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8
Yo decía…
Yo decía que Wayne estaba muy limitado como actor. ¡Sí siempre es el mismo!
Yo decía que Wayne sólo tenía el gesto de Wayne.
Yo decía que Wayne no sabía caminar, sólo daba saltos.
Yo decía que Wayne nunca supo amar con la cámara delante (incluso en “El hombre tranquilo”).

Yo decía, yo decía… Matt Garth (Montgomery Clift) sube a su caballo y echa una última mirada. Tom Dunson (John Wayne) le mira desde abajo, mal vendándose la mano. “Te mataré” dice.

Y me acojono por dentro.

= = = = = = =

Desde entonces siempre vuelvo la cabeza. Cuando veo el polvo levantarse a escasas millas, un sudor frío me empapa todo el cuerpo. Es Wayne. Y sólo ha habido uno en toda la historia del cine.
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75 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Enfrentamiento de padre e hijo
Primero de los cinco westerns realizados por Howard Hawks. Escrito por Borden Chase y con final reelaborado por Charles Schnee, adapta el relato "The Chisholm Trail" (1946-47), de Borden Chase. Se rueda en exteriores de Arizona y Méjico y en los platós de Samuel Goldwyn Studios (Hollywood). Obtiene 2 nominaciones a los Oscar (guión y montaje). Producido por H. Hawks, se proyecta en "première" el 1-IX-1948 (EEUU).

La acción principal tiene lugar entre Texas y Abilene (Kansas) a lo largo de 3 meses, en 1866. Se añade un prólogo situado en agosto de 1851. Tom Dunson (Wayne) se establece en Texas con su compañero Groot (Bennan) y su hijo adoptivo Matt Garth (Clift). Funda un rancho extensivo de ganado vacuno. La depresión económica que sigue a la Guerra Civil (1861-65) hunde los precios de la carne en Texas, por lo que decide trasladar su cabaña a Missouri para venderla a buen precio.

El film es un western clásico con ingredientes de acción, aventura y drama. Como western itinerante narra un viaje que deviene una odisea de dificultades, escaramuzas, tensiones, peleas, deserciones, etc. La épica del relato se basa en las dimensiones y el dramatismo del esfuerzo humano que supone la aventura pionera de abrir la ruta ganadera (Chisholm Trail) entre Texas y Kansas (hecho real) y en la gesta de trasladar en un único viaje 9 mil cabezas de vacuno. La atmósfera de tensión y enfrentamientos, construida con inusual eficacia, alcanza la tragedia en diversos momentos (estampida del ganado, amenazas de muerte del padre...).

El relato focaliza la atención en el enfrentamiento entre el hijo y el padre, en cuyo fondo laten dos líneas argumentales propias de una tragedia clásica: la necesidad del hijo de matar (simbólicamente o realmente) al padre y la necesidad del padre de alcanzar la inmortalidad (o la pervivencia) a través del hijo. Se apunta el enfrentamiento entre Matt y Cherry (Ireland), aunque no se desarrolla. Adquiere tintes conmovedores el creciente enfrentamiento entre Dunson y los vaqueros a causa de su trato duro, desconsiderado y arbitrario.

Se ofrece una excelente galería de personajes bien caracterizados. Dunson es inflexible, excéntrico, tozudo, irascible y orgulloso: es a la vez héroe y villano. Matt es leal, compresivo, crítico y razonable. Groot es un simpático anciano desdentado. Tess Millay (Joanne Dru) es la mujer fuerte capaz de recibir un flechazo en el hombro sin perder la compostura.

La música, de Tiomkin, aporta una partitura muy elaborada, de 37 cortes, con pasajes grandilocuentes y solemnes y tiempos inspirados en melodías folk. Añade la emotiva canción coral "Settle Down". La fotografía, de Russell Harlan, en B/N, resalta la grandeza, belleza y peligrosidad del paisaje. Compone un gran espectáculo visual. Excelente interpretación de Wayne. La obra es una de las cimas del western clásico.
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58 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un western convertido en odisea.
“Río Rojo”, es quizás una de las mejores, por no decir la mejor historia sobre los inicios del asentamiento de los grandes rancheros en el ya lejano Oeste Americano. Es la historia de un hombre hecho asimismo, obstinado, fuerte e intransigente, la vida ha sido muy dura para el, Thomas Dunson siempre acompañado por su fiel amigo Groot, y por su hijo adoptado Matthew Garth, logra conseguir nueve mil cabezas de ganado, y llegará el momento cumbre de la cinta, en que arruinado, deberá trasladar esa ingente cantidad de ganado hacia Missouri.

Una empresa entre imposible y suicida, que convertirá esa aventura como una verdadera odisea. Dunson acompañado por su hijo Matthew y el inseparable Groot, iniciarán la travesía, acompañados de hombres desesperados y que muy pronto empezarán a dudar de si la ruta es la más acertada, y es aquí donde Dunson pasará de duro e intransigente, ha tomar esa actitud de despiadado y ha no querer entrar en razón para cambiar de itinerario, lo que le hará encontrarse solo, su hijo Mattew y su fiel amigo Groot le abandonarán a su suerte, cambiando de sendero y dejándolo abandonado totalmente.

Excelente filmación de maestro Howard Hawks, con un magnífico guión de Boren Chase, y una inmejorable composición de planos de Russel Harlan, que producen una fastuosa plasmación sensorial que elevan aún más si cabe el sentido general de esta odisea. Magistral el trabajo de John Wayne, en un papel hecho a su medida. Montgomery Clift no desentona (En su primera aparición en el cine), el eficiente como siempre Walter Brennan, son los tres puntales principales de ésta épica historia.

Cuando uno va siguiendo todo el desarrollo de la cinta, no deja de pensar en como será el final entre padre e hijo.
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45 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿Qué se le puede pedir a una película que no tenga Río Rojo?
Seguramente el mejor western del gran Howard Hawks. El western no es precisamente el género de moda actualmente y es que la industria cinematográfica (y Hollywood en particular) es muy cruel con sus versículos (perdón por la comparación bíblica). El género ha sido víctima sin duda de manierismos que lo han reducido poco más que a "disparitos entre indios y vaqueros" (Si, esos manierismos que se han visto en muchas obras del género y que, seguramente, han ayudado al género a auto-aniquilarse a sí mismo). Pero digo yo ¿Qué se le puede pedir a una película que no tenga Río Rojo?

Quien no vea más allá de unos vaqueros trasportando ganado, no ve nada. Rio Rojo es una película inmensa y compleja. Preciosa, dura; intrépida, emotiva; luminosa, oscura (“¿Por qué los hombres tienen miedo de noche y no por el día?”). Esto es, relaciones humanas en plena ebullición, enfrentándose y acercándose, disputando y compartiendo. Dos hombres (Wayne y Clift) por un objetivo, que muchos consideran una locura, en un viaje que los cambiará y en el que lograrán mucho más que llegar a buen cauce con las reses, aprendiendo en el camino más de lo que imaginaron.

Una de las cumbres de Hawks. Dotada con el habitual ritmo del maestro, sorprende por momentos de inquietante belleza (hawks no es un director especialmente dado a "planos hermosos"). Magnífico el trabajo de dirección de actores y el manejo del atrezzo (como siempre en Hawks). La fotografía de Russell Harlan es a la vez hermosa y tétrica, el guión de muy alto nivel y las composiciones de los encuadres tan efectivas como siempre (¿Alguien es capaz de “detectar” algún “plano malo” en el cine de Hawks?).
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40 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El ojo del toro
Imaginemos un colador de aluminio a través del cual se hace pasar una sustancia moldeable, silicona, por ejemplo, con una pistola de presión. En un símil cinematográfico, el colador es el estilo, la silicona es la historia -o el pretexto-, y la pistola es la fuerza creadora.

El director tiene el deber de elaborar el colador, SU colador, no el de otro ni uno estándar, en un proceso que normalmente lleva varios años. Debe escoger el material filtrado (barro, arcilla, silicona, cal, etc, con sus infinitas variantes) y, en el proceso de ejecución, controlar la fuerza de colado.

Una obra maestra, o más claramente, una película "perfecta" se caracteriza por el empleo del colador más apropiado al material en cuestión, de forma que el resultado aparezca a los ojos del público como a) inevitable, lógico b) natural, suelto y c) vivo, nuevo.

El camino al éxito es un proceso doble, de a) intensidad, la necesaria para que el objeto transmita una emoción y b) precisión, la necesaria para dar en el blanco, "to hit the bull's eye".


Durante un tiempo me he preguntado por qué directores inteligentes de innegable talento como John Ford o Howard Hawks no conseguían alcanzar, a mi juicio, el 10 a lo largo de una amplia carrera. (Esta crítica se autodestruirá en el caso de que encuentre esas películas, pero lo dudo).

La conclusión, cierta o no, a la que he llegado, es que, a pesar de que en sus entrevistas transmiten lo contrario, los dos son directores "miedosos". En mi opinión, y ya centrándome en el autor de "Río Rojo", parte de una concepción visual franca, honesta y vigorosa, de la imagen y el montaje, que en el resultado final se ve "castrada" por una capa añadida de intelectualidad humilde y contención prudente. Esta capa (a la que llamaremos "interferencia") es añadida antes o después del filtro (colador), con lo que el resultado final (forma moldeada) sufre su incidencia. Se produce entonces una disonancia, una alteración de la naturalidad del proceso, donde la interferencia, que NO es parte del estilo, se erige como la cualidad más visible del film, impidiéndole llegar al 10.



PS: Esto es una crítica seria (y este PS una interferencia).
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29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cuando los halcones filmaban el Oeste
Entre la espada y la pared.

Eso decimos si nos vemos abocados a escoger entre dos situaciones fastidiosas.

Between the devil and the deep blue sea [Entre el diablo y el profundo mar azul]. Así reza la expresión inglesa equivalente.

Howard Hawks, en Río Rojo, inventa una tercera disyuntiva:

Entre Thomas Dunson y el territorio temible del comanche.

===

Si es Duke (John Wayne) quien te persigue, es preferible dejarse devorar por el océano de Texas.

===

Matar, dar sepultura, decir una oración.

===

La escena del entierro, en amplio plano general, con esa nube pasajera que oscurece la colina.

===

Los vaqueros y el rebaño caminan fatigados. Desean llegar hasta Abilene. Se oye, muy lejano, un tímido silbido. Panorámica, de derecha a izquierda. La cámara recoge, suavemente, el humo horizontal y casi negro.

El tren, cuando entra en cuadro, nos dice que el viaje...
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34 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La epopeya de Tom Dunson
“Rio Rojo” es, sin lugar a dudas, un grandísimo western. Pero no sólo por su calidad. “Rio Rojo” es grande porque su historia también lo es. Y cuando una historia es grande y encima te la cuentan bien, pasa a ser una epopeya. En este caso, la de un hombre que luchó sin descanso por sus tierras y su ganado y que, en tan sólo catorce años, pasó de arrastrar un toro y una vaca sin tener donde caerse muerto a poseer más de diez mil cabezas y una hacienda que ya la quisiera la Duquesa de Alba.

La epopeya a la que me refiero, sin embargo, no es esa. La epopeya a la que me refiero es la que acontece cuando ese hombre debe trasladar sus cabezas de ganado a lo largo de más de mil millas si no quiere perderlo todo. Una empresa verdaderamente heroica que sólo un mito del cine como John Wayne podría liderar con total y absoluta convicción. Y la lidera. Vaya si no. El problema sobreviene cuando los que lo acompañan no están a su nivel. A su nivel de tenacidad, osadía, severidad, fortaleza y certidumbre. Algunos a todo eso lo llamarán obstinación, tiranía o despotismo. Pero yo —tratándose de John Wayne— lo llamaría, sencillamente, determinación. O fe. O, por qué no, cojones.

Nueve homéricas estrellitas, pues, para un western en el que la aventura exterior es tan grande como la interior y en el que la legendaria dualidad entre los personajes encarnados por Wayne y Clift forma parte ya, desde hoy mismo, de mis mejores recuerdos cinematográficos. Ahí es nada.
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Howard Hawks y las vacas.
Todos sabemos como solucionarían hoy en dia los directores de cine el tener que llevar a la pantalla el pastoreo de miles de vacas por el desierto recorriendo cientos de kilometros. Diseñarían unas cuantas vacas en el PC y luego le darían al botón "cow repeat" y ya tendrían las 10.000 vacas, cada una con su expresión facial incluida y con el rabo meneándosele arriba y abajo.

Y si se ponen chulos hasta te diseñan el desierto y te meten el polvo y la arena en el ojo como si fueras un panoli en mitad del Sahara en plena tormenta.

Por eso este cine artesanal lleno de dificultades (la estampida y la entrada de las vacas al pueblo por ejemplo) y que además no queda desfasado (no como muchos efectos especiales) se merece el sobresaliente por mis partes.

Ya ni hablo de la larga marcha de los hombres por el desierto, de biblias y tumbas, de John Wayne, del anciano cocinero o de la pelea final tan fraternal que simboliza más que un abrazo.
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El viaje mítico de Howard Hawks.
Río Rojo nos sumerge en un viaje por la supervivencia, un viaje primitivo de pioneros que pretenden vender unas reses para obtener réditos, animales que algunas poblaciones necesitan para alimentarse. Nos trasladamos así a un mundo virgen en el que la civilización no ha llegado, en el que rigen criterios morales personales, en el que el ferrocarril intenta abrirse paso para modernizarlo.
Nos encontramos en tierras en las que resultan capitales elementos básicos como la amistad, el matrimonio y la necesidad de descendencia, el esfuerzo, la importancia directa de la naturaleza (ríos en los que el agua corre portando vida, praderas que alimentan a las reses, tierra que genera riqueza) en nuestra subsistencia.

Howard Hawks realiza en Río Rojo un filme perfecto en el que cada escena posee su justo grado de intensidad (la acción rápida e intensa, el amor sugerido y fugaz debido a las necesidades básicas, la amistad, el trabajo y el descanso nocturno en escenas pausadas, todo ello con el duro paisaje de fondo contribuyendo al dramatismo de la trama) y en el que se observan aciertos en todos los apartados: elementos dramáticos, de suspense, románticos y cómicos reunidos en una sola odisea, actuaciones excepcionales, fotografía sublime (en especial en las escenas nocturnas), banda sonora de Tiomkin que surge de la inmensidad de las llanuras con naturalidad, guión rico, conciso y redondo...
Río Rojo es una muestra de cine pleno que demuestra como explicar cualquier tema que venga a nuestra mente sin resultar grandilocuente, todo lo contrario, situéndolo bajo la simple apariencia de un viaje (situación que ha sido aprovechada desde Homero hasta hoy para narrar las más grandes historias, incluyendo al propio director, el cual realizó a mi juicio otra obra maestra con Río de sangre) en el oeste. Río Rojo no es un western, no es una película común, en ella no se observa técnica cinematográfica, es algo más, es una odisea humana inmortal.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Muy buena
Ver "Río Rojo" por primera vez deja una sensación que hace mucho tiempo no me ha dejado ninguna película. Este genial western es de momento la mejor película que he visto de las que llevo visionadas de este reputado director en la que nos encontramos con una fascinante historia con momentos preciosos y que pese a tener ya casi 60 años guarda una bellísima fotografía y una banda sonora muy interesante. Hawks dirige con fuerza, en el que todo lo que vemos tiene su razón de ser sin que sobre ni un solo segundo de esta maravillosa obra maestra.

Ese vaquero traicionado, que no duda en ir a por Clift por venganza, interpretado por John Wayne es inmenso. En todo momento con su carácter duro para llevar a cabo su misión con acierto y sin dejar pasar nada a nadie plasma un personaje en todo momento fascinante. Igual de bien está Montgomery Clift en su papel también con momentos duros y otros más sensibles al lado de la bellísima mujer de la que se enamora (una Joanne Dru más que correcta). Luego te ries con las movidas de Walter Brennan tras apostar sus dientes y perderlos y con alguna cosa más.

Genial guión con el que cuenta Hawks que en ningún momento sufre altibajos en sus más de dos horas de duración sin que se haga aburrida y fascinando todo el rato. Posee ritmo y fuerza para enganchar a cualquiera y para convertirse en uno de los mejores westerns que servidor haya visto (aunque reconozco que aún me quedan muchos por ver y de los grandes). Pero este es una maravilla. Una que espero comprar en DVD en breve si la encuentro.

Una lástima lo que le ha pasado a este género hoy en día. Aún espero que alguién lo resucite y haga una película más que digna. Tras "Sin perdón" ha habido muy pocos interesantes con muy pocas excepciones. Aunque he visto los primeros capítulos de la serie "Deadwood" y son cojonudos. Una serie que si se confirma lo que he visto en los primeros capítulos puede ser más que grande para un género de capa caída.
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15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
PARARSE A REFLEXIONAR
Aquí estamos con otro de los cinco GRANDES de la historia del cine. Conviene no olvidarlos: Capra, Hawks, Wilder, Wyler y Ford. Ellos son los responsables de que, durante dos horas, seamos los tipos más felices de la tierra. Más felices y más soñadores. Y ojalá...más creativos y mejores personas.
"Río Rojo" cuenta la historia de Tom Dunson y de su hijo adoptivo Matt Garth. Tras la guerra de Secesión y sin mercado para su ganado, padre e hijo deberán conducirlo en un largo trayecto hasta río Rojo. Durante el viaje se producirán duros enfrentamientos entre Tom y el resto de componentes de la caravana, incluido su hijo Matt.
En "Río Rojo" Hawks va anticipando cada una de las características que se convertirán en señas de identidad para western posteriores: Acción, humor, análisis psicológico de los personajes, triunfo del grupo y fidelidad a la amistad.
El personaje de Tom Dunson tiene que abandonar sus posesiones para arriesgar su ganado en un largo viaje del que nadie ha conseguido salir bienparado. Sí, durante el camino cambia. Se hace más duro, incluso cruel. Y mientras tanto Matt va madurando, fortaleciéndose y reflexionando. Y esa reflexión, será muy importante en sus decisiones futuras. Y también lo será para el padre, pero sólo cuando consiga descansar, frenar ese ritmo que se ha impuesto de esfuerzo y angustia.
Extraordinaria fotografía en blanco y negro y extraordinario uso de los espacios abiertos. Impecable puesta en escena logrando el intimismo necesario en cada secuencia. Correcto guión aunque flojea al final y sobresaliente, como siempre en Hawks, dirección de actores, con soberbias interpretaciones de Wayne, Clift y Brennan.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hombres sin mujeres
Resulta especialmente difícil hablar de una película como Río Rojo. El estilo transparente de Howard Hawks se resiste al análisis y al comentario: incluso críticos como Robin Wood (creo que era él) han narrado cómo se empieza tratando de diseccionar las imágenes, y cómo, en un momento dado, sin darse cuenta, dejamos de mirar la película con ojos de analistas y, arrastrados por la historia, volvemos a verla como niños que desconocieran su final, su secreto.
Poco puede uno hacer entonces, aparte de plantear el misterio de cómo una narración en la que nada parece dejado al azar, plena de simetrías y de convenciones propias de un género y de un estilo de cine (en el que, si un personaje secundario recuerda un detalle de su mujer ausente es porque morirá en la siguiente secuencia; si un personaje empieza a robar azúcar, acabará, escenas después, provocando una estampida; o en el que tiene cabida un personaje como el de Walter Brennan, un cruce entre los fools que provienen del teatro isabelino y una especie de Pepito Grillo que da voz a los remordimientos y las incertidumbres de John Wayne primero, luego de Montgomery Clift), incluso de otras convenciones propias creadas contra las normas de la época (como el tratamiento de la atracción homosexual entre los personajes de Clift y John Ireland, que hoy nos hace sonreír por su falta de sutileza), ofrece tal sensación de verdad: desde el interior de la carreta que conduce Walter Brennan, nos encontramos, de pronto, cruzando el río Rojo. En este misterio radica el carácter clásico de la película: en su mirada inocente capaz de integrar los pequeños detalles que muestran, sutilmente, una mirada personal, con los tópicos genéricos (como en la poesía épica de tradición popular), en un todo a la vez íntimo e impersonal.
Algo parecido puede decirse de las imágenes, en la medida en que uno es capaz de analizarlas: si un brasero aparece en primer plano para, se diría, cerrar armónicamente la composición, y a la vez alejarnos, con un cierto pudor, de la ceremonia de un entierro, al cabo de unos segundos, John Wayne se acercará y recogerá el hierro para marcar que estaba apoyado en el brasero. Todo es fluido y funcional, todo parece a la vez fácil y lógico. La naturaleza se muestra sólida y sin idealizar, incluso en los cielos llenos de nubes oscurecidas por el filtro rojo, los cactus, juncos y espinos que surgen en los bordes de un encuadre, la hierba alta que cruza el ganado como en una película de Dovjenko.
Como todas las historias para niños, esta nos habla de terribles verdades: el enfrentamiento entre un padre y su hijo, el peso de las decisiones incorrectas, la locura como un camino sin retorno para aquel que no se permite el descanso ni la rectificación; el desequilibrio de un mundo en el que la violencia es el único medio de expresión, y en el que no hay espacio para las mujeres, porque los hombres, orgullosos e infantiles, se niegan a reconocer que la noche dura lo mismo que el día, y que resulta mucho más angustiosa cuando uno está a solas con los fantasmas de su mente.
Al final, la tragedia de la soledad del poder se desliza hacia la comedia de enredo. En el círculo de unas caravanas acosadas por los indios aparece una mujer, que cierra otro círculo de la historia: surge un flechazo (irónicamente literal), y a partir de ahí las cosas se vuelven más complicadas pero mucho más ligeras.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Legendario
Uno de los mejores westerns de todos los tiempos, con todos los ingredientes legendarios de este género.
El salvaje oeste y el pistolero por antonomasia ( John Wayne ) se juntan para hacer el que en su momento tal vez fué el mejor western de todos los tiempos. Repleto de épica y monumentalidad, la historia de los vaqueros que transportan miles de cabezas de ganado a través del salvaje y árido oeste, de las relaciones personales entre los vaqueros, los villanos, los héroes...lo tiene todo. Un reparto de lujo encabezado por Wayne y continuado por Montgomery Clift.
Los amantes del Western tienen en esta película junto a Centáuros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance, Río Bravo...y otras pocas más las obras capitales del Western Clásico.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Western de los mejores
Espectacular y casi perfecta película del director Howard Hawks, con un gran reparto e insuperables actuaciones, pero con pocos vacíos (nadie es perfecto). Recomiendo esta película a todos los amantes del western y del buen cine.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Genial tándem Hawks - Wayne
Una película del oeste magistral y la primera colaboración entre Wayne y Hawks (posteriormente vendrían otros grandes éxitos como "Río bravo" o "El dorado"). El tema central de la obra, "The chisholm trail", de Borden Chase, es el vínculo que existe entre el poderoso ranchero interpretado por el Duke y el debutante Monty Clift, en el papel del muchacho reprimido que al quedarse huérfano fue acogido por Wayne y tratado como si fuese su hijo.

Hawks hizo varias películas del oeste, pero con John Wayne se entendía a las mil maravillas. Un buen papel de Walter Brennan y una menos interpretación de John Ireland como pistolero.

Arthur Rosson dirigió las sobrebias escenas de acción. Russell Harlan hizo un trabajo manífico con la cámara. Pequeños papeles secundarios quedaron en manos de viejos actores que intervinieron en los primeros westerns.

Debut en la gran pantalla de Montgomery Clift y Shelley Winters.

El filme también puede verse en versión coloreada.

Inprescindible para los amantes del Western.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Inhumano
Pues la voy a suspender... Como western no está mal (no entiendo la sobrevaloración que tiene esta película).

Pero no me entra que el protagonista, el mismísimo John Wayne haga un personaje de malo, sí, porque, ¿cómo puede ser que le quite la tierras a otro y encima mate por eso? Y ole, queda impune. Sí, sí, dice que lo hace porque a quien le quita la tierra, fue quien le arrebató a los indios. Pues vale, entonces lucha por esos principios, y devuelve la tierra a los indios. Pero no, quita la tierra, roba ganado y es el bueno de la película. No me cuadra.

Luego contratas a gente, y si incumple su contrato y quiere marchar, pues los matas, y no pasa nada! Bueno sí, se revelan, pero vaya... Que no. Lo siento, yo con estas cosas no puedo. Llamarme imbécil.

Lo único bueno y destacable es Montgomery Clift que sale de un buenorro impresionante.
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12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El Río Rojo no es el mejor Río
Río Rojo es un western épico e itinerante. Y de los westers itinerantes y sin itinerantes los mejores fueron los de Anthony Mann. Y una de las mejores es Horizontes lejanos con parecido tema e igual guionista. Colorado Jim y Tierras lejanas son todavía casi más palpables y mejores que la de Hawks. Rio Rojo no era el mejor western de Hawks y ahora menos. Prefiero los otros cuatro de largo. Aparte de la relación entre algunos vaqueros y algunas secuencias meritorias poco tiene de genial. Las secuencias son la estampida y la pelea final no es del otro jueves. Casi todo lo demás es casi rutinario. Y mis años me ha costado reconocer que Howard Hawks ya no está por delante de Billy Wilder. Y a lo mejor es por eso que Río Rojo no me llena. Los otros Ríos de Hawks están más llenos que el Rojo. He tardado 20 años en volver a verla y podré estar otros 20 sin mojarme en él. Río Bravo. Río Lobo, Río de sangre y Eldorado son otra historia.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Me quedo con lo bueno que tiene, que no es poco
Poco se puede decir en contra de "Río Rojo", al que le gusten las del oeste no le decepcionará porque tiene muchas cosas que los ortodoxos creen indispensables, porque aparece Wayne, icono del género, porque hay indios, vaqueros, caravanas, tiros y la acción desatada tan propia del director. No es una película para aburrirse, cuando menos te lo esperas Wayne y Brennan ya han plantado las bases de la historia, de la aventura propia, del pretexto que usa Hawks para desarrollar la película, nada menos que transportar durante millas y millas, semanas y semanas, unas cuantas miles de cabezas de ganado, el fruto de bastantes años de trabajo. No es de extrañar la desconfianza "in crescendo" de Wayne, la mala leche que le atrapa, un tirito por aquí para dejar claro quién manda y la decisión explícita de matar a su delfín, nada menos que Montgomery Clift.

Está claro que con el choque brusco entre Wayne y Clift y ese inolvidable y memorable "te mataré", Hawks le está poniendo a la película un sello inequívoco que tantos aplaudimos. Si no es una obra maestra, maldita sea porque iba de camino, es por culpa de un final claramente spoiler que otros tantos lamentamos. Por ese final unos le quitan más estrellas que otros, yo simplemente no puedo ni obviar lo bueno ni lo malo, aunque lógicamente, como buen seguidor del género, me quedo con lo bueno que tiene, que no es poca cosa.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Abriendo caminos.
Western crepuscular de D. Howard Hawks rodado en blanco y negro sobre la base de la conducción del mayor rebaño de ganado entre Texas y Missouri, donde todo gira sobre la dureza de su conducción a grandes distancias cuando aún no estaba generalizado el ferrocarril y la crudeza de los elementos, el frío, el polvo, la ausencia de agua y de alimentos, amén del propio peligro del ganado cuando se descontrolaba, filmando una de las más grandes y espectaculares estampidas jamás rodadas.

Hawks se rodeó de actores con los que luego volvió a trabajar en la obra maestra "Río Bravo", contando con un joven John Wayne al que vió unas dotes interpretativas que no le reconocía otro de los grandes, John Ford, y el genial secundario Walter Brennan, además de darle su primer papel a un jovencito Montgomery Clift, que debutó por la puerta grande; y su imprescindible cara bonita con carácter, el personaje femenino al que le daba mucha importancia, en la persona de la guapa Joanne Dru. Gentes rudas, con carácter y valentía, y con determinación además de ese gen aventurero de las gentes que se aventuraban en las tierras vírgenes del Oeste americano.

Destacar por fín la excelente banda sonora de Dimitri Tiomkin, con el tema que envuelve toda la película y que canta Dean Martin en la cárcel de "Río Bravo", acompañado por la armónica de Walter Brennan y la guitarra y los coros de Ricky Nelson.

Otra obra de arte del maestro Hawks, otra matrícula de honor, un 10 y a favoritas. Historia del western, del bueno, del inmortal.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
No apta para vegetarianos y progres irredentos
América ha creado su épica: el western. En ese género, que ocupa un lugar tan fundamental en el imaginario de aquel pueblo, luce con fuerza Río Rojo.
En ella se relata, como sólo saben hacerlo los grandes, la epopeya de unos ganaderos dispuestos a recorrer 1600 kilómetros con 9000 reses para salvar su rancho.
Esfuerzo, tesón y dureza, valores cada vez más olvidados en la Europa hedonista y perezosa en que vivimos, conforman la película.
Gocen de esta hermosa historia mítica, degusten paisajes, ambientes, rostros, emociones y sigan con inquietud la odisea de esos esforzados en pos del objetivo: el ferrocarril en Abelane.
Sólo un pero por el que pierde dos puntos: el final poco consecuente que le hace descender algunos peldaños.
A pesar de todo, no se la pierdan.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
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