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El odio es ciego (1950)

El odio es ciego
Trailer
6.8
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Sinopsis
Tras atracar una gasolinera, dos criminales, heridos en el tiroteo, son atendidos por el doctor Brooks, el único médico negro del hospital de la ciudad. Cuando uno de ellos muere, el otro acusa al médico de haberlo matado y provoca una revuelta racista para vengarse de él. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
No Way Out
Duración
101 min.
Guion
Joseph L. Mankiewicz, Lesser Samuels
Música
Alfred Newman
Fotografía
Milton Krasner (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Drama Cine negro Racismo Medicina Drama social
8
"Tranquilo chico blanco, vas a sobrevivir"
Andaba enfrascado Mankiewitcz en la plena vorágine del éxito que causó "Eva al Desnudo" (estrenada dos meses antes) cuando la Fox le encargó la dirección de "No Way Out". Película de tránsito que alberga pocos aspectos propios del director pero que aún así la podemos considerar de relevancia en su carrera. Carrera que se lanzaría definitivamente unos meses más tarde con los seis Óscars de "Eva al Desnudo" y que le darían definitivamente carta blanca para desarrollar esa anhelada libertad creativa buscada durante la primera parte de su carrera.

Tiene sin embargo "No Way Out" bastantes carices que la hacen una película notable, de calidad. Notable por el acercamiento a la temática racial y que junto a Pinky (Kazan, 1949) supuso la definitiva entrada de esta problemática en la gran industria de Hoolywood. Temática social para reflejar una realidad presente en la sociedad americana en la primera mitad siglo XX. Pero esta temática social en un entorno melodramático fue mejor tratada por Kazan que veía en este espacio cinematográfico un excelente entorno donde moverse. Mankiewitcz, por contra, se pierde en algunas licencias narrativas que entorpencen un desarrollo que en manos de Kazan, sin duda, hubiera sido perfecto. Así pues la calidad de la cámara de Mankiewitcz, el excelente reparto y el como siempre trabajadísimo guión (junto con el periodista de formación Samuels), suplen magnificamente lo que en un principio puede parecer una continuación de la obra del director griego.

De estos apartados destacados, guión, cámara y reparto, hacer mención especial a este último. La aparición de Sidney Poitier en la escena cinematográfica no pudo ser de la mejor manera. En un papel que repetiría una y otra vez a lo largo de su carrera, Poitier realiza un debut impecable y sentando las bases de quien es y será un icono para la comunidad negra americana. Caso aparte es Widmarck. Debilidad personal absoluta en sus comienzos (Manos Peligrosas, El Beso de la Muerte, Noche en la Ciudad), hace de su papel de sociópata racista una lección de interpretación y de carisma. El acompañamiento de la por entonces más conocida de todos Linda Darnell completa una terna que Mankiewitcz manejó perfectamente.

Relativo fracaso comercial (no fue estranada en los estados sureños) "No Way Out" tiene su principal mérito haber contribuido a encender la mecha de un tema que hasta entonces había pasado de puntillas por la industria. Reconocimiento que le vino con la nominación a los Óscars del script original y que brillantemente es tratado por el director americano. Y es que como dijo una vez ,"la diferecia entre la vida y las películas es que un guión debe tener sentido, la vida no". Inteligente este tipo, inteligente.
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Algo más que un drama sobre la estupidez del racismo.
Una violenta historia sobre el odio racial en la que vemos a un tontaina racista (Richard Widmark) que hace que sus amigotes, tan racistas y descerebrados como él, venguen la muerte de su hermano mediante la provocación de una convulsión racial. Una historia de contrastes entre el bien y el mal, el deber y el sentir, pero sobre todo sobre la oposición racial entre los negros y los blancos de las bajas esferas sociales en los Estados Unidos de la década de 1950. Una pareja de hermanos, liderada por el siempre grande Richard Widmark, tras una persecución policial, son ingresados en un hospital heridos por los disparos de la policía y son atendidos por un doctor negro (Sydney Poitier), cuando el doctor está cuidando y tratando a uno de los hermanos éste muere, testigo de este infortunado incidente es el tontaina racista antes mencionado, cuya ceguera racial le hace creer que Poitier mató a su hermano a propósito, desde ese giro, el argumento va a avanzar con el médico intentando probar su inocencia y el malhechor culpándolo de mala praxis.

Sidney Poitier, que debutaba (y de qué forma) en el cine con esta película, encarna al joven médico y Richard Widmark al paciente que le acusa de asesinato. Poitier está estupendo como el protagonista principal de la historia, mientras que Widmark vuelve a sorprender con su versatilidad como intérprete en un papel magnífico como un malo malísimo, un delincuente de barrios bajos con un racismo rozando lo patológico, que finalmente logra presentarse como víctima y que de alguna manera se entienda su carácter. Otra agradable sorpresa es una Linda Darnell como una mujer que también ha llevado una vida dura y en barrio deprimido, pero que trata de huir de sus orígenes y sobrevivir a toda costa, aparece y se comporta como mujer fatal y dura de corazón, pero se va transformando y toma conciencia. El director y coguionista es el gran Joseph L. Mankiewicz, un enorme director de cine que ponía su creatividad al servicio de películas redondas, no se le resistía género alguno y casi siempre daba en el clavo a la hora de rodar, escribir y crear.

“Un rayo de luz”, una elegante película que no pierde en ningún momento su ritmo y que se adelantó a su época, a día de hoy día sigue siendo impresionante. Algo más que un drama sobre la estupidez del racismo.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil