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9
DE ALMERÍA A MONUMENT VALLEY
El más americano de los “spaghetti western” lo tenía que rodar el maestro de éste sub-género, el hombre que lo creó y que incluso se eleva a la categoría general del “western”: es decir, el spaghetti más espeso gentileza del sello Leone dejando la salsa yanqui de la marca John Ford o Howard Hawks, profesionales con quien solo el italiano podía competir.

Con la experiencias extraídas de su celebrada “trilogía del dólar” formadas por “Por un Puñado de Dollares” (Per un Pugno di Dollari, 1964), “La Muerte tenía un Precio” (Per qualche Dollaro in più, 1965) y “El Bueno, el Feo y el Malo” (Il Buono, il Brutto, il Cattivo, 1966) Sergio Leone se vio obligado a sentirse inmerso en un proyecto más colosal y basándose en un argumento que podría parecer simple (pero enriquecido de con la pluma de unos principiantes Dario Argento y Bernardo Bertolucci) pero es en el ambiente y en el paisaje que la intensidad va ganando a pasos agigantados.

Lo que empieza en un desierto debería terminar en un vergel donde se establece la futura población de Sweetwater tras llegar la viuda McBaine (Claudia Cardinale) que tras el asesinato de su marido e hijastros es convencida por el misterioso hombre de la harmónica (Charles Bronson) y el bandido Cheyenne (Jason Robards) de que se quede en el lugar y no convenza a Frank (Henry Fonda) y a sus hombres que han sido contratados por un hombre de negocios (Gabriele Ferzetti) empeñado en trazar la línea del ferrocarril de un extremo a otro del país.

Magnífica puesta en escena fraguado con la sedición de una venganza vista al o lejos y aproximándose con el sonido de la banda sonora musical (brillante y temblorosa harmónica que lo define todo) y la mirada sin pestañear de Charles Bronson y Henry Fonda. Pero el principal artista es, y con diferencia, Ennio Morricone.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Con esta película, ya me hago fan de Sergio
Con esta película, Sergio Leone me ha conquistado. Me acabo de percatar que esta hombre tiene muy pocas películas en su haber, una lástima... y sólo he visto su triología del dolar y esta. Pero me parecen una pequeñas joyas a descubrir.

Es un western diferente, muy lento pero muy cuidado. En esta película, se nota muchísimo que cada plano está cuidado al más mínimo detalle. Me ha encantado. Esa tensión, y ya desde el principo con esos minutos de tensión de saber que pasará algo pero no sabes ni qué ni porqué.

Además, es un genio utilizando la cámara. Vaya planos. Tremendo.

Le resto un punto, porque al principio tuvo que matar a animales por hacer una secuencia...
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El Soundtrack!!
Aunque dejemos a un lado los electrizantes riffs de guitarra y todo lo otro... Es más una sola Canción es suficiente para ser la mejor banda sonora de la historia.

Gracias Ennio.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hasta que llegó Sergio Leone
Una joya del western europeo gracias a la magia cinematográfica de Sergio Leone. Una vez más, supo unir su talento al del genio musical de Ennio Morricone. Así, el virtuosismo técnico de juego de planos, angulaciones, partitura musical, etc., nos cautiva desde la larga escena de apertura de la película (la más extensa hasta ese momento en la historia del cine), pero totalmente justificada para remarcar la tensión de la espera, hasta el momento final. El título de la distribuidora en España es un gran acierto (frente al anodino "Érase una vez en el Oeste"), pero es que además es un acierto el tratamiento de la historia, el juego de pasiones y venganzas, el papel del personaje femenino (fenomenal la inclusión de Claudia Cardinale), que no se limita ya al papel secundario de dulce esposa, hasta ese momento frecuente en el western estadounidense.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Por algo más que un puñado de dólares
Tres hombres llegan a una estación de improviso, pero no desean comprar billetes, simplemente esperan. Pasan los minutos...a uno le molesta una mosca, a otro le caen gotas de agua en el sombrero desde el deteriorado techo y otro vigila desde fuera. Entonces se escucha el sonido de una armónica, un hombre aguarda en silencio y luego el estallido de tres disparos invade la calma del desierto...
Así comienza una de las mayores obras del "western" jamás creadas.

Y es que, aunque parezca mentira, tras su irrepetible Trilogía del Dólar, el sr. Leone ya no deseaba volver a inmiscuirse en el género, pero los ejecutivos de la Paramount le ofrecieron un jugoso proyecto con mucho dinero de por medio y la posibilidad de trabajar con Henry Fonda, que ya era un gran actor. Así, el cineasta reclutó para el guión a nada menos que Dario Argento y Bernardo Bertolucci y juntos crearon algo muy importante, una aventura épica que rendía tributo, como Dios mandaba, a las grandes películas del Oeste.
Ya no se trataba de una especie de parodia de aquellos títulos yanquis, sino un homenaje muchísimo más serio, donde la velocidad era sustituida por la calma y las grandes dosis de violencia por diálogo; así podemos encontrar una historia que hace honores a los "Centauros del Desierto" de Ford, al "Sólo Ante el Peligro" de Zinnemann, al "Johnny Guitar" de Nicholas Ray, a las "Raíces Profundas" de Stevens, al "Último Atardecer" de Aldrich...en definitiva, al clásico y más grandilocuente "western". Eso sí, sin perderse en el camino ni un ápice de toda la esencia del "spaghetti western" que ya Leone mostró en su Trilogía anterior.

Esta vez en lugar de a Clint Eastwood (andaba un tanto ocupado con la creación de Malpaso) tenemos a Charles Bronson, quien ya había hecho mucho cine, como el "bueno", un pistolero silencioso al que apodan "Armónica" que más que hablar suelta sarcasmos y dispara sin que su próxima víctima se de cuenta salvo cuando ya cae sin vida en el suelo. El largo rostro y nariz característica de Lee Van Cleef son sustituidos por los ojos azules de Henry Fonda, quien hace del "malo" Frank, un tipo repugnante que sólo mata por dinero pero que además disfruta haciéndolo. Jason Robards hace de "Cheyenne", un papel que no le habría venido mal a Eli Wallach, un desgraciado ingenioso y muy hábil con el gatillo que se mete en todo el follón porque sí.
Pero si por algo destaca esta "Once Upon a Time in the West" (tremendamente mal traducida como "Hasta que Llegó su Hora"...que manda huevos también) es por dos cosas fundamentales: hay una mujer de por medio, la joven y prematura viuda de un pobre hombre asesinado a sangre fría, Jill McBain, encarnada por la bellísima diva italiana Claudia Cardinale, y la razón que mueve a los personajes de esta historia. Ya no es sólo por dinero. "Armónica" busca venganza al igual que la susodicha sra. McBain. Es decir, que el motivo deshonroso de los dólares desaparece en favor de una causa mucho más trascendente.

Leone construye su fábula con muchísimo esmero, dándole todavía más importancia a los momentos de calma antes de sorprender con la violencia más salvaje, alargando en extremo sus planos, y con un despliegue de medios aún más espectacular que el que se pudo ver en "El Bueno, el Feo y el Malo", ya no rodando sólo en los desiertos de Almería, sino aprovechando los escenarios por donde una vez pasaron John Ford y sus "Centauros", tomando escenas de ese espectacular Monument Valley, de las tierras de Utah, y grabando además en Roma y en nuestra cercana Granada.
Y para que todas esas secuencias se hagan más memorables Ennio Morricone les otorga su banda sonora inimitable (eso sí, con algunas piezas que ya sonaban en "El Bueno...").
Con todas estas bazas Sergio Leone vuelve a corroborar que es un maestro, un artista de un género que prácticamente él inventó y del que futuros realizadores le deberían mucho.

Y esos que se quejan del extenso metraje de la cinta es porque no tienen ni puñetera idea de lo que significa dejarse llevar por el buen cine.
Porque para eso sirve una película como esta, para dejarse arrastrar, sumergirse y empaparse con sus 158 minutos de gloria sintiendo, como los personajes, el seco polvo del desierto, el restallar de los revólveres y el salpicar de la sangre sobre el suelo. Cine en estado puro, ni más ni menos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Colosal ópera western
"Quién va a fiarse del que lleva cinturón y tirantes a la vez... si no se fía de sus propios pantalones."

El magistral western de Sergio Leone, primera película del director italiano que sitúa la violencia en un contexto político, contiene todos los elementos estilísticos del Spaguetti Western tan característico.

