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Críticas de Dragondave
Críticas ordenadas por:
Metro Manila
Metro Manila (2013)
  • 7.0
    3,865
  • Reino Unido Sean Ellis
  • Jake Macapagal, John Arcilla, Althea Vega, Miles Canapi, ...
8
No es país para honestos.
De la mano del director que nos sorprendió, primero con ese cortometraje nominado al Oscar y dos años más tarde transformándolo en esa maravillosa película que es Cashback, llega ahora Metro Manila, que pese a su presupuesto de “guerrilla” ha sabido hacerse con el favor del público en Sundance y Gran Betraña ha decidido que sea su representante para competir en los Oscars de habla no inglesa, de llegar a la selección final.
Sean Ellis, tras una visita a un amigo a Manila y presenciar una discusión en la calle de dos empleados de una compañía de furgones blindados, sacó la idea que posteriormente, trabajada con el guionista Frank E. Flowers, resultó ser el guión de Metro Manila.
Rodada en tagalo (la lengua nativa de las Islas Filipinas, donde se rodó) y con poco presupuesto, Ellis, aparte del rol de director y guionista, tuvo que encargarse de la producción, cámara, luces, sonido y steady-cam.

Metro Manila nos habla de una familia que se traslada de los campos de arroz del norte de Filipinas a la ciudad de Manila, en busca de un futuro mejor. Pero la estresante y asfixiante ciudad no se lo pondrá nada fácil a Óscar y su familia.
Un drama que poco a poco se convierte en un thriller atrapante.

Una buena historia emocionante y emotiva que intercala ficción ciertos detalles reales (la historia de Alfred Santos, que en la realidad se llama Reginald Chua, y los crueles juegos de niños apaleando un gato, por ejemplo) que otorgan veracidad al relato, sin hacer el simple drama autocomplaciente y lacrimógeno. No se escatima en mostrar lo crudo de la vida pero sin caer nunca en lo banal, tópico o maniqueo.
Su fuerza radica, sobre todo en ofrecer un thriller con nervio apoyado en la historia. Nada surge de la nada, no hay trucos de magia para hacer más atractivo el viaje, las situaciones derivan de las anteriores, como debería ocurrir en todos los guiones. De ahí que se le permita la licencia del final poético (que ni eso resulta descabellado en el relato) y redondea el buen hacer de su historia. La buena guinda al pastel.

La denuncia social es simplemente una vertiente secundaria de la película, enfocada más al thriller con sello autoral, mostrando una verdadera jungla de asfalto donde, o te adaptas o no sobrevives.
Y cómo no, como en sus anteriores películas, hasta incluso en la floja Broken, la pasión por los detalles y mostrar sentimientos a través de las imágenes es uno de los puntos fuertes de Metro Manila. Momentos como el “¡por fin agua!” cuando se ducha Óscar y Mai después de vivir en una chabola se convierten en pequeños momentos mágicos en manos de Sean Ellis. No en vano, Ellis antes de cineasta ha trabajado de fotógrafo, haciendo videoclips o anuncios de importantes firmas como Jean-Paul Gaultier, Land Rover o Rimmel. Quizás por ello la fotografía se nota especialmente cuidada en sus películas, incluso en estas cuyo rodaje de un mes y escaso presupuesto dejan poco margen para una planificación más minuciosa.

Quizás a Metro Manila le falte un poco para engatusarme como aquella opera prima de 2006, pero siempre es un gusto ver un thriller con sello propio, con cierto gusto por ofrecer un cine más allá del producto standard industrializado, y más de la mano de un prometedor cineasta como Sean Ellis, con buenas ideas y talento para llevarlas a cabo. Quizás la categoría de habla no inglesa en los próximos Oscars la tenga difícil con pesos pesados como La caza, de Vinterberg; La gran belleza de Sorrentino o El pasado de Asghar Farhadi , pero sin duda no me sorprendería en absoluto que se encontrase entre las nominadas.
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11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Último viaje a Las Vegas
Último viaje a Las Vegas (2013)
  • 5.2
    6,779
  • Estados Unidos Jon Turteltaub
  • Morgan Freeman, Michael Douglas, Robert De Niro, Kevin Kline, ...
6
Cuatro amigos, muchas canas y una fiesta a punto de comenzar.
Si en abril nos llegaba Tipos legales, una película sobre el último trabajo de tres ex-mafiosos ya entrados en años protagonizada por tres viejas glorias (Pacino, Walken y Arkin), ahora aterriza en las carteleras españolas Plan en Las Vegas, otra película de similar estructura, esta vez cambiando a los tres gángsters por cuatro amigos sexagenarios cuyo “último trabajo” es la despedida de soltero de uno de ellos. Como ocurría en la primera, también está protagonizada por actores de renombre con una larga y gran trayectoria a sus espaldas: Morgan Freeman, Kevin Kline, Michael Douglas y Robert De Niro (que, como curiosidad, es la primera vez que coinciden los cuatro en una misma película). Todos ellos han ganado en alguna ocasión el máximo galardón de la Academia de Hollywood y entre los cuatro cuentan en su haber unas catorce nominaciones.
Además, al igual que en Tipos Legales, aquí también se apela a cierto aire nostálgico y entrañable durante toda la película.

Como si se tratase un híbrido entre Resacón en las Vegas y Cuenta Conmigo, cuatro amigos inseparables que se conocen desde los seis años reciben la noticia de que uno de ellos va a casarse (a estas alturas) y no se lo pensarán dos veces para reunirse como en los viejos tiempos y montar por todo lo alto una juerga en Las Vegas. El director Jon Turteltaub (Phenomenon, La búsqueda, El Chico, 3 pequeños ninjas...) enfoca la película con cierto tono maduro, pese a que la asociación “despedida de soltero” y “Las Vegas” suenen a todo lo contrario. Nos presenta la historia tratando la amistad y la vejez como temas principales, lo que hace que la comedia adquiera cierto cariz dramático en algunos tramos. Esto significa que los que esperan un Resacón en las Vegas en versión 3ª edad se vayan olvidando. Porque sí, hay puntos cómicos y escenas de risas, pero la dirección y ritmo empleados no es tan alocada, sacrificando comicidad por entrañabilidad. Esto hace también que el público potencial aumente de rango, desde jóvenes hasta gente cercana a la edad de los protagonistas.

Por contra, la historia no ofrece nada nuevo para considerarla atractiva. Morgan Freeman es un abuelo que, tras haber sufrido un ataque cardíaco, su hijo lo cuida como si fuera un niño más y se siente encerrado en su propia casa; Kevin Kline es un marido aburrido de su vida y falto de chispa en su matrimonio y Douglas y De Niro comparten historia sentimental al haber estado enamorados de la misma mujer. Estos tres conflictos que arrastran los protagonistas, que ya de por sí suenan poco atractivos, se resuelven de forma previsible y convencional.
Si bien se le puede achacar que la historia no arriesga, amarrada a un guión de manual, de personajes y situaciones esquematizadas y arquetípicas, contar con cuatro monstruos de la interpretación es sinónimo de garantía, ya que por sí solos levantan prácticamente cualquier película, sobre todo si ruedas con los cuatro a la vez y haces que se lo pasen genial (pues eso se traslada a la gran pantalla)

Una vez aceptado este hecho, el quid está en simplemente dejarse llevar y disfrutar con el carisma que desprenden los cuatro y sus dos o tres gags de carcajadas. Si eres capaz de pasar por alto la floja historia, entonces podrás ver que su duración es la adecuada, no hay repetición de chistes y la sonrisilla complaciente en el espectador es una constante a lo largo de la película.
Y es que si la pretensión es la de hacer pasar un rato ameno y lo consigue, no hay nada más que decir. Objetivo cumplido.
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una familia de Tokio
Una familia de Tokio (2013)
  • 7.0
    2,896
  • Japón Yôji Yamada
  • Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Tomoko Nakajima, Yû Aoi, ...
8
Profundamente humana.
La recientemente galardonada con la espiga de oro en la pasada edición de la Seminci, la última película del consagrado director Yôji Yamada tiene, además, muchos otros alicientes que hacen de su propuesta de obligada visión. Presentada en el 63ª Festival de cine de Berlín junto a la remasterización digital de Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu, Una familia de Tokio supone un bello homenaje del aprendiz a su mentor, con doble celebración detrás: la del 60º aniversario de Cuentos de Tokio y la de 50 años de carrera de Yôji Yamada. Y es que la carrera de Ozu y Yamada ha estado muy ligada, pues ambos coincidieron en los legendarios estudios Shochiku, donde Yamada puedo aprender de primera mano el arte de contar historias del maestro Ozu.
Ahora, el aprendiz hecho ya maestro, presenta Una familia de Tokio como sólo él podría haberla hecho, con sumo respeto a la original pero aportando a su vez su sello y la visión moderna de un Tokio que ya poco se asemeja al de hace 60 años. En cambio, el mensaje universal que nos dejó Ozu sigue intacto, lo que hace de la película de Yamada un ejemplo a seguir a la hora de hacer remakes.

Yamada es un director prolífico, con 81 películas a sus espaldas, que se dio a conocer en Japón con la saga Tora-san, una de las series más longevas del mundo. El reconocimiento internacional le llegó a través de su “trilogía del samurái” formada por El Ocaso del Samurái, The Hidden Blade y Love & Honor; las cuales le supusieron participar en varios festivales como Berlín y hasta una nominación a los Oscar. Tras Kabei: nuestra madre y About her brother se le concedió la Berlinale Kamera por reconocimiento a su carrera. Este año también presentó su trabajo en Berlín, un festival que tiene especial cariño por Yamada.

Una familia de Tokio sigue el mismo argumento que Cuentos de Tokio, narrando el viaje de una pareja de ancianos que van a visitar a sus hijos a la capital, pero que éstos, con el estrés de la vida en Tokio, apenas pueden estar con sus padres. Muchas de las situaciones y diálogos son muy similares a la obra de Ozu, aunque tiene algunos matices que más tarde comentaremos.
Esta sencilla historia encierra detrás todo un estudio de la familia y, por extensión, de la vida, a través de detalles cotidianos y sin apelar a discursos de ningún tipo. Una visión a través de tres generaciones (niños, padres y ancianos) y cómo la vida moderna les afecta a cada uno (la falta de tiempo, las motivaciones, el egoísmo, la vejez...)

Pese a ser un homenaje, Una familia de Tokio cuenta con ciertos cambios con respecto a Cuentos de Tokio que hacen que su mensaje sea atractivo pese a haber visto ya el film de Ozu, sobre todo en referente al personaje de Noriko, que en clásico de Yasujiro era una viuda y aquí es la novia del menor de los hijos, desconocida por todos. La relación entre Noriko y la anciana Tomiko cobra mayor fuerza y emotividad. De hecho, los ancianos Isao Hashizume y Kazuko Yoshiyuki no tienen nada que envidiar a Chishu Ryu y Chiyeko Higashiyama, creando unos personajes entrañables. Yamada por su parte crea situaciones cómicas que hacen más llevadero el ritmo, que aunque sea pausado nunca se hace lento gracias a su estructuras y sobre todo a sus personajes con los que empatizamos rápidamente, especialmente con Shoji, el pequeño de los tres hermanos.

La gran maestría técnica de Yamada hace que la cámara capture la esencia de las emociones sin interponerse a la historia que cuenta, de forma que apreciemos la majestuosa dirección sin ser conscientes que hay alguien detrás grabando todo, dando vida propia al relato.
El mejor calificativo que se me ocurre para la película es profundamente humana. Humana desde el amor del que fue aprendiz a su gran maestro. Humana para homenajear sin caer en la simple copia, aportando vida propia. Humana por relatar la vida con viveza, con detalles y sin discursos moralizadores. Humana por usar la técnica al servicio de la historia y no como recreación de su talento. Humana porque todo ser humano debería verla.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jazmín azul
Jazmín azul (2013)
  • 6.8
    38,325
  • Estados Unidos Woody Allen
  • Cate Blanchett, Alec Baldwin, Sally Hawkins, Bobby Cannavale, ...
7
El resplandeciente brillo del falso oro.
Asistimos una vez más a la cita anual obligada con nuestro amigo Woody Allen. Una cita que se marca automáticamente en el calendario desde 1982 (desde entonces nunca ha fallado a la cita de película por año, incluso ofreciendo algún que otro dos), demostrando la mente prolífica de este pequeño genio neurótico que nos ha encandilado tantas veces con la magia de su cine.

Siempre se habla de las mujeres almodovarianas, que destacan sobremanera, pero Allen también tiene una gran colección de talentos femeninos en sus películas: Diane Keaton, Geraldine Page, Mariel Hemingway, Charlotte Rampling, Mia Farrow, Barbara Hershey, Gena Rowlands, Diane Wiest, Mira Sorvino, Judy Davis, Samantha Morton, Scarlett Johansson o Penélope Cruz son unas de las innumerables actrices que han destacado con el neoyorquino. Ahora se une a este gran elenco Cate Blanchett, una actriz que siempre ha sabido elegir con mucho acierto sus proyectos y se está labrando una carrera muy interesante, alternando grandes éxitos de taquilla con grandes películas de circuito más independiente. Además, la crítica y el público se han puesto de acuerdo en elogiar la enorme actuación de la actriz australiana, que ya tiene en su haber un Oscar por El aviador (de actriz secundaria) y no sería muy descabellado verla este año competir de nuevo por la estatuilla, esta vez como actriz principal.

De hecho, el atractivo principal de Blue Jasmine radica en el personaje de Cate Blanchett, una película de personajes y donde el suyo destaca sobremanera. Un personaje complicado, con un perfil psicológico complejo y donde hubiera sido muy fácil caer en la sobreactuación y pasar la frágil línea de la ridiculez, pero Blanchett siempre sabe mantenerse en la raya y solventar la actuación muy dignamente.

Blue Jasmine (nombre que se autoadjudica la protagonista para otorgarse más 'glamour') nos habla de una mujer que no nació en un status privilegiado, pero que una mala educación y la sociedad que la ha rodeado le ha metido en la cabeza que no debe conformarse con menos que una vida de lujos y excesos, adornada con joyas y casas de ensueño. Esa vida es la que le ofreció su ex marido Hal y ya no concibe otra. En el otro extremo se encuentra su hermana Ginger, quien ha aprendido de la vida la humildad de trabajar para conseguir una vida digna. No en vano, es cuanto menos curioso que sea el personaje de Blanchett el que recrimine a su hermana que se conforme con maridos mediocres y aspire a más, cuando Hal la engañó con incontables mujeres y estafó a mucha gente para costearse esa vida privilegiada. Esa ceguera se vuelve en cierta manera cómica en el guión de Allen, cosciente del patetismo que desprende el personaje, de ideas tan radicales y cuestionables como querer estudiar diseño de interiores online sin saber siquiera manejar un ordenador. Una mezcla de compasión y de justicia divina sobrevuela los pensamientos del espectador en esta comedia dramática que, sin ser lo mejor del neoyorquino, en la balanza se posicionaría más cerca del montón de buenas obras que de las pocas menos agraciadas que tiene el director.
Se le puede achacar que quizás no sea tan divertida como otras suyas, pero se compensa con la reflexión y, sobre todo, con un personaje que justifica por sí mismo el visionado de Blue Jasmine, y no en vano le da el nombre a la película.
Woody Allen no nos ha fallado y la cita la recordaremos con agrado y entusiasmo.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atrapados
Atrapados (2012)
  • 5.1
    3,891
  • Estados Unidos Stefan Ruzowitzky
  • Eric Bana, Olivia Wilde, Charlie Hunnam, Sissy Spacek, ...
5
Mucho frío y poca tensión.
Stefan Ruzowitzky tiene una filmografía cuanto menos singular. Combinando obras interesantes como Los herederos o la ganadora del Oscar a mejor película de habla no inglesa, Los falsificadores; con películas de carne de videoclub como Anatonía y Anatomía 2 o la película infantil sobre Kika Superbruja.
Y ahora con el salto a Estados Unidos, donde se ha realizado su última película, no parece que su carrera vaya a despuntar tampoco. Y es que La huida (Deadfall) ya fue sinónimo de problemas desde su rodaje a diez bajo cero en Canadá. Digamos que no era el entorno de ensueño para sus actores, especialmente para Olivia Wilde que se pasa unas cuantas escenas con mini falda... Luego vino la muerte de Catherine Colvey, que hace el papel de Vicky Wienrick. Diez meses después se estrenó en el festival de Tribeca, pero no cosechó buenas críticas en general y la película se estrenó en VOD un mes antes de su limitado estrenos en salas estadounidenses. Evidentemente su recaudación fue muy pobre, apenas unos 19.000 dólares (de once salas) cuando se calcula que su presupuesto fue de unos 12 millones. Por ello no es de extrañar que su estreno en España venga tan tarde y más por compromiso que por otra cosa.

Realmente ante tantos apuntes en contra uno se espera una película mediocre, y aunque el resultado no se aleje en demasía, al menos hay ciertos detalles que pueden hacer que su visionado no sea del todo una pérdida de tiempo.
Por un lado tenemos un reparto cuanto menos interesante en cuanto a nombres: Eric Bana (del cual hablaremos más adelante), Olivia Wilde (que hace poco vinos en Rush), el hijo de la anarquía Charlie Hunnam (también visto hace poco en Pacific Rim) y los veteranos Sissy Spacek y Kris Kristofferson (a los cuales siempre es un gustazo ver).
La ambientación, que apunta al concepto del western pero modernizado, tiene presencia. Ese paisaje alejado de todo, la frialdad de sus personajes representada por la nieve siempre presente que inevitablemente evoca a Fargo de los Coen (siempre salvando las distancias) sería otro de sus puntos a favor.
Y, desde luego, la escena de Acción de Gracias, hacia el final de la película, logra la tensión necesaria para levantar en parte la película y dejar mejor sabor de boca.

Lo malo viene cuando justo dicha tensión no aparece en la película nada más que en las escenas iniciales y en la nombrada del final, el resto del metraje sufre una fuerte falta de garra a causa de un guión flojo del desconocido Zach Dean (en IMDB sólo le figura este trabajo) llenando el metraje de diálogos vacuos y refritos de thrillers ya vistos, lo que hace previsible la historia y aletarga al espectador en la espera de la ansiada escena de marras.
Lo que empieza con un robo a un casino, prontamente se vuelve un mcguffin para hacer un planteamiento sobre las familias disfuncionales haciendo que el thriller pierda fuerza en pos de un drama familiar que tampoco llega a explotarse como debiera.
Aparte, como trama secundaria encontramos la historia de Treat Williams y Kate Mara como Sheriff e hija del mismo respectivamente, que se nota menos trabajada poco aporta a la trama general, lastrando más aún el ritmo del metraje.

Pese a todo se deja ver aunque no aporte nada al género, y según la paciencia del espectador y de las fuerzas que llegue al final de la cinta, determinará si la película se queda con la etiqueta de regulera o ligeramente interesante. En cualquier caso, al menos nos sirve para recuperar a Eric Bana, que aunque no ha llegado nunca a desaparecer, del futuro prometedor que se le auguraba desde principios del 2000 con Chopper y las superproducciones que le siguieron, desde Munich no ha vuelto a tener un papel verdaderamente destacable. Quizás el fallo de Hulk y Troya en taquilla hizo que las productoras se pensasen dos veces la rentabilidad de Eric Bana en películas de alto presupuesto. Lo que no se le puede negar es que el australiano tiene porte y presencia, y suele llenar la pantalla en los variados géneros y papeles en los que ha trabajado. De hecho, si el proyecto sigue adelante, es probable que en el futuro le veamos en la piel del mismísimo rey del rock, Elvis, en Elvis & Nixon.
Mientras Eric espera ese papel que le devuelva al candelero en Hollywood, habrá que medio conformarse con películas como La huida, que sin ser destacables, contienen leves chispas de ingenio.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Colegas
Colegas (2012)
  • 6.0
    38
  • Brasil Marcelo Galvão
  • Ariel Goldenberg, Rita Pokk, Breno Viola, Lima Duarte, ...
2
Colega, ¿qué guión es éste?
No es lo más frecuente en el cine acercarnos a las vidas de gente que sufre el síndrome de Down, pero hay ya unas pocas producciones que han contado con actores con síndrome de Down y han acercado esta discapacidad al gran público en disparidad de géneros. Así, Anita, de Marcos Carnevale, enfocaba la trama en la odisea de una niña-adulto de 35 años con el síndrome, que se pierde cuando la explosión de un atentado tiene lugar y siembra el caos. La española Yo, también que aunque como película quedara un tanto limitada por su visión doctrinaria y topiquera de un drama romántico, Pablo Pineda realizaba una insólita visión sobre las inquietudes amorosas de un hombre con síndrome de Down que resultaba bastante interesante. Y en la belga El octavo día, de Jaco Van Dormael destacaba por ofrecer la tierna y simpática historia de amistad entre George (Pascal Duquenne) y Harry (Daniel Auteuil) tras un encuentro fortuito de ambos. Además, en este último caso, Dormael ha contado en otras ocasiones con Pascal Duquenne en sus películas y hasta consiguió el reconocimiento de Cannes como mejor actor junto a su compañero de reparto Auteuil en El octavo día.
Con estas y otras películas en mente, uno se acerca a Colegas, de Marcelo Galvão esperando una road movie simpática que le haga salir de la sala con una sonrisilla. Quizás por eso el chasco sea mayor cuando te encuentras que sales cabreado y con la sensación de "pastiche" entre saturación de homenajes fílmicos y guión de situaciones archisabidas y estúpidas que cuanto menos sonrojan como espectador de cierto bagaje cinéfilo.

Y es que la clave entre pensar "es simpática" a "¿qué clase de mala broma es esta?" está precisamente en la cultura cinéfila del espectador que se encuentre viéndola. Normalmente las películas con guiños cinéfilos suelen disfrutarse más cuantos más sepas reconocer en pantalla, pero en el caso de Colegas creo que es justo al contrario: cuantos más reconozcas, más irás saturándote y llenando el vaso hasta explotar. Y es que no hablamos de ciertas referencias, sino de rellenar en cualquier hueco del metraje, venga a cuento o no, sin importar lo absurdo que quede o la verosimilitud de la película, con escenas que recuerden a otras películas, frases de las mismas o cualquier detalle que demuestre su amor al medio. Y esto a veces tiene cierto sentido en la película, pues uno de los tres amigos que se escapan del instituto especializado en gente con síndrome de Down se llama Stallone (porque su padre era fanboy del actor) y está enamorado del cine, sabiéndose películas de memoria y diálogos que no duda en usar cada dos por tres. Pero en otras veces, usarlo con otros personajes o situaciones donde no aparece simplemente como relleno pero ridiculizando la escena, causa un efecto del pastiche empalagoso e indigesto que comentaba.
Y esto proviene de un guión que hace aguas de principio a fin, sin tono paródico o cínico, con una voz en off absolutamente innecesaria y lastradora, con escenas tópicas mil veces vistas y con una ingenuidad insultante.
Si ya de por sí la historia que se está contando no es nada del otro mundo, si encima se cuenta torpemente, con cámaras lentas acompañadas de música melodramática para mostrar dramatismo o enfatizar sensaciones, la cosa va por mal camino.
Los personajes, caricaturizados al máximo y ridiculizados conscientemente, con el único fin de que sus tres protagonistas destaquen por encima del resto, me parece de mal gusto. Los personajes de los policías son de inteligencia de parvulario y verlos en pantalla da vergüenza ajena. Si encima se les acompaña con bromas absurdas como la del tono de móvil y encima se repite una y otra vez, la película ya no hay quien la levante.

Quitando al elenco protagonista de los tres amigos, lo demás es bastante desechable, de poca hendidura. Ni emociona, ni hace gracia por más que intente ambas cosas a toda costa. Ni siquiera es verosímil, pues lo que pasa no puede justificarse ni a nivel interno, pero tampoco tira por una vertiente fabulesca donde se pueda justificar mendiante un cuento o metáfora. Es tal su ingenuidad que se espera que simplemente con ver a los protagonistas ir en busca de sus sueños sin sentido ya esté todo hecho. Y cómo no, hasta cuando se visita Argentina se utilizará el tópico del tango, otra muestra más del desorbitado ingenio del guión.
Películas como estas las hay a patadas, pero parece que se utiliza como excusa la deficiencia de sus actores principales para justificar la pobreza de un guión muy mediocre, y esto es lo que no hay que permitir, no se puede ser condescencientes. Si el resultado es malo, lo será independientemente de sean loables o no las intenciones. ¿Acaso si los tres protagonistas fueran actores sin deficiencia mejoraría la cosa? Rotundamente no, porque el problema no radica en ellos, sino en la base de la película, su guión.
Ahorrénsela y vayan a ver El octavo día, háganse el favor.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sonidos vecinos
Sonidos vecinos (2012)
  • 6.4
    338
  • Brasil Kleber Mendonça Filho
  • Irma Brown, Sebastião Formiga, Gustavo Jahn, Maeve Jinkings, ...
5
Mucho ruido y pocas nueces
El debut de Kleber Mendoça Filho, periodista, crítico y programador de cine que se lanzó al ruedo tras experimental antes con el cortometraje Recife frio (2009) ha sido apoyado por muchos críticos y festivales por los que ha pasado, ganando el FRIPESCI en Rotterdam y una mención especial del jurado del Atlántida Film Festival, entre otros.

Los habitantes de un barrio de la ciudad brasileña de Recife se sienten inseguros y contratan a una empresa que les proteja. Esta incursión, que pretende luchar contra la desconfianza que se ha instalado entre los miembros de una comunidad relativamente tranquila, altera la vida de sus calles, aunque la cotidianidad pronto encuentra su rumbo.
Seleccionada por Brasil para competir en la 86 edición de los Oscars el 2 de Marzo de 2014, lo cierto es que Sonidos de barrio es, ante todo, un cine de autor interesante y que explota de manera admirable el sonido para crear desasosiego y remarcar su mensaje de denuncia y retrato social de un barrio burgués de Recife.

Planteada como una película coral donde varias vivencias y situaciones diversas de los vecinos son presentadas casi sin conexión alguna entre sí, su ritmo pausado marcará las diferencias entre los espectadores, entre el ferviente entusiasmo y el hastío y el aburrimiento de que, aparentemente, la película no evolucione. Y es que puede dar la sensación por momentos que la película se estanca y, salvo momentos puntuales que despuntan, estamos ante dos horas de hechos medianamente atractivos o trascendentes, que aunque se presente dividida en tres partes (perros guardianes, guardas de noche y guardaespaldas) no hay un hilo general que enlace las historias, más allá de la temática general de la inseguridad y ese elemento invisible que parece amenazar constantemente el futuro del barrio.
Comparada con el Caché de Haneke, contiene ese halo de incertidumbre, inquietud por lo que se avecina, remarcado por la formidable banda sonora, que siempre parece apuntar a que se avecina la tragedia, aunque realmente nunca llegue a aparecer.

Un ejercicio interesante, sobre todo en el aspecto técnico, pero que en general parece desaprovechado viendo las posibilidades que ofrecía sobre el papel y que no han sido explotadas del todo en la película.
Pese a que en la balanza personal pese más lo que pudo ser que lo que ha sido, lo cierto es que recomendaría su visionado, por aquello de que las impresiones personales son muy subjetivas y donde uno ve imperfección, otros verán perfección imperfecta.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estocolmo
Estocolmo (2013)
  • 6.5
    14,371
  • España Rodrigo Sorogoyen
  • Javier Pereira, Aura Garrido, Jesús Caba, Lorena Mateo, ...
8
La luna luce más de noche
Para empezar a hablar de Stockholm hay que mirar primero la difícil situación de la industria cinematográfica española. Con ministros que tiran piedras sobre su propio tejado y una difícil situación económica que hace que financiar proyectos sea una empresa muy arriesgada. Así, películas de corte minoritario y/o de equipo técnico novel encuentran mil y un problemas para llevarse a cabo y, en caso de tener al final la fortuna de realizarse, viene la no menos difícil tarea de la distribución en cines. Así, muchos proyectos acaban muriendo sin llevarse a cabo o solo una pequeña minoria son los que tienen el privilegio de verlas.
El director y guionista del proyecto, Rodrigo Sorogoyen, después de decidir que su proyecto para un cortometraje se convirtiera en una película, consciente de esta grave situación, y después de reunir todo el capital que pudo de amigos y conocidos, recurrió a Verkami (reconocida página de crowfunding) para conseguir el dinero que aún le faltaba para sacar el proyecto adelante con la suficiente calidad.
El equipo técnico y artístico no recibió sueldo alguno durante los doce días de rodaje (no había presupuesto para más), para no comprometer la estabilidad económica del proyecto, y, a cambio, se convirtieron en productores asociados.
Al fin, después de la colaboración de 244 personas a través de Verkami (a las que se recompensó, según su aportación, con descargas en HD, Dvds de la película o entradas para la premiere, entre otras cosas) que aportaron 13.050€ de 8000€ que se pedían y que, por supuesto, salen en los créditos finales de la película, Stockholm se convirtió en una de esas pocas películas que sobreviven al proceso y llegan a nacer.

Por ello, que tras todo este camino empedrado la película haya llegado, no sólo a estrenarse en cines (unos 15 en toda España), sino al festival de Málaga haciéndose con tres premios (director, actriz y guión novel) es para ponerse en pie y aplaudir.

Si encima de todo esto, la película está resultando todo una revelación y recibe elogios de todo aquel que la visiona, hablamos de un éxito merecido y compartido. Éxito para Sorogoyen y todo el equipo que hay detrás de la película, para el crowfunding, para el cine minoritario y para el cine español en general.
Una película de apenas dos actores y tres o cuatro escenarios, de una sencillez envidiable y enorme calado emocional.

Un guión con dos partes bien diferenciadas, la noche y el día, mostrando dos caras opuestas de sus protagonistas, presentando por la noche un amor idílico en clara referencia a Antes del amanecer, por el día un thriller psicológico que completa el díptico.
Sus protagonistas, Javier Pereira (Tu vida en 65', Heroína) y Aura Garrido (El Cuerpo, Los ilusos) están espléndidos en sus papeles, mostrando varios registros sin que ninguno desentone, dándose la réplica y llenando la pantalla, dotando de veracidad su encuentro amoroso.
Ambas partes tienen su carga dramática y la tensión adecuadas para que la hora y media sea un viaje compartido entre el espectador y la película. No hay momentos para desconectar, Sorogoyen e Isabel Peña no les dan cabida en el inteligente guión. Lo que sí se permiten son unos pocos "momentos mágicos" que perdurarán en la memoria y sacarán la sonrisa bobalicona cuando vuelvas a ellos en la memoria.

Una historia atrayente a la par que profundamente humana, podría decirse que generacional, donde los jóvenes verán reflejadas sus inseguridades emocionales y otros dilemas morales que convierten a Stockholm en algo más que un drama romántico.
Nunca Madrid fue fotografíada de noche con tal belleza, dando la sensación de que todo puede pasar en ella. Y así fue, que mientras un director soñaba con llevar a cabo su proyecto donde dos chavales chocaban en la inmensidad de la noche, en las más precarias de las situaciones se gestaba la mejor película española y una de las mejores en general de lo que va de año. Y es que la luna luce más de noche.
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83 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Quién *&$%! son los Miller?
¿Quién *&$%! son los Miller? (2013)
  • 5.6
    17,544
  • Estados Unidos Rawson Marshall Thurber
  • Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Will Poulter, Emma Roberts, ...
3
En busca del chiste gracioso
Los amantes de las comedias rancias y olor a prefabricadas están de enhorabuena (seguro que algún fan hay), pues llega a las carteleras 'Somos los Miller', de Rawson Marshall Thurber ('Cuestión de pelotas'). Esta mezcla de road movie y comedia familiar aderezada con la temática del tráfico de drogas, cuenta la historia de una familia ficticia, los Miller, que en realidad es una tapadera del traficante de marihuana David Clark (Jason Sudeikis) que contrata a una stripper (Jennifer Aniston), una adolescente fugada de su casa (Emma Roberts) y un panoli virgen (Will Poulter) para ir juntos en una caravana a México y cumplir así el encargo de su jefe sin problemas. Pero evidentemente habrá unos cuantos de éstos...

La sinopsis, sin ser lo más original visto, podría tener su cierta gracia, siempre y cuando el enfoque del director y los guionistas no hubiera sido el de siempre, el de “todo lo que te imagines que puede pasar, pasará”. Y es que saberte la película antes de entrar es ya bastante desmotivante.
Si encima a esto se le suma que la película tira por la vertiente de chistes de pollas, tetas y sexo... (cosa que, por otro lado, era de esperar), la cosa va oliendo ya mal.
Una ristra de chistes rancios, personajes a cada cual más caricaturesco (mención de honor para el de Brad Gurdlinger... sin palabras), situaciones forzadísimas y bastante inverosímiles... todo en busca de la risa fácil, y tienes que haber visto muy poco cine o ser de risa floja para que te haga gracia. A mí particularmente tan sólo un gag me hizo medianamente gracia. Y no sé qué es lo peor, si que los chistes no hagan gracia o que a veces puedan resultar ofensivos...

Cada vez va siendo más urgente la necesidad de poner un anuncio de “Se buscan urgentemente guionistas para comedias americanas”, porque aquí evidentemente no los hubo. Ahh, un momento, ¡¡que hay cuatro, nada más y nada menos!!
Me imagino a los susodichos con cervezas en la mano y canutos en la boca contándose chistes en una tarde-noche de juerga y anotando las “genialidades” en una servilleta para posteriormente utilizarlas en la película.
Eso sí, en un alarde de genialidad, remataron la película con un final digno de la brillante mente del mejor de los simios que trabaja para el señor Burns de 'Los Simpsons'. Chapeau.

A su favor, diremos que las hay más rancias y estúpidas. Nunca hay que subestimar a la competencia. Realmente pesada no se llega a hacer, simplemente entre lo uno y mil veces visto y el bombardeo de situaciones bobaliconas hace que te replantees si no podrías haber invertido tu tiempo de mejor manera.

Hablando en líneas generales de su reparto, no podemos obviar comentar unas palabras sobre Jennifer Aniston, encasillada en este tipo de papeles y comedias.
La que debutara en aquella casposa genialidad como 'Leprechaun' (1993) y consiguiera su fama gracias al papel de Rachel en la famosa serie de 'Friends' (al cual hay dedicada una broma en los créditos finales), a día de hoy su carrera filmográfica vive de papeles cliché en comedias de chiste fácil y de dudosa gracia. En 'Somos los Miller', hace de stripper sexy y, sin querer ser muy malos, a sus 44 años y pese a que los lleva bastante bien, diremos que ya no cumple mucho el canon para este tipo de papeles... Hasta Rawson Marshall Thurber parece consciente de este hecho y tira sobre todo de planos generales y evita los cortos en las escenas de bailes sensuales.
El resto del reparto, Jason Sudeikis (el cual ya había coincidido brevemente con Aniston en 'Cómo acabar con tu jefe'), Emma Roberts ('Scream 4' y la esperada tercera temporada de 'American Horror Story') y Will Poulter ('El hijo de Rambow') cumplen su cometido de personaje arquetipo, con poco personal que poder aportar a sus personajes.
Un cameo de Luis Guzmán (un clásico de los personajes secundarios) y la sobreactuada interpretación de Ed Helms (trilogía 'Resacón en las Vegas') aportan los momentos más bochornosos de la película.

En definitiva, nos encontramos ante la típica película rellena carteleras que, si no le exiges nada e, importante, no te gastas dinero en ella (que pague el acompañante, te sentirás mejor al salir de la sala) a lo mejor puedes pasar el rato. Entretenido o no ya depende de la compañía, tu tipo de humor y lo rápido que te acabes las palomitas. Destinada en el futuro para poner de fondo en la TV una noche para desconectar después de un día de curro.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Blackfish
Blackfish (2013)
  • 7.3
    5,221
  • Estados Unidos Gabriela Cowperthwaite
  • Documentary
7
El llanto de las orcas.
Gabriela Cowperthwaite (que debutó en el largometraje en 2010 con el documental City Lax: An Urban Lacrosse Story) quedó conmovida con la muerte de Dawn Brancheau, una reconocida entrenadora del parque SeaWorld en Orlando, Florida. Gabriela había asistido muchas veces a SeaWorld y había disfrutado como muchos otros de sus espectáculos marinos, desde niña y ahora como madre que lleva a sus hijos.

Pero este incidente y el misterio que lo rodeaba la llevaron a investigar. ¿Por qué en un lugar donde suceden los sueños de miles de niños hay cabida a estos traumáticos sucesos? ¿Cómo es posible que en un complejo tan preparado como SeaWorld, con entrenadores cualificados y animales tan felices pueda revelarse a su cuidadora y causar un trágico accidente? Éste es el germen del documental, que acabó siendo casi una defensa al medio animal.

Si el año pasado te estremeciste tras el accidente que tenía el personaje de Marion Cotillard con una orca en De óxido y hueso, no puedes perderte Blackfish.

Tilikum es una orca que ha matado a varias personas a lo largo de su vida en cautividad. ¿Qué lleva a un animal, de inteligencia demostrada como las orcas, a atacar a la mano que le da de comer? Cowperthwaite explora este y otros temas relacionados, apoyándose con entrevistas de ex entrenadores de SeaWorld o pescadores de orcas. Poco a poco se va viendo como el idílico mundo de los parques acuáticos no es tal y que se intenta “maquillar” estos “accidentes” para no dañar la imagen del parque.

El tratamiento emotivo del tema hace que reflexionemos sobre nuestro papel en el mundo con relación a otras especies. Hechos como oír a una orca llorar por haberle arrebatado a su cría encogen el corazón.

Quizás el no tener bien claro el punto final del documental, sino que se haya yendo creado según la investigación ha dado como resultado un film un tanto partidista, acrecentado por la negativa de SeaWorld a ser entrevistada para la película, pero el propósito por el que está hecha y el cariño a lo que cuenta son suficientes para olvidarlo.

Pero no sólo es el cariño lo que sustenta el documental, ofrece imágenes impactantes y poderosas, tanto de incidentes en shows, ensayos u orcas en su hábitat natural que harán las delicias de los amantes de la naturaleza.

Blackfish (que es el nombre que le daban los nativo-americanos a las orcas, a las cuales tenían gran respeto por su gran tamaño) fue presentado en Sundance, y aunque el premio se lo llevó el documental Blood Brother, su nombre ha cobrado gran notoriedad, recibiendo muy buenas críticas tanto en Metacritic como en Rotten Tomatoes.

Es así que John Lasseter y Andrew Stanton cuando la vieron, decidieron cambiar el final de Finding Dory (película en la que estaban trabajando, continuación de Buscando a Nemo) y modificar la descripción del parque marino que sale en la película.

Y es que tras ver Blackfish, es prácticamente imposible volver a mirar con los mismos ojos a los zoos y parques acuáticos.
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28 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sólo Dios perdona
Sólo Dios perdona (2013)
  • 5.2
    13,511
  • Francia Nicolas Winding Refn
  • Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, ...
6
La tragedia de Refn.
Comenzando su proyección cinematográfica como no podía ser de otra forma, creando controversia en Cannes, se presentó en último trabajo de Nicolas Winding Refn, por el que había bastante expectación tras Drive.

Desde entonces no han dejado de llegar comentarios que recogen todas las vertientes posibles, desde la sugerente genialidad hasta el mayor de los sinsentidos y absurda violencia gratuita.

Sinceramente, comprendo un poco a cada una de las partes, y me cuesta casarme con sólo una de las dos, puesto que veo un poco de cada cosa.

Sólo Dios perdona cuenta como Julian, un fugitivo de la justicia estadounidense, se encuentra en Bangkok, donde lleva un club de boxeo tailandés, que utiliza como tapadera para sus negocios con la droga. Cuando su hermano Billy es hallado muerto tras haber abusado y asesinado de una menor, su madre Crystal, jefa de todo el negocio, exigirá a su hijo Julian que vengue a su hermano con la cabeza de su asesino.

Así, en el papel, la historia es simplemente una de venganzas filmada muy violentamente y, eso sí, con gran precisión y apabullante fotografía y banda sonora.

Pero... ¿es eso lo único que hay detrás de Sólo Dios perdona? Habrá quien se quede ahí, y es que Winding Refn no hace muchas concesiones y prácticamente se olvida del libreto mientras rueda, apelando a sensaciones oníricas en la mayoría de las escenas. Esto, que puede hacer que en un principio la película parezca cortada en varias mini escenas más que un largometraje al uso, se vuelve a su vez en la forma de enganchar al respetable tras una de las variadas escenas insustanciales. Y es que la película es un compendio de momentos de gran hipnotismo junto con alguna que otra situación olvidable, por decirlo suavemente.

La excesiva recreación en la violencia, moralmente criticable, contrasta con la exquisita fotografía y el buen acompañamiento musical, así como el tratamiento del sonido, creando esa atmósfera mágica que nos envuelve por momentos y no nos deja apartar la mirada.

La nula complejidad de sus personajes, que a veces los convierte en meros artificios para que avance la película, en realidad tienen su sentido en la recreación de la tragedia griega que Winding Refn tiene en mente. Hay bastante de Edipo Rey en Julian y Crystal, así como ese misticismo extraño que transmite el policía Chang, apelando casi a la justicia divina.

Kristin Scott Thomas sobresale en un elenco donde Gosling hace el papel que mejor sabe hacer, el de no mover ni una ceja pase lo que pase, aunque en su mirada parezcamos avistar todo un complejo tormento interior, y Vithaya muestra el rictus imperturbable de la justicia, severa y sin concesiones.

El director de fotografía Larry Smith, que ya había trabajado con Refn en películas como Bronson o Fear X, imprime ese toque mágico que impregna de cierto sentido la obra, con ecos a David Lynch, solo que se hecha en falta un sustento mayor en la historia para que el ejercicio sea completo del todo y no quede tan pretencioso. Bien es cierto que esto no es culpa de Smith, que, como buen aprendiz que fue de Kubrick, sabe de la importancia que hay en la fotografía dentro de un trabajo de sugestión y onirismo. De la mano va el trabajo de Cliff Martinez, quien vuelve tras Drive a componer una banda sonora que acompaña a la imagen y crea esa situación de desasosiego e incertidumbre que hace de Sólo Dios perdona un visionado estimulante.

Nicolas Winding Refn, quien ya trabaja en sus próximos proyectos (I walk with the dead y una serie de televisión sobre Barbarella) ha reconocido que Sólo Dios perdona es un punto de inflexión en su carrera, donde todos los papeles protagonistas eran personajes masculinos con tragedias a sus espaldas. Ahora sus próximos proyectos apuntan a explorar la vertiente femenina en sus películas.

A la espera de éstos, Sólo Dios perdona llega a las carteleras españolas para regocijo de sus fans.

Que deje contentos a estos o no dependerá ya de la importancia que dé cada uno a los distintos elementos que conforman una película: la historia, la fotografía, la sugestión, las interpretaciones...

Lo que no se puede negar es que su visionado en la pantalla grande supone abrir la puesta a un mundo de sensaciones que no serán iguales para todos. ¿Pero acaso no es esta la grande del cine?
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todos queremos lo mejor para ella
Todos queremos lo mejor para ella (2013)
  • 5.9
    1,429
  • España Mar Coll
  • Nora Navas, Valeria Bertuccelli, Clara Segura, Pau Durà, ...
7
Fisioterapia y psicoterapia.
Elegida el pasado 19 de octubre para inaugurar la 58º edición de la Seminci de Valladolid, Todos queremos lo mejor para ella supone la vuelta de Mar Coll tras su prometedor debut Tres días con la familia. Recibida con tímidos aplausos y cierto “desconcierto”, el mismo que traía por título la película provisionalmente pero que al final cambió al actual, su singularidad radica en los rasgos que ya se veían en su anterior película, una frialdad y transparencia al tratar temas familiares que en principio pueden dejar a más de uno fuera de la trama, pero que si se hace un ejercicio de empatía y se conecta con los personajes, se vislumbra que tras esa capa exterior, anida multitud de matices vivos y ricos que hacen las delicias de espectador más avispado.
Espléndida Nora Navas, como reina de la función, aportando tanto el tomo dramático como el cómico cuando Coll se lo requiere, haciendo de este cuadro de sensaciones una tragicomedia de la vida. En este aspecto, la banda sonora también ayuda a quitar hierro al asunto, centrando sus acordes a subrayar los momentos más alocados en las acciones de Geni.

El segundo largometraje de Mar Coll nos narra la vida de Geni tras un peligroso accidente automovilístico que casi le cuesta la vida y le ha dejado secuelas en su rodilla. Pero aparte de estas secuelas físicas, su difícil recuperación y reincorporación al mundo laboral, el accidente despierta en ella la sensación de reconducir su vida, de disfrutar de ella y ver mundo como deseaba a los 18 años, pero que, también por accidentes de la vida, no pudo ir de viaje con su amiga del alma Mariana. Y es justo cuando se encuentra de nuevo tras tantos años con ella en una entrevista de trabajo que su mundo interior perderá el norte y deberá luchar por lo que considera “lo mejor para ella”.

Y es que justamente uno de los grandes puntos de interés de la historia radica en la frase que da nombre a la película. Sus familiares, ella misma, los espectadores incluso... todos queremos los mejor para Geni, pero... ¿Quién sabe qué es lo mejor para ella? Cada uno la empuja y la aconseja hacia lo que buenamente creen que le será mejor, pero nadie sabe a ciencia cierta qué le hará más feliz a través de los años, si la estabilidad económica, el disfrute de sacarse la espitita que tiene clavada desde el pasado... Geni solo sabe que en su interior no hay paz y que tiene que hacer algo antes de que sea demasiado tarde.

Así, la cicatriz del accidente responde a su vez al reflejo de la cicatriz interior por no haber podido viajar junto a Mariana. Y el inteligente guión se encarga de hacernos ver que la misma Mariana quiere sentar cabeza y ya no le sirve ser una trotamundos, para que no haya malentendidos con el espectador. No hay una solución buena o mala, todo tiene sus riesgos y Geni deberá arriesgar para ser feliz. Así, dos mundos distintos, el de la burguesía catalana de la familia de Geni y la bohemia Mariana. Y Mar Coll no se posiciona con ninguno, deja ver los vacíos legales en la forma de vida de cada uno. Por ello me parece un guión inteligentemente planteado, sin maniqueismos ni enseñanzas morales, sólo una película sencilla, bien planteada, con buena ejecución tras las cámaras y un trasfondo reflexivo sin posicionamiento.

Mar Coll, que ingresó a los 18 en la ESAC y terminó sus estudios con el cortometraje La última polaroid, a sus 32 años sabe que se espera mucho de ella, sobre todo tras su debut en el largometraje, Tres días con la familia, que le otorgaron un Goya, aparte de triunfar en Málaga y los premios Gaudí.
Con Todos queremos lo mejor para ella sigue demostrando que en España hay buenos directores emergentes con mucho que contar y con buenas maneras de hacerlo. Esperemos que su siguiente proyecto siga esta progresión ascendente en la carrera de la directora catalana.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todas las mujeres
Todas las mujeres (2013)
  • 6.2
    2,883
  • España Mariano Barroso
  • Eduard Fernández, Michelle Jenner, Nathalie Poza, Petra Martínez, ...
4
Me encanta el olor a telefilm por la mañana...
Estrenada en el festival de Málaga con cierto éxito de crítica, llega ahora la nueva película de Mariano Barroso, Todas las mujeres, que adapta al formato de largometraje la miniserie de 6 episodios con el mismo título que el mismo Barroso dirigió para el canal de pago TNT.

Todas las mujeres nos presenta una trama protagonizada por Eduard Fernández, el cual hace de un veterinario llamado Nacho, un caradura e inmaduro que pretende robar unos novillos a su jefe pero que el asunto acaba saliendo mal y deberá apañárselas para evadir la cárcel. Para ello pedirá consejo a varias mujeres que han significado mucho en su vida.

A través de estos encuentros, vamos conociendo a Nacho, el entramado y su personalidad.

Mariano Barroso (director, entre otras de Éxtasis, Los lobos de Washington, Hormigas en la boca o Lo mejor de Eva) ha encontrado el método ideal para sacar el máximo partido a su trabajo: hacer un 2x1. Se saca de la manga una película utilizando el metraje de la serie, recortando minutos pero sin aportar nada nuevo grabado para la ocasión. Reciclado 100%. A mí, personalmente, por mucho que diga que la serie ya estaba rodada pensando en cine más que en televisión, me parece muy poco creativo e inútil estrenar una película que ya has presentado, además en versión extendida, en televisión. Es como si de una novela de unas 300 páginas sacaran una versión reducida para gente con poco tiempo.
Que sí, es una forma “barata” de hacer cine, pero si no aportas nada nuevo... ¿de qué sirve? Ni siquiera creo que sirva para acceder a más público, pues supongo que su distribución será bastante minoritaria.

Pero dejando de lado la queja formal de su “adaptación”, vayamos a lo que importa, el resultado como película en sí, con el cual tampoco estoy satisfecho.

Lejos del thriller que quiere vender el tráiler, nos encontramos con un drama de tintes cómicos (por eso de atenuar las penas...) con un tono teatral muy marcado y centrando la historia en el personaje de Eduard Fernández, Nacho. Más allá del dilema de los novillos, que me acaban importando bien poco, la trama nos va introduciendo distintas mujeres que formaron o forman parte de la vida de Nacho, y nos van dibujando su psique, esperando que el espectador empatice con él, un vividor mujeriego, embaucador, mentiroso, egoísta pero majete, para que nos caiga bien.

“El personaje de Eduard hace lo que en España es el deporte nacional: echarle la culpa a los demás. A pesar de todos sus defectos, todos nos reconocemos un poco en él". Comentaba Barroso en el festival de Málaga. Pues perdona, Barroso, pero si tengo que identificarme con semejante personaje, lo llevas claro.

Y, pese a que vaya de menos a más y al final acabe interesándome un poco la redención del sujeto, lo cierto es que ni empatizo, ni me da pena y mucho menos me deja huella para el recuerdo.

Y no porque Eduard Fernández no se trabaje su papel (que viene a ser lo mejor de la película), sino porque el guión creo que no aguanta el traslado de la tv a la gran pantalla, y al personaje le faltan detalles más humanos para borrarme de la cabeza que es un cabroncete que deja a las mujeres a la altura del betún, y éstas, más idiotas aún, le siguen ayudando y dando consejos.

Pero no sólo el personaje es lo que falla, la narrativa partida en mini episodios de la serie aquí se lleva a rajatabla, cuando la trama no lo requiere y lastra el ritmo y el interés del espectador. Lo cierto es que la película desde que empieza no puede quitarse el tufillo de telefilm de encima, desde la estética hasta la historia o los diálogos, pretendidamente reflexivos pero que son tan locuaces como vacíos e impersonales. Se supone que van cargados de ironías y con cierto humor, pero quitando un par de ocasiones, todo suena a oído una y mil veces. Y es que pienso que el problema del cine español es que la labor del guionista pasa muy desapercibida, y de los tres que trabajan de ello, dos hacen siempre el mismo con los mismos tics y fallos.

Cómo no, tampoco es capaz de escapar de escenas gratuitas y ridículas como la escena de sexo con Marta Larralde o ciertos fallos de raccord.

Dentro del reparto femenino, destaca Nathalie Poza y, en menor medida, Marta Larralde. El resto, o pasan bastante desapercibidas (Michelle Jenner sobre todo) o directamente desearías que desaparecieran (Petra Martínez).

Si hubiera que destacar algo, sería el último episodio, que aporta cierto interés a la aburrida trama, pero cuando todo lo demás no te aporta mucho, destacar es algo relativamente fácil.

Mariano Barroso, contento con el resultado, confesó planear ya una segunda parte junto a Eduard Fernández (lo que no sabemos aún es si de la serie o también en 2x1).

Quizás hasta le echa huevos, la llama “Todos los hombres” y hace lo mismo pero cambiando los roles... todo es posible.
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9 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Retrato íntimo
Retrato íntimo (2012)
  • 5.3
    968
  • Francia Claude Miller
  • Audrey Tautou, Gilles Lellouche, Anaïs Demoustier, Catherine Arditi, ...
7
Arsénico por frustración
Thérèse D. es la obra póstuma de Claude Miller, que falleció el 4 de Abril de 2012 a causa de un cáncer y siquiera vio su estreno en Cannes como clausura del festival.
Miller fue un firme defensor del cine europeo, siendo el presidente de la gran cadena Europa Cinemas y partícipe del Club de los 13 (formado en 2008), grupo formado por trece personalidades de la cinematografía francesa (entre los que destacan Jacques Audiard y Pascale Ferran entre otros) que denuncian la dificultad para la distribución del cine “del medio” que llaman ellos, refiriéndose a películas dirigidas tanto al gran público como a las pretensiones artísticas, que no están creadas únicamente para fines comerciales ni sujetas a pequeños presupuestos.

Defensor de la nouvelle vague, de ella aprendió el oficio trabajando con Carné, Godard o quien fuera su gran tutor, Truffaut. De hecho, en 1984 recogió el testigo cuando Truffaut murió dejando La pequeña ladrona en la preproducción, la cual finalmente fue la película que más fama dio a Miller.
Como era común en él, para despedirse adaptó una vez más una novela, ésta vez la famosa Thérèse Desqueyroux de François Mauriac, la cual ya fue llevada a la gran pantalla por Georges Franju (Relato íntimo, 1962) e interpretada por Emmanuelle Riva y Phillipe Noiret. La obra, relata a modo de flash-back, los hechos que llevan a Thérèse Desqueyroux a envenenar a su marido (casada por obligación de joven) con arsénico.

Claude Miller y Nathalie Carter optaron por no seguir de forma lineal la historia de la novela, sin dejar de ser fieles al espíritu de la misma. Así pues, la película no es un flash-back sino que transcurre tal cual pasan los hechos, para ahondar en la psique de Thérère y la desidia que le causa la sociedad burguesa a su temperamento liberal. Un personaje dibujado de forma misteriosa, con un rico mundo interior que apenas florece al exterior a base de sueños o tras la melancólica mirada de una soberbia Audrey Tautou, alejada de sus característicos personajes dulces y oníricos.
Miller nos muestra un sobrio drama de época que quizás peque de falta de catarsis emocional, de la chispa dramática que impacte al espectador, pero es un director inteligente que juega a no mostrar todas las cartas de sus personajes para que el espectador sea el que complete mentalmente el mundo interior que se oculta por la hipócrita apariencia formal de la burguesía y la importancia de las apariencias frente a la sociedad. Sus personajes ocultan más de lo que hablan (las conversaciones suelen tratar temas triviales como el tiempo o la caza) y la fuerza de la película reside en llegar a descubrir, mediante el buen trabajo actoral, aquello que no se nos muestra del todo pero se atisba en los gestos y miradas. Así, ni el personaje de Thérèse es la heroína ni Bernard un villano, sino que ambos son esclavos de su entorno.

También es cierto que la excesiva frialdad con la que se retrata la historia y la falta de esa chispa emocional que comentaba, hace que cueste empatizar muchas veces con los personajes y deje un regusto amargo, disfrutando el buen cine pero sin emocionarnos con él
Gérard de Battista (que ya había trabajado en dos ocasiones con Claude Miller) aporta un buen trabajo como director de fotografía, aportando un bello contraste entre la viveza (el personaje de Jean Azevedo, su barco, la playa...) con la tristeza que emana la reclusión de Thérèse en su casa.

En definitiva, podemos hablar de un muy decente epitafio de un director que nos tiene acostumbrados a obras de climas íntimos y Thérèse D. no iba a ser la excepción, aunque se note la mirada melancólica de un hombre sabedor de su futuro próximo.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cazadores de sombras: Ciudad de hueso
Cazadores de sombras: Ciudad de hueso (2013)
  • 4.4
    6,074
  • Estados Unidos Harald Zwart
  • Lily Collins, Lena Headey, Jonathan Rhys Meyers, Robert Sheehan, ...
5
Cazadores de sagas rentables con la ley del mínimo esfuerzo
Hollywood nunca descansa, y cuando se agota una saga recauda-billetes, ya hay que tener otra en la recámara para que la fiesta no pare.
Últimamente tiene el ojo puesto en los best-sellers juveniles, a sabiendas que los adolescentes son los que más pueblan las salas de los grandes centros comerciales (los verdaderos hacedores de taquillas). La última en caer ha sido Cassandra Clare con su saga Cazadores de Sombras que consta de cinco libros y un sexto ya previsto para mayo de 2014, que se desenvuelve en un Nueva York plagado de seres extraños y con poderes mágicos que protegen la ciudad de demonios.
Romances, peleas fantasiosas, vampiros, hombres lobo, demonios y ángeles merodean por la saga haciendo las delicias de sus lectores.

Para llevar a cabo la primera película, Sony ha pensado en Harald Zwart, quien hizo un correcto remake de la emblemática Karate Kid, consiguiendo además funcionar muy bien en taquilla (ya en su estreno superó el presupuesto invertido, y quizás hubiera funcionado aún mejor si no hubiera coincidido a la semana siguiente de su estreno con Toy Story 3). Pero a pesar de este buen dato, hablamos de un director con películas en su curriculum como La Pantera Rosa 2, Superagente Cody Banks o Divina pero peligrosa, que no cosecharon ni buenas críticas ni buen éxito en taquilla.
Por esto, personalmente me sorprende para mal la decisión de poner delante del proyecto a este hombre para presentar una futura saga rentable. Y si bien los resultados finales no son tan malos como cabría presagiar, tampoco son para echar cohetes.

Sin duda, lo primero que llama la atención (para alguien que no ha leído las novelas, ni ha visto el trailer y poco sabe del tema) es la recopilación de inspiraciones en la que se basa la obra evidentemente. Desde el mundo Harrypotiano (saga de la que Cassandra Clare es mega fan) a la serie Buffy Cazavampiros, metiendo romances que recuerdan a la archiconocida obra de Stephenie Meyer y todo una serie de mitos fantásticos (brujos, vampiros, demonios, hombres lobo...) extrapolados a una Nueva York contemporánea.
La cuestión es que, yendo a pasar el rato, puede dar perfectamente el pase y salirse satisfecho, siempre y cuando no se sea muy exigente y se sepan pasar por alto los defectos que tiene.

Para mí, el más garrafal de todos es el romance edulcorado y ridículo que se marca, dejando patente que se busca mucho el target femenino (adolescente en su mayoría)/homosexual (para estos hay incluso un par de guiños), dejando un par de secuencias de vergüenza ajena y risa involuntaria. Salvando este susto, el otro principal problema es (no sé si de la novela o ya de la película en sí) es los constantes giros argumentales para dar notoriedad a ciertos personajes, que chirrían en la trama conjunta. Vale que ya nadie espera guiones magistrales de este tipo de productos, pero prefiero que se centren en la evasión pura y dura y no que jueguen a las sorpresitas argumentales, porque se les ve el plumero y pierden puntos.

La cinta gana en el apartado de acción y misticismo, si bien no inventa nada nuevo y su profundidad es nula, a los que gustan de las aventuras fantásticas como servidor puede servirles en este apartado. Los personajes están faltos de carisma (el rubiales protagonista se las trae) o mal desarrollados (el del mago por ejemplo) y quizás no tenga el humor que se gastaba la serie de Joss Whedon, pero esa sociedad secreta que caza demonios, consultan libros (aquí de runas) y pelean contra todo bicho que se tercie recuerda bastante a Buffy Cazavampiros. No en vano, durante el visionado pensaba que el formato de serie televisiva le hubiera quedado mucho mejor para desarrollar mejor su potencial. Pero quizás no sería tan rentable de ese modo, pensarán los productores.
Se agradece al menos que, pese a que se ve la evidente tendencia a formar una lóngeva saga, se molesta en tener suficiente empaque como película solitaria sin que pienses que has visto un episodio piloto.

Con todos sus pros y contras, podemos resumir que estamos ante otra saga-blockbuster de turno echa pensando más en los bolsillos que con ganas y cariño, pero para los poco exigentes o mínimamente interesados en los mundos fantasiosos, bestias de mundos subterráneos y runas mágicas puede tener su pase. Eso sí, vayan avisados que si en esta película ya hay escenas vomitivas por su exceso de azúcar glass, la saga amenaza con ponernos ración triple.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Guerra mundial Z
Guerra mundial Z (2013)
  • 6.1
    69,925
  • Estados Unidos Marc Forster
  • Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, David Morse, ...
7
Ni hordas de zombies hacen despeinarse a Brad Pitt
Por fin llega uno de los más esperados blockbusters de este verano. A la espera de películas como Pacific Rim, Elysium o El Llanero Solitario, Guerra Mundial Z se estrena como apuesta casi segura en el panorama español, sin que haya muchas películas que le puedan hacer frente.

Pese a que en Estados Unidos entró en segunda posición en el top el fin de semana de su estreno (por debajo de Monstruos University), y su recaudación se vio mermada por El hombre de acero y la película de Pixar, lo cierto es que no se puede hablar ni mucho menos de fracaso, pues lleva ya en todo el mundo la cifra de 470 millones, sin estrenarse aún en los grandes países del continente asiático. Lo mismo debieron pensar la Paramount y Brad Pitt, pues parece que ya están en proceso de preparación de la secuela.

Inspirada muy libremente en la novela de título homónimo de Max Brooks (admiradores del libro y satanizadores de adaptaciones no fieles, salgan corriendo ya), la película de Marc Foster narra la odisea de la especie humana cuando se desata un virus desconocido, similar a la rabia, que se propaga muy rápidamente y hace que las personas se ataquen entre sí y se desate el caos. Estos zombies (apodados Zetas), están causando el caos en el mundo, por lo que el secretario de las Naciones Unidas decide llamar a Gerry Lane (Brad Pitt), un ex investigador y compañero suyo, para que identifique la posible cura a esta terrible enfermedad que amenaza con destruir el mundo tal y como se conoce.

La película empieza como el modo survival puesto, metiéndonos en la piel de la familia Lane descubriendo, primero, e intentando salvarse, después, de ese Filadelfia apocalíptico a causa de los zombies. Brad Pitt es el perfecto padrazo para esta película, todos sabemos de esta faceta suya fuera de las cámaras, así que quien mejor que él para representarla dentro de ella mientras se ve las caras con la plaga zombie. El actor americano de casi ya medio siglo, ha sabido compaginar su carrera cinematográfica de forma sabia, mezclando éxitos de taquilla como Troya, la saga Ocean's o Sr. y Sra. Smith con otras de corte más independiente como El árbol de la vida o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Aún se le resiste el Oscar a pesar de haber sido nominado tres veces, pero supongo que es cuestión de tiempo para un actor de su talla que tiene el beneplácito de crítica y público casi siempre y que envejece divinamente. En él recae básicamente el peso de la película, que, una vez finaliza el primer acto survival, empieza el de la investigación del virus, su origen, para luego finalizar el tercer acto en la búsqueda de su cura. Es esta tercera parte la que fue reescrita, causando su retraso en el estreno y el aumento final del coste de la producción, lo que levantó revuelo en su día y desató las dudas de más de uno. De hecho, el final que finalmente se ve es distinto al que había planeado en un principio (quizás para los extras del dvd/blu-ray).

Si bien es cierto que el primer acto deja mejores sensaciones que los otros dos, realmente el ritmo trepidante y la tensión es una constante en toda la película, dejando pocos momentos de respiro al espectador, que gratamente ve como las dos horas de película pasan bastante rápidas. La ágil dirección de Foster tiene gran culpa de esto, y si bien hay ciertas escenas de acción a la moderna con cámaras rápidas que cuesta asimilar, no es de lo que más se abusa y parece que Foster ha mejorado desde Quantum of Solace. Si bien se tira más a la acción que al suspense o el terror, sí hay en ciertas escenas el miramiento de trabajarse el clima de inquietud que pide una obra con zombies de por medio. Tampoco es este el aspecto en el que más destaca la cinta, cosa lógica, por otra parte, si atendemos a que estos zombies se les atribuye mayor agilidad y rapidez, como ya hiciera Danny Boyle en 28 días después. Pero hay detalles que pueden parecer insignificantes pero que demuestran que la historia, pese a lo tópica que pueda parecer en su fachada, tiene más implicación que la mayoría de los blockbusters hechos con el piloto automático. Se preocupan de explicar que el virus no parece tener la misma rapidez según en qué partes del mundo y, cosa que, incomprensiblemente hasta ahora nadie había pensado, se preocupan de protegerse los brazos (la zona que suele recibir más mordiscos) aunque sea envolviéndose revistas con precinto. Detalles que pueden parecer secundarios, como digo, pero que van sumando a la hora del cómputo general a favor o en contra.

Si bien la historia, aunque no le he visto agujeros negros de esos que claman al cielo ni diálogos absurdos de echarse las manos a la cabeza, si tiene de esas “sospechosas coincidencias” que suceden justo cuando lo requiere la acción, pese a que todo iba bien hasta que el protagonista se implica. Detalles que quizás se podrían trabajar más, pero que no son demasiado grandes ni notorios para eclipsar las virtudes de una película de género bien hecha.

Dentro de los secundarios de la película no hay tantas estrellas como en otras producciones, aunque en un principio iban a estar Ed Harris y Bryan Cranston, al final se colaron David Morse y Matthew Fox en pequeños papeles. Pero la que me ha hecho especial ilusión ver es al alemán Moritz Bleibtreu, habitual en la filmografía de Fatih Akin. Si bien aquí no tiene un papel en el que se destaque especialmente, es una cara que me cae simpática y me alegro que se vaya abriendo hueco en la meca del séptimo arte aunque sea con pequeños papeles como éste (también apareció en Munich de Spielberg con un papel secundario)

Continúa en el spoiler por falta de espacio (pero no desvelo nada) ----->
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8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El estudiante
El estudiante (2011)
  • 6.4
    1,499
  • Argentina Santiago Mitre
  • Esteban Lamothe, Romina Paula, Ricardo Felix, Valeria Correa, ...
4
Con tal de no estudiar...
El guionista de Carancho y Leonera, Santiago Mitre, debuta en la gran pantalla como director en solitario con El estudiante (en 2005 ya participó en el filme El Amor, junto a otros tres directores).
Este proyecto salió adelante sin el apoyo del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina), pero eso no le impidió llevarse cuatro premios de la Academia Argentina de Cine (los Goya de allí) y el premio de la crítica argentina, aparte de triunfar en festivales minoritarios como el BAFICI, Gijón, Cartagena o Locarno.
La historia nos sumerge de lleno en el universo de Roque Espinosa (Esteban Lamothe), un estudiante que prueba suerte (por tercera vez) en la universidad de Buenos Aires. Sin embargo, pronto descubrirá que no tiene la vocación necesaria para el estudio. Entre idas y venidas, fiestas y encuentros con amigos, conoce a Paula (Romina Paula), una profesora de la facultad, que lo introduce en la política estudiantil. Roque empieza a asistir a las reuniones del partido y a relacionarse con otros militantes. Así es como conoce a Alberto Acevedo (Ricardo Felix), un antiguo político que, desde su cátedra, se dedica a formar a los cuadros del partido. A su lado, Roque aprende los entresijos de la política y se convierte en un dirigente estudiantil.

Lejos de la sátira fabulosa y acertada que era Election (Alexander Payne), Mitre tira hacia el tono dramático del asunto, usando en demasía el diálogo para hacer evolucionar la acción, aparte de presentar un guión anticlimático, y no porque la historia no lo intente en sus trejemanejes políticos, sino porque es todo tan obvio y poco emocionante que deja indiferente al espectador, en el mejor de los casos, o aburrido, en el peor de ellos.

Esta recreación del mundo político a escala universitaria falla a varios niveles, siendo uno de los más acusados los personajes, donde aparecen y desaparecen sin previa explicación, y los que quedan, se hallan faltos de vida o personalidad, son meros peones de la historia, utilizados para explicar sin dejar la posibilidad a la implicación o reflexión alguna.

Otro punto donde falla, que ya habíamos adelantado, es el guión, una historia de dos horas de duración con apenas cierto clímax en un par de ocasiones es jugar con fuego, corres el riesgo de que, como en este caso, la gente pierda el interés en lo que está sucediendo.

Rodada con cierta estética documental, se nos intenta acercar y meter de lleno en el mundo estudiantil, pero es difícil empaparse de lleno cuando hay tantas referencias a la política autóctona, lo que hace que el espectador ajeno a ella ande bastante perdido en ciertos tramos. Y cuando se juntan todos estos impedimentos, aunque la historia de fondo sea interesante y al final se intente levantar el vuelo, el resultado final queda bastante desaprovechado. No hay que perder de vista ni el fondo ni las formas a la hora de narrar, ni dejar que el mensaje se coma la película de tal forma que no haya disfrute para el espectador, pues un espectador adormecido, difícilmente estará receptivo para el mensaje.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wolverine: Inmortal
Wolverine: Inmortal (2013)
  • 5.3
    32,563
  • Estados Unidos James Mangold
  • Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Hiroyuki Sanada, ...
5
Habrá que seguir esperando...
La saga 'X-Men' de Marvel, la cual ha cosechado ya más de 1880 millones de dólares con 5 títulos, se resiste a abandonar la taquilla. Con la perspectiva de 'Days of the future past' con, de nuevo, Bryan Singer, prevista para el verano que viene, la que nos llega en éste es 'Lobezno Inmortal'.

De la mano de James Mangold (director de 'En la cuerda floja', 'Identidad' e 'Inocencia Interrumpida', entre otras) llega ahora la segunda película centrada en el personaje de Logan, que deja de lado aquel 'Origins' y hace viajar a nuestro héroe a Japón, haciendo de la película una mezcla de acción e introspección del personaje.

'Lobezno inmortal' recoge la historia de Logan justo donde terminó en la última entrega de 'X-Men' y presenta al héroe devastado por la muerte de Jean Grey, a la que recuerda mientras vive escondido en la montaña sin dejarse ver por la civilización.
Su aislamiento termina con la llegada de un encargo especial: Logan deberá viajar a Japón para despedirse del moribundo Yashida (Haruhiko Yamanouchi), soldado al que Logan conoció en la II Guerra Mundial y convertido ahora en un importante magnate.
Para agradecer que le salvara la vida en Nagasaki le hace un singular ofrecimiento: el mutante podrá volverse mortal siempre y cuando se comprometa a proteger a la nieta de Yashida, Mariko (Tao Okamoto), a la que la mafia japonesa quiere aniquilar.

La historia de Japón, una de las más famosas de su personaje en los cómics, ha visto la luz en pantalla grande gracias al interés de Hugh Jackman, que cuando termine la promoción de la película viajará a Canadá a reunirse con el resto del reparto de 'Days of future past' para continuar el rodaje.
Por primera vez se ve la vulnerabilidad de un ser inmortal como es Lobezno, ahora privado de su regeneración, deberá hacer frente a la mafia japonesa y al oscuro entramado que hay detrás del asunto.

La trama de la película empieza de forma interesante, con un flashback de Nagasaki donde Logan salva la vida a, por aquel entonces un joven Yashida.
Pero ni con un director solvente como James Mangold parece que Lobezno vaya a tener la película que se merece su carismático personaje. Si bien es más interesante a todas luces que la anterior 'Origins', según avanzamos en la trama se va perdiendo emoción e interés, plagada de demasiados sueños y flashbacks de Jean que ralentizan la narración y torpemente intentan aportar carácter al personaje. De hecho, es justamente cuando se viaja a Japón cuando, paradójicamente, lo que debería ser el motivo a favor, se acaba volviendo en el lastre de la película. Típicas persecuciones de mafia, ninjas por medio, y descubrimientos finales ya de cara al clímax final que hacen sonrojar a un guión poco trabajado y con un par de momentos ridúculos.

La salva de la quema que Hugh Jackman es el Lobezno perfecto y lleva el peso, amén que es entretenida lo suficiente como para que, aunque dos horas quizás le vengan algo grande, tampoco te aburras y tengas la dosis de X-Men necesaria hasta que Singer nos traiga, esperemos, el verdadero espectáculo en 2014.
Además, tras los créditos espera alguna sorpresa de lo que puede depararnos 'Days of future past', así que nada de salir con prisas de la sala.

Resumiendo, no es la película de Lobezno se merece, y es una pena que el atractivo del mundo samurái no esté aprovechado como merece, pero satisfará medianamente bien a los fans de la saga, sobre todo tras aquel decepcionante 'Origins', pero 'Lobezno Inmortal' tampoco está a la altura de las otras 4, y eso puede que haga que pese más lo malo que lo bueno.
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32 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
Keep the Lights On
Keep the Lights On (2012)
  • 6.2
    1,129
  • Estados Unidos Ira Sachs
  • Thure Lindhardt, Zachary Booth, Julianne Nicholson, Souleymane Sy Savane, ...
6
Esa droga llamada “Amor”
Después de un satisfactorio recorrido por los festivales tanto de temática gay/lesbiana como de reputado nombre, entre los que destacaría el Teddy bear en Berlín, las nominaciones a los Independent Spirit Awards, Sundance o Tribeca; Ira Sachs, que ya sabía lo que era triunfar en Sundance con 'Forty Shades of Blue' (premio del jurado en 2005), nos presenta un romántico drama intimista en la convulsa ciudad de Nueva York.

Basada en una historia autobiográfica e inspirada en películas como 'Los chicos están bien' de Lisa Cholodenko, 'Miradas en la despedida' de Bill Sherwood y 'Before i forget' de Jacques Nolot; 'Keep the lights' on nos adentra de lleno en el viaje emocional que supone la relación de dos hombres durante una década, mostrando el amor en todas sus manifestaciones.
La película tiene clara su vocación universal en cuanto al relato, como el mismo matiza: “no tenía por qué aproximarme a ella necesariamente como una película sobre la vida gay per se sino como una película sobre una relación de pareja en Nueva York – en ese momento en concreto – que resulta ser entre dos hombres. Esto constituye un interesante estudio de unos personajes que el espectador siente muy cercanos y su relación en pareja y los retos que conlleva.

Sin duda, lo más destacado de la película es la cercanía y sinceridad con que está contada la historia (algo tendrá que ver que sea autobiográfica), y la interpretación de Thure Lindhardt, uno de los grandes actores emergentes de su generación en Dinamarca que destaca, sobre todo, por las arriesgadas elecciones de sus personajes.
Lindhart debutó en el cine en 1987 con 'Pelle, el conquistador', y destacando sobre todo en la película de Ole Christian Madsen 'Flame y Citron' junto a Mads Mikkelsen.
El joven actor de 39 años ya ha dado el salto a Hollywood, participando en 'Hacia Rutas Salvajes', 'Ángeles y Demonios' o en la reciente 'Fast & Furious 6', y próximamente le podremos ver en 'Bizantium', la nueva película de Neil Jordan.
En 'Keep the lights on', Lindhardt soporta el mayor peso de la película, destacando por su papel inocente y tierno, pero encima de su compañero de reparto, quizás porque tiene un papel menos agraciado o porque no sabe otorgarle un sello propio, pero el caso es que a las semanas de haber visto la película, si algo permanece en la memoria, es la actuación de Lindhardt.

Entre los secundarios, destacamos a Paprika Steen, veterana actriz danesa que realiza el papel de amiga íntima del personaje que interpreta Lindhardt, que además ya pudimos ver en 'Noche de vino y copas'.

Gran parte de culpa de esa cercanía del relato recae en la sencilla fotografía de Thimios Bakatakis, conocido sobre todo por su trabajo en 'Canino', la cual fue nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa. Plagada de tonos cálidos donde predomina el amarillo y los planos medios, su composición aporta la intimidad que requiere la historia y que ya empieza desde su acertado título (menos mal que no lo han traducido) y promueve su director. Un gran acierto.
Lo peor es que llega un tramo que el espectador se cansa de tanto ir y venir en la relación y acaba perdiendo cierto interés en ella. Es curioso como un ejercicio tan íntimo y cercano puede a veces distanciarse tanto de nosotros y no implicarnos debidamente.
Dentro del apartado menos destacable englobaríamos su banda sonora, que si bien acompaña a la historia sin desentonar, tampoco es que destaque especialmente.

Con todo, se erige como una más que interesante propuesta dentro de las películas de temática gay de los últimos años, por la sinceridad del relato y la actuación de Thure Lindhardt, aunque con la amarga sensación de perder fuelle mientras avanza en la historia y no implicando al espectador tanto como se desease.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El infiltrado
El infiltrado (2013)
  • 5.6
    6,244
  • Estados Unidos Ric Roman Waugh
  • Dwayne Johnson, Jon Bernthal, Susan Sarandon, Nadine Velazquez, ...
5
De Roca a Piedra Pómez
El director de 'La sombra del crimen' y 'Felon', Ric Roman Waugh, vuelve al género de sus inicios, el de acción, aunque esta vez detrás de las cámaras en vez de sustituir a las estrellas en las escenas de riesgo. La idea de 'El mensajero' surge a raíz de un reportaje del programa de la cadena TBS 'Frontline', sobre casos reales del sistema judicial americano, en los que a la gente se le daba a elegir entre convertirse en informadores o ir a la cárcel. Entre Ric y Justin Haythe (guionista de 'Revolutionary Road') se encargaron de darle forma a la idea sacando adelante un guión que, aunque se haya catalogado de acción, tiene más de thriller dramático, con alguna que otra escena puramente adrenalítica.

'El mensajero' nos pone en la tesitura de un padre (Dwayne Johnson) que al enterarse de que su hijo Jason ha sido condenado con 30 años de cárcel por tráfico de éxtasis, aunque realmente el chaval ha sido engañado por un amigo suyo, para reducir su propia condena. La única posibilidad de Jason para reducir su condena es hacer lo mismo que su amigo e inculpar a otra persona relacionada con el tráfico de drogas. Al no conocer a nadie más implicado y negarse a mentir para implicar a otros amigos, no le quedará otra opción al padre de Jason que colaborar con la DEA (Drug Enforcement Administration) para conseguir reducir la condena de su hijo cuanto antes.

Una idea de partida interesante pero que ya de partida tiene una pega considerable: es cuanto menos difícil mentalizarse de que Dwayne Johnson puede hacer de un padre coraje sin que vaya por ahí soltando hostias a diestro y siniestro. Seguramente pesó más el nombre de su estrella de cara a la taquilla y la financiación del proyecto que para la credibilidad en la historia.
Tras este, a mi parecer, error de casting, le sigue otro asociado al mismo.
Ya que contratas a Dwayne Jonhson, dale una vertiente explosiva al asunto, más acción al guión, que a fin de cuentas es lo que esperará ver la gente tras el cartel y la estrella protagonista. Pero Ric Roman Waugh prefiere enfocar el asunto tomándose demasiado en serio, intentando hacer una crítica al sistema judicial con las armas equivocadas.
A su favor puede decirse que se sigue con cierto interés y al final llega la acción de mano de una persecución automovilística, pero quizás demasiado tarde.

Tampoco ayudan pequeños detalles que denotan dejadez en el proyecto, como si se estuviera rodando con el piloto automático, como que en una escena Dwayne se sobrecoja cuando le apuntan a la cara con una pistola para demostrar que no es un policía, pero más adelante cuando ya no hay que justificar este hecho, parece que lleva toda su vida rodeado de armas, no se inmuta. Que en películas de acción estas cosas están a la orden del día y suelen pasar más desapercibidas, pero cuando intentas hacer del tema principal un padre corriente que se mete en un mundo de delincuencia ajeno a él... y más si quieres otorgarle cierta credibilidad y seriedad como parece ser el caso, hay que cuidar estos detalles bastante básicos.
Susan Sarandon, por su parte, tampoco es que resulte una fiscal muy convincente, la verdad sea dicha.

Que, si bien no estamos hablando de un desastre de película, y es verdad que tiene cierta calidad o interés al menos en trabajar una historia más allá de las clásicas del cine de acción, jugar a medias tintas entre el cine de denuncia o el de acción hace que ni unos ni otros disfruten satisfactoriamente de la película, más allá de haber pasado un rato más o menos entretenido, como cuando no tienes nada que hacer en casa y tras un zapping exhaustivo te quedas viendo una película hasta el final. Pudo ser peor, pero eso tampoco la hace buena.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil