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LA PROFUNDA INTERIORIDAD DE LEONE
Arrebatador western sobre la recurrente historia de la búsqueda y la venganza.

Leone, un director de cine con mayúsculas nos brinda en esta ocasión la posibilidad de deleitarnos con sus habituales retratos de interiores a través de unos enigmáticos personajes que siempre esconden sus propósitos hasta última hora.

Esos impactantes primeros planos expresionistas, sello inconfundible de este talentoso cineasta italiano, que rescató y reinventó el western confiriéndole una dimensión más individualista sobre el estudio de conjunto típico del género.

Con una descarada influencia de ese otro magistral western Fordiano de Centauros del Desierto, Leone nos abruma con cada fotograma, describiendo en cada toma de conjunto y primer plano su particular visión del oeste.

Corrupción, venganza, moralidad hipócrita, búsqueda y avaricia son sólo algunos de los temas tratados por Leone, a través de inolvidables personajes como Armónica, Cheyenne, Frank y la viuda libertina sñra MacBane en las pedanías de Flagstone.
Brillantes Bronson y Robards, personajes arquetípicos de la factoría Leone, que INUNDAN la pantalla, cada vez que entran a escena.

Sensualidad a chorros la destilada por la bellísima Claudia Cardinale (¡Viva Italia!), y a mi parecer flojo Fonda.

Para los amantes del western, y en particular para los fieles seguidores de Leone, que los hay y a patadas.
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16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hasta que llegó su truanca
Nunca escuchar una ármonica en una pelicula me habia causado tanto placer y emocion al mismo tiempo. Es maravilloso escuchar a Charles Bronson tocar con esa finura ese pequeño instrumento que produce un sonido tan melancólico como suave a la vez.

Nos encontramos ante el cuarto spaghetti western que realiza Sergio Leone después de realizar la Trilogía del Dólar. Con un presupuesto de 5 millones de dólares y un rodaje realizado entre el desierto de Monument Valley (EEUU, Utah) y el desierto de Tabernas (Almería, España). Con una duración de 160 minutos de los cuales en la versión americana quedarón reducidos a 145 debido a que censuraron algunas escenas.

Posiblemente sea el spaghetti western más completo de todos al no faltarle de nada. Hay una historia trágica, pistoleros, bandidos, un personaje enigmático que no sabemos de donde sale ni sus razones en principio de por qué esta en dicho lugar pero que a raíz de la historia las iremos viendo, una mujer con un pasado misterioso y la construcción de las vías del ferrocarril que trataban de unir por aquel entonces los pueblos de Estados Unidos.

La historia se nos presenta en varias partes que se irán entrelazando ya que todas tienen en común un mismo objetivo. Por un lado nos encontramos a “Armónica” (Charles Bronson), un personaje misterioso, silencioso y desconocido en principio que busca venganza. Frank (Henry Fonda), un despiadado pistolero a sueldo bajo las órdenes del millonario Morton. Frank, recibirá el encargo de matar a la familia McBain para así poder afianzarse de los terrenos por los que pasa el ferrocarril. Por otro lado, “Cheyenne” (Jason Robards) se fuga de prisión al ser culpado por el asesinato de la familia McBain y buscará limpiar su nombre. Mientras, desde Nueva Orleans llega Jill McBain (Claudia Cardinale), la mujer de Brett McBain (Frank Wolff) que volverá para reencontrarse con su familia desconociendo por completo lo que le había sucedido a la misma.

En cuanto al reparto de actores, posiblemente sea uno de los repartos que mejor se compagina de todos los tiempos, donde nos encontramos a Charles Bronson en una de sus mejores intepretaciones encarnando a un personaje que alcanza la perfección y que además consigue que al espectador le guste.

(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento por falta de espacio)
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Toca un poco y alegra a tu hermano
Cómo apreciar lo que es realmente bello si nunca se ha contemplado el sudor recorrer la cara y hombros de Claudia Cardinale mientras suena una melodía fascinante.

Cómo apreciar lo que es la honestidad si nunca se ha contemplado la tristeza dibujada en la cara de Cheyenne.

Cómo apreciar lo que es la maldad si nunca te has perdido y sentido acongojado en los ojos fríos como el hielo de Frank.

El dicho "una imagen vale más que mil palabras" elevado a la máxima expresión. Podría durar diez horas y seguiría sin hacerse larga. La primera media hora es gloriosa y el desenlace una genialidad mayúscula. Nunca la suciedad ha parecido más bonita.

Cómo apreciar lo que es el cine si no se ha visto "Once upon a time in the West".
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
A la mierda, Morricone, a la mierda.
Morricone, esta es tu hora, la hora del tiempo que todo lo pone en su sitio. Hasta que llegó tu hora, 50 años después.

Leone te encargó la BSO de su primer film del oeste, y tú le diste una de las mejores. Creaste un género, y una cola de admiradores que todavía no ha acabado. ¿Te dieron el Oscar?. No. ¿Te nominaron? No.

Leone te volvió a encargar otra bso para otra peli del oeste. Tú le diste la mejor que hubo en su momento, la mejor. ¿Te dieron el Oscar? . No. ¿Te nominaron? No.

Leone te encargó por tercera vez otra bso para otra peli del oeste. Tú, a lo tuyo, creando historia, le diste una que solo podía competir contigo mismo. ¿Es la mejor?, no lo sé. ¿Es insuperable?, no te quepa la menor duda. ¿Te dieron el Oscar? . No. ¿Te nominaron? No.

Un día Leone te preguntó, "¿señor, y si hago una cuarta película del oeste?, ¿Volverías a darme otra bso?". Tú, con una sonrisa complaciente, mirando por debajo del ala del sombrero, asentiste levemente. Tras un momento, le preguntaste "¿Te gusta la armónica?". Salió la última genialidad, y volviste a traducir el oeste en música. ¿Te dieron el Oscar? . No. ¿Te nominaron? No.

(sigo en el spoiler por falta de espacio, no desvelo nada)
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13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Probablemente, lo mejor de todos los tiempos
Sergio Leone da una patada en los mismos chelines a la industria de Hollywood cuando crea Once Upon a Time (Hasta que Llegó su Hora). Se trata de una especie de Don Quijote de los Westerns, pues lo cambia todo en forma de burla y protesta contra lo establecido (ej: el malo es el bueno), y al hacerlo, crea uno de los mejores Spaguetti Western de toda la historia. En ocasiones, el guion flojea. Pero la mayor parte de las veces, es clásicamente sublime. Se salen Claudia Cardinale, Henry Fonda y Charles Bronson.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El western según Sergio Leone
Después de leérme todas las críticas del film en esta web de F. A., más de 130 usuarios (curiosidad o masoquismo), no he encontrado ninguna que me haya complacido, pues la mayoría tiende a alabarla, aunque reconoce defectos. También hay quien la mitifíca, situándola en el Olimpo, por lo que quiero dar mi opinión.
Leone pasará a la historia del cine, como el creador del Spagueti-western. Este tipo de películas se caracteriza por una estilización de los tópicos del western, una deformación del clasicismo narrativo americano, para reinterpretarlo desde el prisma “euro-mediterráneo”.
“Hasta que llegó su hora”, es la sublimación del estilo, utilizando la maravillosa música de Morricone, como “leit-motiv”, para identificar cada tema musical con el personaje. Leone era un gran admirador de Wagner (precursor del “leit-motiv” en sus óperas). Tiene interesantes hallazgos visuales, buenos “travellings”, y una hermosa fotografía.
La película me parece irregular, con excesivos primeros planos, típicos del director, como las escenas de violencia gratuita, es reiterativa en las formas y el “tempo”, incluso el guión es farragoso y ambiguo, a veces aburrida, cuando no cutre. En cuanto a los actores, no me gusta Charles Bronson, es inexpresivo y muy limitado (¿Qué películas importantes tiene?, ninguna. La Cardinale cumple estando guapa. Jason Robards es el que está mejor como bandido entrañable. En cuanto a Henry Fonda, es tan buen actor que llega a conseguir crear un villano, como este maldito Frank. Pero yo que le vi en “Las Uvas de la ira”, “Falso culpable” y “Cazador de Forajidos”, no puedo creérmelo, es imposible que sea un asesino despiadado.
Es curioso que una vez realizada la famosa trilogía del dólar. Clint Eastwood, quizá hastiado del personaje del poncho, abandonó a Leone y buscó otros papeles en Hollywood, antes de dirigir las maravillosas películas que todos conocemos, entre ellas tres magníficos westerns ( “El fuera de la ley”, “El jinete pálido” y “Sin perdón”), todas ellas, en mi opinión infinitamente superiores a las de su mentor.
Si después de lo expuesto, han tenido la paciencia de leerme y deciden votar NO por no estar de acuerdo, me parecerá correcto, y siempre les estaré agradecido.
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cuando un sádico sonríe
Nunca fui muy entusiasta del cine de Leone con la excepción de su obra maestra Érase una vez en América, pero este western atípico, lírico y a la vez violento protagonizado por una actriz tan buena y hermosa como Claudia Cardinale, no sólo sobrevive bien veinte años después sino que se mantiene lozano, vibrante e invita a explorarlo con paciencia y gusto especial por la manera de contar este cuendo de hadas y diablos, ya que su título original es, precisamente, Érase una vez en el oeste.

Todo el reparto, guiado por magistrales silencios, grúas fabulosas y partitura inspirada del maestro Morricone, es óptimo: desde las breves colaboraciones de Keenan Wynn (subastador sensible ante una dama) y Paolo Stoppa (il vecchio conductor de carruaje de la bellissima) hasta las geniales interpretaciones de Jason Robards y Henry Fonda quien no sólo desenfunda terroríficamente su pistola, sino que es capaz de dibujar la sonrisa más tierna y conmovedora a las puertas de su mayor sadismo.

Mención especial para dos actores en las antípodas: Charles Bronson, realmente muy bien encajado su natural hieratismo y el gran Gabriele Ferzetti, galán de galanes en sus años mozos, aquí en admirable interpretación metido en un personaje sumamente interesante, cuyo tortuoso estado físico para obra de uno de los guionistas, el maestro del terror a la italiana, Dario Argento.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Leone, el Oeste melancólico.
Ya reinventado el western personificado en una trilogía inolvidable ("Por un puñado de dólares", "El bueno, el feo y el malo" y "La muerte tenía un precio"), "Hasta que llegó su hora" fue para Leone un desafío extremo: llegar a las entrañas del género, capturar hasta la última gota de su esencia, apurar el vaso de su talento para, rizando el rizo, lograr una obra liberrima, redonda, fin e inicio de toda una manera de entender el cine y la vida. Vista hoy, no estamos ante una película magistral (creo yo) pero sí ante otra obra inolvidable, fascinante y autoconcluyente.
En un ejercicio íntimo insobornable e impagable con su propio arte y siempre con las geniales baladas de Morricone de fondo, Leone une aquí épica y romanticismo de manera nostálgica, decadentemente, crepuscularmente, a través de una clásica historia de venganza. Leone se recrea en su estilo con un ritmo lentísimo dónde los ruidos más insignificantes, la escenografía elegante dentro del paisaje y paisanaje rudo y descarnado, se hace un auténtico ritual, una ceremonia de fe dónde éste sublima sus constantes obsesiones y temática, su mística, ética y estética. Leone escruta hasta el límite los rostros barbudos, sucios, ajados, impasibles e implacables, feos, malos, polvorientos. Y en medio de ese contexto en el que hasta Fonda es un malo malísimo sobresaliente, Bronson rompe sus barreras interpretativas, Claudia Cardinale se muestra con una belleza desarmante y congeladora, en una interpretación maravillosa de un personaje fabuloso -verla insinuante y sucia, escotada, es algo de una hermosura que traspasa la pantalla-, y Jason Robards roza la perfección con su solo rostro, compone Leone un poema hermoso, un Oeste melancólico y pleno, dónde se aprende a ser, a vivir, a luchar, a pelear, a crear, a autosuperarse, con un ritmo exasperante, a fuego lentísimo dónde bastarían la llegada de Cardinale al pueblo (spoiler) o el duelo final Bronson/Fonda (nadie ha rodado nunca mejor los duelos que Leone, digan lo que digan: y no me olvido de John Ford ni de Anthony Mann) o el símbolo de la armónica o la última secuencia para justificar la indiscutible grandeza de este imperfecto edificio cinematográfico, perfecto ejemplo del cine de un autor de tan parca como excitante filmografía, luego cerrada con la mastodóntica "Érase una vez en América".
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una obra de arte imperfecta
Hay una honda poética de la desconfianza, del temor y de la duda en esos silencios eternos cuajados de miradas clavadas y de labios resecos... Sergio Leone, no me cabe la menor duda, entendió el cine como una obra de arte pura en el más estricto sentido de la palabra, y la obra de arte no se caracteriza por estar dominada por un denso guión, sino por la fuerza arrolladora de la intuición inasible. Alguien ha escrito por aquí que “la máxima pureza en el cine se obtiene mediante la abstracción: la forma no es vehículo de contenido sino que es contenido en sí misma”, y estoy de acuerdo con ello.
“Hasta que llegó su hora” está en la línea del mejor arte de Sergio Leone, pero, en mi modesta opinión, no es su mejor western. Las grafías de autor que hacen inconfundible una obra de Leone están presentes una por una en esta película, pero al maestro se le va ligeramente la mano esta vez en su pormenorizada escrutación de la punta del iceberg..., hasta el punto de que no sé si estamos ante un iceberg o simplemente ante un sencillo y hermoso trozo de hielo flotante...
Hay cosas que elevan esta obra de Leone al parnaso del Séptimo Arte, entre las que descuella especialmente la música sobrecogedora de Morricone, tanto que sin ella no hubiera cantado el mismo gallo a esta película. Otro acierto incontestable es la presencia magnética de Claudia Cardinale, cuyo personaje es quizá el mejor personaje femenino que jamás haya poblado un western. Jason Robards borda su papel; a Henry Fonda le basta con poner sus ojos al servicio de la cámara escudriñadora de Leone para dar la talla de un personaje por lo demás tan plano como poco expresivo. Y Charles Bronson es, en mi opinión, lo más endeble del casting, con esa sonrisa perenne y ese nulo movimiento facial. Tampoco es que Clint Eastwood se prodigara en muecas en las anteriores películas de Leone, pero hay una distancia muy larga entre el gesto alelado de Bronson y el áspero y ceñudo Eastwood de “El bueno, el feo y el malo”.
En definitiva, una película de obligado visionado para todo cinéfilo que se precie, probablemente imprescindible, pero eso no quiere decir que sea ni mucho menos redonda. Puede ser que quizá también en su imperfección tenga parte de ese encanto capaz de encandilar a tantos... Bien pensado, es algo que ocurre a menudo con las obras de arte.
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20 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"Era la mayor puta de Alameda y la mejor mujer que ha vivido nunca"
Por la armónica, la tranquilidad y misterio de Charles Bronson, el corazón tan bien escondido de Jason Robards, la mirada de Henry Fonda, la insuperable belleza de Claudia Cardinale. Por el sueño de ver nacer un pueblo, por los inmortales compases de Ennio Morricone, por reflejar en una sola película las mayores miserias y las más brillantes virtudes humanas. Porque cada personaje es radicalmente distinto aunque luche por un mismo objetivo.

Por ser el western mejor ambientado y posiblemente realizado sobre la faz del género (aunque soy reacio a calificar las películas como “la mejor de...”). Por su escena de apertura, por el momento más triste y por el más divertido. Por ese mugriento bar en el que coinciden Cheyenne y Armónica, por esa bañera cuya agua sólo se ha utilizado tres veces en lo que va de mañana y esos guardapolvos que sólo pueden llevar unos hombres. Porque no te esperas nada.

Son tantas las cosas por las que podría afirmar que esta es una obra maestra que todo texto se me quedaría corto, pues de cada minuto, cada escena, encuadre y gesto puedo sacar una nueva excusa de por qué pienso así sobre “Hasta que llegó su hora”. Lo mejor, que si no la han visto ya, lo hagan, porque nadie puede morir sin haber visto una de las mayores reliquias del cine, este auténtico regalo de Sergio Leone a la posteridad.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La obra maestra del spaghetti western
Mediante la disposición artística de cada toma, el “zoom”, la cámara lenta en los “flash-backs” y los complicados movimientos de cámara, la película parece casi un experimento formal. Hasta las escenas más brutales parecen una obra de arte. Los personajes son definidos por sus miradas y sonidos antes que por lo que dicen. La película tiene, pues, algo de cine experimental en la idea de forzar situaciones y planos hasta extremos poco vistos hasta el momento, especialmente por lo concerniente a la dilatación del tiempo y el tratamiento del sonido.

Leone dejó muy claro en un prólogo de un cuarto de hora (entre los títulos de crédito y un silencio solo roto por alguna frase y los ruidos naturales, en un claro homenaje al “western” clásico) su peculiar estilo, cómo le gusta jugar con el tiempo, dilatar la acción hasta límites inconcebibles en un género que es pura dinámica. Los elementos estilísticos del “spaghetti western” se concentran formando una singular composición de tensión dramática.

Lo que se visiona en el filme es la inversión del mito del lejano Oeste (que acostumbra a hablar de héroes gloriosos con móviles honestos): Leone dijo que había querido barrer todas las mentiras que existían sobre la historia de la colonización de Estados Unidos. Además de sobre una venganza, Leone narra también la historia de la construcción del ferrocarril y la supresión de los viejos pistoleros. Filme perfecto en varios sentidos: en el reparto, en la BSO, en la construcción de la tensión dramática y en la configuración de las imágenes.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Las bestias y la bella
Buena cinta del oeste en la que destaca una Cardinale con un esplendor físico que a mí me ha impedido parpadear. La historia es justita, pero sirve de excusa para unos duelos que pocos saben filmar como Leone. Primeros planos de los feos (más feos que nunca al lado de la Cardinale), silencio premonitorio de la acción, la música de Morricone, el sol que abrasa y lo embellece todo con su luz genunina y... lo que se espera, los tiros y las pistolas.
Se dice que es una obra menor del director italiano, más de uno con más de diez películas no tiene ninguna que llegue a la altura de este western.
En su contra coincido al opinar que se alarga excesivamente sin necesidad.
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12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
GRAN SERGIO LEONE
Es en mi opinión un westerm que no envidia nada a ninguna de las películas de John Ford. El detalle con el que Sergio Leone trata a cada uno de los planos de la película es sorprendente y como no, el continuo juego que existe entre la trama de la historia y la música del genio morricone que es la baza más preciada de la que siempre se acompaña Leone. Se puede decir que este film es una auténtica obra de arte.
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11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hasta que llegó Leone
La mejor obra de un genio no siempre suele ser la de mayor éxito. "Hasta que llegó su hora" es una buena muestra de esta afirmación. En mi opinión, la mejor obra de Sergio Leone en particular y el mejor spaghetti-western de la historia. Es aquí donde Leone lleva al máximo paroxismo todas sus genialidades y logra crear una auténtica epopeya. Se nota la sombra de Bertolucci-Argento en el guión aunque Leone lo adapta todo a su genial forma de hacer cine. La ultra-estilización de la película, los maravillosos planos detalle, la direccionalidad de las miradas, el tempo de la narración, los personajes inconmensurables (en especial un Henry Fonda especialmente inspirado) y una buena historia hacen de esta película un buen ejemplo de obra maestra en el sentido de mejor obra de un autor y mejor obra de un género.

Si no has visto "Hasta que llegó su hora" no has visto nada del spaghetti-western y, sobre todo, te has perdido lo mejor de uno de los más grandes cineastas de la historia del cine.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bella y melancólica.
Leone cada película sube un escalón en su firma, la música es cada vez mas bella, la fotografía más preciosa, el ritmo cada vez más pausado (aquí casi demasiado), el protagonista cada vez más lacónico, el malo cada vez más abyecto. Todo respira grandeza de obra maestra, como buen artesano cocina a fuego lento una historia para llevarla a su final, el auténtico leit motiv de su cine, sus finales monumentales.
Después de verla queda un regusto agridulce, el de haber visto algo grande y no poder acabar de disfrutarlo porque te invade la melancolía, la música, la tristeza del personaje de la Cardinale, la belleza árida, la amargura de Harmónica...
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Catarsis lírica inmortal (título poco pretencioso)
Escribo estas líneas con los ecos de la grandiosa banda sonora compuesta por Morricone aún resonando en mis oídos. Pocas melodías tienen tanto poder como el que se desprende de esta imborrable composición, esas brutales distorsiones, esa epicidad desbordante que es capaz por sí sola de destrozar los sentidos y provocar arrolladores delirios. Y es que, contando con una sinfonía tan brutal como la que el maestro Morricone regaló a la humanidad, no quiero decir que sea fácil, pero no es tan complicado cargar de emotividad y trascendencia un duelo a muerte bajo el intempestivo sol de la frontera de Utah. Y Leone no es que sea manco, precisamente.

Más allá de la trama, más allá del contenido (que haberlo, lo hay), más allá de todo, está la forma. Un lirismo imperturbable de la imagen como pocas veces se ha visto en el cine. Un despliegue de dirección tan sumamente portentoso que consigue deslizarse suavemente a través de nuestras retinas mientras somos testigos de excepción de una composición pictórica apabullante. Leone imprime su indeleble sello personal a cada uno de los fotogramas del filme dotándolos de una significación tan sumamente recargada y virtuosa que logra eclipsar por completo el resto de elementos del filme.

Sin embargo, bajo ese eclipse, bajo esas sombras en que se transforman el resto de elementos de la cinta, encontramos maravillas como las magistrales interpretaciones de Charles Bronson, Jason Robards o Gabriele Ferzetti. Pero si hay alguien que sobresale por encima de todos ellos, alguien que logra crear un personaje absolutamente inolvidable e imperecedero, ese no es otro que Henry Fonda.

Con su impagable recreación del despiadado Frank, Fonda sube algunos peldaños más en su particular periplo por la escalera hacia el paraíso interpretativo en el que merece sin duda estar. Esa continua sensación de ambigüedad que se desprende de sus miradas; esos ademanes tan parsimoniosos pero tan letales, esa suficiencia con la que mide cada una de sus palabras.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Western en Pause
Me encanta "la trilogia" de Sergio Leone a pesar de no ser un gran seguidor de las películas del Oeste. Concretamente "el bueno, el feo y el malo" siempre ha estado en mi colección como una de mis películas favoritas.

Así las cosas ni se me pasó por la cabeza pensar que "hasta que llego su hora" me parecería tan aburrida y soporifera, máxime siendo del maestro Leone, y máxime cuando todo el mundo la recomienda cuando hablas de este género tan trillado en los años 50-60.

Tengo que reconocer que la ausencia de Clint Eastwood en favor de Charles Bronson me decepcionó mucho, ya que este último ,en mi opnión, no le llegua ni a la altura de los zapatos, pero bueno, la expectación era grande, y la vi con muchas ganas....pero empezaron a pasar los minutos...y minutos...y minutos... y se hacía más pesada que una vaca en brazos.

¿ De verdad es necesario mostrar planos interminables constantemente ? En sus anteriores películas Leone no abusaba de este recurso para generar tensión ( en este caso fállidamente, además ) pero en esta se convierte en el "leit motiv" de la cinta. Y para colmo como es todo tan predecible y manido, la tensión brilla por su ausencia. Para ver una escena que sabes como va a terminar te tiras 10 minutos viendo primeros planos de caras, moscas, cielos, arena ....cualquier cosa parece que vale. Y no una ni dos ni tres veces, sino un montón de veces durante toda la película. El metraje podría haberse reducido a la mitad tranquilamente.

Sinceramente la cinta tiene buenos detalles, como la banda sonora o la fotografía, pero se echa por la borda por culpa de lo tremendamente lenta y aburrida que se hace.

Me quedo muy de lejos con "el bueno el feo y el malo", "por un puñado de dolares" y "la muerte tenía un precio"

Y ahora voy a ver "el fuera de la ley", que no la he visto y tiene mejor pinta; seguro que es más amena. Eso seguro.
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16 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Momentos brillantísimos para una película pasable
El director es Sergio Leone y la música es de Enio Morricone. Con eso está todo dicho. Sin embargo no llega a igualar a sus predecesoras "El bueno, el feo y el malo" y "La muerte tenía un precio". Y es una lástima porque la cinta cuenta con momentos realmente excelentes.

"Hasta que llegó su hora" es demasiado larga y la narración demasiado lenta. La historia no fluye. Va como a tirones, culpa de un guión demasiado enrevesado, un montaje no muy bueno y unas historias que no acaban de concretarse o que se resuelven de un modo confuso, como le pasa a la de Morton. Igualmente hay secundarios que más que otra cosa rompen el ritmo de la película. En mi opinión el personaje de Cheyenne sobra, no aporta nada y gasta demasiado tiempo; como le pasa a Jill que confunde con un perfil más alto del que debiera tener.

El esfuerzo permanente de Leone por sorprender en cada secuencia, con ese estilismo depurado, esos enfoques, esos primeros planos, esas pausas, la soberbia música de Morricone, los flash-backs que emplea, en fin, todos los elementos del buen cine, crean una atmósfera y un tono excelente pero, desgraciadamente llega a abusar porque todo lo que cuenta no es tan trascendente para que requiera dicho tono. De hecho al mantenerlo durante tantos minutos y minutos llega a cansar y a que pierda intensidad la película.

También pienso que el papel de Armónica le va demasiado grande a Charles Bronson pero en cambio Henry Fonda está estupendo en su papel de malo malísimo.

Pero, a pesar de las críticas, la cinta cuenta con momentos muy buenos como el inicio con la llegada de Armónica o cuando Cheyenne y Armónica se encuentran. Y con otros absolutamente geniales, de los mejores de las historia del cine (Spoiler)
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Uno de los Mejores Western de la Historia.
308/18(23/12/10) Una de las obras cumbres del género americano por excelencia, el western, curiosamente realizado por un italiano, el magnífico Sergio Leone, sin duda el mejor espagueti-western, una línea argumental simple de venganza en la que Sergio consigue hechizarnos. Es su mejor cinta junta junto a ‘Erase una vez en América’ todo un manifiesto en contra del progreso y de todo lo malo que ello conlleva. Es un Sergio Leone en estado de gracia, es un Oeste Crepuscular que deambula por la pantalla casi a ritmo operístico, desde su apoteósico comienzo con unos catorce minutos que son toda una lección de cine, es la simple espera en una aislada estación de tres matones a que llegue un tren, no hablan entre ellos, todo lo cuentan unas bellas imágenes, con unos planos que recuerdan por su juego con los contraluces en las puertas muy de John Ford, con unos contrapicados elevados que dan una sensación de empequeñecernos, con esa enorme estación de tablones por la que surcan estos tres sicarios, con unos primeros planos de sus rostros que nos hablan de lo que son, todo lo dicen los sonidos, un telégrafo funcionando, una gota de agua cayendo sobre la cabeza de un pistolero, el crujido de unos dedos, el juego con una mosca, el sonido de una noria de agua, la preparación para el duelo, la llegada del tren, los operísticos movimientos de los tres ante, la aparición del enigmático ‘El Armónica’ (soberbio Charles Bronson), su nimio pero colosal diálogo y por supuesto el tiroteo, simplemente antológico, y después viene el segundo escenario, una hacienda en la que se produce una matanza de una familia y en la que de la nada aparecen cinco espectros con guardapolvos (elemento creado para el western por Sergio Leone) comandados por Frank (Gran Henry Fonda), su maravillosa presentación y con él aparece a los 20 minutos otro de los sublimes protagonistas, la música de Ennio Morricone, uno de los más grandes en probablemente su mejor obra junto a ‘La Misión’, la cámara se detiene en los ojos de Frank y con unas mínimas palabras queda definido su infernal personaje. Podría seguir escena por escena pero es que los puñeteros 3000 caracteres me coartan, solo mencionar el broche final en forma de duelo elegiaco entre los dos ‘Hombres’ antagonistas, está fuera de toda definición.
Continua en spoiler sin spoilers.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Obra maestra del Spaghetti Western
Después de ver algunos westerns llamados spaghettis me dispuse, tal vez, a contemplar uno más, pero mi sorpresa fué mayúscula al comprobar esta obra maestra en todos los sentidos. El argumento, el guión, las interpretaciones, la fotografía, la música (y qué música de Ennio Morricone), la dirección de Sergio Leone, todo fué magistral. Eran los años 6O, y después vinieron otras obras maestras del Western norteamericano, pero esta era distinta a lo conocido hasta esa fecha, por su producción europea y ese tufillo a spaghetti ya conocido en producciones anteriores más inferiores. A pesar de su largo metraje se disfruta de ella con interés y expectación.
Lástima que en aquella época no existiera el sonido Stéreo Digital, pues la música se habría enriquecido de una forma maravillosa, pero nos quedan las grabaciones sonoras originales para disfrutar de semajante partitura cargada de una nostalgia que no se acaba nunca. Y lo dice uno de los proyeccionistas que la estrenó en Madrid con llenos diarios de público durante mucho tiempo que estuvo en su local de estreno. No me cansaba de verla una y otra vez y disfrutar de su partitura y de sus imágenes.
Siempre recordaré el estuche que se regalaba a los espectadores con unas cuantas cajas de cerillas dentro con fotogramas de la película en la portada de cada una de ellas. Fúe un detalle para recordar junto a la gran calidad del film.
Imprescindible su visionado y su audición para todos los amantes del Western.

José Antonio ZG
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
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