Concentrado en ese inicio fascinantemente lento, rico en detalles, una mosca y una gotera se convierte en protagonistas del decorado, el silencio, el calor que soportan esos rudos hombres esperando el ferrocarril. Una tensión dramática perfecta: primeros planos, tomas panorámicas del vasto paisaje vacío, diálogos escasos y dilatación del tiempo.

Escribió el guión junto a Bernardo Bertolucci (Novecento) y Dario Argento (Suspiria), especializado en el cine de terror. En el cine de Leone, hasta las escenas más brutales son una obra de arte. La película se comparó con una ópera porque Ennio Morricone compuso un tema musical para casa uno de los protagonistas. Sergio Leone afirmó que su visión era invertir el mito del lejano Oeste, que acostumbraba a hablar de héroes gloriosos, queriendo barrer todas las mentiras que existían sobre la historia de la colonización de EE.UU. Su obra trata de la sangre y el dinero sucio que fluyó en el proceso de civilización del país.

Uno de esas novedades era el cambio de rol de Henry Fonda, otrora "el bueno" de los western, y aquí interpretando a Frank, el asesino insondable de ojos azules. "Lo que veréis en esta película no tiene nada que ver con un clásico western de Hollywood", parecía que quería decir Leone al público con la sangrienta primera escena de Fonda. La prostituta de lujo Claudia Cardinale, la sensualidad personificada, ayudada por Armónica y Desperado Cheyenne, extraordinarios Bronson y Robards, forman el cuarteto protagonista en este canto del cisne de un género genuino.

En la actualidad, 'Hasta que llegó su hora' parece un filme perfecto en todos los aspectos: reparto, construcción narrativa, tensión dramática, estética, pausa calculada y primeros planos característicos, inolvidable música, flashbacks, zoom... Leone saca toda su artillería técnica para su ópera western. Incluso su sobresaliente "Trilogía del dólar", parece un estudio previo para una gran jugada definitiva.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Superar lo insuperable
Algo que por definición es imposible hacer, y creo que es una tarea titánica y absolutamente quimérica a la que se enfrentó el gran Sergio Leone tras haber rodado el que para mí es el mejor «Spaghetti Western» de todos los tiempos: «El bueno, el feo y el malo». ¿Cómo hacer para volar más alto que el mismo cielo? ¿Era posible acaso estirar y extremar todavía más los códigos estéticos que el propio Leone había inventado tras agigantarlos hasta lo inverosímil en aquella obra cumbre? La factura, el esmero y la enorme laboriosidad con la que está llevada adelante «Hasta que llegó su hora» demuestran que lo intentó por todos los medios. Muchas de las excelentes reseñas que he leído acerca de ella en esta web ponderan el logro, acuñando «Hasta que llegó su hora» como la obra maestra final del gran Leone. Me parece una opinión muy válida y harto respetable, pero no es la sensación que yo tengo. De hecho creo que Sergio, ante la imposibilidad de superar lo insuperable, claudicó ante su propio genio y entendió que la mejor solución era dar un pequeño paso atrás, suavizando sus propios códigos cinematográficos. Así y todo, y como Leone sigue siendo Leone y Morricone sigue siendo Morricone, lo que salió fue una película soberbia que se acerca mucho a lo que yo considero una obra maestra.

Las reglas del juego expositivo siguen siendo las mismas, y demos gracias por ello: primeros planos de rostros sudorosos y grasientos, moscas zumbonas, planos detalle de manos acercándose a las pistolas, botas pisando polvo innominado, miradas intensas, intercambios de gestos, movimientos de manos fugaces que la cámara apenas parece captar; todo esto combinado con impresionantes panorámicas de estaciones ferroviarias maltrechas o a medio construir y tomas interiores de salones que parecen medio enterrados en la incuria del desierto. Un villano que (tengo que decirlo) por momentos me dio más repelús que el mismo Sentencia, gracias a la aparición de un Henry Fonda inesperadamente escalofriante. La parquedad de Bronson anuncia todo el tiempo una venganza añeja en forma de carcoma del alma. La socarronería de Robards y su amargura lo convierten en uno de los malandrines más entrañables del género. Y una espectacular Cardinale, de abrumadora belleza, redondea el mejor personaje femenino que Leone haya tenido jamás.

La historia se vuelve un ápice más compleja que en sus anteriores obras, en parte debido a la inclusión del progreso como factor argumental; la llegada al lejano Oeste de los «caballos de hierro» otorga un nuevo matiz, como en «El bueno, el feo y el malo» lo había otorgado la Guerra de Secesión. Leone se muestra una vez más como un hábil enlazador de tramas, que resuelve con un guion, como siempre, muy breve y conciso, y valiéndose de su estilo radical basado en la perfecta conjunción entre unas imágenes poderosísimas y una música épica espectacular.

Todo son elogios, como veis. Entonces… ¿qué pinta ese 8 tan miserable y mezquino en mi calificación? ¿Qué es lo que hace que no la considere la obra cumbre de Leone o incluso un poco más? Como fan del director italiano, ¿qué me impide elevarla hasta los altares cinematográficos? Creo que en este sentido pesa demasiado la influencia que sobre mi ánimo cinéfilo ejerció «El bueno, el feo y el malo», obra que considero perfecta y redonda en todos sus aspectos. «Hasta que llegó su hora», siendo, como digo, una película monumental, me da la sensación de estar algo menos consolidada, e incluso de faltarle un poco (sólo un poco) de la fuerza a la que Leone me tiene acostumbrado. Quizá esta impresión cambie con los sucesivos visionados y termine embelesándome tanto o más que la gloriosa aventura de Walach, Eastwood y Van Cleef. De momento, no obstante, toda mi consideración y mi admiración, pero con la reserva de saber que, desde siempre, fue imposible superar lo insuperable.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buen ''güestern'', ni más ni menos (7.3)
Es entretenido, posee un guión muy bueno y actores adecuados; pero algunas escenas se alargan más de la cuenta, sin que se añada ningún detalle relevante por ello. Algunas parecen suceder a cámara lenta, como el principio en la estación, cuando llega Cardinale a la casa de su nueva familia muerta o la parte final.
El enredo del tren se resuelve inverosímilmente.
La música de Morricone no es tan buena como en otras ocasiones. Están bien el tema de la armónica y un par más, el resto son empalagosos y sólo contribuyen a alargar más las escenas. Tengo casi todo el trabajo de este genio, no hablo por hablar (sí, también compuso maravillas fuera de este género, aunque algunos no lo sepan).

Me pareció buen western, pero no uno de los mejores de la historia. Me pregunto si habrán visto muchos los que lo afirman tan rotundamente o si sólo son seguidores de los "spaghetti".
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14 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Muy buena
El mejor spaghetti western que se ha hecho jamás. Con un ritmo ultrapausado que te mete de lleno en las sensaciones de los malditos vaqueros, nos encontramos con una película que trata sobre una venganza bien ejecutada, aunque tiene varios subargumentos. La fotografía es esplendorosa, yo me atrevería a decir que jamás he visto un western a color con una fotografía tan buena como la de esta película. A esto tenemos que añadir que cada escena va acompañada de la siempre exquisita música compuesta por el genial Ennio Morricone( Me encanta la canción “El hombre de la armónica”). Todos bordan su papel y el argumento es genial( y eso que no tiene casi diálogos si tenemos en cuenta que dura tres horas). Obra maestra sin duda alguna que inspiró a Tarantino en muchas escenas de Kill Bill.
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5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Historias del oeste
Sergio Leone nos regala aquí una de las cumbres del western. Con un guión brillante, escenarios de una belleza extraordinaria y una música inigualable de Ennio Morricone. Todo eso acompañado por actuaciones sublimes, sobre todo Henry Fonda componiendo al único malvado de su carrera y Jason Robards como un estrafalario bandido. Y no se puede dejar de destacar la enorme belleza de Claudia Cardinale y el aplomo de Charles Bronson -que venía de brillar en "Doce del patíbulo".
Pero sin dudas lo más impactante de esta magistral película es la madura lectura que se hace sobre la llegada del progreso al lejano Oeste, y la pérdida de sentido de la mítica figura del cowboy, quien de alguna manera asume que deberá adaptarse a los nuevos tiempos.
Pocos directores, quizás únicamente Clint Eastwood -el mejor discípulo de Leone- y John Ford hayan plasmado de manera más brillante en la pantalla al lejano Oeste.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Palabras mayores
El Western es un género que me encanta. Me introduje en él porque me gustaba mucho esa época de la historia de EE.UU, y me perdí en él embriagado por su tratamiento de la condición humana. De esto se sonsaca que el spaguetti no me enamora. De hecho he visto los de Leone y dos más (además de sus influencias posteriores), y no pretendo ver otros de este género. Pero como bien digo en el título, para mí este son palabras mayores. Y lo pongo por encima de muchísimos otros considerados obras maestras del género. Y es que en manos de Leone, esta simple historia y todos los tópicos del género en que se sustenta alcanzan un grado épico, impresionante. Es sin duda un homenaje majestuoso a un género ya trillado por directores anteriores, y a una época. Para mí es la elegía del western por excelencia.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto viendo una película. Fotograma a fotograma (bueno ahí me he pasado). Sin más, tienes que verla tío. Te gustará más o menos, pero cojearías de algún lado si no la ves.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cuando llegue tu hora, reza por que sea un tipo que sepa donde disparar.
Comienza la película, la primera sensación es la de sentirme envuelto por los sonidos que acompañan a unas imágenes que poco a poco me hipnotizan, tres bandidos esperan la llegada del tren en una desértica estación en medio del desierto, el tiempo transcurre lentamente, el sonido de la veleta y del viento, los sudorosos rostros de los maleantes, la pegajosa mosca, el primer plano de una gota de agua cayendo, el abrasador sol, llegas a la conclusión de que ya no se hace cine como antes, al unísono los títulos de crédito van apareciendo, guionistas Darío Argento y Bernardo Bertolucci, música de Enrio Morricone y dirección de Sergio Leone, buena tarjeta de presentación, y de repente, el inconmensurable plano de la llegada del tren a la estación, nadie baja pero… una harmónica comienza a tocar unas notas que parecen venir de otro mundo.
Falta por saber si el resto de la obra hace honor a este prometedor comienzo, la respuesta es sí.
La historia se sustenta en un guión perfectamente trenzado y unos diálogos brillantes y concisos.
Las actuaciones son portentosas, destacando sin duda un maduro Henry Fonda en el papel de frio, inmoral y ambicioso pistolero, con un gran porte y una intensa mirada azul, Claudia Cardinale aporta carácter y personalidad a su papel de desvalida viuda a la par que nos deja desvalidos con su bella mirada y carnosos labios, Charles Bronson, de quien no soy devoto, el que no consigue hacerte olvidar al frio y cínico Clint Eastwood, y es que el hombre del poncho es insuperable. El entrañable personaje de Cheyenne, líder de una banda de rufianes, se escapa del estereotipo de sucio bandolero, abriéndonos su corazón y dejándonos ver al ser humano que se oculta en su interior.
Una banda sonora que mezcla las evocadoras y personales melodías que ya hiciera míticas Morricone en anteriores Spaghetti-Western, con otras más épicas, que nos recuerdan a las grandes producciones de Hollywood, destacando la emotiva música que acompaña a la bella Cardinale por Monument Valley.
El duelo final es simplemente magnífico, no es una obra perfecta pero me fui a la cama maravillado después de un duro día de trabajo, esperar el autobús por las mañanas se me hace largo, las obras maestras no.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hablar sin Palabras
Voy a empezar por lo malo, por que cuando uno empieza deleitando a una película, como que pierde importancia la crítica, ¿no creéis? Bueno, como digo comienzo por todo lo negativo:

1) Demasiada Duración: efectivamente la cinta es demasiado larga y se podría recortar perfectamente, es más, para según que personas puede llegar a ser aburrida.
2) Interpretación de Bronson nula: realmente creo que de todos los actores principales es el que peor esta.
3) Falta de Argumento: El argumento es bastante sencillo.
4) Lentitud: A veces se puede atragantar y volverse pesada por su excesiva lentitud

Ahora viene la realidad, es decir, no quiero decir para nada que lo anterior no fuese real, sin embargo al ver la película con tranquilidad podemos apreciar que todo lo anterior es lo menos importante. A continuación haré una defensa de las anteriores críticas:

1) Demasiada Duración: La cinta esta cargada de pequeñísimos detalles, muchos de ellos inapreciables, pero a mi parecer maravillosos ya que te dan un realismo inexistente hoy en día. Por otro lado el director realmente piensa en las imágenes como el centro de la película de manera que casi se deshace de los diálogos y se centra en las escenas, olvidándose de los tiempos y concentrándose en la comunicación visual.
2) Interpretación de Bronson: Se ataca a esta interpretación por que a veces resulta vacía, es decir no expresa nada, ya que no hay muecas, ni gestos, ni sonrisas, ni odio, casi ni palabras ... Nada más lejos de la realidad, el es así, su papel es el de no expresar nada, es decir, su personaje es un tipo duro y el no quiere expresar nada, el personaje quiere expresa sus sentimientos con hechos, no con palabras ni con gestos.
3) Falta de Argumento: El Argumento base es sencillo, sin embargo esta plagado de subargumentos, subhistorias y submensajes, probablemente más importantes que el argumento principal.
4)Lentitud: El director intenta hacer de cada escena una obra poética. La metáfora esta a flor de piel. El realismo brota a borbotones y las palabras desaparecen y son intercambiadas por pensamientos y sentimientos. Además hay que recordar que no podemos comparar la velocidad de un film del año 68 con uno del 2009, seria un disparate.

En resumen: Esta cargada de frases de las que se te quedan en la cabeza y ya no salen, esto mismo ocurre con algunas secuencias. La música es primordial e inolvidable, es otro de los protagonistas, me atrevería a decir que es el personaje principal, ya que identifica y describe a los personajes a los que acompaña. Podrías verla mil veces y no te cansarías.
El final cierra el Argumento principal, como mandan los cánones, y deja una foto impactante.

En pocas palabras: Minimalista, sencilla, realista y poética

Sin ninguna duda una de las 10 mejores de la Historia.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Si Tan Solo Hubiera Sido Clint
Me quede atrapado en esta película, cuando la vi. Supe porque existen los Tarantino y Rodríguez, sencillamente espectacular e implacable historia de venganza, para mi Ennio Morricone hizo mejor música aquí, que en el bueno el malo y el feo, hubiese sido el mejor Webster de Sergio Leone, si tan solo hubiese contado con Clint Eastwood como protagonista, y es que a mí en lo personal no me gusta Charles Bronson, no es que lo hizo mal, el ya tenía muchas películas de vaqueros en su carrera, es que sencillamente el mejor tridente lo formaron Leone como director Morricone con la música e Eastwood como protagonista, pero a pesar de ello la película supera por si misma a lo desencajado que luce Bronson equilibrada por mucho con un villano como Fonda, tal vez el mejor villano que tuvieron los Webster de Leone y con la harmónica.... la harmónica y el banjo que suenan y retumban haciéndonos olvidar por momentos que estamos viendo a Charles Bronson y que el que está actuando no es más que el legendario ya saben quién.
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10
Es la hora...
La hora de los trenes que llegan a estaciones fantasma donde dormitan espectros que no saben que tienen cara de muerto, y que la bala que lleva su nombre llegará sin retraso a la estación donde esperan.

La hora de la venganza, masticada con paciencia y tiempo, como una melodía lúgubre que se repite en el recuerdo como una maldición que cantara siempre la misma canción de muerte.

La hora de buscar la paz aunque sea en una casa que no te pertenece al lado de una mujer que no será tuya, en una vida que ya jamás tendrás porque la bala que te matará acaba de encontrarte en el momento en que más desearías estar vivo.

La hora de descansar y echar raíces, de tener una familia y cultivar tu propia tierra, amasar tu pan y hacer el café todos los días, de sobrevivir al pasado y empezar a vivir como si fueras la dueña de tu destino, aunque te sientas a veces como si estuvieras en el centro del desierto con vistas a ninguna parte.

La hora de los reptiles en un mundo seco y polvoriento, agostado por el calor, la violencia y la muerte. Donde solo sobreviven los más adaptados a la desolación, los más rápidos, los más listos y los más desalmados. Los escorpiones y las víboras.

Si pasas por allí reconocerás esa estación. Se llama muerte. Y si el tren se detiene sabrás que es la hora de morir para alguien. Tal vez, incluso, para el asesino. Por fin...
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10
Pura calidad
Probablemente el mejor director de western de toda la historia (Sergio Leone); un guión sublime (Bertolucci); una musica magistral (Morricone) y un cuarteto de actores inspirados (Fonda, Bronson, Robards y Cardinale) hacen de éste el mejor western de todos los tiempos. Buenos no tan buenos, malos no tan malos, chica linda pero de pasado oscuro, muertes trágicas y violentas, un protagonista sin nombre y los temibles duelos son absolutamente imperdibles. Tan buena es que John Wayne y Clint Eastwood deber haberse lamentado mucho tiempo no haber participado en ella.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El mejor western de todos los tiempos.
No sólo fue el final de un estilo, no sólo fue la guinda a una trilogía anterior que nunca podrá ser superada, fue, y es, el western con más alma que se ha filmado hasta la fecha. Es una gran producción construida a base de pequeños detalles que son los que consiguen elevar el metraje hasta un nivel que nunca se había conocido y que todavía no se ha superado. De obligada visión para los amantes del cine con mayúsculas.
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9
Espléndido Western
Nos encontramos ante una aunténtica joya de este género de películas.

En ella creo que no se puede vislumbrar casi ningún punto débil. Magníficas interpretaciones adaptadas a un soberbio guión acompañado por una banda sonora cautivadora.

Excelente puesta en escena y muy agradable fotografía.

Como escaso punto débil tengo alguna crítica de tipo argumental puesto que hay momentos en los que las soluciones que la película ofrece no están tan a la altura.

Magníficos Charles Bronson y Henry Fonda, y también muy bien Jason Robards. Claudia Cardinale, aunque sale magnífica, creo que esla interpretación más débil de toda la cinta.

Aún así le doy una notaza a la película por lo compacta que es en todos sus extremos.

Más que recomendable.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Algo dentro que sabe a muerte
Este es el resultado de cuando un western se convierte en una superproducción, desde el primer cuarto de hora se palpa el terror del terreno hostil, una serie de duelos inolvidables bajo una banda sonora de la que seguro no estás de acuerdo conmigo si voto por ella como la mejor de todos los tiempos, pero que es indudable que marca toda la trayectoria de la película, nunca un instrumento musical tuvo tanta relevancia, esa armónica es el reflejo de la venganza lenta y fría, de la excusada y de la poderosa venganza que hace llevar algo dentro de las personas que sabe a muerte.

Sólo le falta un ingrediente de esos mágicos de "la trilogía del dólar", aunque para mí es el más importante, la ausencia de Clint Eastwood se me hace determinante para que no sea elegido como el mejor western de la historia; pero aún así la actuación de Fonda es digna de elogiar y mejor todavía es que toda esta historia de violencia y machismo sea protagonizada por una mujer, no sólo su papel, sino indirectamente el sentimiento que emana y el poder de seducción son totalmente necesarios para terminar de cerrar el ciclo de un guión magnífico, ya que aparte de lo acostumbrado en el western, este producto va más allá con el contexto del desarrollo social y económico y las consecuentes ansias de poder, los obstáculos que se oponen al crecimiento de las vías de los trenes, el olor a dinero, cómo comprar arena y venderla a precio de oro... se puede seguir hablando mucho de "Hasta que llegó su hora", pero basta con tener en cuenta la multitud de homenajes que han recibido las películas de Leone y la música de Morricone en muchas obras y además de las de calidad.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Leone a la enésima potencia
En este espectacular espagueti western, Leone (tras haber madurado y perfeccionado su estilo en una saga como la trilogía del dolar) es más Leone que nunca. Se recrea en cada plano, en cada rostro, y en secuencias larguísimas en las que casi no hay diálogo y parece que no pasa nada mientras la banda sonora, como no, de Ennio Morricone repite sus motivos principales de forma casi obsesiva.
¿El resultado? Una película a la altura de otros clásicos del director en la que resulta un hallazgo ver a Charles Bronson clavando el papel protagonista (después de esto es mejor no pensar en la carrera posterior de este autor) y a Henry Fonda haciendo de villano mientras el resto de los protagonistas, Claudia Cardinale y Jason Robards, también rayan a una gran altura.
Si no le he puesto un 10 como, por ejemplo, si se lo puse en su momento a "El bueno, el feo y el malo", es por que a veces Leone se recrea tanto que algunos fragmentos se hacen un poco largos (dura 2 horas y 40 minutos) y, también, porque la escena del duelo final, entre Bronson y Fonda, aunque espectacular no supera a otras que ya había realizado el propio director italiano. Por lo demás, una obra maestra.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
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