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El prisionero de Zenda (1952)

El prisionero de Zenda
Trailer
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Sinopsis
En un imaginario país, la víspera de su coronación, el rey es secuestrado por su ambicioso hermano, que desea arrebatarle el trono. Los hombres de confianza del monarca intentan ganar tiempo y convencen a un turista para que suplante temporalmente al rey. El parecido entre ambos es tan extraordinario que nadie nota la diferencia. A continuación, se prepara una expedición para rescatar al verdadero rey, que ha sido encerrado en el Castillo de Zenda. El turista, que participa heroicamente en la lucha, conseguirá el amor de una dama de la que se había enamorado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Prisoner of Zenda
Duración
101 min.
Guion
John L. Balderston (Novela: Anthony Hope)
Música
Alfred Newman
Fotografía
Joseph Ruttenberg
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Aventuras Remake Capa y espada Siglo XVIII
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Anthony Hope
"La mejor versión que se ha rodado de la conocida historia, que alcanzó la categoría de clásico. Una sorprendente aventura en un inolvidable filme, dirigido con muchísimia habilidad"
[Diario El País]
10
Dios salve a la reina, pero sobre todo, Dios salve al rey
Película de aventuras, incluye acción, intriga, romance, humor y diálogos brillantes. El director pone en escena una historia de amor en el marco de un imaginario país centroeuropeo. Los actores pertenecen a esa generación de los años cincuenta, que lo mismo interpretaban a un rey que a un pirata. Tal es el caso de Stewart Granger, el protagonista, que enamora a una encantadora reina, encarnada por Deborah Kerr. El triángulo lo cierra James Mason, asumiendo el papel de Rupert de Hentzau, uno de los villanos más encantadores de toda la historia del cine.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El castillo de Zenda
Film de aventuras realizado por Richard Thorpe (“Ivanhoe”, 1952). El guión, de John L. Balderstone y Noel Langley, cuenta con la colaboración de Donald Orden Stewart (diálogos adicionales), Edward E. Ros (dramatización) y Wells Root, que adapta la novela “The Prisoner of Zenda” (1984), de Anthony Hope. Se rueda en MGM Studios con algunas tomas exteriores. Producido por Pandro S. Berman (“Ivanhoe”) para la MGM, se estrena el 4-XI-1952 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en un país centroeuropeo imaginario, Ruritania, a lo largo de unos pocos días de un año situado en 1890-93. Rudolf Rassendyll (Granger), turista británico aficionado a la pesca fluvial furtiva, llega al país en el Orient Express. Tiene un gran parecido con el rey Rudolf V (Granger), que se explica por antepasados comunes. El secuestro de éste la noche anterior a su coronación hace que Rudolf Rassendyll se vea empujado por el coronel Zapt (Calhern) a suplantar al rey en la ceremonia de la coronación. El rey es aficionado a la bebida, indolente y caprichoso. Rassendyll es comprensivo, ayuda a quienes lo necesitan y es generoso. Según la princesa Flavia (Kerr), novia del rey, es igual que el rey, pero sin ninguno de sus defectos.

El film suma aventuras, acción y romance. Es el remake de la cinta del mismo título realizada por John Cronwell en 1937, tras varias versiones en cine mudo. Sigue sus planos uno a uno, sin conseguir ni la vibración ni el encanto del original, considerado un hito en la historia del cine de aventuras. Se sirve de la misma partitura de Alfred Newman para la confección de la banda sonora. Añade el atractivo del technicolor de los 50, que sobresale por su intensidad y esplendor. La pareja protagonista, que repite colaboración tras el rodaje de “Las minas del rey Salomón” (Marton y Bennett, 1950), no consigue trasmitir a los personajes la fuerza propia de su calidad interpretativa por diversas causas, entre las que posiblemente descuellan el esquematismo de los caracteres y una desangelada dirección de actores. El director Richard Thorpe es un artesano convencional y rutinario, poco creativo. Abundan los diálogos, se hacen elipsis en aras de ahorros presupuestarios y se abusa un tanto de la comicidad asociada a la suplantación de personalidad. La dirección artística, a cargo de Cedric Gibbons y Hans Peters, resulta adecuada y satisfactoria. Es destacable la escena del enfrentamiento a espadada entre el malvado Rupert de Hentzau (esbirro del pérfido hermanastro del rey) (Mason) y Rudolf Rassendyll, que genera momentos de suspense y de deleite visual.

El film hace la apología de valores como el sentido del deber, el sacrificio del amor verdadero por conveniencias de Estado, la defensa del honor y la exaltación del coraje y el dominio de la fuerza. Añade el elogio de la generosidad, al altruismo y la colaboración desinteresada en la solución de problemas de interés general.

(Sigue en el "spoiler" sin desvelar partes del argumento)
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil