arrow

El hombre que plantó árboles (1987)

El hombre que plantó árboles
Trailer
7,7
3.509
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Un humilde pastor de ovejas se dedica a recoger bellotas, para luego plantarlas en una tierra yerma, y convertir con el paso del tiempo un desolado valle en un hermoso bosque. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
L'homme qui plantait des arbres (The Man Who Planted Trees)
Duración
30 min.
Guion
Jean Giono (Cuento: Jean Giono)
Música
Normand Roger
Fotografía
Animation
Productora
Canadian Broadcasting Corporation (CBC) / National Film Board of Canada (NFB) / Société Radio-Canada
Género
Animación Drama Amistad Naturaleza Mediometraje
10
La eternidad del espíritu humano
Recuerdo una de esas tardes en que no intuyes siquiera lo que seguidamente te va a suceder. Me puse este cortometraje que encontré de casualidad (no dura más de 30 minutos) y ha resultado ser uno de mis cortometrajes favoritos por todo:

- El tipo de animación: son como escenas, pinturas animadas por el movimiento.
- El contenido: una hermosa lección de constancia, perseverancia y fe en lo que se está haciendo, como ejemplo de que la más titánica de las tareas tiene su principio y su fin. Un anciano que vive aislado en el paraje más remoto que uno pueda imaginar, se dedica cada día a escoger con precisión milimétrica las semillas que continuamente plantará. No desvelo nada más para no estropear el final.
- La amistad: cómo, la casualidad, une dos almas afines, aunque su relación sea ínfima, y a pesar del transcurso del tiempo, de la desgracia de una guerra, y de las miserias que ocasionan las mezquindades humanas, hay cosas imperturbables que la destrucción no puede alterar.
- El guión: Es una película muy discursiva. Despirtarte 10 segundos significa perderte 3 o 4 frases. No tiene desperdicio ni una palabra.
- El aprovechamiento de su formato: la duración es perfecta. No hacía falta prolongarlo más de lo que dura.

Es el cortometraje que recomiendo a todos mis amigos para que se quiten ese maldito prejuicio de que los cortometrajes son marcianadas para gafapastas insomnes. Una joya del cine moderno.

Saludos.
[Leer más +]
63 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sólo contra el mundo
Nada podría definir mejor el carácter de este mediometraje de animación. Han sido muchos los rumores que han querido ver en ésta una historia real (muchos de ellos alimentados por el autor original de la obra, el escritor Jean Giono). Lo que si es cierto es que el arte por el arte no existe y que todo artista está influenciado por el entorno en que se desenvuelve, es decir, la inspiración procede de un estímulo producido por la realidad que éste percibe (ya sea interna o externa). De hecho no es casual que sea en el momento en que Europa decide sumergirse en una gigantesca y brutal guerra civil de más de treinta años (dos guerras mundiales más toda la conflictividad existente en el periodo de Entreguerras) un hombre de mediana edad decida huir de sus lazos con la sociedad, para unirse a la naturaleza y empezar a plantar semillas con una abnegación obstinada en un terreno yermo y desértico. Su labor titánica contrasta con la inútil inmolación de 70 millones de hombres y la invalidez permanente de cerca de 30. 100 millones de vida segados en nombre de intereses sectarios y clasistas, en nombre de un nacionalismo por el que sólo se mata la gente común pero no aquellos que propagan las llamas de la ira. 100 millones de vidas que se podrían haber dedicado a construir un mundo mejor tal y como hizo Elzeard Bouffier a lo largo del mismo periodo de treinta años. Es cuanto menos paradójico, pero supone una fuerte condena a la guerra y una apuesta por la vida en un momento en que el existencialismo ganaba adeptos por millares en la Europa de la post-guerra (la obra fue publicada en 1953).

La adaptación cinematográfica se produjo en un momento muy propicio dado el auge del movimiento ecologista (1987), de hecho es de sobras conocido el vegetarianismo y activismo en pro de los derechos naturales de Frederic Back. En cierto sentido el film viene a remarcar la fragilidad de la naturaleza pero al mismo tiempo su fortaleza. Es un trabajo que valora el conocimiento del entorno como un elemento esencial para amar lo que nos rodea y sacar el máximo provecho de la vida, el trabajo duro y la constancia, la paciencia y el altruismo como valores fundamentales. El narrador afirma que "Los seres humanos podrían ser tan eficaces como dios en ciertas áreas" y el caso es que hay que tener cuidado en ciertas afirmaciones, porque lo cierto es que este pensamiento ya ha sido puesto en práctica por los soviéticos (entre otros) y los resultados saltan a la vista: la desecación del Mar de Aral (en el intento por crear una gigantesca zona de arrozales) o la deforestación en Siberia (en un intento por cambiar el curso de los grandes ríos siberianos hacia el sur).
[Leer más +]
35 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil