arrow

Vals con Bashir (2008)

Vals con Bashir
Trailer
7.5
22,199
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Documental animado sobre la matanza de refugiados palestinos en Sabra y Chatila (Líbano) en 1982. Una noche, en un bar, un viejo amigo le cuenta a Folman una pesadilla recurrente en la que le persiguen siempre 26 perros. Los dos hombres llegan a la conclusión de que la pesadilla tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta. A Folman le sorprende el hecho de no recordar nada de ese periodo de su vida. Intrigado, decide hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de esa etapa y de sí mismo. Poco a poco sus recuerdos reaparecen bajo la forma de imágenes surrealistas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Israel Israel
Título original:
Waltz with Bashir
Duración
87 min.
Estreno
20 de febrero de 2009
Guion
Ari Folman
Música
Max Richter
Fotografía
Animation
Productora
Coproducción Israel-Alemania-Francia; Bridgit Folman Film Gang / Les Films d'Ici / Razor Film / Arte France / ITVS International
Género
Animación Drama Bélico Biográfico Animación para adultos Guerra de Líbano
8
Cicatrices del horror
Una verdad a medias. Eso es la historia de la estupenda “Vals con Bashir” donde narran la masacre de los campamentos de refugiados palestinos Sabra y Chatila, localizados en las afueras occidentales de Beirut. Israel participante activo en esta masacre, bombardeó con aviones la ciudad durante dos días, violó el pacto con EUA de no ocupar Beirut occidental, se ocupó de cercar los campos de refugiados impidiendo que pudiera salir o entrar cualquier persona sin su consentimiento, bombardeó los campos con tanques, permitió la entrada de los falangistas cristianos, iluminó por las noches cual “estadio de fútbol” los campos con bengalas para que los falangistas siguieran con su matanza particular e hizo oídos sordos a las masacres de civiles. Su Ministro de Defensa, años más tarde, fue para colmo, primer ministro de Israel: Ariel Sharon.

Y no nos engañemos, cuando uno termina de ver esta película se queda con las sensación que el único pecado de Israel es moral y su implicación es secundaria, de simple observadores ante las atrocidades cometidas por los falangista cristianos en represalia al asesinato del mandatario electo libanés Bashir Gemayel cuando realmente tuvieron en sus manos la posibilidad de impedir que ocurrieran estos hechos.

Lo que tiene de estupenda esta película es lo bien construida que está. En como va trenzando la historia a base flashbacks arañados al doloroso recuerdo. El guión de Folman, tiene mucho de Memento (C. Nolan, 2000). Ari en lugar de perder la memoria como Leonard por un impacto en la cabeza, inhibe sus recuerdos dolorosos para su propia supervivencia.

Forman empieza con un portentoso inicio, con una estupenda abertura a esa caja de truenos llena de cicatrices. A partir de aquí, el protagonista, indaga en sus propios recuerdos, durante muchos años ausentes, completando un puzzle cruel y conmovedor.

El efectivo recurso del final lo usa el director para que el espectador despistado no saliera del cine con la sensación de haber visto una película de animación, sino unos hechos que realmente pasaron. Ari Forman, soldado en las Fuerzas de Defensa de Israel cuando sucedió la invasión del Líbano, crea un documental de animación para revivir la tragedia. Una fusión de géneros (pionera) con un estupendo guión que suple la ausencia de imágenes de archivo de aquellos hechos, al tratarse en su mayoría, de los propios recuerdos del realizador.

Los recuerdos cohibidos, por muy escondidos que estén, siempre nos estarán alimentando, siempre seguirán rondando en nuestra vida, y basta un pequeño incidente, un inoportuno trampolín, para que salten de nuevo a escena y nos llenen el cuerpo de cicatrices. Y esto es lo que Ari Forman nos ha contado. De una manera conmovedora, en una de las mejores películas del 2008.
[Leer más +]
163 de 175 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Me duele el alma
Titula una crítica por ahí algo relacionado con la vertiente exculpatoria de la película, algo muy light, eso sí. No es la única crítica que lo menciona, no, pero todas ellas lo hacen de pasada, pero a todos os ha fascinado la vertiente estética y yo debería dejarme llevar por ella más allá de los fríos análisis que pueda realizar, pero no puedo. Y no porque esta parte artística sea desdeñable, ni mucho menos, la animación es espectacular, sublime, el ritmo de la película es más que notable, ayudado por una banda sonora que acompaña en la acción y mejora ciertos momentos de impass, al mismo tiempo que dota de mayor dramatismo cuando así se necesita. El problema está en los objetivos, en el fondo y contenidos del mensaje final, pues un buen sobre no hace más bonita la carta, aunque en principio sí facilita su digestión.

Entiendo que muchos destaqueis la parte artística, de verdad que lo comprendo y lo respeto, incluso a mi me ha hecho subirle la nota y concederle el aprobado, un aprobado a todas luces injusto para lo que ha conseguido indignarme la película en sí, especialmente en tres puntos muy concretos:
-Efectismo, sensiblería fácil. Ari Folman debería ver Bloody Sunday y aprender cómo se recrea la desolación posterior a la batalla sin caer en lo vulgar de recorrer los cadáveres y describir sus formas, debería ver Nuit et brouillard y sentir el lirismo perturbador que envuelve a cada tortura, a cada asesinato injusto, el recuerdo de un hecho va, o debería ir, mucho más allá de la simple determinación de la culpa.
-Aquí puedo mencionar también el propio despliegue artístico de la propuesta, excelente en sí mismo pero desacompasado con el tono de la película. Narrar una matanza no requiere planos a contraluz de una bonita puesta de sol, no, al contrario, requiere oscuridad y requiere crudeza. Si las pretensiones de la película transcurren hacia lo dura que es la guerra y se nos intentan mostrar mediante una bonita animación recreándose en lo estupendo de los encuadres, la denuncia pierde su efecto en pos de la total sumisión a lo puramente estético. Vals con Bashir es antes un ejercicio de estilo que una reflexión sobre el dolor de la guerra y su recuerdo.
-Porque aquí llega el principal fallo de la película, lo que la convierte de decepcionante a absolutamente indignante. Desde el planteamiento de la historia hasta su estructura narrativa, durante los 80 minutos de metraje se nos muestra a un personaje buscando los recuerdos perdidos, los recuerdos de una masacre de la que, en su subsconsciente, se cree directamente culpable.
(y me salto al spoiler por si las moscas)
[Leer más +]
209 de 268 usuarios han encontrado esta crítica útil