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Le llamaban Trinidad (1970)

Le llamaban Trinidad
Trailer
6.2
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Sinopsis
Después de atravesar medio desierto, Trinidad, un tipo muy diestro con el revólver, descubre que su hermano mayor, otro granuja como él, es ahora el sheriff de un pequeño pueblo. Como no tiene nada urgente que hacer, decide quedarse a comer y descansar por algún tiempo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Lo chiamavano Trinità...
Duración
109 min.
Guion
Enzo Barboni
Música
Franco Micalizzi
Fotografía
Aldo Giordani
Productora
West Film / AVCO Embassy Pictures
Género
Western Comedia Spaghetti Western
7
Holgazán, cochambroso y sin modales
A raíz del éxito mundial de la trilogía del dólar de Sergio Leone, el spaghetti-western o western europeo comenzó a poblar las pantallas de pistoleros arquetípicos: a los famosos pistoleros encarnados por Clint Eastwood y Lee Van Cleef se añadieron los de Giuliano Gemma (Ringo), Franco Nero (Django), Gianni Garko (Sartana) y algunos más, como Terence Hill, actor que había trabajado en Il gattopardo con su auténtico nombre, Mario Girotti, y que no escapó de esta tendencia y dio vida al pistolero más zafio y tosco de todos: Trinidad. Este personaje era una caricatura de pistolero, sin más vida que la que le aportaba la simpática sonrisa del actor. Pero la combinación con su compañero de reparto, Bud Spencer, otro pistolero, barbudo y barrigón, creó una de las parejas más taquilleras de los años setenta.

Con un argumento trillado, el de las tranquilas familias acosadas por unos bandidos que solo tienen una escapatoria, conseguir que una persona diestra en la milicia se alíe con ellas (desde el clásico Shichinin no samurai hasta la serie de TV The A-team), con unos diálogos de andar por casa y con una realización sin artificios, sencilla y efectiva, la película resalta por su espíritu socarrón (se burla de la religión, de la justicia y del propio western), por los tortazos que propina la pareja protagonista y por las caídas que causan en sus enemigos, que traen a la memoria las caídas sin parangón en los cortos de Mack Sennett.
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55 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El comienzo del mito
La tradición picaresca latina hace muy diferente a este western. Es una obra fuera de su tiempo, como El Lazarillo de Tormes, aunque se nota influida por el western crepuscular de Leone y Peckinpah en aspectos formales como el uso del zoom, la caracterización de personajes que huye de maniqueísmos, y la perfectamente realista (por cochambrosa) puesta en escena.

Pero esta película engancha por un uso del sentido del humor hasta entonces apenas esbozado en el género del western. Es un humor a la vez absurdo y universal, violento y tierno a la vez. Aquí nace un mito, perpetuado en "Le seguían llamando Trinidad", una obra genial, asombrosa, adelantada a su tiempo y que por el uso de la repetición de estructuras debería ponerse a todo alumno de una escuela de cine. Es una pena que esta segunda parte sea tan de culto que no aparece reflejada en Film Affinity.

Por tanto estamos ante una saga que muestra todas las variantes posibles de humor y que funciona. Y sin olvidar que es un western, claro, un género dado a híbridos con el de aventura ("Jeremiah Johnson"), bélico ("El Álamo"), musical ("La leyenda de la Ciudad sin Nombre") y ahora, por fin, con la comedia disparatada, descacharrante y eterna.
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42 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
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