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El decamerón (1971)

El decamerón
Trailer
6.8
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Sinopsis
Pasolini recrea con su personal estilo los divertidos cuentos eróticos de "El Decamerón" de Boccaccio. Entre otros, está el cuento de Andreuccio de Perugia, que se deja convencer por unos ladrones para quitarle un rubí al cadáver de un arzobispo. Entre los cuentos de carácter licencioso está, por ejemplo, el de Masetto de Lamporecchio, un hortelano que se finge sordomudo y loco para entrar al servicio de las monjas de un convento y disfrutar con ellas de las delicias del lecho compartido. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Il Decameron
Duración
112 min.
Guion
Pier Paolo Pasolini (Libro: Giovanni Boccaccio)
Música
Ennio Morricone
Fotografía
Tonino Delli Colli
Productora
Coproducción Francia-Italia-Alemania
Género
Drama Comedia Edad Media Erótico
"Ingenioso, irreverente y terrenal compendio de ocho relatos sobre amor, placer y lujuria."
[Diario El País]
7
“¡¡¡A follar, a follar, que el mundo se va a acabar!!!”
Mi despertar al sexo contiene —como el de tod@s— numerosos y variados flashes visuales difíciles de olvidar. Pero si existe un relato que me marcó profundamente en aquellos años de fogosas y estimulantes alteraciones hormonales ése fue, sin lugar a dudas, “El Decamerón”. Un divertidísimo compendio de historietas que transcurren en la Italia renacentista y que, como no podía ser de otra manera, comparten humor, sexo y crítica social como nexo común de vital importancia.

Obviamente, ha llovido mucho desde que leí la novela de Bocaccio. Treinta años, quizás. Pero ayer noche, viendo la peli de Pasolini por primera vez, tuve la sensación de haber acabado de leerla recientemente. Como si esos treinta años hubieran sido tres meses. Y eso, naturalmente, es ‘culpa’ de Pasolini. De su espíritu gamberrete, transgresor, osado y procaz. Un espíritu que casa extraordinariamente bien con el tono disoluto y lascivo de la novela y que, trasladado a la gran pantalla, se materializa en una peli tan controvertible como jocosa, audaz y cachonda.

Siete merecidas estrellitas, pues, para un cineasta con fama de “gafas” que siempre fue a contracorriente y que, con pelis como “El Decamerón”, constató que jamás se le caerían los anillos por codearse con el vulgo y describir con toda la alegría y desenfado del mundo los más bajos y terrenales instintos de la especie humana. Como dirían algunos: “¡¡¡a follar, a follar, que el mundo se va a acabar!!!”.
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31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EL FRESCO DE GIOTTO-PASOLINI
Quienes leímos El Decamerón de Giovanni Bocaccio en años de despertares, podríamos formularnos similar pregunta a la que Giotto-Pasolini se hace al final de la película: “¿Porqué ver esta película si los sueños son más hermosos?”. Aquellas lecturas casi prohibidas nos abrían de forma apenas perceptible una ventana a un mundo donde ¡sorpresa! existía el sexo, pero no el sexo amordazado y encerrado en sórdidas mazmorras tipo Jean Valjean ni el sexo de confesionario y tres avemarías como penitencia, sino el sexo alegre, desenfadado, cómico, pícaro y divertido.

Pasolini-Giotto en el 1971 pone imágenes a los sueños y lo hace bien, francamente bien, con la libertad que le da su ateísmo y sus propias tendencias sexuales y con esa clara huella de lo real y cotidiano que tiene su cine. Sus personajes, o mejor, su visión de los personajes bocaccianos es una visión francamente terrenal, suburbial si me apuran, muy alejada de nobles engalanados, intrigas palaciegas y bailes de salón. Es la visión de la plebe azotada por la peste negra, la visión de un pueblo que entre bromas y picardías encierra sus desdentadas miserias. Una visión, en definitiva a la que debemos definir como pasoliniana sin ningún género de dudas.

Sensualidad mecida por canciones de época y envuelta en vivos colores que resaltan la carnalidad. Ese es el fresco que Pasolini-Giotto dibuja en nuestras retinas.
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27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil