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Juegos prohibidos (1952)

Juegos prohibidos
Trailer
7,8
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Sinopsis
Junio de 1940. Centenares de franceses, entre los que se encuentran la pequeña Paulette y sus padres, se dirigen en un desesperado éxodo hacia el sur de Francia. Los aviones nazis sobrevuelan el camino y bombardean sin piedad a la multitud. Los padres de Paulette y su perro mueren durante el ataque. Alguien lanza el cadáver del animal al río, pero la niña, incapaz de separarse de él, decide seguirlo, lo que propicia su encuentro con Michel, un chico de once años, que la lleva a la granja de sus padres, donde es muy bien acogida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Jeux interdits (Forbidden Games)
Duración
86 min.
Guion
François Boyer, Jean Aurenche, Pierre Bost, René Clément (Novela: François Boyer)
Música
Narciso Yepes
Fotografía
Robert Juillard (B&W)
Productora
Silver Films
Género
Drama Bélico II Guerra Mundial Infancia
9
Jugar con la muerte
Esta es la historia de la gran amistad que une estrechamente a dos niños, la historia de una víctima que, más que de la guerra, lo es del destino.

Suena Romance anónimo. Y, mientras, alguien pasa las hojas de un viejo libro. La guitarra suspira, se compadece. Es una canción perfecta para el recuerdo, angustiosa pero esperanzadora. Así comienza todo. Así acaba todo.

Los juegos prohibidos son juegos de inocencia macabra, de una inocencia interrumpida y deformada por el dolor, que resurgen después y a causa del abatimiento para recrear una realidad acorde con las inquietudes de la infancia pero irisada con el terror que traen consigo los enfrentamientos, tanto los internacionales como los particulares. Juegos en los que se hace necesaria la presencia de la muerte, natural o premeditada es indistinto; morir se convierte en un hábito, provocar la muerte en lo cotidiano. No son unos críos felones que actúen con alevosía, son el reflejo de lo que ven, como todos los niños; juegan a lo que ven.

Los juegos prohibidos son la vía de escape de dos almas perdidas que, sin rumbo definido, navegan en busca de algo parecido a la felicidad; inventan un drama que puedan entender, que no resulte tan lejano ni extraño como la vida.

El corazón roto, aún de barro, de Paulette deja en la memoria una voz desgarradora entonando un grito seco, un lamento sincero, una anoxia nepésica. Michel...Michel...Michel...
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55 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Paulette
Quinto largometraje de René Clément (1913-96), está considerado como uno de sus mejores trabajos. El guión, de François Boyer, Jean Aurenche, Pierre Bost y R. Clément, se inspira en la novela “Les jeux inconnus” (1947), de François Boyer. Se rueda en escenarios naturales de La Flux (Alpes-de-Haute-Provence) y Puget-Themiers (Alpes-Maritimes). Gana el Oscar honorífico a la mejor película de habla no inglesa y el León de oro, de Venecia. Producido por Robert Dorfmann (“Crónica negra”, Melville, 1972) para Silver Films, se estrena el 9-V-1952 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en la campiña francesa en junio de 1940. Paulette (Fossey), de 5 años, nacida en París, queda huérfana cuando sus padres resultan ametrallados por la aviación nazi contra una columna de civiles que huyen precipitadamente hacia el sur del país ante la invasión y ocupación alemana de Francia. En el camino conoce a Michel (Poujouly), un niño de 11 años, el menor de los hijos de una familia de campesinos, que la acoge en su casa. Paulette y Michel comparten juegos infantiles, sueños, ilusiones y traban una gran amistad. Ella es rubia, angelical, dicharachera y frágil. Él, cariñoso y juguetón, la protege, la defiende y la trata con enorme afecto.

El film suma drama y guerra. Desarrolla un relato que constituye una ferviente y apasionada defensa de la vida. Derivadamente se posiciona contra la guerra y sus secuelas de destrucción, dolor, horror, desamparo y muerte. Contrapone la brutalidad de la guerra y la inocencia de los niños para poner de manifiesto con fuerza y elocuencia el carácter detestable y condenable de los conflictos armados. Los condena por sus consecuencias y, también, por sus causas, que ejemplifica y simboliza en los recelos, las suspicacias, los malentendidos, las falsas suposiciones y los errores que alimentan el enfrentamiento permanente de dos familias campesinas vecinas, los Dollé y los Gouard. Los conflictos se basan, mayoritariamente, en motivos hueros, actitudes inadecuadas y razones fútiles. Las posibilidades de acuerdo y los frutos de la cooperación entre vecinos, son mucho mayores de lo que parece a primera vista y de lo que las partes contendientes son capaces de imaginar y prever.

Los niños suelen reflejar en sus juegos, conductas y reacciones, los problemas de los mayores. En este caso, el film muestra cómo la muerte invade el ámbito de los juegos infantiles. El grillo, la lombriz, el topo, el petirrojo, el escarabajo y sus compañeros de la fauna menor del campo, servirán para componer una sinfonía ingenua, natural y nada artificiosa, de denuncia de la muerte violenta convertida en un hecho habitual, cotidiano, ordinario y nada sorprendente, por obra de una guerra despiadada, violenta, atroz y perdurable. La frecuencia de la muerte y la pulsación prolongada de la guerra, con frecuencia insensibilizan a la población y erosionan su capacidad de irritación y rechazo.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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35 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil