arrow
Críticas de Strhoeimniano
Críticas ordenadas por:
El baile
El baile (1983)
  • 7.3
    853
  • Argelia Ettore Scola
  • Étienne Guichard, Régis Bouquet, Francesco De Rosa, Arnault LeCarpentier, ...
10
La historia más bailada jamás contada.
Estamos ante una película audaz, una de esas ideas “originales” que en el formato de un corto soportan el arrojo de la propuesta, pero que en el de un largometraje hay que realizar auténticas pericias para que no se desmorone pasados diez minutos. Store Scola pasa ese “más difícil todavía” con nota alta, sin acudir a estridencias ni a juegos malabares, rodando con sobriedad y sabiduría, sabiendo llevar al espectador, con paso tan grácil como el del baile, a lo largo de los 110’ que dura esta película inclasificable.
“Le Bal” es profundamente teatral y profundamente cinematográfica. La Historia (y pongo ésta con mayúsculas porque literalmente barre toda la película) pasa por una sala de baile concurrida por unos personajes que marcan, junto con una maravillosa banda sonara que adapta los éxitos de la época, el tiempo que relatan. Ni una sola línea de diálogo (que no echas en falta pues la expresividad y contención de los actores lo dice todo) sale de los labios de este magnífico plantel de actores que, a lo largo de la película irán cambiando sus roles (excepto dos que permanecerán interpretando los mismos papeles, pero igual de azotados por el tiempo que los demás protagonistas) nadando a favor de la Historia. La maestría de Scola es que con tan pocos elementos consiga la máxima expresión: sutiles cambios en el decorado (del que sólo sale en una ocasión brevemente para “airear” innecesariamente la película); un vestuario que sin ser paródico retrata perfectamente a la época y al personaje; una planificación soberbia que hace que en cada secuencia se entrecrucen 3 o 4 historias que puedes reconocer sin confusión de esa colectividad a la que te sientes cercano, aún relatándote la historia francesa.
Es una sensación curiosa, pues siendo una película de hace más de dos décadas contemplas la “Historia” como un gran paraguas que nos acoge a todos: todos pasamos una guerra (o escuchamos su silencio); todos pasamos hambre (y trataron de engordarnos contra la escasez); todos bailamos rock and roll, disfrutamos de la Coca-Cola y llegamos a este siglo XXI buscando fronteras en el nacionalismo que la cultura popular ya no tenía.
“Le Bal” adapta una propuesta teatral de la compañía de Campagnol. Esta compañía copa el reparto, situación que favorece enormemente a la película pues todos ellos son una maquinaria perfectamente conjuntada y engrasada. Seguramente, la labor de Scola en este sentido fue limitar el histrionismo que esta propuesta tiene en su formato original, pues sus actuaciones, acudiendo solamente a la mímica, son tercamente cinematográficas, retrotrayéndonos a la época del cine mundo donde el actor lo era todo.
En todo caso, “Le Bal” es un viaje intemporal y memorable, lleno de ironía, pero como toda mirada que se hace hacia el pasado, también de ternura y de sentidos homenajes, con una banda sonora excepcional que acompaña, como el aroma a nuestros recuerdos, las Historias de toda una vida.
[Leer más +]
28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amores Perros
Amores Perros (2000)
  • 7.7
    74,007
  • México Alejandro González Iñárritu
  • Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, ...
10
Tres amores muy perros.
La película es desde su primer fotograma un mazazo cruel, irritado, de una crudeza que no se da desalojado del todo de la mente del espectador, pues incluso en los pocos momentos dulces que tiene, la angustia siempre asoma por la rendija.
Con una vigorosa secuencia de arranque que nos transporta por un México DF caótico y brutal (estamos en pleno tiroteo) llegamos a un accidente que será el nexo de unión entre tres historias totalmente diferentes, pero que comparten la crueldad de un destino que se ceba en cada uno de esos personajes, que quitados de ese anonimato se hacen universales.
Es curioso como siendo una historia muy localista, enseguida te metes en la piel y en las entrañas de cada uno de los protagonistas. El mérito de González Iñarruti es apartar los pudores, sin juzgar ni condenar, para que el espectador quite sus propias conclusiones de lo que le va a mostrar durante las próximas dos horas.
Con tres historias diferentes, podría ocurrir que una parte estuviera mejor que otra; pero están trenzadas tan magistralmente que nada falta y nada sobra. El amor no aparece aquí como un bálsamo redentor, sino como una tregua débil, en ocasiones interesada, en la despiadada lucha que sostienen. La visión es pesimista, de una negrura abismal, pues ninguna de las capas sociales que aparece en la película logra salir de ese círculo vicioso de “ser un lobo para el hombre”. Sin embargo, las tres historias son hermosas, de una lírica perturbada pero llena de una verdad indiscutible. Parte de este mérito corresponde a los actores, todos ellos llenos de una intensidad tal que, en ocasiones, tienes la impresión de que “no estás viendo una película”, sino asaltando la intimidad de una vida. Aparece Gael García Bernal que en una mirada expresa más que muchos en largos parlamentos y gestos; Goya Toledo está estremecedora. En mi opinión es la que mejor está en toda la película ya que su papel es el que sufre el proceso más devastador de todos pasando de la dulzura del papel couche a la desolación de su abandono. El terceto protagonista se completa con Emilio Echevarría, interpretando al “Chivo”, un idealista de todas las revoluciones que cambio la lucha armada por el crimen. Su caracterización es sorprendente. No es una labor de maquillaje, sino que parece recién cogido de la calle, pues tiene todas las heridas y la rabia de esos perros abandonados que permanentemente le acompañan.
Todo esto estructurado de una manera sorprendente, casi imitando a la vida, pues en esta estructura episódica habrá, aparte del nexo del accidente, otros vasos comunicantes que siendo casuales, refuerzan las historias y aumentan el alcance, como si todos nosotros formáramos parte de esa lucha.
Obra maestra absoluta.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ser o no ser
Ser o no ser (1942)
  • 8.5
    33,262
  • Estados Unidos Ernst Lubitsch
  • Carole Lombard, Jack Benny, Robert Stack, Stanley Ridges, ...
10
La vida es puro teatro.
Esta película pasar por ser la más despiadada sátira antinazi jamás rodada. Lo es. Discutir esta cualidad tan patente es un esfuerzo del todo inútil. A diferencia de otras obras que comparten esta etiqueta, “Ser o no ser” se libra del tono panfletario en la que suelen caer estos alegatos, para situarse como una de las mejores muestras de humor corrosivo y chispeante que a dado la comedia americana y el propio Lubitsch en el conjunto de su carrera. El guión parte de una idea del propio director y está llevada con esa elegancia que en sus manos coge la farsa para darle un empaque único, que la sigue manteniendo fresca más de sesenta años después.
El comienzo de la película es magistral, “Hitler” invade, esta vez pacíficamente, las calles de Varsovia. La razón nos la mostrará con un ajustado flashback en el que por primera vez jugará con la simbiosis que se produce entre el teatro y la vida (parece que estamos en un cuartel de la Gestapo, cuando en realidad estamos sobre un escenario de teatro), este canibalismo entre una y otra representación estará presente a lo largo de toda la película pero presentado de un modo refinado como sólo un creador de la comedia como Lubitsch podía hacer.
Su genialidad se muestra en el alcance que da a las secuencias. Cualquier creador actual o de épocas pasadas, seguramente desarrollaría la secuencia hasta el clímax que marca un gag inolvidable (si es que existiesen méritos para acercarse al maestro); pero Lubitsch va más allá. Cuando uno cree que la comicidad de la situación ya está más que agotada, un nuevo, y sorprendente, giro da nuevos bríos a la historia. Un ejemplo de esto, sería cuando Joseph Tura va al cuartel de la Gestapo fingiendo que es el profesor espía y lo encierran en una habitación con el cadáver del profesor (una “tortura para intelectuales”, como expresa el Comandante “Campo de Concentración” Ehrhardt, magníficamente interpretado por Sig Ruman). Esta “tortura” ocupará los siguientes diez minutos de película yendo al “más difícil todavía” propio de una genialidad tan sorprendente como la de Lubitsch.
El reparto, con Jack Benny y Carole Lombard a la cabeza, está a la altura de esta gran película, con unos secundarios de lujo, que aportan el sostén a este dueto que sólo tiene una ambición: Representar a Shakespeare; pese a que como muy bien dice Ehrhardt “Hicieron con Shakespeare lo que los nazis están haciendo con Polonia”.
[Leer más +]
126 de 143 usuarios han encontrado esta crítica útil
La heredera
La heredera (1949)
  • 8.2
    5,849
  • Estados Unidos William Wyler
  • Olivia de Havilland, Montgomery Clift, Ralph Richardson, Miriam Hopkins, ...
10
El amor de la heredera.
Bajo fachadas sobrias y tiempos serenos, William Wyler nos lleva a una exploración impúdica de esa sociedad repleta de buenas maneras, pero con sus entrañas llenas de diablos. Catherine Sloper (Olivia de Havilland), una joven poco agraciada, de modos tímidos y alma inocente, es seducida durante un baile de sociedad por el galán Morris (Montgomery Clift), situación que rechaza un padre más que desconfiado (Ralph Richardson) porque el apuesto joven puede poner en peligro toda la fortuna familiar que esta joven heredará.
Sobre estos tres vértices, Wyler elabora un drama denso y extremadamente cruel. En principio, podríamos hablar de una historia de amor; pero el maestro Wyler muestra de un modo tan claro la psicología de los personajes que siempre te quedan dudas de si esa historia tiene lugar en algún momento. La dirección de Wyler consigue una película en la que el amor y la traición tienen el mismo peso, servido, eso sí, con toda la sabiduría y maestría de este gran maestro.
La labor del reparto principal es magistral. Olivia de Havilland conseguiría un Oscar más que merecido, llevándonos de una inocencia inicial a la crueldad y dureza en la que su personaje queda abandonado. Clift nos conquista a todos. Es tal su poder de atracción, la seducción que realiza en la pantalla que pasamos del odio a la pena en una misma secuencia; aunque a la vez, mantiene un halo de misterio, de ambigüedad en la que no queda del todo clara ni su verdad ni su traición.
Punto y aparte, merece Ralph Richardson. Sin duda uno de los mejores secundarios norteamericanos y que aquí, como el “malo de la película”, está excelente representando al Dr. Austin, un hombre complejo (su maldad no nace del deseo de realizarla), egoísta, dictatorial, incapaz de amar pues aún está anclado en un amor muerto (su esposa) que gravita por toda la película como un fantasma desafiante. Los duelos interpretativos que mantiene a lo largo de la película tienen una altura prodigiosa. Todo esto llevado por la batuta de William Wyler que consigue otro de sus dramas imperecederos, con una planificación deslumbrante (la secuencia final es sobrecogedora, recordando levemente al clímax de “La loba”) y un amor por el detalle que va llenado la pantalla de una atmósfera única (todas las metáforas y elipsis que logra con las innumerables labores de punto de cruz que realiza Olivia de Havilland).
Una película de época que nunca conocerá la caducidad. Por muy vista que la tengas siempre sucumbes a su narrativa.
No hace mucho, Hollywood realizó un remake de esta obra maestra. Siendo una película correcta, el gigante que tenía que batir era de una altura tal que no da traspasado en ningún momento. El dinero no siempre paga la genialidad.
[Leer más +]
88 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
Simplemente sangre
Simplemente sangre (1984)
  • 7.3
    20,917
  • Estados Unidos Joel Coen
  • John Getz, Frances McDormand, Dan Hedaya, Samm-Art Williams, ...
10
La suerte del cornudo.
Recuerdo que asistí a su estreno. No sabía nada de estos Hermanos Coen y durante los siguientes noventa minutos quedé fascinado por esta película tan retorcida, tan física. La película, encuadrada dentro del género de cine negro, da un paso adelante para abrir un nuevo paisaje que sumar a ese género esencialmente urbano y agrio hasta las raíces. Aquí, estamos en medio de Texas, o a la vista de sus paisajes, en medio de la nada, con unos personajes que deambulan entre el patetismo del cornudo y la codicia de un asqueroso detective que situado al lado de la ley, sabe de todos los atajos para saltársela; y como no: una historia de amor, simple, como sólo puede darse en un paraje como ese, donde todo se resuelve con un código moral igual de agreste que Texas.
Ya desde los títulos de crédito te das cuenta del gran poder visual que manejan Ethan y Joel. Este virtuosismo no es hueco, sino que es indispensable para la historia que narra. No imaginas otro modo de hacerlo. Entre travellings desaforados, cámara al hombro, hay un amor malsano por plano detalle, hasta conseguir un ambiente extremadamente físico (se huele el sudor, se palpa la “caspa”, la violencia siempre tiene consecuencias que no nos son ahorradas, sino mostradas con un realismo que no busca la belleza o la espectacularidad, sino la cruda y áspera realidad). Este amor por el detalle lo llevan a la creación de planos espectaculares y muy imaginativos. Un ejemplo sería la secuencia de los disparos del detective, las balas agujerean la pared y la luz de la otra habitación muestra la trayectoria de las balas, incrementando el suspense de que en toda la negrura que queda puede abrirse paso un nuevo tiro.
El reparto es magistral, desconocido hasta ese momento (es la primera película de Frances Mcdormand y de las primeras de Dan Hedaya) lo que aumenta la sensación de realidad.
Otra originalidad de esta película es el humor negro que la cruza como perlas en un collar que alivian la tensión de esta obra extremadamente violenta, hasta llegar a acercarse a figuras propias de esos cortos animados tan salvajes de la W.B.
“Sangre Fácil” es un películón que anuncia las posteriores obras maestras de Ethan y Joel Coen.
[Leer más +]
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La dama de Shangai
La dama de Shangai (1947)
  • 7.8
    11,019
  • Estados Unidos Orson Welles
  • Orson Welles, Rita Hayworth, Everett Sloane, Glenn Anders, ...
10
Tiburones hambrientos
Un guión complejo, cómo toda película de cine negro que se precie, sostenido en ocasiones por finos hilos argumentales, pero servido con la sabiduría de un Welles que de nuevo vuelve a moldear la imagen con un gusto barroco que no deja de atraparnos. La mítica de Hollywood cuenta que Welles estaba buscando dinero para montar una obra de teatro y que decidió llamar al despótico Harry Cohn, dueño de la Columbia, ofreciéndole una película. Cuando Cohn le preguntó sobre el proyecto, Welles le dio el título de una novela barata que había en el kiosco, y de ese material de desecho salió una de las películas más fascinantes del maestro que, en aquel entonces, terminaba su tormentoso matrimonio con Rita Hayworth.
La mítica Gilda realiza aquí realmente su primer papel de femme fatale. A diferencia del recordado personaje, la maldad de Elsa Bannister no es aparente, sino el único modo de sobrevivir en ese nido de víboras que nos muestran (fascinante la presentación de Rita: Un primer plano de su rostro, fotografiado por la turbia mirada de Charles Lawton Jr, que pica para terminar en el plano de un perro negro, casi diabólico...). Para conseguir esta transformación, Welles da una vuelta más de tuerca, casi una herejía: cortar su famosa cabellera pelirroja (un año antes había hecho la mítica “Gilda” que la había convertido en la sex symbol de los años 40) y teñirla de un rubio platino. Con estos cambios y la mano maestra de su marido, Rita Hayworth hará una interpretación de altura, llena de matices, pero siempre recorrida por una maldad que no la abandona ni en los instantes de amor; pero aún así tan fascinante que quedamos presos del delirio que su presencia provoca. A su lado, Everett Sloane, abogado criminalista y en su debilidad (está tullido), un tiburón de dientes afilados. Ese terceto maléfico se completa con Glenn Anderrs, en una actuación sorprendente, delirante, como hermano de Sloane que teme que llegue el fin del mundo por lo que hace una alucinante oferta a Welles, que interpreta aquí a un marinero irlandés, casi un maestro de ceremonias, pues pese a lo que ha vivido en ningún momento olfatea el peligro que encierra esta historia tan turbia y morbosa.
La imagen final con que se cierra esta película ha pasado con justicia a la historia del cine al ser una secuencia tan fascinante como compleja en su juego de apariencia y realidad, pero de maldad multiplicada hasta el infinito. Incomprensiblemente, con esta obra maestra Welles iniciará su peregrinaje por Europa para poder realizar el cine que él quería; no volverá a Hollywood hasta diez años después para rodar “Sed de mal”.
[Leer más +]
69 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
Peggy Sue, su pasado la espera
Peggy Sue, su pasado la espera (1986)
  • 5.9
    6,154
  • Estados Unidos Francis Ford Coppola
  • Kathleen Turner, Nicolas Cage, Barry Miller, Helen Hunt, ...
10
La reina de la fiesta
“Peggy Sue se casó” es considerada como una de las obras menores de Ford Coppola; claro que las “obras menores” de Ford Coppola , debido a la altura de su filmografía, cobran un vuelo que no consiguen las obras mayores de otros autores. Mi opinión es que estamos ante una de sus mejores películas, sobresaliente por su falta de pretensión, por su sencillez de fábula no despejada aún así de una visión profunda e irónica.
La película narra el viaje de Peggy Sue, una mujer frustrada en su madurez y recién divorciada, a su adolescencia (se estreno al tiempo que “Regreso al futuro”, que planteaba premisas similares pero que estaba carente de la genialidad de este guión). Muchos, en alguna ocasión, nos hemos hecho la pregunta de qué haríamos si tuviéramos una segunda oportunidad; la respuesta que da Peggy Sue es la que todos daríamos: dado el presente del que viene, cambiar todo. Sin embargo, y ahí radica el acierto de la película, Peggy en este viaje melancólico que realiza poco podrá cambiar, pero si tendrá el premio de comprender todo lo que había vivido.
Pasado el shock de ver a una Kathleen Turner, ya treinteañera, como una adolescente de teenager, uno aprecia la actuación tan maravillosa que realiza, llena de instantes conmovedores en los que muestra, aún no perdiendo la memoria del presente que ha dejado, el hechizo que un adolescente siente ante la vida. A su lado, un Nicolas Cage intentando estar a la altura de esta gran actriz y consiguiéndolo por momentos; también podemos disfrutar de Barbara Harris realizando el papel de madre de Peggy Sue. Como curiosidad sale muy brevemente, lo que tenemos que agradecer, el indigesto Jim Carrey.
En resumen una película de esas que una vez vista calificaríamos de preciosa.
[Leer más +]
12 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atrapado por su pasado
Atrapado por su pasado (1993)
  • 7.9
    36,728
  • Estados Unidos Brian De Palma
  • Al Pacino, Sean Penn, Penelope Ann Miller, James Rebhorn, ...
10
El viaje de Carlito
Traducida aquí como “Atrapado por su pasado”, este título resumiría muy bien el contenido de esta tragedia escrita con pulso firme por Brian de Palma. Como en todas las grandes tragedias, la parca de Carlito está trazada desde un primer momento y nada podrá hacer para enderezar esos renglones torcidos en los que está escrita. Pese a esto, o quizá por esto, la película está atravesada por una melancolía que te acompaña durante toda la visión.
“Atrapado por su pasado” nos devuelve al mejor Brian. La película tiene una fuerza visual muy audaz (la secuencia final, memorable), con un ritmo preciso que nos va envolviendo en esa tragedia hasta sentirla en carne propia.
Este empaque visual se completa con unas actuaciones soberbias. Por un lado, Al Pacino, encarnando de un modo insuperable a Carlito hasta expresar en un solo gesto la derrota por ese destino que es inamovible; pero al lado de esta actuación magistral está otro de los grandes: Sean Penn. Con una caracterización que lo hace casi irreconocible y dando el do de pecho a un abogado aún más corrupto que los propios a los mafiosos a los que defiende, tan decadente y violento como el mundillo en el que se mueve, para el que va sobrado de malicia, pero falto de la astucia necesaria que garantice su supervivencia. Junto a este dueto, una hermosísima Penélope Ann Miller como la sufrida novia de Carlito y el motor que impulsará a éste a salir de un círculo que por momentos se cierra más.
En reumen: una película virtuosa e incomparable, de las que quedan grabadas en la retina.
[Leer más +]
124 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sombras del mal
Sombras del mal (1958)
  • 8.2
    28,142
  • Estados Unidos Orson Welles
  • Charlton Heston, Janet Leigh, Orson Welles, Marlene Dietrich, ...
10
Un buen hombre, un mal policía...
Barroca hasta los tuétanos, “Sed de mal” es quizá la mejor película realizada por Orson Welles. La razón de que el maestro filmará esta joya del cine la tiene Charlton Heston. En en un primer momento Welles sólo estaba contemplado para interpretar a Hank Quinlan, pantagruélico policía que camina pesadamente entre el filo de lo legal e ilegal para lograr sus propósitos; pero Heston, en la cima de su carrera, entendió que sería Welles quien lo dirigiera y aunque no era así mantuvo esta exigencia y logró que el maestro filmara una de las mejores películas de la historia del cine.
Intriga criminal desarrollada en un pueblo fronterizo entre EE.UU y México, que enfrenta a un Quinlan, amargado y fascista, con su contrario, Vargas (Heston), inquebrantable en su honradez y limpio en sus métodos (ironías del cine). La primera secuencia ha pasado con justicia a la historia del cine. Un plano secuencia de casi tres minutos (ahora en la versión “director’s cut” la podemos ver sin los títulos de crédito que “ensuciaban” esta joya) que comenzando por un plano detalle de una bomba de relojería recorre todo el lenguaje cinematográfico hasta terminar en la explosión que iniciará todo la intriga y la llegada del fascinante Hank Quinlan.
La película es un ejercicio alucinógeno, con una atmósfera pesada, genialmente fotografiada por Russell Mety, que nos transportará a un universo bizarro y putrefacto, con encuadres que subrayan desde la trama a las características de los principales personajes. Esta puesta en escena, llena de encuadres asombrosos y movimientos de cámara para nada gratuitos y de una modernidad asombrosa, destilan la savia que sólo un genio como Welles poseía. Muestra de esto, sería la última secuencia, un ejercicio visual y sonoro que resume el tono alucinante que preside esta película de cine negro, negrísimo.
La actuación de Welles es estremecedora, llena de una hondura psicológica que logra acercarte a ese ser monstruoso que es Quinlan. También encontramos a una Janet Leigh, “prespiscosis”, como esposa del comisario Vargas y también acosada en un motel; y a un Akim Tamiroff como el mafioso mejicano, Tío Joe Grandi. Cuenta también con una serie de cameos: Mercedes McCambridge, Cotten, Zsa Zsa Gabor y una misteriosa Marlene Dietrich, como la gitana Tanya, que dará muestras de su valía en un pequeño papel que llena toda la pantalla y cierra esta historia con una frase que resume toda la película: “un buen hombre, un mal policía”.
[Leer más +]
170 de 208 usuarios han encontrado esta crítica útil
El ciudadano Kane
El ciudadano Kane (1941)
  • 8.2
    75,888
  • Estados Unidos Orson Welles
  • Orson Welles, Joseph Cotten, Everett Sloane, George Coulouris, ...
10
Ciudadano Welles
Cuando Welles llega a Hollywood con 25 años , escoltado por la fama de genialidad que había logrado tras aterrorizar a América por la famosa emisión radiofónica de “La guerra de los mundos”, la RKO, el estudio menor de las cinco “majors”, le ofrece un contrato impensable garantizándole una libertad creativa total que ni los maestros veteranos disfrutaban. El fruto de esto es la hechizante “Ciudadano Kane”. “Rosebud” (para amantes del cotilleo: era el nombre con el que Hearst se refería al coño de Marion Davies) será la mítica palabra que dispara la historia de Charles Foster Kane, primero de esos personajes más grandes que la vida que jalonarán la filmografía de este director. Cuenta en la biografía de Barbara Leaming que hasta ese momento él creía que el cine era solamente “registro”, la posibilidad de conservar en celuloide lo que ocurría, pero que en los primeros días se encerró a ver “La diligencia” una docena de veces y entendió que más allá de esa cualidad había una gramática.
Sólo desde esa osadía que daba el no saber, se puede entender la apuesta radical que en lo artístico supone “Ciudadano Kane”. Desde un guión, firmado en colaboración con Herman Mankiewicz, en el que los avatares de la vida de este hombre son expuestos siguiendo el mismo mecanismo de la memoria, todos desfragmentados, pero que unirá sin suturas cualquier espectador hasta conseguir la linealidad de una historia clásica de una complejidad visual enorme y atractiva. Parte de este encanto lo consigue con el operador Gregg Toland al que pedirá encuadres imposibles, y composiciones que alcanzan nuevos significados al jugar con la profundidad de campo (maravillosa la secuencia en la que se decide el futuro del Kane, éste, aún niño, permanecerá al fondo del encuadre, recortado entre los personajes y sobre el fondo nevado; pero aún estando en última posición, todas nuestras miradas se dirigen a él). La nómina de maestros no termina aquí. “Ciudadano Kane” será la primera película en la que escuchemos la música de Bernard Herrmann (trágica la aria que compone para la segunda mujer, Susan Alexander).
Los actores son un capítulo aparte, desde el propio Orson Welles realizando una caracterízación magistral hasta toda la nómina de excelentes secundarios que volveremos a ver en otras películas del maestro: Cotten, Sloane, Agnes Moorehead.
“Ciudadano Kane” es un ejercicio fascinante, lleno de una expresividad fílmica incontestable. Una obra maestra rotunda y absoluta.
[Leer más +]
23 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mundo está loco, loco, loco
El mundo está loco, loco, loco (1963)
  • 6.9
    5,054
  • Estados Unidos Stanley Kramer
  • Spencer Tracy, Milton Berle, Sid Caesar, Jonathan Winters, ...
10
¡Coge el dinero y corre!
Stanley Kramer fue productor de más de una treintena de películas. Como director fue el epígono de eso que se conoció como cine con “mensaje”, género que dado el rumbo actual de este arte, está extinguido de nuestras pantallas. En esta delirante comedia combina estas dos facetas. Por un lado, como productor nos ofrece una película llena de “stars” de todas las décadas, desde el cine mudo (un cameo de Búster Keaton maravilloso; también está la espléndida Sazu Pitts, de “Avaricia”) hasta el reinante Jerry Lewis de los años 50/60 (¿Quién no iba a pagar el precio de una entrada por ver algo que la televisión aún no daba?). Por otro, como director nos ofrece una historia espléndida (por supuesto cargada de mensaje) en la que un grupo de automovilistas contemplan un grave accidente y emprenden una avariciosa carrera para conseguir un cuantioso botín que se haya escondido bajo una gran W.
“El mundo está loco, loco, loco” comienza entonces una carrera alocada en la que pasa revista a todo la tradición cómica del cine norteamericano, pero poniendo el acento en el aspecto meramente visual (en ocasiones parece una película de dibujos animados) y donde el slapstick, tan presente en el cine mudo, alcanza aquí cimas soberbias hasta la traca final, donde las carcajadas acompañan esos cinco minutos finales llenos de una sabiduría cómica inigualable.
La habilidad de Kramer está en ofrecer dos horas maravillosas de pura e inteligente diversión. Pese a ser una película coral, los personajes están dibujados al milímetro en toda la evolución que padecen tras sacar a pasear a la avaricia. Está virtud no sólo la consigue con los protagonista, sino también con aquellos de paso más fugaz. Destacar una actuación es difícil. De los muchos méritos que tiene esta película es haber conseguido un reparto tan magistral y ajustado para cada uno de los personajes. Sin embargo, yo destacaría a Ethel Merman, aquí realizando el papel de una suegra tan tiránica que no te sorprendería verla encima de los lomos de una escoba.
En resumen, una comedia frenética e hilarante, con una visión de la especie humana hasta cierto punto pesimista, pero que jamás volverá a ser mostrada con tanta gracia. Recientemente hicieron un remake (“Ratas a la carrera”) que viene a demostrar que la genialidad no está igual de repartida en Hollywood.
[Leer más +]
34 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ed Wood
Ed Wood (1994)
  • 7.5
    43,774
  • Estados Unidos Tim Burton
  • Johnny Depp, Martin Landau, Patricia Arquette, Sarah Jessica Parker, ...
10
La suavidad de la angora
Siempre hay un momento en que los que se dedican a esto del cine echan una mirada a este arte. “El fotógrafo del pánico”, “La noche americana”, “El crepúsculo de los dioses” serían una buena muestra de este hacer. Burton sigue este camino, pero en vez de acercarse con pretenciosidad, amargura o dramatismo, lo hace acompañándonos a conocer al peor director de toda la historia del cine: Ed Wood. La película muestra el rodaje de tres de sus películas y todos los avatares y freaks que acompañaron a este singular personaje. Existe tanto cariño en cada uno de sus fotogramas que quizá sea una de las comedias más emocionantes de todos los tiempos. El guión es excelente, en algunos momentos delirantes, más cuando sabes que “todo” lo que te está mostrando ocurrió.
Mención aparte merece la interpretación magistral de Martín Landau como Bela Lugosi. La relación que mantienen entre ellos centra toda la película. De hecho, igual que le ocurriera a Ed Wood, cuando Landau desaparece de la pantalla se nota ese vacío, y no es que la película flojee, pero es que Landau (recibio un merecidísimo Oscar) colma la pantalla de emociones. Escucharle decir los ridículos diálogos que le escribió Ed Wood y sentir cómo se te pone un nudo en la garganta, habla claramente de la prodigiosa interpretación que realiza.
“Ed Wood” es una declaración de amor al cine, a la pasión creadora, sea esta la de un Orson Welles (que aparece maginificamente recreado por Vicent D’Onofrio) o la de un Ed Wood que no salía de la serie Z.
[Leer más +]
31 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una Eva y dos Adanes
Una Eva y dos Adanes (1959)
  • 8.3
    80,082
  • Estados Unidos Billy Wilder
  • Marilyn Monroe, Jack Lemmon, Tony Curtis, George Raft, ...
10
Algunos las prefieren calientes
Hay sentencias que suelen ser exageradas; pero si queremos ser justos con esta película sólo podemos decir que es la mejor comedia de todos los tiempos. Gansters y comedia puede, a primera vista, ser un cóctel difícil de realizar. I.A.L. Diamond y Wilder no sólo lo consiguen sino que nos ofrecen momentos antológicos en esta farsa sin la acostumbrada acritud del director que, en ocasiones, amarga nuestras risas.
La historia es la de dos músicos que se ven obligados a travestirse tras ser testigos de la matanza de S. Valentín e ingresar en una orquesta de chicas para desaparecer durante un tiempo. Este pretexto argumental dará pie a que Wilder a crear una galería de personajes inolvidables, mostrando a estas dos víctimas involuntarias no sólo el universo femenino, sino también el proceder del hombre frente a éste.
El trío protagonista alcanza una altura insuperable. Wilder sabía el material que manejaba. La presentación de Marilyn es antológica (nunca estuvo mejor que en esta película). En un plano medio vemos avanzar a esta mujer con tanto movimiento que Lemon se preguntará si lleva un motorcillo o algo así; después cortará para enfocar sus caderas y que veamos en todo su esplendor a qué se está refiriendo, un vapor estratégicamente situado hará el resto. ¿Qué decir de Lemon? Con esta película inició la fecunda relación con Wilder, a él le corresponden los momentos más cómicos de esta película. Está espléndido en la relación que mantiene con Joe E. Brown, viejo y encantador millonario; pero también cuando vive el sueño de cualquier hombre (verse rodeado de bellas mujeres) como una pesadilla. Tony Curtis está más Gary Grant que nunca y borda el papel de millonario impotente al que Marilyn aplicará su mejor terapia.
Nada sobra, nada falta en esta película... Y aunque nadie es perfecto, una obra maestra como esta se libra de la maldición.
[Leer más +]
91 de 103 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un tranvía llamado Deseo
Un tranvía llamado Deseo (1951)
  • 8.0
    29,429
  • Estados Unidos Elia Kazan
  • Vivien Leigh, Marlon Brando, Kim Hunter, Karl Malden, ...
10
El último tranvía.
Siempre pensé que ese “mañana será otro día” con el que terminaba “Lo que el viento se llevó” era mostrado en esta película.
Hablar de esta película y no hablar de Marlon Brando, puede ser una herejía que merece el mayor castigo. Él es Stanley. No puede haber otro que se acerque a la maestría y brutalidad que Brando exhibe en esta obra maestra. Pero a mí, me sigue sorprendiendo Vivien Leigh.
La química entre estos dos actores es brutal; pero en este pulso que mantienen a lo largo de toda la película, no deja de ser curioso que la vencedora final sea la actriz inglesa, que nada tenía que ver con el “metodo”, principal herramienta de acercamiento a cualquier texto de T. Williams, y de la que Brando era su mejor exponente. Vivien está conmovedora (le dieron muy merecidamente su segundo “Oscar”), en el único papel de toda su carrera que está a la altura de su inolvidable Scarlata O’Hara.
Su aparición en pantalla es mágica. Una estación de autobuses, un humo denso, casi una niebla del pasado, y surgiendo de ésta: una Blanche en el ocaso de su cordura. Una dama del Sur, reina de bailes e ilusiones, a la búsqueda de todo eso que ha perdido y que ya nunca encontrará. El miedo de sus ojos es tan real que no dejas de sentir una profunda lástima por ella. La batalla entre ella y Brando es descarnada, sin que quepa tregua alguna. A su búsqueda de la amabilidad, de ese espíritu del viejo Sur que también mostraba en “Lo que el viento se llevó”, opone Stanley una violencia cruda, rezumante de sexo, con ese carácter de gallo peleón que no soporta ninguna gallina más en su gallinero.
La película está llena de secuencias magistrales, de una fotografía en blanco y negro pocas veces superada (el sudor se masca, hay luces duras y contrastes fuertes por todos los lados), de unos diálogos antológicos que te estrangulan el alma, como ese “siempre he dependido de la amabilidad de los extraños” con el que se despide una Vivien Leigh más actriz que nunca.
[Leer más +]
90 de 99 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mujer bonita
Mujer bonita (1990)
  • 6.4
    128,843
  • Estados Unidos Garry Marshall
  • Julia Roberts, Richard Gere, Hector Elizondo, Jason Alexander, ...
8
Los negocios de Pygmalion
Sí, ya sé que ni uno de sus fotogramas tiene ni un ápice de realismo; la historia bobalicona; sus interpretes, agradables pero no maravillosos... ¿Pero alguno/a perdonaría que no ocurriera lo que deseamos que ocurra desde que la película comienza? Supongo que si eso ocurriera, no estaríamos hablando de este taquillazo ni seguiría arrasando 15 años después todos los shares televisivos. Pero “Pretty Woman” es esa película que queremos ver, con un guión que pese a su artificialidad y tono de cuento de hadas, está perfectamente dibujado precisamente por su patente superficialidad. Si alguien pretendía ver una película que mostrase lo que es la prostitución, que no la busque aquí. Como dicen al final de la película: ¡Esto es Hollywood! Todos los talentos escapistas están ahí... El capital manda y hasta puede rescatar a una puta tan maravillosa como Julia Roberts. Pygmalion y la Cenicienta se ponen de acuerdo en esta historia que es preciosa por lo tonta que es.
[Leer más +]
15 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rashomon
Rashomon (1950)
  • 8.1
    18,889
  • Japón Akira Kurosawa
  • Toshirô Mifune, Machiko Kyô, Masayuki Mori, Takashi Shimura, ...
10
Cuéntame cómo paso.
Cobijados de una tormenta, en un paisaje con resonancias apocalípticas (que bien podía recordar a paisaje posnuclear, pese a desarrollarse en la Edad Media), tres personajes: un sacerdote, un leñador y un peregrino, comentan los acontecimientos surgidos tras la violación de una mujer y el asesinato de un hombre en el bosque. Sobre este material, el maestro Kurosawa, filma una obra maestra con una asombrosa utilización de los flashback, pues las historias que nos ofrecerá a continuación son entre si contradictorias y contadas desde distintas posiciones emocionales, desde el odio y el resentimiento hasta el sentimiento de culpa y la sumisión.
Una película que contiene una magia cinematográfica inigualable. Algunos fragmentos tienen tal fuerza que sobrecoge, como el contado por la mujer del asesinado; otros, como el narrado por el propio difunto, destilan un hechizo único, llena de un magnetismo prodigioso.
Una de las mejores películas de la historia del cine, y sin lugar a dudas la mejor del cine japonés; o por lo menos la que abrió las puertas a esta cinematografía tan interesante y singular.
[Leer más +]
15 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Blade Runner
Blade Runner (1982)
  • 8.1
    133,529
  • Estados Unidos Ridley Scott
  • Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, ...
10
Los proscritos de la Tyrrell
Philip K. Dick, autor de la novela en la que se basa esta película, siempre ha tenido adaptaciones muy buenas de su obra; pero ninguna ha llegado a la altura de “Blade Runner”. El hechizo que posee esta película no ha dejado de crecer. En una palabra: Fascinante.
Generalmente se la encuadra dentro del género de ciencia ficción; pero sería menos descabellado situarla como una película de género negro, negrísimo, pues no hay ni un rasgo de optimismo en todos sus fotogramas, incluso el aparente final feliz, es en su apariencia de felicidad tan falso con lo rodado anteriormente que es posible que lo que muestra no sea más que un sueño del replicante.
De las dos versiones que existen, me quedo con la que se estrenó originalmente. El “director’s cut” me defraudo profundamente aunque siembre la sospecha de que Harrison Ford sea un replicante; lo que no defrauda es la maestría de Ridley Scott para dotar a esta película de un despliegue visual exquisito, imitado en cantidad de ocasiones, que es también el culpable de las peores críticas que tuvo esta película, pues muchos veían su estética más próxima a la publicidad que al cine propiamente dicho. Pero esta estética es la marca de la película: un expresionismo puesto al día que la dota de una modernidad asombrosa sobre la que no pasan los años. Su acción es pausada, invitando a reflexionar sobre lo mucho que pasa y que no puede dejarnos indiferentes.
El reparto esta a la altura de la película, sobre todo Rutger Hauer tan barroco en su interpretación como la propia película y al que corresponden los diálogos más hermosos, llenos de una poesía futurista; también está Daryl Hannah, con un look extraño, alocado, pero tan subyugante que puede que no creamos en Dios, pero agradecemos que la Tyrrell haya diseñado una replicante como ella.
Apocalíptica, pero maravillosa, con una vida propia que no se perderá “como lágrimas en la lluvia”, porque la memoria es la que nos hace sentir vivos.
[Leer más +]
27 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
La niña de tus ojos
La niña de tus ojos (1998)
  • 6.2
    16,308
  • España Fernando Trueba
  • Penélope Cruz, Antonio Resines, Jorge Sanz, Rosa María Sardà, ...
10
Con lo fascista que yo era...
“La niña de tus ojos” es una comedia en estado de gracia. El guión de Rafael Azcona recrea la colaboración que se estableció en plena Guerra Civil entre los golpistas y el Gobierno nazi para la realización de dobles versiones. Dar un formato de comedia a un tiempo tan trágico no es una tarea fácil, pero tanto Trueba como Azcona consiguen una película redonda, que siendo una farsa combina momentos de gran intensidad dramática con otros que recuerdan al mejor Wilder por su huída de lo pueril y efectista. Los actores, como en todos los guiones de Azcona estamos ante una película coral, están supremos, estableciéndose entre todos ellos una química tan sorprendente que no imaginas a otros en esos papeles. Si alguien disiente de que Penélope Cruz sea una gran actriz que vea esta película y se convencerá de lo contrario. Los secundarios escoltan esta delicia dando lo mejor de sí. Desde un Bonilla histriónico y chillón, a un “homosentimental” Santiago Segura, pasando por la siempre brillante Rosa Mª Sardá. Se puede ver una y mil veces, que siempre se disfruta.
[Leer más +]
39 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amor sin barreras
Amor sin barreras (1961)
  • 7.3
    43,331
  • Estados Unidos Robert Wise, Jerome Robbins
  • Natalie Wood, Richard Beymer, George Chakiris, Russ Tamblyn, ...
10
Quiero vivir en América.
Generalmente se dice que “West Side Story” son dos películas. Una, la dirigida por el coreógrafo J. Robbins (toda la parte musical); y otra, la dirigida por R. Wisse (todo el nudo argumental que adapta la historia de Romeo y Julieta). Por esta razón, una sería soberbia; mientras que la otra, resultaría a estas alturas tan empalagosa y ñoña como un merengue con sobredosis de azúcar. Lo cierto es que esas dos partes, de existir, se abrazan a la perfección en este musical clásico, pero atípico. Digo esto porque un género tan almibarado como el musical nunca fue el territorio propicio para digresiones sociales, y aunque la conocida historia de amor entre Tony y María es el hilo conductor de la película, el protagonismo principal es todo ese marco violento en el que se desarrolla la película.
Un silbido, antes de que veamos ninguna imagen, suena en la sala de cine (hay que verla en pantalla grande, la película gana); a partir de ahí, unas imágenes en picado de la ciudad de N.Y avanzando hacia barrios más pobres, hasta que la cámara, que no volverá a alzar el vuelo, se queda a un ras de tierra, y desde esa altura, con un empleo del cinemascope espectacular, desgranará una historia donde la violencia sólo conduce al dolor, a la muerte y al odio.
Las coreografías espectaculares, de esas que se te quedan grabadas por la vitalidad contagiosa que tienen; la música (¿quién no la tarareó en algún momento?) del maestro Bernstein; los actores... espléndidos, aunque yo me quedaría con Chakiris (nunca se volvió a ver una presencia tan “caliente” en la pantalla de un cine) y Rita Moreno encantadora de principio a fin.
[Leer más +]
57 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
La puerta del cielo
La puerta del cielo (1980)
  • 6.9
    2,536
  • Estados Unidos Michael Cimino
  • Kris Kristofferson, Isabelle Huppert, Christopher Walken, Jeff Bridges, ...
10
Y murieron con las botas puestas
Lo primero que se dice de esta película es que fue la causante del hundimiento de la UA, la compañía creada por Chaplin, Fairbanks , Griffith y otros cuando los locos, en palabras de Louis B. Mayer, decidieron hacerse cargo del manicomio. Ese dato, consagra su estela de película “maldita” por excelencia, pues la película, mutilada por la productora, fue un fracaso estrepitoso (Cimino nunca más recuperaría la confianza de la industria, tardaría más de cinco años en rodar su siguiente película: la espléndida “Manhattan Sur”). Generalmente, estas masacres sirven de coartada para disculpar desde su fracaso a esa factura que no llega a convencer del todo a los popes de la crítica que en su momento formaron parte de este festín. Sin embargo, tanto en su versión mutilada como en la extendida “versión del director” esta película emerge como un capítulo único dentro de toda la historia del cine.
En si es un western; pero a diferencia de toda la mítica que lleva este género, “La puerta del cielo” es un western melancólico, pero tampoco con acomodo fácil en ese western crepuscular que ha dado tantas obras maravillosas. La visión de Cimino es histórica, casi antropológica, y recoge “el nacimiento de una nación”, como un parto doloroso, preñado de violencia entre una asociación de ganaderos y toda esa masa de inmigrantes que llegan a los EE.UU y que son vistos como un freno para el “progreso”. Sin duda, la elección de este argumento, presentado de un modo naturalista, sin disfrazar la violencia, explica parte de su fracaso. Es una película de digestión difícil, conmovedora en todos sus aspectos, que pasa fácilmente de una grandiosidad épica a una intimidad romántica con el genio de Cimino ofreciéndonos su mejor película.
El reparto es un capítulo aparte. Kris Kristofferson ofrece una actuación espléndida, comedida, pero llena tan llena de matices que con un simple primer plano puede mostrar el vacío en el que queda sumergido el personaje al final de esta historia; John Hurt, en permanente borrachera, y con un histrionismo decandente que tan bien le sienta al niño de papa que interpreta; Isabelle Huppert es la prostituta de la que todos se enamoran (y entendemos a todos por esto); y un magnífico C. Walken como asesino a sueldo. Todo en una historia de desengaños, traiciones, amistades, grandezas y miserias en la que siempre van a ganar los mismos.
Capítulo aparte merece la fotografía. Toda la melancolía de la historia está atrapada en el gran trabajo que realizó Vilmos Zsigmond, con una composición fotográfica preciosa (que no preciosista) y usando siempre la luz natural en unos claroscuros extremadamente bellos, con unas tonalidades cálidas y añejas (impresionante la primera secuencia con la fiesta de graduación en la Universidad de Harvad, parece que una postal tomara vida), tenebrosas en la violencia, o frescas en el amor; todo esto acompañado de una banda sonora tristísima, pero igualmente hermosa.
[Leer más +]
49 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil