como la historia de cualquier hijo de vecina; solo que a estos no les suenan esa bonita y dramática música de fondo.
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46 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Mi vida sin mi.
Pocas veces el cine nos ha comunicado sentimientos tan claramente como en este grandioso trabajo del irregular Clint Eastwood. Sencillamente maravillosa esta historia de amor, desamor, realidad, soledad, de sueños olvidados, de promesas rotas, de madurez, juventud, aventura, de amor por la vida, por la famila, de abnegado espíritu de supervivencia, de tantas y tantas cosas. Y es que, plasma como nunca un océano de sensaciones, de emociones, tan cotidianas y tan remotas en ocasiones.


Como ya sabemos, a veces en la vida basta un minuto, una ráfaga de aire, un instante eterno para marcarnos el resto de la existencia. Aqui queda reflejado en el amor que encuentran dos personas, dos almas solitarias, cada una a su manera, cada una en un mundo, y que marcará el resto de sus vidas. Sin más, sin artilugios sentimentalistas esta vez, sin tópicos ni clichés.

Interesante la mirada que Clint echa sobre las gentes de una América profunda putrefacta, por dios qué banda de paletos.

Absolutamente maravillosa obra de arte.
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42 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Conmovedora
Dentro de la colección de mis películas favoritas, ésta ocupa un lugar especial. Para mí, es una verdadera joyita. Es increíble que con tan pocos recursos y una historia tan simple, se pueda hacer una gran película. Con este trabajo, Clint Eastwood pasó a convertirse en uno de los más grandes directores de cine Norteamericano. Quiero destacar la belleza y sutileza de las imágenes. La sencillez y naturalidad de las escenas, las notables actuaciones de Streep e Eastwood, la forma como maneja las emociones. Eastwood demuestra en cada escena una sensibilidad única y pocas veces vista en el cine. Increíble para un actor que ha representado papeles de justiciero implacable. Imprescindible.
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40 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Elige
Tu mano sostiene, dudosa, el picaporte. Abrir o no abrir. Tus ojos se mueven inquietos, buscando una respuesta. Respiras hondo y aprietas con fuerza. Por un lado, la rutina, la tranquilidad, la sencillez de la vida, tus hijos, tu marido. ¿Soltarás la mano? Al fin y al cabo, no ha sido tan terrible tu vida, al fin y al cabo, es lo que debes hacer. Cuando parece que lo vas a soltar, tus dedos se cierran sobre el picaporte con más fuerza ¿que ocurrirá si lo mueves? Allí está él, delante de ti, te espera, te aguarda. La vida. Como nunca la has visto. Una vida llena de emociones, misteriosa y exótica, magnética y atractiva. ¿Darás un giro de muñeca?
De cualquier elección te arrepentiras, y lo sabes. Añorarás lo que dejaste, pero hay que elegir. ¿Que harás?
(La respuesta en el spolier?
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29 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
ESTA PELICULA NO ES SOBRE EL AMOR. ES "EL AMOR"
Es la película de amor que jamás vamos a olvidar. Te queda adentro del corazón, te llega al alma y no se va nunca más. Solo puedo decir que es perfecta en todos los áspectos técnicos, en el guión y si...no son actuaciones, sentís que estás observando una historia de amor real, se te confunde la ficción con la vida real porque son actores tan inmensos, que llegan como ningunos a la perfección absoluta. La vi 20, 30 veces? Si..Y me vuelve a conmover por su simpleza, sentis que es la historia que a cualquiera puede pasarle, es motivo de debate entre mis amigos, pasan los años y le volvemos a dar nuevas lecturas. Sin duda está entre las 5 mejores películas que ví en mi vida. Gracias Clint por dejar para la posteridad la mas bella historia de amor entre un hombre y una mujer. A veces me enojo con vos y creo que se merecía otro final. Y a veces comprendo que era lo mejor que podia pasarle a los dos culminar tanto amor de esa manera. Eso es lo que provoca en quienes amamos la película, algo muy loco, nos involucramos como si fuese de verdad. Esa es tu magia Clint, hacernos sentir que somos fisgones de una historia real. Y que en 4 dias podes vivir todo lo que no viviste en una vida entera. Amo esta película. Amo a Clint .
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35 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Es posible plasmar el amor absoluto?
Hasta que Clint Eastwood no se decidió a filmar esta magnífica obra no parecía muy posible llegar hasta los niveles de emoción e intensidad que se reflejan en él, y lo consigue nada menos que con una pareja madura en una situación imposible por la que una ama de casa de un rincón perdido del mundo rural se deja llevar por su otro yo, el que todos tenemos dentro, por el que seríamos aventureros, o misioneros en el áfrica o nos enamoraríamos locamente y abandonaríamos toda nuestra vida rutinaria sin importarnos lo que dejamos atrás.
Pero sin lugar a dudas no se llega a la máxima intensidad durante la intimidad de la pareja que ya nos deja con un nudo en la garganta, sino en ese epílogo de la distancia donde solo se mantiene el recuerdo de lo que ocurrió y donde la película demuestra que la vida se ha convertido en pequeños detalles rutinarios sin emoción, viviendo de las rentas. Es ahí donde por fin el nudo de la garganta se puede convertir en llanto pq ya no hay más oportunidades, pq no volverá a ocurrir algo irrepetible y porque "es una certeza que solo se tiene una vez en la vida"
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31 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
...me dijo que ya no éramos dos personas...
Los puentes de Madison, se merece, por derecho propio, un lugar en el limbo de las obras maestras de las historias de sentimientos, que más que películas acaban convirtiéndose en en referentes para todos aquellos que viven conforme a los intrincados caminos del amor, que sufren sus caprichos y gozan de sus únicas e incomparables bendiciones.
Comenzando por la pausada y epistolar narración de Eastwood, donde vuelve a demostrar pese a los muchos detractores que tenga, que su modo de filmar es único y excepcional. La pasión del director por sus personajes acaba creando un mundo único y sin embargo universal, en el que quedan enmarcadas las relaciones que se dan entre ellos, entre hermanos, entre padres y entre amantes. En ese sentido el uso del flashback y la elipsis, dos de los más clásicos recursos, lo confirman como un verdadero maestro. Por otro lado la naturalista plasmación tanto de su personaje como el de Streep, especialmente esta última, convierte sus interpretaciones en algo que va más allá de lo meramente cinematográfico. En este sentido hay que destacar a esta última en uno de los mejores papeles de su carrera, que domina lo cotidiano, convirtiéndolo en una fuente inagotable de matices, desde la manera de lavar los platos, mirarse en un espejo o mirar con curiosidad a ese intruso de su nueva vida. Y en lo ocasional nos ofrece una de las escenas más tensas, dolorosas, reales (gracias a un prodigioso guión) y conmovedoras del cine romántico: ese reencuentro a través de la lluvia, en dos coches que se separan... y como este hay tantos momentos como metraje: cada salida a "Los puentes de Madison", Francesca - Streep - disfrutando de su soledad, los bailes de Robert y Francesca, su viaje en coche, su desayuno...
Los puentes de Madison es asímismo uno de los dramas románticos más humanos y realistas que se han hecho, y es eso precisamente lo que le confiere un poder extraordinario. En esa realidad como base, se erige una historia de amor cuya pasión los hace construir una relación basada en lo que no se ha dicho, en lo que está por venir. La película habla de decisiones, habla de dos personas cuyos caminos se cruzan, cuyas vidas se alteran, pero cuyo destino debe continuar. Habla de la fidelidad y de la felicidad insular, de la posibilidad de escape y de las pruebas de amor que se nos imponen y nos llevan a vivir los momentos de mayor euforia y de mayor amargura. Habla del encuentro entre dos personas que se han unido, no pueden permanecer juntos y sin embargo acabarán por reunirse. Habla de la intimidad, de los espacios de regocijo solitario, y de aquellos que compartimos con quienes amamos. Y ante todo habla de la vida, de su curso, del cauce por el que nos movemos y el mar al que llegamos. Los puentes de Madison debe ser apreciada sobre todo por el respeto con el que aborda la dificultad de continuar una vez ha ocurrido, esa clase de certeza solo se presenta una vez en la vida...
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28 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Y todo el lío porque "has visto que mamá no lleva sujetador en esta foto"
Lo lógico es que, cuando una llega a los 50, si se le presenta la oportunidad de ponerle los tarros al marido, lo haga con un fotógrafo del National Geographic pero de 30 años, no de 70. Pero claro, Clint es un fuera de la ley y hace de su capa un sayo.

Los americanos en las pelis son unos cachondos. Son capaces de ponerse a discutir en medio de los preparativos del entierro de la madre y a reparar en detalles tipo: "¡oh! ¿has visto? ¡mamá no lleva sujetador en esta foto de 1965!"

Pues ahí empieza el lío, no sin antes debatir sobre la opción "incineración" como una especie de apoplejía moral. La historia sucede en Illinois, de dónde Obama, en un pueblo más perdido que el mechero de Cristo.

Lo primero que me llamó la atención es que la cocina de Meryl es más grande que mi casa. Se aburre de dar vueltas por semejante cocina hasta que se plantea… "a ver, soy ama de casa, madre americana, todavía joven, vaya, de buen ver, ¡pero qué coñazo de vida llevo!... si se me apareciera un maromo..."

Y entonces llega Clint. Viene a fotografiar unos puentes que parecen tablaos. Madison es bonito, pero los puentes sólo son listones de madera sobre riachuelos. Funcionales, sí; bonitos no. ¿Por qué los fotografía? Entonces… ¿ahora qué? ¿Qué hacemos en Illinois si sólo hay 3 casas en 20 kilómetros a la redonda? Escuchar la radio, jugar con el perro y liarnos el uno con el otro, ¿te parece?

Yo entiendo que los chicos del Nacional Geographic sean irresistibles, pero este le tira los trastos a la Meryl casi antes de decir “buenos días”.

En el primer puente ya sabemos cuál es el estatus vicario de Clint. Bien. Ella es medio italiana y de repente se pone nerviosa como si se le metiese en el cuerpo una tarantela napolitana.

Clint parece un inquisidor, no hace más que preguntar mil cosas. Después de flirtear, recorrerse los tablaos, beberse no sé cuántos copazos de whiskey y escuchar sugerente blues en la radio… esto… ¿te quedas a cenar?

Ella no se ve muy apetecible sexualmente a sus años; él le dice: estás tan maravillosa que al verte cualquier hombre huiría corriendo de alegría” (creo que no pillo el piropo…).

A partir de ahí… los besos, muy cinematográficos, los abrazos, las miradas, los lloros, la bañera preparada… se quieren. ¿Crees que lo que nos ha pasado le pasa a cualquiera? ¿Vamos a perderlo?

Depende exclusivamente de ti, querida. No de tus hijos ni de tu marido. Ya lo he dicho antes. Se quieren sí, y mucho. Pero no por encima de todo. La abnegación a los hijos puede con todo, fatalidad de mujer.

Súbete al Chevrolet, que llueve… o quédate en ese abrazo fundida para siempre. Cualquier buena amiga te lo diría lo mismo. Si lo dejas ir, esta historia se convertirá en un recuerdo de cuatro días por el que sufrirás durante tu eternidad...

Conmovedora.
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39 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
EL AMOR NO TIENE EDAD
Si algo nos enseña esta película, es que el amor no tiene edad. Nunca es tarde para enamorarse, para ver en otra persona nuestra razón de existir, para ilusionarnos con una pasión que creíamos dormida y para dejarnos arrastrar por la fuerza de tan bello sentimiento.
"Los puentes de Madison" es simple y llanamente una obra de arte, porque de lo cotidiano, de lo rutinario, consigue construir una historia extraordinaria y hermosa como pocas. La labor de Clint Eastwood y Meryl Streep es para quitarse el sombrero y de una manera muy natural, llenan la película de cálidos e inolvidables momentos, bajo los acordes de una banda sonora preciosa y muy bien elegida.
Es imposible no emocionarse con esta historia, porque cala muy hondo en los corazones. Y tiene de todo realmente, pues disfrutaremos de tiempo para la comedia, para el romance, para el drama, para el suspense; un cocktail en definitiva de risas y lágrimas, sabiamente aderezado con unas dosis magistrales de dulzura, ternura e inteligencia.
Porque "Los puentes de Madison" es mucho más que una película romántica y en cada diálogo, en cada toma, en casa escenario, podemos aprender a valorar el buen cine, de la mano de uno de sus mayores genios, Clint Eastwood.
Es maravillosa la vuelta de tuerca que hace en su carrera para abandonar su típico papel de tipo duro y meterse en el pellejo de un romántico aventurero y soñador, de alguien más cercano con el que poder sentirse identificado. Él llena la película con su simple presencia, acompañado por una Meryl Streep deslumbrante.
En fin, creo que ha quedado claro que me ha gustado mucho "Los puentes de Madison" y ello es debido a que se trata de una trama que le puede pasar a cualquiera, lo cual hace que no nos quedemos indiferentes ante lo que sucede delante de nuestros ojos.
Mi recomendación por tanto es que vean esta magna obra cuanto antes, acompañado de su pareja a ser posible, si es que queda todavía alguien que no la haya visto. Y cuando llegue el sublime final, cuando el corazón se les haga un nundo en la garganta, seguro que como yo, sueltan un suspiro y pronuncian las típicas palabras: "¡Vaya peliculón!
Gracias señor Eastwood por una vez más, dignificar el cine y todo lo que lo rodea.
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22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La mejor de Eastwood
Nunca he entendido muy bien el criterio que siguen los responsables de la academia americana, al justificar a quien entregan un oscar y a quien se lo niegan.
Es norma aceptada que los grandes lloros, gritos y desgarros interpretativos, son frecuentemente premiados o por lo menos gozan de nominación.
El año que Meryl Streep nos conmovió con su revelación en Los puentes de Madison, yo sabía que no ganaría el oscar. La suya fue la mas brillante de las interpretaciones, pero a su vez la menos entendida.
El lenguaje de los gestos que todos usamos de manera inconsciente, ella lo utilizó magistralmente para transmitir emociones que de otra manera no hubiera podido dada la complejidad contenida de su personaje.
Pocas veces una caracterización alcanzó cuotas mas altas, basadas en un guión sencillo, inteligente y poético… Meryl Streep ha sido una de las actrices más nominadas y premiadas en Hollywood, pero en la vitrina de sus oscar, siempre faltará, bajo mi criterio, el más merecido…
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21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sobrevalorada (6.5)
El descomunal talento de Meryl Streep salva algunos momentos, pero no todos. Prácticamente dos tercios de la película son Meryl frente a Clint, dialogando. A medida que avanza, se hace todo más teatral (en el mal sentido de la palabra), como en los clásicos del cine cuando los dos amantes se abrazan desesperadamente, pero esta vez no hay una historia que ver más allá, sino que al día siguiente siguen igual, y al siguiente, igual, y así durante cuatro días. Todo muy empalagoso.
Yo habría metido tijera en el montaje y me habría currado un poco más el guión, sobre todo las situaciones, para que no resultaran tan pesadas. Me habría interesado más conocer la historia de Lucy Redfield, la marginada del pueblo, que la que nos cuentan.

Ni me parece una de las mejores películas de Eastwood ni mucho menos un clásico del cine romántico. Pues anda que no las hay mejores en este género: Amanecer, Carta de una desconocida, El retrato de Jennie, El camino a casa... y qué decir de las de Chaplin.
Al verla experimenté una sensación de decepción bastante similar a la que me produjo "Deseando amar", de Wong Kar-Wai. Ambas son historias tristes, de amores imposibles, pero se me hacen largas... muy largas.

No hagas mucho caso de las opiniones anteriores, ni de las positivas ni de las negativas. Aparte de que algunos andan muy despistados -el marido y los hijos no van a un concurso de boxeo, sino a la feria de ganado de Illinois-, puede que seas un romántico, como yo, y que no te guste tanto. También hay quien insinúa que Meryl Streep suele sobreactuar... será porque sólo ha visto "La muerte os siente tan bien", pero esa mujer es una actriz fantástica, una de las mejores de la historia.
Tampoco me hagas mucho caso a mí. A pesar de todo esto, puede que te guste "Los puentes de Madison"; la única manera de averiguarlo es verla y opinar por ti mismo.
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44 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sueños frustrados, sueños recordados.
Los especialistas en ramas como la psicofarmacología suelen basar tanto su trabajo como su vida en el poder de la mente sobre el cuerpo, evitando así la aparición de elementos externos a los que resulte difícil de combatir.
Para aquellos que no hemos explorado ese patrón, supone una lucha encarnizada entre la psique y nuestro transporte blando y alterable, el momento en que innumerables elementos químicos provocan una interna reacción en cadena que da lugar a la aparición de una emoción.

Muchos estudios han dado por bueno el "amor" como la emoción mas pura e intensa, por encima de la ira o la desesperación. Sin embargo, es inútil ocultar que esos resultados en muchas ocasiones suelen conllevar fluctuación.

Aquí se da un verdad absoluta: si puedo asegurar que ese sentimiento se encuentra en el peldaño mas alto de los Juegos Olímpicos del Corazón, ello es porque he contemplado como un hombre, que la industria del cine ha concentrado en un personaje frío y despiadado, es capaz de llorar amargamente al ver que la mujer a la que ama no puede ser correspondida; he visto a dos personas utilizar el silencio para exaltar su amor ante el espectador, y si hubiera hecho falta, ante el mundo entero; he sufrido junto a ellos el comportamiento tan censurable de aquellos que denostan a otros, para autocomplacerse de sus deseos que nunca se cumplirán; he sentido la inevitable monogamia que una mujer debe sufrir por estar esclava de sus tradiciones o de las costumbres de la zona; y he sido poseído por la mas absoluta tristeza al comprobar que, teniendo delante de tí el sueño que se ha repetido muchas noches en tu cabeza, te sientes impotente al no poder gritar a los cuatro vientos lo que sientes, hasta que tu voz se raje.
Aunque Streep y Eastwood son actores, haciendo interpretaciones memorables, eres sabedor de que Madison no es el único lugar en el que esto ocurre.
Inevitablemente estamos condenados a sufrir. A ser ella. A ser él.
Es posible que este cronista que escribe también lo haya sufrido, y lo sufrirá no dentro de mucho.
A veces, por mas que no queramos, los pensamientos mas recordados son los que nunca llegamos a cumplir. Los frustrados.
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19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La miel.
Hay quien no sabe distinguir lo emocionante de lo cursi. El buen cine no es para todas las bocas. El diálogo de esta película es riquísimo, pero su ritmo y sus interpretaciones son manjares demasiado exquisitos para ciertos paladares. Clint vuelve a demostrar su oficio. Y su arte. Sí, es un artista, aunque él diga lo contrario.
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22 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Piel de gallina
Ante una obra maestra a veces no se sabe bien qué decir. Pero lo que me quedó claro tras ver la película es que me emocionó. La historia impregna hasta los huesos y el romanticismo de la película atraviesa el corazón como un cuchillo la mantequilla.

Bien estructurada, aunque posiblemente sobren unos minutillos de los hijos, la historia avanza poco a poco. Parece una gota de agua que se desliza por la piel.

Se le puede reprochar el toque moralista pero ¿alguien hubiera filmado un final diferente? ¿Tras ver la escena del semáforo con el corazón en un puño quien osa discutirle nada al gran Clint?

Obra maestra interpretada por una pareja de protagonistas sublimes. Pese a sus largas trayectorias posiblemente estén ante los papeles de su vida.
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22 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
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