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El último rey de Escocia (2006)

El último rey de Escocia
Trailer
7.1
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Sinopsis
En el año 1970, por caprichos del destino, el joven médico escocés Dr. Nicholas Garrigan (James McAvoy) acaba ejerciendo su profesión en Uganda, un país del que no sabía nada, y allí se ve irreversiblemente unido a un temible personaje: Idi Amin (Forest Whitaker), el reciente nombrado presidente del país africano que comienza a gobernar de forma cruel y sanguinaria. Garrigan comienza a ser el médico personal de un dictador del que se dijo que llegó a practicar el canibalismo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Last King of Scotland
Duración
123 min.
Estreno
23 de febrero de 2007
Guion
Peter Morgan, Jeremy Brock (Novela: Giles Foden)
Música
Alex Heffes
Fotografía
Anthony Dod Mantle
Productora
Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Fox Searchlight / DNA Films / Filmfour / UK Film Council / Scottish Arts Council Lottery Fund
Género
Drama África Política Basado en hechos reales Años 70
7
Un oscuro fragmento de la historia con formato de aventura
El film retrata uno de los períodos más oscuros de la historia de Uganda: la dictadura de Idi Amín, quien gobernó entre 1971 y 1979, año en que fue derrocado.

Cuando llegó al poder -mediante un golpe de Estado contra el corrupto régimen de Milton Obote- el dictador encontró el apoyo generalizado de todo el mundo y muy particularmente del Ministerio de Asuntos Exteriores Británico, hasta que adoptó un nacionalismo extremista, creando las condiciones que condujeron a la muerte y desaparición de cientos de miles de ugandeses.

El título de la película "El último rey de Escocia", es uno de los extravagantes apelativos que el dictador se autoadjudicaba, mezclando humor y megalomanía (también se hacía llamar Conquistador del Imperio Británico y Señor de todas las Bestias de la Tierra y de los Peces del Océano).
Para entrar en el círculo interno del mundo del dictador, el argumento crea el personaje de Nicholas Garrigan, un joven médico de origen escocés, que viaja al África, impulsado por ideales solidarios y aventureros. Destacado en una misión médica en Uganda, conoce por azar al flamante presidente Amín, quien acaba de tomar el gobierno y cuenta con la simpatía popular.
La experiencia como afamado documentalista del realizador Kevin Macdonald se nota en la agilidad de algunos planos memorables, como el discurso inicial ante las masas, tomado en primer plano, detrás de la nuca del orador. La estética, el montaje y la fotografía del film son relevantes.

Desde las luminosas escenas iniciales, con cantos tradicionales ugandeses de fiesta y colores vivos, existe un marcado oscurecimiento en correspondencia con el desvanecimiento de la imagen positiva del dictador.
El film elude la caricatura fácil y muestra las múltiples caras del déspota. Forest Whitaker realiza una interpretación magistral, construyendo un personaje entre bufonesco y shakesperiano, que en sus explosiones devastadoras no reconoce ni a sus propios familiares.

"El último rey de Escocia" es una película cruda y descarnada, sin embargo no excluye la belleza y calidez del país africano, dando cuenta de su colosal paisaje y arquitectura modernista que conviven con una cultura ancestral.

Aunque no busca ser una lección de historia sobre el genocidio en Uganda, es un interesante thriller con una veta de realidad, que descansa fundamentalmente en las excelentes actuaciones y la solidez narrativa con que está realizado.
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77 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Mucho Forest, poco film
Dice el refrán que los árboles, a veces, no nos dejan ver el bosque, y esto es precisamente lo que ocurre con "El último rey de Escocia".
Tampoco se trata de una mala película, está rodada con seriedad, y consigue mantener el interés en todo momento. El problema es el siguiente: no tiene estilo alguno, o mejor dicho tiene un estilo totalmente impersonal. La película es totalmente intercambiable por "Ray", o "En la cuerda floja" o cualquier biópic, tan de moda últimamente.

Se narra, como en todas, siguiendo la misma estructura: ingenuidad inicial, auge, crisis, caida y redención. En el caso que nos ocupa se trata de mostrar la irressitible atracción que un joven ingenuo e idealista siente por la poderosa figura de Idi Amin. Lastima que la historia nos la sepamos de memoria y que no se profundice más en los aspectos más brutales de la dictadura. Esto produce un efecto contradictorio a la intención inicial del film. Así, Idi, aparece cómo un hombre brutal, de acuerdo, pero también parece a veces hasta demasiado simpático, demasiado entrañable.

Capítulo aparte merece la actuación del gran Forest Whitaker. Lo que más rabia da, es que parece que muchos lo hayan descubierto ahora. Cuando este señor llevaba ya unas cuantas actuaciones dignas de reverencia (Bird, Ghost Dog, Juego de lágrimas). En este caso da una lección de sutileza, de como con un simple gesto puede transmutar la personalidad del personaje, sin necesidad de histrionismos baratos y facilones. Solo por su actuación vale la pena ver la película. Lástima que sea precisamente, esta gran actuación, el árbol que tapa un mediocre bosque detrás.

Lo mejor: Forest Whitaker
Lo peor: Que tiene un esquema mil veces visto
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84 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil