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Sueño de amor eterno (1935)

Sueño de amor eterno
Trailer
7,1
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Sinopsis
Peter Ibbetson y Mary Mimsey, enamorados desde que eran niños, se vieron separados por las circunstancias de la vida, pero con el tiempo volverán a encontrarse: él convertido en un famoso arquitecto y ella casada con el duque de Towers. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Peter Ibbetson
Duración
88 min.
Guion
Vincent Lawrence, Waldemar Young, Constance Collier (Novela: George du Maurier)
Música
Ernst Toch
Fotografía
Charles Lang Jr. (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Drama Romance Drama romántico Siglo XIX
7
…Crack
De las dos partes bien diferenciadas en esta película, tengo que reconocer que la parte que en un principio es más atrayente y valiente (la onírica) es dónde más observo el paso del tiempo, y por tanto, mal que me pese, donde encuentro los mayores problemas. Elogiar el pulso narrativo de Hathaway, es a estas alturas, creo que innecesario. Sólo hay que visionar la primera parte de “Peter Ibbetson” para corroborarlo. Pero si bien pudiera ser que los errores de su segunda parte quedaran escondidos bajo la pátina de pintura (música, excelente fotografía o efectos especiales), la reiteración, de la que se hace gala en esta parte soñadora, acaba por quitar fuelle a tan estupendo ejercicio.

Antes de ello, y después de un prólogo quizá algo extenso de los niños, somos partícipes de un par de escenas de gran intensidad y enorme calidad. Me refiero a la escena dónde ambos enamorados se reconocen durante una cena donde el duque (John Halliday) los confronta y aparece un diálogo maravilloso:
-¿Nos hemos rozado las manos alguna vez?
- No
- ¿Hemos pensado siquiera semejante cosa?
- Yo no he pensado en ninguna otra cosa. ¿Y tú?
(…)
-Crick.
-Crack.

Y la escena que dará por finalizado esta primera parte: el pistoletazo de llegada (más que salida) donde el duque acaba saliendo de escena con una elegancia perdida ya en pantalla por directores venideros. Ambas escenas son también un ejemplo de una dirección de actores envidiable por parte de Hathaway.

Y las rejas…

Hathaway nos cuenta que no existen barreras que puedan separar cierto amor. Ya en su prólogo, los niños atraviesan con sus exiguos cuerpos las verjas que separan ambas casas, y de adultos, las rejas de las prisiones serán superadas con el propio poder que da el amor.

Porque todo tiene un inicio. Porque sencillamente hubo un momento en que hiciste...
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Gogo y Minsey
Qué gran director fue Hathaway. Es una verdadera pena que un cineasta tan versátil en lo positivo esté prácticamente olvidado o por lo menos no situado donde merece. Una parte de culpa la tiene, como siempre, la Academia que no se dignó en más de cincuenta años de carrera a darle ningún premio. Es verdad que no tiene en su haber ninguna obra maestra pero su recorrido por la gran pantalla cuenta con innumerables elementos a reivindicar. Su calidad como narrador está fuera de toda duda y su manejo de los exteriores siempre le situó a la altura de los grandes; sus westerns están ahí para demostrarlo. Pero si en algo me sigue impresionando Hathaway es en su capacidad de adaptación a cualquier terreno. Que después de haber visto una decena de sus películas me haya sorprendido con esta “Peter Ibbetson” es una muestra clara de a lo que me refiero.

Con dos partes muy bien diferenciadas, el film se convierte en un paseo entre realidad y ficción. La realidad tiene que ver con un comienzo y un desarrollo narrativo del mismo ejemplar donde Hathaway se sirve muy bien de la genial fotografía de Lang para dar luz a la profunda conexión que existe entre esos dos niños, Pete y Mary, y que evidenciará una relación que va más allá de lo humanamente comprensible. Esta primera parte, la presentación, la traumática separación y el desarrollo del personaje ya adulto de Pete (Gary Cooper), muestra a un hombre que siempre estará enamorado de Mary (Ann Harding) a la que recuerda constantemente y a la que no puede olvidar de ningún modo. Tras producirse el anhelado reencuentro (en una secuencia ejemplar) ambos rememorarán ese amor eterno aunque con terribles consecuencias. Y es aquí donde el film entra en lo fantástico, en lo surrealista.

Y a uno, que siempre es escéptico ante lo ficticio e irreal, cuando se le presenta este tipo de registro le es difícil ubicarse a no ser que el director crezca y deje que todo su talento con la cámara salga a la palestra. Pues así ocurre. Con una utilización de la luz genial y unos encuadres magníficos Hathaway logra filmar ese contacto supra terrenal que se produce entre Pete y Mary haciéndolo además de una manera admirable y artística a más no poder. Tanto como para gustar a una de las referencias de surrealismo francés, André Breton, y al que escribe que suele ver este estilo algo confuso y bastante ambiguo.

Conocido al Hathaway negro, al dramático, al aventurero, al bélico, sobre todo al “vaquero” y ahora al surrealista queda preguntarme qué cara mostrará en la siguiente. Lo que es prácticamente seguro es que me gustará. Por eso ya espero el momento para mi próxima cita con él. Habrá noticias.
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17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil