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The Blue Lamp (1950)

6.0
74
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Sinopsis
Dos matones londinenses, que han sido rechazados por el crimen organizado, ejecutan por su cuenta una serie de robos que acaban provocando la muerte de un policía. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Blue Lamp
Duración
84 min.
Guion
T.E.B. Clarke, Alexander Mackendrick
Fotografía
Gordon Dines (B&W)
Productora
Ealing Studios
Género
Cine negro Drama Intriga Acción Crimen Robos & Atracos Policíaco
7
Cine de importación
Considerada un clásico del cine británico, "El farol azul" (no faro) es un buen ejemplo de importación, en la medida en que su argumento, así como el tratamiento cinematográfico empleado, se inspiran claramente en modelos norteamericanos ya ensayados en la década precedente, de la mano de una serie de películas que combinaban el naturalismo social con el análisis de los procedimientos policiales, adoptando para ello un tono documental. Así, este filme es claramente deudor de obras como "T-Men" (A. Mann), "The Street With No Name" (W. Keighley) o "The Naked City" (J. Dassin), por citar algunos títulos.

La película ensalza la labor policial en un contexto social complejo como la posguerra en el que las heridas del conflicto bélico aún no han desaparecido, como bien documentan algunas secuencias, mostrando las ruinas causadas por los bombardeos. La policía es retratada como un elemento imprescindible del civismo británico, destacándose su proximidad a la gente de los barrios, cierta indulgencia para según qué comportamientos y el detalle no menor de no portar armas, aspectos que marcan un claro contraste con la perspectiva estadounidense. ¿Y de dónde proviene el desorden? En este caso de unos jóvenes que encarnan, en cierto modo, las dificultades para encajar y prosperar en una sociedad que está definitivamente alterada, pero que se resiste a aceptarlo.

El filme trabaja bastante bien todos estos aspectos, y abunda en la descripción de los procedimientos policiales, mostrando su día a día, al igual que sus técnicas de investigación y sistemas de comunicaciones. Aunque al comienzo recurre a la habitual voz en off, afortunadamente pronto la abandona, siendo la narración muy clásica y fácil de seguir, como es habitual en las películas de Dearden, que ya apuntaba en esta las temáticas que más tarde culminaría en las más perfectas "Sapphire" y "Victim".

Entre los intérpretes destaca un jovencísimo Dirk Bogarde, encarnando acertadamente al malo, al que aporta matices un punto obsesivos que lo hacen parecer inestable, y por tanto peligroso. El resto de personajes es más anodino y plano, y alguno incluso desagradable, como la novia del malo, una excesivamente gritona y llorosa Peggy Evans. Producida por la Ealing, y contando con dos buenos "hombres de la casa" a cargo del guión (nada menos que T.E.B Clarke y A. Mackendrick), la película está correctamente dirigida, abundando las secuencias en exteriores en mayor medida de lo que era habitual hasta entonces, destacando el fragmento de la investigación junto a la niña, así como toda la secuencia final, acertadamente ambientada en un canódromo, y en la cual la policía contará con una singular colaboración en su persecución del malo.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EXQUISITO GUSTO
Como una crónica social lúcida y bien estructurada, B. Dearden va desgranando un argumento correoso a base de ingenio y buen quehacer cinematográfico.
En su planteamiento narrativo combina la acción directa con la voz del relator que desea hacer confidencias y a su influjo se genera en el espectador una agradable sensación de implicación en la trama.
El calado humano, el prurito costumbrista y la intriga policial componen una urdimbre en la que no cabe un minuto de sosiego y en la que cada rostro ofrece el rictus de su sentimiento interior cada vez que la cámara se acerca para sorprender con unos primeros planos de gran vigor.
La historia se desarrolla sin alharacas y con una magnífica actuación de los protagonistas.
Y el mensaje se dice a media voz, con recogimiento y con máximo respeto pero con exquisito gusto por el buen cine.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil