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Un día en Nueva York (1949)

Un día en Nueva York
Trailer
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Sinopsis
Tres marineros disfrutan de un alegre, romántico y musical día de permiso. Donen y Kelly ruedan su ópera prima, en la que, por primera vez en la historia del cine, las cámaras abandonan los platós y los decorados interiores para salir a las calles a rodar los bailes de estos tres vitalistas marineros. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
On the Town
Duración
98 min.
Guion
Adolph Green, Betty Comden
Música
Leonard Bernstein, Roger Edens, Lennie Hayton
Fotografía
Harold Rosson
Productora
MGM. Productor: Arthur Freed
Género
Musical Comedia
"Excelente comedia musical (...) perfectas coreografías y una banda sonora de ensueño para un atractivo e inolvidable filme"
[Diario El País]
"Un aluvión de cine gozoso y estimulante (...) unas canciones inolvidables. (...) Una joya imprescindible."
[Diario El País]
7
En la ciudad
Primer largometraje dirigido por Gene Kelly y Stanley Donen (“Cantando bajo la lluvia”). El guión, de Adolph Green y Betty Comden, se basa en el libreto de la comedia musical de los mismos autores, inspirado en el espectáculo de ballet “Fancy Free”. Éste, estrenado (1944) en Broadway, con música de Leonard Bernstein y coreografía de Jerome Robbins, desarrollaba una idea de Jerome Robbins. Es el primer musical con escenas de música y baile rodadas en exteriores (“New York, New York”), si bien la mayoría de los números se filman en estudio. El resto del metraje se rueda en exteriores y en los platós de MGM Studios (Culver City, CA), con un presupuesto total estimado de 2 M USD. Gana un Oscar (adaptación musical) y un WGA (guión de musical). Producido por Arthur Freed para MGM, se proyecta por primera vez en público el 8-XII-1949 (NYC).

La acción tiene lugar en NYC a lo largo de las 24 horas (de 6 de la mañana a 6 de la mañana) de un día de la primavera de 1949. Narra la historia de tres marines, Gabey (Kelly), Chip (Sinatra) y Ozzie (Munshin), naturales de pequeñas poblaciones del interior de los EEUU (Meadowville/IN, Peoria/IL...), que no conocen NY y que quieren descubrirla y vivirla intensamente durante el tiempo de permiso. Conocen a Ivy Smith (Ellen), ganadora de un concurso de belleza y estudiante de ballet; a Brunhilde "Hilde" Esterhazy (Garrett), taxista desenvuelta; y a Claire Huddesen (Miller), estudiante de antropología y paleontología. Forman tres parejas (Hilde-Chip, Ivy-Gabey y Claire-Ozzie), ávidas de vivir y divertirse.

El film suma musical, comedia y romance. El argumento es sencillo y esquemático, pero suficiente para sustentar los números musicales. Las escenas rodadas en exteriores de NYC confieren a la obra un brillo especial. La ciudad, alegre y fascinante, se erige en protagonista del film. Las tres parejas recorren la ciudad: visitan las estatua de la Libertad, el Museo de Historia Natural, el Symphony Hall, el Rockefeller Center, el Metro, el Puente de Brooklyn, el puerto, Central Park, Wall Street, etc. La ciudad se presenta como un conjunto monumental vivo, en el que florecen con esplendor la música, el baile, la pintura, las finanzas, el progreso, la ciencia, la enseñanza, la alegría, etc. La visita nocturna muestra salas de fiestas abarrotadas, ambientes de diversión con música y baile y la presencia mayoritaria de una juventud que impone su alegría y sus ganas de vivir.

Bajo la apariencia de una trama sencilla e inocente, el film apuesta a favor de la nueva cultura, los nuevos valores y las nuevas costumbres surgidas en los años de la IIGM y que se encuentra en proceso de generalización y consolidación. Muestra con complacencia la figura de la mujer trabajadora, con iniciativa, independiente, libre de viejos prejuicios, que convive con los chicos en términos de igualdad, hace deporte (incluso atletismo) y es capaz de llevar la iniciativa.
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25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Pueblerinos en la gran manzana
Pese a que quizás no haya envejecido demasiado bien, Un día en Nueva York sigue siendo una muy divertida y vitalista comedia musical, beneficiada por una espléndida partitura del gran Leonard Bernstein. Con algunos toques patrioteros y cierto regustillo moralista, indispensable en su época, se trata de una obra colorista, vibrante y llena de magistrales números musicales, algunos de ellos antológicos dentro del género, y cuya ingenuidad le confiere un encanto especial.
Uno de los mejores musicales de la época con un contagioso optimismo y unos actores muy adecuados entre los que destaca la arrolladora Ann Miller con un descacharrante sentido del humor. Una película para ser vista y disfrutada sin prejuicios. Solo así puede uno dejarse encandilar por la simpatía y cierta simpleza de un guión muy divertido e ingenioso, pero que definititvamente pertenece a una época que vista desde una perspectiva actual puede parecer demasiado lejana.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil