arrow

Días contados (1994)

Días contados
Trailer
6,3
10.020
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Antonio, un pistolero de la banda terrorista ETA, días antes de cometer un atentado, conoce a Charo, una drogadicta de dieciocho años que, a pesar del ambiente sórdido en el que ha crecido, conserva todavía la ingenuidad. Él ha dedicado su vida a una causa en la que ya no cree y su malestar crece al sentirse atrapado en un callejón sin salida donde todo es destrucción y muerte. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ España España
Título original:
Días contados
Duración
93 min.
Guion
Imanol Uribe (Novela: Juan Madrid)
Música
José Nieto
Fotografía
Javier Aguirresarobe
Productora
Ariane Films / Aiete Films / Sogepaq
Género
Thriller Drama Terrorismo ETA Drogas Prostitución
"Thriller pasional, hiperrealista y desaforado que de un golpe descubre lo mejor del panorama interpretativo español"
[Diario El País]
3
El parrús de la Gabriel
-“¿Vas a ver a Alfredo? Pues dile que si me quiere follar me tiene que pedir perdón de rodillas; y si no, que se vaya a follar con su puta madre”.
Frases como ésta, que se repiten con insistencia, nos dan una idea de la categoría del guión y del planteamiento de Uribe, un supuesto experto en temas etarras. Y con razón: esta película es auténtico terrorismo cinematográfico. Desde luego, si la novela de Juan Madrid es tan demencial como el guión de estos “Días follados”, digo “Días contados”, me temo que se le va a escapar el Nóbel de Literatura. Esta patética historia de amor entre un gudari etarra y una yonqui miramicoño qué bonito es, no tiene mayor atractivo que la entrepierna de Ruth Gabriel o las peras de Candela Peña, venga o no a cuento enseñarlas. Por cierto, la disquisición de las dos en la cama, acerca de su condición de putas, es de traca. Como lo es el personaje de Karra Elejalde y sus ridículos secuaces. Carmelo Gómez está como siempre, se sabe que está porque hace mucho bulto. El único que se salva es Bardem, cuyo personaje de yonqui pasado de vueltas resulta bastante convincente.
El comportamiento del comando etarra es para la antología del disparate. Supongo que cuando la película la vieron los que realmente saben de terrorismo, o la gente del entorno de ETA, se descojonaron; incluso puede que alguno se cascara una manola a cuenta de los calentones de la pareja protagonista. Capítulo aparte merece la banda sonora de Nieto; creo que es la peor que he oído en mi vida, a medio camino entre el publirreportaje de una marca de embutidos y un mix del Vangelis de “Carros de fuego”. Muy a su pesar, supongo, resulta cómica.
Ah, creo recordar que en su día la película se vendió como una visión novedosa del fenómeno etarra: entre teta y teta, el parrús de la Gabriel.
[Leer más +]
85 de 129 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¡AY, CARMELO!
Hay que ver lo guapetón que está Carmelo en esta peli, sobre todo en esa foto suya que difunde el telediario. Está tan guapetón que más que una foto del archivo policial, parece del book que se hizo cuando le entró la perra de que quería ser actor de culebrones. Como no lo consiguió, amargado el tío, se metió a terrorista. Pero da igual… Con lo imponente que está él, ahí, tetosterónico perdido, y encima tan majete, a mí me da igual lo del terrorismo. Si total, casi ni se le nota. Porque hay que ver, qué tío más culto, cordial, educado, amable, considerado, inteligente, elegante, dicharachero, simpático, qué tío más legal. Qué pedazo de hombre. ¿De verdad los terroristas son así, Sr. Uribe? Pues me entran ganas de gritar un disparate en euskera, pero me voy a contener, que aún estando de coña, tengo mis principios.

También tengo una teoría, no sé si alguien estará de acuerdo, sobre los estragos que la represión sexual vivida en otras épocas no muy lejanas en éste, nuestro país, e imagino que en otros también, ha ejercido sobre ciertos individuos, generalmente masculinos, nacidos en determinada época (pongamos, por ejemplo, antes de los sesenta). Esto engloba a unos cuantos de nuestros cineastas, que sin ningún pudor ponen más empeño en obligar a sus actrices a hacer cosas inverosímiles que en que sus películas tengan un buen guión, por ejemplo. Se me ocurren muchos nombres…
Aquí Uribe se empeña en que Ruth Gabriel se pase la mitad del metraje con tol papo al aire. La expresión, no os creáis, está exquisitamente escogida. Porque se supone que el retrato de una mujer joven semi-desnuda debería de ser sensual y estético, pero no, es cutre. El efecto plástico de este hecho no transciende, el argumental tampoco. Sencillamente, el Sr. Uribe se dio el gustazo de tener a la chavala todo el día por ahí en porreta. Qué bien.

En otro orden de cosas, no quisiera yo olvidarme de lo espantosa que es la banda sonora, parece que la ha hecho un niño con un Casio de aquellos ochenteros. En la escena de sexo, en la que por fín el realizador se curra un poco la estética, nos casca para compensar una musiquilla como de jugar al Pang.

A mí me encanta el cine de Jim Sheridan, ese realizador irlandés que hace magníficas películas sobre el IRA. Me encantaría que un realizador vasco fuese capaz de hacer una pelí digna sobre ETA. Y cuando alguno hace documentales, se los censuran…
[Leer más +]
39 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil