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Críticas de avanti
Críticas ordenadas por:
El último secreto de Sherlock Holmes
El último secreto de Sherlock Holmes (1970)
  • 7.3
    9,646
  • Reino Unido Billy Wilder
  • Robert Stephens, Colin Blakely, Geneviéve Page, Christopher Lee, ...
8
Desorientada viajera
En 1970 Billy Wilder nos ofreció su particular versión del, según cuentan, el investigador más famoso de todos los tiempos en The prívate life of Sherlock Holmes (La vida privada de Sherlock Holmes) tratándose de un detective suspicaz, lógico hasta la extenuación y observador hasta el cansancio, salido de la fructífera mente creadora de Arthur Conan Doyle y, de la personalísima visión del prolífico Billy Wilder que también escribió el guión junto a su coguionista I. A. L. Diamond, en definitiva, un trío de cerebros que convenientemente coordinados, dieron como resultado la personalísima visión del detective y su doctor que tanta literatura deductiva ha dado para el cine.

La narración inicial en off, a cargo del prudente y fiel colega Dr. Watson (Colin Blakely), depositario de un misterioso legado que por precaución y, hasta pasadas algunas décadas, no se dio a conocer a la opinión pública algunos aspectos relacionados con uno de los casos más inverosímiles a los que Sherlock Holmes (Robert Stephens) tuvo que hacer frente. Wilder y Diamond destacan en el excelente guión aspecto personales en la vida de Holmes que habitualmente son obviados en versiones anteriores, presentándonos a un investigador que sin abandonar sus dotes deductivas se nos presenta vulnerable y sentimental.

Excepto algún leve atercado con la doncella Sra. Hudson (Irene Handl) debido a su celo por la limpieza, la vida hogareña, tediosa y aletargada a veces, comenzaba a entrar en un periodo de insoportable inactividad para lo que nuestro detective siempre tenía un recurso que le hacía más llevadera la situación, incluso con la comprometedora escena del ballet donde Sherlock se las apaña para zafarse en detrimento, sin más consecuencias para Watson.

Lo que parecían días de aburrimiento, se transforma inesperadamente en una sorprendente investigación: Un Cochero ( Michael Balfour) y la desorientada viajera Gabrielle Valladon (Geneviève Page), se presentan en casa de Holmes, momento a partir del cual, se suceden una serie de acontecimientos difícilmente explicables que la lógica de Sherlock se encargaría de aclarar tan engorrosa situación después haber escuchado algunas opiniones de Watson y de la señora Hudson para solucionar inicialmente la situación de la inesperada visita.

Las deducciones tras algunas pesquisas iniciales llevan Watson y Sherlock a implicarse en una situación comprometedora en la que su hermano Mycroft Holmes (Christopher Lee) se ve implicado en una difícil situación. Las diferencias de acción entre ambos complican aún más las cosas. El ritmo y los cambios de escenarios dinamizan la acción en la que Gabrielle Valladon tendrá mucho que decir, situación que les lleva a realizar un largo viaje (tras algunas comprobaciones) para aclarar la situación en la que al parecer, las interrogantes se acumulan y los resultados finales no siempre son los que la lógica deductiva ofrece.
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Ojos grandes
Ojos grandes (2014)
  • 6.1
    16,465
  • Estados Unidos Tim Burton
  • Amy Adams, Christoph Waltz, Danny Huston, Jason Schwartzman, ...
7
La mirada de Amy
Big Eyes es una película de Tim Burton del año 2014 quien, además de escritor y productor, posee la cualidad del dibujante, condición que le hace más creíble su posición respecto a la artista Margaret Keane y su obra por la que siente gran admiración, hecho que facilita la implicación en la historia de nuestra protagonista. Un vistazo a su filmografía nos revela las grandes dotes creativas cercanas a las cuatro décadas (hasta el momento) de un cineasta único tocando temas, entre otros, sobre lo fantástico como Beetlejuice (1988), lo extraterrestre como Mars Attacks! o el drama fantástico como Big Fish. En la película que nos ocupa, dotada en esta ocasión de un realismo absoluto, trata su desgarradora y emotiva historia de forma directa en la que Burton nos cuenta la evolución y los acontecimientos que le llevaron a contar los conmovedores acontecimientos en la vida de Margaret Keane.

El cine sobre arte y artistas está generalmente direccionado hacia grandes nombres con dramas personales relacionados con sus obras. Big Eyes no es una excepción, pero sí lo es el tema: Burton toca el tema de la suplantación de personalidad, de la apropiación de la idea, de la servidumbre amenazada y de la coacción por medio del interés comercial donde la creadora cede y el usurpador hace de las suyas sin el menor escrúpulo.

Margaret Keane (Amy Adams) posee la cualidad natural de quien tiene la virtud de aportar nueva visión en el arte por medio de su obra pictórica. Walter Keane (Christoph Waltz) posee (a su manera), la cualidad del aprovechado absorbiendo las ideas creativas ajenas, por encima incluso de la felicidad conyugal.

El desarrollo de los acontecimientos plantea generosamente el problema de la suplantación y de usurpación si con todo eso se consigue el triunfo y el reconocimiento por medio del engaño impuesto facilitado por la timidez y la discreción de Margaret dándose así el perfil perfecto para generar un negocio imparable.

El realizador dirige la narración hacia una evolución de los acontecimientos irrefutablemente sólidos, pero sin destaparla (aunque sí insinuándola) sobre la anormalidad de una suplantación inaguantable, insostenible, injustificable desde cualquier punto de vista: frente a la timidez, la discreción y la mirada de Amy en una época donde la mujer tenía dificultades con sus propias iniciativas profesionales.

El personaje que tan excelentemente interpreta Christoph Waltz nos transporta hasta los límites de lo insoportablemente permisible, remedio que a no mucho tardar pondrá sobre la mesa su verdadera identidad: aflorando la falsedad y el engaño, frente a la autenticidad de la artista silenciada. Una narración pues, bellamente rodada sin otra intención que la de mostrar la historia de una persona y su obra admirada precisamente por el otro gran creador, Tim Burton.
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Siddhartha
Siddhartha (1972)
  • 5.3
    211
  • Estados Unidos Conrad Rooks
  • Shashi Kapoor, Simi Garewal, Romesh Sharma, Pinchoo Kapoor, ...
8
El espírtu de un sadhu
Siddhartha, dirigida por Conrad Rooks en 1972, es una buena ocasión para descubrir (redescubrir en muchos casos) a Hermann Hesse desde la particular visión de un realizador que a pesar de su corto recorrido como director fue reconocido además como escritor, productor y infatigable viajero, experiencias que le servirían para escribir, dirigir y protagonizar Chappaqua en 1966, film cercano a su propia existencia alucinógena que Rooks experimentó y superó, consiguiendo así El Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine Venecia dando credibilidad a tan arriesgado experimento cinematográfico.

Desde el primer momento en el que pudo leer ‘Siddhartha’, Rooks, cautivado por la novela de Hesse, se propuso llevarla al cine. A pesar de algunos salvables contratiempos, consiguió finalmente rodar Siddhartha en la propia India junto a un elenco también indio en su totalidad, Rooks quería ofrecer la máxima credibilidad a la historia por la que quedó fascinado.

La película narra la historia del joven Siddhartha (Shashi Kapoor) y su búsqueda del significado de la vida, acompañado en diferentes periodos del camino por su amigo Govinda (Romesh Sharma), por la exótica belleza de Kamala (Simi Garewal), su Hijo (Kunal Kapoor), el poderoso comerciante Kamaswami (Pincho Kapoor) o el barquero Vasudeva (Zul Vellani) entre otros. Siddhartha se enfrenta a la sensualidad, la abundancia o la repulsión, con el espíritu de un sadhu aprendiendo el secreto de la vida a través de la propia experiencia interior.

La hermosa fotografía del sueco Sven Nykvist de sublime belleza espiritual, captó sabiamente la intención de Conrad Rooks. La historia de Siddhartha nos acerca al joven asceta dispuesto a seguir el camino de la penitencia y la austeridad para obtener la iluminación y la felicidad tras haber pasado por los diferentes estadios que de forma tan poética queda ilustrado en este magnífico film preñado de profunda espiritualidad y hermosa poesía visual.

En su totalidad, Siddhartha representa un canto a la búsqueda del yo interior, a la aceptación de uno mismo mediante la simplicidad por el complejo camino de la existencia exquisitamente moldeada por las músicas de Hemant Kumar junto al envolvente y cautivador ritmo de la tabla, el persistente sitar y los absorbentes canticos tradicionales que dotan a la película del mejor sonido posible al camino que lleva a la belleza espiritual del eterno retorno y de su significado.
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El caso Thomas Crown
El caso Thomas Crown (1999)
  • 6.0
    16,108
  • Estados Unidos John McTiernan
  • Pierce Brosnan, René Russo, Denis Leary, Frankie Faison, ...
7
El juego de la confusión
The Thomas Crown affair (El secreto de Tomas Crown) dirigida por John McTernan en 1999. Un reducido grupo de artistas (sus pinturas) forman parte del selecto entramado de una acción en la que nada…o todo, está bañado por una extraña dualidad entre lo verdadero y lo falso que llevarán a nuestros protagonistas hasta situaciones no siempre compatibles, en algunos casos deseables y en los más compartidos en lo que cada cual cree ver. ¿La causa?: una de las obras pictóricas más cotizadas en la historia del arte.

La incongruencia en una entrega al museo , pospone la decisión sobre qué hacer con su contenido, lo que brinda las acciones previas a una acción inesperada. Por otro lado, realizador nos sitúa en el sobrio y elegante mundo de las finanzas de Thomas Crown (Pierce Brosnan) activo y seguro en su trabajo, lo que no desmerece su alta pasión por el arte. Paralelamente un considerable grupo de lo ajeno con incidente incluido, dará lugar al alboroto por el que, como si de un juego de escapismo se tratase, se instalan en el caos, tras lo cual vuelve la calma a las paredes del museo, pero nada está igual: alguien hace notar tras la confusión la sorprendente desaparición de una obra, lo que hace entrar en acción a la detective Catherine Banning (Rene Russo) junto a los responsables de la investigación Michael McCann (Denis Leary) y del detective Paretti (Frankie Faison). en lo que parece un primer cambio de impresiones con los responsables del museo y los investigadores llevándolos a una serie de acciones que implican a un presunto autor como cerebro de la acción.

El desarrollo de los acontecimientos se dispara como la amistad basada en la sospecha entre Banning y Crown, convirtiendo la situación en un juego de altos vuelos donde hasta la sensualidad tiene cabida, momento aprovechado para poner en boca de los protagonistas la situación de mercadeo en el selecto mundo del arte, aderezado con glamour, amor entregado y traiciones aparentes llevadas a confusión que derivan en una acción desesperada guiada por la mezcla de sentimientos que confunden totalmente a Catherine Banning.

El juego de la confusión se convierte en el protagonista absoluto en la escaramuza final pero... eso no es del todo cierto: la solución a un nuevo enigma deja en el aire la contundente solución en lo que parece una historia plagada de entrega entre dos personajes rebosantes de atracción mutua. Un buen trabajo en el remake de John McTernan y un excelente guiño por medio de la Psiquiatra (Faye Dunaway), a Norman Jewison y su reconocida película El caso de Thomas Crown (1968) de la que fue coprotagonista junto al gran Steve McQueen.
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Sube y baja
Sube y baja (1959)
  • 6.1
    423
  • México Miguel M. Delgado
  • Mario Moreno "Cantinflas", Teresa Velázquez, Joaquín García Vargas, Domingo Soler, ...
6
Deportista por vocación
Con más de treinta películas en su haber Mario Moreno ‘Cantinflas’ protagonizó Sube y baja en 1959, tenía un personaje perfectamente identificable, único, cercano, próximo al gran público, a lo que de forma notable colaboró el director Miguel M. Delgado realizador de Sube y baja, dirigiéndolo en más de treinta de su cincuentena larga de películas.

Deportista por vocación, Cantinflas es observado casualmente en uno de sus partidos por Don Gaspar (Domingo Soler) quedando impresionado por la entrega tan viva de nuestro personaje a la práctica deportiva, convenciéndole (aunque no sin dificultad) para que trabaje en los grandes almacenes dedicados exclusivamente al deporte.

Nada fácil resulta su estreno como dependiente vendedor y más cuando el señor Robalo (León Barroso) gerente general se opone inicialmente a admitirlo como empleado, cosa que Don Gaspar no tiene en cuenta a pesar de la torpeza manifiesta del voluntarioso Cantinflas que finalmente encuentra su puesto como elevadorista, lo que le permite ver casualmente a la simpar señorita Lucy (Tere Velázquez) de la que queda prendado.

La inoperancia de los consejeros de Don Gaspar hace que nuestro elevadorista, llevado por la casualidad, tras mediar algunas palabras con Don ‘Gaspi’, propone (por sugerencia de este), algunas propuestas para atraer a su negocio como representante de sus productos deportivos al deportista de moda mundialmente famoso Jorge Maciel (Carlos Agostí).

Un viaje de negocios a Acapulco acompañado de su compadre ‘Borolas’ (Joaquín García Vargas) despertará la curiosidad de cuantos personajes le rodean debido a una confusión que les complica la misión encomendada. Dejándose llevar por las circunstancias nuestro protagonista entra en un bucle de situaciones a cual más enrevesada empezando por la enamoradiza Lucy quien acompañada por su secretaria Margarita (Georgina Barragán), no duda ni por un momento en conquistar a quien toma por el famoso deportista reuniendo las cualidades que busca en el hombre de su vida: “feo, fuerte y formal”.

La situación no podría complicarse más cuando el verdadero Jorge Maciel acompañado de su secretario Giacomo (Alberto Catalá) llegan de incognito al hotel. Desde ese momento y llevado por la curiosidad del suplantador, Maciel decide saber algo más él. Una serie de arriesgadas competiciones deportivas ponen al descubierto finalmente la situación entre el verdadero y el falso Maciel. Lo que ya no queda tan claro es el desenlace amoroso entre Cantinflas y Lucy a lo que el enamorado equivocado Pedrito (Alejandro Ciangherotti) decide a conquistarla a cualquier precio.
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Casi un gigoló
Casi un gigoló (2013)
  • 5.5
    5,283
  • Estados Unidos John Turturro
  • John Turturro, Woody Allen, Sharon Stone, Sofía Vergara, ...
7
Fioravante
El actor y director John Turturro, con el considerable bagaje de algo más de ochenta películas en su haber, incursiones en el teatro, así como más de una cinquena de películas como director y guionista, habitualmente relacionado con el cine independiente y galardonado por su trabajo en numerosas ocasiones, nos enseña que la insistencia es la mejor herramienta para sacar adelante cualquier cosas que se desee, mostrado en sus realizaciones desde Mac (1992), su interés por las relaciones amorosas, sentimentalmente sensibles y emocionalmente sinceras de la condición humana: Illuminata (1998), Romance & Cigarettes (2005), o Passione (2010) entre otras.

La exquisita película que nos ocupa Aprendiz de gigoló (2013) es un agradable metraje donde la temática amorosa del director Turturro se muestra fervorosamente manifiesta en músicas perfectamente integradas en las secuencias con tan buen gusto que su fusión con las imágenes resulta de una belleza absoluta, un ejemplo: presten atención a la música que suena en la escena de la floristería, ¡seguro que a muchos de ustedes les sonará muy cercana!

Nuestros principales protagonistas: el librero Murray (Woody Allen) y su ayudante Fioravante (John Turturro) florista a tiempo parcial, se encuentran en una difícil situación: el negocio de los libros cierra y ambos han de encontrar una salida con tal de seguir generando los recursos necesarios para poder subsistir a los cambios sociales. Directo, sin cortapisas, la propuesta de Murray al joven Fioravante obtiene el dudoso beneplácito del florista-librero animado por los elogios naturales hacia este, a los que hay que sacarles algún provecho dado el inestable futuro que les espera a ambos.

El mundo de las relaciones subidas de tono y pagadas, es en lo que el hábil Murray se muestra convencido del éxito. La Sra. Parker (Sharon Stone) se convierte en la primera clienta curiosa por probar una forma de amar desconocida en su vida y, si las cosas salen bien habrán futuros encuentros. Cuando los capricho del amor surgen inesperadamente, apenas te puedes proteger de sus hechizos para lo que Fioravante no está preparado ante la recatada Avigal (Vanessa Paradis), situación que pone en duda el negocio del amor de un gigoló recién estrenado.

La evolución de los acontecimientos crea sin cesar nuevas situaciones y nuevas citas a horas convenidas donde el boca boca es la mejor propaganda para un negocio que no para de crecer. Selima (Sofía Vergara), junto a un numeroso plantel de necesitadas mujeres deseosas de probar las atenciones con las que el cada vez más solicitado Fioravante ha de cumplir. Turturro (además de la masculina), no olvida la representación femenina en “El oficio más antiguo del mundo” en una escena donde la solitaria Belleza (Eugenia Kuzmina) propone a nuestro protagonista lo mismo que él ofrece dándose un choque incompatible de intereses.

El realizador no olvida con toda la delicadeza necesaria, integrar las escenas cotidianas de una familia que, perfectamente avenida fortalece el lado humano, no desentonando en la narración solucionando los habituales problemas de convivencia y supervivencia a los que Murray aporta soluciones con verdadera devoción. Por otra parte, los enfermizos celos enamoradizos de juventud sin resolver del rudo Dovi (Liev Schreiber) hacia la bella viuda Avigal, han de encontrar solución al silencio mantenido durante tanto tiempo de un amor no declarado.

Desencuentros, aceptación de la realidad, comprensión, enfrentarse al devenir, cambiar de actitud adaptándola a la nueva situación, son conceptos emocionalmente decisivos a los que Turturro da salida de la forma más bella y simple: Ante la duda y el arrepentimiento, un baño de realidad el que un leve incidente causado por Loan (Loan Chabanol), hace reconsiderar a Murray y Fioravante retomar el oficio al que tan fervorosamente se han entregado en los últimos tiempos.
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Historias del otro lado (Serie de TV)
Historias del otro lado (Serie de TV) (1988)
  • 5.9
    88
  • España José Luis Garci
  • Lourdes Ferriol, José Lara, Josep Maria Pou, Juan Calot, ...
7
Historias de Garci
Historias del otro lado (1991-1996) es un loable intento de José Luis Garci por acercar al gran público televisivo una propuesta basada en lo onírico en un entorno habitualmente arbitrario y caprichoso pero real para los personajes que durante dos temporadas nos invita a compartir con la audiencia tratando temas, entre otros, como la decisión, el más allá, la eternidad, o el desdoblamiento.

Una interesante propuesta pues, sugerida en su día por la siempre recordada Pilar Miró que tiempo después, tras salvar algunos imprevistos por ambas partes (RTVE y Garci) se pudo poner en marcha una serie en la que apreciamos un nexo común en cada uno de los episodios: la aterradora lentitud de la realidad en cuasi todas sus formas aplicado como si de un sello de identidad se tratase inseparablemente ligado al espíritu de lo que se narra.

Sus personajes y todo lo que les rodea entre contrastadas gamas lumínicas tanto en interior como exterior, dominando la duda que siempre permanece entre lo real y lo onírico sin necesidad de recurrir en demasía a sobresaltos y efectos cinematográficos de todo tipo; se trata pues de una “Serie de misterio rodada sin efectos especiales” (José Luis Garci).

Así las cosas, lo cotidiano abraza un total de catorce inquietantes historias (si contamos el segundo montaje del piloto inicial Mnemos) en un mundo real donde el toque fantástico no va más allá de lo necesario imprescindible, o lo que es lo mismo para Garci el entorno en el que vivimos habitualmente sin adornos.

Historias del otro lado atrapa al espectador entre largas escenas y, a menudo, inquietantes silencios abocando al espectador hacia finales preñados de misterio que fácilmente deriva en angustia, desazón, miedo, inseguridad o terror onírico: lo que se vive aleatoriamente por el capricho de la mente jugando con las filias y las fobias de toda aquella persona que se atreva a indagar en ese mundo de ensueños que limita lo cotidiano de lo inexplicable.

La audiencia accede a los sugerentes contenidos ofrecidos por esta más que interesante serie donde descubriremos a lo largo de los catorce episodios, entre los cuales (aleatoriamente) podremos abstraernos de forma muy sugerentes por títulos como Mnemos, El que decide, o El gabinete del Dr. Armengot. En Historias del otro lado no solo descubriremos lo que nos atrapa, sino además, al nutrido plantel actoral al que el director ofreció los carismáticos personajes de sus guiones junto a las colaboraciones además, de los guionistas Claro García, Horacio Valcárcel y Juan Miguel Lamet, junto a la interesante música aportada por Jesús Gluck donde podemos descubrir excelentes arreglos entre importantes temas, junto a la sugerente fotografía de Manuel Rojas excelentemente sincronizada con lo que se narra a lo largo de la serie.
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El rally de Montecarlo y toda su zarabanda de antaño
El rally de Montecarlo y toda su zarabanda de antaño (1969)
  • 5.3
    174
  • Reino Unido Ken Annakin
  • Bourvil, Lando Buzzanca, Walter Chiari, Peter Cook, ...
7
Un largo camino a meta
Monte Carlo or Bust! – Those Daring Young Men in Their Jaunty Jalopies (El Rally de Montecarlo y toda su zarabanda de antaño), dirigida por Ken Annakin realizador de múltiples películas de temática variada, estrenó en mayo de 1969 la alborozada película ‘El Rally de Montecarlo y toda su zarabanda’ consecuencia triunfal de ‘Aquellos chalados en sus locos cacharros del año 1965. La producción cinematográfica de la época se volcaba en un tipo de comedia de aventuras donde el desparpajo, la fullería, los gags, o las locas aventuras en situaciones inimaginables triunfaban en las pantallas por medio de la ingeniería automovilística de la época capaz de enfrentarse a cualquier inclemencia o imprevisto en un largo camino a meta.

Annakin entra directamente en materia mostrándonos en sus habituales residencias los carismáticos personajes que participan en el famoso Rally: correosos obstáculos en peligrosas tierras lejanas son el escenario en el que el estirado Major Dawlish (Peter Cook) y el servicial teniente Barrington (Dudley Moore) reciben la noticia. En un escenario completamente distinto, el tramposo Sir Curthbert Ware-Armitage (Terry Thomas) en un alarde de egocentrismo recibe la invitación que será compartida con el fiel (por obligado chantaje) Perkins (Eric Syker); personajes que deberán compartir (debido al azar) con el nuevo socio Chester Schofield (Tony Curtis).

En Alemania un plan de fuga perfecto pone en escena a Willi Schickel y a Horst Müller (Gert Fröbe) que deberá compartir aventura con su amigo Otto (Peer Schmidt) bajo amenaza del conde Levinovitch (Jack Hawkins) y de un tal Waleska (Derren Nesbitt), situación muy diferente a la que encontramos en Roma entre atascos, premios y deseos reprimidos, a los agentes de tráfico Marcello (Lando Buzzanca) y Angelo (Walter Chiari), quienes tras una discordancia salvable se enredan a la aventura que les supondrá su participación.

En Montecarlo tres aventureras decididas: Marie-Claude (Mirelle Darc), Pascuale (Marie Dubois) y Dominique (Nicoletta Machiavelli), conseguirán, tras algunos incidentes participar en la aventura que tanto deseaban donde la diversión, el riesgo y la aventura están garantizados junto a la participación de numerosos concursantes provenientes de diferentes países y sus respectivos puestos de salida camino de Chambery, en Los Alpes Franceses.

Los supervivientes en la primera fase seguirán juntos la misma ruta hasta Montecarlo donde finalmente habrán de competir entre sí para conseguir el preciado trofeo que será otorgado por el responsable del rally el ecléctico (aunque bondadoso) Monsieur Dupont (Bourvil) personaje que en su afán por controlar el devenir de la carrera, sufre algún tipo de percance…poco destacable.

A pesar de ser recordado como ‘remake’, ‘El Rally de Montecarlo tiene la suficiente entidad propia para valerse como propuesta cinematográfica; en todo caso, dos personajes nada difíciles de identificar tienen una acusada similitud en los dos metrajes. Annakin aportó un conjunto de nuevos intérpretes a sus alocadas aventuras que sin lugar a dudas nos ofrecen un interesante resultado para la comedia, tratándose si duda de una delicia de película para disfrutarla.
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Aquellos chalados en sus locos cacharros
Aquellos chalados en sus locos cacharros (1965)
  • 6.1
    1,116
  • Reino Unido Ken Annakin
  • Stuart Whitman, Sarah Miles, James Fox, Alberto Sordi, ...
8
Enfrascados participantes
Estrenada en USA el 16 de junio de 1965, Those Magnificent men in Their Flying Machines (Aquellos Chalados en sus locos cacharros, dirigida por Ken Annakin en 1965. Realizador de cerca de una cincuentena de películas en las que ha tratado temas como la aventura, la comedia, la intriga, el drama o el romance entre otros donde la multiplicidad de situaciones se genera continuamente.

Era la época de un conjunto de películas donde el espíritu aventurero, la revancha o la carrera por ser el vencedor de algún sustancioso premio, pone en escena el amplísimo elenco que tan generosamente intervino en sus logros finales siendo considerados hoy en día como grandes clásicos de la comedia de aventuras.

Tras una suculenta presentación del Narrador (James Paterson Justice) junto al Hombre probador (Red Skelton) a través de diferentes periodos históricos, la película nos sitúa en los albores del siglo pasado, teniendo como testigo la locura de una serie de personajes que, dejados llevar por la nueva maravilla de volar con grandes e ingeniosas máquinas creadas por arriesgados incompetentes (¡solo en algunos casos, claro!).

La situación llegó a provocar una reacción en cadena a la llamada de cualquier suculenta competición financiada, como no podía ser de otra forma por un amante de las inversiones y del buen nombre de su país: Lord Rawnsley (Robert Morley) y la hábil intervención de su preciosa hija Patricia Rawnsley (Sarah Miles), y de su prometido a medias… Richard Mays (James Fox).

Lo que Annakin nos muestra a continuación es un bullicio de enfrascados participantes en los preparativos de tan magno acontecimiento: momentos en los que las tropelías, los accidentes, las indirectas entre competidores, o algún que otro momento amoroso abren el camino hacia los cielos que les llevará hasta la arriesgada y peligrosa aventura de cruzar un canal que les llevarán hasta la meta deseada.

Aventureros como el americano Orvil Newton (Stuart Whitman), el elegante padrazo y conde Emilio Ponticelli (Alberto Sordi), el mujeriego enamoradizo Pierre Dubois (Jean-Pierre Cassel), el noble japonés Yamamoto (Yujiro Ishihara), o el estricto Manfred Von Holstein (Gert Fröbe) y, sin olvidarnos de fullero Sir Percy Ware-Armitage (Terry-Thomas); nos ofrecen en conjunto una multitud de situaciones que en algunos casos ronda la fullería tramposa y malintencionada de algunos de ellos con evidente y obligada participación de personajes de dudosa fiabilidad.

El mayordomo con sed de venganza reprimida Courtney (Eric Sykes), o la encantadora enamoradiza Brigitte, Ingrid, Marlene… (Irina Demick), son personajes imprescindibles en la trama para conseguir los objetivos de Sir Percy o los de Pierre, aunque por motivos bien diferentes; casos muy distintos que gracias a la intervención inicial de un dudoso cuerpo de bomberos dirigido por su jefe Perkins (Benny Hill) ponen a punto la extraordinaria carrera aérea más espectacular que ser humano alguno hubiese podido presenciar.

La evolución de los acontecimientos nos permite asistir al verdadero espíritu competitivo de unos, a la realidad imposible de otros, al espíritu científico-competitivo de algún iluminado aeroplanista o a la entrega sentimental de quien sabiéndolo desde los principios de la aventura deberá encontrar la solución en meta.
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El mundo está loco, loco, loco
El mundo está loco, loco, loco (1963)
  • 6.9
    5,054
  • Estados Unidos Stanley Kramer
  • Spencer Tracy, Milton Berle, Sid Caesar, Jonathan Winters, ...
8
¡Alocado batiburrillo!
It’s a mad mad mad world (El mundo está loco, loco, loco) dirigida y producida por Stanley Kramer en 1963 a partir de la historia y el guión de William Rose y Tania Rose, la música de Ernest Gold y la fotografía de Ernest Lazlo, nos ofrece un divertido metraje donde la risa, los (en algunos casos) alocados cameos, las fusiones entre los grandes actores y actrices clásicos del momento junto a los nuevos cómicos, nos escenifican un enorme y ¡alocado batiburrillo! de personajes, que solo están de acuerdo en una sola cosa: conseguir a cualquier precio un botín del que únicamente Smiler Grogan ‘El Narizotas’ (Jimmy Durante) conoce su paradero.

La película crece exponencialmente con los personajes y sus problemas que deberán dejar a un lado al ser testigos de la accidentada carrera por la que Grogan les sobrepasa con todo el riesgo confirmado poco después de esquivar a toda velocidad al paciente marido J.Russell Finch (Milton Berle), al intranquilo Ding Bell (Mickey Rooney), al bueno de Benjy Benjamin (Buddy Hackett), al inquieto sabelotodo Melville Crump (Sid Caesar), a la incombustible y gruñona Sra. Marcus (Ethel Caesar), a la fiel Sra. Mónica Crump (Edie Adams) y a la amable Sra. Emeline Marcus-Finch (Dorothy Provine). Lo que acontece a continuación es una larga sucesión de situaciones generadas a partir de la información recibida.

Tras la confesión del malogrado ‘Narizotas’, los privilegiados conductores emprenden una carrera hacia el lugar indicado por este para tratar de hacerse con el botín revelado: el aumento de protagonistas, los nuevos intereses creados y la posibilidad de llegar en primer lugar, genera múltiples enfrentamientos entre los interesados y los nuevos personajes que van apareciendo por el camino.

El dinamismo que Stanley Kramer aplica a las situaciones creadas van creciendo junto a las dificultades añadidas por la policía, en concreto por el Capitán T. G. Culpepper (Spencer Tracy) que arrastra problemas caseros además de una multitud creciente de situaciones en las que intervienen entre muchos otros personajes: el ladronzuelo Jimmy (Buster Keaton), un desconfiado Taxista (Peter Falk), el salvador de madres en apuros y fullero Sylvester Marcus, el diligente y entrometido J. Algernon Hawthorne (Terry-Thomas) o la breve aparición de un malévolo Conductor (Jerry Lewis).

Son más, muchos más los personajes de primer orden y secundarios que sorprenden en sus diferentes roles sin minimizar el dinamismo, la acción y la vitalidad con la que la trama va evolucionando hacia un más que sospechoso y previsible final donde los diferentes detalles dejados por el camino auguran unas acciones finales propias del más puro cine mudo donde los múltiples cachiporrazos amenizan situaciones tan embarazosas como las persecuciones, las caídas o los enfrentamientos entre personajes en un mar de extras que asiste con el interés propio de lo que parece un espectáculo a presenciar la suerte de nuestros principales protagonistas en una grandiosa escena final donde hay para dar, tomar y resbalar.

Descubrir a un elenco que sobrepasa la centena, nos da la oportunidad y la capacidad para sorprendernos disfrutando a lo largo de algo más de dos horas de comedia (‘intermission’ incluida) de un delicioso caos cinematográfico con infinidad de referencias a lo que en tiempos pretéritos fue denominado como slapstick, bajo la dirección de un pletórico Stanley Kramer que en un tardío mes otoñal del año 1963, ofreció el estreno de una de las películas más maravillosamente alocadas que la comedia haya podido dar al cine.
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El mundo maravilloso de los hermanos Grimm
El mundo maravilloso de los hermanos Grimm (1962)
  • 6.6
    553
  • Estados Unidos Henry Levin, George Pal
  • Laurence Harvey, Karlheinz Böhm, Claire Bloom, Walter Slezak, ...
8
¡Hace tiempo, mucho, mucho tiempo!
¡Hace tiempo, mucho, mucho tiempo!, que un tal Henry Levin dirigió The wonderful Word of the Brothers Grimm (El maravilloso mundo de los Hermanos Grimm) junto a la inestimable dirección animada de George Pal en 1962. Desde los inicios de su carrera, el polifacético Henry Levin sintió atracción por el cine previo paso por el teatro, y poco más tarde como director de diálogos en el cine y alguna escaramuza como actor; finalmente fue reconocido como director con una realización de más de cincuenta películas en las que toca temas tan variados como la aventura, las carreras, el espionaje, los forajidos, históricos, musicales, comedia, fantasía, entre otros.

Por lo que respecta a George Pal: productor, director y animador, con una más que considerable tendencia creativa manifiestamente demostrada en los años cuarenta revertiendo en reconocimientos públicos por su trabajo en ‘Puppetoons’, mostrado con creces en lo que se dio en llamar ‘Stop Motion’ y que tanto influyó al éxito de la película que nos ocupa, rodada en cinerama creando un gran impacto en la nueva tecnología del momento tanto en imagen como en sonido. Tres relatos de los hermanos Grimm no introduce en la inacabable fantasía de sus cuentos: ‘La princesa y el leñador, ‘El zapatero y los enanitos’ y ‘El hueso cantor’.

La película inicia su recorrido con ruidosos sonidos imposible de ignorar, entre los cuales, uno muy especial relacionado con nuestros protagonistas, un sonido interrumpido por un tal Gruber (Ian Wolfe), un sirviente demasiado eficiente que cumple las perspectivas de su señor el Duque (Oscar Homolka) aunque menos las de las habladurías sobre los peculiares hermanos; pero siempre hay alguien como el librero Stossel (Walter Slezak) dispuesto a echarles una ayudita , como conocer a la señorita Greta Heinrich (Barbara Eden), de la que, al parecer Jacob Grimm (Karlheinz Böhm) quedó algo sorprendió por el interés mostrado de la señorita Greta por gramáticas y análisis lingüísticos tan propios de Jacob; detalles que servirán a la fuente creadora mostrada a lo largo del metraje tanto por Jacob como por su hermano Wilhelm Grimm (Laurence Harvey).

Con todo, y teniendo como eje central tres cuentos ampliamente desarrollados por Henry Levin y George Pal, presten atención en algunos personajes de otros cuentos de tradición oral convertirlos en hermosas páginas literarias donde el relato, la fábula, o el cuento en su estado más puro con los que hemos crecido, los encontrará citados aquí en un interesante diálogo entre dos mundos: el imaginario y el real, necesitados entre sí para crear las inolvidables páginas aderezadas por las figuras animatrónicas que con tantísimo acierto utilizó George Pal, no dejando pasar la ocasión para dar presencia y protagonismo a los variadísimos personajes salidos del inagotable deseo creativo de los Grimm, especialmente de Wilhelm, hecho suficientemente mostrado en la conmovedora escena final.

El gran trabajo de animación compensa en gran medida el resultado final de un maravilloso metraje que, salvando las deficiencias técnicas del cinerama en el visionado final, propone un tema de absoluto interés para el cine: los Grimm y sus pequeñas aunque grandes narraciones que llenan ininterrumpidamente la imaginación de todo aquella persona que sienta el deseo de ir más allá de los límites literarios de la narrativa habitual. No hay más que otear en los más de cien años de cine para disfrutar de los personajes que los hermanos Grimm aportaron para uso y disfrute de la creación cinematográfica.
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Preminger: Anatomy of a Filmmaker
Preminger: Anatomy of a Filmmaker (1991)
  • Austria Valerie A. Robins
  • Documentary, Otto Preminger, Saul Bass, Peter Bogdanovich, ...
8
Preminger: un inconformista rompedor de barreras
Anatomy of a Filmmaker (Anatomía de un cineasta), escrito por Thomas J. Wiener, producido y dirigido por Valerie A. Robins en 1991, y presentado por Burgess Meredith, nos trae a colación el complejo personalismo de Otto Preminger inseparable a todas luces de sus magníficas películas que en numerosos metrajes sentó cátedra basada en la absoluta convicción con su trabajo y la visión dramática de las diferentes historias que como director dejó para el cine. “Aunque se necesite mucha gente para hacer una película en esencia debe ser el producto de la visión de un solo hombre, la iniciativa de un solo hombre. Es responsabilidad suya que los demás compartan su idea y su entusiasmo” (Otto Preminger).

Las medias tintas no iban con Otto: polémico, arriesgado, contradictorio, altruista, enigmático, tozudo, convincente… y así hasta el infinito. El fuerte carácter de Preminger tuvo su reflejo en metrajes convertidos en grandes clásicos para la historia del cine: Laura, Anatomía de un asesinato o Tempestad sobre Washington entre un denso y extenso bagaje donde las relaciones emocionales, el deseo de sentirse amado, la crueldad sobre la ausencia de libertad secuestrada, el delicado mundo de la fe, los oscuros recodos de la política, el incontenible deseo por encontrar un lugar donde vivir, los celos, la moral, las reivindicaciones mostradas, la tristeza del engaño, el sacrificio, lo prohibido, la lucha interna, o el enervador caudal que nunca vuelve atrás, fueron argumentos que Otto Preminger aplicó en sus más de cuarenta metrajes con una solidez a prueba de invasores moralistas.

Burgess Meredith nos relata con exquisito detalle el perfil de Otto Preminger: un inconformista rompedor de barreras tratando temas tabú para la época, presentándolo como un hombre que daba una imagen de retador imponente dispuesto a solventar cualquier problema que fuera en contra de la libertad de expresión cinematográfica. En una primera aproximación el documental nos muestra primeras opiniones de Michel Caine, Deborah Kerr, James Stewart o Frank Sinatra; en lo que aproximadamente coinciden los cuatro es en la tosquedad, la contradicción, la impaciencia, o su especial tipología que lo convertía en “Uno de los mejores directores de todos los tiempos” (James Stewart).

A pesar de que su primera vocación fue la de ser actor (alguna incursión hizo), fue de la mano del legendario Max Reinhardt en 1923, que lo consolidó en el teatro y lo catapultó definitivamente al cine dos grandes pasiones de juventud que Preminger aprovecharía como parte de su formación integral en la dirección, trabajo que llamó la atención en Hollywood. Grandes y extensas opiniones sobre el trabajo de Otto Preminger marcarían su especial carácter en las relaciones con técnicos, elenco…y un búho.

Se trata pues de un valioso documental donde aproximadamente una veintena de sus películas son sometidas a la opinión de quienes formaron parte delante o detrás de la cámara: Josef Meinrad, Don Murray, Patricia Neal, Vincent Price, o George C. Scott entre muchos otros (además de los ya citados: Caine, Kerr, Stewart o Sinatra). Valerie A. Robins, nos ha dejado para la posteridad un documento esencial para comprender, para entender mejor la herencia cinematográfica de un grande de la dirección.

“Dicen que soy un director duro, no es verdad, mis métodos cambian según la escena y la personalidad del actor, por ejemplo: Si un actor es un buen tipo y debe hacer un papel duro puede que yo sea duro para prepararle; si yo soy duro con alguien, lo normal es que la persona se vuelva más dura también pero debo conocerle y conocer sus límites ¡Corten!” (Otto Preminger).
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Carl Th. Dreyer: Mi oficio
Carl Th. Dreyer: Mi oficio (1995)
  • 6.7
    103
  • Dinamarca Torben Skjødt Jensen
  • Documentary
8
La pasión de Dreyer
Carl Th. Dreyer: Min metier (Carl Th. Dreyer: Mi oficio), dirigido por Torben Skjodt Jensen en 1995. “Siempre me ha gustado lo que se salía de la norma, siempre ha despertado mi curiosidad, como las nuevas olas, pero tengo la sensación de que volverán al mar, aunque tal vez levanten otras olas” (Dreyer).

El narrador de este precioso e intimista documental sobre la pasión de Dreyer inicia su recorrido citando algunas de sus obras más carismáticas que dejaron la impronta de su peculiar narrativa cinematográfica convirtiéndolo en arte, películas legadas como testamento de una exquisita filmografía, convertida en gran referente desde el fervor a un maestro, siendo el resultado de un director que huía de los excesos noticiables de su vida personal, prefiriendo siempre cualquier tipo de noticias sobre su oficio: el cine.

Tras ponernos en situación, Dreyer nos cuenta las vicisitudes de sus primeros años, durante los cuales convivió entre el cautivador recuerdo de su madre y los Dreyer, una familia de adopción danesa. Una experiencia laboral que lo convertía en poco más que un engranaje en la cadena decidió, cambiar su rumbo en la vida: periodista primero, llevándole a conocer la industria del cine empezando como guionista y autor de intertítulos. Dreyer recuerda ese periodo como importantes años de aprendizaje, lo que le llevó a editar películas breves rodadas durante el tiempo de más luz solar, un tiempo de aprendizaje recordado siempre por él como “Una carrera emocionante”.

Clara Pontoppidan se refiere e Dreyer como: “Un hombre muy amable, siempre. Discreto en sus opiniones sobre el trabajo de los demás, pero apasionado y tenaz”, explicándonos a continuación su experiencia en ‘Página del libro de Satán’ bajo su peculiar dirección íntimamente personal, mostrándonos desde los inicios el modo de confraternizar con la escena y sus actores, evolucionando y madurando como director en países como Dinamarca, Suecia o Noruega entre otros; tiempos en los que dio forma a otro de sus títulos conocidos: ‘El amo de la casa’, film que le llevó hasta París por primera vez, donde Dreyer pudo vivir una serie de anécdotas (entre las cuales alguna significativamente preocupante) que le supuso un excelente augurio profesional que lo llevaría hasta la aceptación de su cine enmarcado en el realismo: “El realismo no es un arte en sí mismo, sólo el realismo psicológico. Lo que vale es la verdad artística, la verdad de la vida despejada de lo innecesario, la verdad filtrada por la mente de un artista. Lo que pasa en la pantalla no es la vida real, y no debe serlo, o no sería arte” (Dreyer).

Hélene Falconetti nos cuenta ampliamente como Dreyer llegó a contactar con ‘La pasión de Juana de Arco’, los entresijos de su preparación, además de algunas contrariedades emocionales animadas por asustadizas actrices del momento a las que se les propuso el papel protagonista, y como Dreyer dio poco tiempo después con una actriz llamada Melle Falconetti (Madre de Hélene) convertida por deseo de ambos (Falconetti-Dreyer) en la inmortal Juana de Arco. Lo que aconteció posteriormente en sus vidas, está perfectamente relatado tanto por Hélene Falconetti, como por una importante parte del elenco y técnicos, recordándonos las peculiaridades más sorprendentes en Dreyer, entre las cuales: el eterno deseo de la abstracción para renovarse en el cine, el equilibrio, el interés por la luz y la atmósfera cambiante y su efecto sobre las personas visual y psicológicamente, los tiempos pausados y enfatizando por medio de rostros inundados de claroscuros en cuasi perpetuo movimiento.

Lisbeth Movin, Preben Lerdorff Rye, Jorgen Roos, Birgitte Federsprel, Clara Pontoppidan, o la propia Hélene Falconetti entre otros, repasan en este intenso documental sus experiencias vividas a través de films tan emblemáticos para el cine como ‘La pasión de Juana de Arco’, ‘Vampir’, ‘Dies Irae’, ‘La palabra’ o ‘Gertrud’. Se trata pues de un extenso y muy recomendable documental que nos acerca ampliamente a la obra de Carl Theodor Dreyer de forma generosa, como a sus múltiples pensamientos que sobre el arte cinematográfico expuso a lo largo de su larga y productiva vida cinematográfica.

“Estoy sentado en un teatro, frente a mí, se abre una pesada cortina, las luces se apagan y en la pantalla brota una historia, puede que me haga reír, o llorar, puede que ría con lágrimas en los ojos, puede que llore con una sonrisa en la boca. Me elevo en el tiempo y el espacio y olvido la monotonía hasta que se rompe el hechizo. El cine es mi única gran pasión” (Dreyer).
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Imágenes desde el recreo
Imágenes desde el recreo (2009)
  • 6.5
    33
  • Suecia Stig Björkman
  • Documentary, Bibi Andersson, Harriet Andersson, Gunnar Björnstrand, ...
6
Interioridades de rodaje
No siempre descubrimos asombrados a los grandes cineastas por medio de sus irrepetibles realizaciones cinematográficas, sino que además (como el caso que nos ocupa), a través de las imágenes tomadas en cualquiera de los sets que habitualmente acogen los rodaje. Con una cámara Bell & Howell de 9,5 mm, Ingmar Bergman dio buena cuenta de ese entorno: “Tengo un montón en 9,5 mm que grabé durante los rodajes. Es muy divertido, como tener un álbum, aunque no tenga interés para nadie que no sea yo”. (Ingmar Berman).

Bilder fran lekstugan (Imágenes desde el recreo) (2009), de Stig Björkman, nos acerca con verdadera devoción del realizador a ese “montón” de imágenes que sí tienen interés para toda persona que desee adentrarse un poquito más en las interioridades de rodaje de los numerosos grupos formado habitualmente por un sólido elenco y un grupo de técnicos pertenecientes a los diferentes ámbitos.

“Se produce un profundo estímulo creativo cuando estás cerca de actores que son buenos, creativos; hay tres actrices involucradas en esto: Liv Ullmann, Bibi Andersson, Harriet Andersson. Es cierto que he tenido una relación muy intensa con ellas y, cómo no, los personajes que interpretan y las propias películas están influenciadas por nuestras relaciones personales” (Ingmar Berman), documentado (además de, escenas en el set y diversas opiniones) con múltiples fragmentos de algunas de sus películas entre los años 1953 y 1965, sendas declaraciones de Harriet y Bibi corroboran estos aspectos del director y muchos otros relacionado con la forma que tenía para lograr de cada actor, de cada actriz, lo mejor de sus interpretaciones haciéndoles cómplices de sus propios personajes mimetizándolos con la necesaria devoción para conseguir los mejores resultados.

Una muestra más de la confianza absoluta sobre el trabajo de Bergman lo demuestra Harriet Andersson al referirse a Sásom i en spegel (1961): “Recibí el guión de ‘Como en un espejo’, lo leí, llamé a Ingmar y le dije: ‘Personaje y guión son fantásticos’, “Pero no puedo, no sería capaz”, “bobadas”, dijo él, “empezamos tal día”; me quedé encantada, en el fondo sabía que conseguiría sacar algo especial de nosotros. Me podría haber quedado encasillada en los estudios SF porque siempre hacía de mujer joven y trabajadora pero mi carrera dio un vuelco cuando conocí a Ingmar, no puedo negarlo”.

Actores como Victor Sjöström, Max von Sydow o Gunnar Björnstrand, entre otros, pasan por este breve documental complementando con imágenes distendidas desde los ensayos, los descansos, los almuerzos en equipo, o las desinhibidas poses ante la cámara Bell & Howell de 9,5 mm que Bergman siempre llevaba consigo, completado además con algunas imágenes de archivo. Se trata pues de adentrarnos en las interioridades de los rodajes según su cámara, donde el contenido que nos muestra es de un valor incalculable.

Es de buen agradecido citar a los responsables de esta breve maravilla cinematográfica salida de la restauración y el apoyo de la World Cinema Foundation, creada por M. Scorsese en 2007, en colaboración con la Fundación Ingmar Bergman; y, desde hace algunas décadas, la admiración y el reconocimientos de múltiples cineastas que pululan incansables por los metrajes de un gran maestro de la dirección.
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Billy Wilder: Un hombre perfecto al 60 por ciento
Billy Wilder: Un hombre perfecto al 60 por ciento (1982)
  • 6.8
    278
  • Francia Annie Tresgot, Michel Ciment
  • Documentary, Billy Wilder, Michel Ciment, Jack Lemmon, ...
8
El dinamismo de Wilder
Action –Films: Portrait of a “60 perfect man” (Billy Wilder un hombre perfecto al 60%) realizado en 1998. Un film de Annie Tresgot en la dirección y Michel Ciment como entrevistador, nos acerca ampliamente al mundo del gran Billy Wilder: “Es muy amable Michel (al entrevistador), pero estrictamente, entre usted y yo, no creo que hacer películas sea toda mi vida; pero hay una cosa que odio más que el que no me tomen en serio y es que me tomen demasiado en serio” (Billy Wilder). Así fue siempre el dinamismo de Wilder, un hombre que, por expreso deseo paterno iba para abogado, se convirtió en periodista, guionista y finalmente director, un proceso que nos explica con todo lujo de detalles, superando diversas vicisitudes sociales y políticas.

Tras un amplio repaso a su infancia en el entorno austrohúngaro, Wilder nos pone en situación con sus primeras experiencias como periodista que le llevaron a conocer, entre otros, personajes emblemáticos como Richard Strauss, Schnitzler, Alfred Adler o Sigmud Freud de quien nos habla extensamente sobre su encuentro con el padre del psicoanálisis, destacando además un periodo magnífico en Berlín atraído por una ciudad moderna donde pasaban cosas con creadores tan emblemáticos como Brecht, Schönberg o la Bauhaus, un hervidero de movimientos artísticos donde Wilder además de desarrollar el periodismo, no podía dejar de pasar por alto sus preferencia musicales o su afición al jazz, todo en general rezumaba innovación y novedad. El entorno en el que nos ubicamos, produjo infinidad de guiones, entre los cuales ‘Gente en domingo’ que le supuso dar el salto profesional al mundo del cine como guionista a finales de los años veinte.

La situación política lo lleva hasta París donde participa en la interesante ‘Curvas peligrosas’ antes de dar el salto a los Estados Unidos, poniendo en práctica a su manera lo que entendía por inmersión lingüística. Paramount fue la puerta de entrada como guionista de modo que una cosa le lleva a otra: conoce a Charles Brackett y Ernst Lubitsch del que siempre tuvo buenas palabras, pero Wilder no olvida ‘Bola de Fuego’ su último guión antes de consagrarse definitivamente a la dirección: “Yo quería dirigir, de hecho me pasé todo el rodaje observando a Howard Hawks en el plató, no cobraba sueldo, fue como un cursillo de verano” (Billy Wilder).

Interesante resulta el acercamiento que Michel Ciment sugiere a Billy Wilder sobre su modo de trabajar las ideas, las diferentes etapas, los guiones, el elenco adecuado y el resultado final convertido en película tras haber trabajado individualmente y en grupo con el grupo de artistas correspondiente (interesante como Wilder consiguió finalmente la excepcional actuación de Marilyn Monroe en ‘Con faldas y a lo loco’), contado con tanto detalle (junto a la aportación que Jack Lemmon hace al respecto) que a ningún interesado le podrá pasar desapercibido, convirtiendo sus declaraciones en toda una escuela de aprendizaje, como él apredió en su día de Lubitch o Hawks. Más de 25 películas de Bill Wilder avalan una carrera como en contadas ocasiones se ha dado en Hollywood.

En Wilder se acrecienta la necesidad de dirigir y de aplicar sus guiones tal y como los tenía pensados; al respecto nos cuenta con todo lujo de detalles una anécdota previa que implica a Charles Boyer y el guión escrito conjuntamente con Brackett de la película ‘Si no amaneciera’, mostrándonos el Wilder más rebelde contra quienes por algún capricho interpretativo decide unilateralmente obviar alguna escena por considerarla no adecuada a su estatus, a su personaje, lo que dio pié posteriormente a la primera película dirigida por Billy Wilder, tras la bendición de la Paramount al dúo Brackett-Wilder: ‘El mayor y la menor’, marcando así la inflexión de un director que en décadas posteriores realizaría grandes películas como ‘El gran carnaval’, ‘Con faldas y a lo loco’ o ‘Sabrina’ de la que Billy nos cuenta algunas sustanciosas anécdotas sobre las primeras opciones del elenco principal junto a algunos encuentros dialecticos con Bogart. Más de 25 películas de Bill Wilder avalan una carrera como en contadas ocasiones se ha dado en Hollywood.

“Contaré una anécdota de Billy, que creo que es típica suya: unos cuatro meses después de terminar ‘El apartamento’, fuimos a cenar y nos sentamos en la barra para esperar mesa. Billy dijo: “ahora sé cómo había que hacer la película, teníamos que darle a Lemmon una deformidad, un pie zopo o así, hubiera resultado mucho más simpático”; le dije: que bobada, eso lo convierte en un mirón, en algo más sucio”; para entonces ya se había estrenado y había tenido éxito, pero Billy seguía reescribiéndola en su mente y dirigiéndola un poco aún.”(I. A. L. Diamond)
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John Ford (TV)
John Ford (TV) (1993)
  • 6.9
    51
  • Reino Unido Andrew Eaton
  • Documentary, Lindsay Anderson, Harry Carey Jr., Charles B. Fitzsimons, ...
9
Ford amaba el trabajo de hacer películas
John Ford, documental producido y dirigido por Andrew Eaton en 1993, donde se hace un extenso repaso a su filmografía y forma de vivir el cine, con opiniones y comentarios de, entre otros: Lindsay Anderson, Harry Carey Jr., Charles, Dan Ford, Ben Johnson, Maureen O’Hara, John Wayne, Robert Parrish y James Stewart. “Hacer películas es fácil, no es más que un oficio. Es mi trabajo, mi profesión, así mantengo mi familia. Amo el oficio y me gusta la gente. No soy lo que llaman ‘un director de carrera” (John Ford). El documental nos muestra el largo camino que abarcó desde los inicios del cine mudo, hasta el dominio del cinemascope, reflejado en infinidad de premios ganados a través de más de cien películas.

John Ford nunca olvidó sus orígenes irlandeses. El documental nos regala un repaso sucinto sobre su infancia, y la gran familia a la que perteneció, entre los cuales su hermano Frank Ford, iniciando a John en el rodaje, desarrollando desde sus inicios un gran sentido de la composición, los espacios abiertos, los personajes y los sentimientos. Diferentes declaraciones recogidas en este magnífico documental avalan tales características en su cine.

Un exhaustivo repaso a su primera gran película ‘El caballo de hierro’ nos brinda la oportunidad de apreciar todo lo que significó este rodaje para su carrera, tratando posteriormente temas muy diversos como carreras de caballos, dramas o películas de tema histórico sacando lo mejor que había en él. John Ford amaba el trabajo de hacer películas puras y simples, pero eso no significa que careciese de sentimientos más profundos relacionados con la familia, dando buena cuenta de ello en Cuatro hijos. (1928).

Interesante resulta también en el documental, la referencia al cine de Murnau y fundamentalmente al tratamiento del claroscuro que utilizaba en sus películas expresionistas de lo que Ford tomó buena nota. Películas posteriores son testigo de las nuevas inquietudes del irlandés: Tragedia submarina, El intrépido, Mar de fondo, y poco después El delator donde asistimos a una clase maestra de lo que se dio en llamar ‘Montar en cámara’.

Posteriormente el documental repasa extensamente lo que significó en su filmografía títulos como Prisionero del odio y La diligencia entre otras tantas películas que no hacían más que avalar la creatividad de su cine, asistiendo además al modo en el que Ford y Wayne se conocieron creando entre ellos una larga y fructífera colaboración.

Por lo que se refiere al montaje, tenemos la gran oportunidad de asistir al consejo que Ford dio al montador de Las uvas de la ira ¡toda una clase de sabia simplicidad! Otro aspecto interesante analizado por Maureen O’Hara se refiere a lo que muchos han definido como ‘la suerte de Ford’, así como la forma en la que se comunicaba, aconsejaba al elenco a la hora de afrontar una escena, o la particular predilección sobre una de sus películas preferidas.

El nieto y biógrafo de John Ford, Dan Ford, aporta interesantísimos comentarios sobre el maestro y su evolución humana y cinematográfica. Ford siempre fue tradicionalista. Si quería sobrevivir como productor independiente debía volver a sus temas tradicionales: siempre que necesitaba un éxito se iba al oeste: “Me gusta hacer westerns porque así salgo de Hollywood una temporada, estás en la naturaleza, llenando tus pulmones de aire fresco, trabajas duro y duermes bien por las noches, siempre tienes buen apetito y trabajas con gente agradable. Los vaqueros que trabajan en los westerns son gente maravillosa, trabajan duro y siempre hacen lo que les pides".(John Ford).

Esclarecedores comentarios sobre El hombre tranquilo y algunas películas más durante su etapa final hace que descubramos definitivamente a un director excepcional, dejando un sabio consejo a los directores después de un éxito conseguido. No se pierdan este excelente documental, su contenido es infinitamente más amplio del que puedan encontrar aquí.
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Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock (TV)
Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock (TV) (1973)
  • 7.0
    36
  • Estados Unidos Richard Schickel
  • Documentary, Alfred Hitchcock, Cliff Robertson
8
Los razonamientos de Hitch
Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock. Documental dirigido y guionizado por Richard Schickel en1973. Las diferentes propuestas sobre la obra de un director de cine, se presenta como una excelente ocasión para conocer en este caso las interioridades de su obra y los diferentes razonamientos que Alfred Hitchcock nos ofrece con total transparencia explicado algunos de sus secretos cinematográficos sobre sus películas generado innumerables posicionamientos a lo largo de su obra.

Tras la interesante introducción en la que Hitch comenta con acierto las diferentes reacciones que produce sobre la gente al conocerle, hace además alguna referencia a los controvertidos comentarios de algunas actrices por el uso que Hitch hace del suspense. En su filmografía podemos apreciar aflicción, inquietud, ansiedad o intranquilidad convirtiéndose así en el creador de los miedos que provocan pesadillas de todo tipo convertido en suspense, sobre lo que da buena cuenta a partir de sus propias experiencias emocionales vividas relacionándolas con diferentes secuencias de su producción.

Una parte interesante del documental nos revela como Hitchcock maneja algunas iconografías por medio del gesto y los símbolos, especialmente en sus primeras películas mudas, además, nos habla sobre la contradicción como elemento perverso alcanzando así cualquier estadio emocional: amor, comprensión, orden, debilidad, fortaleza…, aplicado a cualquier ambiente social; los razonamientos de Hitch son constatados indistintamente en infinidad de escenas. Para dominar estos estadios emocionales afirma: “La situación nunca debe ser abordada con angustia, con intriga, todo debe ir encadenado”.

Hitchcock reflexiona sobre la relación de una historia escrita y su interpretación cinematográfica, haciendo especial hincapié se en el montaje como algo muy importante en la edición de todo el proceso, a lo que comenta: “Para mí, que en cuestión de cine soy considerado un purista, es más impactante un enfoque subjetivo de la secuencia (desde el punto de vista del individuo) combinando primer plano del individuo con el plano subjetivo (lo que ve)”, resultado que siempre debería darse en un buen montaje.

Sobre los proyectos y como los afronta, Hitch nos ofrece sendas pistas sobre su modo de trabajar: “Tengo un sentido de la visión muy desarrollado, mientras examino un proyecto imagino a la vez todo su aspecto visual de forma que cuando se termina el guión y dialogo se de memoria cada ángulo y cada plano, de forma que en rodaje me comporto como director de orquesta sin partitura delante”.

El documental está plagado de interesantísimos fragmentos de sus películas que acompañan los comentarios junto a manifestaciones hechas sobre el cine, la realización, la simbología, y, como no podía ser de otra forma sobre las filias y las fobias que como pocos, Alfred Hitchcock refleja en toda su carrera cinematográfica. Se trata pues de una buena oportunidad para conocer mejor las interioridades en el proceso creativo del “maestro del suspense”.
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Por la gracia de Luis
Por la gracia de Luis (2009)
  • 5.1
    164
  • España José Luis García Sánchez
  • Documentary, Luis García Berlanga, Violeta Cela, Jaime Chávarri, ...
6
Plano secuencia
Lejos queda El circo (1949-50), el trabajo de un alumno en prácticas del I.I.E.C; un cortometraje en el que mostraría las primeras y premonitorias pinceladas de su futura cinematografía. Medio siglo más tarde de haberse estrenado Bienvenido Mr. Marshall (1953), un extra que aparecía corriendo en La Vaquilla (1985) junto a otros chavales apareciendo y desapareciendo como un relámpago, decidió algunas décadas después rodar Por la gracia de Luis (2009), un entrañable documental del director José Luis García Sánchez en el que consigue aglutinar a un considerable elenco berlangiano que vivió a través de sus respectivas interpretaciones momentos de total creatividad, propósito que tuvo como ingrediente aglutinador el fenomenal plano secuencia que tanto identifica al homenajeado.

“Todo empieza en la estación de Chamartín”, y un destino muy ligado a la vida de Berlanga. Concha Velasco, nos pone en situación mediante una propuesta con la que el maestro homenajeado y el director de esta aventura, no podían estar más de acuerdo. Son muchos más, muchísimos más los actores y las actrices (secundarios anónimos incluidos que tan importantes fueron en las escenas de masas con grandes planos generales); una muestra de ese importantísimo recurso en el cine de Berlanga lo podemos apreciar en Plácido (1961). Se trata pues, de un documental que nos acerca a interesantes entrevistas en las que salen a la luz algunos de los innumerables detalles que rodearon a Bienvenido Mr. Marshall contados por, entre otros, el productor Francisco Canet, Ricardo Muñoz Suarez o Juan Antonio Barden.

En el momento del rodaje eran muchos los presentes, quedando para la memoria los queridos ausentes. Entre los actores y las actrices que se ofrecieron generosamente a este interesante viaje berlanguiano están Sol Carnicero, Violeta Cela, Juan Luis Galiardo, Antonio Gamero, José Lifante, Antonio Ozores, Andrés Pajares o Monica Randall, que junto a más de una veintena de interpretes, dejan constancia sobre sus experiencias artísticas junto al maestro en los múltiples sets de rodaje.

Según Barden, Bienvenido debía de cumplir tres condiciones básicas para hacer realidad sus objetivos, condiciones desmenuzadas minuciosamente desde la fiabilidad absoluta de quien formara parte del esplendido guión, a lo que Berlanga aporta algunas incidencias que pudo superar sin problemas con la insistencia creadora activada en todo momento ante la duda de su jovencísima experiencia. Igualmente asistimos a la interesante visión que Jesús Franco tiene sobre su amigo Berlanga y la opinión que le merece su aportación frente a otros directores.

El documental nos descubre algunos posicionamientos de Berlanga frente a lo inesperado, el juego del doble
sentido o, el rechazo de la cursilería, cuidando en todo momento el ritmo dentro del plano que tanto le caracterizaba, ofreciendo al elenco momentos interpretativos libres y únicos en los que mostrar sus dotes creativas en función de la secuencia. Por la gracia de Luis, nos tiene reservados muchos momentos memorables con las opiniones que sobre el maestro vierten con notable cariño un elenco donde se fusiona veteranía actoral con nuevos veteranos encuadrados en el plano secuencia que tanto le caracteriza al maestro Berlanga…por cierto, sobre el Imperio Austrohúngaro alguna cosa hay.
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El hermano más listo de Sherlock Holmes
El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975)
  • 5.2
    781
  • Estados Unidos Gene Wilder
  • Gene Wilder, Madeline Kahn, Marty Feldman, John Le Mesurier, ...
7
El gran Gambetti
Referencia imprescindible en el mundo de la ficción desde que lo creara Arthur Conan Doyle, el carismático detective Sherlock Holmes, nos ha ofrecido multitud de versiones cinematográficas de sus andanzas, un personaje similar al también irreductible investigador Auguste Dupin creado anteriormente por Edgar Allan Poe. En ambos casos, la investigación elevada a ciencia dejó para la posteridad impagables páginas de misterio llevados por el sigilo, la observación, la lógica, y la deducción, consiguiendo siempre los resultados deseados; lo mismo que en el caso que nos ocupa, brindándonos momentos disparatados de verdadera locura interpretativa.

Lo cariñosamente absurdo en tan singulares personajes: Sigerson Holmes (Gene Wilder), Jenny Hill (Madeline Kahn) y Orville Sacker (Marty Feldman), es que adquieren la entidad suficiente como para ser creíbles en sus apariciones, convirtiéndolo en solvencia, y total entrega interpretativa en esta estupenda comedia con numerosas referencias al absurdo llevando esta realización a cotas interesantes de aceptación que en algunos momentos podría pasar por puro musical sin concesión alguna. Gene Wilder consigue fusionar dos películas en una: la comedia de situación detectivesca y el musical al más puro estilo de Broadway.

En El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975) Wilder no solo logra enlazar una buena historia sino que además se rodea de un elenco absolutamente disparatado y perfecto en cada uno de sus roles, entre los cuales: el ambicioso Moriarty (Leo McKern) y su fiel Asistente (Roy Kinneck); un comedido Sherlock Holmes (Douglas Wilmer) y su inseparable amigo doctor Watson (Thorley Walters) y, desde luego el carismático, egocéntrico, torpe sensible y temeroso de todos: el gran Gambetti (Dom DeLuise) entorno al cual se desarrollan escenas de alto contenido...artístico.

Completado por un alocado elenco que hace del absurdo un aceptable momento cinematográfico, hubiese podido tomar otro cariz mucho más interesante si, dado el éxito que traían acumulado del rodaje anterior, Gene Wilder hubiese dado continuidad al blanco y negro encuadrando a tan singulares personajes. Una buena realización que podría haber conseguido cotas de máxima locura cinematográfica si Wilder hubiese absorbido (como sucede con el barrido inicial a la manera de El jovencito Frankenstein) algunas de las ideas que tanto éxito tuvo junto al maestro Mel Brooks.

Si en el Jovencito Frankenstein el color hubiese rebajado mucho los enteros del merecido resultado final, en la película que nos ocupa, el blanco y negro lo podría haber elevado a una categoría superior. Quizás, y llevados por la proximidad en el tiempo, Frankenstein y Sherlock de la mano de Brooks y Wilder, se enfrentan en un desnivelado combate gigantesco llevados por dos grandes de la ficción literaria, en la que Arthur Conan Doyle y Mary Shelley sin ningún género de duda son los ganadores junto a sus entrañables personajes con los que el maravilloso mundo del cine nos continuará ofreciendo nuevas reinterpretaciones por siempre jamás.
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Historias para no dormir (Serie de TV)
Historias para no dormir (Serie de TV) (1966)
  • 7.4
    3,622
  • España Narciso Ibáñez Serrador (Creator), Narciso Ibáñez Serrador
  • Narciso Ibáñez Menta, Narciso Ibáñez Serrador, Estanis González, Lola Lemos, ...
8
Querido Chicho
Querido Chicho: ¡gracias! por habernos hecho sentir miedo, por tardar en conciliar el sueño, por descubrir nuevos espacios en la penumbra del comedor teniendo como única iluminación los estremecedores rayos catódicos que penetraban hasta lo más profundo de nuestros terrores. En Historias para no dormir nos dio los primeros sustos en un cumpleaños, las aficiones de un niño con los cultivos, el escanciado vino de un tonel, las inoportunas visitas de gentes de malvivir, o el acercamiento al futuro cibernético, son algunos de los temas con los que nos entretuvo durante las primeras narraciones.

En sus historias, además, no podían faltar los pactos, las cabañas aisladas, muñecos con vida propia, aventuras en el espacio exterior, suegros, marcianos, preocupantes alarmas alertándonos de invasiones exteriores, radiaciones, extrañas celebraciones en aldeas, pesadas bromas que rozan el límite de lo permisible, penosos urbanitas ignorados y hundidos en sus propios problemas, videntes, lejanas aldeas rodeadas de espantosas muertes, deseos, regresos siempre queridos y autores siempre recordados, sobrinas sin apenas vida social, herencias, o trasplantes necesarios que ampliaron el mapa de sus estupendas historias.

El señor Narciso Ibáñez Serrador, como no podía ser de otra forma dio protagonismo al televisor dispuesto generalmente en un lugar preferente en torno al cual, la audiencia asistía a los problemas de un sufrido protagonista luchando por sus aspiraciones, los codiciosos experimentos de un arriesgado doctor, de una compañía de variedades, recreando nuevas versiones o, constatando la difícil subsistencia de algún desheredado matrimonio; temas que durante largos y generosos años de terror inundaron de inquietud tantos hogares llevados por un fabuloso elenco que junto al amplísimo plantel de técnicos, tramoyistas, eléctricos, maquillaje, vestuario, y muchos más profesionales que tan acertadamente dieron forma a las Historias para no dormir bajo su sólida batuta.
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