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La princesa prometida (1987)

La princesa prometida
Trailer
7.4
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Sinopsis
Después de buscar fortuna durante cinco años, Westley (Cary Elwes) retorna a su tierra para casarse con su amada, la bella Buttercup (Robin Wright Penn), a la que había jurado amor eterno. Sin embargo, para recuperarla habrá de enfrentarse a Vizzini (Wallace Shawn) y sus esbirros. Una vez derrotados éstos, tendrá que superar el peor de los obstáculos: el príncipe Humperdinck (Chris Sarandon) pretende desposar a la desdichada Buttercup, pese a que ella no lo ama, ya que sigue enamorada de Westley. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Princess Bride
Duración
98 min.
Guion
William Goldman
Música
Mark Knopfler
Fotografía
Adrian Biddle
Productora
Act III Communications / Buttercup Films Ltd.. Distribuida por Twentieth Century Fox Film Corporation
Género
Aventuras Romance Comedia Fantástico Comedia romántica Fantasía medieval Capa y espada Magia Brujería Película de culto
10
De corazón, gracias.
Esta es la crítica que más me ha costado decidirme a escribir hasta la fecha...
En primer lugar, por el enorme respeto, pasión, DEVOCIÓN TOTAL que profeso a la que es una de mis películas favoritas de todos los tiempos.
En segundo lugar, porque resulta muy difícil condensar en “un máximo de 3000 caracteres” una descripción o crítica justa sobre lo que para muchos de nosotros es, más que una simple película, algo así como un mundo autónomo que hace mucho tiempo que sobrepasó a sus autores, tomando vida propia.
Difícil porque no sabría explicar como sólo el recordar cualquier pequeño fragmento de esta grandísima historia me conduce, irremediablemente, a soñar (a veces despierta; a veces en sentido literal), como cuando tenía ocho años, que corro, vuelo o me revuelco ladera abajo con Westley y Buttercup por los oníricos paisajes matinales del reino de Florín; que el espíritu de Vizzini me prepara un plato de anguilas chillonas a la siciliana, acompañadas de buen vino, y que después discutimos durante horas sobre filosofía (con su conocida lógica aplastante, está claro que siempre gana él) y hasta se desgallita poniendo verde a “ignorantes” de la talla de Sócrates, Platón o Aristóteles; que asciendo, a las espaldas de mi colega Fezzik, hacia la cima de los acantilados de la locura, donde me espera el gran Iñigo Montoya para darme, como cada tarde, una clase magistral de esgrima; que más tarde, ya de noche, nos vamos los tres a reírnos, bajo la capa con la que un día nos obsequió el Milagroso Max, de la ingenuidad de la “brigada brutal” que guarda las puertas del Castillo....................
Difícil también porque sé que nunca podré agradecer a Rob Reiner, a William Goldman, Mark Knopfler, Adrian Biddle, Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, etc, etc, etc, toda la felicidad que me han regalado de otra forma que adorándolos en el anonimato y la distancia. Y esa impotencia me perturba.
Porque Iñigo, Westley, Buttercup, Fezzik, Vizzini, el Príncipe Humperding (Humperding! Humperding!), el Milagroso Max, el nieto, el abuelo y el albino no son los personajes de La princesa prometida, son parte de mi familia. Y el orgullo me desborda al afirmarlo, aún a riesgo que sonar (más) freaky.
Gracias, gracias, ¡¡¡GRACIAS!!!
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177 de 216 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.
Un crío enfermo que pasa una tarde aburrida, hasta que llega el abuelo que dice que le va a leer un cuento. El crío pasa de cuentos de princesas y besos pero se tiene que aguantar a que se lo lean.

Es un cuento. Simplemente un cuento, pero no sé porqué a tanta gente se le ha quedado grabado de esa forma tan impresionante. ¿Quién no ha dicho alguna vez eso de "me llamo Íñigo Montoya"...? o el fabuloso "Inconcebible". Es un verdadero cuento de princesas y príncipes, de piratas y duelos a espada, de resurecciones y de amor verdadero, aderezado con un sentido del humor grato y ameno que te hace pasar una hora, dos o las que dure, en un sólo segundo.

Quizá sea que, como la mayoría, la vi de pequeña, y tal como algún crítico ha apuntado, es una película que te evade de los problemas, que te distrae y te enseña una valiosa lección sobre el amor verdadero.

Quién vaya buscando la típica película actual, con grandes efectos, actores-estrella, un guión enrevesado o algo así... que se ahorre el alquilarle, pero si lo que se quiere es simplemente que te cuenten un cuento...

Ah! y... bueno, aunque las actuaciones no sean estelares, tal vez sea eso precisamente lo que te hace verlos como humanos reales en un mundo de fantasía. No creo que hubieran podido encontrar mejores actores para cada papel. Me encanta.
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160 de 190 usuarios han encontrado esta crítica útil