arrow

BoJack Horseman (Serie de TV) (2014)

BoJack Horseman (Serie de TV)
Trailer
7,9
7.055
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Serie de TV (2014-Actualidad). En un mundo donde humanos y animales antropomórficos conviven, el protagonista de la serie es el caballo BoJack Horseman (Will Arnett), protagonista de la telecomedia "Horsin' Around" en la década de los 90. Después de años de decadencia y una tormentosa vida personal, BoJack se propone volver al candelero a través de una autobiografía para la que contará con ayuda de una escritora fantasma, Diane Nguyen (Alison Brie). Pero BoJack también tendrá que lidiar con las exigencias de su exnovia y agente, la gata Princess Carolyn, su compañero de piso, Todd Chávez, y su amienemigo Mr. Peanutbutter, un perro labrador que es novio de Diane y triunfó con una sitcom muy similar a "Horsin' Around".
Dirección
  Ver todos los directores
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
BoJack Horseman (TV Series)
Duración
25 min.
Guion
Raphael Bob-Waksberg, Joe Lawson, Peter Knight, Elijah Aron, Jordan Young, Mehar Sethi, Vera Santamaria, Kate Purdy, Joanna Calo, Scott Chernoff, Alison Flierl, Kelly Galuska, Laura Gutin, Scott Marder, Caroline Williams, Alison Tafel, Nick Adams, Rachel Kaplan
Música
Grouplove, Jesse Novak
Fotografía
Animation
Productora
Emitida por Netflix; ShadowMachine Films / Tornante Company / Netflix. Productor: Lisa Hanawalt
Género
Serie de TV Comedia Drama Comedia dramática Comedia negra Cine dentro del cine Televisión Animación para adultos
9
Animación que respeta al espectador.
Esto es animación para adultos en un sentido bien real. La mayoría de las veces (por no decir todas) el "adulto" de ciertas animaciones, series mas que nada, es solamente debido a las llamadas "malas palabras" o a situaciones, chistes, comentarios de cualquier índole respecto al sexo. Pareciera que son las dos únicas cosas intrínsecas de la adultez.

En BoJack Horseman tenemos por un lado una historia muy realista con personajes perfectamente diseñados y con excelentes diálogos. La animación contribuye a la fantasía, ya sea a la sociedad mixta humano-animal donde transcurre o a efectos especiales específicos de la disciplina. Pero el trasfondo, los cimientos donde se sostiene toda la serie, son bien realistas y humanos.
Y por otro lado, tenemos un guión sólido y bien trabajado. Y digo UN guión, porque las, hasta ahora, dos temporadas están trabajadas como un todo, y con mucho sentido de la narración. Se percibe desde el primer capítulo hasta el último el arco argumental sobre el que no solo se suceden los hechos, si no también las transformaciones, las diferentes evoluciones de los personajes.
A la vez de existir esto mismo dentro de cada capítulo. Hay varios de ellos que podrían ser considerados como cortometrajes.

Y ojo, acá el mérito también. Que no solo respeta al espectador con este trabajo, si no que a la vez es una serie moderna, graciosa, muy entretenida y llevadera. Y no teme tampoco transitar muchas veces el humor absurdo. Porque tal vez todo lo primero que señalé suena muy formal y serio pero lo cierto es que es una comedia muy fresca y atrevida.
Pero sin ninguna duda, al apoyarse en todo el trabajo mencionado, se hace no solo mas inteligente, si no también mas duradera. A diferencia de todos los productos actuales de usar-tirar, los capítulos de BoJack Horseman pueden verse varias veces que se vuelven a disfrutar, hasta se descubren nuevas cosas en cada visionado.

A destacar también el buen manejo del drama. Porque toda la comedia que ponen los personajes, está apoyada en una historia con bastantes tintes dramáticos. Es difícil mantener ese equilibrio, sin hacerse demasiado dramática ni tampoco que la comedia menosprecie la historia en busca de los chistes fáciles.
Sin comparar, porque siempre es inútil, no veía todas estas características en una animación desde las primeras temporadas de Los Simpsons. Repito, las primeras.
En aspectos técnicos, de animación soy bastante ignorante. Pero en lo que es dirección, se nota también la planificación de los capítulos. El buen uso de los recursos cinematográficos "reales" que, claro, en la animación es totalmente distinto, pero contribuye a darle un toque de calidad. Como cierto "plano secuencia" bastante largo a modo de introducción de un capítulo.

En fin, grata sorpresa porque nos vamos acostumbrando cada vez mas a que estos trabajos que hay que tomarse se pasen por alto buscando el efecto inmediato y después a otra cosa. Me parece que BoJack Horseman está concebida desde otro lugar, a pesar de ser algo muy producido y financiado y de pertenecer a algo tan masivo como Netflix, creo que se pone en primer lugar la calidad en todo momento, y la consistencia.
[Leer más +]
76 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Back in the 90's I was in a very famous TV show...
BoJack Horseman va sobre un caballo antropomórfico (un tremendo Will Arnett) que protagonizó una rancia sitcom en los noventa, pero que a día de hoy se ha convertido en un juguete roto de la industria que se pasa el día emborrachándose en su mansión y torturando psicológicamente a Todd (Aaron Paul haciendo de Jesse Pinkman otra vez, pero en versión animada), su compañero de piso. En un intento de volver a ser relevante, se compromete a escribir un libro de sus memorias con la ayuda de Diane (Alison Brie), una escritora apócrifa a la que dictará toda su vida y por la que no tardará en tener sentimientos que van más allá de lo estrictamente profesional.

Reconozco que cuando me enfrenté por primera vez a esta serie, lo único que esperaba era echarme unas risas durante veinte minutos, sin comerme demasiado la cabeza. Y durante los cinco primeros capítulos es, más o menos, lo que BoJack Horseman nos ofrece: una comedia ácida que alterna sutil ironía ingeniosa con chistes más de trazo grueso parodiando el star system hollywoodiense, representado aquí básicamente como una especie de zoológico en el que humanos y animales de todo tipo conviven.

Esto último crea un universo cuyas reglas no terminan de ser demasiado claras pero que dan pie a cientos de chistes y juegos de palabras (la atención al detalle es enorme, la serie se merece un segundo visionado sólo para intentar captar todos los chistes que ocurren en segundo plano) que funcionarán mejor o peor según la tolerancia hacia el humor absurdo del espectador.

En realidad al principio el tono no deja de ser muy parecido al de series como Padre de Familia —cutaways incluidos— o American Dad (por las que no tengo nada en contra, ojo), pero de vez en cuando aflora cierta pochedumbre que obliga a replantearse si lo que nos están contando tiene tanta gracia como parece.

Y llegados a cierto punto, te das cuenta de que no.

Porque los siguientes seis episodios de los doce que conforman la primera temporada carecen de piedad alguna sobre el espectador. El humor sigue presente, y sin reducir un ápice su mala hostia y sentido del absurdo —de ahí la irrupción de personajazos robaescenas como Vicent Adultman, que elevan la comicidad hasta límites insospechados—, pero pasa a un segundo plano en pos de un estudio sorprendentemente serio y sin concesiones sobre cómo funciona la depresión.

La depresión es un tema espinoso en el que rara vez he visto adentrarse a una película o serie de televisión, por no decir que prácticamente ninguna. Y me parece algo perfectamente normal. Porque es difícil. No es cinematográfico. No es entretenido. Retratar a una persona con depresión puede ser frustrante y reiterativo, por eso en la ficción suele representarse mediante la elipsis. Rara vez vemos a un personaje cuando está jodido de verdad, sino que nos saltamos ese momento y pasamos directamente a cuando empieza a recuperarse.

Por eso, centrarse en un personaje que está a años luz de la recuperación (y, de paso, de la redención) es un reto muy complicado, y más en una comedia animada protagonizada por animales, pero BoJack Horseman consigue salir airosa y sin despeinarse apenas. Y lo consigue porque tiene la virtud de saber alternar perfectamente la seriedad con la distancia irónica cuando la situación lo requiere.

Aquí tengo que reconocer una cosa: si de un tiempo a esta parte alguien me llega a decir que terminaría llorando a lágrima viva con una serie protagonizada por Will Arnett (una de las personas más divertidas del mundo) me costaría creérmelo. Pero es que ya, si encima ese alguien me dice que en dicha serie a quien está interpretando Arnett es a un caballo de dibujos animados, lo más posible es que le mandara a tomar por culo directamente.

Y no me quedaría más remedio que tragarme mis palabras ante escenas tan devastadoras y sinceras como la que cierra el onceavo episodio de esta primera tanda de capítulos. Es imposible no derramar alguna que otra lágrima. Es imposible no quedarse con un mal cuerpo increíble. Siempre y cuando tengáis alma, claro.

(Sigo en spoiler, sin ser spoiler)
[Leer más +]
35 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil