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Dallas (Serie de TV) (1978)

Dallas (Serie de TV)
Trailer
5.1
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Sinopsis
Serie de TV (1978-1991). 14 temporadas. 357 episodios. Los Ewing son una poderosa familia que vive en su gran rancho de Texas rodeada de toda clase de lujos gracias a sus prósperos negocios petrolíferos. Traiciones, venganzas, ambiciones e intrigas configuran la vida de este clan dominado por un inolvidable personaje: el implacable y malvado J.R. (Larry Hagman). Pionera en el arte de mantener el suspense al final de cada capítulo, la serie obtuvo un enorme éxito en todo el mundo y fue líder de audiencia en la televisión americana a comienzos de los ochenta. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Dallas (TV Series)
Duración
60 min.
Guion
David Jacobs, Leonard Katzman, Arthur Bernard Lewis, David Paulsen, Howard Lakin, Mitchell Wayne Katzman, Leah Markus, Lisa Seidman, Camille Marchetta, Peter Dunne, Joel J. Feigenbaum, Will Lorin, Rena Down, Linda Elstad, Louella Lee Caraway, Stephanie Garman, Horace White, Calvin Clements Jr., Loraine Despres, Robert J. Shaw, D.C. Fontana, Richard Fontana, Worley Thorne, Susan Howard, Bill Taub, Kenneth Horton
Música
Richard Lewis Warren, Bruce Broughton, Lance Rubin, Jerrold Immel, John Carl Parker, Angela Morley
Fotografía
Edward R. Plante, Robert Caramico, Allen M. Davey, Bradford May, Robert C. Jessup, William Mendenhall, Rick F. Gunter, Robert F. Sparks
Productora
Emitida por CBS; Lorimar Television
Género
Serie de TV Drama Familia
7
Grandes malvados televisivos. Volumen II. J.R. Ewing
Desde una perspectiva estrictamente cualitativa podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que “Dallas” fue una serie bastante mediocre y convencional. Eso, siendo generosos. Aún así, lo que también queda fuera de toda duda es que sus niveles de audiencia fueron tan estratosféricos que me resultaría prácticamente imposible señalar cualquier otro producto televisivo ochentero con semejante repercusión mediática. Porque si bien existieron folletines televisivos de formato similar (“Falcon Crest”, “Dinastía”), pocos fueron los que consiguieron captar mi interés con tanto poderío. Aunque me cueste admitirlo.

“Dallas” relataba las peripecias de una acaudalada familia tejana dedicada al negocio del petróleo. Sus protagonistas principales eran Jock y Ellie Ewing (los patriarcas), Bobby (el hijo menor), Pamela (la esposa de Bobby), Ray Krebbs (el capataz), Lucy (la sobrina de Jock y Ellie) y Sue Ellen (la esposa del que encabeza esta crítica), entre muchos otros. Pero si tuviéramos que mentar a la verdadera ‘alma mater’ de la serie ése sería, indudablemente, el primogénito de Jock y Ellie: J.R. Ewing. Cerebral, cínico, entrañablemente odioso... J.R. ha sido, es y será uno de los seres más despreciables y maquiavélicos que han aparecido jamás en una pequeña pantalla. Capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya, el heredero de la Ewing Oil exhibió durante más de una década un recital de malas artes espectacular. Su popularidad y carisma fueron tan descomunales que el mismísimo Pepe da Rosa le dedicó una canción que llegó hasta el último confín de nuestra piel de toro. El episodio que finalizaba con su presunta muerte generó tanta expectación que el país entero se paralizó momentáneamente. Ese día (julio-agosto, mediados de los ochenta), yo me encontraba de vacaciones en un camping de la costa dorada. Desprovistos de televisor, nos dirigimos al bar dispuestos a saborear los últimos minutos de vida de nuestro malvado favorito. Cuando llegamos, apenas cinco minutos antes del inicio del evento, la terraza estaba completamente abarrotada. No exagero ni un pelo si os juro que, con bastante fortuna, conseguí ubicarme a no menos de 50 metros de las 24 pulgadas del aparato que transmitía el capítulo que habría de redondear uno de los ‘cliffhungers’ (final con gancho) más espeluznantes de la historia de la televisión. Una locura, en definitiva, tan sólo comparable al festival de Eurovisión o a una final de Copa de Europa de la época. Impresionante.

Eso sí, si me obligáis a reproducir alguna de las perlas más célebres de J.R. tan solo recordaría aquella que, con toda la sutileza y ternura del mundo, le dedicaba a su alcohólica esposa:

“Eres un pendón, Sue Ellen”.

Memorable.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Clàsica
Digan lo que digan que hoy tal vez no hubiera tenido el éxito que tuvo en los 70s-80s no puede negarse que esta serie es todo un clásico, muy superior a Falcon Crest y Dinastia, realmente no es de mi época, ya que cuando yo nací ya la serie llevaba dos años al aire, pero definitivamente son de las que marcan una época, si yo hubiera vivido a finales de los 70s o principios de los 80s definitivamente Victoria Principal habría sido uno de mis amores platónicos, ya que era en verdad muy guapa y elegante, no importa que se pusiera siempre se veía bien, ¿y a quien no le hubiera gustado ser como Bobby?, guapo, bien parecido y con una hermosa esposa que lo adora.
Y JR, en definitiva el ícono de la serie, un malo como ese ahora nos parecería risible, es en definitiva demasiado sofisticado para nuestros tiempos, pero realmente tenía estilo, era como el malo que uno adora odiar.
Es en definitiva vista desde su tiempo una excelente serie, tal vez no tanto si la juzgamos con nuestros parámetros modernos de 30 años después pero para esa época creo que mejor no pudo haber sido.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil