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La vida privada de Don Juan (1934)

6.3
60
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Sinopsis
Con el paso de los años, Don Juan, el mayor seductor de todos los tiempos, vive más de su leyenda que de sus encantos. Prueba de ello es que, cuando se difunde la noticia de su muerte, desaparecen sus dotes de seducción. Finalmente, empujado por un sentimiento de fracaso, decide pasar por la vicaría. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Private Life of Don Juan
Duración
89 min.
Guion
Frederick Lonsdale, Lajos Biró (Obra: Henry Bataille)
Música
Ernst Toch
Fotografía
Georges Périnal (B&W)
Productora
London Film Productions
Género
Comedia Drama Romance Capa y espada
8
¿QUIÉN ES ESE HOMBRE?
Lances inesperados en la cara oculta del personaje de Zorrilla brindan a D. Fairbanks licencia para protagonizar una comedia ingeniosa, divertida e insospechada.
Papel pintiparado para lucimiento del inefable actor cuando el dardo de los años -cincuenta y tantos- ya comenzaba a dejar su secuela en el otrora galán.
Dinamismo en la acción, sensualidad, dominio de la cámara, riqueza en los diálogos, ambientación cuidada y tensión en la aventura son los ingredientes para un guión estupendo en el que la mano de A. Korda deja el sello del cine moderno en el primer tercio del siglo XX.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sevilla es Brigadoon
Si usted escucha pronunciar la palabra "señorita" con el supuesto acento sevillano de "La vida privada de Don Juan", no siga. Ya ha llegado a Sevilla. No a cualquier odiosa ciudad real, sino a la Sevilla romántica de los pintores decimonónicos Ford y Roberts; a la Andalucía soñada por los artistas del Grand Tour romántico, allá por mil ochocientos y pico. La Andalucía de Alexander Korda. Y a eso se responde con una dirección artística prodigiosa, lo mejor sin duda de un filme donde las mujeres son temperamentales por su macho desde los títulos de crédito y donde Douglas Fairbanks, espléndido, se ríe de sí mismo y apuntala como puede al mito, con juicio sumarísimo incluido, (¿dónde, si no en un teatro sevillano repleto?).
Absténganse feministas radicales y pesados historicistas que enseguida exclamarían pidiendo rigor. ¿Se puede pedir rigor al delirio?. ¿Acaso es mejor la España verdadera que estos días nos asalta, (nunca mejor dicho), desde las portadas de los periódicos?. A esta película se viene a oler, no a despotricar con el rollo de género. Y por muy feminista que seas, tú también acabarías loca por Don Juan, que para eso es un mito.
Ay, yo me quedaría a vivir en esta película de noches embriagadoras, de habitaciones alhambrescas, de posadas románticas, de balcones preñados de deseos al claro de luna, de bandidos, gitanos y piratas delirantes... si no fuera por unos bajones de ritmo a veces alarmantes. Claro que, también, tiene algún golpe absolutamente genial, como la frase que usa Don Juan, una y otra vez, para ligar.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil