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Críticas de Alexei
Críticas ordenadas por:
Low Lights
Low Lights (2009)
  • 5.3
    41
  • Lituania Ignas Miškinis
  • Dainius Gavenonis, Julia Maria Köhler, Jonas Antanélis
7
¿Necesitas un reinicio?
Low lights (Artimos šviesos), de Ignas Miškinis, representa una oportunidad única en forma de extraña y sugerente película lituana (co-producida con Alemania).

Se trata de una enigmática road movie con un planteamiento original (en fondo y forma) que mantiene el poder de fascinación de sus imágenes intacto durante todo el recorrido, sosegado y agitado a un mismo tiempo, elevando la lírica metropolitana y nocturna que invade la pantalla por encima de la historia y de su supuesta trascendencia, aunque con una punzante e insólita personalidad.

El magnetismo de sus tres protagonistas es incandescente -esa suerte de Andy Lau lituano llamado Dainius Gavenonis, la preciosa y sensual Julia Maria Köhler…- y refuerza la extraña belleza de sus subyugantes imágenes.

Metálica, moderna, nocturna.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nada personal
Nada personal (2009)
  • 6.6
    2,126
  • Países Bajos (Holanda) Urszula Antoniak
  • Stephen Rea, Lotte Verbeek, Ann Marie Horan, Tom Charlfa, ...
7
“La vida sin música sería un error”. Nietzsche
Nothing personal (Nada personal), ópera prima escrita y dirigida por la polaca afincada en Holanda Urszula Antoniak, y protagonizada por el veterano irlandés Stephen Rea y por la semi-debutante Lotte Verbeek.
Ésta última interpreta a una joven errabunda (Anne/Tú) que vaga por los caminos de Connemara, en Irlanda, hasta encontrarse con un solitario personaje llamado Martin (Rea). Llegan a un acuerdo: ella trabajará en la casa y en el jardín a cambio de comida y techo, y, por petición suya, esa será la única relación que los una, nada más: ni charlas, ni intentos de intimación o indagación, ni nada de preguntas personales.

Bajo esta premisa encontramos un testimonio humanista que saca a relucir la importancia del respeto y la comprensión en las relaciones entre personas, todo en un tono cálido e intimista.

La película está inflamada de una belleza fría que admiramos en los planos de los paisajes, las manos sobre las algas, el rostro de Anne/Tú. Y está llena de sutiles recovecos emocionales, los mismos que, a través de las grietas del alma de los personajes, emanan hacia el espectador, subyugados ante la calmada fuerza de la propuesta, llevada a cabo con sobriedad y brillantez.

Un final desgarrado, precioso.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ella, una joven china
Ella, una joven china (2009)
  • 5.7
    198
  • Reino Unido Guo Xiaolu
  • Huang Lu, Wei Yi Bo, Geoffrey Hutchings, Chris Ryman
7
Rebelde con causa
She, a Chinese (Ella, una china), de la escritora y directora de cine china Xiaolu Guo, fue, para un cronista, la gran sorpresa de la sección oficial del pasado Sevilla Festival de Cine Europeo (09').
La directora pasó sus primeros 30 años viviendo en China (estudió cine en Pekín), y los últimos 5 entre Londres y París. Pertenece a la 7ª generación de directores chinos, aunque en China sea, ante todo, una directora underground. El film es, por consecuencia, una co-producción entre Reino Unido, Francia y Alemania.

La historia nos narra la joven vida de Mei, una chica que vive en un pequeño pueblo de China dominado por una serie de constantes tales como el desarraigo y la violencia.
Mei está enraizada de lleno en los estragos y las ruinas de esas jóvenes generaciones de los 70' que iban a por todo y a por nada, aplastadas por un sistema social y económico cuya burocracia sin escrúpulos, cuya truculencia, hacía caer sobre ellos la alargada sombra del "no hay futuro".

En la pantalla vemos la violencia ejercida sobre un cuerpo joven de mujer. Vemos un mundo masculino belicoso, en el que ella se rebela contra la falta de amor.
“Civilización es un término que tiene que ver con los conceptos de estructura, de comunidad”, nos explica Guo, intentando contextualizar el entorno en el que vive Mei, un entorno donde, nos dice, las personas tienen una forma de vivir violenta.

Sus influencias van desde el Godard de La Chinoise y de Vivre sa vie hasta Van Sant -en boca suya (me permito añadir las reminiscencias en fondo y forma del maestro taiwanés Hou Hsiao-hsien)-, en el retrato de esa juventud fragmentada, tan fragmentada que hasta la rebeldía que poseen está también fragmentada; una juventud que posee una energía tan joven como ciega.

Mei es un personaje que está continuamente “en la carretera” (metafóricamente hablando), en movimiento, con ese brío desganado que dan los sueños no realizados o, incluso siendo consciente de ello, por no realizar.

La película indaga, con sutileza y sensibilidad, en el choque de culturas cuando la protagonista consigue el suficiente dinero para emigrar a Londres.
En su vida en Londres pasa por tres clases sociales, desde que llega como inmigrante, hasta que se casa con un hombre mayor de clase media, donde consigue la nacionalidad, pasando, en último lugar, a compartir los días con un emigrante pakistaní de clase baja. A este respecto Gao sentencia que Mei “está desnuda de todas las vestiduras políticas”.

En definitiva, She, a Chinese es una película potente (con una directora igual de potente en persona), que nos ofrece un relato apasionante, en el que seguimos a una magnífica Lu Huang (Mei) en un descarnado y hermoso viaje a través de nuestra sociedad/la sociedad, a través de los hombres y a través de una mujer.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Almanaque de otoño
Almanaque de otoño (1984)
  • 6.9
    196
  • Hungría Béla Tarr
  • Hédi Temessy, Erika Bodnár, Miklós B. Székely, Pál Hetényi, ...
8
Es sin duda el diablo quien me sirve de guía. Él vaga sin rumbo, da vueltas en círculo. «Pushkin»
Öszi Almanach emerge como un punto de inflexión en la obra de Béla Tarr.
Primero desarrolló su etapa de cine social (Family Nest, The Outsider y The Prefab People) y después su última y diametralmente opuesta etapa de cine contemplativo (Kárhozat, Sátántangó, Werckmeister Harmóniák y A Londoni Férfi). En medio de ambas etapas se encuentra Öszi Almanach.
Se podría considerar como un paso dubitativo, una toma de aire, quizás, antes de abandonar radicalmente la temática social para comenzar a explotar la influencia del cine de Tarkovski y Antonioni en su hasta ahora labrada época contemplativa.
Por todo ello estamos hablando de una película extraña, tanto dentro como fuera de su contexto. Profundamente teatral, tanto en el tratamiento de los diálogos en forma de pseudo-soliloquios discursivos, como en el del entorno y los escenarios.

Dicen que el húngaro es el único idioma al que hasta el mismo diablo le tiene respeto. Ese refrán magyar viene acentuado por un raro componente demoníaco (del que ya hablaba Jonathan Rosenbaum) presente en gran parte de los films de Tarr. Ese componente se hace presente aquí en unos versos de Pushkin que abren la película, y que plasman de manera sutil la esencia de la misma: una criatura misteriosa, díscola, amarga, que no hace más que dar vueltas en círculo por oscuros derroteros, siempre perdida.
Podríamos decir que se trata de un drama de interiores, tanto física como espiritualmente hablando, donde todo cobra importancia, desde la presencia de una casa sin un principio ni un fin, constituida de forma caprichosa, como un cúmulo de amplias y desoladas habitaciones inconexamente dispersas en medio de un vacío negro; hasta el retrato de una comunidad difuminada y desfigurada cuyos cinco integrantes no hacen sino pulular por un territorio hostil completamente aislados del mundo real.

Segundo film en color en la filmografía de Béla Tarr, después de la obra televisiva Macbeth (estructurada en tan sólo dos planos), con la que comparte su vocación teatral, podemos destacar en él la vistosidad de su iluminación, orquestada por nada menos que tres personas, donde más allá de lo original de dividir la escena en dos partes separadas por el azul y el rojo (y de su supuesto simbolismo), destaca la elaboración arbitraria de una fotografía destinada a crear cuadros con un aroma fantasmal y surrealista, donde la luz sale de los lugares más insospechados, donde el juego de sombras y colores refuerza la idea de incomunicación con el mundo exterior, encerrando el escenario de este modo en el reino de los sueños y de las pesadillas.

El trabajo de cámara se basa en el montaje externo -contrariamente a los films posteriores donde el plano-secuencia es el recurso estético y dramático escogido-; confeccionando encuadres sugestivos y variados y planos tan fascinantes como transgresores (hay unos cuantos travellings que apuntan maneras para sus siguientes trabajos).
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Andalucía
Andalucía (2007)
  • 3.8
    95
  • Francia Alain Gomis
  • Samir Guesmi, Marc Martínez, Xavier Serrat, Irene Montalà
6
Crónicas de un Festival. Epílogo: Conclusión
Como ya comenté en su correspondiente crónica, Andalucía se presentó como una película tan llamativa como irregular. Tiene habilidades en el guión y en la dirección, pero a medida que avanza la estructura se desmadra y va perdiendo ritmo hacia un final fuera de tono.
Destacar la actuación de Samir Guesmi, que lleva el peso de todo el film con aplomo y carácter.

Quiero aprovechar este espacio, comentada la película, para hacer un breve balance y dejar una impresión personal sobre mis vivencias en esta última 4ª edición de 2007 del Sevilla Festival de Cine 100% Europeo.
A nivel global fue un gran festival, con multitud de variadas e interesantes propuestas, multitud de sugestivos cineastas y multitud de cinematografías.
Sobre todo, fue un festival sumamente enriquecedor y satisfactoriamente aprovechado, con 27 visionados, una media de 3 por día durante 9 de ellos. Comparado con el pasado año –donde mi desastrosa organización hizo que tuviera que ver muchas películas a medias por incompatibilidad horaria, y donde el cansancio y el sueño hicieron mella en un reguero de cabezadas durante varias proyecciones–, me organicé mucho mejor y acudí a las salas descansado, fresco y listo. Y el número y naturaleza de actividades y vivencias paralelas al visionado de películas fue también extraordinario.

Quiero destacar una de las experiencias del último día, que, como no tenía mucho que hacer hasta la proyección de Alondras en el Alambre a las 18:00, me saqué entradas para El Jardín de la Fantasía a las 16:00. Se trata de animación checa clásica, de la cual era un auténtico ignorante y había oído hablar maravillas, y como sabía que había animación en la sección Focus República Checa –la República Checa fue el país invitado al festival–, aproveché ese último día para ver algo.
“El Jardín de la Fantasía” era una selección de 5 obras (desde 1959 hasta 1981) de 60 minutos del maestro de la animación y las marionetas Bretislav Pojar. Algunos graciosos, otros mágicos, otros profundamente cautivadores… fascinantes a nivel global.

También mencionar el, como poco, curioso y mínimo “Homenaje a Jirí Menzel” que rindió el festival a la figura del realizador checo, con la proyección de tan sólo tres películas de su moderadamente extensa filmografía; las tres únicas, de hecho, que están editadas en DVD en España.
Fuera del homenaje, dentro de la Sección Oficial a concurso, también se encontraba su último film tras 12 años sin dirigir (exceptuando un cortometraje).

Al ser un festival recién nacido, la inexperiencia y demás dudosos atributos conllevan una inevitable falta de organización, sobre todo en lo que respecta a la información de las películas. Lo que empezó siendo una molestia, se convirtió pronto en una nueva manera de ver y descubrir cine.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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6 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Man from London
The Man from London (2007)
  • 7.2
    1,275
  • Hungría Béla Tarr, Ágnes Hranitzky
  • Erika Bók, Tilda Swinton, János Derzsi, Ági Szirtes, ...
8
Crónicas de un Festival. Última Parte: La Enfermedad del Crítico
Comienza el gran día, último día sábado 10 de noviembre de 2007, día que justifica todo el festival, incluso.

A las 12 del mediodía me dirijo hacia el Casino de la Exposición, donde tiene lugar la rueda de prensa de Béla Tarr. Tonto de mí, llego tarde por primera vez a una cita imprescindible del festival.
Entro en la sala, pasados unos diez minutos desde el comienzo, y ahí está, sentado al lado de Manuel Grosso, Tarr, en carne y hueso, exactamente igual a como lo he visto en fotos: chaqueta negra de cuero y gafas de sol redondas.
Siempre corta e insatisfactoria, por supuesto, la rueda de prensa acaba y yo me quedo con que “A Londoni Férfi” ha sido para Béla Tarr la película más difícil de llevar a cabo, una producción que se extendió durante más de dos años, lastrada por una larga pausa debido al suicidio, en febrero de 2005, del productor francés Humbert Balsan, a quien está dedicada la película.

A las 16:00 puedo ver “El Jardín de la Fantasía”.
Después “Alondras en el Alambre” a las 18:00.

21:00.
Empieza.

El tiempo queda suspendido.

Contemplamos la cabina de guardagujas ferroviario donde deambula Maloin, protagonista de esta historia.
La cámara sube, se mueve, baja, entra por sitios imposibles… comienza una pausada sinfonía de movimientos que componen un único plano y a la vez una única escena.
“Los primeros 20 minutos de «El Hombre de Londres» es lo mejor que se ha filmado en Europa este año”, había dicho Grosso. Y no le falta razón.

Cuando me enteré de que el último film de Béla Tarr estaba basado en “L’Homme de Londres”, novela del escritor belga Georges Simenon, me compré el libro y me lo leí. Sin ser una obra maestra, sin ser siquiera un gran libro, está escrito con un lenguaje claro y sencillo, con una trama interesante pero que tampoco da lugar a una excesiva intriga o a una excesiva tensión, donde lo único a destacar es el final, en el que el escepticismo y el cinismo de Maloin lo coronan como padre de Meursault; y es que, escrito nueve años antes, el final del libro bien pudo ser un perfecto incentivo para que Camus creara al famoso extranjero.
El libro se presenta también, al parecer, como un punto de inflexión en la obra de Simenon, punto en el que dejó de escribir “noveluchas policíacas y populares” y se pasó a cosechar una reputación de “escritor serio y trascendental”, habiendo firmado un contrato con la prestigiosa editorial francesa Gallimard.
En cualquier caso, la historia le sirve de pretexto al director para regresar a ese cine negro minimalista que ya explorara en “Kárhozat”, del año 88.

En esta producción el cuarteto mágico se quiebra con la salida del iluminador Gábor Medvigy y la entrada del nuevo Fred Kelemen, alemán de madre húngara, del cuál no tenía referencia alguna; pero insiste en la dirección con Tarr, en el guión con Tarr y el escritor László Krasznahorkai, y en la música con Mihály Vig.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo serví al rey de Inglaterra
Yo serví al rey de Inglaterra (2006)
  • 6.6
    2,408
  • República Checa Jirí Menzel
  • Ivan Barnev, Oldrich Kaiser, Julia Jentsch, Martin Huba, ...
7
Crónicas de un Festival. Octava Parte: Ebrio de Mujeres y de Risa
A las 12:00 a.m. de un viernes 9 de noviembre de 2007 voy a la esperada “Clase Magistral de Jirí Menzel” en el paraninfo de la Universidad de Sevilla. Con una traductora no simultanea modélica, la clase magistral discurre de una forma amena y estimulante. El reconocido director checo nos habla de su relación con el escritor Bohumil Hrabal, cuyas obras han servido de constante inspiración para Menzel; sus películas más conocidas -Trenes Rigurosamente Vigilados, Ruiseñores en el Alambre, la última Yo Serví al Rey de Inglaterra…- son obras del escritor checo llevadas a la gran pantalla.
Nos habla también de los directores a los que admira, como Bergman o Tarkovski; aunque, y esto ya es a título personal, no veo la influencia de ambos en el cine de Jirí Menzel.

Luego, a las 4 del mediodía, me personifico en los Cines Nervión Plaza para ver Madonnen, co-producción entre Alemania/Bélgica/Republica Checa dirigida por la alemana Maria Speth. No pasa de ser algo moderadamente curioso que no despierta excesivo interés durante todo su metraje pero que sin embargo se deja ver. ¿Aspectos a destacar? Sus actuaciones, su guión, la creación de situaciones. Poco más que añadir, este drama se muestra descolorido y sin apenas intención, con una tensión desequilibrada donde el ritmo cae en numerosas ocasiones.

Después, a la 18:30, tuve ocasión de visionar la primera mitad del último film del alemán Volker Schlöndorff, “Ulzhan - Das Vergessene Licht” (Ulzhan - La Luz Olvidada). El director y David Bennent (el niño de “El Tambor de Hojalata”), que interpreta a Shakuni, el Vendedor de Palabras, estaban en la sala, y antes de la proyección dijeron unas palabras.
Evidentemente, no voy a extenderme ni a hacer una valoración general de una película que no pude ver entera porque llegaba tarde a otra que me interesaba más; únicamente decir que lo que vi me pareció interesante: los personajes, la historia, tenían una presencia en principio atractiva, por no hablar de la preciosa Ayanat Ksenbai (creo que es su nombre abreviado), que interpreta a Ulzhan.

La razón por la que no vi entera la película de Volker se llama “Obsluhoval Jsem Anglického Krále”, o, dicho en español, “Yo Serví al Rey de Inglaterra”, que se proyectaba a las 20:30 p.m. en el Teatro Lope de Vega. A esta proyección vinieron el veterano director de 70 años de edad y su hermosa mujer de no más de 25. Igualmente, Menzel dio una breve introducción a la película y acto seguido se proyectó.

Es difícil describir esta película. Está construida sobre los cimientos del cine del director, del cine que he visto, claro; es decir, sus temas recurrentes están más que presentes: las mujeres, el amor, el aspecto naïf del sexo, ese personaje en constante estado de iniciación, inocente, excéntrico. Eso es fácil de observar.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
No toques el hacha
No toques el hacha (2007)
  • 6.0
    478
  • Francia Jacques Rivette
  • Jeanne Balibar, Guillaume Depardieu, Bulle Ogier, Michel Piccoli, ...
3
Crónicas de un Festival. Séptima Parte: El Dinosaurio y el Bebé
Una de las películas que había pensado ver tenía las entradas agotadas, así que el jueves 8 de noviembre de 2007 vi en su lugar dos documentales, de la serie, como comentaba en mi anterior crónica, “Cinéma, de Notre Temps”.

16:00 p.m.- Le Dinosaure et le Bébé, Dialogue en Huit Parties entre Fritz Lang et Jean-Luc Godard (El Dinosaurio y el Bebé, Diálogo en Ocho Partes entre Fritz Lang y Jean-Luc Godard): Entrevista de una hora de duración que le hizo Godard a Fritz Lang bajo la realización de André S. Labarthe. Data del año 67.
El título hace referencia a que por aquella época Godard era más o menos (o en comparación) un primerizo, y Lang un héroe consagrado del cine. Cuatro años antes Lang había actuado en el célebre film de Godard Le Mépris.
La entrevista muestra a un humilde Godard, antagonista y admirador de Fritz, y a un Lang retirado, bonachón y pedante (en el buen sentido). El cine clásico frente al cine moderno, uno moribundo y el otro vencedor, representado en dos figuras que dialogan sobre los avatares del celuloide. Una realización en blanco y negro atractiva para un documento sumamente interesante.

17:30 p.m.- Tarkovski, une Journée d’Andreï Arsenevitch (Tarkovski, un día de Andreï Arsenevitch): Documental realizado por Chris Marker (sobran las presentaciones) cuando Tarkovski se hallaba en el exilio en París, ya hospitalizado.
Comienza con la visita de parte de su familia (entre ellos su hijo Andriushka) al centro donde se encuentra hospitalizado. El encuentro madre-padre-hijo sirve como detonante de un viaje inquieto y personal por la obra de uno de los mayores visionarios de la historia del cine, incluyendo la elaboración del ya mítico plano-secuencia de Sacrificio, uno de los planos más complejos y difíciles de rodar que se han hecho.
El documental, revelador y deslumbrante, concluye con una anécdota enigmática: la primera película de Andrei (La Infancia de Iván) se abre con un plano de un árbol y un niño, y la última, Sacrificio, se cierra con un plano de un árbol y un viejo.

En ambas proyecciones contamos con la presencia del, digámoslo así, personaje medular de la crítica francesa y veterano combatiente del cine de autor (entre otras cosas), André S. Labarthe, creador, junto con Janine Bazin (viuda de André Bazin, co-fundador de Cahiers du Cinema), del proyecto “Cinéma, de Notre Temps”. Junto con André vinieron dos reputados productores de la cadena ARTE: Xavier Carniaux y Thierry Garrel, hermano del director Philippe Garrel.
Tras la proyección de “Tarkovski, une Journée d’Andreï Arsenevitch”, a la salida del cine, me acerqué a Labarthe, concluido con su sempiterno sombrero, le tendí mi mano y balbucí unas cuantas frases en francés, tras lo cual me despedí preguntándome qué diablos quería decirle y qué diablos le había dicho.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aleksandra
Aleksandra (2007)
  • 6.3
    678
  • Rusia Aleksandr Sokurov
  • Galina Vishnevskaya, Vasily Shevtsov, Raisa Gichaeva, Andrei Bogdanov, ...
8
Crónicas de un Festival. Sexta Parte: La Tierna, la Dura y la Mala
Miércoles 7 de noviembre de 2007.
11:15 a.m.-Aleksandra (Teatro Lope de Vega, pase de prensa): Aleksandra se erige como un film extraño; un film aparentemente sencillo, y a la vez tremendamente ambicioso. Existe una cierta contradicción entre crear algo sencillo y complejo a un mismo tiempo; sencillo en las formas: una puesta en escena maravillosamente clara, limpia y directa; y complejo en el entramado emocional y temático: una historia con un calado hondo, plagada de reflexiones; he aquí la ambición.
La soprano y a ratos actriz Galina Vishniévskaya, viuda del recientemente fallecido y legendario músico Rostropóvich, interpreta a una abuela que va a visitar a su nieto a una base militar rusa en Chechenia. Tras esta humilde premisa, y con el espanto de la guerra como música de fondo, se suceden una serie de acontecimientos que nos descubren, primero, una personalidad única, sólida y fuerte; y segundo, el tópico de las miserias generadas por un conflicto bélico, desnudas como piedras; todo eso tomando como base el día a día de esa anciana y su deambular por la cotidianidad de la base: su nieto le enseña su arma, le enseña los tanques; conoce a los oficiales; conoce a las abuelas chechenas que se hayan viviendo en infraestructuras calamitosas, etc…
La iluminación, de tonos arena y tabaco, insufla a la película un hálito de melancolía y nostalgia que vemos, como en un espejo, en el rostro de Aleksandra: la soledad, el sufrimiento, el tiempo pasado, las cosas muertas, el endurecimiento del espíritu…
Ese enfant terrible del cine ruso que es Alexander Sokurov nos da aquí una muestra inexcusable de talento y sutilidad al narrar esta enternecedora historia que tiene sus mejores bazas en las escenas de Aleksandra y su nieto.

16:00 p.m.- Iszka Utazása (Iska’s Journey): Dura película húngara de Csaba Bollóck, tan conocido aquí como la hambruna. Cuenta la historia de una chica que se dedica a recoger y vender basura en la antigua transilvania húngara, hoy Rumanía.
Llevando a cabo una suerte de realismo poético, el director recoge en este inteligente y conmovedor film los pedazos de una vida hecha trizas, la vida de Iszka (vida real, puesto que la chica se interpreta a sí misma y a sus propias vivencias), una niña en ciernes de convertirse en adolescente que se ha visto abocada a un mundo desolado y hostil en el que debe sobrevivir.
No se trata de un film de denuncia al uso, ni siquiera creo que se trate de un film de denuncia, sino de un recorrido atroz por los tempranos días de Iszka, que la llevan de un vertedero anónimo en medio de la nada a las garras de una mafia de prostitución (esta última parte ficticia); pero de una manera tan poco evidente, sin señalar ni inventar soluciones, con una mirada entre lo turbada y lo implacable.
Sobre todo, la película cuenta con unas actuaciones potentes, donde los actores principales no son profesionales.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
A la orilla del cielo
A la orilla del cielo (2007)
  • 7.4
    8,339
  • Alemania Fatih Akin
  • Tuncel Kurtiz, Nursel Köse, Patrycia Ziolkowska, Hanna Schygulla, ...
6
Crónicas de un Festival. Quinta Parte: Al Otro Lado, Crónicas de unas Muertes Anunciadas
Amanece un martes 6 de noviembre y yo tengo tres películas por delante.
Los días en los que las lagunas temporales entre película y película se dilataban mucho creo recordar que veía algún documental para matar el tiempo muerto, pero este no fue uno de esos días.
A las 16:00 tengo Ópium: Egy Elmebeteg Nö Naplója (Opium: Diary of a Madwoman), largometraje del húngaro János Szász, director de una de las aclamadas versiones de la obra teatral Woyzeck. Interpretada aquella por el famoso actor danés Ulrich Thomsen y la guapa actriz noruega Kirsti Stubø (cuyo parecido con Natalie Portman es enigmático), quién ganó el Silver St. George a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Moscú por la interpretación de Gizella.
En la versión que nos pusieron, que no sé si sería la original (qué desfachatez de no ser este el caso), los actores principales antes citados, ambos de nacionalidades distintas, hablaban en inglés, si mi memoria no me falla; y todos los demás, húngaros, hablaban en su idioma natal y estaban doblados al inglés (y yo que iba con ganas de escuchar ese precioso idioma que es el húngaro…).
Se trata de una co-producción entre Hungría, Alemania y Estados Unidos, y se basa en los diarios reales del psiquiatra y escritor húngaro Géza Csáth (seudónimo de József Brenner). Amoral, adicto al opio y obsesionado con los escritos de Gizella, una paciente de 28 años que reside en la institución mental a la que Brenner llega a ejercer su profesión a principios del siglo XX.
La dirección, montaje e iluminación dejan al trasluz talento y audacia, pero nada de eso es suficiente para salvar un guión demasiado interesado en mostrar un dramatismo desgarrador, que llega a ser irritante debido al reiterado empleo de tétricas y melodramáticas escenas. Es tanta la tenaz obsesión por querer plagar la cinta de truculencia y sordidez que el resultado llega a verse gravemente ofuscado, independientemente de que la historia real resulte fascinante.

En cuanto a Al Otro Lado -película que tuvo comienzo a las 18:30, y la cual contó con la presencia en la sala del actor y protagonista del film Baki Davrak-, contenía una historia relativamente interesante, dirigida y resuelta con eficacia.
El guión, predecible salvo por leves toques de originalidad (como su estructura), dejaba una fuerte sensación de déjà vu a raíz de las historias entrelazadas y las casualidades a día de hoy ya bastante manidas.

Cabría mencionar, eso sí, las actuaciones de un digno plantel de actores.

Como conclusión, digamos que lo vi todo un poco blando, con una tensión dramática algo deficiente; como con cuidado de no ofender a nadie y denunciar al mismo tiempo.

Poco más realmente. No encontré nada sublime, nada excepcional en toda la película. Eficacia, más que nada (bueno, tal vez algo más), pero eso nunca es suficiente…
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Banishment
The Banishment (2007)
  • 7.4
    700
  • Rusia Andrey Zvyagintsev
  • Konstantin Lavronenko, Maria Bonnevie, Aleksandr Baluev, Dmitriy Ulyanov, ...
8
Crónicas de un Festival. Cuarta Parte: The Banishment, el Destierro
NOTA: Crítica realizada el 27 de febrero de 2008, retocada sensiblemente.

Lunes 5 de noviembre.
Descansado, dirijo mis pasos al Centro Comercial Nervión Plaza, donde están ubicados los cines en los que tienen lugar las proyecciones del festival.
Frustrado por no haber podido comprar entradas para “4 Meses, 3 Semanas y 2 Días” por estar agotadas en las dos sesiones que tuvo (lo que tiene ganar una Palma de Oro), ese día me conformo con ver sólo una película, esta, la que ahora me atañe.
Sesión de 21:30 a 00:15; 2 horas y 45 minutos.
La película se proyecta en una de las salas grandes. Entra Manuel Grosso, director del festival, a presentar la película, acompañado del director de fotografía Mikhail Krichman y del escenógrafo (aquí me surge la duda de si hablaron del escenógrafo al estilo francés, que en ese caso sería el escritor del guión Oleg Negin, o del escenógrafo al estilo español… en este caso no sabría facilitar un nombre). En cualquier caso Grosso nos cuenta que ha querido venir personalmente a presentar la película por la experiencia que tuvo con ella en el pasado Festival de Cannes 2007, donde al parecer recibió críticas negativas; nos cuenta que le apabulló la experiencia, que los primeros 10 minutos del film eran impresionantes y que la fotografía tenía un tono que tildó de “especial”, demasiado abstractamente diría yo. “Esta segunda película de Andrei no tiene nada que ver con su ópera prima (El Regreso); denle tiempo al tempo, introduciros en él y la experiencia será única y no os defraudará”, dijo en resumidas cuentas. Sus jóvenes acompañantes nos hablan un poco en inglés (algo mínimo) y básicamente lo que nos vienen a decir es que disfrutemos del film y que están muy a gusto en Sevilla.

Se apagan las luces y espero con ansias esos 10 primeros minutos tan alabados por Manuel.

Aparece un campo, luego un coche que cruza una carretera; el coche va llegando a las afueras de una cuidad gris rodeada de fábricas; empieza a llover; suena una música inquietante y profunda; un hombre se retuerce en el interior del coche…

La atmósfera está creada.

En efecto el principio arrebata. A partir de ahí empieza la historia (basada en una novela del escritor estadounidense William Saroyan: “The Laughing Matter”, recientemente publicada en España bajo el título “Cosa de Risa”), de la que, como casi siempre, no hablaré.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Children
Children (2006)
  • 7.0
    73
  • Islandia Ragnar Bragason
  • Gísli Örn Garðarsson, Nína Dögg Filippusdóttir, Ólafur Darri Ólafsson, Andri Snær Magnasson, ...
9
Crónicas de un Festival. Tercera Parte: Los Gritos del Hielo
NOTA: Crítica realizada el 7 de noviembre de 2007, retocada mínimamente.

El pasado domingo 4 de noviembre vi esta película, y tengo que decir que me encantó.
Después pude ver en la sección que homenajea a Kluge en su 75 cumpleaños, “75 años de Alexander Kluge”, director fuertemente vinculado a la nueva escuela del cine alemán, junto con Fassbinder y otros, uno de los “Programas” (el 3, concretamente); un proyecto organizado en 5 “programas” realizado en colaboración con Michael Ballhaus basados en una suerte de montaje de parte de la obra del director… si me enteré bien, claro; en la sección también están sus nuevos “8 Minuten–Film”. En el “Pr.3: Im Sturm der Zeit / Facts and Fakes” (“Programa 3: En La Tempestad del Tiempo”) son dignas de mención una serie de falsas entrevistas desternillantes y absurdas y un sketch sobre motores de aviones que tosen.
“Es una realidad que la fantasía existe; reclamar que la realidad existe es una fantasía”, perla de Alexander.
Luego videé la última rareza de la legendaria directora checa Vera Chytilová llamada “Hezké Chvilky Bez Záruky” (“Pleasant Moments”), sustentada en el movimiento dogma (en esta ocasión especialmente incómodo), y donde algunos de sus personajes veían cumplidos algunos de mis sueños.
Bueno, vamos a lo que vamos:
“Islandia… un poco de historia”.
Yo tuve la suerte de visitar este país por motivos puramente turísticos. Al parecer, una orden de religiosos irlandeses fueron a Islandia en el siglo X y fundaron un monasterio. Se dice que es el principio de vida en la isla. Bueno, a grandísimos rasgos sé que llegaron los noruegos, luego los daneses y luego de nuevo los noruegos (no estoy seguro de esto último); lo que sí sé es que el islandés es hoy día el danés o el noruego antiguo.
Fue un pueblo muy pobre hasta que dejaron el siglo XIX y entraron en el XX, cuando empezaron a exportar pescado a espuertas y se convirtieron en uno de los países más ricos de Europa, siendo hoy día el más caro de la Unión.
Para los ojos de un europeo de abajo estos seres nos parecerán de lo más raro (sobre todo en su alimentación), pero no deja de ser un pueblo interesantísimo que en cuanto a arte (cine y música sobre todo) se sitúan en la vanguardia (realizando sólo una media de 7 películas por año).
La calidad de vida es envidiable (hay poca o casi ninguna pobreza): buenos sueldos, tiempo para el ocio, seguridad, etc. Es la nación más feliz del mundo, tienen el mejor regaliz y las mujeres más bellas del planeta.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las marismas
Las marismas (2006)
  • 5.9
    762
  • Islandia Baltasar Kormákur
  • Ingvar Eggert Sigurðsson, Ágústa Eva Erlendsdóttir, Björn Hlynur Haraldsson, Ólafía Hrönn Jónsdóttir, ...
7
Crónicas de un Festival. Segunda Parte: “Mýrin: La Ciudad de los Frascos”, un Thriller con Personalidad
NOTA: Crítica realizada el 7 de enero de 2008, retocada mínimamente.

El sábado día 3 de noviembre del pasado año 2007 fue un día ajetreado. Fue el segundo día del festival y yo tenía cuatro películas por delante, y todas por la tarde, para colmo. Después de Mýrin (a las 16:00) pude ver tres películas más; a saber:
20:00 p.m.–El Destino de Nunik: La nueva película de los hermanos Taviani no me gustó demasiado, siendo sincero. Paz Vega y Ángela Molina hablaban en italiano pero estaban dobladas y desempeñaban unas buenas actuaciones. Los directores de la notable “La Noche de San Lorenzo” pegan un cierto traspiés (sobretodo por la poca creatividad de la puesta en escena… bastante tosca como dicen algunos críticos) con esta historia que, aunque en principio se mostrase interesante (la matanza armenia por parte de los turcos), había algo en la película que no acababas de asimilar, y luego me di cuenta de lo que era tras haberlo leído en otra crítica: ese áurea de telefilm que emponzoña el resultado. No obstante, le di un 7 porque tiene buenos momentos intensos y no la considero una mala película.
22:00 p.m.–Grandhotel: Dirigida por David Ondrícek, esta película se situaba en la sección “Focus República Checa” (la República Checa fue el país invitado al festival), del lado no competitivo. Se trata de un film cálido y bienintencionado, con un toque original, que no invita a demasiadas reflexiones pero que se deja ver con amabilidad. Está bien… sobre todo por los paisajes celestiales.
00:00 p.m.–Reprise: Interesante película noruega sobre una pareja de jóvenes amigos escritores y existencialistas de postín. El director Joachim Trier (¿algún primo noruego de Lars Von?) co-escribe también el guión y nos muestra una certera habilidad para desenvolverse con audacia dentro del relato. Bien iluminada, bien actuada y mejor montada. Bastante recomendable.

Bueno, volvamos con Mýrin, primera película islandesa que vi en el festival: el director Baltasar Kormákur, antes actor (Óli, el entrañable tartamudo de la estupenda Angels of the Universe del más veterano Fridrik Thór Fridriksson), firma un thriller poderoso con bastante personalidad.
De atmósfera opresiva (la música de Mugison, parecida a la de Hilmar Örn Hilmarsson, ayuda mucho), con una iluminación entre lo oscuro y lo metálico, la historia avanza en la trama a dos bandas, por el lado del drama, y por el lado del thriller policíaco.
El protagonista, Ingvar Eggert Sigurðsson, el actor más carismático del cine islandés (protagonista de la anteriormente mencionada Angels of the Universe), como siempre está formidable.
En definitiva, Baltasar Kormákur demuestra oficio, temperamento y originalidad.
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7 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
When Darkness Falls
When Darkness Falls (2006)
  • 7.2
    54
  • Suecia Anders Nilsson
  • Oldoz Javidi, Lia Boysen, Reuben Sallmander, Per Graffman, ...
8
Crónicas de un Festival. Primera Parte: Historia de tres Valientes
NOTA: Crítica realizada la noche del 2 al 3 de noviembre de 2007, retocada mínimamente.

Primera película del Sevilla Festival de Cine 100% Europeo. Primer puñetazo.
Vengo de ver esta película. Sesión de 21:00 a 23:15, aunque en realidad empezara como media hora tarde. Y estoy mentalmente exhausto.
Para ser francos, es la segunda película que veo en este día 2 de noviembre (ya es día 3… pasadas las doce, ya se sabe…) en el que arranca el festival. La primera, la alemana Hotel Very Welcome, una de tantas muestras de cine vertical (me senté en las primeras filas de la sala), trataba de las crónicas de unos viajes hacia el Sureste Asiático e India por parte de unos turistas europeos. De estética no fascinante, como podría haber sido, contiene únicamente varias imágenes poderosas. Por fortuna se trata de una narración distante y fría, una mera exposición de hechos y experiencias (rompe con el tópico de viajes interiores y cuestiones zen).
Y luego vino esta.
Tenía por seguro que me quedaría dormido en una u otra película, habiendo dormido la noche pasada tan sólo tres horas… y aún me tengo en pie…
Nos encontramos ante una película difícil de ver. Es muy dura, brutal, contundente. El film expone de forma acertada tres manifestaciones de violencia doméstica. Se trata de un drama, a decir verdad, con vagos toques de thriller, donde tres historias se suceden en alguna ciudad de Suecia (presumo que Estocolmo).
Puede tratarse, a la larga, de una mera señalización, tratando vanamente de bucear en las raíces de la violencia. Las raíces de la violencia son complejas, todos los estudios que se quieran hacer sobre ellas tienden a ser confusos, esquemáticos o deslavazados. Es complicado mostrar todas las partes implicadas con objetividad, y este film juzga, por supuesto; nos pone de parte de la víctima, y uno padece su sufrimiento de una forma bastante hosca e inmediata.
La factura es bastante buena; buena iluminación; muy notable trabajo de dirección… pero todo puesto al servicio de la historia y de lo que se quiere demandar con ella.
No se nos muestran respuestas, soluciones, no las hay, quizás; se nos muestran las causas (celos, honor, odio), muchas de ellas incomprensibles para nosotros, y sobre todo se nos muestran las consecuencias, el horror más puro, el más cotidiano, el que puede sufrir tu vecina, tu madre o tu hermana. Y es que la locura, el infierno y la infelicidad están a la orden del día, uno tiene que aprender a convivir con todo eso (pero ¿¿cómo??), uno tiene que ser fuerte (pero ¿¿cómo??). ¿Es el ser humano una criatura maligna? Nadie se dice de sí ser una persona mala, dentro de la piel de cada uno todo es correcto, todos tenemos nuestras razones (ya lo decía Renoir), y es muy difícil separarnos de ellas, por demenciales, absurdas o justas que uno las crea.
(Sigue en spoiler por falta de espacio).
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Harakiri
Harakiri (1962)
  • 8.5
    9,914
  • Japón Masaki Kobayashi
  • Tatsuya Nakadai, Rentarô Mikuni, Akira Ishihama, Shima Iwashita, ...
7
Esa Enigmática Conjunción de los Astros...
Voy a dármelas de listo con lo que he aprendido por ahí en este vasto universo cultural que es internét.
Chambara: género cinematográfico japonés (que yo sepa, no se ha extendido a otros países) derivado del teatro Shinkoku-Geki (Nuevo Drama Nacional), de carácter popular y escapista, caracterizado por su énfasis en el cine de acción y movimientos y por sus luchas con katanas; y donde los samuráis son los eternos protagonistas.
Es la abreviación de dos onomatopeyas: chanchan (el ruido de las espadas al chocar) y barabara (el ruido de la carne al ser despedazada).
La versión occidental del Chambara ha sido siempre el western (o quizá, mejor dicho, la versión oriental del western; aunque ya existía el Chambara en el mudo), al menos en lo que respecta a la realización de las películas (es innegable la influencia de John Ford y de Howard Hawks en Kurosawa, por ejemplo). Los Siete Samuráis es un perfecto western, donde los cowboys son sustituidos por samuráis.

Nos encontramos ante lo que se me dio a conocer, a través de los miles de comentarios maravillosos que escuché, como una obra de arte insuperable. Dirigida por ese adalid del perfeccionismo que era Masaki Kobayashi, y protagonizada por el gran Tatsuya Nakadai (Ran, Kagemusha).

Y sí, la película está muy bien, de acuerdo. Una dirección (que bebe directamente de Kurosawa; excepto que eran los años sesenta y eso dejó mella en sus planos aberrantes y sus alocados zooms) elegante y soberbia; unas actuaciones muy buenas; una iluminación espléndida; una narración impecable; un ritmo sosegado; una historia profunda y desmitificadora; con una penúltima pelea de porte épico, donde la lírica y el portento se entrelazan de forma adusta y señorial.
Bien, todo eso es cierto, pero no sé por qué enigmática conjunción de los astros la película no me llegó a emocionar y me mostré bastante impermeable… realmente, tenía todos los ingredientes para considerarla una obra maestra, pero pese a todo lo majestuosa que es, y pese a todo lo bien hecha que está, a mí no me ha subyugado como me esperaba, de hecho me ha dejado un tanto indiferente la historia; e incluso me atrevería a decir que le falta algo de nervio y magia…

Es lo malo de ver una película con tantas expectativas…
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25 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Invisible Waves
Invisible Waves (2006)
  • 6.6
    250
  • Tailandia Pen-Ek Ratanaruang
  • Tadanobu Asano, Kang Hye-jung, Eric Tsang, Maria Cordero, ...
6
Fascinante pero irregular propuesta
Ratanaruang Pen-Ek es otro de esos grandes artistas que están surgiendo del Sureste Asiático, sobre cuya cinematografía tuve de hecho que realizar un trabajo de investigación hará algún tiempo.
Es la primera película que veo de él, y según he escuchado es la más sólida y la que tiene un estilo más definido y maduro; aún así, espero algo más de sus anteriores films.
Ciertamente estamos ante una obra singular, de una belleza extraña e hipnótica. Pero es el ritmo aquí el verdadero protagonista, sutil y sosegado; subrayado y atenuado por una música impecable. La cámara navega de un lado a otro por un mundo bizarro, iluminado por Doyle, hiper conocido por sus trabajos con wKw.
La atmósfera tiene más de Tsai Ming Liang que de Lynch, y es ahí donde tiene una de sus mayores bazas: en la conjunción entre el exótico minimalismo de uno y la oscuridad del otro.
Luego está la historia, o cómo fabricar una interesante trama teniendo a un japonés (Tadanobu Asano, Ichi the Killer) y a una surcoreana (Kang Hye-Jeong, OldBoy) en Hong Kong, donde las tres razas orientales más representativas a nivel internacional (perdón por la estupidez) se juntan para narrar un original viaje (tanto exterior como interior, o al menos eso parece) alejado de los tópicos y de los convencionalismos actuales, incluso desprendido de cualquier pretensión que pudiera achacársele en un principio.
Dicho aquí todo lo bueno, he de ser preciso en cuanto a su "irregularidad", o al menos en cuanto a la que yo he percibido: el principio, la parte del barco y del hotel en Tailandia forman un todo fascinante del que uno espera un remate rotundo o que por lo menos sepa estar a la altura, pero decepcionantemente no es así. Es aquí cuando el guión flaquea y los personajes empiezan a perder carisma (o mejor dicho, el personaje interpretado por Tadanobu Asano, que se hace levemente irritante). Los motivos por los que actúan no se entienden, están forzados o son ridículos. Así, la fuerte personalidad de la película se ve puesta en entredicho por un tramo final postizo y absurdo, alejado del tono y de la naturaleza de la propuesta inicial.
Se me hace muy difícil, por alguna razón que hasta ahora desconozco, hablar de esta película. Estoy deseando videar "6ixtynin9" y "Vidas Truncadas", y la que es su última hazaña: "Ploy", que si no recuerdo mal participó de algún modo en el último Festival de Cannes.
Pese a todo, os incito a que la veáis; el cine oriental nos tiene acostumbrados a deslumbrantes facturas y renovadoras formas de entender el cine; a una ruptura de moldes y corsés que refrescan el panorama del cine actual; e Invisible Waves, a su manera, forma parte de todo ello.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ordet (La palabra)
Ordet (La palabra) (1955)
  • 8.3
    10,871
  • Dinamarca Carl Theodor Dreyer
  • Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Preben Lerdorff Rye, Cay Kristiansen, ...
9
"Inger... te has de pudrir porque los tiempos están podridos"
El tema de la religión nunca ha sido santo de mi devoción, y bueno, sí que he tenido mis propios conflictos interiores y mis dudas existenciales, pero hace algún tiempo que dejé de pensar en todo ello.
Por eso esta película se me antojaba aburrida o un tanto intrascendente.
Segunda película que veo de Carl Theodor Dreyer, después de la pequeña decepción que supuso para mí Dies Irae; y ahora sí, encontré las imágenes perdidas que andaba buscando. Esta obra sí es imperecedera.
Bueno, vamos a ello: Ordet se manifiesta como un gran drama sólido y profundo, donde al tema de la religión, tan poco atractivo para lo que concibo como “cinematográfico”, se le otorga un punto de vista que hace del film algo fascinante.
Son muchas cosas las que hacen de esta producción una obra de arte, pero realmente es tras esas reflexiones que afloran incesantemente donde reposa la grandeza de esta película. Se plantean las dudas y las angustias del ser humano de forma sublime gracias a un elaborado trabajo de guión donde, además, Dreyer se permite incluso esgrimir alguna respuesta a toda la oscuridad que nos rodea.
Otro de los elementos maestros de la obra es la galería de personajes que habitan en ella, al cual más interesante, destacando para mí el malogrado Johannes.
La iluminación es ahora más rica en gamas y texturas que en Dies Irae; y la ambientación es menos plana y más detallista.
La dirección se caracteriza por el uso de “cabezas calientes” (dudo que las grúas tuvieran este término entonces) y de planos secuencia que, como no, realzan las maravillosas actuaciones de los actores. Elegante, elaborada y, sobretodo, cuidada al milímetro.
Y ahora el final… sin el cual esta película no se merecería más de un 8. Al final todo encaja, como en una fina pieza de orfebrería, y los eslabones se van uniendo sin grietas ni fallas en la estructura del guión. Y el último eslabón, Johannes, supuestamente recuperado de su locura, es quien sella esta obra para la eternidad con un impresionante final lleno de emoción.
En definitiva, una obra mayor urgentemente humana y sincera, donde los intensos sentimientos esbozan unas reflexiones con poso, que trascienden más allá del cine.
Redonda.
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26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Citizen Dog
Citizen Dog (2004)
  • 6.6
    218
  • Tailandia Wisit Sasanatieng
  • Mahasamut Boonyaruk, Saengthong Gate-Uthong, Sawatwong Palakawong Na Autthaya, Chuck Stephens, ...
6
Entre la originalidad, el talento y la estupidez
El cine tailandés está en boga últimamente. Hace apenas unos años estaba prácticamente muerto. Ahora, con directores como Ratanaruang Pen-Ek, Wisit Sasanatieng y Apichatpong Weerasethakul dicha cinematografía se está abriendo un hueco dentro de los prestigiosos festivales de cine internacionales.
Esta película demuestra tener un presupuesto bastante elevado, pero al servicio de una historia que quiere llegar a ser minimalista pero que se queda solamente en estúpida.
Citizen Dog, una suerte de Amélie tailandesa, no es apta para diabéticos, debido a lo excesivamente edulcorado de su propuesta.
Ciertamente peca de excesos: exceso de azúcar, exceso de tontería y exceso de inocencia; con una gama de personajes a cuál más irritante, una melodía reiterativa hasta el hartazgo y una historia que definitivamente no absorbe ni atrapa, donde la cansina voz en off (el director Pen-Ek) y el surrealismo fácil e infantil juegan un punto en contra.
Ahora hablemos de lo bueno, de por qué justifico ese 6: la estética. Nuevamente la estética vuelve a salvar un film (como ya ocurría con A Bittersweet Life). Pop y kitsch como ninguna, la estética aquí destila originalidad e ingenio.
La puesta en escena es también brillante, rica en variedad de planos y con un planteamiento que demuestra talento, visión y dominio.
Es una lástima que lo que en un principio se nos muestra muy interesante se derrumbe estrepitosamente en un ir y venir de tonterías ñoñas que no le hacen ningún favor a la película ni a su director; y que hacen que uno pierda el interés.
En resumen, el cine tailandés tiene un gran futuro, se abre paso con golpes de genio y con, sobretodo, originalidad y exotismo, que es lo que siempre prima.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Días de Santiago
Días de Santiago (2004)
  • 6.6
    472
  • Perú Josué Méndez
  • Pietro Sibille, Milagros Vidal, Marisela Puicón, Alheli Castillo
7
Días de Furia
No se le ha parado de comparar con Taxi Driver, incluso en la carátula del DVD lo pone como campaña de marketing: "el relevo de Taxi Driver". Cosa que me fastidia sobremanera dado que no tienen nada que ver ambas películas. De hecho, en la crítica de la película del Cinemanía recuerdo una frase del redactor que decía algo así como: "si el director ha visto Taxi Driver tiene mucha cara". Ahora, después de ver la película, aclaro: en lo único que Días de Santiago tiene relación con Taxi Driver es en que ambos protagonistas eran ex combatientes. Ya está, en lo único.
Pero bueno, Santiago de Chile es una ciudad que siempre he querido conocer (y mira que he estado cerca), y la idea de un frenético Taxi Driver en dicha capital me pareció bastante atractiva. Me compré el DVD y luego comprobé que Santiago era el personaje principal, y la ciudad en que se desarrollaba la historia, Lima.
Aún así me acerqué a la cinta con entusiasmo.
Como drama social (género muy manido en las cinematografías sudamericanas, por algo será) aporta bien poco, pero como ejercicio de estilo es sugerente y destila "originalidad", aunándose a la estética post moderna muy en boga hoy en día; esto es: con cambios constantes y anárquicos del color al blanco y negro, uso de una imagen granulada o quemada (a lo wKw), montaje desestructurado, etc...
Aunque lo interesante en este film es el personaje de Santiago. Santiago está confuso, como todos. Es un joven chapado a la antigua, que no acepta los valores y la moral que reinan en la ciudad contemporánea. Todo para él es decadente, grotesco, difícil. No quiere que las personas que le rodean le defrauden y destrocen sus ideas preconcebidas sobre cómo debe ser cada cosa, y para ello usa la violencia. Es un intolerante al fin y al cabo.
Es un personaje de lo más interesante, hecho de pocas luces y muchas sombras.
No sabe lo que quiere, anda de un lado para otro de la vida, siempre con furia, no dejando hacer pie al espectador en cuanto a lo que siente.
Los monólogos "runruneantes" (en voz en off) son bastante buenos e imprimen toda la tensión dramática que la cinta necesita.
"Uno tiene que ayudar, siempre tiene que ayudar", dice Santiago, pero sin embargo le pega a la mujer. Es extraño.
A la vez todo esto no es más que la crónica de la guerra o del ejército, describiéndonos a un personaje que ha sido moldeado así por ambos ministerios del horror.
En fin, se hubiera apreciado un poco de más concisión a la hora de narrar sus desventuras amorosas (a tres bandas) que acaban quedando un poco en el aire.
Pero por lo demás, una buena película con un final bastante intenso y, sobretodo, unos seis euros bien invertidos y un muy buen debut que deja patente que Josué Méndez es un director al que aún le quedan cosas por decir.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Día de ira
Día de ira (1943)
  • 8.2
    5,217
  • Dinamarca Carl Theodor Dreyer
  • Thorkild Roose, Lisbeth Movin, Sigrid Neiiendam, Preben Lerdorff Rye, ...
7
“No hay nada más silencioso como el corazón que ha dejado de latir”
Hace algún tiempo estuve ojeando una entrevista que le hicieron a Jonathan Rosenbaum –prestigioso crítico de cine que escribe para el Chicago Reader– en Buenos Aires. En ella le preguntaban por sus films favoritos. Nombró M; y los tres últimos de Dreyer, entre otros.
Por eso esta noche me he postrado de nuevo ante la pantalla para desentrañar qué magnificas proezas me desvelaría esta vez el cine.
Primera película que veo de Carl Theodor Dreyer, Vredens Dag (precioso título, tanto por su significado como por su sonoridad) no me ha impactado en el grado que me imaginaba. Empieza de una forma impresionante, eso sí, con esa música y ese poema apocalípticos y hermosos.
Todos los actores me han parecido magníficos, destacando las soberbias actuaciones de Anna Svierkier (Marte Herlofs), Lisbeth Movin (Anne) y Thorkild Roose (Absalon).
Iluminación conseguida, creando un bello contraste entre el blanco y el negro a través del vestuario (vestidos negros), los escenarios (paredes oscuras) y los primeros planos (caras blancas de luz).
Puesta en escena austera, sin recovecos; con una cámara parsimoniosa pero firme, aunque no muy a destacar.
Lo que sí es digno de mención en Dies Irae es la creación del ambiente: oscuro, pesimista, denso y angustiante en sus primeros cuarenta minutos; y ligeramente irregular en los restantes, destacando el crescendo de la historia de la bella Anne y su “conversión”.
El tiempo le ha hecho un flaco favor. Hay obras imperecederas, como Touch of Evil o Los Siete Samuráis, que vistas hoy día siguen dejando la misma huella; pero esta sin duda no lo es. Le faltan las imágenes poderosas, potentes como balas, de Kurosawa o de Welles, o de Bergman, ya que estamos.
En su época me hubiera sobrecogido y emocionado mucho más, estoy seguro; por ahora iré a buscar esas imágenes perdidas a Ordet y a Gertrud.
P.D.: Precioso idioma el danés.
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19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil