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Colombo: El rastro del crimen (TV) (1997)

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Sinopsis
Cathleen Calvert y su amante, el detective Patrick Kingsley, urden un plan para deshacerse del marido de ella, un poderoso hombre de negocios. Para ello, lo incriminan en el asesinato de un agente de bolsa. Colombo deberá resolver el caso. Episodio Nº65 de Colombo.

Aunque Colombo tiende a ser definida o considerada como una serie de TV, nunca fue una serie propiamente dicha. Exceptuando la presencia recurrente del personaje principal, no presenta ninguna de las características de una serie tradicional (episodios semanales, de duración regular, con cast, dirección y equipo de producción fijo). Pensados como telefilms (de hora y media como promedio de duración), cada episodio cuenta con una historia independiente y con un director y un equipo de producción distinto. Los films tuvieron una transmisión irregular, pero con un mínimo de tres o cuatro producciones por año hasta 1978. Más de diez años después, Falk retomó su personaje por dos años (1989-1990). A partir de 1990, Columbo dejó de emitirse con regularidad, y los siguientes films fueron estrenados como especiales. Por estas razones, los 68 episodios de Colombo se dispersan irregularmente a lo largo de 35 años (1968-2003). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Columbo: A Trace of Murder (TV)
Duración
90 min.
Guion
Charles Kipps
Música
Dick DeBenedictis
Fotografía
Fred V. Murphy
Productora
Universal TV / NBC Network
Género
Intriga Comedia Crimen Serie [Colombo]
7
La hábil estrategia de Colombo genera desconfianza
Columbo: A trace of murder (Colombo: El rastro del crimen) es un telefilm dirigido por Vincent McEveety en 1997, segundo de la decimotercera temporada y sesenta y seis de la serie, anteriormente había dirigido descanse en paz señora Colombo en 1990, Asesinato por la lotería en 1991, Colombo: Más vale pájaro en mano… en 1992, Todo forma parte del juego en 1993, Colombo se disfraza en 1994 y Extraños compañeros de cama en 1995. La coctelera de los egos personales procedan de donde procedan, se reúnen en El rastro del crimen para escenificar la cotidiana tragedia sobre la posesión pecuniaria de cada cual y su grado de interés personal.

El gran plano general de exteriores nocturno nos lleva hasta el interior de una gran fiesta por medio del plano ambiente en un lujoso lugar, donde nuestro protagonista Clifford Calvert (Barry Corbin) empresario de éxito, tosco en sus gestos, difícil de tratar, pero transparente, noble y directo en el trato, trata de escabullirse de las estiradas normas sociales. Su esposa Cathleen Calvet (Shera Danese), de origen humilde, ha conocido la pobreza y no está dispuesta a volver a ella por más que su marido le dé motivos de enfado debido su más que discutible comportamiento en sociedad.

No teniendo otra salida para liberarse de su peculiar y rico cónyuge, decide, junto a su amante Patrick Kinsley (David Rasche) inspector de la científica, acordar, entre generosos planos y contra planos, inculparlo de un planeado asesinato tomando como excusa el fortuito incidente público que lo relaciona con el bróker Howard Seltzer (Raye Birk), elegido como víctima, dejando las suficientes pistas que lo comprometen. Cumplidas las macabras expectativas, la inevitable sombra de Colombo (Peter Falk) entra en acción mediante un plano general interior con los diferentes especialistas enfrascados en la inspección del escenario del crimen buscando pistas que puedan aclara el asesinato del bróker.

En el encuentro de Colombo con su desconocido colega Kinsley en el lugar de los hechos, se producen minúsculas acciones y reacciones en la actitud de este, lo que le hace pensar al teniente, y cuando eso sucede, difícilmente suelta la presa. Las importantes aportaciones a la investigación del matrimonio Harry, y Harriet Jenkins (Franklin Cover y Alice Backes respectivamente) y del malicioso Cajero de supermercado (Maury Sterling) hace que Colombo pueda fijar sus sospechas sobre la escurridiza esposa y… alguien más…

La hábil estrategia de Colombo genera desconfianza mutua entre la mujer del empresario y el inspector de la científica mediante una teatral y estratégica escena de exteriores, manteniendo el intercambio de impresiones por separado y, a la vista entre ambos mediante una doble secuencia en paralelo con gran relevancia de primeros planos y algún revelador plano detalle mientras esperan el momento para declarar ante la Fiscal del Distrito (Kymberly Newberry), ¿el resultado? la instalación de la suspicacia entre ambos rompiendo así el pacto de complicidad.

Diferentes elementos de atrezzo, la búsqueda de un gato por el oficial Will (Will Nye), o los sabios consejos del amigo Barney (John Finnegan) eterno secundario en la serie destacado por su múltiples personajes interpretados (en este caso regentando un bar) junto a Johnny (Vincent J. McEveety), su ayudante en el negocio, convierten el final de la historia en una entretenida charla entre Colombo y sus amigos, sin más trascendencia que la de pasar un rato recordando las acciones que llevaron a solucionar el caso de Clifford Calvert.

Complemento genealógico. Colombo cita a su mujer en una ocasión.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil