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Crítica de Strhoeimniano
A Coruña, España
10
Fortunata y Jacinta (Miniserie de TV)
Fortunata y Jacinta (Miniserie de TV) (1980)
  • 6.9
    1,432
  • España Mario Camus
  • Ana Belén, Maribel Martín, Fernando Fernán Gómez, Mario Pardo, ...

Historia de dos mujeres

14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hubo un tiempo en que la televisión púlbica siguió la política de acercar la cultura literaria del país a los sufridos espectadores. Fruto de esta estrategia es esta maravillosa serie que adapta la que quizá sea, con perdón de “El Quijote,” la mejor novela escrita en español. Con una producción cuidada, para lo que eran los estándares de la época, Mario Camus junto con el guioniosta televisivo Ricardo López, adaptan ese novelón a la pequeña pantalla siendo unos amantes fieles y rendidos a la hora de la adaptación. Tengo que decir que esta es mi novela preferida, disfrutada ya en cinco ocasiones, y realmente el trabajo de Camus capta muy bien todo el espíritu detallista de la obra, tanto en lo que se refiere al interior de los personajes, como al contexto histórico donde se desarrolla esta novela (la agitada época de la Restauración de Isabel II). Repecto a los personjajes, voy a centrarme en los príncipales, pero decir que uno de los grandes aciertos de la serie es lo magnnificamente que esta resuelto el reparto. Leer las líneas de Galdós y ver en sus ricas descripciones los rostros del gran Manuel Alexandre, Mª Luisa Ponte, Luis Ciges, Mary Carrillo o el grandioso Fernando Fernán Gómez, o el largo etcétera de excelentes secundarios que puebla esta serie, habla del mimo con que fue escogido este elenco, que roza, como grandes actores y actrices que son y eran, la perfección entre personaje de la novela e interpretación realizada.
Como sabemos “Fortunata y Jacinta” es una historia de amor y maternidad, una historia que sucede en un contexto muy concreto, donde las divisiones de clases eran notorias y aceptadas. Pues bien, en este paisanaje, Juanito Santa Cruz (muy bien interpretado por el actor francés, François-Eric Gendron), hijo de una de las más ilustres familias de comerciantes de Madrid (no de aristócratas como apunta el resumen de esta página, sino un vástago del comercio matritense. Recomiendo leer la obra, una gozada, y para la descripción de la familia véase el capítulo dedicado a la historia del comercio de Madrid), se cruza con Fortunata, una de esas chulapas de Madrid que se cría entre la miseria y comienzan a tener una relación en la que Fortunata pone todo su corazón; pero los planes de la familia son otros, por lo que termina casado con una sobrina de su madre: la dulce, ponderada y bella Jacinta. El conflicto se inicia, y no solo será amoroso, sino que hay una tragedia que recorre toda la obra: la imposibilidad de Jacinta para ser madre. Y hasta ahí podemos leer, por lo que si os perdéis esta serie os puedo decir que os estáis perdiendo uno de los dramas más elaborados que hay en toda la literatura universal.
Bien, vayamos a lo estrictamente cinematográfico. Primero, las actuaciones. Para el público español, el gran actor Mario Pardo nace en esta serie. Realiza una creación espeluznante del enfermizo Máximo Rubín. Es una actuación cargada de matices, que se ven no sólo en sus diálogos, sino en sus expresiones. Así, cuando aparece en pantalla se “come” todo lo que se acerca; y pensar que se reta con “monstruos” de la categoría de la Ponte, Fernán – Gómez, Ana Belén, etc. Lo mismo se puede decir de Maribel Martín. Una actriz que se prodigó muy poco, pero que aquí sienta cátedra exhibiéndo todos los matices que un personaje como Jacinta lleva (es la dulzura, pero también es la pasión, una pasión reprimida, como en la magnífica secuencia en la que se enfrenta a Fortunata). El único pero lo sitúo en Ana Belén. Soy un fan irredento de esta gran actriz; sin embargo, aunque el trabajo es ajustado, mientras que con los demás actores del reparto “sí” veo al personaje, con ella no recibo esa impresión. Fortunata es más racial y castiza de lo que crea Ana Belén. Es un ser más primario, más elemental, y en Ana Belén esto no está llevado al límite. Cabe preguntarse si esto fue una opción del director o de ella, pero el personaje que representa está más domesticado que el de la novela. Aún así, Mario Camus realiza una dirección fabulosa, con un lenguaje muy cuidado, exprimiendo al máximo las posibilidades de los actores, que, como digo, están geniales (Ver sino las composiciones que hacen Berta Riaza o la gran Charo López), pues la dirección está muy centrada en ellos. Merece también comentar la maravillosa partitura que crea el maestro Antón García Abril para esta serie que capta emocionalmente lo que ocurre y el ambiente de ese momento histórico.
Así, consigue una serie de una calidad extraordinaria. Seiscientos minutos que no te cansas de ver hasta ese desolador final con el que acaba.
En resumen: televisión de calidad, de muchos quilates, que sale con buena nota de un reto tan difícil como adaptar esta novela galdosiana.
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