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El último tren de Gun Hill (1959)

El último tren de Gun Hill
Trailer
7.4
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Sinopsis
El sheriff Matt Morgan (Kirk Douglas) ha jurado llevar ante la justicia al asesino de su esposa, una joven india. Su tarea se complica cuando se entera de que el padre del criminal es un viejo amigo suyo, el ganadero Craig Belden (Anthony Quinn). A pesar de todo, Morgan está decidido a arrestar al culpable y marcharse con él en el tren de las 9:00. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Last Train from Gun Hill
Duración
98 min.
Guion
James Poe (Historia: Les Crutchfield)
Música
Dimitri Tiomkin
Fotografía
Charles Lang Jr.
Productora
Paramount Pictures
Género
Western Racismo Venganza
Kirk Douglas es el sheriff decidido a ajusticiar a los asesinos de su mujer. Anthony Quinn es un viejo amigo de Douglas, pero también el padre de uno de los homicidas. Un intenso western de venganzas y rivalidades con hora límite que cuenta con un magnífico duelo interpretativo a cargo de dos grandes de Hollywood. Impresionante -como siempre- Quinn.
[FilmAffinity]
"Interesante western (...) Un reparto de excepción y una puesta en escena eficaz son las máximas bondades de esta trabajada historia."
[Diario El País]
9
"Last Train from Gun Hill"
Culmina John Sturges la década de los cincuenta, como no podía ser de otra manera, con un notabilísimo western que pone colofón a unos años excelentes para el engrandecimiento, glorificación y mitificación de este género por parte del director americano. Tanto la nota como los piropos anteriores están evidentemente puestos desde la admiración personal ante un estilo y una puesta en escena tan característica como única.

Y es "Last Train from Gun Hill" una de mis preferidas. Por la historia, por el reparto, por la música, por el desenlace...pero sobre todo por todo lo que se pone en juego durante la hora y media de metraje. Rick Belden (Earl Holliman), el hijo del poderoso cacique Craig Belden(Anthony Quinn), y su compañero se cruzan en la vuelta a su rancho con una mujer india y su hijo. El casual y fatal encuentro termina con la violación y asesinato de la que también es mujer del Sheriff Matt Morgan (Kirk Douglas) quien comienza aquí una búsqueda de justicia, que no de venganza. Esto convierte a Matt inmediatamente en un héroe a los ojos del espectador que ve a este antiguo pistolero, ahora defensor de la ley, el único baluarte ante la injusticia y el crimen. El argumento se termina de completar al descubrir a Craig Belden como viejo amigo de Matt y ahora convertido en un ranchero que domina el pueblo, la justicia y la tierras de Gun Hill. Tras conocer la relación entre asesino y su amigo Matt no dudará en ir a Gun Hill en busca de Rick y su compañero para, por supuesto, ponerlos a disposición de la ley. A partir de aquí veremos a un héroe solitario que se tiene que enfrentar al miedo y al silencio cómplice y cobarde de los habitantes de Gun Hill y a la protección de un padre que intentará por todos los medios evitar que su hijo sea capturado. Solo, y al final, contará con la comprensión y ayuda de Linda (Carolyn Jones) una ex-amante del ranchero a la que la valentía de Matt y su despecho hacia Craig termina llevándola al lado de la justicia.

Ni que decir tiene que Kirk Douglas hace de nuevo un trabajo soberbio. Su voz, a veces quebrantada, y sus discursos contenidos en el dolor marcan su actuación y representa con fidelidad un hombre herido pero que antepone la ley a su venganza personal. La réplica se la da un también magnífico Anthony Quinn. De su duelo interpretativo se sacan dos o tres escenas de un altísimo nivel. Una vieja amistad enfrentada por la fatalidad del destino y que ambos asumen comprendiendo la situación del otro pero enfrentándose al cruel reencuentro.

Con la excepcional música de Tiomkin y un desenlace poderosísimo se completa este western que, plagado de influencias de clásicos anteriores ("Solo ante el Peligro" o "3:10 to Yuma"), culmina una década que quedará marcada en la historia del cine por el bonito idilio entre Sturges y el western y que tanto hace disfrutar a los amantes del género.
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35 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Duelo de titanes.
Un año después de que la Columbia alcanzara gran éxito con el western de Delmer Daves “El tren de las 3:10”, la Paramount contraatacó presentando otra película con similar historia –tanto que algunas escenas parecen literalmente plagiadas-. Dirigida por un especialista del género, John Sturges, “El último tren de Gun Hill” se une a la larga lista de buenos westerns que dio la cosecha de 1959, uno de los cinco mejores años en cuanto a las películas de vaqueros sin lugar a dudas.

A finales de los años cincuenta resultaba un problema social la delincuencia juvenil y la falta de entendimiento entre padres e hijos y el western hizo de este asunto uno de sus temas favoritos, realizándose bastantes del mismo tipo.

La que aquí comento, tiene muchos de los convencionalismos comunes que esperamos encontrar en este tipo de películas, pero resueltos siempre de una manera brillante. Sin lugar a dudas Sturges se encontraba en su mejor momento, aunque estaba abandonando paulatinamente su etapa más clásica para pasar a una más barroca y manierista, en esta nos brinda una serie de travellings portentosos en especial el último de la estación de trenes.

Aún así su cine resulta magníficamente sencillo. Esa simplicidad a la hora de rodar una escena, sin enfatizar jamás, -por ejemplo el duelo final lo resuelve con un plano general, es decir, la antítesis de Leone-, es lo que le convierten en un director de planos maravillosamente cotidianos, aunque como digo aquí ya va probando otras cosas más novedosas que culminará en trabajos posteriores.

Rodada en Vistavision, uno de los favoritos de Alfred Hitchcock, “El último tren de Gun Hill”, es un western de gama alta que posee gran fuerza. Con un arranque magnífico, la historia adquiere tensión desde los primeros planos para ir paulatinamente transformándose en un western con aspiraciones a la tragedia.

Los dos protagonistas están perfectos, y aunque muy diferentes están totalmente equilibrados sin que resulte uno con mayor presencia que el otro. Aunque a los puntos creo que Anthony Quinn le gana a Kirk Douglas.

El guión de James Pole, muy interesante, incluso proindio, aunque demasiado cercano a la referida anteriormente de Yuma hace que le reste valor y carezca de originalidad.

Los diálogos son concisos, alejados de charletas y muletillas tan en boga hoy, pero a la vez son agresivos y bastante irónicos.
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26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil