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7
Todos para una jocosa y divertida adaptación del clásico de Dumas
Irónica y desmitificadora versión del clásico de Alejandro Dumas, Los tres mosqueteros, rodada por uno de los directores más versátiles y capacitados del cine moderno, un acertado Richard Lester que demostró su valía saltando de un estilo a otro con virtudes y talento, fue el artífice de una de las películas más bellas y románticas que se recuerden, la crepuscular y poética Robin y Marian, con un Sean Connery como Robin de Sherwood mítico y glorificador, él también fue precursor del videoclip y las nuevas formas visuales en sendos documentales al servicio del fenómeno The Beatles en Help y Qué noche la de aquel día respectivamente, y también dirigió la fantástica segunda y simpática y cómica tercera, entregas de la saga Superman, se adentró hasta en el drama e incluso en el musical con Golfus de Roma, por todo ello mi reconocimiento a un tipo peculiar que elevó el cine a cotas de puro entretenimiento.

Rodó de manera simultánea esta y Los cuatro mosqueteros en los estudios cinematográficos Roma de Madrid, logrando en este Los diamantes de la Reina una adaptación burlesca, ágil, con momentos cercanos al slapstick y toques de comedia del absurdo, una película de ritmos enloquecidos y dosis de encanto.

Posee un reparto multiestelar con un entonado Michael York como el joven D´Artagnan, Richard Chamberlain, Oliver Reed, Frank Finlay como mosqueteros, una guapa Raquel Welch, Faye Dunaway, Geraldine Chaplin (La Reina), un malvado Christopher Lee y una a todas excelente caracterización de Charlton Heston como Cardenal Richeliu, todos al servicio de un espectáculo que no desfallece y contagia al espectador de ese aire desenfadado, alegre y loable de todo el relato.

Película a recordar por sus virtudes, su tono bufonesco y la labor de cámara de un director funcional y artesanal como Richard Lester.

LO MEJOR: La sensación festiva de todo el conjunto, unos insuperables Oliver Reed y Charlton Heston, la partitura de Michel Legrand, la mezcla deliciosa de un film que no ha envejecido tan mal como se esperaba.

LO PEOR: Es demasiado humorística y sarcástica como para estar a la altura de la magnífica versión del 48 a cargo de George Sidney con un Gene Kelly que daba musicalidad y elegancia en, la que era, sin duda, una obra maestra de la capa y espada.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buena y digna adaptación de la primera de las 3 novelas sobre los mosqueteros de Alejandro Dumas.
Entretenida y aunque fiel a la primera de las 3 novelas de Alejandro Dumas, en la que (como era de esperar de Richard Lester), prima el lado divertido y espectacular sobre el lado dramático, pero que a pesar de todo no defraudara en absoluto a los que la trilogía de Dumas tanto nos hizo, hace y hará disfrutar, cosa a la que indudablemente ayuda la lujosa producción y la pléyade de estrella de la época que ponen en marcha esta función.
Absolutamente recomendable.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El espíritu de los tres mosqueteros
Para mi hay dos aspectos destacados de esta película, lo primero el tono desenfadado y canallesco de los mosqueteros, usualmente tratado con una pompa y una seriedad que en absoluto es la esencia del libro de Dumas, al que se parece bastante más de cualquier otra versión que haya visto.
El otro aspecto es que demuestra las maravillosas localizaciones que hay en España y que nuestro multimillonario y multiaburrido cine patrio raras veces ha aprovechado (Toledo es una maravilla, ¡Madrid es París!)
Todos los actores están bastante bien, quizás a Raquel Welch le ajustarón tanto el guión que quedo convertida en un personaje paródico y con poco sentido, aunque un bellezón. Charlton es un portento, Oliver Reed genial, Faye Dunaway tremenda... vaya reparto.
Como único defecto, quizás en algún momento cargar demasiado las tintas sobre lo bufonesco, pero realmente la novela de Dumas se parece más a esta película que ninguna otra.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Burlesca comedia de capa y espada.
Divertida y burlesca adaptación de Richard Lester de la inmortal novela de Capa y Espada de Alejandro Dumas. Aunque sigue la novela original, Lester no deja de mostrarnos gags humorísticos una y otra vez, incluso en los momentos más dramáticos, con lo que consigue una originalidad importante de una novela de la que nos enamoramos muchos niños en nuestras primeras lecturas de novelas de aventuras donde Dumas y su "Conde de Montecristo" está en mi podio de favoritas.

Un reparto de verdadero lujo con una impresionante Raquel Welch, bien acompañada por un elenco soberbio de actrices y actores de éxito de la época, que contribuyeron sin duda al éxito de esta película, que se extendió en dos secuelas más donde repitieron la mayoría.

Cine de aventuras, de capa y espada, divertida hasta límites insospechados y excepcionalmente dirigida. Para ver en familia.

Interesante, 6.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Válida, aunque todavía no se ha conseguido la adaptación perfecta
Cuando pensaba que estaba viendo la mejor versión cinematográfica de la novela de Alexandre Dumas (fidelidad al libro, trama perfectamente desarrollada e inteligible para el espectador, escenas de acción no coreografiadas por Gene Kelly pero correctas), me encuentro con que hay dos personajes que estropean absolutamente toda la película. Uno de ellos es el posadero de D'Artagnan, convertido en un petimetre de tres al cuarto y el segundo, ¡oh, sí, atención a lo que voy a decir, que ofenderá a muchos de sus admiradores! es el de Raquel Welch.
¿Por qué? Sin entrar a juzgar si esta actriz tenía la suficiente capacidad interpretativa para el rol de Constance, que alguien cite una frase interesante de las que suelta a lo largo de "Los tres mosqueteros". Francamente yo no recuerdo ninguna. Tampoco la veo como una modista de la reina, con la cultura que se supone ello debe conllevar, sino como una casquivana mujer "florero".
No sé quién fue el lumbreras que la contrató, pero evidentemente lo hizo por su cuerpo (que ya sabemos tenía unas medidas de infarto) y no por su cerebro. No en esta ocasión al menos.
Afortunadamente la película no suspende nota gracias a la labor del resto del reparto de lujo, al aliciente de ver a Charlton Heston en uno de sus escasos papeles de villano y a la magnífica ambientación de la sociedad francesa de la época. Sin embargo, también he de apuntar que para mi gusto abusa demasiado del humor, a veces incluso sin venir a cuento.
No obstante, me ha resultado un entretenimiento recomendable y por ello creo que me aventuraré con la continuación: "Los cuatro mosqueteros". Espero que en ella dieran una oportunidad a la Welch para cambiar su registro.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Banal.
The Three Musketers (Los Tres Mosqueteros, Los diamantes de la reina, 1973) es la primera incursión de Richard Lester dentro del mundo literario de Alejandro Dumas, pero no sería la última. Recordemos el filme que dirigirá sólo un año más tarde, The Four Musketer (Los Cuatro Mosqueteros, 1974) y la más tardía, y que cerraría la trilogía, The Return of The Musketers (El Regreso de los Mosqueteros, 1989). El filme se toma sus grandes licencias argumentales y nos presenta una historia típica, en la que todos los clichés propios del género de aventuras. El filme se trata de una coproducción donde llegaron a colaborar naciones diversas como Reino Unido, España y Panamá, además de conseguir diversas nominaciones en la gala de los Globos de Oro del 1974.

Lo que sorprende es que Richard Lester, después de haber firmado auténticas joyas del cine Pop como fueron las películas que realizó con el grupo de Liverpool, The Beatles, se prestara a narrar una aventura tan insustancial como la de los Tres Mosqueteros. Los diamantes de la reina. Incluso sin contar sus películas más exitosas, Lester siempre ha sido un autor con unas señas cinematográficas evidentes, tanto en su discurso formal como en el temático. Sin embargo en este filme, que a la vez tiene unos intereses comerciales mucho más claros que otras de sus películas, Lester no deja claro su sello, más allá de escenas aisladas.

La película es una cinta de aventuras de toda la vida. De hecho, sino fuera por los toques de humor que introduce el director, la película podría confundirse perfectamente con los clásicos de aventuras de Burt Lancaster, como The Flame and the Arrow (El Halcón y la Flecha, 1950) o The Crimson Pirate (El Temible Burlón, 1952). Exactamente el mismo esquema, con unos protagonistas principales ideales en los que el espectador puede sentirse identificado (en esta ocasión, no contamos con Lancaster, sino con el actor Michael York, que representa el arquetipo de pícaro que pretende convertirse en el modelo de caballero ideal), secuencias de acción que son el eje narrativo total de la película y un humor blanco e indoloro (es decir, apto para todos los gustos) en su mayoría.

D’artagnan, Michael York, es un joven que decide convertirse en un mosquetero perfecto. Así conocerá a los tres mosqueteros, que se involucrarán en una trama delirante en búsqueda de unas joyas perdidas, en la que aparecerá también el conde de Buckingham, interpretado por Simon Ward. En realidad, la aparente trama que hace mover el filme es totalmente banal, una simple excusa para el entretenimiento. En definitiva una lástima, sabiendo que Richard Lester es capaz de mucho más.

No es extraño, que viendo el filme veamos continuas stagies de acción. Estas stagies, eran tradicionales dentro del cine musical, donde los protagonistas abandonaban el desarrollo narrativo que estaba teniendo lugar en ese momento, para realizar un número musical. Exactamente lo mismo pasa en Los Tres Mosqueteros. Los Diamantes de la reina. Durante mucho momento da la sensación de que el hilo argumental es simplemente una excusa para que el filme pueda presentar diversas batallas de los mosqueteros, donde prima la coreografía y los saltos acrobáticos. Escenas que si se eliminaran no harían perder el sentido argumental del filme, y que sólo están incluidas por motivos comerciales.

En definitiva, lo que más resulta criticable de la película es el infantilismo con el que Lester configura todo el filme. Los personajes no tienen profundidad ninguna, y no dejan de ser monigotes al servicio de la acción. No hay conflicto ni ideología, en una película que acaba convirtiéndose en un sopor para todo aquel espectador que espere algo más que un simple entretenimiento infantil. La puesta en escena convierte el filme en una película interesante, pero también reiterativa.

Estéticamente la película cumple, pero sin demasiados alardes. Más que el siglo XVII, la película es una mezcla de fantasía, capa y espada y el auténtico Siglo XVII, algo que tampoco es demasiado extraño en las diferentes adaptaciones cinematográficas. El Humor del director puede observarse en alguna secuencia, pero incluso una característica tan significativa de Lester como esta, queda desdibujada por un humor blanco que pretende ser accesible a todos los públicos.

https://neokunst.wordpress.com/2015/05/25/los-tres-mosqueteros-1973/
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
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